Ser vulnerable es tu fortaleza

Aceptar nuestra vulnerabilidad en lugar de tratar de ocultarla es la  mejor manera de adaptarse a la realidad- David Viscott

Si te dejas llevar por su definición, esta palabra te genera rechazo, proviene del latín vulnerabilis. Compuesta por vulnus, que significa ‘herida’, y el sufijo –abilis,  posibilidad; por lo tanto, significa mayor probabilidad de ser herido.Con semejante definición nadie se sentiría cómodo, pero esta cualidad encierra más que lo que su etimología nos quiere transmitir.

En general, las personas no desean demostrarse débiles, ni que necesitan ayuda, o que sienten emociones que las desbordan. Sin embargo, todas estas situaciones nos ocurren a todos, todo el tiempo.

La vulnerabilidad tiene mala prensa, nadie desea ver cómo las personas se hunden aplastados por situaciones del pasado o presente, no queremos gente que se queje o que sea una víctima. Intentamos mostrarnos como super poderosos para evitar el rechazo de los demás, una gigante mentira.

Darnos el permiso para mostrarnos vulnerables es un obsequio precioso, aceptar que tenemos defectos, dolores, batallas o heridas que intentamos reparar, pero de alguna forma siguen estando ahí.

Llorar, pedir ayuda, sentir angustia, incertidumbre, no te hace menos persona, te hace más humano.

Esto no quiere decir que no puedas superarte, aprender, seguir adelante, reconstruirte, pero incluso aunque hagas todo esto, la vida puede moverte tu armada estantería y tirarla al suelo y es ahí que es bueno permitir que alguien nos cuide, nos sostenga, así como nosotros lo haremos cuando estemos bien.

Expresar el dolor, admitir la derrota, aceptar que puedes sentir miedo, serán cosas necesarias en tu camino de reconexión con tus verdaderas necesidades. Hacer visible lo que intentas ocultar, es liberarte.

Deja de ser un personaje todo el tiempo y encuéntrate a ti mismo, te sorprendería saber toda la gente que está esperando conocerte de verdad.

Recordar el pasado, hablar sobre lo que has sufrido, observarlo, sentirlo, muchas veces es necesario para finalmente liberarlo.

Siente compasión por ti, también has sido vapuleado por los reveses del destino, todos lo hemos sido en mayor o menor medida. La clave es aceptarlo y seguir adelante, no sin antes recordar que no eres omnipotente, que también te desbordarás, que también a veces necesitarás que alguien te tienda una mano de amor.

Vive la amplia gama de emociones de las cuales hemos sido dotados, llora, grita, patalea, drena la tristeza y cuando la tormenta cese, que lo hará, siembra emociones positivas y bienestar sobre los escombros del desastre, sigue adelante… hasta la próxima vez.

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

La vida no da descanso

Deseamos una vida sencilla, sin altibajos, ni problemas, aunque esto no es realista, ya que nuestra existencia está plagada de contratiempos y aventuras que debemos atravesar a diario, en mayor o menor medida.

Varias veces he repetido la importancia de las adversidades, ya que construyen nuestro carácter y nos ayudan a generar nuevos recursos cognitivos y emocionales. Pero más allá de esto, debemos aceptar que las adversidades no son opcionales, sino más bien obligatorias, en el sentido de que nadie escapa de ellas.

Por eso, ya que van a ocurrir lo queramos o no, creo que la mejor opción es ponerle energía y aprender de los errores o las dificultades para crecer como seres humanos. Si nos quedamos estancados preguntándonos ¿por qué a mí? O furiosos ante la sensación de injusticia, no podemos avanzar emocionalmente.

Cuando la incomodidad o la tragedia toquen nuestra puerta, algunos consejos para lidiar con ello:

  • Claridad: Observa tu desafío de la manera más objetiva posible, es lo que es, no lo que me gustaría que sea. Quizás no pueda verlo ahora, pero lo que está sucediendo tiene su razón de ser.
  • Gratitud: Quizás exista algo en este momento que puedas agradecer, este desafío, ¿de qué forma te hace crecer?
  • Empatía: Si logras escapar de la sensación de que eres una víctima, puedes convertir tu dolor en una manera de comprender a los demás que también están sufriendo, e incluso podrás ayudarlos. Los actos de bondad te brindan sensación de propósito, la forma más profunda de conectarte con la felicidad.
  • Ten paciencia y amor hacia ti mismo: No te sobreexijas en este momento difícil, haz lo mejor que puedas con lo que tienes. Date el tiempo necesario para sanar y no temas pedir ayuda.

No te autocompadezcas, convierte el desafío en oportunidad y crecimiento. Verás como cada vez resultará más sencillo si te brindas el momento de procesarlo de una forma más optimista y esperanzadora.

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

El rol de la compasión en tu sanación

Quiero hablarte de la compasión y la autocompasión y por qué estos conceptos son necesarios para desarrollarte a nivel emocional.

La compasión está relacionada con la sensibilidad de percibir tanto al dolor ajeno como el propio. Su objetivo es el intento de aliviar o prevenir malestares. Permite aliviarte y crear calma personal. Es una aliada a la hora de profundizar en las relaciones positivas y nutre el amor hacia los otros y hacia ti mismo.

Los términos de compasión y aún más autocompasión, generan prejuicios y los confundimos con la lástima en su connotación negativa. Es como si estuviera mal tener en consideración tus emociones, perdonarte o ayudarte a levantarte, es como si fuera algo de débiles.

La autocompasión es el amor que nos dispensamos a nosotros cuando nos frustramos, nos equivocamos, hicimos algo malo, nos avergonzamos o nos criticamos despiadadamente. Implica un acto de conectar con nuestros pensamientos, con escucharnos con más claridad, libre de prejuicios, con amor y respeto. Es un instrumento para el autocuidado y sobre todo para la sanación emocional.

Estos conceptos involucran aspectos cognitivos, emocionales y conductuales. Cuando percibes el sufrimiento del otro, habrá en ti un impulso emocional para aliviarlo. Tu pensamiento se activa a través de la atención que proporcionas a la otra persona, el análisis del padecimiento y el reconocimiento de que tienes herramientas para ayudar al otro de alguna forma. El comportamiento se manifiesta a través del acto de comprometerte y actuar para intentar eliminar o calmar el dolor.

Señales de alerta

Lamentablemente, la autocompasión a veces la tenemos poco desarrollada, sobre todo cuando se trata de perdonarnos.

Algunas señales tienen que ver con no darte el lugar que te corresponde, es excelente ayudar a los demás, pero tú también tienes que estar fuerte y sano para poder llevar a cabo esta noble labor.

También es necesario establecer límites saludables, de lo contrario las demandas excesivas de algunas personas te agotarán  y drenaran tu energía psíquica y emocional.

Puedes ser demasiado autoexigente, perdonando a todos menos a ti mismo, es como si tuvieras que ser invencible, jamás equivocarte y además criticarte sin piedad si fallas.

Para mejorar la autocompasión

Para comenzar a trabajar en ella, debes ser muy conciente de tu diálogo interno, ¿cómo te hablas a ti mismo? ¿Cuándo te juzgas? ¿Qué lenguaje utilizas contigo mismo? ¿Te menosprecias, te castigas? ¿Qué palabras dulces y amables puedes dispensarte?

Háblate como si fueras un amigo. Un ejercicio que propongo a mis consultantes el siguiente:

-Imagina que tu historia no es tuya, sino la de alguien más. Ese amigo viene a contarte sus penurias, su contexto, sus limitaciones, sus aciertos y desaciertos. ¿Le dirías a él lo mismo que te estás diciendo a ti? ¿Por qué si es la historia de alguien más se puede tener compasión, pero cuando es la tuya es como si fueras la peor persona de la tierra?

Todos nos equivocamos, nadie es perfecto, pero en lugar de castigarnos por nuestros errores o quedarnos estancados en el pasado, debemos caminar construyendo un mejor futuro y aprendiendo de las cosas que hemos hecho mal o de las atrocidades por las cuales tuviste que atravesar.

El dolor sin aprendizaje es en vano y es una trampa excelente para quedarte estancado en el castigo en lugar de hacer algo productivo.

Así que trátate con amor, trata a los demás con amor, sé paciente, protégete de aquellos que te hacen daño emocionalmente y sobre todo, comienza en casa. Porque a veces los peores enemigos, los encuentras del otro lado del espejo.

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

Cuando tu vida te frustra

Hoy quiero que reflexionemos juntos acerca de esta sensación que muchos padecen, además veremos cómo aprender a salir de ella.

Un gran error que puedes llegar a cometer con frecuencia, es el hecho de compararte con los demás. En varias ocasiones te he comentado lo terrible que esto es, ya que estás siendo injusto contigo mismo. Nadie tiene tu vida, tu energía, tu potencial, tus oportunidades o fracasos, tus tiempos, entonces ya lo sabes. Con la única persona que debes compararte es contigo, lo repetiré hasta el cansancio porque es cierto.

Intenta dejar de mirar al costado, de pensar en todo lo que todavía no tienes, ya que esto alimenta a un monstruo insaciable de rechazo, inferioridad y gigantesca frustración. Cada vez que tengas la tentación de hacerlo, simplemente vuelve a centrarte en las cosas en las que has sido exitoso, no importa que tan sencillas sean.

Recuerda que tienes el poder de hacer cosas estupendas, si primero comienzas por creerlo. De nada sirve que todos te digan lo increíble que eres, si tú mismo eres incapaz de verlo. Todo comienza con una fe inamovible en ti mismo que se construye a través de mini logros. ¿Cuál es el pequeño paso que puedes dar hoy?

El nivel de exigencia siempre dependerá de tus circunstancias, por ejemplo, para una persona depresiva levantarse de la cama es un logro gigantesco, para alguien salvar un examen, para otro aprender a sanar con la comida. Todos tenemos desafíos y son propios, por eso las comparaciones son tan tontas.

No pierdas el tiempo soñando con los zapatos de otro, ponte los tuyos y comprende tus limitaciones de tiempo, de salud, de energía, de lo que quieras, tenlas en cuenta y aférrate a tus fortalezas. Mientras más te perdones por tus fallos y más te concentres en lo que haces bien, tu autoestima irá sanando.

A veces en la frustración que sientes, puedes llegar a envidiar las cualidades positivas de los demás. Pero te invito a que des una vuelta de tuerca a esta situación, y despiertes la admiración. Piensa en las cualidades, actitudes, que te gustaría despertar a ti, modela los comportamientos de quien te llama la atención. Si alguien puede hacer algo, tú también puedes hacerlo.

Puede suceder que aún no estés donde quieras estar y esto también hará que te sientas mal. Sin embargo, debes entender que los cambios requieren de tiempo y si perseveras lo suficiente, muchos de tus sueños se harán realidad. La paciencia ha de ser cultivada.

Dentro de lo razonable, hay un millón de cosas que puedes hacer si te das el permiso para intentarlo. Además, debes ser conciente de todas las cosas que ya están funcionando, seguramente llevas más ventaja de lo que crees.

Espero que entiendas que la frustración es temporal, no es un buen lugar para anidar. Abre tus alas y construye tu felicidad, que con pequeños pasos, es mucho más sencilla de alcanzar de lo que piensas.

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

Pasos para mejorar tu autoestima

En este artículo te comparto unos consejos prácticos para amarte como te corresponde.

La autoestima es la valoración que haces de ti mismo en base a tus pensamientos, sentimientos y experiencias. Está relacionada con la autoimagen (concepto que tienes de ti) y la autoaceptación(el reconocimiento propio de tus cualidades y defectos).

La autoestima alta es algo difícil de obtener y debes trabajar para sanarla. ¿Cómo puedes mejorarla?

Enfócate en tus virtudes

En general, las personas son muy buenas a la hora de ver sus errores, pero les cuesta concentrarse en sus fortalezas. Y es precisamente aquí donde más esfuerzo hay que hacer. Si eres talentoso en algo, o tienes alguna pasión o habilidad en particular, debes trabajar para cultivarla y así te sentirás orgulloso de ti.

Piensa de una forma optimista

Valora tu realidad con justicia, no todo es un desastre. Concéntrate en aquello que sí funciona, trabaja la confianza en ti mismo, desafíate de una forma razonable, nunca dejes de aprender, y recuerda que todo lo malo, siempre termina.

Ponte metas realistas

Las metas para que seas eficaces y no termines frustrándote, deben tener una cuota de realidad. Ten en consideración tu contexto, tu edad, tus capacidades, tus oportunidades, tus limitaciones. No te compares con nadie más que contigo mismo y desde ahí construye tus objetivos.

Perdónate

Como todo ser humano que se precie de tal, te equivocarás. Asume tus errores, intenta repararlos si es posible, pero no te castigues por ellos. Los verdaderos cambios nacen del amor y no del odio, si te enojas contigo pierdes a tu mejor amigo.

Trátate con respeto

Ten en claro que te mereces ser tratado con respeto siempre y sobre todo por ti, háblate con paciencia, desde la compasión. No te castigues y aprende a escuchar qué es lo que realmente necesitas.

Regálate tiempo

Para no saturarte y caer bajo las garras de la ansiedad, debes saber cuando parar. Si estás demasiado agotado tus barreras psicológicas bajan y no puedes manejar eficientemente tus emociones. Mímate con actividades placenteras, descansa todo lo que puedas, y ten un espacio para recuperar energía. Tu mente te lo agradecerá.

Espero que comiences aplicar estos trucos para sentirte mejor. Nos leemos pronto.

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

Sana la relación contigo mismo

Como reza el dicho, amarte es una aventura que dura toda la vida, y para poder hacer esto realidad, debes crear tus propios rituales para alimentar una autoestima saludable que te brindará paz

Primer paso fundamental, debes aprender a aceptarte. No existe la perfección, así que no la busques, simplemente bríndate el permiso para ser tu mejor versión, pero sin exigencias alocadas.

Puedes mejorar, pero desde el amor hacia ti mismo. Tus defectos y tus virtudes son quienes te conforman como ser humano, focalízate en tus fortalezas mientras trabajas con cariño en tus partes más oscuras.

Otra cosa muy importante, es que debes ser tu mejor amigo. Basta de criticarte sin sentido, seguramente ya tengas bastante personas en tu entorno que hacen muy bien ese trabajo. Cuida la forma en cómo te hablas, en cómo te tratas, en cómo te mimas. Sí, también es tu responsabilidad brindarte amor.

Debes cuidarte, no solamente en lo físico, no solamente en lo mental, sino también en la forma en que te relacionas con los otros. Tienes derecho a decir que no, a respetar tu tiempo, a estar a solas, a no intentar salvar a todos cuando primero debes aprender a salvarte a ti mismo.

No pierdas la inocencia, la capacidad de asombro, disfruta de la vida, juega como un niño, no te avergüences de todas las cosas con un poco menos de seriedad y despertar el buen humor en tu vida.

Y sobre todas las cosas, sé muy paciente contigo, porque en el camino hacia el despertar de felicidad, tendrás muchos traspiés, son parte del proceso de cambio, así que no te asustes, ni te enojes, cambiar es complejo pero vale mucho la pena.

Comienza día a día a aplicar estas herramientas y verás cómo muchas comienzan a automatizarse en ti.

Amate, respétate, conéctate con tu ser. ¿Estás preparado?

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

Y entonces…¿dónde está la felicidad? Está en tu….

Quiero compartirles un material que escribí hace un largo tiempo para la revista Más Vida, es mi artículo favorito y los invito a reflexionar conmigo

 

Mis dedos se entrelazan para tocar la taza caliente. Observo los movimientos rítmicos del café mientras  pequeños besos de humo se contonean  en el aire. Miro hacia la izquierda y Alan, mi bebé de cuatro meses, está plácidamente dormido en su cochechito.

tu silencio mariana alvez

Paseo rápidamente mis manos por el teclado mientras me sumerjo en esta mágica experiencia de paz. Silencio…amor…inspiración…perfume a café.

 

Tenues rayos de sol acarician tímidamente mi ventana, como si tuvieran miedo de interrumpir tanta paz. Respiro hondo, baja mi ansiedad.

 

Absolutamente perdida en el aquí y ahora. En esta habitación no hay lugar para la violencia, las malas noticias, el mundo cruel, los problemas cotidianos. Ya sabemos que esos siempre están presentes, sin embargo, hay otras situaciones que todos los días también están presentes y las ignoramos, no nos damos el permiso para jugar y sentirlas vibrando en nuestro ser. Experiencias tan increíbles como un rato de silencio, en una cálida mañana, acompañada por mi hijo, mi gato perezoso y una taza.

 

En nuestro interior es bueno que de vez en cuando reine el silencio…que los pensamientos negativos se callen, que la ansiedad se duerma, que el miedo se apague, que los problemas se disuelvan.

 

El silencio interior es una oportunidad para escucharnos de verdad, para escuchar desde un lugar más positivo, desde un sitio más saludable.

 

Problemas, ¿a veces son tan reales? ¿Acaso no somos nosotros los que a veces nos ahogamos en un vaso de agua? Lo que me está sucediendo, ¿es realmente un problema? Y sí asi fuera, ¿de dónde puedo sostenerme?

 

Hay tantas experiencias que no tienen precio, que son tan íntimas, secretas. Hay tanta alegría que desborda en el silencio, que danza al compás de una profunda paz.

 

¿Qué es lo que eres capaz de escuchar en tu propio silencio? ¿Qué parte sabia se conecta contigo? ¿Cuáles son las experiencias más sencillas y deliciosas que te permites disfrutar? Hay personas que le temen a la felicidad, existe cierta creencia en muchas culturas que ser feliz es ser egoísta, que cuidarse uno mismo es algo perverso, seguramente muchas creencias te están contaminando el corazón, y todo lo que sientes es puro ruido avasallante que no te permite conectarte con tu parte más saludable.

 

Todos nos perdemos en el ruido muchas veces, nos dejamos llevar por las trivialidades, comenzamos a competir, nos embriagamos en ego, sin embargo, si prestas atención, la verdadera felicidad, la más intensa se encuentra mucho más allá de las metas superficiales. Qué importa el ascenso, ser el mejor, tener más dinero, ser el más delgado, el más famoso, el más hermoso. Eso pasa rápido, dura un segundo, no te colma.

 

¿Sabes por qué la gente  busca tanto la felicidad y no la encuentra? Por qué es tan obvia, tan simple, tan cotidiana, que está escondida en el mejor lugar: a la vista de todos. Y es así que existen personas que dedican toda su vida a encontrarla y son incapaces de lograrlo, porque cuando la encuentran, creen que la felicidad es algo más y la dejan pasar. La desechan e ignoran como un trapo, solo para darse cuenta con el tiempo que ya eran felices y simplemente no lo sabían.

 

Muchos de mis consultantes  me han tildado de adivinadora, porque varias veces he predicho con exactitud ciertas situaciones. No es de bruja, es de experiencia. Conozco a las personas y sus patrones de comportamiento, en la intimidad de un consultorio, en ese otro increíble silencio, se desnuda el alma y ellos me enseñan, como eterna estudiante aprendo. Tengo mi sabiduría más las de todos quienes me han confiado sus historias. Y es por eso que con propiedad puedo decirte que eres mucho más feliz de lo que crees.

 

Conéctate ahora con una caricia, la brisa del mar, tu mascota en tu regazo, un bebé dormido en tu pecho, el beso de tu amante, el sonido de la música, el aroma de un perfume, la ducha acariciando tu piel, la esperanza de que todo estará bien, la alegría de estar vivo, una comida deliciosa, un techo sobre tu cabeza, la revista que estás leyendo en este preciso instante, un arrebato de inspiración, el cuadro que hay en tu comedor, los pétalos de una rosa seducidos por el rocío, aquella vez que ayudaste a alguien y le robaste una sonrisa, un fuerte y apretado abrazo, el calor del sol besando tu cuerpo, un masaje en el cuello, cuando recibiste tu diploma, cuando te dijeron que ibas a ser padre, cuando te independizaste, conéctate con el césped frío, conéctate con una simple y caliente taza de café.

 

Y entonces…¿dónde está la felicidad? Está en tu silencio.

 

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

Desapego y Aceptación

Cuando una relación se termina, cuando nos desvinculamos de un empleo, cuando debemos afrontar una enfermedad, cuando perdemos a alguien, cuando una meta no se cumple, todas situaciones por las cuales los mortales deberemos transitar. Situaciones que podemos aprender a manejar mejor gracias al desapego y la aceptación.

 

soltarEste término del desapego ha sido ampliamente utilizado en el ámbito del desarrollo personal y alude a la liberación, al dejar ir, aunque no desde la resignación, sino desde la paz y nuestra sabiduría interior.

Cada uno es responsable de sí mismo y por lo tanto debemos hacernos responsables de nuestras actitudes y nuestras decisiones, pero no desde un lugar de autocastigo, sino desde un lugar de amor, paciencia y también de libertad.

El desapego es el arte de diferenciar el mundo exterior del mundo interior, es lo que nos habilita a no dejarnos influenciar negativamente por los demás, nos permite aprender a escuchar nuestra voz interior en lugar de la ajena.

La sabiduría de saber diferenciar aquello que podemos cambiar y lo que no, nos permite ser más libres y no perder el tiempo en preocuparnos o atormentarnos por aquello que no está bajo nuestro dominio.

Debemos aceptar nuestra realidad. Es lo que es por ahora, hay cosas que no podemos cambiar y otras que sí, quedarnos en aquello que no cambia es torturarnos.  Siempre podemos trabajar para aprender a manejar nuestras emociones y pensamientos, si bien no es tarea sencilla, vale la pena el trabajo para lograr esto.

El desapego también está relacionado con vivir el aquí y ahora, hacer las cosas y luego desapegarnos del resultado, sabiendo que si tienen que cumplirse así será. Hacer lo que esté en nuestras manos y luego esperar sin obsesionarnos pensando enfermizamente en eso.

Para poner en práctica el desapego podemos comenzar siendo concientes de quiénes somos y cuál es nuestro propósito en la vida. Acercarnos a nuestra espiritualidad, entendida esta en su amplio sentido y no atada a ninguna creencia religiosa en particular.

Entre los beneficios del desapego encontramos calma, una sensación de paz interior, la libertad para encontrar soluciones a nuestros problemas, transitar por el duelo necesario y luego crecer a partir de él.

Nos debemos desapegar desde la honestidad, de manera abierta y siempre con el compromiso y nuestra voluntad de intentarlo. Si nos desapegamos, estamos en una mejor posición para trabajar sobre nuestras emociones de dolor o resentimiento.

Para mí el tema del desapego también está muy relacionado con la aceptación. En la terapia dialéctica conductual, donde se pone el énfasis en la aceptación y la validación de las emociones para desde ahí acercarnos a un cambio, se habla de aceptación radical.

La aceptación radical tiene que ver con una aceptación COMPLETA Y ABSOLUTA. Es cuando aceptamos algo desde lo más profundo de nuestro ser. Cuando lo aceptamos en nuestra mente, en nuestro corazón e incluso en nuestro cuerpo. Cuando logramos aceptar algo radicalmente no estamos luchando contra eso, dejamos de luchar contra la realidad y contra lo que no podemos cambiar. Es soltar también.

Tiene que ver con un concepto interno que deberíamos darnos el derecho de sentir.  Para ponerlo en práctica podemos pensar en todas aquellas situaciones donde aceptamos algo completamente.

Cuando alcanzamos la aceptación podemos sentir que estamos dejando ir la lucha, la resistencia, simplemente dejamos ir aquello que nos había obsesionado. Si logramos este estado también nos podemos sentir más centrados, libres y en paz.

Incluso aunque podamos llegar a sentir aún cierta tristeza, si elegimos soltar sentiremos como si un peso hubiese sido quitado de nuestros hombros. Vamos a poder finalmente avanzar, para salir adelante es importante aprender a dejar ir aquello que nos estanca en todo sentido.

El dolor es dolor, pero la agonía y el sufrimiento, son el dolor más la no aceptación. La aceptación radical convierte el sufrimiento en mero dolor, algo que podemos aprender a manejar y utilizar a nuestro favor. El dolor permite crecimiento y maduración, tenemos que darle su espacio y abrazarlo.

Aceptemos que la situación que genera dolor tiene una causa a veces no manejable por nosotros. Esto es lo opuesto de decir ¿por qué a mí? Evitemos sentirnos víctimas desamparadas, vamos a ser victoriosos creadores y entender que lo que nos sucede también es parte de lo que nos construye y nos fortalece.

Intentemos aceptar una situación incluso aunque no conozcamos del todo las causas que la generaron. Y si somos lo suficientemente afortunados de conocer las causas que iniciaron determinada situación, quizás hasta podamos evitar vivir la misma experiencia en un futuro o al menos podremos comprenderla. Intentemos aceptar y seguir adelante, construir algo diferente desde nuestro poder.

Aceptemos que la vida vale la pena vivirla incluso aunque debamos sufrir a veces. Si no existiera el dolor, ¿cómo sabríamos que somos felices? Si no existiera aquello que no está en nuestro control, ¿cómo podríamos discernir que sí podemos cambiar y que no? ¿Cómo podríamos alcanzar esa sabiduría interna?

Estos dos conceptos trabajados hoy son muy útiles a la hora de avanzar en nuestra vida, a vivir desde el presente y aprender del pasado sin estancarnos en él. Te invito a que los utilices, ¡a crecer se ha dicho!

 

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

 

¿Sabías que tus creencias no lo son todo?

“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar
y la sabiduría para conocer la diferencia”

 

creencias limitantes

¿Cuántas cosas existen en tu vida que no puedes controlar? Lamentablemente demasiadas. ¿Y qué es lo que sí puedes trabajar activamente para controlar? A ti mismo, tus actitudes, tus pensamientos, tus decisiones, tus acciones.

Pero creo que muchas veces puedes llegar a confundir aquellas cosas que dependen de ti y las que no.

Últimamente existen muchas corrientes o movimientos filosóficos donde te dicen que si algo malo sucede simplemente deberías pensar en una luz protegiéndote, o que si quieres que alguien te acepte debes desearle lo mejor y brindarle tu amor incondicional.

Yo respeto mucho las creencias, me considero una persona muy abierta, sin embargo, debemos tener cuidado con determinados conceptos que tal vez puedan resultar perjudiciales.

Si crees que estamos condenados a repetir o compensar los errores de nuestros antepasados, que con solo desear algo se materializará, si crees que tienes el poder de cambiar a alguien según tu antojo, estarás en problemas, porque estas cosas no sucederán y hasta pueden llegar a culpabilizarte sin sentido al no alcanzar el cometido deseado.

El mundo nunca lo vemos tal cual es, sino que lo vemos a través del filtro de nuestras creencias. De todas maneras, existen ciertas situaciones que no son solo creencias, son realidades y a veces nos cuesta darnos cuenta de la diferencia.

Tenía una consultante que quería ascender en su trabajo, un ambiente muy competitivo, diría casi salvaje. Un lugar donde el amiguismo estaba en primera fila, si eres hijo de, amigo de tal o cual, si pertenecías a un buen círculo social, entonces tenías tu crecimiento asegurado, de lo contrario no.

Esta joven, sumamente talentosa y con muy lindas aspiraciones, creía que era su pesimismo lo que no le permitía crecer en ese ambiente. Pero en verdad, su pesimismo o miedo no tenía nada que ver con no haber podido crecer, eran otras realidades tangibles que golpeaban los ojos lo que la mantenían estancada. La realidad de su propia empresa que había sido así desde el comienzo.

Muchas veces simplemente pensar positivo no puede hacer el trabajo, tenemos que aceptar algunas cosas que no podemos cambiar. Ser un optimista inteligente tiene que ver con evaluar nuestra realidad con justicia, esto implica entender qué es lo que depende de nosotros y qué no, que es lo que funciona y qué no.

Nuestro esfuerzo debe ser puesto en donde tenemos influencia, pero muchas veces no podemos cambiar todo un sistema instaurado hace tiempo solamente porque lo deseamos.

En otro caso, una señora deseaba llevarse muy bien con una compañera de trabajo en particular, pero esta otra señora no sentía ni la más mínima simpatía por la primera. Sin importar lo que mi consultante hiciera, siempre era despreciada por su compañera.

Y es que a veces no interesa que tan maravilloso seas, puedes caerle mal a alguien de todas maneras. Es más, en la gran mayoría de los casos ni siquiera es tu responsabilidad si caes simpático o no, basta con que inconcientemente le recuerdes a alguien a esa persona para que ya pertenezcas automáticamente a la categoría que te quiere imponer.

Por ejemplo, sino me llevo bien con mi hermano, si encuentro en una persona características similares a las que mi hermano posee, esa otra persona ya no me va a caer simpática y de repente mi prejuicio le va a quitar toda oportunidad al pobre inocente que se me ha cruzado en el camino. ¿Comprendes cómo funciona esta dinámica? ¿Ves cómo tu personalidad muchas veces no tiene nada que ver con lograr la aceptación de los demás?

Nuestra manera de hablar, de movernos, de actuar, puede disparar asociaciones en nuestro interlocutor de las cuales no somos en lo más mínimo responsables. Entonces, ¿cómo podrás cambiar eso?

Simplemente hay cosas que no dependen de tu voluntad, de tu deseo o de creerte cosas lindas. Este tipo de pensamiento más mágico puede traerte problemas, ya que te desilusionará cuando las cosas que quieres no ocurren.

Es más sabio poner nuestro control en aquellas cosas que realmente dependen de ti.

Existen algunos casos donde sugestionarnos positivamente si va a dar sus frutos, pero siempre que sean cosas que estén más relacionadas a nuestro dominio. El optimismo inspira la perseverancia, la esperanza, el éxito, los logros.

El optimista se mueve tranquilamente desde el propio crecimiento interno, controlando sus propios pensamientos y acciones.

Las creencias potenciadoras asociadas al optimismo inteligente como tener confianza en tus capacidades y tener deseos de aprender más y capacitarte en lo que haga falta, en ser perseverante, en ser flexible con las cosas cosas negativas que ocurren, que puedas aprender a poner las cosas en perspectiva.

Sí podemos decir que ciertas creencias limitantes pueden alimentar a tu pesimismo, como creer que todo es tu responsabilidad, que no eres suficiente para nada o nadie, que las cosas buenas que suceden no dependen de ti, sino de la mera casualidad.

Aunque más allá de estas creencias encontrarás realidades que no dependen de ti, como por ejemplo

  • si tienes una enfermedad y tienes que tratarte
  • si alguien te ha abandonado
  • si te han despedido

Estas situaciones podrían llegar a ser oportunidades de aprendizaje, pero no podrás escapar de ellas, tendrás que atravesarlas, hacer el duelo correspondiente, aprender y seguir adelante.

Me parecía importante compartir esto contigo porque quiero que trabajemos activamente en diferenciar qué si puedes manejar y qué no, en dónde realmente tienes que poner tu energía y muchas veces será más en la acción que en el mero plano del pensamiento.

También me gustaría recordarte que si te está haciendo falta incrementar tu optimismo de una manera saludable e inteligente puedes acceder a mi programa haciendo click aquí: Cómo convertirte en un Optimista Inteligente

Hasta pronto querido lector y espero con ansias tus comentarios.

 

 

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

 

 

 

Abraza los cambios

¿Quién podrá liberarse de la vida cambiante? El maremoto de emociones en el cual nos vemos inmersos constantemente nos obliga a reaccionar, esos grandes sacudones de experiencias nos incitan a despertar en nosotros recursos que creíamos dormidos. ¿Cómo sobrevivir al caos de los cambios que nos toman por sorpresa?

Los cambios irrumpen en nuestra vida a diario, algunos son sutiles, otros intempestivos, pero no necesariamente tendrían que generarnosmiedo cambios pánico cuando nos suceden. No deberíamos escaparnos de los problemas, sino saber que están ahí y que requieren de nuestro tiempo y esfuerzo para poder solucionarlos.

Aceptación

El primer paso, como casi todo en nuestra existencia, es la aceptación. Ser concientes de que los cambios, más tarde o más temprano, ocurrirán, nos hará sentir más preparados cuando sucedan.

A veces nuestras rutinas deben cambiar, debemos ser más asertivos, o más activos, o responsabilizarnos más por lo que nos sucede. En muchas ocasiones las circunstancias nos ponen contra las cuerdas y nos obligan a dejar de ser pasivos espectadores para convertirnos en reales protagonistas de lo que ocurre a nuestro alrededor.

Una oportunidad

Algunos cambios serán más difíciles que otros, pero es aquí donde radica la gloria. Mientras más se nos exige, mientras mayor es el desafío vital, aún más será nuestra capacidad de respuesta y podemos sorprendernos cuando descubrimos lo que somos capaces de hacer.

El talento que puede despertarse, las habilidades nuevas que deberemos aprender, todo lo que puedes llegar a descubrir de ti mismo en una situación límite podrá dejarte sin aliento, desde un punto de vista positivo claro está.

Apertura mental

Cuando un cambio ocurra en nuestra vida, debemos mantener una mentalidad abierta, neutral. Lo que puede develarse como una espantosa tragedia, tal vez sea el puntapié inicial de una aventura increíble. Debemos estar receptivos, lo que no tiene sentido ahora, puede tener mucha coherencia con el tiempo.

El humor es tu mejor amigo

Ser capaces de conectarnos con nuestro sentido del humor durante lo terrible, ayuda espectacularmente a la hora de relajarnos y eso hará más llevadera nuestra situación.

Quiérete

Sé bueno contigo mismo, cuando grandes sucesos están ocurriendo a tu alrededor, fácilmente puedes perder el norte y olvidarte de lo más importante…tú mismo. No debes ser el último orejón del tarro, muy por el contrario, tienes que brindarte el tiempo de cuidarte y quererte más que nunca para sobrellevar las dificultades con altura y fortaleza.

No te aísles

Sal al mundo, rodéate de quienes amas, acepta tu realidad y comprende que todos los días son una oportunidad para convertirte en la mejor versión de ti mismo.

Dime querido héroe …¿qué desafío estás enfrentando hoy?

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?