No te hagas la cabeza al reverendo pepino

Hoy te quiero contar una anécdota real que me ocurrió hace unos días

Uno de mis defectos (¿o virtudes?) Es que suelo ser demasiado auténtica, ya sea en el plano personal como profesional, y con aquellos consultantes con quienes tengo más confianza suelo ser demasiado Mariana.

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Por fuera de la consulta suelo escribir a mis consultantes por WhatsApp cuando están atravesando alguna crisis, considero que es un buen medio para estar en contacto entre sesiones cuando hay cosas intensas sobre las cuales trabajar.

Ante un comentario negativo de un consultante, le respondí con toda la naturalidad y síntesis del planeta tierra, “no te hagas la cabeza al reverendo pepino”, para mis lectores que no son de Uruguay esta frase quiere decir básicamente que no te tortures en vano.

Y claro…de pronto dicho así no se entiende demasiado todo lo que esa simple frase trae consigo. Así que mientras estaba en la facultad antes de entrar a mi clase de Maestría, envíe un audio con mi voz de psicóloga explicando todo lo que quise decir.

Los pensamientos negativos son irracionales, nos hacen daño, no aportan y además nos crean emociones pesimistas que nos estancan. Si tienes pensamientos que son dañinos y además te hacen sufrir, todo esto es sin sentido.

Los pensamientos negativos son los que siempre te meterán en líos, ya sea porque malinterpretas una situación, porque te castigas sin motivo real, porque desgarras tu autoestima con frases terribles. Si tan solo fueras consciente de todo los problemas que surgen porque asumes cosas que no son ciertas en lo más mínimo.

 

Dicho de esta manera, mi consultante me entendió a la perfección.

 

Así que toma el control de tu mente, comienza a construir un dialogo interno optimista y por favor, no te hagas la cabeza al reverendo pepino.

 

 

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La depresión sonriente

La depresión sonriente no está oficialmente reconocidamascara1 dentro del DSM-V, sin embargo en clínica nos podemos encontrar con esta manifestación que quiero contarte hoy para que puedas reconocer si alguien cercano a ti la padece, o te pueda estar ocurriendo a ti mismo.

El término depresión sonriente hace alusión a quienes viven con depresión pero parecen ser muy felices exteriormente, personas con una vida que por fuera parece muy estable o incluso perfecta en algunas ocasiones.

Pueden considerarla como una persona activa, que funciona bien, con un trabajo estable, familia, una buena vida social, incluso pueden parecer muy optimistas o felices.

Parecerá una persona muy contenta, sin embargo por dentro estará padeciendo de todos los síntomas depresivos (cambios en los patrones de sueño y alimentación, letargo, desesperanza, falta de autoestima, pérdida de interés por cosas que antes le agradaban, etc).

Quienes fingen estar bien a pesar de todo sienten que si demuestran su malestar las personas las percibirán como alguien débil, por lo tanto no buscan ayuda. No quieren molestar a los demás con sus verdaderos sentimientos, pueden negar su tristeza, sienten que el mundo sería un lugar mejor si no estuvieran en él.

Usualmente los niveles de energía se mantienen cuando se está en presencia de otras personas y se sienten muy débiles cuando nadie los mira.

Pueden existir ciertos factores que pueden ayudar a despertar este tipo de depresión como por ejemplo cambios vitales importantes (perder un trabajo, duelo, ruptura), sentirse juzgados, creerse las mentiras de las redes sociales, expectativas desmedidas (a tal edad ya deberías tener la vida resuelta, tendrías que tener pareja, hijos, un trabajo perfecto, haber cumplido ciertos objetivos, etc.)

El tratamiento

Para este tipo de depresión es el mismo que la depresión en general, se recetará determinados psicofármacos, psicoterapia de preferencia cognitivo conductual o psicología positiva para generar cambios en la manera de ver el mundo y también realizar cambios en el estilo de vida, tal vez sea hora de cambiar de trabajo, dejar esa pareja o encontrar un propósito más profundo en tu existencia.

La depresión puede tomar múltiples formas, es una condición agotadora, por eso es tan importante buscar ayuda y comprender que uno no está solo, que existen muchas maneras de salir adelante y aprender a lidiar con el dolor.

 

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Cómo escapar de la zona de confort

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La zona de confort es un espacio mental que te estanca y no te permite ir tras tus sueños. Te sientes cómodo con lo que conoces y no te desafías, incluso aunque la situación que estás atravesando puede no ser la ideal, te mantienes en ella porque es lo conocido. Esta zona es un espacio muerto para tu creatividad, tus logros y tu crecimiento en el amplio sentido de la palabra. Hoy voy a compartir contigo algunas estrategias para que aprendas a escapar de ella.

 

Enfréntate a pesar del miedo

Los miedos en general no son más que fantasías, lo he dicho antes, que una cosa mala te haya ocurrido no quiere decir que te vuelva a suceder, y si nunca te pasó, ¿por qué necesariamente tendría que ocurrirte? Esperar lo peor del futuro te estanca y no te permite acceder a las maravillosas posibilidades que la vida tiene preparada para ti.

El cambio requiere esfuerzo, hacer cosas que jamás has hecho, sentirte un poco incómodo mientras estás aprendiendo. Si solamente haces las cosas que se te dan demasiado sencillas, no te estás exigiendo de una manera sana y muchas veces tienes que ir más allá de tus límites actuales para comenzar una verdadera transformación.

Hacer cosas distintas implica aprendizaje de tu parte, salir de esa comodidad que te seduce y te dice que te quedes exactamente dónde estás, pero quedarse quieto no te permitirá lograr lo que realmente deseas.

 

 

Arriésgate

 

No puedes controlarlo todo, no existe el momento perfecto. Hay que dejar de inventarse excusas y comenzar a tomar riesgos. Es cierto que tu mente te querrá proteger del cambio o de cualquier cosa que tú consideres una verdad, a veces por cuidarte no te deja hacer cosas que te harán bien. Esas intenciones positivas que tiene tu cerebro debes conocerlas y hacerle razonar que no hay nada más lindo que crecer y cosechar tus logros.

 

Es hora de tomar decisiones

Seguramente conoces este pequeño dialogo “-¿Qué tomas para ser feliz? -Decisiones” Y es que decidirse por el camino a seguir, estar convencido de que existe algo que vale la pena por lo cual luchar, una pasión, actividad, desafío, que te hace vibrar, es sentirse vivo.

Comenzar a caminar hacia tus sueños te brinda alegría y sentido a tu existencia. Si solamente eres un juguete del destino, dejas que las cosas te pasen por encima y no actúas jamás, vas a sentirte triste y te estás construyendo una imagen muy mala de ti mismo.

Mereces ser feliz y alcanzar lo que deseas, pero en ese merecimiento también hay esfuerzo, sacrificio, aprender a soltar las cosas que te hacen daño y sustituirla por decisiones saludables que te harán cambiar positivamente.

Si quieres conocer más consejos de cómo escapar de tu zona de confort de una vez por todas, te invito al taller que estaré dictando este sábado 21 de julio de 17 a 19 horas en Centro Psicología Positiva Uruguay donde trabajaremos:

 

***Que es la zona de confort y cuál es la tuya
***Reconocer tus miedos y creencias limitantes
***Diseñar un plan de acción para escapar de ella
***Reconocer tus posibilidades de crecimiento y actuar desde tus habilidades

 

¡Te espero!

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Tu mente: ¿aliada o enemiga?

Escrito por Oriol Lugo, Psicólogo e investigador de la Universidad Ramon Llull de Barcelona oriolugoreal@hotmail.com

 

En el presente artículo quiero hablarles de la mente y de cómo podemos usarla a nuestro favor a partir de un cambio en nuestros pensamientos y estados emocionales. Para ello vamos a efectuar un viaje hacia nuestro interior.

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Cuando hablamos de mente, este concepto puede parecer abstracto y difuso. Esto se debe a que es un elemento que podría estudiarse desde distintos campos: psicología, neurociencias, filosofía… Aquí vamos a aportar una mirada práctica y funcional. Vamos a plantear la mente como una estructura personal que se manifiesta en nuestro día a día a través de pensamientos y a través de nuestro diálogo interno.

 

Podemos entender el diálogo interno como el discurso que todos tenemos con nosotros/as mismos/as en el día a día. Cuando nos despertamos un torrente de pensamientos nos invaden. Nos decimos frases como: “hoy voy a ir a este lugar”; o “voy a ver a tal persona”; o “me apetece desayunar…”

 

Este diálogo en la gran mayoría de las veces es automático e inconsciente. Es decir, surge de nuestra propia mente sin pensarlo y aparentemente sin control. Y en función de lo que nos decimos vamos a generar un tipo de realidad: más positiva, o tal vez, más negativa.

 

Si alguien se levanta y en su discurso interno aparecen frases como: “hoy va a ser un día estresante porque tengo que…”; es muy probable que esta persona va a empezar a generar todo un conjunto de emociones y de sensaciones físicas de estrés, angustia, miedo, cansancio, rabia…

 

Pero por el contrario si esa misma persona empieza su jornada con: “hoy voy a divertirme cuando haga…”; probablemente esa persona va a conectar con estados emocionales más positivos y con emociones y sensaciones de placer, satisfacción o alegría.

 

¿Pero cómo puedo cambiar estas actitudes mentales? Es necesario que te hagas con un diario. Necesitas una libretita donde vas a ir anotando todos estos diálogos internos que consideras que son más negativos. Al principio va a ser complicado y muy duro ya que es un nuevo reto que cuesta de instaurar. Pero a medida que vayas anotando estos pensamientos, descubrirás que cada vez es más fácil y divertido.

 

Una vez hayas anotado una frase o un pensamiento negativo, el siguiente paso es analizarlo de forma objetiva. Por ejemplo: “hoy en la reunión va a ser muy estresante…”. ¿Es realmente cierto?, ¿va a ser una reunión muy estresante?, ¿puedo sacar provecho o llegar a sentirme bien en esta reunión? El hecho de replantearte tu realidad, permite que puedas encontrar otra manera de plantearte las situaciones. Entonces, puedes buscar una frase que sea o más neutra, como, por ejemplo: “la reunión será formal, tranquila, rutinaria…”. O si lo consideras incluso positiva (sólo si crees realmente en ello): “va a ser una reunión provechosa donde vamos a tratar temas de interés”.

 

El último paso consiste en darte cuenta cada vez que vuelvas a usar ese diálogo interno negativo y sustituirlo por las nuevas premisas o frases que te hayas planteado. Al final, es un ejercicio de repetición, de ir automatizando un pensamiento más positivo.

 

Tu mente puede ser tu máxima aliada, pero tienes que darte el permiso para que te ayude en tu día a día.

 

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La separación: cómo manejar la situación con los hijos

Ante una separación, ambos padres deben ser muy cuidadosos con cómo se desenvuelven, ya que deben intentar hacer las cosas lo mejor posible por el bienestar de todos.

 

Uno se divorcia de su pareja, pero no de sus hijos. El vínculo que tenemos con ellos esseparados para toda la vida pero no necesariamente incondicional, el amor de nuestra prole no es un derecho adquirido, debemos ganarnos su respeto y su cariño de manera saludable. El primer paso es no dejarlos de lado a pesar de que ya no quieras saber nada con tu pareja. Aclaro que no siempre se da esta situación, pero algunas personas han caído en esta actitud y por eso lo menciono.

En los momentos previos a la separación, que pueden durar desde años a meses, los conflictos de pareja están a la orden del día. Debes intentar evitar a tus hijos presenciar estas discusiones. Nunca hables mal de tu pareja, ya que ellos deben estar por fuera de las problemáticas conyugales.  No es necesario demostrar quién es el mejor o el peor de la historia. A los niños les duele escuchar hablar mal de su papá o de su mamá, no aporta en nada y debes aprender a separar las cosas.

Al comunicar la noticia de la separación lo recomendable es que lo hagan los padres juntos. En el caso de los niños pequeños, es bueno hacer énfasis en que no es por culpa de ellos que esto ha ocurrido, ya que su imaginación fácilmente echa a volar.

Deja que tu hijo asimile la información, a su ritmo te harán preguntas, entiende sus reacciones pacientemente. Recuérdale todo el tiempo cuanto lo amas y lo importante que es para ti.

En algunas ocasiones el niño quiere que los padres regresen a toda costa, harán comentarios repetitivos en torno a esta temática y algunos pueden llegar a ser demasiado insistentes. Ten paciencia y explica las veces que sea necesario cuál es la realidad de la situación.

 

Cuando la separación se concreta es necesario que ambos padres respeten ciertos lineamientos para la educación positiva de sus hijos, reglas como los límites, rutinas, horarios, etc, deben estar conversadas de antemano y aplicadas de la manera más pareja posible.

 

Debes explicarle a tu hijo que tendrá momentos de felicidad con cada uno, habrán momentos especiales con mamá, otros con papá, y él podrá estar bien a pesar de que sus padres ya no estén juntos.

Las separaciones nunca son sencillas, aunque puede ser un proceso menos doloroso si se hacen las cosas con calma, con mucho dialogo y madurez. Recuerden que una vez se eligieron y el producto de su amor es ese hijo, hija o hijos. Que ya no exista amor romántico entre ustedes no quiere decir que no puedan hacer lo mejor y lo necesario para ellos.

 

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Descubre la Distimia

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La palabra distimia proviene del griego, humor alterado. Es un trastorno depresivo que no encaja en el diagnóstico de una depresión propiamente dicha. Sus síntomas son menos severos, aunque más persistentes y suelen prolongarse en el tiempo hasta volverse crónicos. Para poder diagnosticarla, la persona debe haberlo padecido por al menos dos años.

 

Quienes la padecen suelen continuar con su rutina durante años sin recibir ningún tipo de tratamiento. Las personas presentan signos como el abatimiento, pero poco llaman la atención sus conductas o actitudes, lo que puede dificultar a la persona acceder a un tratamiento en tiempo y forma.

 

Los síntomas

Los más notorios son la melancolía y la tristeza. Quienes la padecen no se sienten capaces de hallar felicidad ni disfrute en su vida. Suelen tener dificultades a la hora de actuar, tomar decisiones, confiar en sí mismos y además tienen una baja autoestima.

Presentan cansancio, falta de energía y no suelen hacer demasiadas cosas. Se presentan alteraciones en el sueño (insomnio, dormir en exceso) y en el hambre (darse atracones o evitar el alimento)

La concentración y la memoria se ven bastante afectadas. Las personas suelen aislarse de los demás, lo que en casos más severos puede conducir a una fobia social.

La distimia, en la mayoría de los casos, está acompañada de otros trastornos como el de ansiedad generalizada y trastornos de la personalidad. Es una patología que afecta más a las mujeres y como en casi todo trastorno, existen componentes genéticos y ambientales que contribuyen a su aparición.

La distimia y la depresión son diferentes

A pesar de su trastorno, quienes atraviesan por una distimia suelen mantener una vida normal y bastante rutinaria. La gran diferencia con la depresión es el grado de incapacitación, en la depresión el sujeto está más afectado en todo y hay cosas básicas que no puede hacer por no contar con la energía emocional suficiente.

El distímico no pierde el interés y en ocasiones hasta puede experimentar placer, no está presente la lentitud motora y las ideas recurrentes de muerte tampoco son persistentes ni frecuentes.

¿Cuál es el tratamiento?

Lo más efectivo es la combinación de terapia cognitiva y tratamiento psiquiátrico.

En terapia se trabaja sobre las emociones, pensamientos y conductas negativas del consultante, se aprende a gestionar efectivamente las emociones, a comunicarse mejor con los demás, a mejorar las habilidades sociales, a reestructurar creencias negativas que estancan a la persona.

En cuanto a la medicación, se suelen recetar antidepresivos, a veces pueden estar combinados con ansiolíticos o estabilizadores del estado de ánimo.

Si te sientes identificado no dudes en consultar, es un trastorno que fácilmente puede tornarse en depresión sin la ayuda adecuada, además la tasa de efectividad en estas situaciones es alta cuando hay un compromiso con el tratamiento.

Estamos aquí para ayudarte.

 

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¿Estás arruinando tu felicidad?

arruinando¿Quieres saber qué estás haciendo para alejarte de la felicidad que tanto deseas? Vamos a verlo juntos.

En los tiempos que corren donde somos víctimas de la ansiedad, poco o nada de tiempo puedes dedicar a las cosas que realmente son importantes. En este apuro por terminar cosas de tu larga lista del día a día, comienzas a entrenarte para devorar las experiencias en lugar de disfrutarlas.

Hacer todo lo más rápido posible te prepara para no detenerte en el aquí y ahora. Estás tan ocupado que las cosas buenas que te ocurren pasan a tu lado sin demasiada parafernalia y vas perdiendo la oportunidad de generar recuerdos positivos en tu día  a día.

Poder detenernos y ser concientes de nuestras buenas experiencias, saborear esos momentos hermosos como le llamamos en Psicología Positiva, ayudará a mejorar tu bienestar emocional. Saborear implica perderse en la experiencia, darse cuenta de lo bueno que tiene, quedarse en ella pensando y congratulándose por lo vivido. Es ser capaz de sumergirnos en el mundo de las emociones positivas como la gratitud, el amor, el asombro, el buen humor y demás.

Permitirte quedar absorto en esto momentos y además compartir estos recuerdos con las personas que quieres, logra prolongar el efecto positivo de esas lindas experiencias. Es contribuir a tu banco de emociones positivas e incrementar tu fortaleza interna. Ya que tu felicidad depende de cómo interpretas el mundo y tus experiencias, si tienes buenos momentos dentro de ti, te ayudará a sobrellevar las innumerables tormentas del afuera.

Se puede saborear no solamente el presente, sino también la anticipación por cosas buenas que estás creando para tu vida ahora.

Disfruta del momento y trabaja para ampliarlo y celebrarlo. Puedes tener muchos buenos momentos en los cuales no te estás concentrando, como lograr una meta sin importar qué tan pequeña sea.

Recuerda anticipar tu alegría, ¿estás planeando un viaje? ¿quieres cambiar un mal hábito? ¿estás por cambiar de trabajo? Sea lo que sea que sepas que está a punto de ocurrir, imagina cómo será el resultado, cómo te sentirás cuando finalmente estés viviendo eso. Puede ser un muy buen motivador para seguir adelante con tus proyectos.

Siempre recuerda lo bueno, no importa hace cuantos años te recibiste, te convertiste en madre, lograste la casa que deseabas, pudiste bajar de peso, cambiaste tu estilo de vida. Todos los logros que has tenido, que has construido jamás tienen que ser dejados de lado. Recuérdalos con cariño, trae a tu memoria el  momento que viviste aquella enorme alegría, recordar cosas buenas te conecta con esa emoción positiva del pasado y la puedes sentir ahora.

Si no quieres arruinar tu felicidad, ama tu presente, recuerda tus victorias pasadas y enamórate de las nuevas posibilidades que eres capaz de diseñar. Abraza esos buenos momentos, aunque sean breves, ámalos con pasión, porque están construyendo la base de tu bienestar interior.

 

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