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El amor desde la mirada de la Psicología Positiva

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Hoy hablemos de amor…el de verdad.

 

En otras ocasiones ya he mencionado a la Dra. Barbara Fredrickson, quien es una distinguida profesora de Psicología de la Universidad de Carolina del Norte. Ella se ha dedicado sin descanso por más de 20 años al estudio científico de las emociones específicamente positivas (uno de los pilares del bienestar).

Para esta investigadora el amor es una emoción positiva, una relación interpersonal además de una experiencia de intercambio social de una o más emociones positivas.

Al igual que el resto de las emociones positivas, el amor puede ser fugaz, es una emoción breve, un micro momento de bienestar, el secreto del mismo es que es renovable y es por eso que la sabiduría popular siempre nos dice que el amor es como una planta que debemos regar siempre.

El amor no es un sentimiento incondicional, tampoco es eterno ni necesariamente exclusivo, podemos amar a más de una persona, ese momento de conexión incluso podemos sentirlo con un extraño, lo que diferencia un vínculo casual de uno más profundo es el peso de la historia compartida y las oportunidades que tenemos de renovar esa emoción una y otra vez.

El amor nos nutre en todos los sentidos, mientras más lo sentimos, más queremos experimentarlo. Si dejamos que esta emoción esté presente seremos personas más sabias, más saludables, más felices y más espirituales.  El amor es tan poderoso que incluso puede afectarnos positiva o negativamente a nivel celular. Si estamos embebidos en esta emoción podemos sentirnos conectados con todos y con todo, seremos capaces de ser parte de algo más grande que nosotros mismos.

El amor es pura conexión, ocurre gracias a la resonancia positiva que implica tres eventos:

  • El compartir una o varias emociones positivas con otra persona
  • Una sincronización entre nuestras conductas y bioquímica con las de la otra persona
  • Invertir en el bienestar del otro para que ambos sean beneficiados.

Gracias a la resonancia positiva nos convertimos en algún punto el reflejo y la extensión de otro ser humano. El amor no pertenece a una persona en particular, sino que éste fluye entre todas las personas involucradas.

Cuando estamos realmente conectados con el otro es como si estuviéramos en sincronía con el cerebro de la otra persona. El amor se manifiesta a través de la sonrisa, gestos corporales amistosos, el asentimiento y el acercamiento físico

El amor nos transforma y está en nuestras manos decidir construirlo. Amar es un arte, una habilidad que podemos ir desarrollando mediante la práctica de diversas técnicas. Ser honesto con nosotros es un primer paso, ser conciente de nuestras limitaciones y valorar nuestras cualidades positivas nos acerca más a realmente respetarnos y cuidarnos.

El amor es COMPASIÓN, es tener empatía hacia el otro y comprender su dolor. Las experiencias dolorosas por las cuales debemos atravesar pueden ser oportunidades para despertar nuestra esperanza y fortalecer nuestra resiliencia.

La compasión nos empuja a realizar acciones, ya sean estas pequeñas o grandes. Podemos demostrar compasión simplemente estando junto a alguien, escuchándolo, sosteniendo su mano. O podemos hacer actos más complejos como quizás recaudar dinero para alguien. De esta manera, una situación dolorosa se convierte en oportunidad para los involucrados de transformar la experiencia en amor.

En nuestra rutina diaria podemos encontrarnos con incontables oportunidades de demostrar compasión hacia los demás. Incluso estando inmersos en nuestras tareas cotidianas, podemos ser capaces de ayudar, quizás sea simplemente dejando pasar a alguien primero en la cola del supermercado, o darnos el tiempo para charlar con alguien que está sentando solo y taciturno en una plaza. Realizando estas sencillas prácticas de simplemente estar más atentos a lo que las personas a nuestro alrededor están vivenciando, ya nos podemos llegar a sentir más abiertos a nivel emocional y conectados. Podemos comenzar a vivir momentos que cambien positivamente a los demás y a nosotros mismos en el proceso.

 

¿Cuáles son los beneficios del amor?

 

El amor crea recursos que beneficia directamente a nuestra salud, nuestros lazos sociales, nuestra personalidad y mejora nuestra resiliencia. Es un ida y vuelta recíproco, los micro momentos de resonancia positiva ayudan particularmente en estas áreas y estas áreas nos permiten que podamos experimentar más micro momentos.

El amor nos conduce a ser la mejor versión de nosotros mismos,Nuestras acciones y atención están en mejor sintonía con las personas que están a nuestro alrededor. Experimentamos más calma, estamos más abiertos y somos más amistosos.

El amor tiene el poder de reestructurar nuestro sistema neuronal, conduciéndonos a que podamos experimentar lazos sociales fuertes y además vernos motivados a implementar hábitos saludables.

El amor nos protege, nos ayuda a decirle adiós a esos sentimientos de soledad. Los beneficios son compartidos, no solamente yo me veo beneficiado con la resonancia positiva, sino que también la persona con quien la estoy vivenciando. Nos hace estar más atentos a las necesidades de los demás y los protegemos.

Nos brinda reacciones positivas automáticas hacia aquellas personas con quienes hemos compartido estos hermosos micro momentos. Las interacciones con amigos y compañeros de trabajo se convierten en algo más disfrutable. Las conversaciones que compartimos son más significativas y profundas.

El amor, como dice Fredrickson, es nuestra emoción más suprema, tiene el don de inspirar todo aquello que hacemos, sentimos, pensamos y también en lo que nos podemos llegar a convertir.

En Psicologia Positiva no se habla solo del querer, sino se trabaja desde la mirada del amor como emoción positiva que está en nosotros invitar a nuestras vidas, podemos amar con pasión, profundamente, a un hermano, a un vecino, a una mascota. Esta emoción no se esconde solo tras los besos de los enamorados, sino que es una emoción tan magnífica que podemos sentirla todo el tiempo, con todos los hermanos de nuestra tierra.

El amor nos hace seres más compasivos y alegres, más completos y respetuosos, nos beneficia de numerosas maneras y depende de nosotros continuar alimentando experiencias que nos acerquen a vivirlo todos los días como el amor se merece.

 

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Los secretos de las parejas felices

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Las parejas felices ejecutan ciertos hábitos para incrementar su bienestar emocional, ¿te gustaría saber cuáles son?

 

Las parejas felices se comunican abiertamente y no suelen evitar el conflicto. Contrario a la creencia popular, las parejas que jamás discuten no son tan saludables como uno podría pensar.

Los conflictos en las relaciones humanas son inevitables, pero para poder transitarlos de una manera eficiente la comunicación es fundamental. Y cuando las parejas felices se comunican lo hacen prestando verdadera atención al otro, sin distracciones, escuchando con amor y paciencia lo que el otro tiene para compartir.

Son amables. Aunque suene algo inusual, muchas personas son más amables con los extraños que con las personas que quieren. Jamás debes olvidarte de tratar con cariño y respeto a quienes amas, decir gracias, por favor, y estar dispuesto a hacer pequeñas atenciones como lo harías con un invitado, harán la convivencia más fluida.

Las vacaciones son momentos perfectos para revitalizar la pareja, pero no solamente las escapadas románticas tienen sus beneficios, sino también el viajar solos sería algo bueno. Cuando viajas solo tienes nuevas experiencias, conoces nuevas personas e incluso puede ser una experiencia de auto descubrimiento, todo esto más el extrañar a tu amado hará que el reencuentro sea más intenso y tengas nuevas cosas que compartir.

La capacidad de jugar es algo que ningún adulto, y en especial, ninguna pareja, debería perder. Cuando nos reímos a carcajadas experimentamos un estallido de endorfinas y nuestro sistema inmunológico se potencia.

Las parejas felices comen juntas. Poder establecer una rutina de almuerzo o cena juntos es la oportunidad perfecta para compartir un momento de charla y conexión.

Las parejas felices son compañeras y no solamente están presentes en los momentos difíciles sino que también son compañeras en las tareas de la casa. Ayudar a tu pareja con la cocina o la limpieza cuando ella o él llegan más tarde a casa también es un acto de amor. Propiciar mimos y cuidados cuando el otro está enfermo, es otra consideración que las parejas felices tienen.

Las parejas felices tratan de no acostarse enojados. Como te comentaba, los conflictos en una relación son inevitables, sin embargo, hasta para discutir debes seguir ciertos lineamientos para que las cosas no se salgan de control. Cuando están enojados, pueden decidir discutir en otro momento, ya sea más tarde o al día siguiente. Al poder reflexionar sobre la discusión estarán más tranquilos y no tan implicados emocionalmente para lograr así hablar con más claridad y objetividad.

Otro punto muy importante, es que las parejas felices son tolerantes con el cuerpo del otro. Cuando pasas demasiados años con una persona el cambio físico estará presente, tal vez tu pareja ya no posea el cuerpo de ensueño de la juventud, pero eso no quiere decir que no puedas apreciar su belleza y hacerle saber al otro que aún te resulta atractivo a pesar de la pancita, la calva o las canas.

¿Y cuáles son tus secretos para ser feliz en pareja?

 

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Descubre a los hombres tóxicos

La Dra. Lillian Glass fue quien acuñó el término gente tóxica y en uno de sus libros posteriores, Hombres tóxicos, nos hablaHombres tóxicos Lillian Glass acerca de los hombres crueles, sexistas, manipuladores, mentirosos, controladores y mucho más, hombres que si se te cruzan en tu camino te empujarán a sufrir. 

Los hombres tóxicos no solamente pueden convertirse en tu pareja, sino que también puedes encontrarlos  bajo la forma de clientes, compañeros de trabajo, jefes y en todo ámbito en el cual te desenvuelvas. Estas personas hacen que una mujer se sienta menospreciada, culpable, con baja autoestima, que dude de sí misma, que no sienta apoyo, que se sienta sola e incomprendida. Son hombres que provocan en las mujeres emociones negativas, personas que las tratan de una manera pésima, siendo las féminas las que sufren desconsoladamente.  Todas podemos ser víctimas de ellos sin distinción social, cultural, racial, religiosa ni física. 

En su libro Glass describe once tipos de personalidades masculinas, algunos tóxicos pueden incluso padecer patologías mentales, pero no todos ellos necesariamente las padecen.  La lista sería la siguiente: 

  • El competidor celoso: Intenta siempre tener la razón, poniendo en duda todo lo que la mujer dice, provoca discusiones, interrumpe cuando la otra persona habla, contradice. Busca superioridad y es alguien que maltrata mediante sus palabras.
  • El volcán pasivoagresivo: Ellos nunca dicen lo que sienten hasta que estallan de rabia, confunden a quienes los rodean, son críticos y sarcásticos. Evitan el conflicto y el compartir demasiado de sí mismos.
  • El sabeloto arrogante: Soberbio y seguro de ser poseedor de todas las respuestas. Ofenden, desprecian, intelectuales con mente cerrada, no les agrada que los contradigan.
  • El mentiroso seductor, manipulador e infiel: Halagadores, convincentes, les encanta coquetear, te dicen lo que quieres escuchar.
  • El obseso del control, furioso y déspota: Controladores en tu manera de comportarte, de vestirte, de decidir. Intimidan con su agresividad verbal. Juzgan demasiado y no soportan que los confronten, desatando su ira cuando esto sucede.
  • El metomentodo cizañero y traidor: Se entrometen en todo y manipulan las situaciones para conseguir que las cosas se hagan a su manera. Dan opiniones acerca de la vida de los demás, son críticos y directos. Hábiles con los argumentos para salir airosos de las discusiones.
  • El víctima autodestructivo que lo ve todo negro: Pesimistas, se auto boicotean, suelen sufrir demasiado, no creen en sus relaciones de pareja.
  • El espantapájaros débil y sin iniciativa: Incapaces de tomar decisiones, influenciables, miedosos, irritantes.
  • El narcicista egocéntrico: Únicamente piensa en sí mismo y en las ventajas que puede extraer de las personas y situaciones. Espera de sus parejas que lo traten como un rey y que la mujer esté dispuesta a hacer cualquier cosa por él. Aman hablar de sí mismos, sino se aburren. Suelen desvalorizar a los demás, ya que ellos son únicamente los estupendos.
  • El congelador emocional: Ser frío, a quien no le agrada mostrarse, no habla demasiado y siempre se debe adivinar lo que le está sucediendo.
  • El sociopsicópata: El tóxico más peligroso, conoce tus puntos débiles y sabe explotarlos, es mentiroso y sádico.

Si bien todas las mujeres podemos caer en sus redes, existen ciertas personalidades que son más proclives a ceder a sus maléficos encantos. Estas mujeres serían aquellas sobreprotectoras, maternales, quienes tienen la fantasía de domar al “chico malo”, quienes buscar arreglar a los demás, quienes detestan estar sin pareja, las mujeres adictas al drama, las más temerosas, quienes creen que la violencia es sinónimo de verdadero amor. 

Si bien no existen las personas perfectas y seguramente en mayor o menor medida podamos encontrar estos rasgos en los hombres de nuestro entorno, lo que sí es relevante es el grado de intensidad con que estos rasgos se despliegan y qué tanto daño puedan llegar a hacernos tanto a nivel emocional como físico. 

Nadie tiene derecho a faltarnos el respeto, a hacernos daño, a dudar de nosotras mismas. Seamos cuidadosas con nuestras elecciones amorosas, seamos cuidadosas con aquellos sujetos crueles que pueden estar a nuestro alrededor. Aprende a cuidarte.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

El colecho: sus beneficios y desventajas

En el terreno de la Psicología Infantil nos encontramos con una temática bastante controversial, un tópico donde vemos posiciones muy marcadas tanto a favor como en contra. El tema de hoy es el colecho, ¿es bueno, es malo para nuestros niños? Analicemos los distintos puntos de vista.

Los beneficios del colecho:

Si se tienen en cuenta las normas de seguridad, algunos profesionales tildan al colecho de una experiencia muy integradora y positiva tanto para el niño como para el padre. En muchas culturas se ha convertido al colecho en una práctica habitual y natural, aunque nuestra cultura lo califica como poco apropiada.

Algunos estudios demuestran que cuando el bebé duerme con su madre, este alcanza un sueño más calmo y profundo y amamantan más que los bebés que duermen separados. Su despertar es breve, permitiendo a lo largo de la noche un mayor descanso para ambos.

La madre está atenta a nivel inconciente de que está compartiendo la cama con su hijo, es así que podrá responder rápidamente a las necesidades del pequeño. Su bebé llorará menos durante la noche y es así que su nivel de estrés será menor, teniendo un impacto positivo a largo plazo en el desarrollo emocional del pequeño.

El dormir en la misma cama, refuerza el vínculo afectivo entre los padres y el niño, siendo el sueño compartido facilitador de una interacción familiar más profunda.

Ciertos estudios demuestran que quienes experimentaron el colecho en su primera infancia, de adultos demostraron que poseían más autoestima, más autocontrol, seguridad en sí mismos, tolerancia al estrés, mayor nivel de optimismo y grado de felicidad.

Podemos evitar la muerte súbita del bebé a la misma vez que ayudamos a que el niño siga una correcta evolución de su sueño, disminuyendo su nivel de ansiedad.

 

Las desventajas del colecho:

Los profesionales que no están de acuerdo con esta práctica consideran que es perjudicial para el bebé al existir un riesgo de asfixia o incluso de aplastar al infante. También se observa que la relación con la pareja se ve complicada al no haber naturalidad a la hora de tener intimidad.

Otras investigaciones han descubierto que el dormir con los padres acarrea diversos problemas de sueño para el niño, dormirían menos tiempo, tardarían más en conciliar el sueño y además se despertarían más veces durante la noche.

A medida de que el bebé crece se vuelve un tanto intolerable para los padres las patadas, la respiración fuerte, los movimientos bruscos. También algunos padres consideran poco higiénico compartir el lecho con un bebé.

Inquieta por el tema consulté con una especialista en niños, la Licenciada en Psicología Paula Fassari, quién nos compartió su punto de vista: “En mi opinión los extremos no son nunca buenos, por eso si bien no estoy a favor del colecho tampoco considero que nunca debe llevarse a los hijos a la cama de los padres, lo explico a continuación.

Sin dudas hay que sopesar las variables en juego. Lo primero a tomar en cuenta es que el colecho no es aconsejado para la salud y seguridad de los niños menores de 1 año por aumentar el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante. En esta etapa, además, si el bebé duerme con su madre, será más demandante por las noches despertándose con mayor frecuencia para tomar el pecho o mamadera (en gran parte porque percibirá el olor de su madre y eso lo estimulará a alimentarse). Además de esto hay ciertos riesgos en lo referido a la seguridad porque la cama no está preparada para bebés y pueden caerse, por ejemplo, razón por la cual nunca deberían quedarse solos allí (además del riesgo de que suban a la cama mascotas u otros niños).

Un argumento a favor suele ser que padres e hijos recuperan de este modo tiempo que no han compartido en el día, no obstante, no está demostrado que este sea tiempo de calidad. Todo esto sin embargo, no significa que el niño deba dormir solo y alejado. Mientras el bebé es pequeño se recomiendan espacios pequeños para dormir (como un moisés) que le dan más seguridad y puede quedarse en el cuarto de sus padres un tiempo. Hoy contamos además con los baby call que permiten a los padres escucharlos y hasta verlos durante la noche aunque estén en otra habitación. El niño se sentirá seguro si los padres acuden cuando él los necesita y si no se lo deja llorar en exceso.

Una buena estrategia es que desde el inicio se lleve al bebé a su cuna o moisés durante el día para poder jugar allí y que de ese modo lo asocie con un sitio de placer, de seguridad. Por otra parte, que duerma en su cama no significa que no podamos dejar que se duerma en el pecho para luego acostarlo. Las necesidades del bebé (tanto físicas como emocionales) deben ser primordiales. No obstante todo lo dicho, y siguiendo la línea del principio de que no son buenos los extremos, apoyo la idea de que es positivo que el niño a veces pueda compartir la cama de los padres. Un buen momento por ejemplo son las mañanas: tal vez cuando el bebé se despierta los padres aún no se han levantado y pueden traerlo a su cama para jugar o mirar dibujitos (de los que ya disfrutan bastante a partir del tercer mes). De ese modo se estará incentivando la independencia del bebé, que cuente con sus espacios propios y que sus padres también lo hagan (para que no se vea afectada su intimidad) sin perjuicio de los vínculos afectivos que tan importantes son”. Les comparto también la entrevista que realizamos para el programa de radio http://www.youtube.com/watch?v=NzBIH7K4m70

Conclusiones:

Para que el colecho realmente sea beneficioso, debe practicarse de manera natural y consensuada por ambos padres. No puede ser utilizada esta práctica como recurso desesperado para que el niño duerma ni a disgusto de uno de los integrantes de la pareja, tampoco puede ser realizada como una manera de compensar una necesidad del adulto.

Si uno decide llevar a cabo el colecho, definitivamente debe de realizarlo de una manera responsable. Entre las precauciones encontramos el no dormir en un colchón demasiado suave; evitar el uso de un acolchado pesado; no compartir la cama con el niño si eres fumador, tienes demasiado sobrepeso o consumes drogas; aleja al bebé de peluches o almohadas demasiado mullidas;  no se puede cubrir la cabeza del bebé mientras él duerme.

El colecho no debería extenderse más de los cinco o seis años del niño de acuerdo a varios profesionales. Si esta práctica no te convence, siempre puedes recurrir a algo intermedio como compartir la misma habitación pero el bebé en su cuna y tú en tu cama. Es un tema muy personal, pero si se decide practicarlo debe ser por las razones correctas y que sea lo mejor para el pequeño sin acarrear inconvenientes en la pareja. ¿Qué opinan al respecto?

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Consejos para la mamá profesional

Atrás han quedado los días donde las mujeres se dedicaban 100% a su hogar, en la actualidad por razones económicas o por desafíoConsejos para la mama profesional personal, las mujeres nos vemos en una disyuntiva, nuestro hogar/pareja/bebé (o sus múltiples variables) y nuestra carrera profesional, trabajo, obligación y  crecimiento. En el artículo de hoy les voy a hablar de cómo ser madre y compaginar el trabajo dejando atrás la culpa, las dudas, los miedos y demás sentimientos contradictorios que nos pueden llegar a surgir.

Podemos ser madres y trabajar, sin duda alguna y además poder estar presentes en la vida de nuestro hijo. Así que lean con atención los siguientes consejos.

Si nuestro hijo está en sus primeros años de vida:

Vamos a necesitar que alguien lo cuide cuando no estemos, podemos contar con alguien de confianza en nuestra familia, una niñera, o también tenemos la opción de guarderías. Muchos padres se organizan los horarios de manera tal que mientras uno trabaja, el otro integrante de la pareja puede cuidarlo, aquí veremos cuál es la opción más conveniente de acuerdo a nuestro caso.

Lo importante es hacernos presentes de alguna manera mientras estemos afuera, como por ejemplo, llamar por teléfono para que alguien haga que nuestro bebé escuche nuestra voz.

La organización va a ser vital, poder dilucidar entre lo urgente y lo importante, utilizar una agenda para tener en claro nuestros horarios, una rutina definida será una excelente aliada.  Los asuntos ordenados van a ayudarnos a manejar nuestro tiempo con soltura.    

Si nuestro hijo está en etapa escolar:

Los expertos concuerdan que más que la cantidad de horas que compartimos con los hijos es la calidad de las mismas lo que en realidad importa. Podemos estar todo el día en casa y aún así no brindarle la atención que necesitan. Así que cuando regreses a tu hogar intenta haberte quitado de arriba tareas extras del trabajo, o al menos realízalas cuando el niño ya esté dormido, de esta manera podrás compartir un lindo momento con él concentrándote en disfrutarlo.

Cuando el niño quiera hablarte de su día, préstale atención, demuestra interés por sus pequeñas aventuras, anécdotas y sobre todo juega con él, permítete perderte en su mundo de fantasía.

Llevar a los niños en el coche, al colegio, a la casa de alguien, también puede ser un buen momento para compartir juegos, cantar canciones, hacer adivinanzas. Los momentos que podamos robarle al día para poder divertirnos con ellos van a ser intensamente apreciados.

Como les había mencionado, la agenda es súper importante, en ella también vamos a tener los números de teléfono de compañeros de escuela, de sus madres, del colegio. Tenemos que tener en claro los horarios de las actividades de los pequeños, si van al club, si van a inglés, si van a jugar a la casa de algún amiguito, si van a visitar a algún familiar. Estar al tanto de sus tareas, ayudarlos y saber cuándo les toca paseos es también algo a tener en cuenta.

Así como a los bebés les reconforta escuchar nuestra voz, con nuestros hijos más grandes podemos tener ciertas atenciones para que se sientan especiales, como dejarles mensajes en sus almohadas, algún dulce, pequeños detalles para que sepan que estamos pensando en ellos.

Sé que es difícil no sentir culpa por tener que dejarlos, cuando nos miran con sus rostros inocentes y no quieren que nos vayamos, pero en algún punto tenemos que hacerle entender a los pequeños que ellos son lo más importante y el trabajo simplemente es una parte más de nuestra vida.

Como mujeres no tenemos que olvidarnos que somos mujeres, eso quiere decir que tenemos derecho también a nuestro espacio individual para arreglarnos, comprarnos algo, disfrutar con nuestra pareja y no sentirnos culpables si queremos crecer profesionalmente. Si bien nuestro hijo es la prioridad, los demás aspectos de nuestra vida son importantes y tenemos que brindarle la atención que necesitan. Vivir únicamente para nuestro hijo es contraproducente para nosotras y para ellos, porque con el pasar de los años van necesitando su independencia y la sobreprotección solamente genera personas inseguras y dependientes.  Y si vivimos exclusivamente para ellos vamos a terminar, sin quererlo, anulándonos como personas lo que en un futuro nos va a generar frustración y amargura.

Así que pon en práctica estos consejos, disfruta de tu maternidad sin olvidar tu individualidad y sí, quizás tengas que hacer malabares con tu tiempo, pero lo importante es que estés ahí emocionalmente para tu hijo, sin temer poner límites saludables y sobre todo disfrutando de esta hermosa experiencia.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

¿Por qué nos da miedo enamorarnos?

A veces enamorarse simplemente nos resulta aterrador, el entrar en una íntima sintonía con el otro nos deja expuestos y sobre todo ¿Por qué nos da miedo enamorarnos?muy vulnerables. Es un juego donde por un lado encontramos “el te amo y quiero entregarme a ti” y por otro hallamos el miedo atroz a que esa relación termine y nos rechacen.

La salud puede verse beneficiada siempre y cuando nos involucremos en vínculos positivos. La vulnerabilidad que le demostramos a quienes amamos no tiene que ser desde la sumisión ni la debilidad, debemos mostrarnos honestos, demostrarle al otro quienes somos en realidad y demostrar nuestros sentimientos.

La vulnerabilidad, la sensibilidad, es parte de nuestro diario vivir. En todo tipo de relaciones siempre estamos expuestos, nos tocan vivir casos de personas que sufren, o situaciones laborales complejas. Situaciones donde nos tenemos que entregar al otro, o el otro se tiene que entregar a nosotros de alguna manera. Todos en algún punto necesitamos contención y ser vulnerables con aquellos que han demostrado estar ahí para nosotros, en realidad es algo necesario y de alguna manera casi inevitable.

Le tenemos miedo a la vulnerabilidad porque creemos que si alguien nos ve débiles, o descubre nuestra verdadera esencia nos va a rechazar. ¿Pero que mejor que alguien nos acepte tal cual somos? Siendo honestos con lo que sentimos, con lo que queremos, con lo que pensamos, no teniendo que moldear nuestra personalidad simplemente para encajar.

Teniendo un dialogo abierto con el otro podemos lidiar con nuestras emociones de una manera más eficaz, si hay situaciones de duda, de miedos, de conflicto, tenemos que hablarlo tranquilamente e intentar llegar a una conclusión con el otro.

Al ser abiertos con las personas con quienes nos vinculamos, nuestras relaciones mejoran y se tornan positivas. Todos los humanos nos sentimos atraídos a la autenticidad, nos genera comodidad y seguridad. Si sabemos que nuestra pareja es abierta, se muestra vulnerable con nosotros, no nos oculta sus sentimientos, de esta manera nos está brindando el permiso para poder hacer lo mismo, mostrar nuestro verdadero ser.

La vulnerabilidad por supuesto que puede llevarnos a salir lastimados, si nos abrimos a la persona incorrecta. En ciertas situaciones confiamos en la persona equivocada, aunque esto no quiere decir que si nos lastimaron una vez nos va a volver a suceder. Quizás una manera para saber si vale la pena demostrar quiénes somos, desnudar nuestra verdad y entregar nuestro corazón a alguien, es teniendo en cuenta cómo es la otra persona conmigo. ¿Es honesta? ¿Me toma en cuenta en sus decisiones? ¿Cómo es con sus amigos? ¿Me habla sobre lo que siente?

El amor también es un lugar donde yo me muestro tal cual soy y amo a otro que también es vulnerable y con defectos. Vale la pena entregarse a la intimidad, el conectarse profundamente con alguien. Las grandes cosas de la vida requieren coraje de nuestra parte y cuando queremos algo grande, tendremos que asumir el riesgo. Quizás salgamos lastimados, quizás salgamos victoriosos, sin duda vale la pena intentarlo. También aprendamos de las malas experiencias y poco a poco iremos delineando cómo involucrarnos en una relación sana de pareja. Enamorarse es hermoso y siempre existirá alguien que nos adore tal cual somos.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

En el juego del amor…los adictos a la evitación

En el juego del amor...los adictos a la evitación

Pia Mellody en su libro La adicción al amor nos habla de una categoría de personas conocidas como los adictos a la evitación. Estos sujetos se caracterizan por evadirse a toda costa de la relación de pareja, especialmente de la intimidad tan necesaria. Lo que interesa es que ellos mantengan el control y lo hacen mediante una supremacía intelectual, económica o de fuerza física.

Evitan sufrir y creen que si se involucran demasiado con otra persona corren este riesgo. Adoran cumplir el rol de rescatar al otro, si son débiles, indefensos son perfectos para ser salvados y manipulados. Aunque tengamos en cuenta que si la otra persona se muestra demasiado enamorada y entregada, el adicto a la evitación perderá interés de inmediato y se irá alejando aún más hasta en muchos casos llegar a la ruptura de la pareja.

No le interesa compartir con el otro, no quiere ser molestado, prefiere encerrarse en sí mismo y dar muy pocos detalles de quién es en verdad. Para alejarse del otro hace uso de una amplia gama de técnicas, como escenas de ira o silencios eternos. Hay un alejamiento incluso de índole sexual. Suele suceder que estas personas buscan tener más relaciones por fuera de la pareja.

Lo que en realidad temen es la intimidad y la entrega sana hacia otra persona, porque creen tener la certeza de que los demás siempre terminarán aprovechándose de ellos. Creen que mientras más fuerte sea el vínculo con la otra persona, más sufrimiento padecerán. Lo que se esconde detrás de todo esto es un profundo miedo al abandono, prefieren abandonar antes de ser ellos los abandonados, prefieren controlar antes de que ellos sean los controlados, prefieren lastimar antes de que los lastimen a ellos.

Los adictos a la evitación surgen porque uno de los padres lo ha utilizado para compensar su propia falta de amor. Usualmente es la madre quien no se siente amada por el padre y busca en su hijo toda esa contención y cuidados que no pudo hallar en su propia pareja, de esta manera absorben la vida del pequeño, lo controlan y utilizan para sentirse mejores a nivel emocional. Los niños terminan exhaustos y se sienten abandonados, ya que los mantienen tan ocupados cuidando a quienes en realidad deberían cuidarlo a él, que para ellos no queda más nada. Al ser mayores huyen de la intimidad temiendo de nuevo repetir este modelo, también atrapados en el dilema de que no desean estar solos ni ser abandonados nuevamente. Se evitará la intensidad emocional dentro de la relación y huirán hacia otras actividades o incluso adicciones.

De todas maneras, el adicto a la evitación no huye del todo, su contrapartida, el adicto al amor, lo hace sentirse protegido y deseado. De alguna manera necesita sentirse conectado al otro, siempre bajo la más alta restricción y cuidado.

El ciclo emocional del adicto a la evitación podría resumirse de la siguiente manera: Primero se siente atraído tanto por la necesidad como por la aparente vulnerabilidad del adicto al amor, se conecta con este mediante la seducción, la admiración que el otro le profesa lo embriaga. Luego de esta fase, rápidamente comenzará a sentirse controlado por la necesidad del otro, por lo tanto se irá alejando de la relación llenándose de actividades, preocupaciones o incluso otras adicciones. Finalmente, cuando la amenaza de ser abandonado comienza a cernirse sobre esta persona, se llena de culpa y regresa a la relación, si está se ha deteriorado demasiado no dudará en buscar una nueva pareja.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento es psicológico, para ayudar a la persona primero debe conocer la modalidad en la que actúa y cuáles son las causas de lo que le sucede. Es altamente probable que desconozcan por entero qué significa estar en una relación amorosa saludable, por eso es importante hacerles ver lo autodestructivo de sus patrones de comportamiento e informarles de que existen otras maneras de relacionarse.

Por un tiempo será necesario distanciarse un poco de la relación que se tiene. Se deben dejar ir esas situaciones de enfrentamiento, de intensidad, las críticas. Mediante la amabilidad y el respeto cada uno puede seguir tranquilamente su propio proceso interno. Se debe evitar discutir por temas ásperos.

Se tiene que observar a la pareja e intentar entender su propia adicción, ver cómo se puede conectar con la otra persona, cómo recuperar la pasión, cómo evitar la ironía y los ataques de enojo intensos.

Hay que trabajar especialmente en entender en qué consiste una relación amorosa saludable. En esta, los miembros de la pareja ven al otro de una manera realista, no amenazadora o idolatrada, hay honestidad. Se sabe que nadie es perfecto y no se espera que el otro lo sea, habrán discusiones pero que se pueden manejar de una manera carente de humillación. Cada uno es responsable de su propio crecimiento y maduración emocional, el otro no puede rescatarnos. Al enfrentarse ante un problema, hay que centrarse en las soluciones y en los acuerdos que se hagan los integrantes de la pareja, no en las quejas ni críticas. Se puede ser íntimo con el otro sin perder la individualidad, sin perder su propia esencia en el compañero.

Este trastorno también puede ser asociado con aquellas personas que le temen al compromiso, así que si reconoces en ti estos rasgos recuerda que existe otra manera de amar que te hará más libre, feliz y completo.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com