Mejorando la asertividad

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Una persona asertiva es alguien que al comunicarse, sabe mantener un buen balance entre respetar las opiniones ajenas sin dejar de decir lo que piensa. Su sentimiento de valía no depende del trato que recibe, ni acostumbra demostrar una actitud agresiva culpando a los demás de sus propios errores.

Los problemas de asertividad, suelen estar relacionados con baja autoestima, en este caso es usual que la persona experimente demasiado temor a herir o enemistarse con los demás, todo lo cual por supuesto, está ligado a una pauta de comportamiento acorde e interiorizada.

Alguien poco asertivo, es más propenso a la ansiedad, a la frustración y al estrés, ya que siente serias dificultades para lograr sus metas, de ahí que muchas veces intente complacer a todos. De esta manera, es usual que se le presenten contradicciones entre lo que hace y lo que quiere conseguir.

¿Cómo cambiar la situación?

Será necesario analizar las creencias acerca de nosotros mismos, observando qué tanto y cómo nos están resultando perjudiciales. Se apuntará entonces, a trabajar el autoconcepto y los esquemas mentales haciéndolos más realistas. Durante la terapia sin duda, puede trabajarse con éxito la percepción distorsionada de las cosas.

Algo que no debe olvidarse es que como seres humanos tenemos derechos, como el de ser respetados, expresar nuestras ideas, que nos digan la verdad, a no ser perfectos, a decidir por nosotros mismos, entre otros. Puede parecer obvio, pero sin una verdadera conciencia de ellos no podemos hacerlos valer en la práctica. A modo de ejemplo, el comportamiento es plausible de ser analizado objetivamente e incluso modificado, por tanto, podemos admitir críticas hacia nuestros hábitos o conductas, pero no hacia nosotros como personas.

Algunas técnicas que pueden emplearse en una terapia tanto convencional como online son,  el entrenamiento en mensajes asertivos, así como en manejar críticas, entre otros.   Un sujeto que se quiere y se respeta a sí mismo, está en condiciones de querer sanamente a los demás.

El perdón (parte 2)

Siempre existirá alguien que nos lastime y está en nosotros cómo decidir reacionar. Perdonar a alguien puede ser uno de los retos más complicados pero si podemos lograrlo, podremos finalmente sentirnos liberados.

Cuando perdonamos a alguien podemos sentirnos mejor, dejar ir esa sed de venganza, comenzar desde cero y emprender nuevas metas sin desgastarnos emocionalmente por ese enojo.  Son los pensamientos negativos intensos y cotidinanos sobre nuestro pasado los culpables de sentirnos infelices y sin paz.

Tenemos nuestras razones para aferrarnos a nuestra rabia,  en algunos casos se considera que perdonar es injusto, ya que quien nos ha hecho daño debe pagar por su transgresión de la peor manera.

Everett Worthington propone un ejercicio llamado REACE que consiste en lo siguiente: Primero debemos pensar en el daño realizado de la manera más objetiva posible.

Luego hay que sintonizarnos con nuestro sentimiento de empatía, coloquemonos en el lugar del otro y tratemos de entender por qué hizo lo que hizo, cuál pudo haber sido su motivación, es posible tal vez que haya tenido en parte razón, quizás nosotros hicimos algo para herir sus sentimientos primero. Piensa en todos los posibles escenarios.

Permitámonos sentir nuestro altruismo, piensa en aquella situación donde tú has sido el que ha cometido un error del cual estás arrepentido y deseaste el perdón con todas tus ansias. El perdón es un obsequio que no solamente hará feliz a otra persona, sino también a ti mismo.

Si decides perdonar debes comprometerte a hacerlo, ya sea escribiendo una carta o comentando tu decisión a alguien.

Y no puedes dejar ir el perdón, debes «engancharte» a él. No se trata de olvidar lo sucedido pero sí de mirarlo desde otra perspectiva, comprendiendo que no somos perfectos y que a veces somos dañados no por maldad, sino por mera equivocación humana.

Practica este ejercicio de amor y comienza a vivir de una manera más tranquila y significativa.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

El perdón (parte 1)

He mencionado con anterioridad la importancia del perdón. El perdón puede parecer algo muy altruista, sin embargo, yo considero que en cierta manera es un tanto egoísta en la medida de que quienes realmente se liberan de una carga emocional importante cuando perdonamos somos nosotros.

El resentimiento hacia los demás va creciendo en nuestro ser lentamente, es como un veneno insidioso que nos repleta de odio y nos hace perder  fuerza. Toda esa rabia acumulada sin descarga se va convirtiendo en una reserva de energía que nos distraeará de poder dedicarle  el tiempo a algo más importante.

El acto de perdonar incluso puede considerarse un acto de amor, pero no únicamente hacia nuestro prójimo sino también hacia nosotros.

No debemos olvidarnos de la importancia de perdonarnos y en http://www.thepowerofforgiveness.com/index.html podemos encontrar ejercicios para lograr este cometido.

Lo primero que debemos hacer es escribir detalladamente un evento que nos haya sucedido donde sea necesario que nos perdonemos a nosotros. Tenemos que ser concientes de nuestro dolor, de nuestra angustia. Hay que releer lo que escribimos y preguntarnos ¿hace mucho que nos sentimos así? ¿Esto afecta nuestra vida o la manera en que interactuamos con los otros?

A veces es necesario que realicemos estos ejercicios con ayuda, asi que no dudes en contactarte con un amigo o un profesional para poder ayudarte con este proceso. Debes hacer el duelo e intentar ir más allá del rencor, nadie es perfecto y si puedes perdonar a los demás por no serlo, con más razón debes perdonarte a ti mismo. Hay que dejar ir las emociones negativas relacionadas con el evento, admite que eres una buena persona que no mereces ser castigada o sufrir.

Una vez realizado esto, toma la lista que has escrito y quémala como un símbolo de que estás dejando ir el dolor, el rencor, esa rabia que te paraliza y te empuja a auto castigarte sin misericordia.

Continúa con tu vida dejando atrás aquel odio y si el evento resurge  recuerda que ya te has perdonado a ti mismo y has sido lo suficientemente sabio para valorarte y saber que nada bueno nace de presionarte o despreciarte.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

La paciencia

Quien tiene paciencia obtendrá lo que desea

En mis artículos siempre estoy hablando de la importancia de la paciencia, así que he decidido compartir con ustedes una serie de sugerencias para poder sacar provecho de esta maravillosa virtud en orden de sentirnos más a gusto con nuestra realidad y calmar la ansiedad.

En Psicología Positiva se habla de la importancia de la meditación. Esta nos ayuda a relajarnos, a aprender a despejar nuestra mente de todas las preocupaciones del momento, nos permite darnos tiempo para reflexionar sobre nosotros mismos, nos hace sentir más descansados incluso aunque apenas la practiquemos por diez minutos, nos ayuda a controlar nuestras emociones en especial la ira. Técnicas de meditación existen muchas que pueden ser encontradas en audios o libros, sólo es cuestión de encontrar la más adecuada para ti y si el tiempo escasea para realizar esta técnica, con unos pocos minutos por día de todas maneras se aprecian los resultados.

La alimentación tiene una fuerte influencia sobre nuestro estado de ánimo, si nos alimentamos únicamente a base de comidas grasosas y muy calóricas, nos sentiremos con menos energía, más sueño, más pesadez y hasta quizás más culpa. Una alimentación balanceada donde se incluyan carbohidratos, proteínas, vegetales, frutas, lácteos, vitaminas, minerales, agua, en su justa medida, hará que nuestro cuerpo y nuestra mente se sienta mejor. Si nuestro cuerpo está bien esto se convierte en una preocupación menos y podremos concentrarnos en los otros aspectos de nuestra vida que requieran atención.

Otra manera de mejorar nuestra paciencia es aprender a controlar nuestros impulsos. Muchas veces nos enojamos demasiado fácilmente o tendemos a descargar nuestras frustraciones en las personas que nada tienen que ver con el hecho que nos enojó inicialmente. Así que aprendamos a pensar antes de actuar o hablar, tenemos que tener en cuenta que nuestro interlocutor es un ser humano con sus propios sentimientos y pensamientos y no podemos caprichosamente imponer nuestras emociones sobre los otros. Si tratamos a los demás con más respeto éste se nos será devuelto, nos convertiremos en una persona más agradable y nos sentiremos mejor en cuanto a nuestra actitud. La felicidad es un camino de doble vía, si tú te sientes  bien harás sentir bien al otro y si el otro te responde de una manera simpática tú también te sentirás bien.

Seamos justos con nosotros, sí cometemos errores y la perfección no existe. Imponernos ideales inalcanzables es sólo una manera de estancarnos para siempre en donde estamos y castigarnos incesantemente por no lograr alcanzar ese imposible. Hacer algo, sin importar qué tan pequeño sea, es mucho mejor que no hacer nada. Aprender a perdonar nuestros defectos nos hace sentir más a gusto, si tenemos cosas que cambiar podremos hacerlo con el tiempo, pero apresurarse y exigirse sólo conducirá a la frustración y a la nada. Debemos aprender a perdonarnos por las cosas que hacemos mal, lo que importa es el camino que estamos transitando, la felicidad no es una meta, es algo que podemos sentir ahora mismo con lo que ya poseemos. Aprender a disfrutar el día a día nos hace sentir más tranquilos y por lo tanto nos ayuda a ser más pacientes.

No hay que perder la compostura por tonterías. Muchas veces a lo largo del día las pequeñas cosas malas que nos suceden comienzan a tomar unas proporciones exageradas y nos convertimos en monstruos rabiosos que atacaran a cualquier inocente que se nos cruce en el camino. Por ejemplo, te tiras café encima, llegas tarde a tu trabajo por haberte cambiado el vestido o la camisa, alguien te da una mirada de reprobación por haber llegado tarde, algún cliente no fue amable contigo, etc, etc. Sí, lo sé, hay días en que uno desearía no haberse levantado de la cama, sin embargo, cuando estemos agobiados por estas nimiedades lo que debemos hacer de inmediato (antes de que el veneno de la rabia se esparza como pólvora sobre nuestra sonrisa) es pensar en todas las cosas lindas que sí pasarán en ese día. Por ejemplo, compartirás una tranquila velada con tu pareja, podrás disfrutar de tus hijos, saldrás con una amiga, o simplemente te obsequiaras un relajante baño de burbujas cuando llegues a tu hogar o escucharas música que calme tus ánimos. Por cada cosa mala que suceda, fácilmente podemos hacer dos cosas buenas para hacernos sentir mejor. Mimarnos es fundamental, tratarnos como nos merecemos, sentirnos como reyes es muy fácil, no hace falta nada más que imaginación. Los mínimos placeres que nos rodean son lo suficientemente poderosos para cambiarle el rostro a un pésimo día.

La paciencia se logra con la repetición y la disciplina, mientras más la practiquemos veremos cómo lentamente comienza a convertirse en parte de nosotros mismos, así como los pensamientos negativos y los miedos comienzan a ser reacciones automáticas, también los cambios positivos comienzan a formar parte mecánica de nuestras vidas si les damos su tiempo y los practicamos sin cansancio. Así que comienza hoy mismo a cultivar tu paciencia y sé que te sentirás orgulloso de los resultados obtenidos.

No a la inercia

Todos tenemos un ideal que queremos alcanzar, en nuestra mente podemos delinear exactamente cómo queremos ser, cómo nos queremos sentir, qué queremos obtener. Luego la realidad nos choca y cruelmente nos hace ver que estamos lejos de nuestra meta incluso hasta podemos llegar a decirnos que nunca lograremos lo que queremos. Y si nos repetimos este discurso lo suficiente vamos a creerlo. No solamente no vamos a ver nuestro sueño realizado en la realidad, sino que hasta nos privamos de soñar en nuestra mente y vamos ahogando nuestro propio deseo.

Una vida sin metas se convierte en insulsa, abandonar todo y darnos por vencidos es el precio más alto que podemos pagar y eso lentamente nos va a conducir a tener conductas depresivas o si ya eres depresivo te hundirás aún más. Esa escasa energía que nos va quedando, que lentamente se consume por los golpes que la vida puede darnos, no debemos dejarla ir, debemos alimentarla día a día para poder resurgir aún más fuertes.

Lidiaremos con un sinfín de altibajos diariamente pero eso no quiere decir que debemos matar esa pasión, ese deseo, que ha estado escondido entre las penumbras de nuestro anhelo por tanto tiempo. Hay que aprender a luchar con uñas y dientes, hay que aprender a desafiarnos y no conformarnos con lo que está al alcance, siempre podemos ir más allá.

La clave está en el placer y la paciencia, gran virtud que sólo unos pocos poseen pero que con trabajo puede ser cultivada. Hagamos cosas por nosotros que nos brinden felicidad, aprendamos a disfrutar pero sobre todo aprendamos a imaginar, a dedicarnos tiempo a crearnos nuestro ideal, a amarlo, a cuidarlo. Pero cuidado con colocar un ideal demasiado elevado, ya que si es demasiado difícil de alcanzar inetivablemente llevará a la frustración.

Una vez que sepamos lo queremos, pensemos en todo lo que podemos hacer para lograrlo. El no hacer nada inevitablemente conduce a la inercia y a un sentimiento de tristeza y desánimo. Así que el gran desafío yace en pensar qué podemos hacer y cómo podemos llevarlo a la práctica.

Siempre aconsejo que los cambios que se propongan sean paulatinos, no se puede pretender hacer un gigantesco cambio de la noche a la mañana. Ya que la ansiedad nos ganara y al no ver logros rápidos descartaremos todo y volveremos al mismo punto donde inicialmente nos encontrábamos.

Así que recuerden, una vez creado su ideal y que hayan pensado  en cómo poder alcanzarlo, prueben con metas sencillas, pasos muy pequeños y fáciles de llevar a la práctica. Lo que importa es mantenerse activo con respecto a nuestro sueño, de lo contrario vamos a ir perdiendo esa motivación y una vez que se escapa es difícil recuperarla. Sólo da ese primer paso y luego lentamente las cosas comenzarán a fluir a tu favor.

Consejos para la entrevista laboral 2ª Parte

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Segunda parte de la entrevista que le realicé al Lic. Pablo Brandi, especializado en Psicología Laboral.

* Poniéndonos del lado del entrevistado, en primer lugar, además del interés que demuestre por teléfono, tiene su importancia la puntualidad y la vestimenta, ¿verdad? Me figuro que también te fijarás en la postura corporal, por ejemplo si se sienta encorvado.

Si, puntualidad y presencia son muy importantes. Se comienza a evaluar desde el saludo de bienvenida hasta la despedida. Hay quienes se sientan encorvados, o que apoya el torso sobre la mesa o se pone a mirar para afuera, o no te mira en toda la entrevista. Esas son todas cosas que no deberían pasar en una entrevista de trabajo.

* ¿Qué te parecería alguien que sólo se limitara a contestar tus preguntas?

Depende mucho del cargo, pero me parece bien. Por ejemplo, si tenemos un empleo de vendedor corporativo, que sólo se limite a contestar lo que se le pregunta a secas dudaría si es el indicado para el cargo.

* ¿Pero si se tratara de un puesto donde básicamente sólo se precisara que acate órdenes?

Si, ahí está bien. Es más, para ese tipo de cargos es lo que se busca.

* ¿Consideras necesaria la planificación de la entrevista?

Bueno, en realidad no me parece conveniente planificar mucho las respuestas. Si bien, el hecho de tener muchas entrevistas te hace adquirir práctica y quizá sepas lo que te van a preguntar, no siempre es lo mejor porque todos los entrevistadores y no me refiero sólo a los psicólogos,  son personas distintas a quienes les interesan cosas diferentes y el tener planificado de antemano las respuestas puede ser complicado cuando te cambian las preguntas.

Aunque se gane en seguridad previamente y al momento de entrar a la entrevista, el mostrarse inseguro no favorece en nada, porque siempre se busca eficacia, autonomía, organización, alguien ordenado, metódico y responsable. Si el candidato se presenta como inseguro puede hacer dudar al entrevistador, y si posteriormente se entrevista a otra persona que demuestra más seguridad, esa corre con ventaja.

* ¿Qué pensarías de alguien que intente mostrarse como la solución a los problemas del puesto al que aspira?

Depende de cómo lo haga y hay que ver si su formación y experiencia dan cuenta de ello. Es decir, se suelen pedir ejemplos concretos, se pueden plantear situaciones problemáticas que puede tener el cargo en cuestión y ahí ver si la persona realmente tiene las competencias para llegar a buenas soluciones o no.

* Otro punto necesario de abordar es el tema de los tests proyectivos. Muchas veces a las personas les preocupa que se los vayan a aplicar e intentan de alguna manera prepararlos buscando información. En aquellos donde se les pide que dibujen, es común que crean que se va a evaluar sus habilidades para el dibujo.

Si claro, no es lo que se evalúa, salvo que sea algún empleo de ilustrador o similar. Las técnicas proyectivas son exclusividad de los psicólogos y es una técnica más. A mi gusto la mejor sigue siendo la entrevista. Cuando algo no te cierra en la entrevista los gráficos ayudan mucho en ese sentido.

Hay todo un tema en cuanto a definir en qué momento se deben aplicar las técnicas, si antes o después de la entrevista y nuevamente todo depende de la persona, muchas veces sirve antes y otra después y también se evalúan cosas distintas dependiendo del perfil que se busque.

* No tiene sentido que la persona se ponga nerviosa a causa de los posibles tests que puedan aplicarle. Tampoco es necesario que se ponga a buscar información sobre los mismos, ni que intente llevarlo hecho mentalmente.

Exacto, además el uso de estas técnicas para el ámbito laboral, no es igual que para la clínica. Un test como el Rorschach por ejemplo, da muchísimos elementos que para lo laboral es demasiado, claro que ésto es una opinión muy personal.

Muchas veces como psicólogo te das cuenta cuándo una persona viene con un test predefinido. Es muy usual en el caso de los gráficos, notar cuándo vienen con ciertas ideas acerca de partes del dibujo y de cómo concretarlo y presentarlo. Lo mejor es ser uno mismo y responder a las consignas lo mas sincero posible.

Me parece que los postulantes que pasan por un proceso de selección y no quedan, si todo el proceso es realizado con profesionalismo, por más que cueste, tienen que pensar que en ese caso, o no eran los indicados para desempeñarse en el cargo, o fue otra persona quien reunió mejor los requisitos necesarios. Lo que no significa que no vayan a encontrar un lugar conveniente en el mercado laboral. Además de tener la oportunidad de tomar ese proceso de evaluación como un aprendizaje, donde pueden observar su propio desempeño, dado que siempre hay cosas para mejorar. Incluso el postulante puede pedir una devolución al psicólogo de lo que fue su evaluación.

Imagínate forzar las técnicas y ser otra persona diferente a la que eres en una entrevista, y error del psicólogo que no se da cuenta de ello por los motivos que sea, entonces vas a tener que seguir siendo otra persona 8 horas al día en el lugar de trabajo. Eso en la práctica es completamente inviable.

* También imagino que evaluarás qué tanto podría afectarle un determinado trabajo al postulante.

Si claro, por ello lo ideal es que el psicólogo vaya a la Organización, la conozca, conozca asimismo a quienes van a ser supervisores directos, ver el clima laboral también y obviamente entrar a fondo en lo que serán tareas y responsabilidades.

* Al momento de la despedida, supongo que suele generarte una mejor impresión quien se despide agradeciéndote tu tiempo, ¿no? ¿Te parecería demasiado ansioso alguien que te preguntara en cuánto tiempo aproximadamente tiene que esperar respuesta de tu parte?

Para nada, el postulante ha dedicado tiempo de su vida para asistir a las diferentes etapas del proceso de selección, ha sido evaluado, se le hizo una propuesta de trabajo que le interesa, tiene todo el derecho de preguntar por los tiempos y por aquellas dudas que le puedan surgir con total honestidad. Por otra parte, la amabilidad en todo el proceso debería de existir de ambas partes dado que, el proceso de evaluación, es un trabajo que se realiza en conjunto entre psicólogo y postulante.

Muchas gracias Pablo por tu colaboración, ha sido muy interesante tu pasaje por nuestro blog. Como siempre, invitamos a nuestros lectores a dejar sus opiniones, sugerencias o preguntas si así lo desean. Y a quienes estén especialmente interesados en lecturas acerca del área laboral, no sólo quiero contarles que pronto subiremos más artículos sobre la misma, sino también recordarles uno ya escrito por Mariana y disponible en nuestro archivo, Cómo lidiar con un trabajo que odias.

Consejos para la entrevista laboral 1ª Parte

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Llega puntual, siéntate derecho, habla con tu interlocutor, quizás éstos sean algunos de los tantos consejos que recibes cada vez que vas a una entrevista laboral. Aunque muchos de ellos puedan ser útiles, si realmente quieres sacarle el mejor partido a tus experiencias anteriores donde no has sido seleccionado y estar mucho mejor preparado para la próxima vez, es preciso no sólo tener en mente ciertos puntos acerca de cómo proceder en dirección a conseguir ese empleo que deseas, sino también, conocer mejor en qué consiste el trabajo de nuestro entrevistador, quien muchas veces es un psicólogo.

Por eso, decidí ir en busca de la opinión especializada del Lic. Pablo Brandi.

* ¿Cuál es tu formación en Psicología Laboral?

Bueno, en primer lugar al cursar el último ciclo de la Licenciatura en Psicología en la Universidad de la República, decidí orientarme hacia el área laboral habiendo realizado la materia de Psicología del Trabajo y sus Organizaciones, la misma cuenta con una parte teórica y una intervención en una Organización.

Posteriormente en un instituto terciario me gradué como Técnico en RRHH. He asistido a  jornadas, congresos, seminarios de Psicología Laboral y en la actualidad estoy cursando la carrera de Técnico Asesor en Relaciones Laborales. A lo que se suma la formación particular por los diferentes trabajos que he tenido, con el fin de profundizar, aplicar, diseñar y plantear propuestas a supervisores y dirección de las distintas Organizaciones de las que formo y formé parte.

* Podemos agregar también, que en la actualidad tus servicios han sido requeridos en un organismo público uruguayo y anteriormente en una empresa multinacional, entre otros. Vamos a contarles brevemente a los lectores qué hace un psicólogo en RRHH

Bien, un psicólogo en Recursos Humanos trabaja con las personas directa o indirectamente. Se desempeña en lo que tiene que ver con el reclutamiento y selección del nuevo empleado, participa en la inducción del mismo a la Organización, realiza en conjunto con supervisores evaluaciones de desempeño, de clima laboral, planes de capacitación, establece políticas a corto, mediano y largo plazo.

También participa en temas de desarrollo y cambio organizacional (siempre pensando en las personas) y luego temáticas que puedan surgir en lo cotidiano o muchas veces en lo estructural de la Organización, como ser motivación, negociación, resolución de conflictos, trabajo en conjunto con sindicatos, etc. Cada tema que mencioné se subdivide en otros tantos y todo depende del tipo de Organización, su historia, cultura, valores, misión, visión, estrategias, etc.

* Cuéntanos un poco sobre los pasos previos a solicitar personal

Tiene que existir en primer lugar una vacante o la necesidad de crear algún cargo nuevo en la Organización. Luego se crea la descripción del cargo y el perfil del postulante, que está relacionado tanto con características personales como con la formación y experiencia laboral específica, para desempeñarse de forma acorde en el cargo en cuestión.

* ¿Algo así como el postulante ideal?

Claro, ahí también depende mucho de la Organización, del tipo que sea, de su cultura, estrategias en el mercado, también con la clase de supervisión que va a tener esta persona y el ambiente laboral.

Pero en concreto tiene que ver con eso, con características personales, competencias que se le llaman actualmente, aptitudes sumado a su formación y experiencia. Es como un combo que tiene que tener la persona para pensar en que sea El postulante a desempeñarse en el cargo.

* Más allá de las particularidades específicas de cada Organización y del caso, ¿te manejas con ciertas pautas relativamente generales?

Pautas hay pero también hay mucho de artesanal en ese trabajo. No obstante, es de destacar que si ya existe el cargo y se tiene experiencia en ello, sería solo buscar un perfil similar al que ya existía.

* ¿Cómo sería eso de lo artesanal?

Lo artesanal tiene que ver con que si bien existen pautas, como tú le llamaste, estamos hablando de que, en caso de ser un nuevo cargo, hay mucho para crear y mucho para conocer de la Organización, líneas jerárquicas, compañeros de trabajo, tareas y responsabilidades. Hay que poner mucho en palabras de lo que se vive diariamente en un trabajo como para hacer un buen reclutamiento y a posteriori una buena selección. Muchas veces no solo hay que crear el cargo sino también a la persona que lo vaya a ocupar y ahí está lo artesanal del asunto.

* Ahora poniéndonos del lado de quien busca empleo, en especial en la actualidad con esta situación de crisis mundial y tratando de pensarlo desde ciertos ejemplos concretos. Al momento de redactar el currículo, supongamos que se trata de una persona joven con poca experiencia, ¿te parecería por ejemplo, necesario que especifique en detalle absolutamente todas las instituciones en las que estudió (incluyendo primaria, secundaria, etc.) y fechas en las que lo hizo o preferirías un CV de más o menos una página o página y media con los datos más relevantes?

Te lo pregunto porque imagino que tendrás que ver muchos CVs juntos, ¿preferirías aquellos que sin suprimir nada importante estuviesen más esquemáticos?

No, yo creo que en un CV tiene que aparecer todo lo que ha hecho la persona y en dónde. El CV es la carta de presentación de la persona, es lo que llega y debe ser un reflejo de lo que la persona es y ha hecho. Se abren muchos currículos por día y por cargo.  El CV y enganchando con lo anterior, debe ser pertinente para el cargo.

En un aviso donde se pide formación X y experiencia X y yo no tengo nada de eso pero sí estoy buscando trabajo y mando por las dudas, bueno hay millones de esos casos y la verdad es que no es buena estrategia.

Lo que si es bueno es tener más de un CV, sobre todo para personas que han hecho de todo un poco en cuanto a formación y experiencia laboral.

Si hay una publicación que pide una persona para atención al cliente y yo tengo mucha experiencia en ello pero también hice un curso de jardinería, bueno, no sé si pondría esto último, o si lo pongo que no sea lo que mas se destaque del CV.

Otro ejemplo podría ser, si hay un llamado para… digamos, Diseño Gráfico, y la persona manda un CV recargado de datos sobre sus estudios de Psicología, donde menciona seminarios, congresos, jornadas, cursos, etc. y casi al final aparece lo que hizo en Diseño Gráfico. Entonces, yo como reclutador pienso; “bueno listo, esta persona está orientada a la Psicología, debe poner ahí todos sus esfuerzos y expectativas».

El CV tiene que ser específico para el cargo. Sé que quizá puede ser un poco molesto adecuarlo para un puesto y luego para otro, pero es lo mejor, estratégicamente es lo que da mejores resultados.

* ¿Y qué pasa si se trata de alguien que mencionando todos los datos correspondientes al empleo al que se postula, desea hacer alguna breve mención al final, de otro estudio que aunque sea diferente siente que enriquece lo anterior?

Mira, para mi lo ideal, si alguien quiere mencionar todo lo que hizo en su vida es poner: sus datos personales, formación específica para el cargo, experiencia laboral específica para el cargo junto con las referencias laborales y luego incluir formación y experiencia generales.

* Ahora imaginemos que ya tienes algunos currículos apartados de algunas personas que te gustaría entrevistar. ¿Qué datos suele ofrecerte el primer contacto telefónico?

En la llamada por teléfono ofreciendo el cargo se obtienen datos en cuanto al interés en la propuesta, por ejemplo se ve si realiza muchos cuestionamientos, si plantea dudas, si menciona algo en relación a la Organización. Te das cuenta al instante si a la persona le interesa el cargo.

Hay ocasiones, en las que los postulantes mandan el CV porque tuvieron un mal día en su presente empleo y cuando los llamas te hacen mil preguntas y plantean un montón de inconvenientes para asistir a la entrevista. Son los casos menos frecuentes, pero existen.

También hay gente que te dice que sí y luego no asiste a la entrevista, o que llegan tarde a la cita y vestidos descuidadamente. Entonces esos son todos datos que hablan del interés y de cómo es la persona, o de cuánta importancia le está dando al trabajo o a cambiar de empleo.

No te pierdas en breve la segunda parte de la entrevista al Lic. Pablo Brandi. Mientras tanto, te invitamos a formular preguntas.

Ejercicio: Carta de agradecimiento

Ser agradecidos por las cosas y personas que tenemos en nuestra vida es un paso fundamental para ser más feliz. Abrir bien los ojos y comprender que nos rodean un montón de elementos, de detalles, que enriquecen nuestra vida nos hace sentir mejor, con más calma, con más alegría.

Existe un ejericio muy bonito en Psicología Positiva que nos permite conectarnos con  quienes amamos de una manera más profunda. Este ejercicio consiste en escribir una carta diciendole a esa persona todo lo especial que es para nosotros,  por qué le estamos agradecidos, cuál es la  influencia que ejerce sobre nuestros días. La entrega de la carta puede ser realizada de manera destacable, quizás llevando a esa persona a su lugar favorito o  decidir entregar la carta junto con un pequeño presente.

Este ejercicio te hará sentir feliz a ti y a quien reciba la carta, no debes dejar pasar la oportunidad de hacerle saber a quienes amas lo importante que son para ti. Las relaciones humanas son vínculos poderosos que tienen el potencial de brindar significado a tu vida. Los demás pueden influir positivamente en nosotros de mil maneras, grandes o pequeñas. Me gustaría contarles una historia personal de agradecimiento.

Yo nací con una enfermedad cardiovascular conocida como estenosis subpulmonar. Los médicos estaban convencidos de que sólo se trataba de un soplo del corazón, una condición bastante común en realidad.  Mi madre, quizás por su instinto maternal, no lo sé, estaba convencida de que ese extraño ruido que escuchaba en mi pecho, «como si rugiera un tigre» (palabras textuales) era mucho más que un sencillo soplo.

Asustada se dirigió a los médicos y les exigió que realizaran en mí un cateterismo. Ellos se enfurecieron, creían que era una locura someter a una pequeña niña a tal procedimiento sólo para despejar dudas cuando era evidente que no tenía nada grave. A mi madre la trataron muy mal, le exigieron firmar papeles donde los médicos se libraban de toda responsabilidad. Ellos creían que todo aquel esfuerzo era innecesario.

Una vez que el cateterismo terminó fueron a pedirle disculpas a mi madre, habían descubierto la estenosis y aún no podían salir de su asombro. Gracias a ella hoy estoy viva y tengo la oportunidad de ayudar a las personas, no de sus enfermedades físicas, pero si de las enfermedades del alma.

Estoy orgullosa de mi madre porque ella fue fiel a su instinto, a su preocupación y luchó para quitarse la duda, una duda que culminó en certeza. Así que por eso, gracias mamá.

Ahora es tu turno de expresar lo que sientes por aquellos que todos los días hacen nacer una sonrisa en tu rostro, por quienes te cuidan y te respetan, por quienes se preocupan por ti, por quienes te aman profundamente.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Desafía tus creencias

Nuestros pensamientos y emociones tienen un gran poder sobre nosotros, sobre cómo actuamos, sobre cómo permitimos que los demás nos vean.  Son tan poderosos que pueden llegar a afectar nuestra calidad de vida, provocarnos angustia, dolor, incluso privarnos de disfrutar las cosas más sencillas.

Cuando nuestros pensamientos se convierten en un estorbo es hora de aprender a controlarnos y a pelearnos con nosotros mismos de ser necesario. Primero que nada tenemos que concientizarnos de nuestras creencias. ¿Creemos que somos merecedores de amor, que todo el mundo quiere aprovecharse de nosotros, que no somos suficientes, que debemos ser perfectos, que somos un caos, que los demás nos desprecian? Cualquier creencia que nos genere angustia y nos empuje a actuar de una manera que sabemos que es negativa, debe ser desechada.

Estos pensamientos lejos de ser realistas, ponen una venda en nuestros ojos y tamizamos la realidad bajo este cúmulo de creencias erróneas que sólo producirán tristeza y reproche.

Una buena técnica para saber cuáles son los pensamientos que debemos analizar es tener en cuenta cuando nos sentimos mal, si algo te produce malestar o comienza a obstaculizar algún aspecto de tu vida cotidiana, es hora de prestar atención.  ¿Realmente tus pensamientos se ajustan a la realidad? ¿Qué consecuencias produce el pensar como lo haces? Y si lo que piensas es verdad, ¿sería tan terrible como crees?

Cuando te enfrentes a algo que genera en ti dolor debes pensar en una alternativa a eso, por ejemplo si crees «nadie me ama» deberás decirte «las personas me aman, yo me amo» Debes ir desafiando tus pensamientos que sólo te traen problemas.

Esta técnica debes aplicarla siempre que un sentimiento, un pensamiento te esté impidiendo ser tú mismo, te esté incapacitando para disfrutar más. Las personas negativas tienden a poseer creencias que sólo atentan contra su felicidad, por eso no hay nada mejor que aprender que a veces somos demasiado crueles con nosotros mismos y para variar, deberías aprender a cuidarte de verdad y darte el permiso para ser feliz.

 

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Adicción al trabajo: cómo detectarla y qué hacer

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En el mundo globalizado actual, no es nada extraño ver de cerca personas que trabajan muchas horas con quizás más de un empleo, teniendo que “correr” para cumplir con plazos. Puede que tú mismo te consideres una de ellas. Tampoco es inusual encontrar quienes le otorguen a su vida profesional una gran dedicación que va creciendo cada vez más hasta ser evidente que es excesiva. Posiblemente hayas escuchado el tan sonado término workaholic o adicto al trabajo en relación a esa temática. ¿Pero de qué se trata?

El trabajo es una actividad que requiere cierta dedicación para lograr resultados favorables, a cambio de lo que se perciben ingresos económicos o al menos otro tipo de ganancia, acompañada de prestigio y reconocimiento social tanto en el ambiente laboral como fuera de él. Si bien las tareas que se realizan al trabajar quizás no sean placenteras por sí mismas, sí pueden serlo sus consecuencias. El poder y los logros que se alcanzan son los aspectos más adictivos.

Una característica distintiva de la adicción al trabajo, es no tener un objeto específico que gratifique inmediatamente. Es el placer indirecto el que puede volverse adictivo.

El sujeto puede percatarse de que su dedicación es desmedida, sin por eso reconocer que se trata de una enfermedad. Suele experimentar sentimientos de profunda soledad, irritabilidad y angustia al alejarse por alguna circunstancia de sus deberes laborales. Esto ocurre por ejemplo, durante los fines de semana donde el tiempo libre le resulta interminable.

Piensa prácticamente todo el tiempo en su trabajo. Su gran miedo a  fallar como profesional suele generarle pesadillas. Pone todo de sí para optimizar su desempeño y encontrar soluciones a los problemas de la empresa, ya sean éstos reales o imaginarios. Son muy comunes las fantasías acerca de cómo interactuar con sus colegas pero especialmente con sus jefes. Al preguntarle su opinión en el trabajo, acostumbra a darla con un entusiasmo exagerado.

Parece un experto en encontrar excusas para no disminuir ni mucho menos detener, su actividad laboral explicando por ejemplo, lo imprescindible que es su presencia en su puesto o que teme ser despedido, entre otras.

La persona que tiene esta adicción, siente una necesidad incontenible de dedicar todo su tiempo al trabajo convirtiéndolo en el centro de su vida, reduciendo considerablemente o incluso suprimiendo otras áreas como la personal o familiar.

La familia es el la primera en notar y sentir las consecuencias de la adicción. Es muy común que la salud mental de los hijos y/o de la pareja se vea afectada, a causa de tener que lidiar con las crisis de cólera y el tan frecuente mal humor del adicto. Su relación con el núcleo familiar se va tornando cada vez más autoritaria, tratándolos de modo similar a sus subordinados en la empresa. En ella el relacionamiento cordial con los jefes tarda más en verse afectado.

Empero, no puede escapar del estrés por lo que el rendimiento profesional desciende, lo que también provoca que la actitud hacia él por parte de colegas y jefes cambie.

En el ambiente social se destaca su falta de control siendo probablemente uno de los factores, el muy elevado consumo de sustancias como el café, tranquilizantes, alcohol pudiendo llegar a la cocaína. Todas consumidas con la intención de dominar el desgaste físico y emocional. Lo que por su parte, puede desembocar en trastorno psicosomático, depresión, alcoholismo o toxicomanía.

El psiquiatra estadounidense Dr. Rohrlich en su descripción de perfiles característicos de las personas adictas al trabajo, destaca cinco como los más habituales:

*el sumamente ambicioso acostumbrado a luchar con muy pocos límites para promoverse e imponer sus ideas.

*el competitivo que necesita sentirse por encima de los compañeros.

* el inseguro, busca la aprobación de los jefes para incrementar su autoestima.

*el que se culpa, quien con una actitud masoquista necesita de la sobrecarga de trabajo como un refuerzo negativo para revivir viejos castigos.

* el aislado, quien no cuenta con lazos amistosos y familiares sólidos, encuentra en el ambiente profesional la interacción en una comunidad que tanto desea.

Más allá de que el adicto no suela presentarse en la consulta psicológica por iniciativa propia, y aunque el proceso no sea instantáneo ni sencillo, salir de la adicción al trabajo por supuesto que es posible. Antes de que tengan lugar los cambios en el comportamiento y por supuesto en su vínculo con el trabajo, es necesario analizar las raíces de esa adicción en el individuo. Uno de los aspectos sobre los que es usual que se trabaje en la terapia, es el miedo a las relaciones afectivas. Muchos de los puntos que se abordan son los mismos que en el tratamiento de otras adicciones, tales como reconectarse con sus sentimientos, o reconocer que su conducta tiene consecuencias no sólo para él mismo sino también para sus seres queridos y su entorno.

Probables medidas a tomar como la reducción progresiva de las horas laborales, la nueva diagramación del tiempo o la realización de diferentes actividades, requerirán del apoyo y participación del núcleo familiar.

Asimismo, será necesario atender otro tipo de adicciones relacionadas como el alcoholismo u otras mencionadas anteriormente, en caso de que tengan lugar.

No obstante, el primer paso como siempre, es reconocer que se tiene un problema y que se necesita trabajar con un profesional para resolverlo.