Poniendo en práctica la gratitud

Entre las exigencias de la cotidianeidad y a veces los objetivosgracias inalcanzables y perfeccionistas que nos imponemos, evitamos detenernos y ser concientes de todo aquello por lo cual deberíamos estar agradecidos. Siempre queremos más, deseamos más, nada nos alcanza. Para algunos el amor y la atención que nos brindan jamás es suficiente, para otros lo económico no basta y siempre se está buscando un caudal infinito de ingresos, para otros el cuerpo no se ha desecho de los suficientes kilos. Y así estamos, día tras día, indiferentes hacia todas aquellas cosas y personas, situaciones y experiencias que sí tenemos y que en realidad son más que valiosas y pueden dibujarnos una sonrisa eterna en el corazón.

La gratitud es esa bella herramienta mental que está a nuestro alcance para recordar y valorar lo que sí tenemos (en todo sentido) y sí funciona en nuestra vida. si bien todos tenemos batallas con las cuales lidiar, problemas que sortear, la gratitud puede ser nuestro faro que arroje luz donde solamente habita la oscuridad. Puede convertirse en un poderoso hábito.

¿Cuáles son los beneficios de la gratitud?

Psicológicamente nos ayuda a incrementar nuestra capacidad de enfrentarnos a momentos difíciles, nos habilita volver a nuestro estado de felicidad y bienestar más rápidamente. Nos ayuda a tener más energía hacia nuestros proyectos, contribuye a nuestras relaciones sociales y a nuestra pareja, incrementa nuestra creatividad, favorece nuestra espiritualidad, mejora nuestro optimismo. La gratitud mejora nuestra autoestima y nos hace menos egocéntricos, nuestro pasado puede valorarse como más positivo, nos protege de la envidia, nos ayuda a relajarnos y nos hace más saludables.

¿Qué hábitos tienen las personas agradecidas?

Son concientes de la vida y la muerte, saber que la vida es finita nos ayuda a valorar cada día, el simple y complejo hecho de que estemos vivos nos brinda una oportunidad para cambiar lo que no nos agrada, para generar nuevos recursos, para reinventarnos.

Son personas que se toman el tiempo para apreciar la belleza que los rodea, ya sea el perfume de una rosa, el humo del café, el repiqueteo de la lluvia en la ventana, los rayos de sol colándose entre las hojas de los árboles. Disfrutar de las emociones positivas con todos nuestros sentidos hace que estas experiencias permanezcan en nuestro cerebro y agradecer por estas experiencias las hace más poderosas todavía.

Las cosas buenas que nos suceden las deberíamos considerarar obsequios y no cosas que nos merecemos sí o sí. Si creemos que somos seres especiales y merecemos que la vida y los demás nos traten como si fueramos sumamente importantes, estamos hundiendo a la gratitud.

También tenemos que considerar que nunca somos absolutamente autosuficientes, necesitamos de los vínculos para crecer, para desafiarnos, para que nos muestren las cosas que a veces no podemos ver por nosotros mismos.

Ser agradecidos con las personas que nos rodean es otro hábito a tener en consideración. Cuando le decimos gracias a quienes están con nosotros, logramos conectarnos mejor con esa persona, experiencias sencillas como agradecer cuando alguien nos ayuda, reconocerles su esfuerzo no importa que tan grande o pequeño sea y explicarles en qué han contribuido en nuestro bienestar es suficiente para mejorar esa conexión y alimentar tiernamente ese vínculo que tenemos con el otro.

Agradecer las malas experiencias y las enseñanzas o posibilidades que surgen de las mismas es un gran desafío, aunque también es invaluable a la hora de practicar gratitud. Esto se convierte en un proceso cognitivo importante, la llave para lograr que una situación dolorosa o desastrosa se convierte en un pilar más de nuestro crecimiento humano, ser capaces de ver la potencial ganancia de esa situación y transformar ese gran obstáculo en una nueva oportunidad también transforma nuestro estado de ánimo y autoconfianza.

Las 99 Monedas

Me gustaría compartir con ustedes una historia que me contó uno de los participantes de una de las charlas que dicté, espero la disfruten y pongan en prácticas estos hábitos para potenciar su gratitud.

Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente, que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones de juglares. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre.

Un día el rey lo mandó a llamar.

-Paje- le dijo- ¿cuál es el secreto?

-¿Qué secreto, Majestad?

-¿Cuál es el secreto de tu alegría?

– No hay ningún secreto, Alteza.

– No me mientas, paje. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.

– No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto.

-¿Por qué estás siempre alegre y feliz? ¿Por qué?

– Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la Corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿cómo no he de estar feliz?

– Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar -dijo el rey. Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado.

– Pero, Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría más que complacerlo, pero no hay nada que yo este ocultando…

-¡Vete, vete antes de que llame al verdugo!

El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación. El rey estaba como loco. No consiguió explicarse cómo el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos. Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana. -¿Por qué él es feliz?

– Ah, Majestad, lo que sucede es que el está fuera del círculo.

-¿Fuera del círculo?

– Así es.

-¿Y eso es lo que lo hace feliz?

– No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.

-A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz.

– Así es.

-¿Y cómo salió?

-¡Nunca entró!

-¿Qué círculo es ese?

– El círculo del 99.

– Verdaderamente, no te entiendo nada.

– La única manera para que entendieras, sería mostrártelo en los hechos.

-¿Cómo?

– Haciendo entrar a tu paje en el círculo.

– Eso, obliguémoslo a entrar.

– No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.

– Entonces habrá que engañarlo.

– No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, el entrará solito.

-¿Pero el no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?

– Sí se dará cuenta.

– Entonces no entrará.

– No lo podrá evitar.

-¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo y de todos modos entrará en el y no podrá salir?

– Tal cual. Majestad, ¿estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?

– Sí

– Bien, esta noche le pasaré a buscar. Debe tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más ni una menos. ¡99!

– Hasta la noche.

Así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Allí esperaron el alba. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pinchó un papel que decía: «Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no cuentes a nadie como lo encontraste.»

Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeo y volvió a esconderse. Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unas plantas lo que sucedía.

El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta y se arrimaron a la ventana para ver la escena. El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa y dejado solo la vela. Se había sentado y había vaciado el contenido en la mesa. Sus ojos no podían creer lo que veían.

¡Era una montaña de monedas de oro! Él, que nunca había tocado una de estas monedas, tenía hoy una montaña de ellas para él. El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacia brillar la luz de a vela sobre ellas. Las juntaba y desparramaba, hacía pilas de monedas. Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas.

Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis…y mientras sumaba 10, 20, 30, 40, 50, 60…. hasta que formó la última pila: 9 monedas !!! Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa. «No puede ser», pensó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja.

-¡Me robaron -gritó- me robaron, malditos!!

Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba. Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro «sólo 99″.

– 99 monedas, es mucho dinero- pensó. -Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un número completo, cien es un número completo pero noventa y nueve, no.

El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible gesto por el que se asomaban los dientes. El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguien de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña. Luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. ¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien? Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta.

Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo.

Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. «Doce años es mucho tiempo», pensó. Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y él mismo, después de todo, él terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello. Sacó las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero. ¡Era demasiado tiempo!

Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender… Vender… Vender… ¿Para qué tanta ropa de invierno? ¿Para qué más de un par de zapatos? Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien.

El rey y el sabio, volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo del 99…

Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando de pocas pulgas.

-¿Qué te pasa?- preguntó el rey de buen modo.

– Nada me pasa, nada me pasa.

– Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.

– Hago mi trabajo, ¿no? ¿Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también?

No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente por no mandarlo a decapitar . No era agradable tener un paje que estuviera siempre de tan mal humor.

¿Cuál es tu moneda número 100?

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

Curso Introducción a la Psicología Positiva (Uruguay)

curso psicología profesionales

El curso consta de seis meses, tres prácticos y tres teóricos.
 
El horario es miércoles de 19.15 hasta 21:00 los primeros tres meses y cuando estén haciendo las prácticas se pueden arreglar los horarios de acuerdo a la disponibilidad de ustedes y los consultantes con quienes van a trabajar, supervisados por mí. La fecha de comienzo tentativa es el 18 de junio.
 
Es un curso avalado por Centro Psicología Positiva Uruguay, Grupo Awe (Argentina), Centro Psicología Positiva Bolivia, Happy Newcomers (Canadá) y Psicología Positiva Perú.
 
El costo es de 1500 pesos por mes.
Si quieren saber más sobre los contenidos del curso vamos a estar ofreciendo una charla gratuita el miércoles 11/6 en Gestido 2587 esquina Brito del Pino.
¡¡Los esperamos!!

27056130/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

Lo que debes saber sobre la depresión

depresión, triste

Las estadísticas apuntan a que 1 de cada 9 personas pueden llegar a padecer esta patología en algún momento de sus vidas. Mucho se habla sobre depresión y existen ciertas creencias alrededor de la misma que vamos a tratar en este artículo. ¿Qué es lo que tú tienes que saber acerca de la depresión?

La depresión es una patología mental, aunque aclaremos que tener un diagnostico no significa que tú estés loco, que no tenga solución o que no puedas salir adelante con la ayuda adecuada. La depresión puede aparecer en cualquier momento de nuestras vidas y eso no quiere decir que tú seas débil, muy por el contrario, incluso podríamos decir que las personas suelen salir fortalecidas una vez que aprenden a manejar lo que las aqueja. No solamente afecta a las mujeres, a quienes han tenido vidas terribles o a las personas mayores como puede llegar a creerse.

La depresión no es algo 100% biológico, si bien es recomendable el tratamiento medicamentoso, influyen otros factores de orden social y psicológico que deben ser tomados en consideración.

Esta patología no es simplemente sentirse triste, si bien la tristeza es un estado emocional que puede pasar solo, en la depresión el tiempo no es suficiente así como tampoco la fuerza de voluntad. Podríamos decir que la depresión en algún punto es una patología de la voluntad, la persona no puede encontrar motivos para levantarse de la cama o de pronto es abrumada por una sensación de tristeza y desesperanza profunda. Quien padece depresión debe lidiar con estos sentimientos que parecen surgir de la nada, debe tolerar su falta de energía y sus problemas para dormir, su falta de concentración. Para quien lo vive, no es sencillo escapar por sí mismo de estos estados.

No es necesario tomar medicación de por vida cuando tenemos depresión, si bien esto varía de acuerdo al tipo de depresión que se pueda tener o al profesional con quien se esté trabajando, las investigaciones han demostrado que la mayoría de las personas solamente deben recurrir a la medicación por un tiempo específico. Debemos saber que los medicamentes por sí mismos no son la solución mágica a nuestros problemas, usualmente es una combinación de psicoterapia y medicación lo que tenemos que llevar a cabo para poder sentirnos mejor.

La depresión no necesariamente es genética, si bien tener familiares con depresión incrementa el riesgo de que la puedas padecer las posibilidades oscilan entre un 10% y 15%. Muchas veces no es la genética que heredamos, sino las estrategias de compensación que aprendemos de nuestro entorno, si hemos sido educados por personas con una clara tendencia al pesimismo podemos ser más propensos a aprender maneras negativas y desesperanzadas de afrontar las vicisitudes de la vida.

¿Tienes más dudas sobre la depresión? Espero tus comentarios.

27056130/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

3 caminos hacia la diversión

¿Sabías que existen distintos tipos de diversión? Salir a caminar, mirar televisión, aprender a jugar ajedrez, todas pertenecen a distintas categorías y resultan ser efectivas para poder brindar a nuestro cerebro su tan necesario descanso. Recuerden que para ser productivos y mantenerse mentalmente activos, la energía tiene que ser recargada y el descanso divertirseapropiado nos brindará la fuerza que necesitamos para hacer lo que queremos.

Diversión de relax

Es la que requiere menos esfuerzo de nuestra parte y claro está nos ayuda a relajarnos y desconectarnos. Es la clase de diversión que no requiere de nuestras habilidades, que no es necesario que la organicemos con antelación, diversión que ni siquiera tiene por qué ser compartida con otras personas. Es la manera de divertirnos más sencilla, la cual puede ser hallada al mirar televisión o leer una revista. De todas maneras, debemos tener en cuenta que si bien es la más simple de ejecutar, es la que menos aporta a nuestros niveles de felicidad.

Diversión por acuerdos

Esta diversión es un poco más exigente que la anterior, implica actividades con cierta planificación como visitar un museo con la familia, realizar una cena familiar, hacer un viaje con otras personas. Son actividades donde el acuerdo con los otros es fundamental para poder llevar a cabo lo planeado. Lo positivo de este tipo de diversión es que colabora a fortalecer vínculos afectivos y crear bonitos recuerdos. Tenemos que tener en cuenta que esta manera de divertirse va a implicar esfuerzo de nuestra parte, organización y sobre todo coordinación con el resto de los involucrados.

Diversión desafiante

Es la diversión que mayor felicidad puede otorgarnos y la más demandante de llevar a cabo. Implica aprender cosas nuevas, es la diversión que requiere de mucho de nuestro tiempo, paciencia y perseverancia. Aprender a jugar al ajedrez por ejemplo requerirá de que estemos abiertos a conocer reglas nuevas, tendremos que practicarlo mucho y sobre todo equivocarnos en el proceso. Es lo que hace que nuestras habilidades se pongan en juego para poder adquirir cierto nivel de excelencia o profesionalismo en esa actividad.

Tanto la diversión por acuerdos como la diversión desafiante son las que brindan un mayor nivel de bienestar, ya que implican elementos que por sí mismos resultan muy eficientes para mejorar nuestro estado de ánimo, como el fortalecer y disfrutar de vínculos sociales, el poner en juego nuestras fortalezas y sentir que nos podemos convertir en expertos en alguna actividad.

Así que a la hora de buscar una buena manera de divertirnos, más allá de “matar” algunas neuronas mirando televisión, podemos recurrir a maneras más originales y emocionantes de descansar y crecer en el proceso.

27056130/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

 

 

¿Qué impide que seamos felices?

infelizTodos tenemos nuestras batallas personales con las cuales lidiar, aunque recientes investigaciones han demostrado cuatro de las razones más comunes que se tornan en pesados obstáculos a la hora de alcanzar nuestro bienestar.

Expectativas que no se han cumplido

Siempre tenemos un deseo, una meta que cumplir, trazamos un ideal a veces rígido que fácilmente puede convertirse en cultivo para nuestra desilusión. Creemos que a determinada edad ya deberíamos haber hecho tal o cual cosa, nos forzamos a cumplir con cosas que a veces ni siquiera son tan importantes para nosotros pero nos hemos obstinado en alcanzarlas. Si bien tener ciertos caminos pensados es relevante tampoco podemos atarnos a uno solo. Si bien los planes díficilmente resulten exactamente como los trazamos eso no quiere decir que no podamos obtener algo mejor en el proceso. Así que a no decepcionarse, entendamos que cada día es una oportunidad de sorprendernos y aprender a ser más flexibles. Al lograr ser más pacientes con nosotros y nuestras metas, tener expectativas realistas y más laxas, podremos derrotar esta piedra que se interpone entre nosotros y la felicidad que queremos alcanzar.

 

Cultivar resentimiento

 

Podemos quedarnos prendados en el odio fácilmente y esto solamente va a torturarnos. Les recomiendo que lean el siguiente artículo sobre el perdón para comprender por qué es importante liberarnos del mismo y qué podemos hacer para intentarlo: El perdón (parte 1)

Demasiado stress

Las exigencias del entorno más las propias pueden ser una combinación letal a la hora de intentar sentir mayor bienestar, es por eso que resulta muy beneficioso que tomemos cartas en el asunto. ¿Qué podemos hacer para disminuir nuestro stress? Meditar, pasar más tiempo al aire libre, ejercitarse. Más tips pueden encontrar en Psicología Positiva: Cero Stress

Relaciones no resueltas

Esto puede incluir a cualquier clase de vínculo, ya sea de pareja, de trabajo, familiar o amistoso. Si tenemos la oportunidad, sería muy beneficioso poder cerrar ese capítulo hablando con la persona en cuestión, de no ser posible siempre podemos recurrir al ejercicio del perdón para dejar ir esa rabia que nos hace daño y estanca.

Y a ti, ¿qué crees que te impide ser feliz?

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

¿Qué es el mindfulness?

atención plena

Actualmente se está hablando mucho de esta práctica, aunque sus orígenes se remontan hace mucho, mucho tiempo. En un principio, su palabra significó memoria y fue una técnica utilizada para la memorización conciente de textos extensos y complejos, utilizada por los brahmanes. Tiempo después, el budismo retoma la misma y amplía su uso.  

 

¿Qué es realmente el mindfulness?

Si bien no tiene una traducción precisa en español tal vez el  término que más se asemeja a explicarla es el de atención plena. Su finalidad consiste enprestar atención de manera conciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación y ausencia de crítica. Se trata de una experiencia contemplativa, es el observar sin juzgar, aceptando experiencias, emociones, pensamientos tal y como se nos presentan. Es marcar presencia en el  mundo totalmente abiertos a las experiencias sensoriales.

Poco a poco la práctica de mindfulness ha comenzado a integrarse a la  Medicina y Psicología de Occidente. Científicamente estudiada y reconocida como una manera eficaz de incrementar la autoconciencia, disminuir los síntomas físicos y psicológicos asociados al estrés y mejorar el bienestar.

Fue Jon Kabat-Zinn el responsable de introducir esta práctica dentro del modelo médico de occidente. Fundador de la Clínica de Reducción de Estrés en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts, en donde mediante el mindfulness ayudaba a aliviar síntomas tanto psíquicos como físicos.

¿Cuáles son los beneficios de esta práctica?

 Nos ayuda a recuperar nuestro equilibrio interno, tomando en consideración de forma integral al cuerpo, la mente y el espíritu. Practicándola desarrollamos una mayor capacidad de discernimiento y de compasión.

Una de sus estrategias fundamentales es el centrarse en el momento presente,  sentir las cosas tal y como suceden sin buscar controlarlas. Esto nos ayuda a aceptar las experiencias y emociones tal y como se nos presentan.

Otro componente esencial es la aceptación radical de la experiencia. Está relacionada con aceptar las experiencias y las reacciones a las mismas, como naturales. Esto habilita a que no las rechazamos. La aceptación supone una renuncia al control directo. No se busca que la persona controle sus reacciones, pensamientos o emociones sino que los experimente tal y como se producen.

¿Cuáles son las técnicas que se utilizan?

El procedimiento más utilizado incluye elementos cognitivos como la meditación junto con determinados tipos de relajación, o ejercicios enfocados en sensaciones corporales. Por mencionar algunas:

  • Body scan: experimentar sensaciones corporales asociadas al repaso activo del cuerpo.
  • La respiración: Concentrarse y experimentar libremente todas las sensaciones que sucedan en torno al propio ritmo respiratorio..

¿Cuáles son las aplicaciones clínicas del mindfulness?

  • Terapia de conducta dialéctica. Marsha Linehan desarrolló un tratamiento basándose en el mindfulness y la aceptación para abordar los trastornos de personalidad límite.
  • La terapia cognitiva de la depresión
  • Terapia de aceptación y compromiso.
  • Psicología positiva. Martin Seligman nos dice que la felicidad no es algo que nos sucede, sino algo que debemos elegir que nos pase. Siendo atentos a lo que nos rodea, a lo que sentimos vamos aumentando nuestras posibilidades de elegir y de disfrutar. Mediante la energía dirigida concientemente, energía alineada con nuestros objetivos, creamos más experiencias significativas y comprometidas en nuestra vida. Estar presentes nos ayuda a concentrarnos, practicar y potenciar nuestras fortalezas. Es esencial elegir en qué nos enfocamos.  Nos ayuda a auto regularnos, a ser más inteligentes a nivel emocional, a crear hábitos más saludables. Esta  práctica nos ayuda a reducir la distracción, la rumiación de pensamientos negativos y además contribuye a nuestro estado mental positivo. Desde la Psicología Positiva podemos practicarla mediante el saboreo, la meditación y no descartemos el yoga.

El mindfulness nos plantea un punto de vista complementario con los recursos clínicos convencionales. Quien tiene un ataque de pánico o un deseo irrefrenable por fumar y pretende controlarlo voluntariamente probablemente obtenga el efecto contrario. Solo hay una forma de «controlar» esas actividades involuntarias e indeseadas: dejándolas estar, dejando que ocurran, observándolas con la menor interferencia posible, dejando que se autorregulen automáticamente, que realicen su tarea los servomecanismos biológicos responsables de su actividad.

El mindfulness se nos muestra como una técnica muy interesante para ayudarnos a conocernos mejor, a no juzgar nuestras emociones, a tolerar mejor la frustración, a quitarle importancia a los monólogos negativos que pueden generarse en nuestro interior. Así que espero que todos lo pongamos en práctica porque tiene muchos beneficios para aumentar nuestro estado de ánimo positivo.

 

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

El arte de los hábitos

El arte del hábitoLa rutina bien escogida tiene el poder de ordenar nuestra mente y facilitar procesos. Si decidimos incorporar ciertas técnicas en nuestro diario vivir vamos a lograr también acercarnos a ver el mundo desde una perspectiva más optimista. Como siempre les digo, la práctica lo es todo, es lo que nos permite automatizar pensamientos diferentes que nos ayudarán sentir y comportarnos mejor.

¿Por qué es bueno tener hábitos?

Cuando ya logramos tener incorporados en nosotros ciertos hábitos que nos hacen bien, que en algún punto ya han sido automatizados por nuestro querido cerebro, lo que logramos es no sobreexigir tanto al mismo y no depender tanto de nuestra voluntad.

La rutina que podamos implementar no tiene por qué ser una obra maestra, basta conque sea algo que nos ayude a sentir mejor y nos aliviane el peso de las tareas del día a día. Sería agradable lograr pasar tiempo con la familia en la cena, sin la televisión, para poder conectarse y compartir experiencias. Dormir bien es otro de los elementos que tendríamos que tener en cuenta, recarga nuestro cuerpo de energía y evitamos agotarnos. Si estamos demasiado cansados eso nos hace sentir irritables, perjudica nuestro estado de ánimo de manera negativa y además nos puede provocar ansiedad y stress.

Cabe aclarar que tener una rutina y hábitos que no requieran de mayores esfuerzos no significa que estemos desconectados del momento presente y realicemos todo en piloto automático, significa en realidad organizarnos mejor y tener el tiempo para hacer cosas que nos ayuden a relajarnos. De todas maneras, disfrutar de las pequeñas actividades y mantenernos concentrados en el momento presente nos ayudará a sentir mayor bienestar.

Así de sencillos como lucen, los hábitos pueden ser un componente vital a la hora de sentir mayor felicidad. Lo importante es pasar a la acción, organizar actividades diarias de manera más eficiente, poner en práctica los ejercicios que encontraran en la web para aprender a ser un optimista inteligente, saber que con la práctica pueden adquirir una manera de pensar diferente y simplemente ser consistentes.

¿Qué nuevos hábitos consideran importantes practicar para incrementar su bienestar?

27056130/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

La satisfacción que genera ser reconocido en el trabajo

 El mundo laboral evoluciona hacia labores muchas veces inmateriales e intangibles, que no puede reconocerse exclusivamente con números, y que también necesitan del apoyo de nuestros jefes, nuestros compañeros de trabajo o nuestros familiares, pero, ¿cómo reaccionamos ante el reconocimiento laboral?

No todos necesitamos el mismo reconocimiento

Nuestra forma de afrontar el reconocimiento laboral, o más concretamente lareconocimiento laboral ausencia del mismo, se crea prácticamente desde la infancia. Hay formas de ser educado que desembocan en una mayor necesidad de ser reconocido en el trabajo.

Por ejemplo, cuando somos pequeños y sacamos buenas notas somos reconocidos, o cuando obedecemos la realización de una tarea somos premiados. Es algo que cuando se produce de esta forma, se queda grabado en nuestro interior, nos sentimos queridos y con confianza, y no necesitamos recurrir al exterior para rellenar ese vacío con reconocimientos de otras personas.

Pero no nos engañemos, todo el mundo necesita ser reconocido, nos aporta energía, vitalidad y equilibrio. De lo contrario entramos en un estado de baja autoestima, poca motivación laboral y angustia psicológica.

Los jefes muchas veces reniegan de reconocimientos por el miedo a que la motivación del trabajador disminuya, pero la realidad es que un trabajador satisfecho rinde más que uno que no se sienta útil.

¿Por qué necesitamos ser reconocidos?

Todos tenemos una necesidad casi natural de escuchar que estamos haciendo bien nuestro trabajo, lo cual es extraño porque ¿Quién mejor que nosotros mismos para juzgar si estamos trabajando bien o mal?

Los reconocimientos son tratados como pequeñas metas que debemos de alcanzar, forman parte de la motivación del ser humano para llevar a cabo su día a día. En algunas personas, incluso la remuneración económica pasa a un segundo plano, y eso que al fin y al cabo es el objetivo principal del trabajo.

Incluso el mundo de la mujer está cambiando con el reconocimiento de por medio. La mujer moderna ya no solo quiere trabajar para tener la satisfacción de sustentarse por ella misma ya que se encuentra en igualdad de derechos y capacidades, sino que necesita también el reconocimiento del resto de las personas que les rodean.

 ¿Hasta donde somos capaces de llegar para ser reconocidos?

Llegados a este punto hay dos tipos de personas dignas de analizar: las conformistas y las inconformistas.

Podemos ver más claro estos dos subgrupos analizando el extremo de cada caso.

El conformista es una persona que no busca el reconocimiento laboral porque realmente piensa que su situación estable actual será suficiente para ser feliz el resto de su vida, sin tener en cuenta que los momentos cambian, y nuestra psicología también, muchas veces al final acaban echando en falta ese reconocimiento laboral a largo plazo.

La persona inconformista a veces lucha tanto por el mayor número de reconocimientos que muchas veces se “olvida” de vivir la vida y cuando se quieren dar cuenta ya no hay vuelta atrás. Muchas emociones perdidas, personas que se fueron por buscar el reconocimiento, y entonces es cuando el reconocimiento carece de valor.

La persona ideal psicológicamente ante el reconocimiento laboral debe de valorar tanto el reconocimiento como aquello que le rodea, sabiendo medir cuánto debe dedicar a ser reconocido laboralmente y cuánto a ser reconocido como persona. Es el equilibrio, que a la larga causa más satisfacción.

 

Colaboración enviada por Gabinete Psicología Granada, psicólogos en Granada

 

 

 

 

 

Potenciando nuestro bienestar en el trabajo

felicidad trabajoMuchas veces nos vemos presionados a dar lo mejor de nosotros en el trabajo, en ciertas ocasiones las presiones son externas aunque en muchas otras somos nosotros los autores de las mismas. Estar motivados y trabajar de manera responsable y apasionada sin duda es vital, aunque sin las medidas adecuadas podemos desgastarnos demasiado pronto. Si nos empujamos hasta el límite lo que vamos a lograr es simplemente dejar de ser efectivos, sin el relax adecuado, sin las vacaciones, sin los descansos no podemos funcionar correctamente. Así que aquí el primer punto a tomar en consideración, descansar, jugar y divertirnos, las responsabilidades hay que cumplirlas, sin olvidarnos del tiempo para el sano disfrute. Si nos “quemamos” en el trabajo, ese cansancio y frustración será traslado al resto de nuestros ámbitos.

Empleados, jefes, managers, cualquiera sea nuestro rol, debemos contagiarnos de bienestar. Se ha comprobado que una organización feliz tiene mejores niveles de productividad, ganancias, creatividad, mejor retención del personal y sobre todo clientes satisfechos y leales.

Tenemos que ser cuidadosos a la hora de alimentarnos, cuánto dormimos, cuánto tiempo le dedicamos a las actividades de recreación, al tiempo a solas, al tiempo con amigos y con nuestros vínculos. Es recomendable que luego de períodos de arduo trabajo podamos involucrarnos en períodos de descanso y recuperación.

Nuestro desempeño laboral está positivamente influenciado por ciertas motivaciones internas como por ejemplo las relaciones laborales fuertes, la sensación de control sobre nuestra actividad laboral, estar habilitados a ser nosotros mismos.

Investigaciones han arrojado que los emprendedores son el grupo más feliz en el ámbito laboral ya que tienen la oportunidad de tomar decisiones que los ponen a cargo de su trabajo y además progresan día a día al tener autonomía y aprender nuevas estrategias o conocimientos relacionados con su campo de trabajo. Para aquellas personas que no son emprendedoras se les recomienda que dentro de su rol de trabajo intenten crear más elementos autónomos, quizás promover ideas, compartir nuevas visiones.

Amar lo que hacemos, potenciar quienes somos, trabajar duro y descansar. Busquemos el equilibrio sin desgastarnos, una mente sana necesita relajarse y no presionarse constantemente.

Trabajemos activamente para que nuestras organizaciones promuevan el bienestar tan necesario para que todos los involucrados puedan ganar. Y tú, ¿eres feliz en tu trabajo? ¿Cuidas de ti mismo?

 

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com