Charla: Maternidad, gratitud y disfrute (Uruguay)

ciclo bienestar

Desde el primer momento que tenemos en brazos a nuestro hijo las emociones nos desbordan, sentimos la felicidad más absoluta que a veces también viene acompañada del miedo mas gigantesco. Todas las mamás en algún momento podemos llegar a cuestionarnos nuestra valía o sentirnos desbordadas por el cambio de nuestra rutina. Sin embargo, el amor todo lo puede y cuando abrimos nuestro corazón también estamos más receptivas a aprender y a dar lo que sea necesario para que esta hermosa vida que nos han obsequiado crezca sana, fuerte y feliz.

 

La maternidad es una aventura y un regalo, una oportunidad para desafiarnos a ser lo mejor que podamos ser, a tamizar nuestros defectos y potenciar nuestras virtudes. Es una bocanada de inspiración divina que nos empuja a tener una fortaleza que creíamos que no existía.

 

Desde la Psicología Positiva, corriente en la que me especialicé, hablamos de parentalidad positiva y las investigaciones nos obsequian algunos lineamientos para que podamos cumplir con la tarea más importante de todas: que nuestro hijo aprenda a ser feliz.

 

Seguramente nos obsesionemos por las rutinas, la comida, la limpieza, pero muchas veces olvidamos lo más esencial, la felicidad es una habilidad que se aprende y se desarrolla a lo largo de toda nuestra existencia. Que mejor labor que construir un ser humano optimista con una amplia capacidad para el disfrute, la alegría y el bienestar.

 

Nuestro hijo tiene derecho a crear emociones positivas en su vida, a ser capaz de descubrir y jugar con sus talentos, a aprender a relacionarse desde el respeto y el cariño con quienes lo rodean, a develar su propósito cuando sea un adulto, a ser un ser humano capaz de soñar, proyectar y ejecutar sus metas.

 

En mi charla apta para madres primerizas y también con experiencia les enseñaré:

  • A vivir la maternidad con gratitud y sin tanto estrés
  • A reflexionar acerca de lo qué es realmente importante
  • A generar una sana independencia
  • A descubrir tus fortalezas
  • A mimarte sin culpa
  • A convertirte en una madre feliz

Inscripciones https://goo.gl/SJhr8G CUPOS LIMITADOS

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¿Niños felices? Límites saludables

Las rabietas, el mal comportamiento, pelearse con los compañeros del colegio, son actitudes frecuentes que podemos encontrar en los pequeños. ¿Cómo puedes aprender a establecer límites saludables en los niños?

 

Los niños desobedientes suelen serlo con sus padres, abuelos, maestras. Se burlan y niñoscuestionan la autoridad descaradamente e incluso a veces pueden ser violentos. Sin darte cuenta, como padre puedes llegar a tener un patrón de conducta que esté fomentando esto en tu hijo.

Se ha comprobado que aquellos padres que son demasiado permisivos o quienes se ponen ansiosos y gritan influyen negativamente en sus hijos a la hora de establecer normas.

Seguramente ya sepas que los niños se comportan mal para llamar tu atención, el problema es que cuando consiguen hacerlo por este medio, le estás enseñando que llamar la atención de una manera negativa es bueno ya que ellos obtienen lo que quieren.

Para que los niños te hagan caso, una de las cosas que debes tener en claro es que las cosas deben decirse una sola vez. Si el niño no te presta atención, repítele que se espera que obedezcan al primer pedido, de lo contrario habrá consecuencias. Pero esto debe decirse con firmeza y calma, no a los gritos desesperados porque lo verán como que están ganando la discusión.

Si el niño continúa gritando, comportándose mal o haciendo berrinches es hora de ignorarlo. Aunque cueste, si lo ignoras el irá perdiendo fuerza, tú tienes que ser más perseverante que tu hijo, ellos tienen mucha energía e insistirán hasta el cansancio, pero tú debes ser más fuerte y seguir firme con tu postura.

Lograr terminar el berrinche al primer intento suele ser más eficaz que dejarle pasar unos cuantos, si se corta el mal comportamiento rápidamente tendrás más éxito en los siguientes episodios.

Es aconsejable finalizar con los berrinches en la casa, ya que en la calle, con público, los niños ven más sencillo el comportarse mal y salirse con la suya.

Razonar con los niños cuando están gritando y enojados suele no funcionar y en vez de intentar convencerlos y explicarles todo, a veces simplemente hay que obedecer a los mayores. Si ellos comprenden que no tendrán atención de tu parte cuando comiencen su actuación, irán comprendiendo que esta no es la manera de obtener tu amor.

Recuerda que ceder a sus demandas, caprichos y berrinches, es reforzar y recompensar la conducta negativa que en realidad quieres extinguir.

El secreto de una educación positiva se reduce a dos actitudes que como padre debes conocer:

  • La extinción: No prestar atención cuando se estén llevando a cabo conductas relacionadas al mal comportamiento, ser fuertes e ignorar el despliegue de actitudes y llamados de atención en el cual tu hijo incursionará. Se aconseja un minuto por cada año de vida de tu hijo, si el niño tiene cinco años, entonces intenta utilizar la extinción por cinco minutos. Una mirada firme y de desaprobación tendría que comenzar a ser suficiente, con el tiempo, para extinguir el mal comportamiento.
  • El refuerzo: Mimar, prestar atención y premiar a tu hijo cuando se esté comportando de una manera positiva y correcta.

El concepto de castigo no es recomendable, existen muchos errores habituales que los padres suelen cometer como por ejemplo castigar demasiado tiempo al niño, en este caso el niño se aburre y piensa que para qué va a comportarse correctamente si de todas maneras está castigado.

Si le quitas todo lo que le gusta te quedarás sin opciones para premiarlo, no le puedes quitar todo, la tablet, el celular, la televisión, los libros, etc.

Y por supuesto que los castigos desproporcionados y violentos no llevan a nada, solamente a que tus hijos te pierdan el respeto y se sientan resentidos, además de un sinfín de consecuencias terribles a largo plazo como baja autoestima, odio hacia sí mismo o a los demás, inseguridad, miedos, ansiedad, depresión, etc. Así que evidentemente este no es el camino, ese dicho que reza “una golpiza a tiempo evita problemas” no es para nada cierto.

Entonces lo más saludable es dejar de pensar en términos de castigo e incentivar al niño a ganarse las cosas o situaciones que le gustan. Le puedes explicar que se puede ganar tantos minutos de televisión, de juegos, de paseo; si hace los deberes, ordena su habitación, no hace berrinches, etc.

Tienes que ser claro con tu hijo y explicarle qué es lo que quieres de él, cómo esperas que se comporte. Si el niño se aleja de estos parámetros entonces le puedes decir “hoy no te has ganado salir a andar en bicicleta”.

El niño va sintiendo que es su responsabilidad poder acceder a las cosas y experiencias que a él le agradan, comienza a entender que un buen comportamiento es el camino para obtener lo que desea.

Los niños aprenden por modelado, imitando a sus padres, por eso es importante que tú sepas mantener el control, si gritas siempre ellos lo imitarán.

Así que recuerda utilizar la extinción a la hora de educar a tu niño. Refuerza los llamados de atención positivos, si ellos te dibujan, te abrazan, dicen cosas bonitas, brinda la recompensa desde tu atención y amor.

Los pequeños son un lienzo en blanco y somos nosotros quienes podemos convertirlos en una obra maestra o un verdadero desastre. No temas establecer límites, son necesarios para un correcto desarrollo emocional y también tendrá consecuencias positivas en su vida adulta. No eres el mejor amigo de tu hijo, eres su papá, eres su mamá y debes enseñarles herramientas para que crezcan felices y plenos.

Y si necesitas ayuda, recuerda que puedes contar conmigo.

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Invitación: Chicos en Positivo

children

Te invitamos a participar de una charla gratuita para conocer un programa único e innovador basado en las últimas investigaciones de Psicología Positiva, los aportes del Mindfulness y los beneficios del Yoga.

Destinado a niños de entre 5 y 8 años de edad su objetivo es brindar herramientas científicamente comprobadas para que tus hijos logren:

• Incrementar su optimismo
• Aprender a manejar la ansiedad de su edad
• Canalizar favorablemente su energía
• Conectarse con su cuerpo
• Mejorar la concentración y atención
• Cultivar una autoestima saludable
• Mejorar el relacionamiento con su entorno
• Manejar los miedos

Día: 17 de marzo

Horario: 19:00

Dirección: Oscar Diego Gestido 2587 esq Brito del Pino (Centro Psicología Positiva Uruguay)
Inscripciones via mariana.alvez@psicologiapositiva.com.uy

Cómo vivir un embarazo positivo y feliz

Se acerca el nacimiento de mi hijo Alan y quiero compartir contigo, futura mamá, algunos consejos prácticos para disfrutar más de este momento tan hermoso y desafiante al mismo tiempo, el embarazo.

 

Idealmente, este período donde vas creando vida en tu interior tendría que ser de lo más

mujeres embarazadas

relajado posible y sobre todo deberías estar muy concentrada en disfrutar. Las emociones positivas serán tus aliadas en esta etapa.

Busca situaciones que te proporcionen alegría, amor, intenta dejar ir viejos rencores, que esta nueva etapa esté repleta de nuevas oportunidades para no estancarse en lo negativo.

Mimarte es muy importante, ya sea que puedas comer algo rico, hacer alguna salida con tu pareja o familiares y también darte el permiso de ser cuidada por tus seres queridos.

Si tienes la oportunidad cómprate ropa que te haga sentir bonita y cómoda, puedes seguir siendo coqueta aún estando embarazada.

Ir preparando el dormitorio de tu bebé también es una experiencia muy positiva, ya sea que tenga su propia habitación o compartan el dormitorio con él, ir teniendo todo listo para su llegada te llenara de ilusión y entusiasmo.

Otra emoción muy bonita que sentirás es cuando seas capaz de sentir sus primeras pataditas, atesora estos momentos en tu corazón y si quieres hasta puedes filmarlo, saborea esta experiencia única. También puedes escribir un diario durante tu embarazo o tener una caja para ir atesorando recuerdos de los primeros meses de tu hijo.

La calma será tu aliada, el stress es malo para ti y para tu bebé, así que si puedes comenzar a trabajar un poco menos o no dejarte agobiar por las preocupaciones de siempre, ¡mucho mejor! Es el momento perfecto para comenzar a implementar el optimismo en tu vida y cambiar la perspectiva negativa si la has alimentado hasta ahora. Padres optimistas educan hijos felices.

Seguramente te habrá pasado que quieres dormir más de lo habitual, si tienes la oportunidad hazlo sin culpa, si tu cuerpo te lo pide por algo será. Los cambios hormonales hacen que te sientas diferente y más agotada, intenta recuperar la energía, la vas a necesitar mucho después.

Los miedos son muy frecuentes en esta etapa, los sentirán tú y tu pareja. Preguntas como ¿seré un buen padre? ¿podremos educarlo bien? ¿nos dejará dormir? ¿cómo haremos para adaptarnos? Los atormentarán de vez en cuando, así que lo mejor que pueden hacer es cultivar la confianza en ustedes mismos y apoyarse. Confíen en la naturaleza, fluyan, deben estar preparados pero sin enloquecerse porque solamente se pondrán más nerviosos.

Cuidado con los consejos de todo el mundo, muchas veces los vecinos, amigos, parientes, te avasallan con consejos que no necesariamente serán aplicables en tu caso, cada bebé es un mundo y es tu tarea como mamá entenderte con tu hijo, comprender sus necesidades y tenerte paciencia en este proceso. No permitas que nadie te quite el derecho de aprender con tu bebé.

Esta hermosa etapa es tuya y de tu pareja, disfrútala, amala, atesórala, porque estos nueves meses se pasan volando y cuando quieras darte cuenta ya serás toda una mamá, con nuevos desafíos y nuevas aventuras que atesorar por siempre. Te deseo un embarazo muy feliz y con mucho amor.

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Síndrome de nido vacío

nido vacíoEste síndrome hace alusión al sentimiento de vacío, abandono y tristeza que experimentan los padres cuando sus hijos han crecido y se han marchado del hogar.

Los padres sienten mucha tristeza, aburrimiento, sienten que no son útiles y no tienen nada para hacer, pueden llegar a llorar, no pueden dejar de recordar cuando sus hijos eran pequeños, no le encuentran un propósito a su vida, tienen la creencia de que jamás volverán a ser tan felices como cuando sus hijos estaban en la casa. También es frecuente que se presenten problemas para dormir y dolores en el cuerpo. Los padres deben ser concientes que están experimentando una pérdida y que deben otorgarse un tiempo prudencial para reponerse.

Para comenzar a superar esta sensación de pérdida lo recomendable sería comenzar a tener una nueva perspectiva de la situación a la cual se están enfrentando. Comenzar a trabajar en el bienestar de la pareja, nutrir el vínculo con los hijos de una manera diferente, saber que se tiene tiempo ahora para cumplir algún antiguo proyecto que se ha estado posponiendo.

Es un buen momento para volver a conectarse con la pareja, ciertas relaciones se deterioran con la llegada de los hijos ya que generan nuevas tensiones, quizás se podría cultivar nuevamente esa relación de pareja que ha quedado estancada.

Enfocarse en generar emociones positivas, es un buen momento para buscar activamente situaciones donde podamos generar alegría, buen humor, gratitud por esta nueva etapa, interés por nuevas actividades.

Este momento también puede ser una oportunidad para realizar actividades nuevas como involucrarse en cursos de arte en sus diversas expresiones, hacer ejercicio, cuidarse en todo nivel, tanto físico como mental.

Como padres es muy saludable que la independencia de los hijos sea apoyada e incluso alentada, se deben respetar los espacios individuales del otro, no llamar demasiado, no caer de visita sin avisar, evitar el control.

Esta nueva etapa hay que transitarla con amor, con respeto y con paciencia. Los cambios son naturales, esperables y también hermosos, son el reflejo de nuestra madurez vital, con cada ciclo que culmina uno nuevo comienza y deberíamos evitar pensar en lo que estamos perdiendo y concentrarnos en lo que estamos ganando en esta nueva etapa.

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

 

 

 

Una formación positiva

Una formación positiva

Cuando Mariana me comentó que el programa radial de la fecha 21/01 versaría sobre infancia, se me ocurrió que quizás deberíamos permitirnos replantearnos sobre la siguiente cuestión ¿qué tipo de ciudadano  formamos en nuestra sociedad Uruguaya? Pienso qué acertado y operativo sería adoptar las consigas de la psicología positiva en cuanto a la educación de nuestros pequeños.

Sería interesante el poder plantearse qué tipo de persona formamos. ¿Son nuestros hijos personas optimistas? ¿Lo serán de acuerdo  a las influencias que reciben (influencias sociales, culturales y familiares)?  ¿Promovemos vínculos en donde la confianza, el optimismo y el ser positivo están presentes?

El niño se construye con otro y es vital con qué referente o referentes cuenta. Donde seguramente es clave no sólo lo que vive, y con quien, sino cómo vive y siente estas nuevas experiencias de conocimiento del mundo que lo rodea.

La participación es uno de los derechos del niño pero habitualmente ¿usted escucha a sus hijos? ¿ comprende lo que le transmiten?¿que hace con esa información la toma en cuenta? Y finalmente ¿incide lo que sus hijos piensan y sienten para tomar una decisión en su familia?

La consulta va más allá, sobre aspectos que hacen al cómo se construye ese niño y también esa familia. ¿Estamos preparados como padres para tomar en cuenta la opinión de nuestros hijos en temas importantes no meramente en el consumo artículos tecnológicos?

El primer paso para que esta construcción  se dé de modo feliz y esta sea real y efectiva es nada más y nada menos que el considerar a la niña o al niño como un  ser humano. Un ser completo, que piensa y que su opinión es válida. Ya hemos pasado esa etapa en la cual lo que el niño transmitía era una mera ocurrencia, gracias a los avances científicos sobre todo a las neurociencias, se sabe que efectivamente el niño posee muchas más capacidades y fortalezas de las que se podía imaginar, de ahí la importancia de que el niño reciba estimulación de su entorno para que pueda desarrollar estas potencialidades de forma efectiva. Dentro de esta estimulación contemplo también la alegría, el amor, el optimismo, premisas todas de la psicología positiva. Lo que contribuirá  a sus posibilidades cognitivas y además a la construcción de un ser mas  creativo, mas feliz, y en definitiva mas humano con todo lo que esta palabra implica.

 

Cel: 095371338

Lic. en Psicología Lourdes Sobera lou.sobera@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo que debemos saber del proceso de adopción

Adopción

La adopción es un acto de amor y también es un proceso psicológico complejo. En este artículo vamos a reflexionar sobre ciertos puntos que debemos conocer para que todos los involucrados puedan disfrutar del vínculo a pleno. 

Los niños adoptados tienen su manera de adaptarse y actuar frente a la familia y lo social, maneras que son influenciadas directamente por factores genéticos, cuestiones de salud, experiencias de vida y el apego que seamos capaces de generar con este niño.

En cuanto a los factores genéticos vamos a encontrarnos con cierta predisposición en cuanto a temas de salud mental y física, cierta tendencia a ser más optimista o pesimista,  factores que influyen en la inteligencia y demás características. Estos elementos deberían ser conocidos por aquellos quienes van a adoptar para prepararse en caso de eventuales patologías. Quienes adoptan deben intentar tener a su alcance toda la información posible acerca de la familia de origen del pequeño y las posibles dificultades simplemente para estar preparados para los desafíos que pueden llegar a surgir. Algo que también es vital que los padres adoptivos conozcan es la historia afectiva del niño. Nuestra salud mental en gran medida es condicionada por la calidad de nuestros vínculos tempranos, vínculos que importan ya desde antes de nacer.

Si por ejemplo se va a adoptar a un niño que ha sido institucionalizado desde muy temprano quizás no haya tenido la posibilidad de establecer un vínculo de apego (lazo afectivo entre el niño y un número reducido de personas a su alrededor), lo que va a traer consecuencias emocionales con el tiempo. 

Sería recomendable poder adoptar a un niño lo más pequeño posible para menguar o eliminar directamente los factores de riesgo. Mientras mayor es el niño, más difícil es que el niño pueda adaptarse emocionalmente a los padres, ya que pueden haber muchas cargas emocionales por parte del pequeño en juego. Lo cual no quiere decir que no debamos adoptar niños más grandes, sino simplemente que es más complejo y en este proceso sería recomendable poder contar con la ayuda de un profesional para que facilite el proceso de adaptación y vinculación de la nueva familia.

Los niños adoptados son susceptibles de problemas de vinculación afectiva temprana, lo que los hace más sensibles a cambios como mudanzas, cambios de escuela, nuevos hermanos, etc. Es por eso que debemos ser cuidadosos con los cambios bruscos y acompañar los nuevos procesos con mucha paciencia y amor, además de límites claros por supuesto.

Ellos van a sentirse tentados de poner a prueba constantemente el amor de sus padres adoptivos, motivo por el cual pueden incursionar en determinas conductas complejas a las cuales debemos estar atentos, como problemas en su manera de comportarse, en la higiene, la alimentación, el sueño y demás.

La familia y el niño necesitan tiempo para adaptarse el uno al otro. La puesta de límites claros y saludables, el apoyo emocional que le podemos brindar al niño, aprender a escucharlo, ser honestos, son elementos que van a ayudarnos a tener un vinculo saludable con él.

Adoptar es una hermosa opción porque nos brinda una oportunidad a nosotros de ser padres y también la experiencia de poder ser alguien significativo y saludable para esa persona que tanto nos puede llegar a necesitar. Amemos con respeto y paciencia e intentemos tener la información y el apoyo profesional suficiente para hacer de esta experiencia una placentera para todos.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

El colecho: sus beneficios y desventajas

En el terreno de la Psicología Infantil nos encontramos con una temática bastante controversial, un tópico donde vemos posiciones muy marcadas tanto a favor como en contra. El tema de hoy es el colecho, ¿es bueno, es malo para nuestros niños? Analicemos los distintos puntos de vista.

Los beneficios del colecho:

Si se tienen en cuenta las normas de seguridad, algunos profesionales tildan al colecho de una experiencia muy integradora y positiva tanto para el niño como para el padre. En muchas culturas se ha convertido al colecho en una práctica habitual y natural, aunque nuestra cultura lo califica como poco apropiada.

Algunos estudios demuestran que cuando el bebé duerme con su madre, este alcanza un sueño más calmo y profundo y amamantan más que los bebés que duermen separados. Su despertar es breve, permitiendo a lo largo de la noche un mayor descanso para ambos.

La madre está atenta a nivel inconciente de que está compartiendo la cama con su hijo, es así que podrá responder rápidamente a las necesidades del pequeño. Su bebé llorará menos durante la noche y es así que su nivel de estrés será menor, teniendo un impacto positivo a largo plazo en el desarrollo emocional del pequeño.

El dormir en la misma cama, refuerza el vínculo afectivo entre los padres y el niño, siendo el sueño compartido facilitador de una interacción familiar más profunda.

Ciertos estudios demuestran que quienes experimentaron el colecho en su primera infancia, de adultos demostraron que poseían más autoestima, más autocontrol, seguridad en sí mismos, tolerancia al estrés, mayor nivel de optimismo y grado de felicidad.

Podemos evitar la muerte súbita del bebé a la misma vez que ayudamos a que el niño siga una correcta evolución de su sueño, disminuyendo su nivel de ansiedad.

 

Las desventajas del colecho:

Los profesionales que no están de acuerdo con esta práctica consideran que es perjudicial para el bebé al existir un riesgo de asfixia o incluso de aplastar al infante. También se observa que la relación con la pareja se ve complicada al no haber naturalidad a la hora de tener intimidad.

Otras investigaciones han descubierto que el dormir con los padres acarrea diversos problemas de sueño para el niño, dormirían menos tiempo, tardarían más en conciliar el sueño y además se despertarían más veces durante la noche.

A medida de que el bebé crece se vuelve un tanto intolerable para los padres las patadas, la respiración fuerte, los movimientos bruscos. También algunos padres consideran poco higiénico compartir el lecho con un bebé.

Inquieta por el tema consulté con una especialista en niños, la Licenciada en Psicología Paula Fassari, quién nos compartió su punto de vista: “En mi opinión los extremos no son nunca buenos, por eso si bien no estoy a favor del colecho tampoco considero que nunca debe llevarse a los hijos a la cama de los padres, lo explico a continuación.

Sin dudas hay que sopesar las variables en juego. Lo primero a tomar en cuenta es que el colecho no es aconsejado para la salud y seguridad de los niños menores de 1 año por aumentar el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante. En esta etapa, además, si el bebé duerme con su madre, será más demandante por las noches despertándose con mayor frecuencia para tomar el pecho o mamadera (en gran parte porque percibirá el olor de su madre y eso lo estimulará a alimentarse). Además de esto hay ciertos riesgos en lo referido a la seguridad porque la cama no está preparada para bebés y pueden caerse, por ejemplo, razón por la cual nunca deberían quedarse solos allí (además del riesgo de que suban a la cama mascotas u otros niños).

Un argumento a favor suele ser que padres e hijos recuperan de este modo tiempo que no han compartido en el día, no obstante, no está demostrado que este sea tiempo de calidad. Todo esto sin embargo, no significa que el niño deba dormir solo y alejado. Mientras el bebé es pequeño se recomiendan espacios pequeños para dormir (como un moisés) que le dan más seguridad y puede quedarse en el cuarto de sus padres un tiempo. Hoy contamos además con los baby call que permiten a los padres escucharlos y hasta verlos durante la noche aunque estén en otra habitación. El niño se sentirá seguro si los padres acuden cuando él los necesita y si no se lo deja llorar en exceso.

Una buena estrategia es que desde el inicio se lleve al bebé a su cuna o moisés durante el día para poder jugar allí y que de ese modo lo asocie con un sitio de placer, de seguridad. Por otra parte, que duerma en su cama no significa que no podamos dejar que se duerma en el pecho para luego acostarlo. Las necesidades del bebé (tanto físicas como emocionales) deben ser primordiales. No obstante todo lo dicho, y siguiendo la línea del principio de que no son buenos los extremos, apoyo la idea de que es positivo que el niño a veces pueda compartir la cama de los padres. Un buen momento por ejemplo son las mañanas: tal vez cuando el bebé se despierta los padres aún no se han levantado y pueden traerlo a su cama para jugar o mirar dibujitos (de los que ya disfrutan bastante a partir del tercer mes). De ese modo se estará incentivando la independencia del bebé, que cuente con sus espacios propios y que sus padres también lo hagan (para que no se vea afectada su intimidad) sin perjuicio de los vínculos afectivos que tan importantes son”. Les comparto también la entrevista que realizamos para el programa de radio http://www.youtube.com/watch?v=NzBIH7K4m70

Conclusiones:

Para que el colecho realmente sea beneficioso, debe practicarse de manera natural y consensuada por ambos padres. No puede ser utilizada esta práctica como recurso desesperado para que el niño duerma ni a disgusto de uno de los integrantes de la pareja, tampoco puede ser realizada como una manera de compensar una necesidad del adulto.

Si uno decide llevar a cabo el colecho, definitivamente debe de realizarlo de una manera responsable. Entre las precauciones encontramos el no dormir en un colchón demasiado suave; evitar el uso de un acolchado pesado; no compartir la cama con el niño si eres fumador, tienes demasiado sobrepeso o consumes drogas; aleja al bebé de peluches o almohadas demasiado mullidas;  no se puede cubrir la cabeza del bebé mientras él duerme.

El colecho no debería extenderse más de los cinco o seis años del niño de acuerdo a varios profesionales. Si esta práctica no te convence, siempre puedes recurrir a algo intermedio como compartir la misma habitación pero el bebé en su cuna y tú en tu cama. Es un tema muy personal, pero si se decide practicarlo debe ser por las razones correctas y que sea lo mejor para el pequeño sin acarrear inconvenientes en la pareja. ¿Qué opinan al respecto?

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

El estímulo de la fantasía

El estímulo de la fantasía

Quiero compartirles una nota que salió publicada en el Diario El País, escrita por Gabriela Vaz. En un día tan especial como hoy, hablemos del mundo de la fantasía y el anhelo.

Para muchos niños en todo el mundo, la mañana de hoy fue una de las más mágicas del año. No importa que las generaciones actuales vengan cada vez más avezadas, más perspicaces o más tecnológicamente curtidas. No importa que entiendan mejor que los abuelos cómo funciona el iPod o qué botón apretar para encontrar los juegos en el celular. No hay arsenal científico de última generación que pueda ganarle la partida a un estímulo cien veces más fuerte: la fantasía.

Esta mañana, miles, millones de niños a lo largo y ancho del globo despertaron, es verdad, con la ilusión de encontrar un obsequio. Pero sobre todo con la de creer, de saber, que por su casa anduvo un trío de reyes mágicos, montados en camellos, que con alguna fórmula misteriosa logró visitar todos los hogares del planeta en una sola noche. Igual que lo hace Papá Noel cada Navidad. Igual que lo hace el ratón Pérez cada vez que un pequeño pierde un diente. Seres que los niños no necesitan ver, ni tocar, ni escuchar para creerlos fervientemente y que pueblan, entre otros, su vasto universo mágico.

¿Qué papel juegan estos personajes en el desarrollo infantil? ¿Qué tan importante es la fantasía? ¿Y cuál es la fórmula para manejarla en su justa medida? Si en algo hay consenso, es en que la fantasía resulta fundamental para un crecimiento saludable. “La fantasía, es decir la capacidad de experimentar mentalmente sensaciones y afectos no vinculados a la experiencia sensorial concreta, es una de las capacidades más preciosas del ser humano”, afirma el psicoanalista Luis Correa. Y agrega que la creatividad está en la base de la abstracción y de la capacidad del pensar especulativo. “La imaginación nos ha dado el arte y la filosofía, pero también es imprescindible para la ciencia y el desarrollo de la técnica. Es sabido que estas herramientas se desarrollan desde la primera infancia y que poder jugar, así como el estímulo narrativo de la fantasía (los cuentos), es decir los mundos del `como si`, son fundamentales para que un niño crezca bien. El psicoanálisis, sobre todo a partir de la obra de Bruno Betelheim, ha visto en la fantasía y en su estímulo un recurso valioso de la psiquis infantil para poder lidiar con los conflictos inherentes al desarrollo: celos, temores, rabia, impotencia, deseos prohibidos… Los seres imaginarios protectores como Papá Noel o los Reyes Magos son proyecciones fantásticas de las funciones paternas de cuidado y gratificación. Además, como están vinculados a mitos culturales, de significado religioso y ligado a los ciclos naturales, forman parte de la inmersión en la cultura a la que el niño pertenece. El ratón Pérez tiene el sentido de compensar la pérdida de un elemento corporal (un diente), con la secuela previsible de tristeza y miedo, con una compensación material que le permite el niño en cierto sentido reparar lo perdido adquiriendo algo que desea. Es decir, enseña que lo que hay que dejar atrás por el paso del tiempo y el crecimiento puede ser sustituido por objetos anhelados, con el agregado de que para obtenerlos se da una participación en las transacciones del mundo real, representadas por el uso del dinero”.

Es que los primeros años de vida son el momento para aprehender valores, normas; en sí, cimientos para desenvolverse a nivel social. En simultáneo, las explicaciones sobre las cosas que suceden se entrelazan con lo mágico. Y eso es positivo, señala la psicóloga Mariana Alvez. “La fantasía no solamente será un juego, sino una aliada para su crecimiento”. Entre otras razones, dice la especialista, porque “creer en personajes mágicos les brinda a los niños felicidad, los hace sentir especiales, ya que saben que alguien los recuerda año tras año. Más allá de los padres, cuentan con `alguien más` que los quiere y los premia por ser buenos”.

Otra licenciada en Psicología, Sandra Jegerlehner, coincide: “La creencia en Papá Noel, los Reyes y cualquier otro personaje imaginario en los niños es sano y saludable en determinadas edades; no olvidemos que su mundo se va formando de fantasías. El niño se manifiesta a través del juego y va logrando así relacionarse con el mundo externo. Allí pone lo que no puede poner en palabras y las fantasías y creencias forman parte de ese `diálogo`”.

“COMO SI”. A veces, empachados de entusiasmo, los adultos llevan adelante la materialización de la fantasía con demasiado ímpetu. Pero todos los especialistas consultados aclaran que, aún manteniendo la ilusión, ésta nunca habrá de reemplazar la realidad. Las historias debe ser contadas desde el lugar de ficción, de mundo mágico; ” allí cada uno librará su imaginación y viajará con ella”, apunta Jegerlehner.

En la misma dirección, el psicólogo Correa enfatiza que la fantasía “debe moverse siempre en el plano del `como si`, como un cuento, que no se dice que es mentira, pero al que tampoco se le da el mismo carácter que a las verdades notorias de la experiencia cotidiana. Lo que no debe hacerse es insistir con el relato imaginario más allá de la perspicacia del niño. Siempre debe respetarse su inteligencia, pero también su necesidad de ilusión”. Sobre este punto, el psicoanalista revela que ha atestiguado cómo, frente a algunos padres que desde el principio explican el verdadero carácter de los regalos de Papá Noel o de los Reyes, a veces el niño prefiere, al menos en un primer momento, creer la versión imaginaria. “Le seduce más creer en la visita fantástica de los Reyes en sus camellos que ver a sus padres esforzándose, como tantas otras veces, en darle cosas buenas. La excepcionalidad del relato imaginario sobre lo cotidiano sintoniza mejor, para esos niños, con sus necesidades psíquicas”.

También la psicóloga Alvez se detiene en la importancia de mantener a la fantasía en su justo lugar. “Como padres debemos complementar la realidad con la colorida imaginación de los más pequeños, pero, por supuesto que ellos deben distinguir lo real de lo imaginario y es nuestro trabajo ayudarlos en ese proceso. Con los límites claros, debemos motivar sus juegos, que entiendan que la magia y la creatividad son en sí mismas cosas muy buenas que debemos estimular. Está comprobado que la creatividad y la curiosidad aportan a la inteligencia”.

Esto tiene directa relación con el llamado “juego simbólico”, que no es otra cosa que la tan frecuente representación de situaciones o roles que los niños crean para su entretenimiento. “De esta manera ellos van entendiéndose a sí mismos mejor”, señala Alvez, a la vez que destaca que, en estas situaciones la fantasía “aportaría en realidad”.

SOLO PARA BIEN. ¿Existen desventajas o aspectos negativos de alimentar estas ilusiones sobre “mundos mágicos” o imaginarios en los niños? Si se lleva adelante de un modo saludable, la respuesta unánime es no. “Cuando vemos a una persona, niño o adulto, negar la realidad y refugiarse en creencias imaginarias o delirantes, la raíz de esa patología no debe buscarse en el estímulo a la fantasía sana, sino en la dureza de la realidad que a esa persona le ha tocado vivir”, reflexiona el psicólogo Correa. “Tal vez la desventaja mayor es que los Reyes y Papá Noel no pueden ser más generosos que la realidad material de los padres. Pero en términos generales y dentro de ambientes sociales homogéneos, no se advierten desventajas en `jugar` con los hijos dentro de estas ilusiones ancestrales”, añade.

Alvez concuerda, pero pone un matiz. “Las fantasías no son negativas aunque, cuando se dan ciertas condiciones, sí tendríamos que estar atentos”. Como señal de “alarma”, destaca a niños que tienen fantasías que ya no son acordes a su edad. En ese caso, “puede ser un indicador de soledad o la existencia de algún disturbio emocional”. Pero, insiste, en edades acordes, tener amigos imaginarios, hablar con muñecas, creer que las cosas están vivas (piedras, almohadas, juguetes) es totalmente esperable. Cuando el niño va creciendo la ilusión tiene que ir transformándose y la imaginación tendría que encontrar su manera de expresarse mediante, por ejemplo, la lectura. Algo seguro: “La fantasía es necesaria, positiva y tenemos que motivarla“, concluye.

EL “DESENGAÑO” DEBE DARSE NATURALMENTE

¿Cuál es la mejor manera de manejar la desilusión, cuando los chicos descubren la verdad? En general, apunta el psicólogo Luis Correa, es el propio niño el que con sus preguntas, o la ausencia de ellas, va guiando el proceso de esclarecimiento. “En el fondo lo que va a descubrir es que sus padres lo quieren, que saben fantasear sin confundir lo real con lo imaginario y que no lo han estado engañando sino transmitiéndole una tradición, con sus valores e identidades propias”. Su colega Mariana Alvez opina que el desengaño “no es tan terrible” si, por ejemplo, se le dice a los niños que tienen que guardar el secreto para los más pequeños. “De esta manera se los hace sentir importantes, cómplices, y pueden de alguna manera seguir participando de la ilusión desde un plano más maduro”.

Cuando, en general cerca de los seis años, personajes como Papá Noel y los Reyes Magos empiezan a “desdibujarse”, dando paso a las dudas, hay que “ser honestos”, apunta Alvez. Una forma de lidiar con la desilusión “es explicar que cuando nosotros éramos pequeños también creíamos y queríamos transmitirles a ellos esta magia”. La psicóloga cree importante que lo vean como un juego, que se sientan importantes de saber la verdad y de tener que guardar el secreto para los más chicos.

Fuente: http://www.elpais.com.uy/suplemento/ds/los-mitos-fantasticos-estimulan-el-ingenio/sds_686320_130106.html

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

Consejos para la mamá profesional

Atrás han quedado los días donde las mujeres se dedicaban 100% a su hogar, en la actualidad por razones económicas o por desafíoConsejos para la mama profesional personal, las mujeres nos vemos en una disyuntiva, nuestro hogar/pareja/bebé (o sus múltiples variables) y nuestra carrera profesional, trabajo, obligación y  crecimiento. En el artículo de hoy les voy a hablar de cómo ser madre y compaginar el trabajo dejando atrás la culpa, las dudas, los miedos y demás sentimientos contradictorios que nos pueden llegar a surgir.

Podemos ser madres y trabajar, sin duda alguna y además poder estar presentes en la vida de nuestro hijo. Así que lean con atención los siguientes consejos.

Si nuestro hijo está en sus primeros años de vida:

Vamos a necesitar que alguien lo cuide cuando no estemos, podemos contar con alguien de confianza en nuestra familia, una niñera, o también tenemos la opción de guarderías. Muchos padres se organizan los horarios de manera tal que mientras uno trabaja, el otro integrante de la pareja puede cuidarlo, aquí veremos cuál es la opción más conveniente de acuerdo a nuestro caso.

Lo importante es hacernos presentes de alguna manera mientras estemos afuera, como por ejemplo, llamar por teléfono para que alguien haga que nuestro bebé escuche nuestra voz.

La organización va a ser vital, poder dilucidar entre lo urgente y lo importante, utilizar una agenda para tener en claro nuestros horarios, una rutina definida será una excelente aliada.  Los asuntos ordenados van a ayudarnos a manejar nuestro tiempo con soltura.    

Si nuestro hijo está en etapa escolar:

Los expertos concuerdan que más que la cantidad de horas que compartimos con los hijos es la calidad de las mismas lo que en realidad importa. Podemos estar todo el día en casa y aún así no brindarle la atención que necesitan. Así que cuando regreses a tu hogar intenta haberte quitado de arriba tareas extras del trabajo, o al menos realízalas cuando el niño ya esté dormido, de esta manera podrás compartir un lindo momento con él concentrándote en disfrutarlo.

Cuando el niño quiera hablarte de su día, préstale atención, demuestra interés por sus pequeñas aventuras, anécdotas y sobre todo juega con él, permítete perderte en su mundo de fantasía.

Llevar a los niños en el coche, al colegio, a la casa de alguien, también puede ser un buen momento para compartir juegos, cantar canciones, hacer adivinanzas. Los momentos que podamos robarle al día para poder divertirnos con ellos van a ser intensamente apreciados.

Como les había mencionado, la agenda es súper importante, en ella también vamos a tener los números de teléfono de compañeros de escuela, de sus madres, del colegio. Tenemos que tener en claro los horarios de las actividades de los pequeños, si van al club, si van a inglés, si van a jugar a la casa de algún amiguito, si van a visitar a algún familiar. Estar al tanto de sus tareas, ayudarlos y saber cuándo les toca paseos es también algo a tener en cuenta.

Así como a los bebés les reconforta escuchar nuestra voz, con nuestros hijos más grandes podemos tener ciertas atenciones para que se sientan especiales, como dejarles mensajes en sus almohadas, algún dulce, pequeños detalles para que sepan que estamos pensando en ellos.

Sé que es difícil no sentir culpa por tener que dejarlos, cuando nos miran con sus rostros inocentes y no quieren que nos vayamos, pero en algún punto tenemos que hacerle entender a los pequeños que ellos son lo más importante y el trabajo simplemente es una parte más de nuestra vida.

Como mujeres no tenemos que olvidarnos que somos mujeres, eso quiere decir que tenemos derecho también a nuestro espacio individual para arreglarnos, comprarnos algo, disfrutar con nuestra pareja y no sentirnos culpables si queremos crecer profesionalmente. Si bien nuestro hijo es la prioridad, los demás aspectos de nuestra vida son importantes y tenemos que brindarle la atención que necesitan. Vivir únicamente para nuestro hijo es contraproducente para nosotras y para ellos, porque con el pasar de los años van necesitando su independencia y la sobreprotección solamente genera personas inseguras y dependientes.  Y si vivimos exclusivamente para ellos vamos a terminar, sin quererlo, anulándonos como personas lo que en un futuro nos va a generar frustración y amargura.

Así que pon en práctica estos consejos, disfruta de tu maternidad sin olvidar tu individualidad y sí, quizás tengas que hacer malabares con tu tiempo, pero lo importante es que estés ahí emocionalmente para tu hijo, sin temer poner límites saludables y sobre todo disfrutando de esta hermosa experiencia.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com