No a la inercia

Todos tenemos un ideal que queremos alcanzar, en nuestra mente podemos delinear exactamente cómo queremos ser, cómo nos queremos sentir, qué queremos obtener. Luego la realidad nos choca y cruelmente nos hace ver que estamos lejos de nuestra meta incluso hasta podemos llegar a decirnos que nunca lograremos lo que queremos. Y si nos repetimos este discurso lo suficiente vamos a creerlo. No solamente no vamos a ver nuestro sueño realizado en la realidad, sino que hasta nos privamos de soñar en nuestra mente y vamos ahogando nuestro propio deseo.

Una vida sin metas se convierte en insulsa, abandonar todo y darnos por vencidos es el precio más alto que podemos pagar y eso lentamente nos va a conducir a tener conductas depresivas o si ya eres depresivo te hundirás aún más. Esa escasa energía que nos va quedando, que lentamente se consume por los golpes que la vida puede darnos, no debemos dejarla ir, debemos alimentarla día a día para poder resurgir aún más fuertes.

Lidiaremos con un sinfín de altibajos diariamente pero eso no quiere decir que debemos matar esa pasión, ese deseo, que ha estado escondido entre las penumbras de nuestro anhelo por tanto tiempo. Hay que aprender a luchar con uñas y dientes, hay que aprender a desafiarnos y no conformarnos con lo que está al alcance, siempre podemos ir más allá.

La clave está en el placer y la paciencia, gran virtud que sólo unos pocos poseen pero que con trabajo puede ser cultivada. Hagamos cosas por nosotros que nos brinden felicidad, aprendamos a disfrutar pero sobre todo aprendamos a imaginar, a dedicarnos tiempo a crearnos nuestro ideal, a amarlo, a cuidarlo. Pero cuidado con colocar un ideal demasiado elevado, ya que si es demasiado difícil de alcanzar inetivablemente llevará a la frustración.

Una vez que sepamos lo queremos, pensemos en todo lo que podemos hacer para lograrlo. El no hacer nada inevitablemente conduce a la inercia y a un sentimiento de tristeza y desánimo. Así que el gran desafío yace en pensar qué podemos hacer y cómo podemos llevarlo a la práctica.

Siempre aconsejo que los cambios que se propongan sean paulatinos, no se puede pretender hacer un gigantesco cambio de la noche a la mañana. Ya que la ansiedad nos ganara y al no ver logros rápidos descartaremos todo y volveremos al mismo punto donde inicialmente nos encontrábamos.

Así que recuerden, una vez creado su ideal y que hayan pensado  en cómo poder alcanzarlo, prueben con metas sencillas, pasos muy pequeños y fáciles de llevar a la práctica. Lo que importa es mantenerse activo con respecto a nuestro sueño, de lo contrario vamos a ir perdiendo esa motivación y una vez que se escapa es difícil recuperarla. Sólo da ese primer paso y luego lentamente las cosas comenzarán a fluir a tu favor.

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