Ejercicio: Carta de agradecimiento

Ser agradecidos por las cosas y personas que tenemos en nuestra vida es un paso fundamental para ser más feliz. Abrir bien los ojos y comprender que nos rodean un montón de elementos, de detalles, que enriquecen nuestra vida nos hace sentir mejor, con más calma, con más alegría.

Existe un ejericio muy bonito en Psicología Positiva que nos permite conectarnos con  quienes amamos de una manera más profunda. Este ejercicio consiste en escribir una carta diciendole a esa persona todo lo especial que es para nosotros,  por qué le estamos agradecidos, cuál es la  influencia que ejerce sobre nuestros días. La entrega de la carta puede ser realizada de manera destacable, quizás llevando a esa persona a su lugar favorito o  decidir entregar la carta junto con un pequeño presente.

Este ejercicio te hará sentir feliz a ti y a quien reciba la carta, no debes dejar pasar la oportunidad de hacerle saber a quienes amas lo importante que son para ti. Las relaciones humanas son vínculos poderosos que tienen el potencial de brindar significado a tu vida. Los demás pueden influir positivamente en nosotros de mil maneras, grandes o pequeñas. Me gustaría contarles una historia personal de agradecimiento.

Yo nací con una enfermedad cardiovascular conocida como estenosis subpulmonar. Los médicos estaban convencidos de que sólo se trataba de un soplo del corazón, una condición bastante común en realidad.  Mi madre, quizás por su instinto maternal, no lo sé, estaba convencida de que ese extraño ruido que escuchaba en mi pecho, «como si rugiera un tigre» (palabras textuales) era mucho más que un sencillo soplo.

Asustada se dirigió a los médicos y les exigió que realizaran en mí un cateterismo. Ellos se enfurecieron, creían que era una locura someter a una pequeña niña a tal procedimiento sólo para despejar dudas cuando era evidente que no tenía nada grave. A mi madre la trataron muy mal, le exigieron firmar papeles donde los médicos se libraban de toda responsabilidad. Ellos creían que todo aquel esfuerzo era innecesario.

Una vez que el cateterismo terminó fueron a pedirle disculpas a mi madre, habían descubierto la estenosis y aún no podían salir de su asombro. Gracias a ella hoy estoy viva y tengo la oportunidad de ayudar a las personas, no de sus enfermedades físicas, pero si de las enfermedades del alma.

Estoy orgullosa de mi madre porque ella fue fiel a su instinto, a su preocupación y luchó para quitarse la duda, una duda que culminó en certeza. Así que por eso, gracias mamá.

Ahora es tu turno de expresar lo que sientes por aquellos que todos los días hacen nacer una sonrisa en tu rostro, por quienes te cuidan y te respetan, por quienes se preocupan por ti, por quienes te aman profundamente.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Desafía tus creencias

Nuestros pensamientos y emociones tienen un gran poder sobre nosotros, sobre cómo actuamos, sobre cómo permitimos que los demás nos vean.  Son tan poderosos que pueden llegar a afectar nuestra calidad de vida, provocarnos angustia, dolor, incluso privarnos de disfrutar las cosas más sencillas.

Cuando nuestros pensamientos se convierten en un estorbo es hora de aprender a controlarnos y a pelearnos con nosotros mismos de ser necesario. Primero que nada tenemos que concientizarnos de nuestras creencias. ¿Creemos que somos merecedores de amor, que todo el mundo quiere aprovecharse de nosotros, que no somos suficientes, que debemos ser perfectos, que somos un caos, que los demás nos desprecian? Cualquier creencia que nos genere angustia y nos empuje a actuar de una manera que sabemos que es negativa, debe ser desechada.

Estos pensamientos lejos de ser realistas, ponen una venda en nuestros ojos y tamizamos la realidad bajo este cúmulo de creencias erróneas que sólo producirán tristeza y reproche.

Una buena técnica para saber cuáles son los pensamientos que debemos analizar es tener en cuenta cuando nos sentimos mal, si algo te produce malestar o comienza a obstaculizar algún aspecto de tu vida cotidiana, es hora de prestar atención.  ¿Realmente tus pensamientos se ajustan a la realidad? ¿Qué consecuencias produce el pensar como lo haces? Y si lo que piensas es verdad, ¿sería tan terrible como crees?

Cuando te enfrentes a algo que genera en ti dolor debes pensar en una alternativa a eso, por ejemplo si crees «nadie me ama» deberás decirte «las personas me aman, yo me amo» Debes ir desafiando tus pensamientos que sólo te traen problemas.

Esta técnica debes aplicarla siempre que un sentimiento, un pensamiento te esté impidiendo ser tú mismo, te esté incapacitando para disfrutar más. Las personas negativas tienden a poseer creencias que sólo atentan contra su felicidad, por eso no hay nada mejor que aprender que a veces somos demasiado crueles con nosotros mismos y para variar, deberías aprender a cuidarte de verdad y darte el permiso para ser feliz.

 

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

¿Por qué se abandonan las terapias?

Cuando nos enfrentamos a la terapia psicológica elementos profundos comienzan a movilizarse en nosotros, aprendemos a vernos de una manera distinta y a la vez comprendemos que somos nosotros los que debemos realizar los cambios. Ninguna terapia tendrá un efecto significativo si la persona no se compromete de manera absoluta al tratamiento.

El problema es que a veces nos damos cuenta de que hay cosas que no queremos cambiar, como siempre digo, el cambio es díficil, muy necesario, pero difícil. Y en realidad este «no querer cambiar» está asociado a un deseo de permanecer en la misma situación, no porque se sea feliz necesariamente, sino porque el esfuerzo que requiere el cambio usualmente se hace agotador y la impaciencia gana. Se desea con ansias que el tratamiento resulte efectivo de inmediato y si bien se pueden lograr ciertas cosas en un número pequeño de sesiones, no se solucionará la problemática principal de inmediato, eso requiere tiempo.

Todos tenemos límites y somos concientes de ellos, a veces estamos convencidos de que no podemos lograr algo, de que no tenemos la fuerza suficiente, y yo considero que a veces no nos desafiamos a nosotros mismos. Hemos logrado cosas de las cuales no nos creíamos capaces de realizar tan sólo por intentarlo. A veces no nos queda otra alternativa que sacrificarnos y hacer todo lo humanamente posible para ir más allá de lo que creemos que no es posible para nosotros, debemos buscar en lo más hondo de nuestro ser para encontrar esa fuerza que finalmente nos ayudará a lograr nuestro objetivo terapéutico.

Existen factores que influyen en el abandono del tratamiento. Las personas quienes tienen un trastorno severo, una historia psiquiátrica de larga data, quienes sufren de una enfermedad crónica, los que padecen ciertos síntomas como sentimientos paranoides y esquizoides, las personalidades psicopáticas, el alcoholismo, trastornos de personalidad, entre otros elementos tienen una probabilidad más alta de dejar la terapia. Es importante que la motivación individual del consultante a favor del cambio no decaiga, que se establezca un vínculo agradable con el entrevistador donde el consultante pueda sentirse seguro.

No existen milagros en el área de la Psicología, pero sí existen mejoras y es en eso donde debemos concentrarnos y continuar trabajando para ser cada día mejor, no para satisfacer los deseos de los otros sino nuestros propios deseos, para ser mejor ante nuestros propios ojos y seducirnos a nosotros mismos.

 

 

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El laberinto de las excusas

Leyendo a Steve Pavlina una persona controversial  y con ideas novedosas sobre el área del desarrollo personal, comencé a reflexionar sobre un punto un tanto engañoso acerca de cómo cumplir nuestras metas.

Todos sabemos que para cumplir un gran plan es sabio dividir ese enorme plan en partes pequeñas para ir obteniendo nuestro gran objetivo. Un punto a favor de hacer esto al pie de la letra, es que a medida de que vamos logrando esas mini- metas nos vamos sintiendo con más energía y nuestra seguridad comienza a fluir inundando el resto de nuestras actividades. Vamos percibiendo cambios, aunque pequeños, significativos en nuestra vida y sentimos que estamos haciendo las cosas bien, deseamos ir por más y disciplinadamente vamos cumpliendo con cada cosa en nuestra lista para llegar a lo tan esperado. Lo hemos comprobado, esto funciona. Ahora pensemos en el problema…

Cuando deseamos algo con todo nuestro corazón, ese deseo está teñido por aspectos inconcientes que nos limitan. He mencionado el miedo a los cambios, la comodidad de permanecer donde estamos, el beneficio secundario de paralizarnos en el aquí y ahora. Si estamos enfermos recibiremos cuidados, si somos unos fracasados sin suerte inspiraremos lástima, jugaremos el papel de víctimas y quienes nos aman aplaudirán hasta el cansancio sin entender siquiera que el teatro de nuestros días se desmorona y nos hiere a la vez que nos agrada. Somos complejos, queremos las cosas pero hacemos todo lo posible para no lograrlas. Lloramos por nuestro maldito destino y hacemos todo lo que está a nuestro alcance para continuar atrapados en nuestra rutina tortuosa.

El beneficio de permanecer así es simplemente que no requiere ningún esfuerzo de nuestra parte, destruir siempre ha sido mucho más sencillo que construir. Empujarnos a hacer más cosas, motivarnos, inspirarnos, cuidarnos, movernos, cultivar nuestro espíritu, nos agota de sólo pensarlo…Y finalmente no hacemos nada.

Aquí es donde entramos en el intrincado laberinto de las excusas:  «yo deseo tener pareja pero no creo que ahora sea el mejor momento, estoy estudiando demasiado y no podría dedicarle el tiempo que se merece» «me encantaría cambiar de trabajo, pero eso de ir a las entrevistas es tan tedioso, es demasiado difícil ser el escogido entre tantos, así que tú me entiendes» «debería abandonar a mi marido, pero yo dependo de él, no sé qué sería de mi vida a mi edad, buscando trabajo, mudándome…» La lista de las excusas es infinita, tenemos de todos los gustos y colores, perfectamente delineadas a gusto del consumidor, somos mucho más creativos ideando pretextos que ideando planes para obtener lo que deseamos.

La madre de todas las excusas puede estar disfrazada de las mejores intenciones. Como mencioné, idear metas pequeñas para obtener a la gran amada, idolatrada, esperada, ansiada meta es útil. Sin embargo, esta inocente herramienta puede convertirse en un arma letal si lo permitimos. Estas mini-metas rápidamente pueden tomar la forma de excusa si nos descuidamos. Por ejemplo «quiero ser actriz, pero antes de hacer eso debería estar más delgada» Obviamente «el estar más delgada» será algo que se pospondrá eternamente, por lo tanto la persona ni siquiera intentará ir a las audiciones, ni siquiera intente quizás participar en algún teatro comunitario, no hará nada porque se ha empecinado en crear un pre-requisito, ya no estamos hablando de una meta previa a, sino de un freno que impide que vayamos en busca de lo anhelado.

Imponiendonos actos previos es otra manera de engañarnos, nos mentimos a nosotros mismos creyendo que estamos haciendo algo para ir en busca de nuestros sueños, cuando en realidad simplemente tenemos un terror indescriptible y haremos lo que podamos para evitar un cambio importante.

Lo que amamos nos atemoriza, quizás porque pensemos que no merecemos ser felices, o porque estamos convencidos de que carecemos del talento suficiente para dejar una marca en este mundo, o porque adoramos ser unos mártires y llamar la atención, o tengamos miedo de que una vez que obtengamos lo que queramos ya no habrá más nada por lo cual luchar y nuestra vida será aburrida, o tal vez obtener el éxito es difícil pero mucho más difícil es mantenerlo.

En nuestra mente vamos creando posibles escenarios de todas las razones por las cuales es tan inteligente quedarnos con los brazos cruzados, hacemos un trabajo mental exhaustivo y todo permanece en el plano del pensamiento. Ganamos y perdemos en nuestra imaginación, nos agotamos más pensando en todo lo que saldrá mal que actuando.

¡Basta de excusas! Esa es la primera regla, la fundamental para obtener lo que deseamos, se pierde muchísimo más pensando en todo lo malo que somos que actuando y demostrándonos a nosotros mismos lo equivocados que estábamos. No hay peor juez que nuestra propia crítica interna, somos demasiado crueles con nosotros y es hora de que eso cambie.

Recuerda que hay cosas sobre las cuales carecemos de control absoluto, por eso debemos concentrarnos en actuar sobre lo que sí podemos cambiar. Podemos cambiar nuestra manera de pensar, podemos aprender a amarnos más, podemos aprender a respetarnos, podemos luchar con nuestra parte más oscura, podemos aprender a ser más pacientes. Muchas cosas dependen únicamente de nuestra elección. Olvídate de los pre-requisitos, si deseas algo comienza actuando hoy, no importa cuán pequeño sea lo que estés haciendo, simplemente hazlo. Cambiar requiere esfuerzo, pero una vez que logres lo que quieras todo ese esfuerzo invertido no va a importarte. Puedes comenzar hoy mismo a hacer algo por ti.

 

 

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Los niños y la muerte, una enseñanza

Quedé pensando mucho en una de las charlas que compartí con una amiga doctora, quien me comentaba que había estado trabajando con niños que padecen cáncer terminal. Su historia me conmovió a la vez que me hizo reflexionar.

Estos pequeños asumen con completa serenidad que morirán, dibujan, sonríen, hablan contentos de que irán al cielo, dicen que en sus cortos años de vida han experimentado muchas cosas como el nacimiento de un hermano. Sin remordimientos, sin quejas, sin protestas, asumen la mala suerte que les ha tocado y hacen lo mejor que pueden con lo poco que tienen. Su única preocupación es qué sucederá con sus padres cuando ellos no estén, incluso en sus momentos más terribles, estos niños amorosamente se preocupan por el bienestar de sus progenitores, se preocupan por el vacío que dejaran en sus vidas cuando ya no sean parte de este mundo.

A veces nos quejamos de nuestros problemas creyendo que somos las personas menos afortunadas del planeta, que vivimos cada día plagados de tragedias, que no hemos logrado absolutamente nada. Incluso cuando estamos inmersos en problemas grandes, todo esto se reduce prácticamente a cenizas cuando pensamos en estas situaciones extremas pero reales. Los niños asumen inteligentemente y con amor lo que les sucede, son una lección de vida para nosotros  y ante estos sucesos casi inconcebibles, podemos inspirarnos  y aprender de ellos.

Nosotros tenemos una oportunidad cada día que despertamos, una oportunidad para ser mejores, para amar y dejarnos amar, para tomar control sobre lo que podemos tomar control, para ser felices, para sonreír, para volverlo a intentar. Cada día nos obsequia horas preciosas para poder hacernos cargo de nuestra vida y muchas veces desperdiciamos este regalo quedándonos con brazos cruzados y agrediéndonos a nosotros mismos en lugar de hacer algo para cambiar.

Estoy segura que la mayoría de nuestros problemas son solucionables, habrán situaciones más delicadas que otras no lo dudo, pero muchas veces lo que nos sucede es a causa de nuestro descuido y nuestra falta de aprecio.

Tenemos que aprender a amarnos y a mirar el mundo, cuando sientan que no hay nada por lo cual estar agradecido, piensen que estar vivos aquí y ahora es motivo suficiente para sonreír, saber que pueden compartir el día con quienes quieren es algo que no deben desaprovechar, tener la oportunidad de cambiar tu estilo de vida, de conocer nuevas personas, de simplemente sentir. Dejemos de dar cosas por sentado como si fueran un derecho, hay personas que no tienen este obsequio o lo tienen por demasiado poco tiempo. Pongamos nuestra vida y nuestros problemas en perspectiva, no nos ahoguemos en un vaso de agua, aprendamos a discernir cuáles son las verdaderas catástrofes de las que simplemente son malestares momentáneos y solucionables. Conozco personas que se quejan hasta el cansancio, insultan y maldicen a su vida  sólo por padecer un simple resfríado.

Estos niños me enseñaron una lección de amor y sabiduría, una serenidad admirable, una comprensión de la vida quizás mejor de las que muchas personas podrán llegar a obtener algún día.

Nuestras emociones son nuestro motor, entremos en contacto con ellas y aprendamos a aprovechar cada momento, recuerden que usualmente las cosas se aprecian cuando se pierden, no permitas que sea demasiado tarde para ti. Los niños son sabios y sus corazones están abiertos a lo que les sucede, debemos permitir que su enseñanza y su entereza sean un ejemplo. Yo los admiro profundamente por su valentía y ese coraje será su huella imborrable.

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Cómo controlar el enojo

¿Nunca desearon cerrar la boca en el momento preciso? ¿Han deseado acaso controlar sus impulsos? ¿Se han arrepentido de haber dicho o hecho algo por el calor del momento, cosas que pueden incluso enturbiar la relación con alguien querido por años?

El enojo es un sentimiento muy peligroso ya que nos conduce a hacer cosas sin pensar, a actuar por impulso y a medida de que las discusiones se van tornando más acaloradas, nos convertimos en monstruos despiadados e irreconocibles con tal de derrotar al otro a cualquier precio.

El enojo consta de tres componentes básicos. El primero es el pensamiento, algo que nos dice que nos quieren pasar por encima, que no nos están respetando, que no nos aprecian lo suficiente. Como reacción a este pensamiento inconciente hay una respuesta corporal donde tus músculos se ponen tensos, la presión arterial comienza a elevarse, tu cuerpo se está preparando para la última etapa: el ataque. Su principial objetivo es defenderte, no interesa si en realidad te atacaron o no, tú lo sientes así y en consecuencia responderás. Tu defensa podrá tomar una forma verbal o física, pero el fin es el mismo: lastimar a quien te hirió primero. El enojo clama venganza y justicia, pero justicia ante nuestros ojos, ante nuestra perspectiva que no siempre es la más acertada. Es un sentimiento «moral» que apunta no solamente a defenderse al ataque del momento, sino también busca prevenir ataques futuros mediante el daño a nuestro atacante.

Cuando nos dicen que aprendamos a suprimir nuestro enojo muchos pueden sentirse estafados, consideran que están haciendo algo incorrecto al dejar pasar ese momento, ¿cómo el otro puede tener razón?, ¿cómo lo vamos a dejar salirse con la suya sin que sufra las consecuencias?

La creencia popular e incluso algunos postulados de Psicología, nos dicen que suprimir el enojo puede derivar en depresión o incluso enfermedades físicas, aunque nuevos estudios comprueban que esto no es cierto, muy por el contrario, vivir enojado y peleando con los demás hace subir los niveles de stress y enfermedades cardíacas. Esto no quiere decir que no debamos decir lo que pensamos, debemos ser honestos, el problema es que cuando estamos enojados nuestra visión se nubla y toda la evidencia mágicamente se mostrará a nuestro favor, sólo nosotros podemos tener razón y esto no es necesariamente verdad en la mayoría de los casos, todo lo que los demás digan o hagan cuando nosotros estamos enojados se verá como una agresión deliberada por parte de los otros. No podremos ponernos en el lugar del otro porque estamos demasiado ocupados intentando defendernos.

El enojo es la emoción que inevitablemente nos empuja a la violencia a todo nivel, en lo social, en lo familiar, en lo individual. Es el culpable de dañar las relaciones, de desgastarlas, es un sentimiento rápido que no es meditado, es destructivo.

¿Cómo controlar el enojo?

Cuando el disparador de nuestro enojo aparece, atacamos prácticamente de inmediato, por lo tanto tenemos que intentar calmarnos antes de hacer algo. Cuando el pensamiento de «estamos siendo atacados» aparece, debemos atenderlo de inmediato e intentar modificarlo. Respira hondo y concentrate en tu respiración, incluso cuenta tus respiros. Mientras haces esto piensa ¿es esto realmente un ataque? Intentate colocar en los zapatos de tu interlocutor, quizás esté teniendo un mal día, esto no tiene nada que ver contigo así que no lo sientas como una onfensa personal. Siéntete como si estuvieras realizando una delicada tarea, un desafío para poner a prueba tus habilidades para lidiar con personas o situaciones difíciles.

Este tiempo de reflexión te ayuda a concientizarte de tus sentimientos, vas a sentir tu cuerpo reaccionando, es hora de relajarte, de respirar pausadamente y no estalles en ira ya que quizás es exactamente lo que tu interlocutor está buscando, pero no le des el gusto.

Una vez que este tiempo de modificar tu pensamiento y hacerte conciente de tus sentimientos ha culminado, es hora de actuar. En vez de atacar sin más, podrías simplemente sonreír y dejar pasar la ofensa.  Describe de manera objetiva, carente de todo matiz emocional, exactamente qué es lo que te está molestando del otro. Es importante que no exageres, que seas preciso, si estas enojado porque es la cuarta  vez que tu novia  llega tarde a una cita no digas «siempre llegas tarde» simplemente di «me molesta que hayas llegado cuatro  veces tarde». Debes expresar qué es lo que esto te hace sentir, no acuses a tu interlocutor, simplemente identifica qué es lo que estás sintiendo en ese momento. Sé específico en cuanto a lo que esperas que la otra persona haga, por ejemplo «me gustaría que ya no llegaras tarde a nuestras citas». Y finalmente hazle saber al otro acerca de lo que sucederá si esa conducta molesta continúa, no confundamos esto con una amenaza, sino una manera concisa de hacerle ver al otro que sus actos tienen consecuencias «mi amor, sabes que te adoro, pero tengo poco tiempo para estar contigo y me gustaría que lo pudieramos aprovechar al máximo, si llegas tarde una próxima vez no volveré a invitarte a salir». Lo importante de esto es que cumplas lo que dices, así podrás demostrarle al otro que trataste de ser comprensivo, pero también tienes sentimientos y derechos que deben ser respetados.

Las peleas siempre tienen que tener una conclusión, ser claras, decir exactamente lo que pensamos de manera inteligente. No podemos reaccionar rápidamente, ya que sin la ayuda del pensamiento nos convertimos en seres injustos, fríos y usualmente cometemos actos que sólo desencaderán en arrepentimiento después. Te invito a probar esta técnica y a enojarte menos.

Si quieres aprender más técnicas sencillas y efectivas para controlar el enojo te invito a adquirir por tan sólo 5 dólares mi ebook COMO GANARLE AL ENOJO. Escríbeme a mi email para más información

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Psicología Positiva: Preguntas Frecuentes

 

Christopher Peterson en su libro A primer in Positive Psychology nos habla de las dudas más frecuentes que surgen cuando hablamos  de Psicología Positiva. Aquí comparto las respuestas con ustedes.

¿Es la psicología positiva sólo una ciencia de la felicidad?

La felicidad y el placer son de suma importancia para nuestra corriente, aunque también  nos abocamos al estudio de los rasgos positivos, así como el estudio de los valores, intereses, habilidades y talentos. También nos conciernen las instituciones sociales que contribuyen a una buena vida como el matrimonio, la familia, la religión, la educación.

¿Cuál es la relación entre la Psicología Positiva y la Psicología Humanista?

El Humanismo es la doctrina que nos dice que las necesidades humanas y los valores tienen más relavancia que los objetos materiales, lo que conlleva a que la gente no pueda ser estudiada simplemente como parte del mundo material. Es una corriente que le brinda relevancia a las metas que las personas persiguen, la importancia de sus decisiones y la racionalidad. La existencia y su significado son las interrogantes más fuertes de esta corriente.

La Psicología Positiva se preocupa tanto por lo bondad y la maldad de las personas; mientras que los humanistas suelen asumir que las personas son inherentemente buenas. La Psicología Positiva demuestra un fuerte interés en comprobar científicamente sus postulados, los humanistas a veces se muestran escepticos en cuanto a la ciencia y su habilidad para dar respuesta a los temas que realmente importan.

¿Es la Psicología Positiva algo más de lo que los maestros nos han enseñado?

La respuesta a esto es sí, investigamos mucho más de cosas que ya son obvias para el conocimiento poular. Por ejemplo, luego de una ruptura amorosa, muchas personas tienden a exagerar las consecuencias de este evento, considerando que sufrirán por años o que jamás conocerán a alguien que los ame de nuevo. Usualmente el tiempo de duelo es mucho menor al que consideraron en un principio y en la mayoría de los casos se vuelven a enamorar a pesar de aquellas predicciones fatalistas. Este es un hallazgo muy interesante que nos demuestra que el pronóstico emocional de los sujetos en la mayoría de los casos es erróneo,  y parecen no aprender esto aunque atraviesen repetidas experiencias que pongan en cuestionamiento su creencia.

Otra creencia arraigada es que ser esbelto y tener dinero brindara suprema felicidad, sin embargo, se ha demostrado que este no es el caso. La Psicología positiva debe derribar los mitos de las creencias populares  y para esto, los métodos científicos son el mejor aliado.

¿Es la Psicología Positiva indiferente al sufrimiento?

Un mejor entendimiento del bienestar ayudará a las personas en general, ya estén atravesando por una situación problemática o no. El nexo entre el sufrimiento y el bienestar es un tema que merece ser estudiado.

Ciertas personas luego de una experiencia traumática surgen de ésta sintiendo una mayor apreciación por la vida, con una perspectiva más alegre y profunda de lo que los rodea.

El sufrimiento importa, pero no tratamos de enfocarnos únicamente en lo que la persona carece, sino en esas fortalezas que ya posee para ser feliz.

¿Acaso la vida no es trágica?

Nos acusan de que ignoramos el hecho de que la vida es trágica de por sí, las enfermedades, la muerte, las crisis mundiales, las guerras. Estas cosas son terribles, pero la mayoría de las personas no vive todas ellas necesariamente y aún así se aferran a una visión oscura del mundo como si esta fuera la decisión más inteligente. Hay cosas malas, pero siempre pueden existir cosas peores. Podemos aferrarnos a la cómoda decisión de que nada va a cambiar, de que nada merece la pena, de que no tenemos control sobre lo que sucede, ¿pero para que hacer esto cuando vivir desde una perspectiva donde se aprende a apreciar las cosas que sí tenemos resulta mucho más satifactoria?

¿Son estúpidas las personas felices?

Ciertos sujetos prefieren decir que existe un vínculo innegable entre la idiotez y la felicidad. Este estereotipo ha nacido en parte gracias a la creencia mencionada de que la vida es trágica y creer lo contrario es mera ignorancia.

Cuando se han comparado la vida de las personas felices y la de quienes no lo son, los estudios demostraron que una persona optimista y feliz  es más exitosa en diversas áreas de su vida, cultiva relaciones emocionales profundas y hasta puede vivir por más años. El beneficio intelectual de ser feliz, es que al encontrarnos en este estado, somos capaces de pensar de una manera más creativa y flexible.

¿Existe una Psicología Negativa?

No, la psicología clásica es necesaria y ha tratado diversos temas y patologías importantes. La Psicología Positiva se muestra como una corriente que sin desprestigiar el conocimiento más clásico, se concentra en otras áreas que han sido olvidadas como la felicidad, el optimismo, el perdón, el talento, la creatividad.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Emociones positivas en los niños

Los niños pequeños suelen experimentar diversas emociones positivas y estas son ampliables, acumulativas y permanentes. Además de lo agradable que es experimentar estas emociones, también contribuyen al crecimiento y a la optimización de los recursos físicos, sociales y cognitivos. Despierta la necesidad de explorar y así el niño comienza a dominar las situaciones y su entorno. Este dominio va induciendo nuevas sensaciones positivas que a su vez lo impulsan a continuar explorando y a tener más dominio, se convierte así en un espiral ascendente de emociones placenteras.

Los padres deben centrarse en aumentar los rasgos positivos y no solamente preocuparse por los rasgos negativos. Martin E.P Seligman nos propone en su libro La auténtica felicidad técnicas para incrementar las emociones positivas en los niños. Él nos aconseja que los padres deben dormir con su bebé durante los primeros meses de vida. Esto tiene como finalidad la creación de vínculos de amor fuertes. Cuando el bebé despierta lo primero que ve es el rostro de sus padres, lo que generará más seguridad y además, en el caso de los progenitores que deben trabajar, es una oportunidad para compartir más momentos con el pequeño. Usualmente son las madres quienes tienen un vínculo más fuerte con el bebé, pero de esta manera el padre puede también participar de una manera más activa,  no sintiendose excluido e incluso puede contribuir positivamente a la unión sentimental de la pareja.

Los juegos sincrónicos son juegos interactivos entre padres e hijos que pueden ser puestos en práctica en cualquier situación. Las capacidades que tiene un bebé van ampliándose casi semanalmente y los juguetes se convierten en herramientas para nuevos desafíos que inspirarán la fluidez y el sentimiento de logro. Las cajas de cartón, los bloques de construcción y hasta los diarios y revistas, son útiles para experimentar y divertirse al mismo tiempo. Cuando vean a su hijo absorto en un juego, traten de no cortar su inspiración con brusquedad, es recomendable que diez minutos antes de que deban terminar de jugar se los ponga sobre aviso, asi le darán tiempo de finalizar con alegría y no sobresalto.

Deben ser cuidadosos con la utilización exagerada de la palabra NO, es necesario utilizarlo para implementar límites o alertar sobre un peligro, pero usualmente los padres utilizan este término indiscriminadamente para aquellas cosas que les resultan molestas del pequeño, en vez de solamente darles el uso que corresponde. Por ejemplo, puede resultarnos molesto que el niño nos pida un montón de juguetes cada vez que hacemos las compras. Para evitar un no rotundo, podríamos simplemente decirle que anotaremos ese juguete para la lista de navidad o para su cumpleaños. Si está peleando con su hermano, golpeandolo, podríamos decirle que eso le duele al hermano y que jueguen despacio para que ambos se diviertan. Los «no» sólo deben ser utilizados cuando realmente los pequeños se encuentren ante un peligro, cuando una actitud simplemente sea molesta, pensemos en maneras alternativas de llamarle la atención sin recurrir necesariamente a la negativa. Si los niños se acostumbran a escuchar el no a cada instante, se convertirán en personas pasivas, con falta de iniciativa.

En cuanto al elogio y al castigo hay que tener en cuenta el postulado de la estima positiva. No se puede elogiar al niño porque sí, debió haber hecho algo para ganarselo. Si se entregan elogios desmedidos que nada tengan que ver con el dominio que el niño ejerce en alguna tarea, estamos debilitandolo de cierta manera. Se lo festejará de acuerdo al logro obtenido, a mayores logros, como decir su primer palabra por ejemplo, mayores elogios. El amor y el cariño sí deben ser incondicional, pero no así los halagos. Cuando es necesario imponerle un castigo a un pequeño, hay que centrarse en la conducta negativa, si rompió el jarrón centremonos en el jarrón, no acompañe el reto con «no sirves para nada, eres un inútil, siempre estas rompiendo todo». El niño debe tener sumamente claro el motivo por el cual está siendo castigado y cuando él se comporte de manera caprichosa, se puede pensar en maneras alternativas de calmarlo sin recurrir al castigo. Una buena comunicación con el pequeño y la claridad de los límites ayudarán a controlar los caprichos infantiles.

La rivalidad entre hermanos es algo en extremo frecuente. Una manera efectiva de lidiar con la misma, se basa en hacer sentir a los hermanos mayores importantes, haciendole participar en el cuidado del bebé, haciendole entender que los padres tienen suficiente amor para todos. La rivalidad surge cuando los niños se sienten amenazados ante la idea de que ahora se los amará menos, pero una vez que les aseguremos que esto no es así mediante nuestros actos y una cuota de confianza en ellos, la rivalidad ya no será un inconveniente.

Antes de que el niño vaya a dormir es el momento ideal para compartir un lindo momento con los padres. Es la oportunidad que tienen los pequeños para recordar todas las cosas que hicieron durante el día y concentrarse en las experiencias positivas que vivieron. El estado de ánimo negativo no puede sobrevivir en alguien que está repleto de buenos recuerdos y creencias positivas. Los últimos pensamientos antes de entrar al mundo de los sueños deben ser imágenes bonitas, de alegría, para que nos aseguremos que duerman tranquilos y disfruten a pleno el descanso.

Un niño positivo es un niño feliz y será un adulto fuerte emocionalmente, seguro de sí mismo y que verá la vida de una manera alegre, alguien que podrá defender sus ideales y salir airoso ante los inconvenientes de la vida adulta.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Sólo haz algo

Hay una regla fundamental para obtener las metas que nos proponemos en la vida, y eso es saber que nuestros grandes logros primero se obtienen comenzando con pequeños detalles. Cada pequeño acto que realizamos para estar más cerca de nuestro, sueño es un ladrillo que vamos colocando en nuestra torre de plenitud. Cualquier meta, por gigantesca que sea, debe comenzar con el más mínimo acto. Por ejemplo, si tu propósito es adelgazar, primero debes comenzar en cuidar tu alimentación y algo tan sencillo como eso puede ser simplemente cambiar la leche entera por descremada, o en vez de comer un chocolate de tarde cambialo por una fruta. Si quieres obtener un mejor trabajo, comienza por buscar. He notado que muchas personas se quejan de su mala fortuna laboral, pero al mismo tiempo no están siquiera buscando en el periódico un nuevo empleo.

Las cosas siempre aparecen en nuestro camino, siempre y cuando estemos dispuestos a cumplir con esta sencilla regla, hay que hacer algo para obtener algo. La acción se convierte en nuestra mejor aliada al momento de obtener lo que queremos. Muchas veces caemos en la ansiedad, pero los grandes logros llevan meses y años de preparación para que finalmente puedan ver la luz. Debemos mantener el entusiasmo y la plena confianza en nosotros, no nos dejemos llevar por cosas externas sobre las cuales no tenemos control, aseguremonos de tener control sobre nosotros mismos. Cuando caminamos por la vida seguros vamos transmitiendo a los demás esa seguridad, así que si tu convicción por obtener algo es poderosa, no dudes de que lo conseguirás.

Los grandes soñadores que se han convertido en hombres y mujeres de éxito jamás abandonaron su sueño, a pesar de todas las adversidades por las cuales debieron atravesar, y si ellos lo lograron tú también lo harás. Nunca debes darte por vencido y no te desanimes si las cosas llevan tiempo, lo importante es que cada día vayas colocando tu granito de arena y un día tu castillo será realidad.

Existe un dicho que reza «si siempre haces lo que siempre has hecho, siempre tendrás lo que tienes». Este es el momento ideal para ver cuál de tus acciones te ha llevado a dónde estás. Nuestra vida es el resultado de las decisiones que tomamos, y como ya mencioné hay cosas sobre las cuales no tenemos control, sin embargo, hay otras sobres las que sí, y es en éstas precisamente donde tenemos que concentrarnos. Si te has percatado de algún patrón de comportamiento que no está dando el resultado esperado, deshazte de él ahora mismo, no esperes más, comienza probando con nuevas actitudes hasta que encuentres la que mejor te resulta.

Cuando se trata de tener una meta, las fuentes más importantes que tenemos son los deseos, nuestras creencias, nuestra imaginación, visualizaciones, pero todo esto pierde fuerza sino se acompaña de acción. Nada se conseguirá por estar de brazos cruzados pensando que las cosas vendrán mágicamente a nuestro camino, debemos todos los días hacer un pequeño esfuerzo para que el cúmulo de nuestras acciones pequeñas se conviertan en nuestro propósito tan anhelado.

Comienza hoy mismo con algo pequeño, una mínima acción que será la primera de varias, tú puedes hacerlo, cambiar siempre está en tus manos.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Cómo solucionar el trastorno por atracón

El trastorno por atracón, conocido en inglés como Binge Eating Disorder, se caracteriza por una pérdida absoluta de control a la hora de comer, lo cual sucede periódicamente, se ingieren enormes cantidades de alimentos en un corto período de tiempo y las conducta compensatorias como vómitos inducidos, laxantes, no comer o ejercitarse de manera excesiva, pueden llegar a estar presentes pero no de manera constante como sí sucede con la Anorexia Nerviosa y la Bulimia Nerviosa.

Qienes padecen este trastorno comen cantidades exageradas de comida calórica de manera rápida y no se detienen hasta que se sienten incomódamente llenos, hasta el punto que su estómago puede doler. Estas personas suelen ser obesas debido a su comportamiento alimenticio inapropiado, sin embargo, hay casos donde la persona mantiene un peso normal a pesar de estos atracones. Cabe aclarar que no todas las personas obesas necesariamente sufren del trastorno.

La gente no desea tener exceso de peso, pero no pueden evitar ingerir la comida de manera descontrolada, lo cual acarrea severos conflictos internos entre la imagen corporal que desean tener y la realidad de que no pueden alcanzar esa silueta porque simplemente no pueden detenerse ante la comida. Esto genera tristeza, culpa, auto reproches y rechazo hacia ellos mismos. Veremos que muchas veces se abstienen de comer en público o comen poco ante la presencia de los demás, pero al llegar a su casa comienza el desenfreno alimenticio.

Las emociones ocupan un rol fundamental en este trastorno. Se suele comer como manera de lidiar con el stress, la ansiedad, el enojo (con uno mismo a manera de castigo, o con los demás), la angustia, la desilusión, la soledad. Muchos se sienten de cierta manera estafados por comer lo que quieren y  no poder mantener el peso que desean, como sí ocurre con ciertas personas que no cuidan su alimentación y sin embargo se mantienen delgadas. Un trastorno de alimentación se convierte en un trastorno de sentimientos, ya que el trastorno se convierte en una herramienta para manejar nuestras emociones. Estar a cargo de lo que entra en nuestro cuerpo de cierta manera nos hace sentir en control, un control que pudo haberse perdido debido a una situación traumática.

Se suelen comenzar dietas al no verse conformes con su cuerpo, que en algunas ocasiones son demasiado extremas, o pueden intentar cambiar sus hábitos alimenticios dedicándose a consumir sólo alimentos sanos. Todos los esfuerzos serán en vano, porque por poco tiempo podrá mantenerse la determinación y pronto los alimentos calóricos los seducirán de nuevo.

Los sujetos pueden sufrir por el trastorno por atracón debido a su componente emocional, en algunos casos a su genética o por las conductas (en especial los hábitos alimenticios) aprendidos en su niñez. Es frecuente ver que las personas crecen viendo a sus padres comiendo de manera poco sana, lo que los pequeños imitarán y mantendrán como modelo durante su vida adulta. También es común ver que las personas están condicionadas a comer todo lo que hay en el plato, como si fuera algo malo dejar la comida. Los niños pueden llegar a aprender a manejar su tristeza con alimentos, siendo éstos utilizados como un sedante o un premio.

El tratamiento

Se suele necesitar un tratamiento multidisciplinario con nutricionista, psiquiatra y psicólogo, debido al interjuego psíquico/físico que se presenta. Lo delicado del problema es que tratamos con una adicción a la comida y no es algo que podamos alejar de nuestras vidas como una droga, ya que necesitamos alimentarnos varias veces por día. La clave se encuentra en establecer una RELACIÓN SANA CON LA COMIDA.

Entre las opciones de tratamiento nos encontramos con la Psicoterapia cognitivo-conductual, la reeducación alimentaria y motivar al sujeto a realizar ejercicio, a entrar en contacto con su cuerpo y poder controlarlo más.

Linda Craighead, profesora de Psicología, es especialista en trastornos de alimentación y escribio el libro The Appetite Awareness Workbook: How to Listen to Your Body And Overcome Bingeing, Overeating, & Obsession With Food, donde nos explica el AAT (appetite awarenes training/ entrenamiento de conciencia del apetito). Esta técnica es sencilla, práctica y útil para ayudar con el trastorno por atracón. A continuación mencionaré algunos consejos para superar los atracones que aparecen en el libro.

Es importante que no se cuenten calorías, que no se concentren en la grasa o la propiedad del alimento en sí, sino que hay que prestar atención a lo que está pasando adentro de uno, cuánta comida se va a consumir y cómo se va a sentir en el estomágo, cuánta comida es la que en realidad se necesita. Hay que concentrarse en las señales físicas que nuestro cuerpo emite, aprender a escucharlo y detenerse cuando uno se encuentra moderamente lleno. Se debe prestar atención a la señal de hambre real.

No pueden existir alimentos prohibidos, ya que si se hace esto será más dificíl mantener el propósito de escuchar al cuerpo al generar ansiedad por la privación, tenemos que darnos un permiso conciente de comer lo que deseamos. Al momento de comer, debemos estar atentos de lo que comemos, disfrutar cada bocado y tomarnos nuestro tiempo para comer (mínimo 20 minutos). Se debe evitar comer cuando uno tiene demasiada hambre porque de esta manera se comera rápido y será más difícil detenerse. Es necesario alimentarse cuando sentimos tan sólo un poco de hambre y finalizar al sentirse un poco llenos.

Cuando comenzamos a comer algo que no debemos sentimos que ya arruinamos todo nuestro esfuerzo por el día, debido a esto se continúa ingiriendo alimentos calóricos de manera descontrolada, diciendose a uno mismo que al día siguiente se dará comienzo de nuevo al tratamiento desde cero. Cuando se coma en exceso una vez al día, no debes culparte ni dejarte llevar, continúa como si nada hubiese sucedido, si en una comida no pudiste controlarte no quiere decir que debas dejar que el resto de tus comidas sean exageradas también.

No comas sólo porque tienes la comida ahí, presta atención a tu señal interna de hambre, ¿por qué quieres comer ahora? ¿En realidad estás hambriento o estás buscando la comida para lidiar con algo difícil para ti? Tampoco planees comer en exceso, si tienes una fiesta no pienses que puedes comer sin control y después intentes compensarlo con alguna dieta o algún otro método.

Cuando se siente hambre tenemos que pensar por qué, si estamos tentados de comer en exceso pensemos si estamos reaccionando a algo o a alguien de nuestro ambiente. Debemos ser cuidadosos con lo que nos servimos en el plato, ya que tendemos a comer todo lo que hay en él, por eso se recomienda utilzar platos pequeños a la hora de alimentarse.

No dejes que los demás te presionen, sino tienes hambre o hay algo en particular que no desees comer, no permitas que los demás te induzcan a hacer algo que no quieres.

Es muy importante anotar lo que uno ingiere durante el día y qué sintió al hacerlo. Debemos etiquetar las consecuencias de nuestro comportamiento de positivas y negativas e identificar lo que desencadena el atracón. Aprende a monitorearte a ti mismo, cuida de ti mismo.

Hay que aprender a comer sólo cuando se dan las condiciones apropiadas, lo que significa alimentarse a determinada hora, no dejando pasar mas de cuatro horas entre comidas y que cuando se coma sea libre de distracciones, concientes de lo que ingerimos, despacio y en un lugar cómodo, no de pie en la cocina, jamás en la cocina que nos tienta siempre a comer más de lo debido.

Compra tu cuaderno y comienza con estos consejos, practicalo al menos durante seis semanas y verás como los atracones comienzan a reducirse.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com