Cómo vincularse sanamente con los demás

personas hablando

En Psicología Positiva consideramos que los vínculos interpersonales son una de las fuentes más poderosas para crear una felicidad real y sostenible. Veamos hoy cómo mejorar la calidad de nuestros lazos.

 

¿Por qué los demás importan? Las relaciones con los demás nos proporcionan una conexión emocional, apoyo, seguridad, impactan positivamente sobre nuestro bienestar emocional y nuestra salud psíquica.

La soledad no elegida puede llegar a ser muy desesperante, pero a veces sin darte cuenta, eres tú mismo el que va creando ese abismo, alejándote de los demás, escogiendo personas que no son agradables o siendo intolerante. Recuerda, está en tus manos generar el cambio y te voy a ayudar en el proceso con estos puntos a tomar en consideración.

Respeto mutuo

No siempre pensarán igual, pero tener derecho a compartir lo que cada uno piensa sin ser atacado por el otro ayuda a construir una relación sólida. El respeto también implica comprender los espacios individuales, no querer cambiar al otro y hablar sin críticas destructivas.

Comunicarse asertivamente

Aprender a escuchar sin estar ocupado pensando en qué vas a responderle a esa persona. Decir sin miedo lo que piensas, con firmeza pero sin imponerse. Tienen derecho a ser diferentes.

Emociones dañinas a raya

La ira, el egoísmo, la competencia, la envidia, la agresividad y también la desconfianza, debilitan los vínculos. Así que si te encuentras sintiendo algo de esto, es mejor que intentes comprender cuál es la raíz de esa emoción y trabajes de inmediato sobre ello.

 

Empatía

Debes ser capaz de reconocer los sentimientos del otro, de lograr ponerte en su lugar y respetar sus necesidades y gustos. Siempre y cuando exista de la otra parte el mismo respeto, todo puede intentar comprenderse. Las relaciones positivas son equitativas, tú das, pero también debes recibir. Cuando uno de los dos brinda más que la otra parte, puede sentirse mal y ese vínculo no llegará a ser sanador.

 

Manejar las discusiones de manera constructiva

Es inevitable que ante personas distintas surjan conflictos, debes hablar las cosas en el momento oportuno, no dejes pasar lo que te molesta, sé abierto en el dialogo, no temas pedir algo
o marcar límites. Recuerda de no atacar a tu interlocutor, estas charlas deben ser con cuidado de no herir susceptibilidades.

Una actitud positiva

No siempre esperes lo peor de los demás, no todos quieren atacarte o abusarse de tu confianza. Comienza a ser abierto y tener criterio con quienes te rodean. Busca personas optimistas que te apoyen, tú mismo se constructivo con los demás a la hora de elogiar y alegrarte por las victorias ajenas.

 

Habilidades sociales:

Son también nuestras aliadas a la hora de conocer nuevas personas o mantener vínculos saludables.

El lenguaje no verbal influye mucho en cómo los demás te interpretan. Puedes ser alguien muy dulce, pero si tu mirada es muy fría y tu cuerpo se muestra tenso y a la defensiva, los demás podrían leerte como una persona antipática.

Debes intentar mirar a tu interlocutor a los ojos o en la zona superior del rostro, la mirada es el complemento de una conversación, si el otro se da cuenta que lo estás mirando lo entiende como señal de que estás prestando atención.

Sonreír es señal de simpatía y calidez, facilita la comunicación. Presta atención a cómo está tu cuerpo, ¿encoges tus hombros? ¿cierras los puños? ¿tu cuerpo se muestra demasiado tensionado?

Los gestos que haces con tus manos o cabeza son importantes también, muestra las manos abiertas, no cruces los brazos, deja que tu interlocutor vea que estás atento y receptivo ante la comunicación.

Es tan importante el contenido de tu mensaje como la manera en que lo transmites. Muchas veces querrás ofrecer una idea distinta o un argumento válido, pero si tu mensaje es hiriente, prepotente o dicho de un modo agresivo, por más razón que tengas, tu interlocutor se pondrá a la defensiva y no estará de acuerdo en nada de lo que digas o tal vez ni te escuche. Sé claro, firme y sobre todo respetuoso a la hora de comunicar algo al otro.

¿Qué puedes hacer para actuar de una manera más asertiva?

Valorarte, no enojarte por cualquier nimiedad, evita amenazar a los demás, no ignores a los demás, admite tus errores y equivocaciones. No temas decir lo que sientes ni pedir explicaciones.

Espero que estos pequeños consejos puedan ayudarte a la hora de establecer relaciones más sanas con los demás. Practica estos consejos y amplía tu red social de una manera positiva.

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El cruel universo de la manipulación

Lamentablemente no todos quienes nos rodean poseen buenas intenciones, y en cualquier ámbito de la vida podemos encontrarnos con algún personaje manipulador. Descubre hoy sus técnicas para escapar de sus redes.

 

Voy a enseñarte cuàles son las estrategias psicológicas favoritas utilizadas por las puñalporlaespaldapersonas altamente manipuladoras. Lee con atención, por favor.

Enloquecerte: Las frases que más se relacionan con esta táctica son “eso nunca pasó”, “lo imaginaste”, “¿estás loco?” Esta técnica es una de las más crueles, porque son tan firmes en sus argumentos que realmente te pueden hacer dudar de tu cordura. Sus palabras sin piedad harán que te vayas alejando poco a poco de la realidad hasta el punto de que puedes justificar el maltrato de la otra persona. Para poder evitar este tipo de manipulación, tienes que escribir de inmediato lo que haya ocurrido, se lo puedes también contar a otras personas, recuerda que tener vínculos positivos te ayudarán a abrir los ojos si estás ante un manipulador.

Proyección: Es un mecanismo defensivo de la mente que se utiliza para depositar lo negativo de uno mismo en el otro, ya sea una conducta nociva, actitudes, pensamientos. Funciona para evitar hacerse responsable de los errores propios. La persona manipuladora te hará creer que eres tú quien debes cambiar, quien cometes los peores errores o que estás mentalmente inestable. No te hagas cargo de cosas que no te corresponden, si tú sabes que eres una persona fiel, honesta, buena trabajadora, no permitas que ellos te hagan dudar de tu propía valía ni compadezcas sus lágrimas de cocodrilo.

Conversaciones eternas y sin sentido: Los manipuladores utilizan conversaciones circulares, juegan con las palabras que dices y le cambian el sentido, te desafian y te marean hablando mucho. Lo hacen para frustrate, desacreditarte, para distraerte del problema principal. No tiene sentido intentar tener conversaciones honestas y reales, todo lo que digas será utilizado en tu contra e intentar calmarlos cuando quieren atacarte es aún peor.

Generalizaciones: Las personas manipuladoras no siempre son tan inteligentes como parecen, solamente son buenas actuando. Suelen etiquetar tus conductas para no hacerse cargo de sus ataques. Por ejemplo, si te muestras dolido por algún comentario hiriente, te dirán “eres demasiado sensible”, en vez de pedirte perdón por sus actitudes. La culpa siempre será tuya.

Deliberadamente tergiversar tus pensamientos o sentimientos hasta el absurdo: Si tienes tus propias convicciones, emociones y experiencias, esto fácilmente puede convertirse en defectos e irracionalidad en manos de un manipulador. Cuando intentas defender tu punto de vista o establecer límites, ellos te desacreditarán, se burlarán y te tratarán como un tonto, diciendo cosas que tú no quisiste decir, cambiando por completo el sentido de lo que intentaste transmitir. En estos casos di “yo nunca dije eso” y alejate de la persona, porque no tiene sentido perder el tiempo comunicándose con alguien que solo quiere ganar.

Nunca serás lo suficientemente bueno: Criticarán tu comportamiento, te dirán qué tienes que hacer para mejorar, te impondrán estándares inalcanzables. Siempre van a exigirte sin sentido y te encontrarán el error. Lo que buscan es hacerte sentir que nunca eres suficiente, cada cosa buena que hagas o digas, ellos le encontrarán su lado negativo. Si eres exitoso en tu carrera te dirán “seguramente ahora no tienes tiempo para tu familia” Si tu peso cambia, estarás demasiado delgado o demasiado obeso para su gusto, si estudias “¿para què?” sino lo haces “eres un perezoso”. Jamàs te ganaràs la aprobaciòn de este tipo de personas, solamente quieren lastimarte, que te obsesiones con tus “defectos” y hacerte sentir poca cosa. Tienes que concentrate en tu propia valía y no intentes demostrarle nada a nadie.

Cambiar de tema para evadir responsabilidad: Si estás molesto por algo que te hicieron y quieres transmitirlo, ellos te atacarán diciendo “¿Y què pasa con aquella vez  que tu…” Buscarán tus errores para quitarse el foco de ellos mismos y depositarlo en ti. Para continuar con la conversaciòn, tienes que hacer oídos sordos de las cosas que no están relacionadas con lo que quieres hablar, repite una y otra vez lo que quieres decir. Si no te estàn escuchando, alejate, no tiene sentido perder el tiempo.

Insultos: Cada vez que una persona manipuladora se siente atacada, puede caer fàcilmente en la ira y a veces se utilizan técnicas burdas como insultarte, todo para intentar degradarte, insultar tu inteligencia, invalidarte. No tienes derecho a pensar diferente de ellos. Si no pueden con tus argumentos, atacarán tu persona. No te creas ni una palabra de lo que te digan y aléjate.

Desacreditarte: Esto es más frecuente en las parejas tóxicas. Cuando alguien no puede controlarte, intentarán conttrolar la manera en que los demás te ven. Querrán sabotear tu reputación, mentirán sobre ti y se harán las víctimas. Para poder vencer esto, tienes que atenerte a los hechos y no temas contar tu versión de las cosas. Tienes que documentar cualquier forma de maltrato o pruebas que consigas de sus falsos argumentos. No temas, no podrán hacerte daño realmente.

Amarte intenesamente para luego devaluarte: Los manipuladores primero te hacen sentir la mejor persona del planeta, diciéndote exactamente lo que quieres escuchar, haciéndote sentir importante y especial. Con el tiempo, poco a poco te empiezan a devaluar, hasta pueden comenzar a criticar aquellas cosas que supuestamente tanto le agradaban de ti en un principio. También una señal de alarma es escuchar cómo habla del resto de las personas, si percibes que es agresivo  o perverso en cuanto a la forma de referirse a otras personas, abre los ojos.

Testear tus límites y atraerte: Las personas tóxicas en general constantemente están probandote, comprobando si pueden salirse con la suya. Cuando quieres alejarte de un manipulador, ellos intentarán atraerte con promesas de cambio, remodirmiento falso, llantos desesperados dignos de un actor consagrado. Todo esto, para atraerte y volver a hacerte daño, incluso de una manera más cruel que la anterior.

Ataques bajo la forma de bromas: Pueden decirte cosas hirientes y luego se reirán diciendo que era una broma, comentarios irónicos, críticas constantes y sutiles, todo dicho de una manera descontracturada e “inocente”. Si no entiendes lo que te quieren decir es porque tú careces de sentido del humor, es lo que te dirán. La gente tóxica ama lastimarte y salirse con la suya. Las personas manipuladoras y narcicistas no entienden de compasión, sino de consecuencias. Tienes que ser muy firme con ellos y hacerles comprender que no toleraras este tipo de bromas.

Control: Intentarán controlarte a como de lugar, si pueden aislarte de tus amistades y familiares, si pueden hacer que dependas economicamente de ellos, si logran jugar con tus emociones, entonces estarán ganando. Como desean hacerte sentir inestable, buscarán pleitos de la nada.

Este tipo de manipulaciones descritas las encontramos en las personalidades tóxicas, quienes usualmente son narcicistas y sociópatas, pero pueden encontrarse en otras patologías también o en menor grado en algunas personas.

Una persona tòxica puede ser tu madre, tu hermano, tu amigo, tu compañero de trabajo, tu jefe y hasta tu pareja. Conocer sus técnicas de manipulaciòn y no formar parte de sus juegos macabros, es lo que protegerá tu salud mental. Toma el control de tu vida, de tus emociones y sé muy cuidadoso a la hora de elegir con quien te vinculas.

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Herramientas psicológicas para superar una crisis

Herramientas Psicológicas para superar una crisisCuando estás atravesando un mal momento, cuando te sientes absolutamente perdido, solo y angustiado, en medio de una crisis, debes apelar a una serie de recursos tanto internos como externos para poder liberarte.

A continuación voy a compartir contigo una serie de estrategias que tienes que tener presente a la hora de escaparte de este poderoso laberinto emocional.

Es importante que desarrolles tu capacidad de poder estar solo y a gusto contigo. Hay que darse el tiempo para descubrirse, apreciarse, aceptarse. Realizar tareas que te mantengan entretenido, al menos por breves momentos. 

Cultiva la capacidad de calmarte. Piensa qué estrategias te son útiles para relajarte, puede ser escuchar música, mirar una película, salir a caminar, bailar, cualquier actividad que permita conectarte con esa paz interior que estás buscando. Hablate a ti mismo con respeto y cariño.

Cuidado con el odio que sientes hacia ti. No tomes las críticas del exterior o ciertas situaciones de rechazo como verdades absolutas, aprende a disputar lo que el exterior te devuelve.

No tengas miedo de buscar ayuda. Apoyo familiar, de amigos, apoyo profesional, son útiles a la hora de hablar, desahogarse, distraerse o simplemente sentir contención.

Lo malo siempre termina. Si bien ahora puedes estar atravesando un momento muy complejo no quiere decir que sea eterno, siempre puedes escoger tu actitud ante lo que te sucede. Céntrate en lo que sí está funcionando en el aquí y ahora, sea lo que sea.

Abraza los cambios. Los cambios son positivos, a lo largo de la vida atravesaras distintas etapas,  creciendo, desarrollándote a nivel personal. Siéntelos como un desafío divertido.

¿Qué es lo que esta crisis te puede enseñar? Cuando transitas situaciones dolorosas muchas veces tienes que apelar a la parte más fuerte y sabia que hay en ti, te percatarás  de fortalezas que creías que no tenías.  Las crisis pueden abrirte los ojos y hacerte apreciar más la vida o a quienes te rodean. Puedes intentar extraer conocimiento, aprendizaje de estas circunstancias. 

Confía en tu capacidad. Sabes que siempre podrás contar contigo mismo. Que los cambios nazcan del amor y la paciencia hacia ti, sé tu mejor amigo y no temas ponerte en primer lugar y establecer límites con los demás para protegerte. 

Aférrate a la esperanza.

Que el buen humor sea tu aliado

Estas estrategias pueden servirte a la hora de superar un momento de angustia intenso. ¿Qué otras estrategias crees que puedes utilizar? Nos gustaría leer tu opinión.



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Nuestras maneras de comunicarnos

Nuestras maneras de comunicarnosLa manera en que nos comunicamos quizás hasta sea más importante que lo que tenemos que decir. Cualquier cosa dicha en un mal tono o en el medio de un conflicto perderá fuerza por más certeza que contengan nuestros argumentos. Quedarnos callados cuando hay temas sobre los cuales hablar tampoco es la salida más sana, así que veamos cuáles son los estilos de la comunicación y cuál es el mejor para que nuestro mensaje llegue fuerte y claro al interlocutor del momento.

La comunicación agresiva siempre tiene dentro de sí al componente de la manipulación. Intentaremos salirnos con la nuestra inculcando en el otro diversos sentimientos ya sean de culpa o miedo. No interesa cómo lo logremos, no hay lugar para los escrúpulos en este tipo de comunicación, queremos que nos escuchen y queremos tener beneficios inmediatos. Por supuesto que esta manera de hacer llegar nuestro mensaje fomentará daños importantes especialmente en nuestros vínculos más cercanos.

La comunicación pasiva se basa en complacer a los demás todo el tiempo, sin importar el costo que eso tenga para nosotros, la meta es evitar el conflicto y encontrar la aceptación. Evitaremos hablar y preguntar demasiado, lo que se intenta es mantener todo lo más tranquilo posible. Es como si sintiéramos que es más seguro no reaccionar jamás antes que decir lo que realmente pensamos y obtener rechazo del otro lado.

La comunicación pasivo-agresiva intenta no generar conflicto, pero se suma el componente de la manipulación. Es una manera un tanto más sutil de lograr lo que queremos pero de manera tal que no pareciera que estamos ejerciendo ningún tipo de control sobre la otra persona. Somos los lobos disfrazados de cordero, parecemos inocentes pero solamente queremos satisfacer nuestros propios deseos y no nos interesa que el otro se sienta mal a causa de nuestra manipulación.

La comunicación asertiva es por lejos la manera más efectiva y saludable que tenemos para comunicarnos con el resto de las personas. Este estilo es el más utilizado por aquellos quienes disfrutan de una alta autoestima y poseen un elevado sentido de confianza en sí mismas. ¿Cómo no reaccionar agradablemente hacia alguien que no tiene miedo de decir lo que quiere pero lo dice de una manera respetuosa y sensible? Al ser asertivos no solamente estamos pensando en salir victoriosos o tener la razón siempre, sino que también contemplamos las posibilidades para que la otra persona también este satisfecha, si ambos podemos salir ganando, mucho mejor.

Poner en práctica la asertividad requiere de cuatro pasos fundamentales:

1)      Describir lo que nos molesta, enoja, entristece, de la manera más objetiva posible. Aquí sin entrar en detalles de cómo nos sentimos ni juicios de valor, ni ataque hacia el otro, nos limitamos a describir qué es lo que sucedió.

2)      Le decimos al otro cómo nos sentimos ante el hecho anteriormente descripto, no culparemos al otro por cómo nos sentimos, sino que le diremos cómo esa situación en particular generó determinados sentimientos en nosotros.

3)      Dejaremos en claro cómo nos gustaría que la persona reaccionara en un futuro ante un evento igual o similar. Es importante ser específicos y muy explícitos en este punto.

4)      Le haremos saber al otro cómo nos sentiremos ante la respuesta esperada, si ellos comienzan a comportarse como amablemente le sugerimos nos sentiremos mejor, más seguros, cómodos, etc.

En este tipo de comunicación nos importa la relación con el otro en cualquier ámbito (laboral, familiar, sentimental). Somos concientes de nuestros límites o nuestras molestias y se lo transmitimos a nuestro interlocutor naturalmente.

Si quieres tener más control sobre ti mismo y además ser más fiel a lo que sientes y piensas practica esta manera de comunicarte, te ayudará a sentir menos enojo, menos culpa y tener relaciones más satisfactorias.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

La profecía autocumplida

La profecía autocumplida–         Yo creo que nadie me quiere.

–         ¿Por qué piensas eso?

–         Porque sí, nadie me quiere. Cuando conozco a alguien y soy yo misma me rechazan, entonces me aburro enseguida y me alejo de esa persona. Siempre piensan mal de mí, yo lo sé.

–         ¿Y qué es ser tu misma?

–         Digo lo que pienso y no me importa cómo lo tomen los demás, hay gente que no soporta la verdad. Además no me gusta soportar el mal humor de nadie ni que me vengan con sus problemas, soy de enojarme bastante. Capaz que me enojo demasiado sí…

–         ¿Puede ser que a veces estés a la defensiva?

–         ¿Y cómo no voy a estarlo? ¡Si nadie me quiere!

La profecía autocumplida es un concepto sumamente interesante que demuestra cómo solemos hacernos trampa a nosotros mismos. En este extracto de una entrevista con una consultante podemos ver cómo funcionan sus pensamientos. Como ella cree que nadie la quiere actúa a la defensiva, al actuar a la defensiva la gente se siente atacada y se aleja, entonces ella finalmente tiene razón, nadie la quiere. Pero todo esto no dejó de ser una batalla que jugó en su cabeza, antes de que existiera el rechazo real ella ya lo estaba esperando. Las personas no solamente responden a cómo son las situaciones en la realidad, sino también a la forma en que esas situaciones son percibidas y al significado que le otorgan a las mismas.

Este concepto surge en el año 1960 gracias a Robert Rosenthal, psicólogo de la Universidad de Harvard. Primero se lo conoció como el efecto pigmalión. El estudio que realizó se llevó a cabo en un colegio. Fue ahí donde decidió que se realizara una evaluación para medir el coeficiente intelectual del alumnado, los estudiantes serían agrupados en un nivel superior, medio e inferior de acuerdo a su inteligencia.

Cuando la evaluación fue concluida, Rosenthal decide seleccionar al azar a un 20% de los alumnos que realizaron la prueba sin tener en cuenta los resultados reales del test. Una vez que los eligió, les comentó a los profesores que ese 20% correspondía a quiénes habían logrado entrar en la categoría de nivel superior y que por lo tanto, de ellos se debía esperar un rendimiento escolar muy alto.

Al tiempo, estos alumnos mostraron mejorar su rendimiento escolar en relación al resto de los alumnos que supuestamente no pertenecían al nivel superior. Esto le indicó al psicólogo que las expectativas que los propios profesores se hicieron con respecto a sus alumnos “más capacitados” generó el interés y esfuerzo suficiente en ellos para que efectivamente sus alumnos progresaran en su rendimiento. Así queda comprobado la relevancia de las expectativas propias y ajenas en nuestro comportamiento.

Si nosotros creemos que no podemos, pues tendremos razón. Si los demás deciden que no somos capaces y nosotros elegimos creerles, entonces tendrán razón también. Por eso es muy importante que esperemos siempre lo mejor incluso en las peores de las circunstancias, porque nuestra mente se prepara de otra manera para lidiar con las contrariedades de la vida. Así como también debemos tener en cuenta que es irrelevante lo que los demás piensen de nosotros siempre y cuando no les brindemos el poder sobre nuestros propios destinos y no actuemos en consecuencia a sus propias expectativas. Elige tus creencias, elige tu camino y aprenderás a ser más libre.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Cómo controlar los impulsos

Cómo controlar los impulsosA veces sentimos cómo una oleada de emociones se apoderá de nosotros antes de que podamos reaccionar o meditar, simplemente esas emociones son tan fuertes, embriagantes, detonantes, poderosas, intensas, que ejercen una fuerza sin mirecordia en nosotros. Y es así como actuamos mediante el enojo, los insultos, las venganzas, el daño hacia nosotros mismos, conductas dañinas y todo lo terrible que pueda imaginarse.

No es necesario padecer ninguna patología para no saber regular nuestras emociones, a veces son simplemente ciertas carencias o malos aprendizajes que se van sumando hasta convertirse en algo aparentemente más poderoso que nuestra propia voluntad.

El problema con reaccionar impulsivamente ante determinadas situaciones es que siempre terminamos metiéndonos en un problema peor, sin importar que tan perturbadora fue la situación que desencadenó esa reacción en nosotros, nuestro reaccionar es la gota que colma el vaso y terminamos arrepentidos, con vergüenza y sumamente culpables por lo descontrolado de nuestros actos.

Para evitar ser víctimas de nuestros impulsos tenemos que trabajar activamente en mantenerlos a raya, y es un trabajo que debemos perpetuar a lo largo de nuestra vida para poder volver a ser los dueños de nuestro propio destino.

Los impulsos que nos conducen a actuar de maneras negativas deben ser cuidadosamente observados y descritos. Al simplemente observar lo que aprendemos es a no juzgar, a no reaccionar y sobre todo a NO ACTUAR ante estos deseos. Estamos separando el impulso del objeto del impulso, entrenando nuestro cerebro para no ceder ante ellos. Reconocerlos y nada más es lo que se busca. Es posible tener un impulso y no sucumbir ante él. La clave radica sólo en observar, en ser concientes de lo que sentimos, pero no actuar en consecuencia.

Como si fuéramos espectadores de una película, alejarnos de nosotros mismos y vernos como si fuéramos el protagonista de una tragedia, ver qué sentimos, qué pensamos, cómo nos vemos movidos a actuar, y sin embargo, como si no se tratara de nuestra propia vida, mantenernos alejados de esa reacción de la cual seguramente nos arrepentiremos después.

La técnica conocida como el surf del impulso nos propone que tomemos una hoja en blanco y escribamos ese observar concientemente los impulsos. Debes alejarte de la situación actual y sin juzgar observa y describe los impulsos, tus pensamientos, sentimientos, sensaciones y las preocupaciones con respecto a la situación que te molesta. SOLO OBSERVA NO ACTUES.

Podemos tener miles de pensamientos pero eso no quiere decir que debamos actuar en consecuencia a todos ellos, podemos ser más fuerte que nuestras emociones, podemos aprender a ir más allá de lo que ellas nos dictan. Sé que es un trabajo árduo, pero vale la pena y mucho estar en control de ti mismo.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Pautas para manejar conflictos

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Cuando mantenemos una relación cercana con otra persona así como nos es posible conocer aspectos suyos que nos agraden, también tenemos mayor oportunidad de encontrar otros que nos desagraden. Teniendo lugar desencuentros y hasta conflictos de intereses. ¿Pero qué tan cautelosos somos a la hora de emitir juicios e intentar establecer acuerdos? ¿Y cómo reaccionamos cuando nos realizan planteos que no nos simpatizan?

Si en verdad queremos dar lugar a un proceso de cambio con los demás, nuestras críticas deberán ser constructivas comprendiendo en primer lugar, respeto. El cual por supuesto, va más allá de expresarse con un lenguaje educado y evitar insinuaciones hirientes y sin contenido.

La crítica respetuosa significa asimismo, explicar claramente nuestro punto de vista, argumentar por qué pensamos lo que pensamos y sentimos lo que sentimos, invitando al otro a ponerse en nuestro lugar. De esta forma, es muy probable que la otra parte tenga la misma actitud para con nosotros, pudiendo así tener lugar una interacción constructiva que apunte al entendimiento y al pensar juntos. Siendo mucho más factible entonces, lograr mejores resultados y un relacionamiento más cooperativo.

Al enfrentar una situación en la que te sientes muy molesto por la actitud de otra persona, lo mejor que puedes hacer es calmarte antes de actuar. Controlar el enojo te permitirá disminuir significativamente las posibilidades de cometer errores y terminar diciendo o haciendo cosas con las que en realidad no te sientas identificado o no desees cultivar. Luego, antes de entablar diálogo, piensa bien qué es lo que quieres comunicar y qué objetivo deseas alcanzar con ello. Una vez tengas estos dos puntos en claro, estarás en condiciones de preguntarte acerca de la estrategia más conveniente para iniciar el diálogo y favorecer la receptividad del otro.

Si resulta que eres tú el blanco de críticas agresivas, fíjate si simplemente se trata de una agresión o si en realidad tu interlocutor está queriendo realizar sugerencias sólo que las plantea erróneamente. Si sucede este último, reformulen juntos su planteo de manera que quede claro lo que pretende y lo innecesario de transmitirlo agresivamente. En caso de que critique aspectos de ti que en realidad no le incumben, como tu personalidad, para disminuir la tensión y no hacer viable una discusión puedes por ejemplo, preguntarle en qué le afectan.

Resolviendo diferencias

Algunas tácticas que ayudan a resolver conflictos y son plausibles de adaptarse a distintos tipos de relaciones tales como laborales, amistosas, de pareja u otras son;

* Expresarse de forma no intimidatoria: permite alejarse del terreno de las amenazas.

* Comparar: según sus puntos de vista, ¿qué ha cambiado y desde cuándo?, ¿quiénes son los más afectados y cómo se procede entonces?

* Analizar la energía: en caso de tratarse de una discusión acalorada, donde ambas partes ponen mucha energía en hacer prevalecer lo que piensan, es conveniente preguntarse a qué se debe esa demostración emotiva tan notoria. A pesar de que quizás en un primer momento la respuesta a esta pregunta pueda parecerte obvia, si realmente indagan en este punto pueden encontrar cosas que no esperaban que surgieran.

* Recordar aspectos positivos: ante la dificultad de entendimiento es importante no olvidar las cosas que se tienen en común y que hacen elegir pasar tiempo juntos. En el caso de relaciones amistosas o amorosas, es necesario recordar lo que los unió, lo que se valora del otro. Si se trata de tu trabajo, piensa en las cosas que te agradan del mismo y qué podrías hacer para extender esa sensación de satisfacción a otras tareas. Esto ayudará a salir de los aspectos negativos y a encaminarse  hacia soluciones constructivas.

* Contemplar diferentes soluciones: planteando ambas partes posibles alternativas para salir del conflicto y considerando lo más detalladamente posible qué consecuencias habrían y cómo creen que sería su relacionamiento si efectivamente se produjeran esas modificaciones. Luego amplíen el contexto, e imaginen qué repercusiones tendrían esos cambios en quienes forman parte de su entorno y cómo se sentirían con eso, ya que todas nuestras interacciones están interconectadas. Si se realizó el paso anterior, es considerablemente más probable que las propuestas de solución sean más positivas y reemplacen argumentos trillados.

A fin de que se produzca un acuerdo, es necesario que ambas partes estén dispuestas a avanzar. Los objetivos del acuerdo en muchos casos, promueven una transformación de la relación.

Desafía tus creencias

Nuestros pensamientos y emociones tienen un gran poder sobre nosotros, sobre cómo actuamos, sobre cómo permitimos que los demás nos vean.  Son tan poderosos que pueden llegar a afectar nuestra calidad de vida, provocarnos angustia, dolor, incluso privarnos de disfrutar las cosas más sencillas.

Cuando nuestros pensamientos se convierten en un estorbo es hora de aprender a controlarnos y a pelearnos con nosotros mismos de ser necesario. Primero que nada tenemos que concientizarnos de nuestras creencias. ¿Creemos que somos merecedores de amor, que todo el mundo quiere aprovecharse de nosotros, que no somos suficientes, que debemos ser perfectos, que somos un caos, que los demás nos desprecian? Cualquier creencia que nos genere angustia y nos empuje a actuar de una manera que sabemos que es negativa, debe ser desechada.

Estos pensamientos lejos de ser realistas, ponen una venda en nuestros ojos y tamizamos la realidad bajo este cúmulo de creencias erróneas que sólo producirán tristeza y reproche.

Una buena técnica para saber cuáles son los pensamientos que debemos analizar es tener en cuenta cuando nos sentimos mal, si algo te produce malestar o comienza a obstaculizar algún aspecto de tu vida cotidiana, es hora de prestar atención.  ¿Realmente tus pensamientos se ajustan a la realidad? ¿Qué consecuencias produce el pensar como lo haces? Y si lo que piensas es verdad, ¿sería tan terrible como crees?

Cuando te enfrentes a algo que genera en ti dolor debes pensar en una alternativa a eso, por ejemplo si crees “nadie me ama” deberás decirte “las personas me aman, yo me amo” Debes ir desafiando tus pensamientos que sólo te traen problemas.

Esta técnica debes aplicarla siempre que un sentimiento, un pensamiento te esté impidiendo ser tú mismo, te esté incapacitando para disfrutar más. Las personas negativas tienden a poseer creencias que sólo atentan contra su felicidad, por eso no hay nada mejor que aprender que a veces somos demasiado crueles con nosotros mismos y para variar, deberías aprender a cuidarte de verdad y darte el permiso para ser feliz.

 

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

El laberinto de las excusas

Leyendo a Steve Pavlina una persona controversial  y con ideas novedosas sobre el área del desarrollo personal, comencé a reflexionar sobre un punto un tanto engañoso acerca de cómo cumplir nuestras metas.

Todos sabemos que para cumplir un gran plan es sabio dividir ese enorme plan en partes pequeñas para ir obteniendo nuestro gran objetivo. Un punto a favor de hacer esto al pie de la letra, es que a medida de que vamos logrando esas mini- metas nos vamos sintiendo con más energía y nuestra seguridad comienza a fluir inundando el resto de nuestras actividades. Vamos percibiendo cambios, aunque pequeños, significativos en nuestra vida y sentimos que estamos haciendo las cosas bien, deseamos ir por más y disciplinadamente vamos cumpliendo con cada cosa en nuestra lista para llegar a lo tan esperado. Lo hemos comprobado, esto funciona. Ahora pensemos en el problema…

Cuando deseamos algo con todo nuestro corazón, ese deseo está teñido por aspectos inconcientes que nos limitan. He mencionado el miedo a los cambios, la comodidad de permanecer donde estamos, el beneficio secundario de paralizarnos en el aquí y ahora. Si estamos enfermos recibiremos cuidados, si somos unos fracasados sin suerte inspiraremos lástima, jugaremos el papel de víctimas y quienes nos aman aplaudirán hasta el cansancio sin entender siquiera que el teatro de nuestros días se desmorona y nos hiere a la vez que nos agrada. Somos complejos, queremos las cosas pero hacemos todo lo posible para no lograrlas. Lloramos por nuestro maldito destino y hacemos todo lo que está a nuestro alcance para continuar atrapados en nuestra rutina tortuosa.

El beneficio de permanecer así es simplemente que no requiere ningún esfuerzo de nuestra parte, destruir siempre ha sido mucho más sencillo que construir. Empujarnos a hacer más cosas, motivarnos, inspirarnos, cuidarnos, movernos, cultivar nuestro espíritu, nos agota de sólo pensarlo…Y finalmente no hacemos nada.

Aquí es donde entramos en el intrincado laberinto de las excusas:  “yo deseo tener pareja pero no creo que ahora sea el mejor momento, estoy estudiando demasiado y no podría dedicarle el tiempo que se merece” “me encantaría cambiar de trabajo, pero eso de ir a las entrevistas es tan tedioso, es demasiado difícil ser el escogido entre tantos, así que tú me entiendes” “debería abandonar a mi marido, pero yo dependo de él, no sé qué sería de mi vida a mi edad, buscando trabajo, mudándome…” La lista de las excusas es infinita, tenemos de todos los gustos y colores, perfectamente delineadas a gusto del consumidor, somos mucho más creativos ideando pretextos que ideando planes para obtener lo que deseamos.

La madre de todas las excusas puede estar disfrazada de las mejores intenciones. Como mencioné, idear metas pequeñas para obtener a la gran amada, idolatrada, esperada, ansiada meta es útil. Sin embargo, esta inocente herramienta puede convertirse en un arma letal si lo permitimos. Estas mini-metas rápidamente pueden tomar la forma de excusa si nos descuidamos. Por ejemplo “quiero ser actriz, pero antes de hacer eso debería estar más delgada” Obviamente “el estar más delgada” será algo que se pospondrá eternamente, por lo tanto la persona ni siquiera intentará ir a las audiciones, ni siquiera intente quizás participar en algún teatro comunitario, no hará nada porque se ha empecinado en crear un pre-requisito, ya no estamos hablando de una meta previa a, sino de un freno que impide que vayamos en busca de lo anhelado.

Imponiendonos actos previos es otra manera de engañarnos, nos mentimos a nosotros mismos creyendo que estamos haciendo algo para ir en busca de nuestros sueños, cuando en realidad simplemente tenemos un terror indescriptible y haremos lo que podamos para evitar un cambio importante.

Lo que amamos nos atemoriza, quizás porque pensemos que no merecemos ser felices, o porque estamos convencidos de que carecemos del talento suficiente para dejar una marca en este mundo, o porque adoramos ser unos mártires y llamar la atención, o tengamos miedo de que una vez que obtengamos lo que queramos ya no habrá más nada por lo cual luchar y nuestra vida será aburrida, o tal vez obtener el éxito es difícil pero mucho más difícil es mantenerlo.

En nuestra mente vamos creando posibles escenarios de todas las razones por las cuales es tan inteligente quedarnos con los brazos cruzados, hacemos un trabajo mental exhaustivo y todo permanece en el plano del pensamiento. Ganamos y perdemos en nuestra imaginación, nos agotamos más pensando en todo lo que saldrá mal que actuando.

¡Basta de excusas! Esa es la primera regla, la fundamental para obtener lo que deseamos, se pierde muchísimo más pensando en todo lo malo que somos que actuando y demostrándonos a nosotros mismos lo equivocados que estábamos. No hay peor juez que nuestra propia crítica interna, somos demasiado crueles con nosotros y es hora de que eso cambie.

Recuerda que hay cosas sobre las cuales carecemos de control absoluto, por eso debemos concentrarnos en actuar sobre lo que sí podemos cambiar. Podemos cambiar nuestra manera de pensar, podemos aprender a amarnos más, podemos aprender a respetarnos, podemos luchar con nuestra parte más oscura, podemos aprender a ser más pacientes. Muchas cosas dependen únicamente de nuestra elección. Olvídate de los pre-requisitos, si deseas algo comienza actuando hoy, no importa cuán pequeño sea lo que estés haciendo, simplemente hazlo. Cambiar requiere esfuerzo, pero una vez que logres lo que quieras todo ese esfuerzo invertido no va a importarte. Puedes comenzar hoy mismo a hacer algo por ti.

 

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

Déjalo ir

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Cuando una relación se termina atravesamos por un duelo y una de las fases que lo componen es la negación. Nos cuesta entender que la historia terminó, que el amor eterno que nos habían prometido llegó a su fin y aquí es cuando puede generarse un problema.

Hay personas que si bien no pueden comprender que la relación terminó no actúan en consecuencia. Sin embargo, existe otro grupo de individuos que experimentan tantos problemas para superar lo que ya no se tiene, que harán todo lo posible por intentar reavivar una llama que se apagó hace tiempo. Las personalidades dependientes, quienes necesitan de otra persona para que les demuestren que ellos valen, quienes basan su autoestima específicamente en situaciones externas y conceptos de otros, intentararan desesperadamente recuperar aquella sensación de seguridad y bienestar, no están preparadas para lidiar con el mundo ellas solas, así que harán hasta lo imposible por regresar a una etapa que ya fue superada por el otro.

Al no poder darle un cierre a la relación amorosa, lo que se intentara antes que nada es no perder contacto con la ex pareja. El contacto puede generarse de manera sútil, un simple email, un mensaje de texto, una ocasional llamada. Las excusas son variadas, desde el simple “me gustaria saber cómo estás” hasta el pretexto de que quieren recuperar algún objeto que han dejado olvidado. Una vez que se da inicio a estas comunicaciones, es díficil detenerse. En la mente de una persona, ciertas acciones inocentes pueden tomar significados caprichosos que distan mucho de ser ciertos. Por ejemplo, si la ex pareja responde, puede querer decir que todavía siente algo por nosotros, que no todo está perdido, que hay otra oportunidad, una esperanza por la cual luchar.

Estos contactos se harán cada vez más frecuentes provocando malestar en la ex pareja, no solamente porque interfiere en su vida, sino que también puede comenzar a molestar en una nueva relación que ha dado comienzo. La ex pareja deberá reaccionar de manera firme, no dejándose llevar por las demandas del otro y en ciertos casos lo mejor que se puede hacer es ignorar por completo a quien está molestando. Si esto no da resultado, hay que dejar las cosas bien en claro mediante una charla, pero en todos los casos, siempre habrá que dar por terminada la relación ya que en estas situaciones ni siquiera una relación amistosa puede sostenerse.

Si eres tú el que se encuentra en la situación de necesitar al otro, debes entender que no puedes hacerlo y hay que seguir adelante, el único perjudicado serás tú y uno debe tener la humildad suficiente para saber cuando algo ya no tiene solución. Si realmente te cuesta superar la ruptura busca ayuda, pero por tu propio bien debes terminar todo contacto con tu ex pareja, solamente te ocasionara dolor y hasta humillación.

El juego del amor es un juego delicado, donde dos personas deben estar comprometidas y respetar al otro, pero se necesita de dos, cuando alguien ya no nos ama no importa qué hagamos para recuperar su atención, lo único que lograremos es que sienta desprecio y lástima. Seamos inteligentes y cuidemonos, no podemos forzar los sentimientos de los demás, pero siempre tendremos el poder de manejarnos y ser los dueños de lo que hagamos. Seamos responsables de lo que sentimos y trabajemos en superarnos, los ruegos no convencerán a nadie.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com