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El trastorno narcisista de la personalidad

El trastorno narcisista de la personalidadQuienes padecen el trastorno narcisista de la personalidad se caracterizan por su creencia desmedida de grandiosidad, una necesidad hambrienta y eterna de admiración, poseen dificultades a la hora de conectarse emocionalmente con los demás, lo que los hace mostrarse fríos e insensible hacia las necesidades y sentimientos ajenos.

Las personas que viven este trastorno, al igual que el resto de los trastornos de la personalidad, rara vez consultan por lo que les sucede en sí, sino porque a veces los familiares los conducen a terapia o ellos consultan motivados por otras cosas más allá de su problemática.

Los narcisistas tienen un elevado sentido de auto importancia, el cual se manifiesta mediante la exageración de sus logros y capacidades. Siempre están a la espera de ser reconocidos por los demás como superiores en todo lo que hacen, esperan admiración. Al sobrevalorarse, devalúan al resto de los mortales. Se pierden en fantasías de éxito, poder, belleza. Se consideran seres especiales y únicos que buscarán relacionarse únicamente con personas que estén a su altura, lo que también los conduce a ser pretenciosos en cuanto a su trato, esperan de los otros que los traten de acuerdo a sus exageradas expectativas.

Son seductores, manipuladores, los demás son un medio para un fin. Consideran que los demás lo envidian por ser tan maravilloso. Su autoestima es muy frágil, por eso son tan sensibles a la crítica reaccionando muchas veces de manera iracunda, tienen baja tolerancia a la frustración. Niegan en absoluto sus defectos y limitaciones.

Quienes los rodean se cansan rápidamente de sus caprichos lo que lleva a desgastar sus relaciones sociales.

Los pacientes con este trastorno también pueden padecer un trastorno depresivo mayor, trastorno distímico y abuso de sustancias.

El tratamiento psicológico buscará que el paciente mantenga su cohesión interna, se trabajará con sus imagos parentales. Se buscará generar empatía en la persona, comportamientos más adecuados para poder fluir mejor en sus relaciones. Se debe fijarle límites al consultante y enfrentarlo con la realidad, alejándolo de su grandiosidad. El tiempo y la paciencia son claves para el tratamiento.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

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Cómo solucionar problemas

Cómo solucionar problemas

¿Qué es un problema? Es aquello que se desvía del funcionamiento que deseamos, manifestándose en algo que puede ser observado. La causa a veces puede ser invisible y es nuestro trabajo llegar a ella por eso es importante tener una descripción clara del problema. Esto implica tomar en consideración los aspectos negativos y positivos del mismo, saber a quién le pertenece (puede ser tuyo, de algún familiar, colega de trabajo, etc), tener en cuenta desde cuando está presente esta situación y quiénes son los afectados, cuáles son sus consecuencias.

Una vez que has reflexionado sobre estos puntos puedes comenzar con una lluvia de ideas, anota todas las soluciones que se te ocurran en el momento, sopesando sus ventajas y desventajas y qué tan factibles son de llevarse a cabo. Anota todas y cada una de las ideas que se te presenten y al principio no te preocupes si parecen demasiado absurdas.

Ten en cuenta que un rol activo en la situación te asegurará más posibilidades de éxito, si decides ignorar el asunto, hacer como si no existiera y mantenerte quieto el problema seguirá estando allí y lo que es peor, probablemente con el tiempo pueda irse complicando aún más todavía. Sé persistente y evita dejar de lado tu determinación de sobrellevar esto.

Los problemas son más manejables cuando, al igual que las grandes metas, vamos despedazándolos en detalles más pequeños. Si podemos identificar cuáles son los componentes de un problema de manera individual seguramente será menos agobiante que verlo como un monstruo gigante y también más fácil de atacar.

 ¿Y si piensas tu problema desde un rol distinto? Piensa ¿cómo tal persona solucionaría esto? ¿Qué le aconsejaría yo a alguien?

 Podemos también llegar a una respuesta utilizando el camino inverso, ¿cómo haría yo para causar este problema? Si estás demasiado cansado, ¿es porque no duermes lo suficiente? Si tienes tantos problemas con tu pareja ¿eres tú la persona que los está causando? ¿Qué puedes hacer para ser menos irritable por ejemplo?  Entonces en estos casos las conclusiones serían que debes dormir más para evitar estar cansado y aprender a controlar tu carácter para evitar conflictos con la persona amada.  Esta estrategia puede ser aplicada a cualquier tipo de problemática.

 Por último, si solo no puedes con esto no temas pedir consejo, los demás nos pueden brindar una visión más objetiva del asunto y además hasta pueden ver cosas que nosotros pudimos haber pasado por alto. Así que acércate a una persona de confianza, planteále lo que te sucede y mantente atento a su opinión, puede resultar muy útil.

 En la vida no siempre todo resulta exactamente como queremos porque más allá de nuestra voluntad y deseos hay muchísimos otros factores jugando que no deben ser ignorados. Así que cuando debas tener que afrontar un problema no te asustes, no lo dramatices, intenta considerarlo desde una perspectiva más abierta y seguramente tendrás éxito si eres lo suficientemente persistente. Cuando te encuentres con aquellas cosas que no son solucionables porque no existe manera posible de que tú puedas ejercer algún tipo de control sobre esta circunstancia en particular, aprende a aceptarlo. La aceptación libera mucho más que la negación y tenemos que aprender a vivir en paz con aquellas cosas que se escapan a nuestro control. Así que utiliza estas estrategias y disfruta del proceso, seguramente te encontrarás con más problemas solucionables que aquellos que no lo son.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Psicología Positiva en el Deporte

Psicologia Positiva en el DeporteSin lugar a dudas el deporte es una herramienta excelente para obtener emociones positivas. La adrenalina, la competencia, el establecimiento y posterior cumplimiento de metas hacen que nuestro destino se complete armónicamente en un precioso equilibrio de energía y deseo.

La Psicología Positiva aplicada al deporte está cobrando fuerza dentro de los profesionales quienes comienzan a trabajar desde una perspectiva enriquecida con nuevas estrategias, ansiosa por experimentar con el optimismo y la reestructura de esos pensamientos que entorpecen a la hora de alcanzar el anhelado éxito.

El bienestar que brinda el deporte, desde la perspectiva de la Psicología Positiva, incluye la vida placentera relacionada a las emociones positivas producto de la participación atlética. Podemos disfrutar del estado de flow, ya que la actividad deportiva requiere de toda nuestra atención, nos dejamos llevar por completo por ese momento y requiere de un esfuerzo tanto psíquico como mental de nuestra parte. Al estar involucrados en una actividad deportiva reforzamos la búsqueda de placer y compromiso con la vida, le da un propósito a nuestros días.

Hay que entrenar el cuerpo, pero sobre todo nuestra mente para ir más allá de nuestras propias limitaciones. Es vital mantenerse motivado, estar en control de uno mismo y no dejarse arrastrar por las adversidades. Evita castigarte cuando las cosas no salen exactamente como deseas, porque el trabajo arduo tarde o temprano brinda frutos.

Los profesionales del deporte no solamente deben protegerse de un auto sabotaje inconsciente, sino también de la crueldad de su público, ya que las personas pueden enaltecerlos en la gloria o desterrarlos hacia la categoría de perdedores de acuerdo a sus caprichos. La presión de las competencias es algo que siempre se debe manejar. Suceda lo que suceda a tu alrededor, si pierdes o ganas, más allá de los resultados o las contrariedades, uno debe permanecer centrado y animado. Si tu mente juega a tu favor, ya estás en camino hacia la victoria.

Se debe tener cuidado ante los efectos del stress, ya que una mente cansada resultará en un cuerpo al cual le costará recuperarse de una lesión, por ejemplo. La concentración es vital, debes mantener el objetivo, volver tu foco de atención al momento, concentrarte en cada detalle. Si caes en pensamientos temerosos de perder o equivocarte, estarás aumentando tus posibilidades de que tengas razón y termines haciendo eso que tanto intentabas evitar. Muchas decisiones de juego deben ser tomadas casi de inmediato, por eso es tan importante estar atento y en sintonía con lo que sucede a tu alrededor.

El deporte nos ayuda a disfrutar, a desafiarnos, a tomar riesgos. Podemos aprender acerca de nuestras fortalezas y ser más concientes de nuestras limitaciones, podemos aprender a trabajar en equipo y disfrutarlo, a mejorar nuestras habilidades comunicativas. Nos permite mejorar nuestra autoestima de una forma grandiosa, con cada victoria, con cada límite superado. Si confías en ti mismo los demás depositarán su confianza en ti también.  Atrévete a vivir el deporte de la manera más linda, sé positivo, trabaja en tus pensamientos, en tus metas. La mejor herramienta eres tú mismo.


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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Defiéndete con altura

Defiéndete con altura

A veces las personas nos hieren, no importa cuál sea el motivo, debemos ser lo suficientemente fuertes para poder defendernos de ciertas injusticias que ocurren en nuestro entorno. Nos pueden lastimar de maneras tan diversas que eso puede llegar a dejar una fea huella en nuestra autoestima, algo que debemos evitar a toda costa. Nadie tiene el derecho de hacerte sentir mal, pero no estamos exentos de situaciones de violencia o discusiones por eso es importante que aprendamos ciertas estrategias para sobrevivir a esos momentos tan poco agradables.

Pensemos en una situación donde te sientes atacado. En lugar de atacar como una fiera de inmediato, lo mejor es tomarnos unos segundos y pensar cómo podríamos “redireccionar” la fuerza del atacante y cómo podrías protegerte a ti mismo a la vez que no hieres al otro.

Si estás ante un enfrentamiento físico, lo primero que debes tener en cuenta es tu salud y bienestar, ante una situación extrema no habrá demasiado tiempo para pensar. Ante ofensas verbales, tienes más oportunidad de reflexionar y puedes brindarte la oportunidad de considerar si vale la pena responder esa ofensa, o si puedes calmar al otro simplemente calmándote a ti mismo. Para discutir se necesita de dos personas al menos, si tú no quieres entrar en el juego, el juego se termina.

El humor es una excelente herramienta para disipar la tensión del momento, alguna broma, un gesto gracioso puede hacer que la discusión pierda fuerza. A veces podemos cambiar el tema sutilmente o distraer a la persona de su foco de enojo, si alguien está demasiado alterado el hurgar sobre lo mismo lo pondrá más nervioso aún.

No nos olvidemos de la empatía, simplemente ponernos momentáneamente en los zapatos del otro puede ayudarnos a comprender mejor su comportamiento. Si bien puede estar actuando de una manera poco simpática hacia nuestra persona, puede ser que no tenga nada que ver con nosotros. A veces la gente dicen cosas producto de su propio mal humor, tristeza o desesperación. Otras veces creen que nos evitarán un daño mayor si intentan tomar las riendas de nuestra vida. Las buenas intenciones pueden rápidamente perder la calidad de tal si están perturbadas por una perspectiva oscura de la realidad.

Escucha a tu interlocutor sin perder de vista lo que tú crees, en alguna ocasión puede ser que simplemente estén intentando ayudarte con las palabras o acciones equivocadas, otras veces se tratara de un mero ataque, aprende a diferenciarlos y responde con propiedad. Intenta no perder el control de la situación por el enojo y por sentirte herido, siendo asertivo tú mantienes el poder.

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Hedonistas vs Pragmáticos

Los hedonistas que se pierden en las mareas del placer, que disfrutan cada momento, que creen que la vida es sólo una fiesta eterna. Los pragmáticos, cuyo sentido del deber, la moralidad, el hacer lo correcto, lo esperado, los que viven de acuerdo a los altos esHedonistas vs Pragmáticostándares de lo racional…¿Como deberíamos ser para realmente ser felices? ¿Es acaso el deber más importante que el placer? ¿Ser hedonista no genera una ausencia de productividad? ¿Cuánto placer es suficiente? ¿Siempre es lo mejor hacer lo que debemos, lo que se espera de nosotros?

Muchas personas viven su vida fielmente de acuerdo a estas dos vertientes, ya sea por elección o porque la vida los fue conduciendo hacia este camino, obteniendo los beneficios y los contratiempos acordes a su comportamiento.

Para hablar de hedonistas y pragmáticos, me gustaría asociar estos dos conceptos con los propuestos por Zimbardo, en su inventario de perspectiva temporal.  Se nos habla de cinco tipos de perspectiva temporal que van influyendo en nuestra personalidad, aquí sólo trabajaré dos, el presente hedonista y el orientado hacia el futuro.

Aquel que se ubique dentro de la perspectiva del presente hedonista, será una persona que jamás piense en las consecuencias de sus actos, nunca se detendrá a pensar en los pros y contras de su actuar. Es impulsivo, constantemente está buscando nuevas sensaciones y emociones ya sea mediante experiencias o actividades físicas, los placeres triviales están al orden del día. Son muy sociales y no temen aventurarse en el terreno sexual. Lo que importa es evitar el dolor a cualquier precio, ocultándolo con el placer a todo nivel.  El problema con este tipo de actitudes es que puede conducir al fracaso a nivel académico y laboral; por tener baja tolerancia al dolor son más propensos a las adicciones y al involucrarse en deportes que los empujen a ir más allá de sus límites también pueden sufrir accidentes.

Aquellos que se encuentran en el bando de los pragmáticos pueden ser asociados con las personas cuya única meta es orientarse hacia el futuro. Al contrario de los hedonistas, siempre están meditando con cautela las consecuencias de sus actos, están totalmente concentrados a alcanzar esos planes que ya se trazaron y no caerán en las redes bajas de la diversión que los distrae. Caminan por el presente como si tuvieran una venda en los ojos, nada a su alrededor importa, ellos solo quieren vivir su anhelado e idealizado futuro. Gracias a su extrema racionalidad son personas que escogen cuidar su salud, la mayoría son exitosos en lo que se proponen porque viven para trabajar a favor de su objetivo sin importar nada más. El lado negativo de esta perspectiva que puede llegar a ser tan fría y calculadora es que se van dejando de lado las relaciones interpersonales , no se dan el permiso para disfrutar, convirtiéndose cada actividad de recreación y ocio en algo prácticamente tortuoso.

Como podrán ver, todos los extremos son malos. Si bien es hermoso vivir disfrutando y es beneficioso ser disciplinado ante nuestras metas, caer en la exageración de estos comportamientos se convierte en un grave error que al fin y al cabo nos costará nuestra propia felicidad.

Debemos aprender a ser lo suficientemente flexibles y actuar de acuerdo a lo que las circunstancias nos dicten. Sí a la disciplina y a cumplir nuestras metas, no al castigo y las presiones. Sí al placer y al disfrute, no a la pereza y el posponer el trabajo que debe ser hecho.

El pasado, presente y futuro deben convertirse en algo continuo, algo que debemos entender y vivir, el pasado que nos convirtió en quienes somos y recordarlo con amor a pesar de todo, el presente que nos permite vivir de los frutos de ese pasado y nos da el puntapié para continuar teniendo más, convirtiéndonos en más y nos brinda las herramientas para ir construyendo un bonito futuro.

Hay que aprender a concentrarnos en el aquí y ahora y permitirnos invlucrarnos con la actividad que estamos realizando, sin pensar en todas las obligaciones que nos depara el mañana. Disfrutar de una reunión con amigos, disfrutar de un masaje, de sentir la lluvia sobre tu rostro.

La realidad es que es hermoso ser hedonista pero si solamente vivimos del placer nunca nada sería hecho. Hay que aprender a dejar de convertir cada emoción en algo frío y mental que tenga una finalidad y permitirse sentir por el simple hecho de sentir.

Así que seamos equilibrados en cuanto a nuestra perspectiva temporal y disfrutemos el proceso de convertirnos en nuestra mejor versión.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Actividades, otro tip de felicidad

Vivimos en una sociedad que nos empuja al consumismo, a ser competitivos, a compararse constantemente con los logros de los demás, a tener un hogar y un trabajo perfectos. Estos elementos podrían englobarse en la categoría de valores extrínsecos. La presión por alcanzar estos valores, lejos de brindarnos paz y armonía, comienzan a ser tortuosos elementos que nos conducen a la ansiedad y depresión. Al contrario de lo que popularmente se cree, lograr estas cosas no aseguran la verdadera felicidad, la que radica en los lugares más sencillos. Es válido tener ambición y desear mejorar el status social o las comodidades que nos rodean, simplemente no hay que confundirse y creer que si no logramos estas cosas somos unos fracasados, o que cada vez necesitamos más y más para ser completos. La felicidad no se encuentra en el exterior ni en lo que los objetos puedan brindar, la felicidad yace en nuestros valores intrínsecos, en tener una vida con propósito, en realizar las actividades que realmente nos agradan y en donde perdemos la noción del tiempo, en saber saborear las bendiciones que ya tenemos. Cuando nos concentramos en crecer como personas, inevitablemente nuestro exterior se convierte en un lugar más rico y haciendo lo que realmente nos agrada e identifica, es como podremos alcanzar naturalmente las cosas que necesitamos.

La vida está repleta de situaciones naturales que pueden hacernos ser felices, como encontrar a nuestra alma gemela, mudarnos a donde siempre hemos soñado, recibir un aumento de sueldo. Estas circunstancias si bien son enriquecedoras, muchas veces comienzan a perder fuerza con el paso del tiempo, vamos habituandonos a ellas y no sentimos la misma emoción que sentimos la primera vez que vivimos la experiencia. Incluso el ganar la lotería te hará feliz unos meses, pero luego de que la alegría de ganar ya se extinguió, volverás a experimentar el mismo nivel de felicidad de antaño. Es por estas razones que los invito a realizar actividades que incrementen su felicidad actual.

Las actividades, gracias a su naturaleza intencional, implican esfuerzo y sus efectos son más permanentes a lo largo del tiempo. No son algo que se generan casualmente, son actos que implican conciencia y acción. Lo que debemos tener en cuenta al momento de escoger una actividad es que ésta tiene que ser la adecuada para nosotros, no todos tenemos los mismos intereses y nuestras motivaciones pueden variar también con nuestra edad, así que el primer paso es identificar qué es lo que más se adecúa a nuestros gustos.

Al comenzar una actividad ésta requerirá de esfuerzo de nuestra parte, no solamente el primer esfuerzo para dar comienzo a la misma, sino para que una vez escogida no abandonarla al poco tiempo. Muchas actividades se relizan mejor y tienen más posibilidades de mantenerse si las realizamos en la compañía de alguien más. Debemos tener cuidado a la habituación, esto quiere decir al acostumbramiento que conduce a la falta de interés,  desmotivación y falta de placer, para evitar esto simplemente debemos pensar en maneras distintas de implementar nuestra actividad. Si has escogido dar paseos por el parque no sigas siempre la misma ruta, si quieres ir al gimnasio siempre practica rutinas distintas o prueba clases donde no hayas participado.

El tiempo es otro factor a tomar en cuenta, estas actividades no pueden hacerse demasiado seguido ya que conducen al aburrimiento, debes encontrar el balance para realizarlas en ciertos días y horarios que no excedan la cantidad de tiempo donde ya podría convertirse en un acto tedioso.

Hoy mismo puedes comenzar a planificar las actividades que te gustaría realizar, la felicidad es algo posible de alcanzar y a veces obtenerla es más fácil de lo que creemos.

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Pautas para manejar conflictos

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Cuando mantenemos una relación cercana con otra persona así como nos es posible conocer aspectos suyos que nos agraden, también tenemos mayor oportunidad de encontrar otros que nos desagraden. Teniendo lugar desencuentros y hasta conflictos de intereses. ¿Pero qué tan cautelosos somos a la hora de emitir juicios e intentar establecer acuerdos? ¿Y cómo reaccionamos cuando nos realizan planteos que no nos simpatizan?

Si en verdad queremos dar lugar a un proceso de cambio con los demás, nuestras críticas deberán ser constructivas comprendiendo en primer lugar, respeto. El cual por supuesto, va más allá de expresarse con un lenguaje educado y evitar insinuaciones hirientes y sin contenido.

La crítica respetuosa significa asimismo, explicar claramente nuestro punto de vista, argumentar por qué pensamos lo que pensamos y sentimos lo que sentimos, invitando al otro a ponerse en nuestro lugar. De esta forma, es muy probable que la otra parte tenga la misma actitud para con nosotros, pudiendo así tener lugar una interacción constructiva que apunte al entendimiento y al pensar juntos. Siendo mucho más factible entonces, lograr mejores resultados y un relacionamiento más cooperativo.

Al enfrentar una situación en la que te sientes muy molesto por la actitud de otra persona, lo mejor que puedes hacer es calmarte antes de actuar. Controlar el enojo te permitirá disminuir significativamente las posibilidades de cometer errores y terminar diciendo o haciendo cosas con las que en realidad no te sientas identificado o no desees cultivar. Luego, antes de entablar diálogo, piensa bien qué es lo que quieres comunicar y qué objetivo deseas alcanzar con ello. Una vez tengas estos dos puntos en claro, estarás en condiciones de preguntarte acerca de la estrategia más conveniente para iniciar el diálogo y favorecer la receptividad del otro.

Si resulta que eres tú el blanco de críticas agresivas, fíjate si simplemente se trata de una agresión o si en realidad tu interlocutor está queriendo realizar sugerencias sólo que las plantea erróneamente. Si sucede este último, reformulen juntos su planteo de manera que quede claro lo que pretende y lo innecesario de transmitirlo agresivamente. En caso de que critique aspectos de ti que en realidad no le incumben, como tu personalidad, para disminuir la tensión y no hacer viable una discusión puedes por ejemplo, preguntarle en qué le afectan.

Resolviendo diferencias

Algunas tácticas que ayudan a resolver conflictos y son plausibles de adaptarse a distintos tipos de relaciones tales como laborales, amistosas, de pareja u otras son;

* Expresarse de forma no intimidatoria: permite alejarse del terreno de las amenazas.

* Comparar: según sus puntos de vista, ¿qué ha cambiado y desde cuándo?, ¿quiénes son los más afectados y cómo se procede entonces?

* Analizar la energía: en caso de tratarse de una discusión acalorada, donde ambas partes ponen mucha energía en hacer prevalecer lo que piensan, es conveniente preguntarse a qué se debe esa demostración emotiva tan notoria. A pesar de que quizás en un primer momento la respuesta a esta pregunta pueda parecerte obvia, si realmente indagan en este punto pueden encontrar cosas que no esperaban que surgieran.

* Recordar aspectos positivos: ante la dificultad de entendimiento es importante no olvidar las cosas que se tienen en común y que hacen elegir pasar tiempo juntos. En el caso de relaciones amistosas o amorosas, es necesario recordar lo que los unió, lo que se valora del otro. Si se trata de tu trabajo, piensa en las cosas que te agradan del mismo y qué podrías hacer para extender esa sensación de satisfacción a otras tareas. Esto ayudará a salir de los aspectos negativos y a encaminarse  hacia soluciones constructivas.

* Contemplar diferentes soluciones: planteando ambas partes posibles alternativas para salir del conflicto y considerando lo más detalladamente posible qué consecuencias habrían y cómo creen que sería su relacionamiento si efectivamente se produjeran esas modificaciones. Luego amplíen el contexto, e imaginen qué repercusiones tendrían esos cambios en quienes forman parte de su entorno y cómo se sentirían con eso, ya que todas nuestras interacciones están interconectadas. Si se realizó el paso anterior, es considerablemente más probable que las propuestas de solución sean más positivas y reemplacen argumentos trillados.

A fin de que se produzca un acuerdo, es necesario que ambas partes estén dispuestas a avanzar. Los objetivos del acuerdo en muchos casos, promueven una transformación de la relación.