¿Cuáles son los hábitos que te harán feliz?

Existen ciertos hábitos que incrementan nuestro bienestar. Conócelos en este artículo

Vivir en el momento presente es muy recomendable para dar batalla a la ansiedad y la tristeza. Cuando estás enfrascado en los errorescuales son los hábitos que te harán feliz del pasado te obsesionas y castigas, también te estancas en la amargura. Si estás en extremo pendiente del futuro, la ansiedad te hará su presa y aparecerá el estrés. Debido a esto, poder ser conciente del aquí y ahora y lograr conectarte con todas las cosas que funcionan en este instante te brindará paz y felicidad.

Reír puede ser la mejor medicina ya que ayuda a disminuir la hormona del estrés llamada cortisol, a tener una mejor memoria y también es capaz de protegerte de patologías cardíacas.

El aire libre es tu aliado. Respirar aire puro, dejarte acariciar por los cálidos rayos del sol, observar el verde del césped o las olas del mar, ayudarán a mejorar tu bienestar, tu estado de ánimo y también tu función cerebral.

Realizar ejercicio tiene efectos antidepresivos, ayuda a descargar la ansiedad y el estrés, te hace sentirte más cómodo contigo mismo e incluso puede llegar a tener una incidencia en el control de las adicciones.

Ser parte de una comunidad contribuirá a que establezcas más relaciones positivas y es una de las vías más profundas que te acercarán a una felicidad más intensa.

Practicar la auto compasión te motiva en general y permite que no te juzgues sin piedad. Al contrario de la creencia popular, cuando te castigas y eres demasiado exigente contigo te sentirás tan mal que no aportará a tu crecimiento personal y te verás presa del dolor y la apatía.

Ser espiritual le brindará a tu vida significado y sentido de propósito. No es necesario ser un fanático de la religión, sino simplemente creer que hay algo más grande en donde puedes encontrar consuelo. No interesa como lo llames, pero te hará sentir mejor y más conectado con el resto de las personas.

La meditación te obsequia varios beneficios tanto para tu cuerpo como para tu mente, como por ejemplo calmar tu ansiedad, mejorar tu sistema inmunológico y ser más creativo. No será necesario que practiques miles de horas, aparentemente con cinco minutos al día es suficiente para comenzar a disfrutar de estos beneficios.

El ser agradecido es uno de los caminos más exitosos para alcanzar la felicidad, ya que te ayudará a enfocarte en todas las cosas que sí funcionan en tu vida, ya sean personas, experiencias o logros.

Reprograma tu mente. El conocer cuáles son los pensamientos negativos que te aquejan y poder disputarlos correctamente tendrán un impacto en tu felicidad a largo plazo. Saber cuestionar los argumentos pesimistas que puedes tener te permitirán mirarte desde una luz más positiva, comprender que no eres tan tonto o darte cuenta de lo mucho que vales.

Estos hábitos te ayudarán a acercarte al bienestar, no es necesario que los implementes todos. Puedes escoger los que más te agraden y poco a poco los irás incorporando en tu rutina, de esta manera los automatizarás y cada vez te saldrá mas natural practicar los hábitos que te llevarán a ser más feliz.

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Practicando el autocontrol

autcontrol calma

El autocontrol es una de las 24 fortalezas de la Psicología Positiva, ubicada dentro de la virtud moderación. Podríamos definirlo como la capacidad de poder controlar nuestros comportamientos, emociones, deseos, es la habilidad de postergar el placer inmediato con el propósito de obtener un beneficio mayor en el futuro.

Gracias a nuestra corteza prefrontal de tamaño grande nos separamos de los animales y de nuestros antepasados, esto nos ayuda a no ceder siempre ante nuestros impulsos, a evaluar y planificar nuestras reacciones. Somos capaces de desarrollar el poder de la voluntad y la sabiduría.

Cuando somos capaces de manejar nuestros caprichos e ignorar nuestras emociones negativas logramos mantenernos enfocados en nuestras metas más elevadas. Debemos ser concientes de cuáles son los disparadores de nuestros hábitos nocivos, usualmente pueden ser el stress o el aburrimiento. Es mucho más sencillo para nosotros calmarnos con algo que nos distraiga momentáneamente, es así que recurrimos a respuestas fáciles como la comida, el alcohol, la nicotina o incluso las redes sociales.

Entrenar a nuestro cerebro para adquirir un mayor autocontrol requiere de tiempo, disciplina y paciencia. El primer paso sería ser concientes de cuándo estamos inmersos en sentimientos negativos, esos disparadores individuales que nos empujan a la satisfacción inmediata. Si nuestra mente está agobiada, preocupada, nos resultará muy dificultoso mantenernos concentrados. Es por eso que es de vital importancia mantenernos relajados, enfocarnos específicamente en la tarea que estamos realizando, un paso a la vez.

Un mal hábito debemos reemplazarlo por uno bueno, tenemos que hacer un ajuste en nuestro estilo de vida y cultivar un nuevo ser. Seamos concientes de que el cambio no es sencillo y vamos a enfrentarnos a ciertos deslices los cuales deben ser perdonados con amor. El apoyo emocional de nuestro entorno puede ayudarnos mucho, así que no temamos pedir ayuda o acercarnos a alguien para que nos facilite un poco el camino hacia el cambio.

Nuestro autocontrol es como un músculo, pero evitemos sobre exigirlo, ya que se agotará demasiado rápido sino somos cuidadosos. Para poder empezar a practicar el autocontrol lo mejor que podemos hacer es establecernos metas pequeñas y a medida de que logremos sentirnos cómodos con esos pequeños cambios, intentar alcanzar cambios más grandes. Recuerden, lento pero seguro.

Seamos comprometidos con el cambio que queremos hacer. Cualquiera sea la meta que nos propongamos debemos hacer un pacto con nosotros mismos, esto es algo que debemos y queremos cumplir, que habrá consecuencias negativas sino lo logramos. A veces tenemos éxito en ser disciplinados en un área específica de nuestra vida y fallamos en otra, sin embargo, podemos contagiar esa disciplina hacia otro sector. Si somos buenos concentrándonos en nuestro trabajo, quizás podamos ser buenos para seguir una dieta, por ejemplo.

Cada vez que la tentación golpee a nuestra puerta, esperemos cinco minutos antes de escucharla. Quizás si nos damos el tiempo suficiente la misma desaparezca antes de que arruine nuestros planes.

La fuerza de voluntad lamentablemente no es un manantial inagotable, ya que debemos hacer un esfuerzo conciente para que la misma sirva a nuestros propósitos. Al refrenar nuestros impulsos y deseos estamos agotando nuestra fuerza, por eso sería apropiado no sobrecargarnos ni sobre exigirnos, planear con anticipación y evitar dejar las cosas para último momento.

La meditación es una buena aliada para mejorar nuestro autocontrol. Centrar nuestros pensamientos, al menos unos minutos al día, logra que seamos más eficaces a la hora de controlar nuestras acciones.

Vivamos el momento presente y no idealicemos el futuro. A veces caemos en la trampa de esa hermosa ilusión donde mágicamente un día todo será mejor y en realidad para mejorar nuestro futuro nada mejor que tomar buenas decisiones desde el ahora. Somos el producto de acciones pasadas, centrémonos en el aquí y ahora, un paso a la vez, para pulir nuestros defectos.

Toleremos la frustración, aprendamos del fracaso, entendamos que las cosas no siempre salen exactamente como esperamos. Busquemos soluciones alternativas en lugar de castigarnos, de esa manera vamos a sentirnos más en control y nuestra autoestima mejorará increíblemente.

¿Qué otros consejos consideran útiles para que trabajemos esta relevante fortaleza?

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

 

Meditación Amor-Amabilidad

Barbara Fredrickson en su último libro LOVE 2.0 nos comparte una meditación muy interesante llamada AMOR-AMABILIDAD. Esta distinguida profesora experta en emociones positivas, ya ha presentado el fruto de sus investigaciones en dos ocasiones al Dalai Lama. La finalidad de esta meditación que nos comparte es que nosotros estemos más abiertos al amor y a la amabilidad a nuestro alrededor.

Esta meditación también nos ayuda a mejorar nuestra comunicación con los demás, nos aleja de nuestra absorción meramente egoísta en nosotros mismos, nos ayuda a sentirnos conectados, a tener sentimientos de calidez y buenos deseos por el bienestar de los demás.

La práctica apunta a entrar en contacto con nuestros buenos y amorosos sentimientos, a desearle a los demás bienestar. Algunos quizás puedan creer que esto es forzado, no lo hagan si se sienten incómodos, la meta de la meditación es que podamos darnos la posibilidad de sentir más emociones positivas y más conexión con quienes nos rodean, si no estamos preparados entonces es mejor dejarlo para más adelante.

Para realizar la meditación debes sentarte, estar relajado, con tus ojos cerrados, concentrado en tu respiración. Si estás en una silla, apoya tus dos pies firmes en el suelo, echa un poco tus hombros para atrás e intenta dejar tu columna lo más recta posible. Puedes poner a tu lado una alarma suave para poder despreocuparte del tiempo. Al principio se recomienda que realices la práctica por diez minutos, luego poco a poco, ve aumentando la cantidad hasta llegar a períodos de 20 o 25 minutos.

Comienza a concentrarte en las sensaciones de tu corazón, de tu respiración. Cuando estés concentrado puedes visualizar a alguien a quien ya amas, puede ser tu pareja, tu familia, incluso tu mascota. La idea es evocar sentimientos de ternura y conexión. Una vez que te identifiques con este estado puedes comenzar a repetir en tu mente estas frases:

Permite que esta persona (menciona a quien desees) se sienta seguro

Permita que esta persona se sienta feliz

Permite que esta persona se sienta saludable

Permite que esta persona se sienta cómoda

Estos enunciados pueden ser modificados por ti, lo importante es la emoción que hacen resonar. Intenta reflexionar profundamente en estas frases, en cómo esa persona en quien estas pensando se sentiría si lo que le deseas se cumple. Puedes visualizar una conexión entre tu corazón y el de esa persona. Una vez que hayas terminado de repetir esas frases, deja ir la imagen de tu ser querido y simplemente quédate concentrado en la sensación que te ha dejado este amor.

Luego puedes dedicar estos sentimientos a otra persona, siguiendo el mismo procedimiento, pensando en cómo esa persona se mueve, reacciona, siente lo que le estás deseando. El último paso es poder enviar estas emociones a aquellas personas que son más desconocidas en tu vida.

Al finalizar sé conciente de que puedes generar estos sentimientos de amor y generosidad en cualquier momento, en cualquier lugar. Las investigaciones demostraron que 60 minutos por semana de práctica ya tienen un impacto sumamente positivo en nosotros. ¿Te animas a probarla?

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com