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Desapego y Aceptación

Cuando una relación se termina, cuando nos desvinculamos de un empleo, cuando debemos afrontar una enfermedad, cuando perdemos a alguien, cuando una meta no se cumple, todas situaciones por las cuales los mortales deberemos transitar. Situaciones que podemos aprender a manejar mejor gracias al desapego y la aceptación.

 

soltarEste término del desapego ha sido ampliamente utilizado en el ámbito del desarrollo personal y alude a la liberación, al dejar ir, aunque no desde la resignación, sino desde la paz y nuestra sabiduría interior.

Cada uno es responsable de sí mismo y por lo tanto debemos hacernos responsables de nuestras actitudes y nuestras decisiones, pero no desde un lugar de autocastigo, sino desde un lugar de amor, paciencia y también de libertad.

El desapego es el arte de diferenciar el mundo exterior del mundo interior, es lo que nos habilita a no dejarnos influenciar negativamente por los demás, nos permite aprender a escuchar nuestra voz interior en lugar de la ajena.

La sabiduría de saber diferenciar aquello que podemos cambiar y lo que no, nos permite ser más libres y no perder el tiempo en preocuparnos o atormentarnos por aquello que no está bajo nuestro dominio.

Debemos aceptar nuestra realidad. Es lo que es por ahora, hay cosas que no podemos cambiar y otras que sí, quedarnos en aquello que no cambia es torturarnos.  Siempre podemos trabajar para aprender a manejar nuestras emociones y pensamientos, si bien no es tarea sencilla, vale la pena el trabajo para lograr esto.

El desapego también está relacionado con vivir el aquí y ahora, hacer las cosas y luego desapegarnos del resultado, sabiendo que si tienen que cumplirse así será. Hacer lo que esté en nuestras manos y luego esperar sin obsesionarnos pensando enfermizamente en eso.

Para poner en práctica el desapego podemos comenzar siendo concientes de quiénes somos y cuál es nuestro propósito en la vida. Acercarnos a nuestra espiritualidad, entendida esta en su amplio sentido y no atada a ninguna creencia religiosa en particular.

Entre los beneficios del desapego encontramos calma, una sensación de paz interior, la libertad para encontrar soluciones a nuestros problemas, transitar por el duelo necesario y luego crecer a partir de él.

Nos debemos desapegar desde la honestidad, de manera abierta y siempre con el compromiso y nuestra voluntad de intentarlo. Si nos desapegamos, estamos en una mejor posición para trabajar sobre nuestras emociones de dolor o resentimiento.

Para mí el tema del desapego también está muy relacionado con la aceptación. En la terapia dialéctica conductual, donde se pone el énfasis en la aceptación y la validación de las emociones para desde ahí acercarnos a un cambio, se habla de aceptación radical.

La aceptación radical tiene que ver con una aceptación COMPLETA Y ABSOLUTA. Es cuando aceptamos algo desde lo más profundo de nuestro ser. Cuando lo aceptamos en nuestra mente, en nuestro corazón e incluso en nuestro cuerpo. Cuando logramos aceptar algo radicalmente no estamos luchando contra eso, dejamos de luchar contra la realidad y contra lo que no podemos cambiar. Es soltar también.

Tiene que ver con un concepto interno que deberíamos darnos el derecho de sentir.  Para ponerlo en práctica podemos pensar en todas aquellas situaciones donde aceptamos algo completamente.

Cuando alcanzamos la aceptación podemos sentir que estamos dejando ir la lucha, la resistencia, simplemente dejamos ir aquello que nos había obsesionado. Si logramos este estado también nos podemos sentir más centrados, libres y en paz.

Incluso aunque podamos llegar a sentir aún cierta tristeza, si elegimos soltar sentiremos como si un peso hubiese sido quitado de nuestros hombros. Vamos a poder finalmente avanzar, para salir adelante es importante aprender a dejar ir aquello que nos estanca en todo sentido.

El dolor es dolor, pero la agonía y el sufrimiento, son el dolor más la no aceptación. La aceptación radical convierte el sufrimiento en mero dolor, algo que podemos aprender a manejar y utilizar a nuestro favor. El dolor permite crecimiento y maduración, tenemos que darle su espacio y abrazarlo.

Aceptemos que la situación que genera dolor tiene una causa a veces no manejable por nosotros. Esto es lo opuesto de decir ¿por qué a mí? Evitemos sentirnos víctimas desamparadas, vamos a ser victoriosos creadores y entender que lo que nos sucede también es parte de lo que nos construye y nos fortalece.

Intentemos aceptar una situación incluso aunque no conozcamos del todo las causas que la generaron. Y si somos lo suficientemente afortunados de conocer las causas que iniciaron determinada situación, quizás hasta podamos evitar vivir la misma experiencia en un futuro o al menos podremos comprenderla. Intentemos aceptar y seguir adelante, construir algo diferente desde nuestro poder.

Aceptemos que la vida vale la pena vivirla incluso aunque debamos sufrir a veces. Si no existiera el dolor, ¿cómo sabríamos que somos felices? Si no existiera aquello que no está en nuestro control, ¿cómo podríamos discernir que sí podemos cambiar y que no? ¿Cómo podríamos alcanzar esa sabiduría interna?

Estos dos conceptos trabajados hoy son muy útiles a la hora de avanzar en nuestra vida, a vivir desde el presente y aprender del pasado sin estancarnos en él. Te invito a que los utilices, ¡a crecer se ha dicho!

 

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¿Sabías que tus creencias no lo son todo?

“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar
y la sabiduría para conocer la diferencia”

 

creencias limitantes

¿Cuántas cosas existen en tu vida que no puedes controlar? Lamentablemente demasiadas. ¿Y qué es lo que sí puedes trabajar activamente para controlar? A ti mismo, tus actitudes, tus pensamientos, tus decisiones, tus acciones.

Pero creo que muchas veces puedes llegar a confundir aquellas cosas que dependen de ti y las que no.

Últimamente existen muchas corrientes o movimientos filosóficos donde te dicen que si algo malo sucede simplemente deberías pensar en una luz protegiéndote, o que si quieres que alguien te acepte debes desearle lo mejor y brindarle tu amor incondicional.

Yo respeto mucho las creencias, me considero una persona muy abierta, sin embargo, debemos tener cuidado con determinados conceptos que tal vez puedan resultar perjudiciales.

Si crees que estamos condenados a repetir o compensar los errores de nuestros antepasados, que con solo desear algo se materializará, si crees que tienes el poder de cambiar a alguien según tu antojo, estarás en problemas, porque estas cosas no sucederán y hasta pueden llegar a culpabilizarte sin sentido al no alcanzar el cometido deseado.

El mundo nunca lo vemos tal cual es, sino que lo vemos a través del filtro de nuestras creencias. De todas maneras, existen ciertas situaciones que no son solo creencias, son realidades y a veces nos cuesta darnos cuenta de la diferencia.

Tenía una consultante que quería ascender en su trabajo, un ambiente muy competitivo, diría casi salvaje. Un lugar donde el amiguismo estaba en primera fila, si eres hijo de, amigo de tal o cual, si pertenecías a un buen círculo social, entonces tenías tu crecimiento asegurado, de lo contrario no.

Esta joven, sumamente talentosa y con muy lindas aspiraciones, creía que era su pesimismo lo que no le permitía crecer en ese ambiente. Pero en verdad, su pesimismo o miedo no tenía nada que ver con no haber podido crecer, eran otras realidades tangibles que golpeaban los ojos lo que la mantenían estancada. La realidad de su propia empresa que había sido así desde el comienzo.

Muchas veces simplemente pensar positivo no puede hacer el trabajo, tenemos que aceptar algunas cosas que no podemos cambiar. Ser un optimista inteligente tiene que ver con evaluar nuestra realidad con justicia, esto implica entender qué es lo que depende de nosotros y qué no, que es lo que funciona y qué no.

Nuestro esfuerzo debe ser puesto en donde tenemos influencia, pero muchas veces no podemos cambiar todo un sistema instaurado hace tiempo solamente porque lo deseamos.

En otro caso, una señora deseaba llevarse muy bien con una compañera de trabajo en particular, pero esta otra señora no sentía ni la más mínima simpatía por la primera. Sin importar lo que mi consultante hiciera, siempre era despreciada por su compañera.

Y es que a veces no interesa que tan maravilloso seas, puedes caerle mal a alguien de todas maneras. Es más, en la gran mayoría de los casos ni siquiera es tu responsabilidad si caes simpático o no, basta con que inconcientemente le recuerdes a alguien a esa persona para que ya pertenezcas automáticamente a la categoría que te quiere imponer.

Por ejemplo, sino me llevo bien con mi hermano, si encuentro en una persona características similares a las que mi hermano posee, esa otra persona ya no me va a caer simpática y de repente mi prejuicio le va a quitar toda oportunidad al pobre inocente que se me ha cruzado en el camino. ¿Comprendes cómo funciona esta dinámica? ¿Ves cómo tu personalidad muchas veces no tiene nada que ver con lograr la aceptación de los demás?

Nuestra manera de hablar, de movernos, de actuar, puede disparar asociaciones en nuestro interlocutor de las cuales no somos en lo más mínimo responsables. Entonces, ¿cómo podrás cambiar eso?

Simplemente hay cosas que no dependen de tu voluntad, de tu deseo o de creerte cosas lindas. Este tipo de pensamiento más mágico puede traerte problemas, ya que te desilusionará cuando las cosas que quieres no ocurren.

Es más sabio poner nuestro control en aquellas cosas que realmente dependen de ti.

Existen algunos casos donde sugestionarnos positivamente si va a dar sus frutos, pero siempre que sean cosas que estén más relacionadas a nuestro dominio. El optimismo inspira la perseverancia, la esperanza, el éxito, los logros.

El optimista se mueve tranquilamente desde el propio crecimiento interno, controlando sus propios pensamientos y acciones.

Las creencias potenciadoras asociadas al optimismo inteligente como tener confianza en tus capacidades y tener deseos de aprender más y capacitarte en lo que haga falta, en ser perseverante, en ser flexible con las cosas cosas negativas que ocurren, que puedas aprender a poner las cosas en perspectiva.

Sí podemos decir que ciertas creencias limitantes pueden alimentar a tu pesimismo, como creer que todo es tu responsabilidad, que no eres suficiente para nada o nadie, que las cosas buenas que suceden no dependen de ti, sino de la mera casualidad.

Aunque más allá de estas creencias encontrarás realidades que no dependen de ti, como por ejemplo

  • si tienes una enfermedad y tienes que tratarte
  • si alguien te ha abandonado
  • si te han despedido

Estas situaciones podrían llegar a ser oportunidades de aprendizaje, pero no podrás escapar de ellas, tendrás que atravesarlas, hacer el duelo correspondiente, aprender y seguir adelante.

Me parecía importante compartir esto contigo porque quiero que trabajemos activamente en diferenciar qué si puedes manejar y qué no, en dónde realmente tienes que poner tu energía y muchas veces será más en la acción que en el mero plano del pensamiento.

También me gustaría recordarte que si te está haciendo falta incrementar tu optimismo de una manera saludable e inteligente puedes acceder a mi programa haciendo click aquí: Cómo convertirte en un Optimista Inteligente

Hasta pronto querido lector y espero con ansias tus comentarios.

 

 

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Abraza los cambios

¿Quién podrá liberarse de la vida cambiante? El maremoto de emociones en el cual nos vemos inmersos constantemente nos obliga a reaccionar, esos grandes sacudones de experiencias nos incitan a despertar en nosotros recursos que creíamos dormidos. ¿Cómo sobrevivir al caos de los cambios que nos toman por sorpresa?

Los cambios irrumpen en nuestra vida a diario, algunos son sutiles, otros intempestivos, pero no necesariamente tendrían que generarnosmiedo cambios pánico cuando nos suceden. No deberíamos escaparnos de los problemas, sino saber que están ahí y que requieren de nuestro tiempo y esfuerzo para poder solucionarlos.

Aceptación

El primer paso, como casi todo en nuestra existencia, es la aceptación. Ser concientes de que los cambios, más tarde o más temprano, ocurrirán, nos hará sentir más preparados cuando sucedan.

A veces nuestras rutinas deben cambiar, debemos ser más asertivos, o más activos, o responsabilizarnos más por lo que nos sucede. En muchas ocasiones las circunstancias nos ponen contra las cuerdas y nos obligan a dejar de ser pasivos espectadores para convertirnos en reales protagonistas de lo que ocurre a nuestro alrededor.

Una oportunidad

Algunos cambios serán más difíciles que otros, pero es aquí donde radica la gloria. Mientras más se nos exige, mientras mayor es el desafío vital, aún más será nuestra capacidad de respuesta y podemos sorprendernos cuando descubrimos lo que somos capaces de hacer.

El talento que puede despertarse, las habilidades nuevas que deberemos aprender, todo lo que puedes llegar a descubrir de ti mismo en una situación límite podrá dejarte sin aliento, desde un punto de vista positivo claro está.

Apertura mental

Cuando un cambio ocurra en nuestra vida, debemos mantener una mentalidad abierta, neutral. Lo que puede develarse como una espantosa tragedia, tal vez sea el puntapié inicial de una aventura increíble. Debemos estar receptivos, lo que no tiene sentido ahora, puede tener mucha coherencia con el tiempo.

El humor es tu mejor amigo

Ser capaces de conectarnos con nuestro sentido del humor durante lo terrible, ayuda espectacularmente a la hora de relajarnos y eso hará más llevadera nuestra situación.

Quiérete

Sé bueno contigo mismo, cuando grandes sucesos están ocurriendo a tu alrededor, fácilmente puedes perder el norte y olvidarte de lo más importante…tú mismo. No debes ser el último orejón del tarro, muy por el contrario, tienes que brindarte el tiempo de cuidarte y quererte más que nunca para sobrellevar las dificultades con altura y fortaleza.

No te aísles

Sal al mundo, rodéate de quienes amas, acepta tu realidad y comprende que todos los días son una oportunidad para convertirte en la mejor versión de ti mismo.

Dime querido héroe …¿qué desafío estás enfrentando hoy?

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Una historia real…

Hola mis queridos optimistas. Hoy TENGO que compartir esta historia que me llegó (por supuesto que pedí permiso para poder publicarla). Es una historia de…bueno voy a dejar que saquen sus propias conclusiones.

Estuvimos juntos por cuatro años. Todo fue perfecto al principio, pero las cosas que me habían enamorado mepedido de ayuda historia real empezaron a molestar cuando nos fuimos a vivir juntos. Qué pesado siempre dejando su ropa tirada, queriendo salir con sus amigos, no prestándome la suficiente atención, no ayudando con la casa, un infierno.

Cada día que pasaba me sentía más furiosa, lo que había imaginado en mi cabeza no se estaba cumpliendo, yo pensaba que la convivencia era otra cosa. Me lo habían advertido…pero no quise escucharlo. Yo pensaba que nosotros éramos diferentes, que a nosotros no nos iba a pasar eso.

Estaba aburrida, cansada, quería matarlo un poco todos los días. Yo me preguntaba cómo podía ser eso posible, Sabía que le pasaba a mis padres, a mis abuelos, a toda la gente grande que conocía a mí alrededor. Pero yo no quería creer que nosotros, tan jóvenes, con tantas ilusiones y vida por delante nos iba a pasar también.

Día a día se me fue muriendo el amor y un día ya no soporté más, me fui corriendo de ese lugar. R. no quiere saber nada de mí ahora.

Pero lo peor que me pasó Mariana, es que cuando se fue me di cuenta de lo importante que era para mí. Ya no me importaba tanto el desorden, o los platos sucios, o los olvidos, o los amigos. Me di cuenta muy tarde. No quiero que me vuelva a pasar esto nunca más. ¿Cómo hago para recuperarlo? ¿Me querrá hablar? Ya no sé qué hacer, necesito ayuda por favor.

Sentí que tenía que compartir esta historia porque es mucho más frecuente de lo que piensan, tanto en hombres como en mujeres, nos pasa demasiado pronto que nos acostumbramos a lo bueno. Dejamos de valorar los pequeños detalles, la diminuta y necesaria chispa de alegría del día a día, damos por descontado esos pequeños gestos que amamos tanto al principio.

¿Saben cuando nos damos cuenta de las cosas importantes? Cuando las perdemos. Y no quiero que nadie que esté leyendo esto caiga en eso. Por eso es tan importante el valor de la gratitud, agradecer los pequeños detalles, estar atentos al amor, al cariño, al valor que los demás aportan en nuestra vida.

De nada sirve exigir sin brindar, brindar sin recibir agradecimiento. Este espiral peligroso hace que los vínculos se destruyan, a veces de manera irremediable.

Quiero creer que estás a tiempo. Espero que tú no caigas en esta malévola trampa de la mente. Agradece todo lo que funciona en tu vida, ama los defectos y sé tolerante con el otro, es un ser humano como tú que puede sentirse decepcionado, herido, solo, igual que tú.

Si pudiéramos concentrarnos más en las fortalezas de nuestros vínculos que en las debilidades, todos podríamos disfrutar de relaciones más positivas. Por supuesto que existen ciertas relaciones nocivas de las cuales debemos salir corriendo. Pero por favor, aprende a distinguir que es una situación de vida o muerte de una batalla campal rutinaria que no vale la pena.

Si todos agradeciéramos más, recibiéramos y diéramos más, nuestros vínculos tendrían más sentido.

Mira a tu alrededor con conciencia, ¿qué es lo bonito de tu relación, qué hace especiales a las personas que tienes? ¿No eres demasiado exigente? ¿No estás pidiendo más de lo que estás brindando? ¿Acaso no estás siendo demasiado intolerante, estás pretendiendo que las personas actúen de acuerdo a tus caprichos? ¿Eres demasiado demandante?

La gratitud, emoción positiva y fortaleza a tu servicio para rescatar todo lo bello que la vida tiene para ofrecerte. ¿Cuándo la vas a comenzar a utilizar a tu favor?

Y lo que le contesté a la lectora queda entre nosotras. Spoiler alert: esta historia tiene un final feliz, ¿y la tuya?

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Para sentirte mejor

Si lo que estás buscando es cambiar tu rutina y comenzar a hacer pequeños ajustes en el día a día para alcanzar mayor bienestar emocional, aquí un par de actitudes que pueden enriquecerte.

El ser agradecido te permite sentir más emociones asociadas a la felicidad, te ayuda a recuperartegratitud más rápido de alguna emoción “negativa”, te brinda más calma, menos ansiedad, más alegría. Incrementar los momentos donde puedes conectarte con la gratitud será muy beneficioso para ti, tanto a nivel físico como psíquico.

Si te concentras en mirar a tu alrededor qué cosas son las que sí funcionan, qué fue lo bueno que ha sucedido en el día, en tu entorno, en tu familia, en tu vida en general, vas a sentirte mejor, más afortunado y estarás potenciando una emoción positiva muy poderosa que desplegará otras.

Saborea tus pequeños momentos de gloria, pasa al menos un minuto pensando y disfrutando aquello que has logrado o ha salido bien. Un regalo que te han hecho, salir de tu casa y encontrarte con un taxi que necesitabas, la ayuda de alguien desconocido, pequeñas situaciones de la cotidianeidad que pueden sentirse extraordinarias si le dedicamos el tiempo necesario para disfrutarlas y valorarlas. Mientras más piensas en algo, mientras más emociones intensas genere, mayores las posibilidades de imprimir en tu cerebro de manera permanente esa satisfacción. Básicamente, estás brindándole la oportunidad a tu cerebro de rearmarse para la felicidad.

Unida a la gratitud, puedes también practicar la amabilidad, una amabilidad sumamente importante que fácilmente olvidamos que existe, la amabilidad contigo mismo. Vas a tener momentos malos, amargos, tristes, sin embargo, en lugar de criticarte sin descanso, mejor trata de aceptar lo que te sucede, valídate y sobre todas las cosas quiérete. Te ayudará a disfrutar de tu gratitud de una manera más honesta.

Pequeños cambios, más sencillos de lo que parecen, pueden abrirte las puertas a nuevas maneras de sentir, ¿estás listo para sentir mayor felicidad?

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La felicidad de amarnos

amarte a ti mismo

Hemos mencionado en post anteriores lo importante que es la auto aceptación y el querernos a nosotros mismos. Cuando no nos amamos, ese gran vacío comienza a hacer mella por algún sitio. Vamos a ver algunos consejos para comenzar a cuidarnos desde adentro.

El perdonarte es algo vital para no estancarte en el eterno castigo, sí vas a cometer errores porque eres un ser humano, ni mejor ni peor que el resto. Deja de lado tu voz crítica desmedida y sustituye ese discurso por uno más amoroso. Cada fracaso se convierte en una oportunidad de crecimiento y aprendizaje, claro que duele, pero el dolor sanamente transitado se convierte en fortaleza, en tu fortaleza.

No puedo subrayar lo suficiente la importancia de rodearte de buenas relaciones, esas relaciones positivas que te nutren, te desafían, te quieren y no tienen miedo de ser honestos y firmes contigo cuando tienen que serlo. Las personas que te hacen daño ya sabes que nada bueno aportan y a veces aunque des mil oportunidades, mil veces saldrás decepcionado, así que no intentes cambiar a los demás, simplemente no se puede.

Muchas veces te vas a ver enfrentado a situaciones que no puedes cambiar, que no están bajo tu control. El dolor en realidad es la no aceptación, hay veces que simplemente debes dejar de luchar y aceptar, no es resignarte, es ser sabio. No podrás cambiar esa circunstancia, pero creeme que puedes cambiar la manera en que la interpretas.

Tener objetivos y luchar por ellos es uno de los pilares del bienestar, pero no te equivoques, ningún cambio surge de la rabia. Primero debes aceptar dónde estás y agradecer lo que ya has logrado en todo sentido, es desde ahí donde se camina hacia el desarrollo de tu persona.

Recuerda ser congruente contigo mismo, sé honesto con lo que quieres, no hagas nada para impresionar a nadie, no pierdas el tiempo comparándote con otro. Siéntete cómodo contigo mismo. A la única persona a quien tienes que enorgullecer es a ti.

Nada mejor que invertir en ti mismo, en tus conocimientos, en tu trabajo, en tus metas, en tu propio descubrimiento. Conocerte es una herramienta invaluable para evitar caer en las trampas de tu propia mente, que lamentablemente, son muchas.

Date tiempo para estar contigo mismo, deja de lado las tentaciones de la tecnología, las distracciones y conectate con lo que sientes, con qué quieres hacer, qué es lo que piensas. Obséquiate tiempo para divertirte y relajarte, un cerebro sobre cargado no funciona y el cuerpo siempre termina quejándose.

Amarte  puede ser una tarea más compleja de lo que parece, estos pasos pueden ayudarte a dar el puntapié inicial, enamórate de ti mismo, tú vales la pena el esfuerzo.

 

 

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Autoaceptación y felicidad

La autoaceptación es algo a lo cual no estamos acostumbrados, solemos ser demasiado exigentes con nosotros o presionarnos por obtener metas desopilantes, un estudio demuestra que la autoaceptación está en estrecha relación con nuestra felicidad.

 

La caridad Action for Happiness junto a Do something different realizaron una encuesta a cinco milautoaceptacion personas, donde debían reflexionar con cuanta frecuencia realizaban determinados hábitos relacionados a la felicidad. Estos resultados arrojaron cuánto bienestar se desprende de la autoaceptación así como del tiempo que invertimos en ella.

La autoaceptación implica reconocer lo dignos que somos de recibir cariño y afecto a pesar de nuestras imperfecciones a todo nivel, tanto físicas como emocionales. No enojarnos ni quitarnos mérito ante los mismos.

A pesar de que la autoaceptación nos brinda una satisfacción considerable, son pocas las personas que realmente dedican su tiempo a cultivar la misma. La razón de esto reside en la alta competividad que la sociedad actual nos infunde, al desgastar tanto tiempo comparando nuestros niveles de éxito con el de los demás, nos sentimos sumamente ansiosos e infelices. En lugar de concentrarnos en nosotros, cuidarnos y aceptarnos como somos, estamos comparándonos con nuestro entorno y perdiendo energía y tiempo en simplemente intentar ser el mejor, cuando en realidad con la única persona que tenemos que compararnos es con nosotros mismos.

Por supuesto que la autoaceptación fácilmente puede convertirse en mediocridad o auto complacencia si no la acompañamos de otro ingrediente fundamental en nuestra personalidad, el de la autocrítica. Debemos ser concientes de los cambios que debemos hacer en nosotros para mejorarnos, pero estos cambios tienen que nacer de entender quiénes somos, cuáles son nuestras fortalezas, cuál es nuestro potencial y por supuesto comprender también nuestras debilidades. Perdonarnos y aceptarnos en nuestras imperfecciones, conocernos y amarnos, facilitan que sigamos desarrollándonos como seres humanos.

¿Cómo podemos potenciar la autoaceptación?

Sé amable contigo y paciente, también trata de serlo con los demás. Reconoce que los errores son siempre oportunidades de aprendizaje, valora las cosas buenas que haces, reconoce tus talentos y habilidades y enfócate en ellos para trabajarlos.

Si te cuesta reconocer lo bueno que hay en ti, siempre puedes preguntarle a alguien de tu entorno que reconoce y qué destacaría de tu personalidad. No dudes en pasar tiempo de calidad contigo, tomando un buen café conectándote con lo que sientes, con lo que quieres, pensando en los caminos que debes recorrer para continuar creciendo.

Trabaja activamente en aceptarte y amarte, como digo siempre, todo empieza en nuestro interior.

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