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¡Muy feliz año! (saludo y obsequio)

felizaño

Hola querido lector, hoy quiero obsequiarte un pequeño ritual para comenzar el año con energía y gratitud.

Una forma distinta para lograr revalorizar el poder del año que ya ha casi toca a su fin, es poder hacerte preguntas, encontrar respuestas dentro de ti que te ayuden a recordar lo maravilloso por lo cual has transitado. Nuestra mente tiene la maldita costumbre de fijarse a muerte lo malo, pero olvida demasiado fácil lo bueno.

Te invito a probar este pequeño ejercicio para incrementar tu mirada optimista sobre tus vivencias.

  1. ¿Qué cosas te ocurrieron, que personas conociste, que nuevas experiencias viviste que te motiven a estar agradecido? Seguramente si te sientas a reflexionar por un momento, recordarás con una sonrisa esas pequeñas o grandes vivencias repletas de amor y entusiasmo. Todos los años tienen pequeños detalles valiosos que pueden cambiar la manera en que estas mirando las cosas si te das la oportunidad para apreciarlo.
  2. ¿Qué debo perdonarme? Aunque te cueste creerlo no eres perfecto, y eso está bien. Si has cometido un error, si has herido a alguien sin querer, si algo no salió exactamente como esperabas, perdónate.
  3. ¿De qué manera honras tu vida? Piensa en las cosas que haces para darle significado y propósito a tu vida, ya sea tu trabajo, tus vínculos, tus valores, la manera en que te cuidas.
  4. ¿Prefieres enfocarte en lo que te falta o lo que posees? Si vas a pensar en todo lo que te falta jamás hallarás la felicidad, porque esa insatisfacción será un vacío eterno incapaz de llenar. Ama todo lo que tienes, en el amplio sentido de la palabra, si puedes desear cosas nuevas, pero si no aprendes a valorar lo que ya posees tus metas nunca serán suficientes y serás victima del engaño del pesimismo.

 

Gracias por leerme, por estar ahí año tras año, por acompañarme en este camino de felicidad compartida. Te deseo lo mejor, que puedas continuar trabajando en ti mismo y que lo hagas con alegría y constancia, ya que todo gran cambio comienza con un simple primer paso.

¡Nos vemos el año que viene!

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

 

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¿Cómo convertir lo ordinario en algo mágico?

Un escritor debe escribir, tendría que permitirse inspirarse por todo lo que lo rodea. En manoeste momento estoy en mi consultorio mirando por la ventana mientras el gélido viento golpea sin piedad a unos pobres arbustos. Las  tímidas flores rosas del duraznero ya casi han muerto

¿El simple hecho de estar vivos no es maravilloso? Lo complejo de nuestro organismo funcionando a la perfección como un reloj, a veces no tan perfecto, pero siempre complejo, siempre luchando por sobrevivir.

¿Te has puesto a pensar en todas las cosas que están funcionando en tu vida en este momento? Usualmente nuestro foco de atención está en todo lo que falta, pero en este  preciso, precioso,  instante todo puede estar bien.

Respirar hondo, calmar el tumulto de nuestra cabeza, decidir compartir un momento con alguien, sentirte conectada incluso en el medio de la soledad. Ahora se me ocurrió escribirte, sí a ti. A ti querido lector que te tomas el tiempo de leerme, a ti que me conviertes en una parte que amo, tú al leerme me das vida. Así que quiero devolverte el favor.

Para un instante, deja de hacer lo que estás haciendo y respira hondo, una, dos, tres, todas las veces que sean necesarias hasta que sientas que los latidos de tu corazón se relajan. Observa tu alrededor, fúndete con los muebles, o las plantas, o el aire, piérdete en ellos. No existe nada más que eso en este momento. Respira de nuevo.

Conéctate con la gratitud, esa bella herramienta que nos permite volver a valorar todo lo que poseemos, ya sea físico o emocional. Tantas veces pasamos por alto todas las experiencias maravillosas que hemos vivido, o somos tan inconcientes ante nuestra salud, olvidamos por completo esas personas que nos aman y nos sostienen, tantas nimiedades pueden nublarte y alejarte de la belleza de tu vida. No estés tan ciego como para desdeñar lo hermoso, abre tu corazón y podrás ver más allá de lo que crees.

Hoy, ahora, en este día lluvioso, de viento implacable, de silencio amoroso, te invito a que te conectes contigo mismo y con todo lo increíble que te está sucediendo. Porque lo increíble no es lo inalcanzable y lo perfecto, es el poder mirar, hablar, compartir, sonreír, es el hecho de estar vivo y de seguir teniendo la oportunidad de simplemente seguir respirando.

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Charla: Maternidad, gratitud y disfrute (Uruguay)

ciclo bienestar

Desde el primer momento que tenemos en brazos a nuestro hijo las emociones nos desbordan, sentimos la felicidad más absoluta que a veces también viene acompañada del miedo mas gigantesco. Todas las mamás en algún momento podemos llegar a cuestionarnos nuestra valía o sentirnos desbordadas por el cambio de nuestra rutina. Sin embargo, el amor todo lo puede y cuando abrimos nuestro corazón también estamos más receptivas a aprender y a dar lo que sea necesario para que esta hermosa vida que nos han obsequiado crezca sana, fuerte y feliz.

 

La maternidad es una aventura y un regalo, una oportunidad para desafiarnos a ser lo mejor que podamos ser, a tamizar nuestros defectos y potenciar nuestras virtudes. Es una bocanada de inspiración divina que nos empuja a tener una fortaleza que creíamos que no existía.

 

Desde la Psicología Positiva, corriente en la que me especialicé, hablamos de parentalidad positiva y las investigaciones nos obsequian algunos lineamientos para que podamos cumplir con la tarea más importante de todas: que nuestro hijo aprenda a ser feliz.

 

Seguramente nos obsesionemos por las rutinas, la comida, la limpieza, pero muchas veces olvidamos lo más esencial, la felicidad es una habilidad que se aprende y se desarrolla a lo largo de toda nuestra existencia. Que mejor labor que construir un ser humano optimista con una amplia capacidad para el disfrute, la alegría y el bienestar.

 

Nuestro hijo tiene derecho a crear emociones positivas en su vida, a ser capaz de descubrir y jugar con sus talentos, a aprender a relacionarse desde el respeto y el cariño con quienes lo rodean, a develar su propósito cuando sea un adulto, a ser un ser humano capaz de soñar, proyectar y ejecutar sus metas.

 

En mi charla apta para madres primerizas y también con experiencia les enseñaré:

  • A vivir la maternidad con gratitud y sin tanto estrés
  • A reflexionar acerca de lo qué es realmente importante
  • A generar una sana independencia
  • A descubrir tus fortalezas
  • A mimarte sin culpa
  • A convertirte en una madre feliz

Inscripciones https://goo.gl/SJhr8G CUPOS LIMITADOS

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Para sentirte mejor

Si lo que estás buscando es cambiar tu rutina y comenzar a hacer pequeños ajustes en el día a día para alcanzar mayor bienestar emocional, aquí un par de actitudes que pueden enriquecerte.

El ser agradecido te permite sentir más emociones asociadas a la felicidad, te ayuda a recuperartegratitud más rápido de alguna emoción “negativa”, te brinda más calma, menos ansiedad, más alegría. Incrementar los momentos donde puedes conectarte con la gratitud será muy beneficioso para ti, tanto a nivel físico como psíquico.

Si te concentras en mirar a tu alrededor qué cosas son las que sí funcionan, qué fue lo bueno que ha sucedido en el día, en tu entorno, en tu familia, en tu vida en general, vas a sentirte mejor, más afortunado y estarás potenciando una emoción positiva muy poderosa que desplegará otras.

Saborea tus pequeños momentos de gloria, pasa al menos un minuto pensando y disfrutando aquello que has logrado o ha salido bien. Un regalo que te han hecho, salir de tu casa y encontrarte con un taxi que necesitabas, la ayuda de alguien desconocido, pequeñas situaciones de la cotidianeidad que pueden sentirse extraordinarias si le dedicamos el tiempo necesario para disfrutarlas y valorarlas. Mientras más piensas en algo, mientras más emociones intensas genere, mayores las posibilidades de imprimir en tu cerebro de manera permanente esa satisfacción. Básicamente, estás brindándole la oportunidad a tu cerebro de rearmarse para la felicidad.

Unida a la gratitud, puedes también practicar la amabilidad, una amabilidad sumamente importante que fácilmente olvidamos que existe, la amabilidad contigo mismo. Vas a tener momentos malos, amargos, tristes, sin embargo, en lugar de criticarte sin descanso, mejor trata de aceptar lo que te sucede, valídate y sobre todas las cosas quiérete. Te ayudará a disfrutar de tu gratitud de una manera más honesta.

Pequeños cambios, más sencillos de lo que parecen, pueden abrirte las puertas a nuevas maneras de sentir, ¿estás listo para sentir mayor felicidad?

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Poniendo en práctica la gratitud

Entre las exigencias de la cotidianeidad y a veces los objetivosgracias inalcanzables y perfeccionistas que nos imponemos, evitamos detenernos y ser concientes de todo aquello por lo cual deberíamos estar agradecidos. Siempre queremos más, deseamos más, nada nos alcanza. Para algunos el amor y la atención que nos brindan jamás es suficiente, para otros lo económico no basta y siempre se está buscando un caudal infinito de ingresos, para otros el cuerpo no se ha desecho de los suficientes kilos. Y así estamos, día tras día, indiferentes hacia todas aquellas cosas y personas, situaciones y experiencias que sí tenemos y que en realidad son más que valiosas y pueden dibujarnos una sonrisa eterna en el corazón.

La gratitud es esa bella herramienta mental que está a nuestro alcance para recordar y valorar lo que sí tenemos (en todo sentido) y sí funciona en nuestra vida. si bien todos tenemos batallas con las cuales lidiar, problemas que sortear, la gratitud puede ser nuestro faro que arroje luz donde solamente habita la oscuridad. Puede convertirse en un poderoso hábito.

¿Cuáles son los beneficios de la gratitud?

Psicológicamente nos ayuda a incrementar nuestra capacidad de enfrentarnos a momentos difíciles, nos habilita volver a nuestro estado de felicidad y bienestar más rápidamente. Nos ayuda a tener más energía hacia nuestros proyectos, contribuye a nuestras relaciones sociales y a nuestra pareja, incrementa nuestra creatividad, favorece nuestra espiritualidad, mejora nuestro optimismo. La gratitud mejora nuestra autoestima y nos hace menos egocéntricos, nuestro pasado puede valorarse como más positivo, nos protege de la envidia, nos ayuda a relajarnos y nos hace más saludables.

¿Qué hábitos tienen las personas agradecidas?

Son concientes de la vida y la muerte, saber que la vida es finita nos ayuda a valorar cada día, el simple y complejo hecho de que estemos vivos nos brinda una oportunidad para cambiar lo que no nos agrada, para generar nuevos recursos, para reinventarnos.

Son personas que se toman el tiempo para apreciar la belleza que los rodea, ya sea el perfume de una rosa, el humo del café, el repiqueteo de la lluvia en la ventana, los rayos de sol colándose entre las hojas de los árboles. Disfrutar de las emociones positivas con todos nuestros sentidos hace que estas experiencias permanezcan en nuestro cerebro y agradecer por estas experiencias las hace más poderosas todavía.

Las cosas buenas que nos suceden las deberíamos considerarar obsequios y no cosas que nos merecemos sí o sí. Si creemos que somos seres especiales y merecemos que la vida y los demás nos traten como si fueramos sumamente importantes, estamos hundiendo a la gratitud.

También tenemos que considerar que nunca somos absolutamente autosuficientes, necesitamos de los vínculos para crecer, para desafiarnos, para que nos muestren las cosas que a veces no podemos ver por nosotros mismos.

Ser agradecidos con las personas que nos rodean es otro hábito a tener en consideración. Cuando le decimos gracias a quienes están con nosotros, logramos conectarnos mejor con esa persona, experiencias sencillas como agradecer cuando alguien nos ayuda, reconocerles su esfuerzo no importa que tan grande o pequeño sea y explicarles en qué han contribuido en nuestro bienestar es suficiente para mejorar esa conexión y alimentar tiernamente ese vínculo que tenemos con el otro.

Agradecer las malas experiencias y las enseñanzas o posibilidades que surgen de las mismas es un gran desafío, aunque también es invaluable a la hora de practicar gratitud. Esto se convierte en un proceso cognitivo importante, la llave para lograr que una situación dolorosa o desastrosa se convierte en un pilar más de nuestro crecimiento humano, ser capaces de ver la potencial ganancia de esa situación y transformar ese gran obstáculo en una nueva oportunidad también transforma nuestro estado de ánimo y autoconfianza.

Las 99 Monedas

Me gustaría compartir con ustedes una historia que me contó uno de los participantes de una de las charlas que dicté, espero la disfruten y pongan en prácticas estos hábitos para potenciar su gratitud.

Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente, que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones de juglares. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre.

Un día el rey lo mandó a llamar.

-Paje- le dijo- ¿cuál es el secreto?

-¿Qué secreto, Majestad?

-¿Cuál es el secreto de tu alegría?

– No hay ningún secreto, Alteza.

– No me mientas, paje. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.

– No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto.

-¿Por qué estás siempre alegre y feliz? ¿Por qué?

– Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la Corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿cómo no he de estar feliz?

– Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar -dijo el rey. Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado.

– Pero, Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría más que complacerlo, pero no hay nada que yo este ocultando…

-¡Vete, vete antes de que llame al verdugo!

El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación. El rey estaba como loco. No consiguió explicarse cómo el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos. Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana. -¿Por qué él es feliz?

– Ah, Majestad, lo que sucede es que el está fuera del círculo.

-¿Fuera del círculo?

– Así es.

-¿Y eso es lo que lo hace feliz?

– No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.

-A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz.

– Así es.

-¿Y cómo salió?

-¡Nunca entró!

-¿Qué círculo es ese?

– El círculo del 99.

– Verdaderamente, no te entiendo nada.

– La única manera para que entendieras, sería mostrártelo en los hechos.

-¿Cómo?

– Haciendo entrar a tu paje en el círculo.

– Eso, obliguémoslo a entrar.

– No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.

– Entonces habrá que engañarlo.

– No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, el entrará solito.

-¿Pero el no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?

– Sí se dará cuenta.

– Entonces no entrará.

– No lo podrá evitar.

-¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo y de todos modos entrará en el y no podrá salir?

– Tal cual. Majestad, ¿estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?

– Sí

– Bien, esta noche le pasaré a buscar. Debe tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más ni una menos. ¡99!

– Hasta la noche.

Así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Allí esperaron el alba. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pinchó un papel que decía: “Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no cuentes a nadie como lo encontraste.”

Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeo y volvió a esconderse. Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unas plantas lo que sucedía.

El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta y se arrimaron a la ventana para ver la escena. El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa y dejado solo la vela. Se había sentado y había vaciado el contenido en la mesa. Sus ojos no podían creer lo que veían.

¡Era una montaña de monedas de oro! Él, que nunca había tocado una de estas monedas, tenía hoy una montaña de ellas para él. El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacia brillar la luz de a vela sobre ellas. Las juntaba y desparramaba, hacía pilas de monedas. Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas.

Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis…y mientras sumaba 10, 20, 30, 40, 50, 60…. hasta que formó la última pila: 9 monedas !!! Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa. “No puede ser”, pensó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja.

-¡Me robaron -gritó- me robaron, malditos!!

Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba. Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro “sólo 99″.

– 99 monedas, es mucho dinero- pensó. -Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un número completo, cien es un número completo pero noventa y nueve, no.

El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible gesto por el que se asomaban los dientes. El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguien de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña. Luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. ¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien? Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta.

Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo.

Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. “Doce años es mucho tiempo”, pensó. Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y él mismo, después de todo, él terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello. Sacó las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero. ¡Era demasiado tiempo!

Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender… Vender… Vender… ¿Para qué tanta ropa de invierno? ¿Para qué más de un par de zapatos? Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien.

El rey y el sabio, volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo del 99…

Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando de pocas pulgas.

-¿Qué te pasa?- preguntó el rey de buen modo.

– Nada me pasa, nada me pasa.

– Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.

– Hago mi trabajo, ¿no? ¿Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también?

No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente por no mandarlo a decapitar . No era agradable tener un paje que estuviera siempre de tan mal humor.

¿Cuál es tu moneda número 100?

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Potenciando nuestra gratitud

¿Sabían que practicar el agradecimiento por lo que ya poseemos, quienes nos rodean y las circunstancias positivas por las cualesPotenciando nuestra gratitud atravesamos nos hace sentir más felices? Vivir en un estado de aprecio y valorizar aquellos que hemos logrado, ya sea espiritual o material, sin lugar a dudas nos acerca a una sensación de bienestar pleno.

Lograr ser capaces de valorar todo nos acerca a un estado mental más saludable y conectarnos con los demás de una manera profunda. Y además somos capaces de escapar a la trampa de la adaptación hedonista (acostumbrarnos a la bueno y por ende dejar de apreciarlo con intensidad)

¿Cómo podemos potenciar nuestra gratitud?

Algo que siempre debemos tener en cuenta es que siempre va a faltarnos algo, es así que si nos posicionamos únicamente desde la falta nuestra vida se convierte en una verdadera tortura. Para lograr contrarrestar esta situación deberíamos intentar poner nuestro foco de atención donde  realmente importa, lo que ya poseemos.

Lo que ya poseemos debe ser atesorado y cuidado, pero sobre todo también disfrutado. ¿Qué es lo positivo de lo que poseemos? ¿Por qué aprecio mi salud, o a mi pareja, o a mi hermana, o a mi trabajo?

Celebremos con ahínco nuestras victorias y las de los demás. Estar orgullosos de nosotros y compartir la alegría de los triunfos ajenos repleta nuestros días de entusiasmo.

Una vez por semana escribe una lista de tres cosas que funcionaron esa semana, puede ser tanto algo grande como pequeño, desde un ascenso hasta la conversación que has compartido con un ser querido y también piensa en el por qué sucedió, qué hiciste para que eso sucediera. Algunos autores plantean hacer esto una vez al día, pero estudios han demostrado que al hacerlo una vez a la semana reflexionamos más y tampoco nos aburrimos del ejercicio.

También puedes escribir una carta de agradecimiento.

Estas técnicas llevadas a la práctica de manera constante logran que nos acerquemos a un estado de gratitud más profundo, nos ayuda a brindarle más sentido a nuestra vida y a nuestros vínculos, nos brinda una nueva perspectiva de que no todo es tan terrible como podemos llegar a pensar y lo más importante nos aleja de esa maldita costumbre de dar por descontado a lo más importante que nos sucede o tenemos.

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com