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8 formas de superar pensamientos indeseables

Les comparto este artículo de Alberto Rubín Martín. Licenciado en Psicología y Máster en Psicología de las Organizaciones y del Trabajo http://lifeder.com/

pensamientos negativosTener pensamientos recurrentes indeseables, es una de las experiencias más irritantes e incomodas.

Pueden ser pensamientos relacionados con alguna relación personal, dinero o cualquier situación del trabajo y el problema es que son difíciles de controlar.

La forma más intuitiva de tratar con esos pensamientos es intentar suprimirlos, aunque como han demostrado muchos estudios, ese método no funciona y de hecho, hace que persistan aún más.

¿Entonces qué alternativas se pueden utilizar para evitar estos pensamientos? Voy a comentarte algunos:

1-Distracción centrada

La tendencia natural al intentar evitar un pensamiento es pensar en otra cosa, distraerse; buscamos cosas en las que centrar nuestra atención.

La distracción funciona, aunque solo si te centras en una cosa específica en lugar de dejar vagar la mente. De hecho, dejar vagar la mente está asociado con infelicidad.

Por tanto, concéntrate en una película, un libro, una canción, un deporte, cualquier tarea doméstica, etc.

2-Evita el estrés

Otro método para evitar pensamientos persistentes es estar muy ocupados. Se cree que las prisas no dejarán espacio para pensar en lo que no queremos.

Cuando esto se ha comprobado científicamente, ha resultado que los pensamientos indeseables vuelven incluso más fuertes.

Se trata de estar ocupado, pero no bajo presión y con estrés.

Puedes leer más sobre cómo controlar el estrés aquí.

3-Aplaza el pensamiento

Mientras que tratar de suprimir un pensamiento, hace que vuelva más fuerte, posponerlo puede funcionar.

Cuando se pide a las personas que pospongan sus pensamientos ansiosos a un periodo designado de 30 minutos, funciona como forma de dejar de lado los pensamientos indeseables.

Por tanto, un método que se puede usar es designar un periodo de tiempo para pensar en todas las preocupaciones. 

4-Terapia paradójica

Este método se basa en intentar concentrarte y buscar el pensamiento repetitivo en lugar de suprimirlo.

Parece paradójico que centrarse en un pensamiento ayude a dejarlo ir, aunque varias investigaciones demuestran que esto puede funcionar. Esta técnica está basada en el principio de la exposición: exponerse de forma repetida a un estímulo guía a su control y a la habituación ante el mismo.

Funciona especialmente para los pensamientos obsesivos y para el comportamiento compulsivo.

5-Aceptación

Existe evidencia de que intentar aceptar pensamientos indeseables en lugar de combatirlos, puede funcionar.

Se trata de “observar” los pensamientos, no tratar de discutirlos o evitaros, sino contemplarlos y dejarlos ir.

6-Meditación

La meditación produce una actitud de compasión y de ausencia de juicios. Además, también es una forma adecuada para superar los pensamientos repetitivos.

7-Autoafirmaciones

Una autoafirmación es algo que te dices a ti mismo y que está enfocado en tus rasgos positivos. Por ejemplo, “valgo mucho y me merezco ser feliz”, “lo voy a hacer bien”, “estoy relajado y no tengo preocupaciones”.

La autoafirmaciones se usan para fomentar creencias y rasgos positivos. Entre otros beneficios, los más importantes son que aumentan la autoestima y el autocontrol.

También puede ayudar para pensar en algo positivo y constructivo en lugar de en los pensamientos repetitivos.

8-Escribir

Ha sido demostrado muchas veces que escribir sobre los pensamientos, experiencias y sentimientos tiene beneficios para la salud. Además, ayuda a reducir pensamientos recurrentes indeseables.

Puedes escribir un diario en el que comentas tus experiencias diarias, los problemas que te van surgiendo o las cosas que te preocupan.

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¿Qué es realmente el stress?

Què es realmente el stressMuchas personas tienen una concepción errónea de lo que es el stress, lo asocian únicamente a una falta de tiempo, o desorganización, a situaciones complejas del trabajo, tener que tolerar cosas que no nos agradan, pero en realidad el stress es más que esto. No a todas las personas le afectan las mismas cosas, aunque si podemos encontrar algunas leyes generales que nos ayudan a comprender mejor este fenómeno.

Sonia Lupien, neurocientífica de la Universidad McGill (Montreal) dice que el stress en realidad está conformado por cuatro puntos fundamentales, no es necesario que los cuatro estén presentes al mismo tiempo, pero si la mayoría de estos requisitos se cumple mayor será nuestro nivel de preocupación:

  • Novedad: lo que nos sucede tiene que ser algo nuevo a lo que jamás nos hayamos enfrentado con anterioridad
  • Impredecibilidad
  • Sensación de pérdida de control
  • Amenaza a nuestra personalidad (puede ser también una amenaza a nuestra autoestima)

Comprender el stress es el primer paso para aprender a manejarlo, segundo tenemos que pensar qué es lo que podemos hacer para mejorar la situación y tercero implementar una estrategia para poder llevarla a cabo y sentirnos más en control.

Es imposible vivir una vida sin stress porque es parte de la cotidianeidad, de los nuevos desafíos necesarios a los cuales debemos enfrentarnos para crecer, aunque debemos aprender a conocer nuestra resistencia al mismo para poder ponernos un freno a tiempo antes de que las cosas se nos salgan de control.

Hay una diferencia entre lo que es el stress esperable y el crónico. El stress esperable (agudo) es necesario ya que mejora nuestra memoria, sin embargo cuando es excesivo disminuye mucho la misma, nos mostramos irritables y no podemos desenvolvernos con soltura.

El cortisol es la hormona que se segrega cuando estamos estressados y la oxitocina es la que nos ayuda a relajarnos y aumentar nuestra confianza, la cual podemos inducir de manera voluntaria generándonos situaciones placenteras como recibir masajes, salir a divertirnos, etc.

Otras conclusiones que las investigaciones arrojan es que los hombres son más reactivos al stress que a las mujeres, el apoyo social es una buena herramienta para poder escaparse del mismo (los hombres encuentran mayor calma en compañía de sus parejas mientras que las mujeres en compañía de sus amigas).

Poder entender realmente qué es el stress, comprender que un poquito es necesario y tener en claro cuáles son nuestras mejores estrategias para sentirnos más en control, buscar ayuda, calmarnos más, serán los pasos fundamentales para mantenerlo a raya y escaparnos de lo crónico y patológico.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Muy felices fiestas y cuidado con los excesos

Felices Fiestas

Les deseo una muy Feliz Navidad y un próspero año nuevo a todos ustedes, mis fieles lectores. Aquí les comparto una nota para el diario El País donde participo que calza a la perfección para esta época. A seguir viviendo cada día con optimismo y en estas fiestas, sobre todas las cosas, a cuidar nuestra mente y nuestro cuerpo.

Primero llegó el maní, el queso y el fiambre cortados en cubitos, el salamín, las aceitunas y las papas chips. La entrada de tomates rellenos. Después vino el lechón, frío y picadito. La lengua a la vinagreta, el vitel toné, el carré de cerdo con ciruelas, la ensalada rusa. Es hora del brindis con ananá fizz o, en el mejor de los casos, champagne, que se suman a la cerveza y el whisky, todopoderosos en la mesa. Para cerrar está el postre: helado de varios sabores, salsas y confites. Y cuando parecía que la cena había terminado, llegaron los turrones y el pan dulce.

La suculenta sucesión de comida y bebida es un clásico de Nochebuena y Fin de Año, pero también de cualquier reunión o despedida de amigos o compañeros de trabajo que se precie de tal. En diciembre, sin comida no hay evento. “No solo en este país, para muchas culturas el encuentro es sinónimo de consumo de alimentos”, explica la licenciada en nutrición Sonia Nigro. La aspiración, señala, es que no se trate solo de una comilona, sino que “sepamos transformarlo en un grato momento en donde compartir una comida sea un pretexto para estar”. Y no a la inversa.

El problema no es una comilona puntual, sino la seguidilla, que no suele resultar inocua para el cuerpo. Además de la preocupación por los kilos, señala Nigro, hay que estar atentos a la hipertensión arterial, la diabetes y las gastritis. “Las familias deberían actuar con la moderación que corresponda para cuidar a sus integrantes”, asegura.

Visto en cifras, Uruguay está en problemas. Una de cada tres personas es hipertensa, una de cada cuatro tiene colesterol alterado, una de cada diez es diabética y una de cada dos tiene sobrepeso. “Entonces, ¿no será que tenemos que cuidarnos más”, reflexiona la nutricionista y profesora titular de la Universidad de la República.

SANA COMILONA. Si una comida para un adulto, en promedio, significa entre 600 y 800 calorías, una cena de Navidad probablemente no baje de 2.000. Aunque no hay una “cifra formal” que surja de trabajos de investigación y depende de cada familia, desde su experiencia Nigro estima que el aporte “por lo menos se multiplica por tres”. Sin embargo, no todos los alimentos son enemigos, ni todos los consejos de los nutricionistas sean un rotundo “no”.

Se puede comer lechón, pero quitando las partes más grasas y acompañado por ensalada (si es de hojas verdes, mejor). Los frutos secos tampoco son un problema, siempre y cuando no se consuman en exceso. “Tienen fibras y ácidos grasos saludables, además de muchos antioxidantes. Son maravillosos”, explica Nigro.

La consecuencia más frecuente del exceso de comida y alcohol son las molestias digestivas. Según la nutricionista, “puede aparecer malestar gástrico, diarreas o dispararse el dolor en aquellos que ya tenían cálculos en la vesícula o un intestino sensible”. Además, los días de calor dificultan la conservación de los alimentos en “formas óptimas de higiene”, habitual causa de infecciones intestinales, señala la gastroenteróloga Silvia Lissman.

Respecto al alcohol, la recomendación de los especialistas es la misma que el resto del año: hay que tomar poco. “Los excesos siempre son malos y en verano cuando uno toma mucho en general baja la presión”, sostiene Mario Zelarayán, director ejecutivo de la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular. Para los hombres, la sugerencia es no sobrepasar los 200 cc. diarios; para las mujeres no más de 150 cc.

Contrariamente a lo que podría pensarse, esta es la época del año en que hay menos infartos. “Se ven mucho más en invierno, salvo que haya verdaderos golpes de calor con temperaturas extremas, superiores a 35 grados y muy de golpe”, asegura Zelarayán. Durante el año, estudios señalan que los lunes son los días que hay más infartos.

PROBLEMAS FRECUENTES. Las de estas semanas son situaciones extremas que se pueden evitar sin grandes sacrificios. La primera “medida inteligente”, dice Nigro, es no llegar a la reunión con apetito excesivo, “pues entonces se pierde el control”. La siguiente es tratar de “ser selectivo” y no comer “porque todo pasa frente a nosotros”. Además, recomienda “moderar o evitar” el alcohol. “Un poco de bebida espirituosa (si está permitida) alegra, pero que la chispa esté dentro de cada uno”.

Zelarayán coincide y agrega que tampoco es bueno ser demasiado restrictivo. “Con el alcohol no hay concesiones, pero en estas fechas uno sabe que la gente come muchas más calorías de lo que es necesario y no se condice ni con la hora (porque es en la cena) ni con la estación (porque es verano), pero es muy importante también mantener la cultura, la tradición y la unión familiar, que es parte de nuestra idiosincrasia”. No en vano, agrega, en Uruguay el 25 de diciembre es el Día de la Familia.

ZAFRA DE ESTRÉS. Pero comer y beber de más y peor no es el único cimbronazo que sacude el equilibrio físico. El estrés que genera esta época de cansancio, consumismo y balances también tiene sus repercusiones en el cuerpo. Lo más frecuente son las jaquecas, contracturas, dolores de espalda, falta de sueño o de apetito, náuseas, arritmias, erupciones en la piel o disminución de la libido.

En el plano emocional, advierte la psicóloga Mariana Alvez, también son semanas de menos paciencia, tolerancia y fuerza para “soportar” determinadas situaciones. “Cuando estamos cansados nuestras defensas psicológicas bajan”, explica. “A esta altura del año estamos más vulnerables ante nuestras emociones y no siempre vamos a reaccionar de la mejor manera”.

Para bien o para mal, todas las personas están “concentradas” en las fiestas, sostiene Alvez. Están aquellos que “esperan con ansias pasar en familia” mientras que para otros “es una verdadera pesadilla” que implica viajar, reunirse con parientes no tan cercanos o tener más gastos de los habituales.

Aunque no hay recetas mágicas, Alvez recomienda no caer en la vorágine del consumismo, no endeudarse todo el año sólo para dar buenos regalos, aprender a disfrutar de lo que “se posee aquí y ahora” a todo nivel -emocional, espiritual y material- y plantearse metas claras que se puedan cumplir en un tiempo realista. “Lo mejor es que no nos presionemos por alcanzar todo, que vayamos disfrutando el proceso de ir llegando adonde queremos o de ir construyendo lo que anhelamos”, advierte la psicóloga.

Los organismos internacionales recomiendan comer cinco porciones de frutas y verduras al día y corregir el sedentarismo, dos materias que los uruguayos todavía tienen en el debe. Si estos objetivos se cumplieran, salirse del buen camino alguna vez al año no tendría efectos tan nocivos. Si una persona sana “tira la chancleta”, sostiene Sonia Nigro, tiene “buen pronóstico”: puede aumentar 1 o 2 kilos que “reordenará rápidamente”.

LAS CIFRAS

54%

De los adultos uruguayos tiene sobrepeso, según la Segunda Encuesta Nacional de Sobrepeso y Obesidad realizada en el país.

2.5

Son los litros de líquido -agua, jugo, mate- que se recomienda consumir en verano. De vino, basta con un sólo vaso al día.

800

Son las calorías de un plato medio de lechón con ensalada rusa. En las fiestas, una comida puede alcanzar unas 2.000.

UN FESTEJO SALUDABLE

La opción de ser saludables aún cuando se trata de un festejo existe, es sólo cuestión de dejar los prejuicios de lado. La nutricionista Sonia Nigro sugiere una picadita con dips de quesos o atún, acompañados de tostaditas o mini galletas de arroz. Se pueden sumar tomates cherry, palitos de zanahoria o apio. Para el plato principal sugiere asar o poner al horno cualquier carne magra. Y para los postres, una ensalada de fruta. El cierre: frutos secos y budines que se pueden comer “con moderación”.

UNA CUESTIÓN DE HÁBITOS TODO EL AÑO

Los organismos internacionales recomiendan comer cinco porciones de frutas y verduras al día y corregir el sedentarismo, dos materias que los uruguayos todavía tienen en el debe. Si estos objetivos se cumplieran, salirse del buen camino alguna vez al año no tendría efectos tan nocivos. Si una persona sana “tira la chancleta”, sostiene Sonia Nigro, tiene “buen pronóstico”: puede aumentar 1 o 2 kilos que “reordenará rápidamente”.

FUENTEhttp://www.elpais.com.uy/suplemento/ds/llego-el-tiempo-de-los-festejos-y-sus-excesos/sds_681867_121216.html

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

Cómo ganarle al enojo

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En COMO GANARLE AL ENOJO (ebook en formato pdf) aprenderás técnicas sencillas y eficaces para poder dominar la ira tanto en sus respuestas como en sus causas. El enojo es parte de nuestra amplia gama de emociones el cual tiene sentido sentirlo en varias ocasiones, es de intensidad variable y cuando se manifiesta está acompañado tanto de cambios biológicos como psicológicos. Puede nacer en respuesta a diversas situaciones actuales e incluso recuerdos.

Cuando perdemos el control del mismo comienza a ser un problema que va contaminando todas las áreas de nuestra vida, nos sentimos como juguetes en un enorme océano totalmente caprichoso que pareciera hacer lo que se le antoja sin que nosotros podamos evitarlo. La manera más instintiva que tenemos de responder al enojo es mediante la agresión, ya que la razón de ser de esta emoción es ser una respuesta contra amenazas que busca simplemente defendernos. Pero esta manera primitiva no puede llevarse a cabo en nuestra vida diaria, solamente nos traerá inconvenientes y sobre todo nefastas consecuencias para aquellos a quienes amamos.  

¿Por qué es importante aprender a controlar el enojo? Nos permitirá controlar nuestras reacciones ante los demás y las situaciones por las cuales debamos atravesar, nos permitirá tener vínculos más satisfactorios en todas nuestras áreas, podremos estar más tranquilos y en armonía con nuestra vida.

¿Quiénes son más propensos al enojo? Quienes vienen de familias caóticas que en lugar de comunicarse acertadamente buscan otras maneras de hacer llegar su mensaje, ya sea mediante la manipulación, la violencia o la culpa. También los individuos que se caracterizan por su baja tolerancia a la frustración.

¿Cuál es la mejor manera de comunicarnos? Reprimir el enojo no es saludable, pero expresarlo como usualmente se cree tampoco. Existe una manera de ser firme y respetuoso, donde puedes decir lo que piensas sin llegar al conflicto.

¿Cuáles son las técnicas prácticas y sencillas que puedo aplicar para controlar la ira? Existe el clásico Time out, el surf del impulso, la modificación de tus pensamientos, el modelo de resolución de conflictos y el perdón. Todas explicadas de manera clara para que puedas comenzar hoy mismo a dejar atrás el enojo que tanto afecta tu vida.

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Psicología Positiva: Cero stress

Psicología Positiva: Cero stress

El stress se muestra como el gran enemigo de nuestra rutina, nos cansa, nos agobia, nos quita productividad y peor aún, incluso puede tener graves consecuencias para nuestra salud.  Sin embargo, no nos olvidemos que poseemos una capacidad asombrosa para adaptarnos, para buscarle  el sentido a las experiencias negativas, para aprender a crecer gracias a las adversidades. Esta cualidad innata en nosotros está más desarrollada en algunos sujetos, pero tú puedes escoger ser uno de los privilegiados.

Desde la Psicología Positiva podemos lidiar con el stress haciendo uso de herramientas sencillas que ya tenemos pero que solemos olvidar de que existen en nosotros o sencillamente no le brindamos la importancia que tienen.

El humor se nos presenta como un aliado para vivir una vida más tranquila y placentera, busquemos cultivarlo ya sea en salidas con amigos o dedicándonos al menos una vez por semana a mirar una buena película cómica. ¿Sabían que al reír se mueve el diafragma y el abdomen se contrae? Esto produce un efecto muy relajante en nuestros músculos del cuerpo así como los del rostro. La risa también es la responsable de bajar los niveles de cortisol, hormona vinculada con el estrés fisiológico producido por enfermedades o cirugías.

El optimismo puede ser utilizado también para disminuir nuestros niveles de stress, ya que nos permite ver la vida de una manera más despreocupada y nos conduce a confiar en nosotros y en nuestras capacidades. Es confiar en que si nos esforzamos y le impregnamos valor a las cosas que hacemos el futuro será como lo planeamos. El optimismo nos permite enfrentarnos a las adversidades con perseverancia y nos ayuda a entender que dentro de todo lo malo siempre hay un aprendizaje. Debemos enfocarnos en encontrar soluciones, no regodearnos en la miseria de nuestros problemas.

Cultiva el buen humor, aprecia el momento presente y disfruta cada detalle del mismo, no te sobre exijas ni tampoco caigas en la apatía, intenta vivir una vida equilibrada, no le des a las situaciones más importancia de la que tienen, intenta agregar en tu rutina actividades que te generen placer. Cambia tu perspectiva si la que tienes ahora no te está dando resultados, a veces todo se reduce a una simple elección y si sientes que no puedes solo, sabes que siempre puedes contar con la ayuda de un profesional. El primer paso radica en utilizar lo que ya posees y sacar provecho de tus propias fortalezas. Vive la vida…ama la vida…cero stress.

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Pautas para manejar conflictos

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Cuando mantenemos una relación cercana con otra persona así como nos es posible conocer aspectos suyos que nos agraden, también tenemos mayor oportunidad de encontrar otros que nos desagraden. Teniendo lugar desencuentros y hasta conflictos de intereses. ¿Pero qué tan cautelosos somos a la hora de emitir juicios e intentar establecer acuerdos? ¿Y cómo reaccionamos cuando nos realizan planteos que no nos simpatizan?

Si en verdad queremos dar lugar a un proceso de cambio con los demás, nuestras críticas deberán ser constructivas comprendiendo en primer lugar, respeto. El cual por supuesto, va más allá de expresarse con un lenguaje educado y evitar insinuaciones hirientes y sin contenido.

La crítica respetuosa significa asimismo, explicar claramente nuestro punto de vista, argumentar por qué pensamos lo que pensamos y sentimos lo que sentimos, invitando al otro a ponerse en nuestro lugar. De esta forma, es muy probable que la otra parte tenga la misma actitud para con nosotros, pudiendo así tener lugar una interacción constructiva que apunte al entendimiento y al pensar juntos. Siendo mucho más factible entonces, lograr mejores resultados y un relacionamiento más cooperativo.

Al enfrentar una situación en la que te sientes muy molesto por la actitud de otra persona, lo mejor que puedes hacer es calmarte antes de actuar. Controlar el enojo te permitirá disminuir significativamente las posibilidades de cometer errores y terminar diciendo o haciendo cosas con las que en realidad no te sientas identificado o no desees cultivar. Luego, antes de entablar diálogo, piensa bien qué es lo que quieres comunicar y qué objetivo deseas alcanzar con ello. Una vez tengas estos dos puntos en claro, estarás en condiciones de preguntarte acerca de la estrategia más conveniente para iniciar el diálogo y favorecer la receptividad del otro.

Si resulta que eres tú el blanco de críticas agresivas, fíjate si simplemente se trata de una agresión o si en realidad tu interlocutor está queriendo realizar sugerencias sólo que las plantea erróneamente. Si sucede este último, reformulen juntos su planteo de manera que quede claro lo que pretende y lo innecesario de transmitirlo agresivamente. En caso de que critique aspectos de ti que en realidad no le incumben, como tu personalidad, para disminuir la tensión y no hacer viable una discusión puedes por ejemplo, preguntarle en qué le afectan.

Resolviendo diferencias

Algunas tácticas que ayudan a resolver conflictos y son plausibles de adaptarse a distintos tipos de relaciones tales como laborales, amistosas, de pareja u otras son;

* Expresarse de forma no intimidatoria: permite alejarse del terreno de las amenazas.

* Comparar: según sus puntos de vista, ¿qué ha cambiado y desde cuándo?, ¿quiénes son los más afectados y cómo se procede entonces?

* Analizar la energía: en caso de tratarse de una discusión acalorada, donde ambas partes ponen mucha energía en hacer prevalecer lo que piensan, es conveniente preguntarse a qué se debe esa demostración emotiva tan notoria. A pesar de que quizás en un primer momento la respuesta a esta pregunta pueda parecerte obvia, si realmente indagan en este punto pueden encontrar cosas que no esperaban que surgieran.

* Recordar aspectos positivos: ante la dificultad de entendimiento es importante no olvidar las cosas que se tienen en común y que hacen elegir pasar tiempo juntos. En el caso de relaciones amistosas o amorosas, es necesario recordar lo que los unió, lo que se valora del otro. Si se trata de tu trabajo, piensa en las cosas que te agradan del mismo y qué podrías hacer para extender esa sensación de satisfacción a otras tareas. Esto ayudará a salir de los aspectos negativos y a encaminarse  hacia soluciones constructivas.

* Contemplar diferentes soluciones: planteando ambas partes posibles alternativas para salir del conflicto y considerando lo más detalladamente posible qué consecuencias habrían y cómo creen que sería su relacionamiento si efectivamente se produjeran esas modificaciones. Luego amplíen el contexto, e imaginen qué repercusiones tendrían esos cambios en quienes forman parte de su entorno y cómo se sentirían con eso, ya que todas nuestras interacciones están interconectadas. Si se realizó el paso anterior, es considerablemente más probable que las propuestas de solución sean más positivas y reemplacen argumentos trillados.

A fin de que se produzca un acuerdo, es necesario que ambas partes estén dispuestas a avanzar. Los objetivos del acuerdo en muchos casos, promueven una transformación de la relación.

Importante vs. Urgente: estableciendo prioridades

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A fin de sentir que estamos encaminados hacia esos objetivos que queremos lograr, es importante que lo que nos resulta urgente no termine desplazando aquellas cosas que consideramos verdaderamente importantes. 

¿Pero cómo lograrlo cuando parece que las urgencias no nos dejan otra alternativa más que atenderlas? Esas situaciones que tanto nos atrapan, además de provocaros muchas veces estrés, por lo general forman parte de nuestra vida cotidiana. Al resultarnos como una especie de pulpo que no nos deja escapar, terminamos por no focalizar nuestra energía en áreas trascendentes para nosotros como la familia, el crecimiento personal y profesional, la salud, entre otras.  

¿En qué se diferencian?

Las cosas urgentes suelen hacerse notar de inmediato e incluso puede resultarnos molesto no atenderlas en el momento. No obstante, es interesante notar que muchas veces lo que satisfacen no son nuestros propios deseos, sino los de los otros y en varias ocasiones, en el fondo no son trascendentes. Son una suerte de estímulo ante el cual, simplemente emitimos una respuesta.

Mientras que lo importante, implica por lo general progreso a nivel personal. Se relaciona con nuestros valores, con nuestras metas y con la construcción que queremos hacer de nosotros mismos. Por tanto, amerita una reflexión profunda acerca de lo que queremos alcanzar, los motivos y los medios para hacerlo.

Sugerencias para que las urgencias no se conviertan en obstáculos

* Teniendo en cuenta que deberemos actuar para que nuestras metas se concreten, marcar plazos para dichas acciones resulta muy útil a la hora de establecer un orden. Ya sea que te propongas pequeños plazos diarios, semanales, quincenales y/o mensuales.

* Pregúntate, de todas las cosas que te importan, ¿cuál es aquella que más te importa o que te gustaría concretar primero? Y de ésto que acabas de identificar, ¿hay alguna parte que te interese más? ¿Qué acciones estás tomando entonces al respecto?

Por ejemplo, supongamos que deseas realizar más ejercicio y para ello luego de tu horario laboral, te has propuesto realizar por lo menos una caminata diaria de una hora. Si al cabo de digamos, un mes, te parece que no ha servido de nada, sería pertinente que te respondieras con honestidad, ¿la has estado cumpliendo regularmente luego de los primeros días?, ¿o resulta que varias veces la suspendiste para atender demandas de los otros? Si es así, fíjate atentamente cuántas de esas exigencias en verdad no podían esperar una hora o realmente requerían de tu participación.

* Redactar una lista de actividades significativas que desees realizar y estén vinculadas a tus objetivos, tal como lo hemos mencionado en otros artículos, es de mucha ayuda. En especial si la mantienes cerca y la revisas a menudo, incluso si tus prioridades cambian, tendrás entonces la oportunidad de reflexionar acerca de esos procesos de cambio. Procura que tu lista no sea demasiado extensa, de manera de asegurarte de que realmente contenga tus objetivos más relevantes de acuerdo al tiempo con que dispones para alcanzarlos.

No olvides que realmente puedes decidir acerca de la forma en que quieres administrar tus jornadas. Para ello, te recomiendo leer mi artículo Venciendo la postergación.