El laberinto de las excusas

Leyendo a Steve Pavlina una persona controversial  y con ideas novedosas sobre el área del desarrollo personal, comencé a reflexionar sobre un punto un tanto engañoso acerca de cómo cumplir nuestras metas.

Todos sabemos que para cumplir un gran plan es sabio dividir ese enorme plan en partes pequeñas para ir obteniendo nuestro gran objetivo. Un punto a favor de hacer esto al pie de la letra, es que a medida de que vamos logrando esas mini- metas nos vamos sintiendo con más energía y nuestra seguridad comienza a fluir inundando el resto de nuestras actividades. Vamos percibiendo cambios, aunque pequeños, significativos en nuestra vida y sentimos que estamos haciendo las cosas bien, deseamos ir por más y disciplinadamente vamos cumpliendo con cada cosa en nuestra lista para llegar a lo tan esperado. Lo hemos comprobado, esto funciona. Ahora pensemos en el problema…

Cuando deseamos algo con todo nuestro corazón, ese deseo está teñido por aspectos inconcientes que nos limitan. He mencionado el miedo a los cambios, la comodidad de permanecer donde estamos, el beneficio secundario de paralizarnos en el aquí y ahora. Si estamos enfermos recibiremos cuidados, si somos unos fracasados sin suerte inspiraremos lástima, jugaremos el papel de víctimas y quienes nos aman aplaudirán hasta el cansancio sin entender siquiera que el teatro de nuestros días se desmorona y nos hiere a la vez que nos agrada. Somos complejos, queremos las cosas pero hacemos todo lo posible para no lograrlas. Lloramos por nuestro maldito destino y hacemos todo lo que está a nuestro alcance para continuar atrapados en nuestra rutina tortuosa.

El beneficio de permanecer así es simplemente que no requiere ningún esfuerzo de nuestra parte, destruir siempre ha sido mucho más sencillo que construir. Empujarnos a hacer más cosas, motivarnos, inspirarnos, cuidarnos, movernos, cultivar nuestro espíritu, nos agota de sólo pensarlo…Y finalmente no hacemos nada.

Aquí es donde entramos en el intrincado laberinto de las excusas:  “yo deseo tener pareja pero no creo que ahora sea el mejor momento, estoy estudiando demasiado y no podría dedicarle el tiempo que se merece” “me encantaría cambiar de trabajo, pero eso de ir a las entrevistas es tan tedioso, es demasiado difícil ser el escogido entre tantos, así que tú me entiendes” “debería abandonar a mi marido, pero yo dependo de él, no sé qué sería de mi vida a mi edad, buscando trabajo, mudándome…” La lista de las excusas es infinita, tenemos de todos los gustos y colores, perfectamente delineadas a gusto del consumidor, somos mucho más creativos ideando pretextos que ideando planes para obtener lo que deseamos.

La madre de todas las excusas puede estar disfrazada de las mejores intenciones. Como mencioné, idear metas pequeñas para obtener a la gran amada, idolatrada, esperada, ansiada meta es útil. Sin embargo, esta inocente herramienta puede convertirse en un arma letal si lo permitimos. Estas mini-metas rápidamente pueden tomar la forma de excusa si nos descuidamos. Por ejemplo “quiero ser actriz, pero antes de hacer eso debería estar más delgada” Obviamente “el estar más delgada” será algo que se pospondrá eternamente, por lo tanto la persona ni siquiera intentará ir a las audiciones, ni siquiera intente quizás participar en algún teatro comunitario, no hará nada porque se ha empecinado en crear un pre-requisito, ya no estamos hablando de una meta previa a, sino de un freno que impide que vayamos en busca de lo anhelado.

Imponiendonos actos previos es otra manera de engañarnos, nos mentimos a nosotros mismos creyendo que estamos haciendo algo para ir en busca de nuestros sueños, cuando en realidad simplemente tenemos un terror indescriptible y haremos lo que podamos para evitar un cambio importante.

Lo que amamos nos atemoriza, quizás porque pensemos que no merecemos ser felices, o porque estamos convencidos de que carecemos del talento suficiente para dejar una marca en este mundo, o porque adoramos ser unos mártires y llamar la atención, o tengamos miedo de que una vez que obtengamos lo que queramos ya no habrá más nada por lo cual luchar y nuestra vida será aburrida, o tal vez obtener el éxito es difícil pero mucho más difícil es mantenerlo.

En nuestra mente vamos creando posibles escenarios de todas las razones por las cuales es tan inteligente quedarnos con los brazos cruzados, hacemos un trabajo mental exhaustivo y todo permanece en el plano del pensamiento. Ganamos y perdemos en nuestra imaginación, nos agotamos más pensando en todo lo que saldrá mal que actuando.

¡Basta de excusas! Esa es la primera regla, la fundamental para obtener lo que deseamos, se pierde muchísimo más pensando en todo lo malo que somos que actuando y demostrándonos a nosotros mismos lo equivocados que estábamos. No hay peor juez que nuestra propia crítica interna, somos demasiado crueles con nosotros y es hora de que eso cambie.

Recuerda que hay cosas sobre las cuales carecemos de control absoluto, por eso debemos concentrarnos en actuar sobre lo que sí podemos cambiar. Podemos cambiar nuestra manera de pensar, podemos aprender a amarnos más, podemos aprender a respetarnos, podemos luchar con nuestra parte más oscura, podemos aprender a ser más pacientes. Muchas cosas dependen únicamente de nuestra elección. Olvídate de los pre-requisitos, si deseas algo comienza actuando hoy, no importa cuán pequeño sea lo que estés haciendo, simplemente hazlo. Cambiar requiere esfuerzo, pero una vez que logres lo que quieras todo ese esfuerzo invertido no va a importarte. Puedes comenzar hoy mismo a hacer algo por ti.

 

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

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7 pensamientos en “El laberinto de las excusas

  1. ESTOY MUY DE ACUERDO CON TUS COMENTARIOS,,,ES MAS FACIL,,ECHAR CULPAS QUE ASUMIR RESPONSABILIDADES.
    NO ES FACIL,,PERO TE CUENTO POR SI TE INTERESA QUE TENGO 64 AÑOS,,Y HACE 18 AÑOS DECIDI HACER MI SECUNDARIO QUE NUNCA HABIA HECHO,,TENIA HIJOS EN EL SECUNDARIO Y EN LA UNIVERSIDAD Y ( ME TENIA QUE IR BIEN)SINO QUE EJ,LES IBA A DAR.SEGUN MIS HIJOS ERA TRAGA,,PERO ¿COMO YO NUNCA ESTUDIE,NO SABIA QUE ERA MUCHO O POCO.
    BUENO TE CUENTO QUE PARA MI TODO ERA CHINO,,NO SABIA NI ENTENDIA NADA,,Y MIS HIJOS ME DECIAN MAMA TE AYUDO? PREGUNTAME? ,PERO YO LES CONTESTABA QUE LAS PUEBAS LAS TENDRIA QUE HACER YO SOLA SIN ELLOS.
    YO ERA LA MAYOR DE MI AULA,,ERA ESCUELA PARA ADULTOS ,DEPENDIA DEL MINISTERIO DE TRABAJO,,QUE ERA UN HORARIO QUE ME PERMITIA NO ABANDONAR LAS COSTUMBRES DE MI CASA NI A MIS HIJOS CUANDO VOLVIAN DEL COLEGIO.
    BUENO,,EL FINAL FUE CON UNA FIESTA Y ENTREGA DE DIPLOMAS,,Y DE REPENTE ME LLAMAN Y ME DICES ¿VOS SOS PAULINA KATZ,,Y LES DIGO SI,,Y ME DICEN,,VOS SOS LA ABANDERADA,,Y YO LES CONTESTO NO,,,TE EQUIVOCASTE,,Y ASI VARIAS VECES ,,,HASTA QUE SI,,,FUI LA ABANDERADA,,Y YO LLORANDO ENTRE CON LA BANDERA SABIENDO QUE AHI ESTABAN MIS HIJOS Y MI FAMILIA VIENDOME.
    FUE MUY,MUY HERMOSO,,NUNCA ME OLVIDARE DE ESE MOMENTO QUE ME HIZO TAN FELIZ,Y QUE ME PERMITIO PAGAR MI DEUDA INTERNA.
    CHAU Y BESOS,,Y GRACIASSSSSSSSSSSSSSSSSSS

  2. Me gustó mucho el articulo, y creanme que me dejó pensando. Muchas veces creemos que las cosas se solucionan mágicamente, pero en realidad esas soluciones necesitan de nuestra activa participación. Y algo estoy aprendiendo y es que para lograr un poco de felicidad nos tenemos que remangar!!!

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  4. Pingback: Humorenlared.com » Psico: Victimismo – Cómo enmierdar a los demás con tus problemas

  5. Hola, mi nombre es Antonio y me senti increiblemente identificado con el articulo. Toda mi via me han dicho que tengo condiciones para mil cosas, y personas capacitadas lo han dicho. Yo dibujaba en el liceo y mis profesores decian que yo debia estudiar dibujo y lo termine dejando, me encontraron una voz muy fuerte y potente al ir a cantar con el coro de unos amigos y empece a estudiar canto lirico y abandone porque era como llegar a la luna para mi, empece a escribir y sali publicado con 2 cuentos que escribir, uno incluso en un concurso de la intendecia, pero ahi estan los cuentos y las obras de teatro que escribi abandonadas y ahora que surgio una posibilidad de entrar a un coro vuelvo a estudiar canto pero a medias, poniendome excusas, dedicandome el minimo, y esperando la prueba y sentirme desgraciado por no haber sido seleccionado. Cambio de trabajo todos los años asi como de pareja. Por suerte desde hace 6 meses estoy con alguien maravilloso que me contiene y me presiona muchisimo, pero no puedo entrar adentro mio y hacer las cosas. Y veo eso y me pongo tan mal que me siento y ya no hago nada.

  6. Muy buen articulo Mariana, la verdad que me vino al dedo, sobre todo en este momento en el que la pereza se disfraza de miedos que no existen y es tan fácil quedarse donde uno está sin esforzarse para salir y no sentirse estancados con un millón de sueños en el cajón.
    Gracias
    Un abrazo

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