Una historia real…

Hola mis queridos optimistas. Hoy TENGO que compartir esta historia que me llegó (por supuesto que pedí permiso para poder publicarla). Es una historia de…bueno voy a dejar que saquen sus propias conclusiones.

Estuvimos juntos por cuatro años. Todo fue perfecto al principio, pero las cosas que me habían enamorado mepedido de ayuda historia real empezaron a molestar cuando nos fuimos a vivir juntos. Qué pesado siempre dejando su ropa tirada, queriendo salir con sus amigos, no prestándome la suficiente atención, no ayudando con la casa, un infierno.

Cada día que pasaba me sentía más furiosa, lo que había imaginado en mi cabeza no se estaba cumpliendo, yo pensaba que la convivencia era otra cosa. Me lo habían advertido…pero no quise escucharlo. Yo pensaba que nosotros éramos diferentes, que a nosotros no nos iba a pasar eso.

Estaba aburrida, cansada, quería matarlo un poco todos los días. Yo me preguntaba cómo podía ser eso posible, Sabía que le pasaba a mis padres, a mis abuelos, a toda la gente grande que conocía a mí alrededor. Pero yo no quería creer que nosotros, tan jóvenes, con tantas ilusiones y vida por delante nos iba a pasar también.

Día a día se me fue muriendo el amor y un día ya no soporté más, me fui corriendo de ese lugar. R. no quiere saber nada de mí ahora.

Pero lo peor que me pasó Mariana, es que cuando se fue me di cuenta de lo importante que era para mí. Ya no me importaba tanto el desorden, o los platos sucios, o los olvidos, o los amigos. Me di cuenta muy tarde. No quiero que me vuelva a pasar esto nunca más. ¿Cómo hago para recuperarlo? ¿Me querrá hablar? Ya no sé qué hacer, necesito ayuda por favor.

Sentí que tenía que compartir esta historia porque es mucho más frecuente de lo que piensan, tanto en hombres como en mujeres, nos pasa demasiado pronto que nos acostumbramos a lo bueno. Dejamos de valorar los pequeños detalles, la diminuta y necesaria chispa de alegría del día a día, damos por descontado esos pequeños gestos que amamos tanto al principio.

¿Saben cuando nos damos cuenta de las cosas importantes? Cuando las perdemos. Y no quiero que nadie que esté leyendo esto caiga en eso. Por eso es tan importante el valor de la gratitud, agradecer los pequeños detalles, estar atentos al amor, al cariño, al valor que los demás aportan en nuestra vida.

De nada sirve exigir sin brindar, brindar sin recibir agradecimiento. Este espiral peligroso hace que los vínculos se destruyan, a veces de manera irremediable.

Quiero creer que estás a tiempo. Espero que tú no caigas en esta malévola trampa de la mente. Agradece todo lo que funciona en tu vida, ama los defectos y sé tolerante con el otro, es un ser humano como tú que puede sentirse decepcionado, herido, solo, igual que tú.

Si pudiéramos concentrarnos más en las fortalezas de nuestros vínculos que en las debilidades, todos podríamos disfrutar de relaciones más positivas. Por supuesto que existen ciertas relaciones nocivas de las cuales debemos salir corriendo. Pero por favor, aprende a distinguir que es una situación de vida o muerte de una batalla campal rutinaria que no vale la pena.

Si todos agradeciéramos más, recibiéramos y diéramos más, nuestros vínculos tendrían más sentido.

Mira a tu alrededor con conciencia, ¿qué es lo bonito de tu relación, qué hace especiales a las personas que tienes? ¿No eres demasiado exigente? ¿No estás pidiendo más de lo que estás brindando? ¿Acaso no estás siendo demasiado intolerante, estás pretendiendo que las personas actúen de acuerdo a tus caprichos? ¿Eres demasiado demandante?

La gratitud, emoción positiva y fortaleza a tu servicio para rescatar todo lo bello que la vida tiene para ofrecerte. ¿Cuándo la vas a comenzar a utilizar a tu favor?

Y lo que le contesté a la lectora queda entre nosotras. Spoiler alert: esta historia tiene un final feliz, ¿y la tuya?

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Para sentirte mejor

Si lo que estás buscando es cambiar tu rutina y comenzar a hacer pequeños ajustes en el día a día para alcanzar mayor bienestar emocional, aquí un par de actitudes que pueden enriquecerte.

El ser agradecido te permite sentir más emociones asociadas a la felicidad, te ayuda a recuperartegratitud más rápido de alguna emoción “negativa”, te brinda más calma, menos ansiedad, más alegría. Incrementar los momentos donde puedes conectarte con la gratitud será muy beneficioso para ti, tanto a nivel físico como psíquico.

Si te concentras en mirar a tu alrededor qué cosas son las que sí funcionan, qué fue lo bueno que ha sucedido en el día, en tu entorno, en tu familia, en tu vida en general, vas a sentirte mejor, más afortunado y estarás potenciando una emoción positiva muy poderosa que desplegará otras.

Saborea tus pequeños momentos de gloria, pasa al menos un minuto pensando y disfrutando aquello que has logrado o ha salido bien. Un regalo que te han hecho, salir de tu casa y encontrarte con un taxi que necesitabas, la ayuda de alguien desconocido, pequeñas situaciones de la cotidianeidad que pueden sentirse extraordinarias si le dedicamos el tiempo necesario para disfrutarlas y valorarlas. Mientras más piensas en algo, mientras más emociones intensas genere, mayores las posibilidades de imprimir en tu cerebro de manera permanente esa satisfacción. Básicamente, estás brindándole la oportunidad a tu cerebro de rearmarse para la felicidad.

Unida a la gratitud, puedes también practicar la amabilidad, una amabilidad sumamente importante que fácilmente olvidamos que existe, la amabilidad contigo mismo. Vas a tener momentos malos, amargos, tristes, sin embargo, en lugar de criticarte sin descanso, mejor trata de aceptar lo que te sucede, valídate y sobre todas las cosas quiérete. Te ayudará a disfrutar de tu gratitud de una manera más honesta.

Pequeños cambios, más sencillos de lo que parecen, pueden abrirte las puertas a nuevas maneras de sentir, ¿estás listo para sentir mayor felicidad?

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La felicidad de amarnos

amarte a ti mismo

Hemos mencionado en post anteriores lo importante que es la auto aceptación y el querernos a nosotros mismos. Cuando no nos amamos, ese gran vacío comienza a hacer mella por algún sitio. Vamos a ver algunos consejos para comenzar a cuidarnos desde adentro.

El perdonarte es algo vital para no estancarte en el eterno castigo, sí vas a cometer errores porque eres un ser humano, ni mejor ni peor que el resto. Deja de lado tu voz crítica desmedida y sustituye ese discurso por uno más amoroso. Cada fracaso se convierte en una oportunidad de crecimiento y aprendizaje, claro que duele, pero el dolor sanamente transitado se convierte en fortaleza, en tu fortaleza.

No puedo subrayar lo suficiente la importancia de rodearte de buenas relaciones, esas relaciones positivas que te nutren, te desafían, te quieren y no tienen miedo de ser honestos y firmes contigo cuando tienen que serlo. Las personas que te hacen daño ya sabes que nada bueno aportan y a veces aunque des mil oportunidades, mil veces saldrás decepcionado, así que no intentes cambiar a los demás, simplemente no se puede.

Muchas veces te vas a ver enfrentado a situaciones que no puedes cambiar, que no están bajo tu control. El dolor en realidad es la no aceptación, hay veces que simplemente debes dejar de luchar y aceptar, no es resignarte, es ser sabio. No podrás cambiar esa circunstancia, pero creeme que puedes cambiar la manera en que la interpretas.

Tener objetivos y luchar por ellos es uno de los pilares del bienestar, pero no te equivoques, ningún cambio surge de la rabia. Primero debes aceptar dónde estás y agradecer lo que ya has logrado en todo sentido, es desde ahí donde se camina hacia el desarrollo de tu persona.

Recuerda ser congruente contigo mismo, sé honesto con lo que quieres, no hagas nada para impresionar a nadie, no pierdas el tiempo comparándote con otro. Siéntete cómodo contigo mismo. A la única persona a quien tienes que enorgullecer es a ti.

Nada mejor que invertir en ti mismo, en tus conocimientos, en tu trabajo, en tus metas, en tu propio descubrimiento. Conocerte es una herramienta invaluable para evitar caer en las trampas de tu propia mente, que lamentablemente, son muchas.

Date tiempo para estar contigo mismo, deja de lado las tentaciones de la tecnología, las distracciones y conectate con lo que sientes, con qué quieres hacer, qué es lo que piensas. Obséquiate tiempo para divertirte y relajarte, un cerebro sobre cargado no funciona y el cuerpo siempre termina quejándose.

Amarte  puede ser una tarea más compleja de lo que parece, estos pasos pueden ayudarte a dar el puntapié inicial, enamórate de ti mismo, tú vales la pena el esfuerzo.

 

 

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Autoaceptación y felicidad

La autoaceptación es algo a lo cual no estamos acostumbrados, solemos ser demasiado exigentes con nosotros o presionarnos por obtener metas desopilantes, un estudio demuestra que la autoaceptación está en estrecha relación con nuestra felicidad.

 

La caridad Action for Happiness junto a Do something different realizaron una encuesta a cinco milautoaceptacion personas, donde debían reflexionar con cuanta frecuencia realizaban determinados hábitos relacionados a la felicidad. Estos resultados arrojaron cuánto bienestar se desprende de la autoaceptación así como del tiempo que invertimos en ella.

La autoaceptación implica reconocer lo dignos que somos de recibir cariño y afecto a pesar de nuestras imperfecciones a todo nivel, tanto físicas como emocionales. No enojarnos ni quitarnos mérito ante los mismos.

A pesar de que la autoaceptación nos brinda una satisfacción considerable, son pocas las personas que realmente dedican su tiempo a cultivar la misma. La razón de esto reside en la alta competividad que la sociedad actual nos infunde, al desgastar tanto tiempo comparando nuestros niveles de éxito con el de los demás, nos sentimos sumamente ansiosos e infelices. En lugar de concentrarnos en nosotros, cuidarnos y aceptarnos como somos, estamos comparándonos con nuestro entorno y perdiendo energía y tiempo en simplemente intentar ser el mejor, cuando en realidad con la única persona que tenemos que compararnos es con nosotros mismos.

Por supuesto que la autoaceptación fácilmente puede convertirse en mediocridad o auto complacencia si no la acompañamos de otro ingrediente fundamental en nuestra personalidad, el de la autocrítica. Debemos ser concientes de los cambios que debemos hacer en nosotros para mejorarnos, pero estos cambios tienen que nacer de entender quiénes somos, cuáles son nuestras fortalezas, cuál es nuestro potencial y por supuesto comprender también nuestras debilidades. Perdonarnos y aceptarnos en nuestras imperfecciones, conocernos y amarnos, facilitan que sigamos desarrollándonos como seres humanos.

¿Cómo podemos potenciar la autoaceptación?

Sé amable contigo y paciente, también trata de serlo con los demás. Reconoce que los errores son siempre oportunidades de aprendizaje, valora las cosas buenas que haces, reconoce tus talentos y habilidades y enfócate en ellos para trabajarlos.

Si te cuesta reconocer lo bueno que hay en ti, siempre puedes preguntarle a alguien de tu entorno que reconoce y qué destacaría de tu personalidad. No dudes en pasar tiempo de calidad contigo, tomando un buen café conectándote con lo que sientes, con lo que quieres, pensando en los caminos que debes recorrer para continuar creciendo.

Trabaja activamente en aceptarte y amarte, como digo siempre, todo empieza en nuestro interior.

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¿Qué es el mindfulness?

atención plena

Actualmente se está hablando mucho de esta práctica, aunque sus orígenes se remontan hace mucho, mucho tiempo. En un principio, su palabra significó memoria y fue una técnica utilizada para la memorización conciente de textos extensos y complejos, utilizada por los brahmanes. Tiempo después, el budismo retoma la misma y amplía su uso.  

 

¿Qué es realmente el mindfulness?

Si bien no tiene una traducción precisa en español tal vez el  término que más se asemeja a explicarla es el de atención plena. Su finalidad consiste enprestar atención de manera conciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación y ausencia de crítica. Se trata de una experiencia contemplativa, es el observar sin juzgar, aceptando experiencias, emociones, pensamientos tal y como se nos presentan. Es marcar presencia en el  mundo totalmente abiertos a las experiencias sensoriales.

Poco a poco la práctica de mindfulness ha comenzado a integrarse a la  Medicina y Psicología de Occidente. Científicamente estudiada y reconocida como una manera eficaz de incrementar la autoconciencia, disminuir los síntomas físicos y psicológicos asociados al estrés y mejorar el bienestar.

Fue Jon Kabat-Zinn el responsable de introducir esta práctica dentro del modelo médico de occidente. Fundador de la Clínica de Reducción de Estrés en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts, en donde mediante el mindfulness ayudaba a aliviar síntomas tanto psíquicos como físicos.

¿Cuáles son los beneficios de esta práctica?

 Nos ayuda a recuperar nuestro equilibrio interno, tomando en consideración de forma integral al cuerpo, la mente y el espíritu. Practicándola desarrollamos una mayor capacidad de discernimiento y de compasión.

Una de sus estrategias fundamentales es el centrarse en el momento presente,  sentir las cosas tal y como suceden sin buscar controlarlas. Esto nos ayuda a aceptar las experiencias y emociones tal y como se nos presentan.

Otro componente esencial es la aceptación radical de la experiencia. Está relacionada con aceptar las experiencias y las reacciones a las mismas, como naturales. Esto habilita a que no las rechazamos. La aceptación supone una renuncia al control directo. No se busca que la persona controle sus reacciones, pensamientos o emociones sino que los experimente tal y como se producen.

¿Cuáles son las técnicas que se utilizan?

El procedimiento más utilizado incluye elementos cognitivos como la meditación junto con determinados tipos de relajación, o ejercicios enfocados en sensaciones corporales. Por mencionar algunas:

  • Body scan: experimentar sensaciones corporales asociadas al repaso activo del cuerpo.
  • La respiración: Concentrarse y experimentar libremente todas las sensaciones que sucedan en torno al propio ritmo respiratorio..

¿Cuáles son las aplicaciones clínicas del mindfulness?

  • Terapia de conducta dialéctica. Marsha Linehan desarrolló un tratamiento basándose en el mindfulness y la aceptación para abordar los trastornos de personalidad límite.
  • La terapia cognitiva de la depresión
  • Terapia de aceptación y compromiso.
  • Psicología positiva. Martin Seligman nos dice que la felicidad no es algo que nos sucede, sino algo que debemos elegir que nos pase. Siendo atentos a lo que nos rodea, a lo que sentimos vamos aumentando nuestras posibilidades de elegir y de disfrutar. Mediante la energía dirigida concientemente, energía alineada con nuestros objetivos, creamos más experiencias significativas y comprometidas en nuestra vida. Estar presentes nos ayuda a concentrarnos, practicar y potenciar nuestras fortalezas. Es esencial elegir en qué nos enfocamos.  Nos ayuda a auto regularnos, a ser más inteligentes a nivel emocional, a crear hábitos más saludables. Esta  práctica nos ayuda a reducir la distracción, la rumiación de pensamientos negativos y además contribuye a nuestro estado mental positivo. Desde la Psicología Positiva podemos practicarla mediante el saboreo, la meditación y no descartemos el yoga.

El mindfulness nos plantea un punto de vista complementario con los recursos clínicos convencionales. Quien tiene un ataque de pánico o un deseo irrefrenable por fumar y pretende controlarlo voluntariamente probablemente obtenga el efecto contrario. Solo hay una forma de “controlar” esas actividades involuntarias e indeseadas: dejándolas estar, dejando que ocurran, observándolas con la menor interferencia posible, dejando que se autorregulen automáticamente, que realicen su tarea los servomecanismos biológicos responsables de su actividad.

El mindfulness se nos muestra como una técnica muy interesante para ayudarnos a conocernos mejor, a no juzgar nuestras emociones, a tolerar mejor la frustración, a quitarle importancia a los monólogos negativos que pueden generarse en nuestro interior. Así que espero que todos lo pongamos en práctica porque tiene muchos beneficios para aumentar nuestro estado de ánimo positivo.

 

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El desapego y la aceptación

Cuando una relación se termina, cuando nos desvinculamos de un empleo, cuando debemos afrontar una enfermedad, cuandodesapego perdemos a alguien, cuando una meta no se cumple, todas situaciones por las cuales los mortales deberemos transitar. Situaciones que podemos aprender a manejar mejor gracias al desapego y la aceptación.

Este término del desapego ha sido ampliamente utilizado en el ámbito del desarrollo personal y alude a la liberación, al dejar ir, aunque no desde la resignación, sino desde la paz y nuestra sabiduría interior. Cada uno es responsable de sí mismo y por lo tanto debemos hacernos responsables de nuestras actitudes y nuestras decisiones, pero no desde un lugar de autocastigo, sino desde un lugar de amor, paciencia y también de libertad.

El desapego es el arte de diferenciar el mundo exterior del mundo interior, es lo que nos habilita a no dejarnos influenciar negativamente por los demás, nos permite aprender a escuchar nuestra voz interior en lugar de la ajena. La sabiduría de saber diferenciar aquello que podemos cambiar y lo que no, nos permite ser más libres y no perder el tiempo en preocuparnos o atormentarnos por aquello que no está bajo nuestro dominio.

Debemos aceptar nuestra realidad. Es lo que es por ahora, hay cosas que no podemos cambiar y otras que sí, quedarnos en aquello que no cambia es torturarnos.  Siempre podemos trabajar para aprender a manejar nuestras emociones y pensamientos, si bien no es tarea sencilla, vale la pena el trabajo para lograr esto.

El desapego también está relacionado con vivir el aquí y ahora, hacer las cosas y luego desapegarnos del resultado, sabiendo que si tienen que cumplirse así será. Hacer lo que esté en nuestras manos y luego esperar sin obsesionarnos pensando enfermizamente en eso.

Para poner en práctica el desapego podemos comenzar siendo concientes de quiénes somos y cuál es nuestro propósito en la vida. Acercarnos a nuestra espiritualidad, entendida esta en su amplio sentido y no atada a ninguna creencia religiosa en particular. Entre los beneficios del desapego encontramos calma, una sensación de paz interior, la libertad para encontrar soluciones a nuestros problemas, transitar por el duelo necesario y luego crecer a partir de él.

Debemos desapegarnos desde la honestidad, de manera abierta y siempre con el compromiso y nuestra voluntad de intentarlo. Si nos desapegamos, estamos en una mejor posición para trabajar sobre nuestras emociones de dolor o resentimiento.

Para mí el tema del desapego también está muy relacionado con la aceptación. En la terapia dialéctica conductual, donde se pone el énfasis en la aceptación y la validación de las emociones para desde ahí acercarnos a un cambio, se habla de aceptación radical. Esta temática la pueden encontrar desarrollada en un post anterior: Aceptación radical

Estos dos conceptos trabajados son muy útiles a la hora de avanzar en nuestra vida, a vivir desde el presente y aprender del pasado sin estancarnos en él. Te invito a que los utilices, ¡a crecer se ha dicho!

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

Practicando el autocontrol

autcontrol calma

El autocontrol es una de las 24 fortalezas de la Psicología Positiva, ubicada dentro de la virtud moderación. Podríamos definirlo como la capacidad de poder controlar nuestros comportamientos, emociones, deseos, es la habilidad de postergar el placer inmediato con el propósito de obtener un beneficio mayor en el futuro.

Gracias a nuestra corteza prefrontal de tamaño grande nos separamos de los animales y de nuestros antepasados, esto nos ayuda a no ceder siempre ante nuestros impulsos, a evaluar y planificar nuestras reacciones. Somos capaces de desarrollar el poder de la voluntad y la sabiduría.

Cuando somos capaces de manejar nuestros caprichos e ignorar nuestras emociones negativas logramos mantenernos enfocados en nuestras metas más elevadas. Debemos ser concientes de cuáles son los disparadores de nuestros hábitos nocivos, usualmente pueden ser el stress o el aburrimiento. Es mucho más sencillo para nosotros calmarnos con algo que nos distraiga momentáneamente, es así que recurrimos a respuestas fáciles como la comida, el alcohol, la nicotina o incluso las redes sociales.

Entrenar a nuestro cerebro para adquirir un mayor autocontrol requiere de tiempo, disciplina y paciencia. El primer paso sería ser concientes de cuándo estamos inmersos en sentimientos negativos, esos disparadores individuales que nos empujan a la satisfacción inmediata. Si nuestra mente está agobiada, preocupada, nos resultará muy dificultoso mantenernos concentrados. Es por eso que es de vital importancia mantenernos relajados, enfocarnos específicamente en la tarea que estamos realizando, un paso a la vez.

Un mal hábito debemos reemplazarlo por uno bueno, tenemos que hacer un ajuste en nuestro estilo de vida y cultivar un nuevo ser. Seamos concientes de que el cambio no es sencillo y vamos a enfrentarnos a ciertos deslices los cuales deben ser perdonados con amor. El apoyo emocional de nuestro entorno puede ayudarnos mucho, así que no temamos pedir ayuda o acercarnos a alguien para que nos facilite un poco el camino hacia el cambio.

Nuestro autocontrol es como un músculo, pero evitemos sobre exigirlo, ya que se agotará demasiado rápido sino somos cuidadosos. Para poder empezar a practicar el autocontrol lo mejor que podemos hacer es establecernos metas pequeñas y a medida de que logremos sentirnos cómodos con esos pequeños cambios, intentar alcanzar cambios más grandes. Recuerden, lento pero seguro.

Seamos comprometidos con el cambio que queremos hacer. Cualquiera sea la meta que nos propongamos debemos hacer un pacto con nosotros mismos, esto es algo que debemos y queremos cumplir, que habrá consecuencias negativas sino lo logramos. A veces tenemos éxito en ser disciplinados en un área específica de nuestra vida y fallamos en otra, sin embargo, podemos contagiar esa disciplina hacia otro sector. Si somos buenos concentrándonos en nuestro trabajo, quizás podamos ser buenos para seguir una dieta, por ejemplo.

Cada vez que la tentación golpee a nuestra puerta, esperemos cinco minutos antes de escucharla. Quizás si nos damos el tiempo suficiente la misma desaparezca antes de que arruine nuestros planes.

La fuerza de voluntad lamentablemente no es un manantial inagotable, ya que debemos hacer un esfuerzo conciente para que la misma sirva a nuestros propósitos. Al refrenar nuestros impulsos y deseos estamos agotando nuestra fuerza, por eso sería apropiado no sobrecargarnos ni sobre exigirnos, planear con anticipación y evitar dejar las cosas para último momento.

La meditación es una buena aliada para mejorar nuestro autocontrol. Centrar nuestros pensamientos, al menos unos minutos al día, logra que seamos más eficaces a la hora de controlar nuestras acciones.

Vivamos el momento presente y no idealicemos el futuro. A veces caemos en la trampa de esa hermosa ilusión donde mágicamente un día todo será mejor y en realidad para mejorar nuestro futuro nada mejor que tomar buenas decisiones desde el ahora. Somos el producto de acciones pasadas, centrémonos en el aquí y ahora, un paso a la vez, para pulir nuestros defectos.

Toleremos la frustración, aprendamos del fracaso, entendamos que las cosas no siempre salen exactamente como esperamos. Busquemos soluciones alternativas en lugar de castigarnos, de esa manera vamos a sentirnos más en control y nuestra autoestima mejorará increíblemente.

¿Qué otros consejos consideran útiles para que trabajemos esta relevante fortaleza?

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

 

Los riesgos que deberíamos correr

La vida es un constante cambio, vivimos en el caos de la incertidumbre y está bien. Los vaivenes emocionales, los vaivenes Los riesgos que deberíamos corrermateriales, de relaciones, de lugares, son parte del movimiento, del crecimiento. Si estamos vivos sentimos todo lo bueno y todo lo malo. Si estamos vivos las cosas cambian, lo deseemos o no, para bien o para mal, el secreto está en aprender a colocar el cuerpo y el corazón en ese nuevo lugar.

Tomar riesgos, vivir la vida como una aventura, perderle el miedo a perder, son características de las personas felices. ¿Sabían que la gente optimista toma riesgos a menudo? ¿Cuáles son los riesgos que valen la pena correr? Vamos a analizar algunos.

Comenzar una relación. Cuando nos enamoramos nunca sabemos qué es lo que sucederá, si bien el amor es una emoción positiva renovable, si no trabajamos en ella tiende a desaparecer o fracasar fácilmente. Vivamos con intensidad el amor, siempre y cuando sigamos los parámetros de las relaciones positivas, nadie que nos haga daño merece que lo tengamos a nuestro lado, el costo emocional es demasiado elevado.

Ser nosotros mismos. Siempre hablamos de ser la mejor versión de nosotros mismos, pero cuidado, esto no significa que tenemos que cambiar nuestra esencia, por el contrario, es saber identificar qué es lo fuerte en nosotros para potenciarlo. Si existe algo que creemos conveniente cambiar, ya sea por motivos de salud física o mental, lo haremos desde el amor, desde la paciencia, no desde el enojo o la rabia. Aceptemos quienes somos, veamos lo que somos capaces de hacer y trabajemos en nosotros, a favor de nosotros y de quienes nos rodean.

Ayudar a los demás sin esperar nada a cambio. Muchas veces nos quejamos de que no recibimos de los demás lo que nosotros damos, pero el punto es que los otros nos brindan lo que pueden y que no necesariamente va a ser exactamente eso que esperábamos. Caemos en el error de creer que los demás van a pensar igual que nosotros y eso no es verdad, todos somos diferentes y le damos valor a distintas cosas. Si queremos ayudar a alguien que sea de manera desinteresada, no esperando algo a cambio de manera solapada, ya que seguramente nos vamos a ver desilusionados. El hecho de ayudar de una manera profunda nos brinda felicidad por sí mismo.

Somos responsables de nuestra felicidad. Admitir esto es obligarnos salir de una zona cómoda, en última instancia, nuestras actitudes y pensamientos, nuestra manera de interpretar el mundo y lo que nos sucede es lo que determina nuestra felicidad. Si nos ubicamos en una posición negativa nada de todo lo que funciona en nuestra vida nos parecerá suficiente, siempre tendremos a culpabilizarnos y no veremos que somos capaces de ser diferentes. ¿Cómo ser protagonistas y no víctimas? Si alguien nos hace daño de manera irreparable, nos alejamos. Si un trabajo llegó a colmar nuestra paciencia y se ha convertido en una fuente de malestar, nos vamos. Si algo de nosotros nos incomoda, lo pulimos. De la queja no nace nada, la acción es lo que nos empuja a lo que queremos.

Aceptemos el dolor. Como la vida es constante cambio, vendrán momentos malos, difíciles, de pérdidas, donde tendremos que apelar a nuestra fortaleza interna más que nunca y aprender de esas experiencias. El dolor nos hace madurar, nos da fuerza, es necesario.

Arriesguémonos a fracasar. ¿Cómo vamos a aprender a hacer las cosas de la manera correcta si no nos equivocamos? Equivocarse es la oportunidad para aprender, para perfeccionarnos. Si no nos desafiamos a menudo, perdemos la chance de tener más habilidades, de lidiar con las contrariedades de manera más efectiva. Cosas muy buenas aparecen cuando perdemos el miedo a fracasar. Quien no arriesga no gana, reza el dicho. Si nos estancamos nos perdemos mucho más de lo que creemos protegernos al no hacer nada.

Tomemos el riesgo de dejar ir el pasado. Muchas personas se quedan estancadas creyendo que el mejor momento de sus vidas ya sucedió, que jamás volverán a sentirse tan plenas o felices como en aquel entonces, o como con aquella persona que ya no está. Y esto no es cierto.  Cada día es una nueva oportunidad para comenzar de nuevo, para conocer a alguien, para marcar una nueva historia. No necesariamente ya vivimos lo mejor, seguramente queda mucho más por experimentar y mientras antes tomemos riesgos, mientras antes dejemos ir los miedos, más experiencias positivas y enriquecedoras nos encontraremos en nuestro camino.

Y ustedes, ¿cuáles son los riesgos que quieren tomar?

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Cómo potenciar la confianza en uno mismo

Cómo potenciar la confianza en uno mismo

¿Qué significa tener confianza en uno mismo? Significa ser capaces de tener una visión positiva de nosotros con una base realista, poder entender cuáles son nuestras habilidades y explotarlas a nuestro favor. Saber distinguir qué es lo que se puede controlar y qué es lo que no. Las personas con confianza son inquietas a la hora de aprender algo nuevo y no se detienen si es necesario desarrollar una nueva habilidad para cumplir con sus objetivos. Los fracasos los viven como experiencias de aprendizaje y se aventuran con nuevos proyectos, a pesar del miedo al rechazo de los demás o el riesgo en el cual están incurriendo. Son hábiles a la hora de enfrentarse a las responsabilidades y los cambios que la vida trae aparejados.

¿Estas características les parecen familiares? Sí, son las mismas que describen a una persona optimista. Esto quiere decir que uno de los pasos para tener más confianza en nosotros es cultivar nuestro optimismo, y en esta web encontrarán varios artículos para potenciar esta bella cualidad.

Otro pilar fundamental en el tema de tener confianza en nosotros es cuidar nuestra autoestima, entendida ésta como el conjunto de percepciones, creencias, la imagen y la valoración que tenemos de nosotros mismos. La autoestima se genera gracias al aporte de varios factores, entre ellos si sufrimos de experiencias de aceptación o rechazo en nuestra infancia, si pudimos contar con un buen apoyo familiar y social o estos faltaron. Si tenemos una visión de nosotros mismos distorsionada o somos demasiado autoexigentes vamos a condenarnos a sufrir, ya que vamos a limitarnos, no nos vamos a dar el permiso para vivir nuevas experiencias y desafiarnos y seguramente fracasemos por la falta de confianza que esto nos genera. Vean por favor profecía autocumplida.

Algunas pautas para mejorar nuestra autoestima y por ende la confianza en nosotros mismos serían las siguientes:

Ser quien eres. Aprecia las fortalezas y cualidades que tienes y utilízalas a tu favor, no intentes ser alguien más, simplemente potencia lo que sí existe en ti. A veces creemos que tenemos que ser más simpáticos, llamar más la atención, o actuar de maneras que no nos nacen porque traicionan nuestra esencia, eso no es necesario. Lo mejor es conocernos, apreciarnos y ver en qué áreas somos fuertes para contagiar esa sensación a las demás áreas.

No generalizar. Si hemos fracasado en el pasado o las cosas no han salido exactamente como esperábamos, eso no quiere decir que no podamos lograrlo más adelante. Equivocarnos es parte de la vida y caer en el error no necesariamente implica que siempre va a volver a sucedernos.

No minimizar. Tendemos a despreciar lo bueno o los éxitos que hemos tenido, nos encaprichamos en poner la luz en lo terrible que nos sucede. Siempre hay algo que funciona, que nos da alegría y es ahí donde tenemos que concentrarnos. Tenemos cosas, personas o experiencias de las cuales estar agradecidos, jamás las olvidemos ni las despreciemos, porque son las mismas cosas que tendrían toda la importancia del mundo si las perdiéramos.

Aceptarnos. Con lo bueno y con lo malo, ser concientes de que tenemos defectos pero también cualidades. Los cambios nacen del amor a nosotros mismos, primero nos aceptamos, luego nos “pulimos” y mejoramos.

Cumplir nuestras promesas. Elaborar proyectos, grandes o pequeños, e intentar por todos los medios cumplirlos. A medida de que vemos que somos capaces de lograr lo que nos proponemos (siempre comencemos con metas pequeñas) vamos generando más confianza en nosotros y podemos sentirnos sanamente orgullosos de lo que estamos haciendo.

Y por supuesto no se olviden de cultivar siempre el optimismo inteligente, realista, aquel que nos hace cuestionar nuestros pensamientos negativos, nos empuja a creer en nosotros, nos ayuda a aprender del dolor y nos brinda esperanza.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Aceptando nuestra discapacidad

Aceptando nuestra discapacidad

Yo nací enferma, ni siquiera había visto la luz del sol cuando me tuve que enfrentar a dos patologías que fueron las responsables de años de sufrimiento, de limitaciones, de humillación, de dolor. Una especie de bichito raro que hacía que profesionales de distintas partes del mundo vinieran a examinarme como si fuera un extraterrestre. Hasta recuerdo que en un simposio de medicina llevaron mi caso. Fui famosa ahí también, no por lo positivo de mi trabajo, sino por lo peculiar de mi caso.

De todas maneras, desde pequeña tuve la sabiduría de fortalecerme en la adversidad, de renacer en el dolor, de convertirme en una guerrera y agradezco a la vida lo que me sucedió, porque eso me ayudó a convertirme en quién soy hoy en día, una persona que comprende el dolor en su magnitud, alguien que puede entender e intentar aliviar el dolor de los demás, me convertí en una sobreviviente y luego en una persona capaz de maravillarse con todos los detalles de la vida. Jamás asesiné a mi niña interior, la mantengo muy viva y la vida para mi es una oportunidad, un parque de juegos, una aventura y es lo que intento transmitir a los demás, el dolor es parte de la partida, pero no tiene por qué ser el ganador, nuestra rebeldía y amor propio puede liberarnos.

Yo nací enferma, de cierta manera nunca sabré lo que es ser sana físicamente en todo su esplendor, es lo que conozco y es desde donde me construí. Sin embargo, siempre me pongo a pensar qué sucede con las personas que son sanas, que han tenido la dicha de disfrutar físicamente una excelente salud, hasta que ocurre una tragedia y en un segundo les arrebata esa fortuna. Quizás es peor perder algo que nunca haberlo tenido, no se puede extrañar lo que no se conoce.

Imagínense poder ver, poder caminar, poder hablar, poder escuchar, tener todos tus miembros funcionales y de repente por un accidente o alguna enfermedad genética dormida que de pronto hace su aparición ustedes cambian con todo lo que eso implica. La sociedad puede ser muy cruel con quien es diferente, la accesibilidad no siempre es sencilla, los familiares o amigos pueden reaccionar de una manera inesperada y poco facilitadora. Y quizás lo más complejo es cuando nosotros tenemos que hacer el duelo de quiénes éramos, olvidarnos de lo que podíamos hacer, ver nuestro cuerpo diferente o incapacitado. Creo que todos podemos imaginarnos lo negativo del proceso.

Ahora en este dolor y angustia también podemos ver una luz. Creo que una de las primeras cosas que tenemos que aprender es a no segregarnos a nosotros mismos y tratar de no convertirnos en nuestros propios enemigos. El aprender a perdonar a nuestro cuerpo por habernos traicionado, es uno de los primeros pasos. Comprender que por más que ahora seamos diferentes, también podemos aprender a lidiar con esto de otra manera. Siempre digo que si hay algo que no podemos solucionar seguramente lo podremos compensar, y es nuestra labor encontrar maneras alternativas de hacer las cosas, ensayar, equivocarnos, darnos el permiso para experimentar y tratar de explotar nuestro potencial, sin importar qué tan limitado sea este.

La sociedad…cuidado con la sociedad, no siempre lo que digan algunas personas será lo cierto, hay cosas que no valen la pena escuchar, sino aporta, sino ayuda, si nos empuja a sentirnos víctimas, definitivamente no será el camino que debamos emprender. Nuestro trabajo puede ser ayudar a concientizar a la sociedad, crear lugares con mayor accesibilidad, entender que hay actitudes que no sirven como burlarse de los demás, podemos tratar impartir amor y conocimiento acerca de todo lo que sucede a nivel de salud física y mental. Todos podemos aportar nuestro granito de arena desde nuestros diferentes roles.

La patología no limita tanto como nuestro convencimiento de que ya no podemos, si nos compramos este discurso y encima lo alimentamos nos vamos perdiendo y ahí nos convertimos en verdaderos discapacitados, tenemos la excusa perfecta para abandonarnos. Y es algo que no podemos darnos el lujo de hacer, todos tenemos una razón de ser, todos podemos encontrar significado en la adversidad, va a llevar tiempo, muchos procesos internos, tenemos que atravesar la rabia, la impotencia, el sentimiento de injusticia, pero cuando logramos dejar todo esto atrás comenzamos a renacer y podemos llegar a sorprendernos de nosotros mismos.

Vamos a elegir rodearnos de personas que aporten en nuestra vida, no de aquellos que nos empujen a quedarnos estancados, o que nos miren con condescendencia, necesitamos gente que nos apoye emocionalmente, que entienda nuestros tiempos, pero también que nos inspire y aliente a convertirnos en nuestra mejor versión.

Entiendo que a todos nos gustaría estar rebosantes de salud y nunca perder nada, pero uno tiene que aprender que la vida no siempre funciona como uno espera y que tenemos que hacer lo que podemos con lo que tenemos. El destino nos brinda las cartas, pero somos nosotros quienes elegimos cómo jugarlas y esta libertad de elección no nos la puede arrebatar nada ni nadie.

La patología no tiene que ser más limitante de lo que es. Quiero compartirle algunos ejemplos que demuestran que podemos ganar y convertirnos en ejemplos de vida.

Becky es psicóloga y directora del área de discapacidad de la Comunidad Israelita del Uruguay. Es cuadripléjica desde los cinco meses de vida.

Pablo Pineda, español, es la primera persona con síndrome de Down que obtiene un título universitario en Europa, tiene una licenciatura en magisterio y le falta poco para obtener una en pedagogía.

Nick Vujicic es un orador motivacional, predicador cristiano, y director de Life Without Limbs (vida sin miembros) una organización para personas con discapacidades físicas. Viaja alrededor del  mundo para llevar su mensaje de amor y aceptación.

Abraham Lincoln fue presidente de los Estados Unidos, padecía trastorno bipolar.

Y podemos nombrar muchos ejemplos más, estas personas son conocidas, pero cuantos héroes anónimos hay entre nosotros, la discapacidad no siempre se lleva por fuera, no siempre es algo que se pueda ver a simple vista y sin embargo puede estar ahí.

Para aquellas personas sanas que ahora se enfrentan a un cambio de vida, les digo que tengan paciencia, que busquen ayuda profesional, que se den el tiempo a adaptarse, a buscar nuevas posibilidades en ustedes. La aceptación, el amor y sobre todo el tiempo es lo que nos cura. No dejemos que el cuerpo y la mente nos jueguen en contra, todos podemos ser resilientes si decimos trabajar activamente en ello. Date tiempo para atravesar por la rabia, haz todo lo que tengas que hacer, pero sobre todo no te rindas, tú no sabes aún lo que eres capaz de hacer.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com