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El vínculo entre Felicidad y Espiritualidad

La espiritualidad es una noción poco trabajada en la psicología, veamos qué tiene que ver con la felicidad.

 

En Psicología Positiva (el estudio científico del bienestar y el florecer como ser humano)espiritualidad consideramos a la espiritualidad como una de las 24 fortalezas personales, ubicadas dentro de la virtud trascendencia. Esta virtud hace alusión a aquel conjunto de fortalezas que buscan afuera de uno mismo el conectarse con algo magnífico y permanente, conectarse con los demás, con el futuro, con lo divino, con el universo, con el futuro.

La espiritualidad es una noción muy poco trabajada en la psicología más clásica, pero nosotros prestamos especial atención a su valor. Vamos a conceptualizar a la espiritualidad como algo que en realidad no necesariamente está ligada a una religión en particular, podemos ver a la misma como una manera más profunda de conectarnos con nuestra vida, con nuestro ser. Es esa capacidad de tener fe, de poder vincularnos con “algo” que es más grande que nosotros mismos.

Por espiritualidad entendemos al conjunto de creencias y prácticas basadas en la convicción absoluta de que existe una dimensión no material de la vida. Psicológicamente estas creencias son importantes para la persona, ya que influyen en el significado que van construyendo y en la forma en la que establecen sus relaciones con los demás y con el mundo. La espiritualidad, a diferencia de la religión, describe lo privado, esa intimidad compartida entre el ser humano y lo divino

Quienes hacen uso de su espiritualidad se caracterizan por poseer una gran fortaleza interna y una manera positiva de ver la vida. Encuentran calma en las peores de las circunstancias, saben que todo lo malo termina y sienten que cuentan con algo que podrá ayudarlos y salir airosos de cada obstáculo que se presente.

La espiritualidad nos brinda un conjunto de creencias sobre la vida, creencias sagradas. Nos permite tener una visión más estable de nosotros mismos y también  una sensación de pertenencia. En definitiva, gracias a ella, encontramos significado y valor en nuestra vida.

Todos experimentamos la espiritualidad de manera diferente, e incluso dentro de cada individuo sus niveles de vivencia pueden variar también. En determinadas circunstancias puede ocurrir que no estemos con esa sensación de conexión a flor de piel. Los estudios realizados en torno a este tópico demostraron que cuando nuestro nivel de espiritualidad está bajo otras medidas son afectadas, como nuestra autoestima o el valor que le encontramos a nuestra vida. El camino a tu espiritualidad tiene que ser elegido por nosotros, encontrarle significado a nuestra existencia es un camino muy gratificante y también muy personal.

La espiritualidad va más allá de una actitud, es ser consciente de todo lo que actuamos, pensamos, sentimos y además ser conciente de los que nos rodea, personas, situaciones, diversos milagros personales.

Cristopher Peterson y  Martin Seligman (padres de la Psicología Positiva) se basan en una serie de estudios donde se hacen patentes los beneficios de la espiritualidad. Al proporcionar un marco moral claro ayuda a crear significado y ofrece un sentido de propósito, esperanza y apoyo emocional. 

Ser espirituales puede darnos fuerzas en esos malos momentos por los cuales tenemos que atravesar, ya sean enfermedades, pérdidas, stress en general. La espiritualidad está asociada a la capacidad de perdonar, a la amabilidad y a la compasión.

Como cada una de las 24 fortalezas, la espiritualidad es algo que puede ser potenciada, si la poseemos podemos desarrollarla aún más y si carecemos de ella, podemos elegir comenzar a implementarla en nuestra cotidianeidad.

¿Cómo podemos desarrollarla? Es importante que aprendamos a encontrar el equilibrio, un equilibrio que contemple una estabilidad física, mental y también emocional. Aprendamos a ser concientes de nuestros errores, sopesar qué cosas tendríamos que mejorar por nuestro bien, qué cosas tenemos que trabajar para seguir creciendo como seres humanos.

Tengamos cuidado con nuestros pensamientos negativos automáticos, intentemos  identificarlos para luego poder modificarlos. Lo importante es no brindarle más fuerza de la que tienen que tener y podamos cortar con el patrón negativo habitual.

Nutramos relaciones positivas, ayudemos a los demás sin dejar de cuidarnos, intentemos perdonar para poder liberarnos de esa carga emocional, disfrutemos del compartir.

Las mejores cosas en la vida no tienen por qué ser perfectas, a veces la felicidad se esconde en las cosas más sencillas, esos lindos momentos, detalles que vamos teniendo en el día a día, esas palabras de aliento, el compartir,  el permitirse sentir sano orgullo por uno mismo.

Una de las mejores maneras que tenemos para conectarnos con nosotros mismos, es tener tiempos de calidad a solas. Nos tenemos que regalar un rato para estar con nosotros. Para algunos la meditación es muy buena para encontrar nuestro yo interior, para otros disfrutar de caminatas al aire libre, siendo concientes de detalles sutiles como la brisa en los árboles, el calor del sol, o un cielo despejado. 

Reitero, no tenemos por qué practicar una religión en particular para poder alcanzarla. Dalai Lama en una de las tantas entrevistas que se le realizó, nos compartía que existe una especie de espiritualidad básica que nada tiene que ver con las creencias religiosas, sino con otras cualidades, como por ejemplo la amabilidad, la compasión, la bondad y el servicio a los demás.

El problema con la religión es que a veces en vez de unirnos como humanidad nos separa, nos quedamos atascados a una única verdad que consideramos certera y no hacemos espacio a otras perspectivas. En cambio, la espiritualidad es un concepto amplio que hace referencia a estas vitales cualidades que todos deberíamos practicar y cultivar, en pos de alcanzar una sociedad con menos problemáticas, más feliz, sin tanto prejuicios y con mucha más paz. 

La espiritualidad está ahí para que podamos apropiarnos de ella a nuestro ritmo, a nuestra manera. Es una fortaleza que tiene muchos beneficios positivos para nosotros, nos ayuda tanto a nivel personal como social, nos conecta con nosotros mismos y con los demás, con lo mundano y lo divino.

Es una virtud que nos mueve hacia la felicidad, aporta emociones positivas y nos hace sentir más plenos. Nos brinda esperanza y fe, y se vuelve necesaria a la hora de rescatarnos de todas aquellas situaciones por las que quizás debamos atravesar. Te invito a que la conviertas en tu aliada.

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Aplicando tus fortalezas en el ámbito laboral

En Psicología Positiva las fortalezas personales ocupan un lugar relevante al momento de desarrollarnos, mejorar nuestra autoestima y asegurarnos un mayor incremento de emociones positivas, vitalidad y bienestar.

Las fortalezas personales son características que te permiten actuar mejor y explotar tu potencial. Cuando las utilizas te sientes más enérgico y en contacto con la mejor versión de ti mismo.fortalezas trabajo

Reconocer tus fortalezas y además jugar con ellas, permitiéndote descubrir nuevas maneras de aplicarlas te hace sentir más feliz en el tiempo. ¿Qué tiene más sentido, trabajar en lo que eres bueno o en lo que no?

Tienes que potenciar lo que funciona, siempre existirán áreas más flojas donde sea difícil destacarte, tus fortalezas son la puerta de entrada a tu verdadera esecencia y potencial, por eso es tan importante desarrollarlas. Tu espacio de mayor crecimiento se encuentra en ellas.

Christopher Peterson y Martin Seligman, fundadores de la corriente de la Psicología Positiva, identificaron 24 fortalezas reunidas en 6 virtudes, las cuales pueden leer aquí. Para saber cuáles son las tuyas, puedes tomar el test VIA de Fortalezas Personales aquí (es necesario que te hagas una cuenta en la web).

Tus fortalezas fácilmente pueden ser aplicadas a tu trabajo, lo que te ayudará a desempeñarte mejor, a sentirte más seguro y además disfrutar más de tus tareas. Nosotros tenemos cinco fortalezas principales, nuevas investigaciones arrojan que en el trabajo deberíamos al menos utilizar cuatro de ellas.

Te invito a que te sientes y reflexiones acerca de las siguientes preguntas:

  • ¿Conoces realmente en lo que te destacas?
  • ¿Te sientes atraído naturalmente hacia tus puntos fuertes?
  • ¿Te brinda entusiasmo poner en juego los mismos?
  • ¿Pueden los demás darse cuenta de tus fortalezas?
  • ¿Sabes en qué y cómo puedes contribuir más y mejor a tu trabajo?
  • Una vez que conozcas tus fortalezas, escribe algunas situaciones laborales donde hayas podido utilizarlas.
  • ¿Qué tan a menudo las utilizas? Ellas representan tu mayor contribución a tu trabajo.
  • ¿Cuáles son las fortalezas que menos pones en práctica? Ellas son las que tienen mucho potencial latente.

Para poder utilizar tu fortaleza primero tienes que tener esa fortaleza fuerte en ti, para que puedas tener actitudes y comportamientos en concordancia con ella. Otro factor importante es que el trabajo te permita expresar la misma. Por ejemplo, si eres creativo, tu jefe debería escucharte en lo referente a propuestas originales y soluciones distintas a problemas comunes. Si eres una persona con amor por el conocimiento, puedes aprender nuevas técnicas y prodecimientos, si eres curioso, puedes aprender nuevas maneras de ejecutar tu trabajo. Si sientes gratitud, te hará conectarte más con tus vínculos y lo que sí funciona en tu trabajo.

Reconocer tus fortalezas y debilidades puede ayudarte a saber qué partes de tu trabajo son más disfrutables, intenta guiar las tareas o ajustarlas para que puedas poner en juego lo que sabes hacer bien.

Pueden ayudarte a interactuar de una manera más satisfactoria con tus clientes, tus jefes, colaboradores y compañeros. Mantén la mente abierta e identifica también las fortalezas en los demás.

¿Te animas a relucir lo que hay más fuerte en ti?

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¿Cómo poner en práctica mis fortalezas personales?

Ya has visto en un artículo anterior cuáles son las fortalezas personales que la Psicología Positiva nos comparte. Ahora verás algunas ideas para poner en práctica las mismas.

fortalezas ejerciciosTus fortalezas personales resuenan con tu parte más auténtica, cuando las llevas a cabo te sientes muy bien y entusiasmado, aprendes más fácilmente gracias a ellas, te surge naturalmente llevarlas a cabo, hay una motivación interna que te mueve a utilizarlas y cuando logras reconocerlas y utilizarlas a tu favor se hacen más sencillas las tareas del día a día o los grandes proyectos que tienes que ejecutar. Aquí les voy a compartir algunos consejos que podemos encontrar en el libro de Christopher Peterson, un clásico, A primer in Positive Psychology.

Curiosidad. Si eres una persona curiosa siéntete libre de ir a una charla sobre alguna temática de la cual no conozcas prácticamente nada, degusta cocina exótica, ve a lugares nuevos, aprende la historia de un nuevo sitio.

Amor por el conocimiento y aprendizaje. Si eres estudiante recuerda leer más sobre la temática que te han comentado por tu cuenta, amplia lo que te enseñan. Puedes ponerte como meta conocer una palabra nueva todos los días y además ponerla en práctica. Lee mucho y busca entrenar tu cerebro mediante el aprendizaje de cosas que desafíen tus habilidades.

Juicio, pensamiento crítico. Busca oportunidades para pensar diferente, en una conversación intenta ponerte en el lugar del otro, piensa en argumentos distintos a los que tienes usualmente. Cuando leas un periódico intenta leer varios, así puedes ver diferentes opiniones. Desafía lo que aprendes, cuestiona como ejercicio.

Creatividad. Busca involucrarte en tareas que desafíen tu creatividad, manualidades, dibujo, talleres de escritura, escultura, fotografía. Piensa en los objetos de tu casa, ¿puedes darle algún uso distinto? Construye obsequios para tus familiares y amigos.

Inteligencia emocional, personal y social. Intenta alegrar a las personas a tu alrededor, halaga a tus conocidos cuando logran hacer algo que es difícil para ellos. Si alguien no te trata demasiado bien piensa qué es lo que le está sucediendo al otro, no te lo tomes todo a modo personal.

Perspectiva. ¿Cuál es la persona más sabia que conoces? Piensa en ella y trata de dirigir tus pensamientos y actitudes en armonía con ese ideal que te inspira. No brindes consejo a menos que te lo pidan, pero si lo hacen, hazlo de una manera conciente y atenta. Intenta ayudar a alguien que tiene un conflicto sin resolver.

Valentía. No tomas defender tus ideas aunque no sean políticamente correctas, sé conciente de las injusticias y no te calles (siempre hazlo con respeto pero plantea el punto que te parece injusto), enfrenta un miedo que tengas, es la única manera de que desaparezca.

Perseverancia y diligencia. Piensa en todas las tareas pendientes que tienes, haz una lista e intenta cumplirla día a día, una cosa a la vez. Intenta finalizar con anticipación una tarea antes de la fecha que te la han pedido. Trabaja por períodos de tiempo sin interrupción, ya sea por tiempos de media hora o 90 minutos (después de esto es recomendable un pequeño descanso).

Integridad, autenticidad y honestidad. Intenta no decir mentiras, conócete a ti mismo y actúa en concordancia con tus valores e ideales. No temas decir lo que piensas, hazlo con respeto del otro pero busca mantener tu autenticidad.

Amabilidad, generosidad. Visita a alguien que lo necesite, alguien que se sienta solo o esté enfermo. Haz algún favor anónimo a alguien de tu entorno. Aprovecha las oportunidades que se te presentan en el día a día para desplegar tu generosidad.

Capacidad de amar y ser amado. Acepta halagos que te obsequien los demás, haz pequeñas notas cariñosas para tu pareja y déjalas por toda la casa. Haz una salida que tus amigos o familiares realmente aprecien aunque no sea demasiado importante para ti.  No dejes pasar decir a alguien cuánto lo quieres o lo importante que es para ti. Bríndate el permiso para que te mimen, tú también importas.

Ciudadanía, lealtad, trabajo en equipo. Cuando la ocasión lo amerite intenta ser un excelente compañero de equipo, cumple con tus responsabilidades y compromete con el trabajo que están realizando. Si en la calle encuentras basura o cigarrillos encendidos presta atención y haz algo al respecto. ¿Alguna vez te has involucrado en actividades de voluntariado? Son una buena forma de brindarle sentido de propósito a tu vida y de practicar esta fortaleza.

Ecuanimidad, equidad y justicia. Cuando cometas un error, admítelo. Aunque alguien de tu entorno no te caiga demasiado simpático, si ha realizado una buena tarea o acción, reconócelo y felicítalo por la misma. Escucha a las personas con mentalidad abierta y respetando sus argumentos.

Liderazgo. Organiza una salida grupal con tus amigos, en tu trabajo puedes ofrecerte a llevar a cabo algo complejo por el bien del grupo. Cuando se acerca una persona nueva a tu trabajo, a tu familia o a tu grupo de amistades, intenta que esa persona se sienta bienvenida.

Auto- control. Comienza con una rutina de ejercicios e intenta mantenerla por un mes, si se te hace muy difícil tanto tiempo, ponte como meta una semana. Si te han confiado un secreto importante, que a la vez puede ser un chisme interesante entre tus conocidos, guarda silencio. Si eres de enojarte fácilmente práctica técnicas de relajación para poder tener más control sobre tus impulsos.

Prudencia y discreción. No seas brutalmente honesto, cuando no hay nada lindo que decir a veces es mejor no decir nada, o si vas a hablar hazlo de una manera cuidadosa de no herir la susceptibilidad de tu interlocutor. Maneja despacio y respetando al tráfico y sus señalizaciones. Sé prudente con la alimentación o con actitudes que puedan resultar autodestructivas.

Humildad, modestia. Evita hablar tanto de ti y escucha más a los otros. Piensa en alguien que se destaca en algo y felicítalo, no temas admitir tus errores, busca ayuda cuando lo necesites. No seas orgulloso con tus afectos ni los alejes por querer tener razón.

Aprecio de la belleza y la excelencia. Visita un museo o galería de arte que no conozcas. Toma un cuaderno y comienza a crear una especie de diario de belleza, donde podrás poner fotos o recortes de cosas que te colmen o agraden mucho. Al menos una vez al día, detente para poder disfrutar la belleza de tu entorno, los árboles perdiéndose entre el cielo azul, las flores, el mar.

Gratitud. ¿Cuántas veces dices “gracias” al día? Intenta hacerlo más seguido. Escribe tres cosas buenas que te hayan sucedido en la semana y piensa por qué sucedieron, qué tuviste tú que ver en ellas para que ocurrieran. Escribe una carta de agradecimiento a alguien a quien aprecies y haya marcado la diferencia en tu vida.

Optimismo, esperanza. ¿Sientes esperanza a menudo? La esperanza nos sostiene, empieza a creer en ti y en tus capacidades. Escribe tus metas para el día, la semana y los próximos meses y presta atención cómo poco a poco puedes llevarlo a cabo. Reconoce y disputa tus pensamientos negativos.

Espiritualidad, fé, sentido de propósito. Piensa cuál es el propósito de tu vida, que actividades, deseos, actitudes le dan sentido a tu vida. Si eres una persona religiosa, reza o medita todos los días. Conectarte con tu parte más espiritual te hace sentir mejor y más seguro, no importa si crees en una deidad, el universo o lo que sea, el punto es creer en algo más grande que uno mismo.

Perdón y misericordia. Evita quedarte estacando en pequeños rencores, eso solo alimenta el mal humor. Escribe una carta de perdón, no es necesario que la envíes. ¿Puedes ponerte en el lugar del otro?

Humor. Haz sonreír a las personas a tu alrededor, contagia alegría. ¿Te animas a aprender un chiste nuevo, un truco de magia, algo para alegrar a tu entorno? No te tomes a ti mismo tan en serio, aprende a reírte de tus errores y tomarte la vida con más alegría.

Pasión y entusiasmo. Intenta hacer cosas nuevas, ve tras esos sueños, pierde el miedo a que te digan que no. En vez de darte excusas para ir tras lo que quieras, piensa, ¿por qué no? Haz cosas que te motiven y te gusten, no todo en la vida es producción, hay que dar lugar a la creación y a la motivación.

 

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Practicando el autocontrol

autcontrol calma

El autocontrol es una de las 24 fortalezas de la Psicología Positiva, ubicada dentro de la virtud moderación. Podríamos definirlo como la capacidad de poder controlar nuestros comportamientos, emociones, deseos, es la habilidad de postergar el placer inmediato con el propósito de obtener un beneficio mayor en el futuro.

Gracias a nuestra corteza prefrontal de tamaño grande nos separamos de los animales y de nuestros antepasados, esto nos ayuda a no ceder siempre ante nuestros impulsos, a evaluar y planificar nuestras reacciones. Somos capaces de desarrollar el poder de la voluntad y la sabiduría.

Cuando somos capaces de manejar nuestros caprichos e ignorar nuestras emociones negativas logramos mantenernos enfocados en nuestras metas más elevadas. Debemos ser concientes de cuáles son los disparadores de nuestros hábitos nocivos, usualmente pueden ser el stress o el aburrimiento. Es mucho más sencillo para nosotros calmarnos con algo que nos distraiga momentáneamente, es así que recurrimos a respuestas fáciles como la comida, el alcohol, la nicotina o incluso las redes sociales.

Entrenar a nuestro cerebro para adquirir un mayor autocontrol requiere de tiempo, disciplina y paciencia. El primer paso sería ser concientes de cuándo estamos inmersos en sentimientos negativos, esos disparadores individuales que nos empujan a la satisfacción inmediata. Si nuestra mente está agobiada, preocupada, nos resultará muy dificultoso mantenernos concentrados. Es por eso que es de vital importancia mantenernos relajados, enfocarnos específicamente en la tarea que estamos realizando, un paso a la vez.

Un mal hábito debemos reemplazarlo por uno bueno, tenemos que hacer un ajuste en nuestro estilo de vida y cultivar un nuevo ser. Seamos concientes de que el cambio no es sencillo y vamos a enfrentarnos a ciertos deslices los cuales deben ser perdonados con amor. El apoyo emocional de nuestro entorno puede ayudarnos mucho, así que no temamos pedir ayuda o acercarnos a alguien para que nos facilite un poco el camino hacia el cambio.

Nuestro autocontrol es como un músculo, pero evitemos sobre exigirlo, ya que se agotará demasiado rápido sino somos cuidadosos. Para poder empezar a practicar el autocontrol lo mejor que podemos hacer es establecernos metas pequeñas y a medida de que logremos sentirnos cómodos con esos pequeños cambios, intentar alcanzar cambios más grandes. Recuerden, lento pero seguro.

Seamos comprometidos con el cambio que queremos hacer. Cualquiera sea la meta que nos propongamos debemos hacer un pacto con nosotros mismos, esto es algo que debemos y queremos cumplir, que habrá consecuencias negativas sino lo logramos. A veces tenemos éxito en ser disciplinados en un área específica de nuestra vida y fallamos en otra, sin embargo, podemos contagiar esa disciplina hacia otro sector. Si somos buenos concentrándonos en nuestro trabajo, quizás podamos ser buenos para seguir una dieta, por ejemplo.

Cada vez que la tentación golpee a nuestra puerta, esperemos cinco minutos antes de escucharla. Quizás si nos damos el tiempo suficiente la misma desaparezca antes de que arruine nuestros planes.

La fuerza de voluntad lamentablemente no es un manantial inagotable, ya que debemos hacer un esfuerzo conciente para que la misma sirva a nuestros propósitos. Al refrenar nuestros impulsos y deseos estamos agotando nuestra fuerza, por eso sería apropiado no sobrecargarnos ni sobre exigirnos, planear con anticipación y evitar dejar las cosas para último momento.

La meditación es una buena aliada para mejorar nuestro autocontrol. Centrar nuestros pensamientos, al menos unos minutos al día, logra que seamos más eficaces a la hora de controlar nuestras acciones.

Vivamos el momento presente y no idealicemos el futuro. A veces caemos en la trampa de esa hermosa ilusión donde mágicamente un día todo será mejor y en realidad para mejorar nuestro futuro nada mejor que tomar buenas decisiones desde el ahora. Somos el producto de acciones pasadas, centrémonos en el aquí y ahora, un paso a la vez, para pulir nuestros defectos.

Toleremos la frustración, aprendamos del fracaso, entendamos que las cosas no siempre salen exactamente como esperamos. Busquemos soluciones alternativas en lugar de castigarnos, de esa manera vamos a sentirnos más en control y nuestra autoestima mejorará increíblemente.

¿Qué otros consejos consideran útiles para que trabajemos esta relevante fortaleza?

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

 

Cultivando el buen humor

Cultivando el buen humorEl humor es una de las 24 fortalezas de la Psicología Positiva. Quienes poseen esta fortaleza son capaces de hacer reír a los demás, de ver el lado menos dramático de las situaciones, de encontrar nuevas soluciones a problemas, de ver la vida de una manera más despreocupada.

El buen humor tiene el don de alejarnos de las emociones negativas, nos ayuda a enfrentarnos ante las adversidades como si fueran desafíos interesantes. Nos ayuda a mantener las cosas en perspectiva, sin hundirnos.

En las empresas también es importante que se tenga en cuenta esta virtud, ya que tiene múltiples beneficios. En una organización feliz, donde se incite al buen humor, vamos a encontrar empleados valiosos, motivados, innovadores, con ganas de aprender, que conquistan a sus clientes.

A medida de que vamos convirtiéndonos en adultos nos olvidamos de lo necesario que es mantener viva la risa y la diversión en nuestras vidas. Ser divertidos no va a implicar ser inmaduros, sino darnos el permiso para disfrutar un poco más y relajarnos.

¿Cómo podemos cultivar el buen humor?

Cuando nos veamos enfrentados a lidiar con alguna problemática compleja, seguramente podremos apelar a nuestro buen humor para tomar una sana distancia de la situación y considerarla desde la óptica de la acción y no la desesperación. Al sentir buen humor estamos quitándole presión a la situación, volvemos a acercarnos a una posición de equilibrio y de observar la situación con una distancia óptima, sin dejarnos abrumar.

Una manera sencilla de tener mejor humor es mirar comedias, series divertidas, hacer chistes, compartir momentos amenos con nuestros amigos o personas a quienes admiremos por su simpatía.

Bailar, escuchar música, también son actividades que pueden contribuir. Compartir lindas charlas con las personas que queremos estimula nuestros sentidos, conocemos otras perspectivas de la vida, aprendemos y nos divertimos al mismo tiempo.

Estar en contacto con la naturaleza, el aire libre, nos ayuda a relajarnos también.

El buen humor es señal de inteligencia, de salud mental. No temamos abrazar estas nuevas experiencias e invitar a esta linda fortaleza a formar parte de nuestro repertorio emocional. ¿Y tú que haces para reír más?

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

¿Qué define a una persona creativa?

¿Qué define a una persona creativa?

La creatividad es una de las 24 fortalezas de la Psicología Positiva, es una de mis fortalezas personales y debo admitir que una de mis favoritas. En este artículo les voy a compartir algunas características que definen a las personas creativas.

Las personas creativas son versátiles, si bien siempre poseen un área de interés principal donde profundizarán por años y quizás el resto de su vida, se caracterizan por tener varios intereses distintos. Por ejemplo, una persona puede tener como pasión primordial las matemáticas, esto no quiere decir que no se embarque en otras actividades como la música, la pintura, o cualquier otra cosa. Usualmente las demás actividades o conocimientos influyen o inspiran el interés principal.

Los creativos son sujetos flexibles, quienes aman los desafíos y los esperan con ansias, se sienten cómodos ante la incertidumbre y poseen una perseverancia admirable en lo que se proponen. En sus procesos creativos vamos a encontrar mucha entrega, emoción y entusiasmo, perdiéndose en un estado de flow.

Son personas que buscan lugares que promuevan su creatividad, esos lugares donde puedan sentirse cómodos si fracasan,  el fracaso y la tolerancia al mismo son primordiales en el proceso creativo. Lugares donde se habilite el juego y la cooperación.

¿Se nace siendo creativo o es algo que se construye? En realidad ambos factores son importantes. Si tenemos una predisposición genética a destacarnos en algún área esto nos facilitará ser buenos en eso a lo largo de nuestra vida, pero si nacemos sin creatividad, podemos ir aprendiendo los pasos necesarios para convertirnos en personas creativas. El secreto en verdad radica en la práctica constante, si nosotros nos especializamos, todos los días le dedicamos un tiempo a lo que nos interesa y hacemos de esto un hábito, sin duda nos iremos poco a poco convirtiendo en expertos. Dicen por ahí que para ser realmente expertos demoramos diez años de dedicación exhaustiva en la temática que nos importa.

Los creativos tienen un pensamiento lateral que se enriquece con otras propuestas, son personas que tienen nuevas ideas a menudo o pueden hacer algo de una manera diferente al resto.

Para enriquecer nuestra creatividad se recomienda embarcarse en problemas difusos, esto quiere decir en aquellos problemas que no tienen una única solución sino que poseen múltiples respuestas. Debemos preguntarnos cómo podríamos hacer algo de una manera distinta, como se dice en inglés think out of the box (algo así como pensar por fuera de lo común o preestablecido).

Así que amigos creativos manos a la obra y a trabajar activamente en esta fortaleza,  la mente también se entrena como un músculo.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Cultivando fortalezas en los niños

En el 2006 se realizó un estudio de la mano de Park y Peterson donde se trabajó con las fortalezas personales en niños de tres a nueveCultivando fortalezas en los niños años. Llegaron a la conclusión de que en los niños más pequeños el amor, el entusiasmo y la esperanza son las fortalezas que más utilizan, mientras que los más grandes demuestran sentir mucha gratitud. En todos los niños parece ser común encontrar bondad, creatividad y humor. En algunas ocasiones los niños demuestran las mismas fortalezas que sus padres poseen.

Es importante tomarse el tiempo para ayudar a los más pequeños a descubrir sus fortalezas personales, lo que les va a permitir jugar con ellas y poder aprovecharlas al máximo. Conocerlas, identificarlas y sobre todo cultivarlas es lo que importa, ya que esto posibilitará un efecto positivo en su bienestar tanto físico como emocional, bajará sus niveles de ansiedad en un futuro y podrá protegerlos de la depresión.

Para los padres es una experiencia muy emocionante poder comprender en qué se destaca su hijo, cuáles son las características que lo hacen único y especial como ser humano. Podemos educar niños optimistas y con saludable autoestima si los motivamos a comprender y explotar sus fortalezas.

Todos tenemos un potencial maravilloso, y solemos destacarnos más en algunas áreas que en otras. Por eso es importante conocernos. Si no somos buenos en matemáticas pero sí en literatura, tendríamos que ser aún mejores en literatura. Enfocarnos en lo que sí nos agrada y dónde sí tenemos potencial nos entusiasma, nos empuja a ir más allá, a dedicarnos a crecer en esa área. Todos tenemos distintos tipos de inteligencia y distintas habilidades, por eso no sería justo juzgar a alguien por su capacidad manual cuando de repente es muy bueno a nivel reflexivo, o viceversa. Comprendernos nos hace valorarnos en lo que sí somos buenos y nos acerca a ser aún mejores en nuestra área de interés.

Para identificar las fortalezas en los niños podemos utilizar diversas estrategias como por ejemplo observarlos jugar, ¿qué actitudes tienen con sus compañeritos, que fortalezas crees que está utilizando, creatividad, curiosidad? También puedes preguntarle a la maestra en qué crees que se destaca, en qué cosas se entretiene más. Es necesario exponer al niño a una amplia gama de actividades, como la danza, la música, los deportes, para ir descubriendo juntos en qué se sienten más a gusto.

Escuchemos a nuestros hijos cuando nos cuentan qué más les ha llamado la atención durante el día, o las historias que a veces crean, en estos diálogos podemos acercarnos a descubrir sus fortalezas.

Para cultivar las fortalezas en los pequeños podemos alentarlos a que utilicen las fortalezas que reconocen en sí mismos de distintas y nuevas maneras. Pueden darle a los niños cajas de madera para que vayan recolectando recuerdos asociados al uso de sus fortalezas. Podemos contarles historias donde el niño pueda verse identificado.

Descubrir y cultivar las fortalezas en los niños los inspira y los hace verse más seguros, confiados y llenos de potencialidad. Niños felices se convierten en adultos felices y productivos para la sociedad en general. Creemos felicidad en los corazones de quienes más amamos.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com