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¿Por qué nos gustan las películas de terror?

Varias somos las personas que disfrutamos de una buenaterror película de terror (me confieso una) y se podría pensar que es porque existe cierto lado oscuro que debemos sacar de paseo de vez en cuando, sin embargo, hoy quiero compartir con ustedes las verdaderas razones que se esconden detrás de esta predilección.

 

Tal vez esto te sorprenda, pero la empatía (esa capacidad de ponerme en el lugar del otro) juega un rol muy importante en las historias. Los personajes deben ser cuidadosamente trabajados para que sus historias puedan seducirnos y de esta manera sentirnos identificados con sus aventuras y padeceres.

Es vital que existan antagónicos, personajes buenos algunos y crueles otros. Nos identificaremos con las personas buenas y sus desdichas, sentiremos compasión por los episodios terribles que deben transitar. Desearemos que cosas buenas sucedan a los buenos y nuestro sentimiento de justicia aflorará.

Nos mantendremos en vilo esperando la resolución, tenemos ya en nuestra cabeza una idea armada de cómo debería finalizar la historia y cuando usualmente el desenlace es el que esperamos obtendremos placer y alivio ante el mismo.

Mientras más cosas terribles van sucediendo, en algún punto vamos perdiendo las esperanzas de una resolución positiva, pero cuando al final ésta se cumple mayor será el disfrute.

La tensión que se genera ante los sustos o los hechos dramáticos tiene cierto componente adictivo.

Quienes aman las películas de terror son también más propensas a la adrenalina, por ejemplo también pueden sentir fascinación por deportes extremos o montañas rusas. En algún punto acariciar la muerte nos hace sentir más vivos, esta clase de películas son la oportunidad perfecta para experimentar situaciones por las cuales (esperemos) nunca atravesaremos.

Podemos estar tan compenetrados con lo que estamos observando, que nuestro cerebro puede entender que es real lo que estamos mirando, al menos por unas fracciones de segundo. Nuestro cerebro está programado para asumir que todo lo que miramos es real. Debido a esto, sus partes más primitivas, las cuales suelen activarse en estos momentos, no comprenden que estamos ante una fantasía. Y gracias a esto nuestro cuerpo reacciona.

A nivel fisiológico se incrementa el ritmo cardíaco, parece ser que una película de terror genera un aumento de 14 pulsaciones por minuto en el mismo. El cuerpo comienza a responder como si estuviera ante un agente agresor.

La sudoración se hace presente, los músculos se tensan, estamos ante la expectativa de que algo ocurra (usualmente asociado a la música que acompañan las escenas), aumenta la adrenalina y el cortisol y hasta pueden desencadenar algunos recuerdos traumáticos.

Las películas de terror podrían oficiar como ventajosas a la hora del tratamiento psicológico de algunas fobias específicas, experimentar este miedo ficticio ayuda a desensibilizarnos ante situaciones difíciles reales.

Así que si te agradan las películas de terror, seguramente seas una persona con un alto grado de empatía hacia los demás, alguien que disfruta de la adrenalina y le gusta el placer que se genera ante el alivio de una situación fuerte.

Y a ti, ¿te gusta el terror? ¿Alguna buena trama que nos recomiendes?

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

El trastorno antisocial de la personalidad

El trastorno antisocial de la personalidad

 

El trastorno antisocial de la personalidad engloba a aquellos sujetos cuyas características principales son la manipulación, la mentira, la falta de empatía, el enojo, la violencia. Usualmente quienes padecen este trastorno son personas solitarias y autónomas, justifican su agresividad colocándose en el papel de víctima, como ellos han sufrido los demás tendrán que sufrir también. Suelen no respetar las normas sociales y ven a los demás de dos maneras: como explotadores (quienes merecen sin piedad ser explotados) o como vulnerables (por lo cual colocan a los demás en el papel de víctimas).

Las creencias que estos sujetos tienen se basan en la idea de que ellos tienen que cuidar de sí mismos, que deben atacar o sino serán atacados, que deben presionar a los otros para obtener lo que justamente merecen. El problema de estos sujetos reside en que ellos sienten que los otros se niegan a aceptarlos como son y restringen su libertad. Usualmente en la distorsión antisocial no existe perspectiva del futuro alguna. El antisocial sólo piensa en términos de su propio interés, sus actos tienen como meta conseguir recompensas o evitar castigos inmediatos, sin tomar en consideración a los demás.

Llegan a la consulta usualmente por sus conductas criminales o por episodios de agresión importantes, lo habitual es que tienen una presión externa de sus allegados, familiares, empleadores, la justicia, que los está “obligando” a cambiar.

Al ser un trastorno de personalidad, es egosintónico, esto quiere decir que la persona no ve como negativo sus actitudes, están naturalizadas. Puede traer consecuencias muy graves tanto para la persona como para aquellos que se relacionan con ellos. Es por esto que es vital un tratamiento psicológico que apunte a un cambio de perspectiva en cuanto a sus relaciones sociales y una sensibilización en el ámbito de los afectos. Hay que combatir esas creencias subyacentes del tipo: “todas mis acciones son justificadas si quiero algo”, “siempre tengo la razón”, “jamás me equivoco”, “lo que piensan los demás no importa, no tiene por qué influenciar mis decisiones” “no existen consecuencias para mis actos”. El tratamiento psicológico será gradual y como meta última tendrá que el consultante respete a los demás y que cuestione su conducta.

Es vital cuidar nuestra salud mental y a pesar de que creas que los vínculos con los demás no interesan, ciertos comportamientos a lo largo del tiempo tienen importantes consecuencias. No esperes a que sea demasiado tarde y busca ayuda.

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

Mobbing: Acoso laboral

El mobbing sucede cuando una persona o un grupo de personas ejercen sobre un individuo Mobbing: Acoso Laboralen particular una violencia a nivel psicológico de manera persistente. El agredido se ve marginado dentro de su ámbito laboral, puede comenzar a padecer enfermedades psicosomáticas, estados de ansiedad.  La moral del sujeto queda por el suelo, el proceso de aislamiento degrada la consideración personal y social de sí mismo.

El acoso puede tomar muchas formas como el insultar, asignarle a la víctima proyectos con plazos inalcanzables, amenazas, discriminación, darle tareas aburridas y sin jerarquía, entre otras ofensas constantes.

Podemos distinguir dos tipos de mobbing, el horizontal y vertical. El mobbing horizontal hace referencia al mobbing que se produce entre compañeros, personas en igualdad de jerarquía, suele suceder por sentir a la víctima como una amenaza ante intereses profesionales o simplemente por discriminación de cualquier índole.

El mobbing vertical ocurre cuando la persona que se encuentra en un puesto de más alta jerarquía acosa y humilla al de menor jerarquía, con la finalidad de que el acosado abandone su puesto de trabajo o para mantenerlo en el aislamiento y someterlo de esta cruel manera.

El mobbing comienza de manera repentina, hay un cambio violento en la relación entre el acosador y la víctima. La relación que hasta entonces podía ser neutra o incluso positiva, se torna notoriamente negativa.

El acoso laboral consta de cuatro fases. La primer fase, denominada fase de conflicto, es cuando hacen su aparición conflictos interpersonales como roces o peleas de carácter más serio que pueden constituir el inicio de un problema importante. La segunda fase de estigmatización es cuando el acosador comienza su hostigamiento de manera sistemática y prolongada, manifestando comportamientos perversos con el propósito de humillar y alejar socialmente al acosado, esta fase es duradera. La fase de intervención desde la empresa es cuando ésta comienza a conocer lo que está sucediendo, usualmente es el departamento de recursos humanos quien comienza a intentar controlar la situación. La fase de marginación es cuando la víctima decide abandonar su puesto de trabajo, en algunos casos el ataque es tan extremo que algunos acosados cometen suicidio.

Las empresas deben estar muy atentas y ser muy cuidadosas cuando estas situaciones ocurren, la víctima no debe dudar en buscar ayuda e informar a las entidades correspondientes dentro de la empresa, recuerda que es posible iniciar procedimientos legales en contra del acosador.

Las empresas deben tomar medidas preventivas y en la medida de lo posible evitar la aparición de conflictos. Esto puede obtenerse mediante una adecuada organización del trabajo, mediante la puesta en práctica de instrumentos necesarios para prevenir y también sancionar estas actitudes. No se debe permitir ningún tipo de comportamiento hostil entre los trabajadores, simplemente no puede ser tolerado y es la empresa quien debe velar por los intereses de sus empleados.

No permitas que nadie haga de tu vida un infierno, tienes derechos y debes hacerlos respetar, por eso no dudes en comunicarte con las autoridades pertinentes del caso para dejar estos comportamientos al descubierto. Evita que las emociones negativas te inunden y busca todo el apoyo judicial y psicológico necesario.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Cómo controlar el enojo

¿Nunca desearon cerrar la boca en el momento preciso? ¿Han deseado acaso controlar sus impulsos? ¿Se han arrepentido de haber dicho o hecho algo por el calor del momento, cosas que pueden incluso enturbiar la relación con alguien querido por años?

El enojo es un sentimiento muy peligroso ya que nos conduce a hacer cosas sin pensar, a actuar por impulso y a medida de que las discusiones se van tornando más acaloradas, nos convertimos en monstruos despiadados e irreconocibles con tal de derrotar al otro a cualquier precio.

El enojo consta de tres componentes básicos. El primero es el pensamiento, algo que nos dice que nos quieren pasar por encima, que no nos están respetando, que no nos aprecian lo suficiente. Como reacción a este pensamiento inconciente hay una respuesta corporal donde tus músculos se ponen tensos, la presión arterial comienza a elevarse, tu cuerpo se está preparando para la última etapa: el ataque. Su principial objetivo es defenderte, no interesa si en realidad te atacaron o no, tú lo sientes así y en consecuencia responderás. Tu defensa podrá tomar una forma verbal o física, pero el fin es el mismo: lastimar a quien te hirió primero. El enojo clama venganza y justicia, pero justicia ante nuestros ojos, ante nuestra perspectiva que no siempre es la más acertada. Es un sentimiento “moral” que apunta no solamente a defenderse al ataque del momento, sino también busca prevenir ataques futuros mediante el daño a nuestro atacante.

Cuando nos dicen que aprendamos a suprimir nuestro enojo muchos pueden sentirse estafados, consideran que están haciendo algo incorrecto al dejar pasar ese momento, ¿cómo el otro puede tener razón?, ¿cómo lo vamos a dejar salirse con la suya sin que sufra las consecuencias?

La creencia popular e incluso algunos postulados de Psicología, nos dicen que suprimir el enojo puede derivar en depresión o incluso enfermedades físicas, aunque nuevos estudios comprueban que esto no es cierto, muy por el contrario, vivir enojado y peleando con los demás hace subir los niveles de stress y enfermedades cardíacas. Esto no quiere decir que no debamos decir lo que pensamos, debemos ser honestos, el problema es que cuando estamos enojados nuestra visión se nubla y toda la evidencia mágicamente se mostrará a nuestro favor, sólo nosotros podemos tener razón y esto no es necesariamente verdad en la mayoría de los casos, todo lo que los demás digan o hagan cuando nosotros estamos enojados se verá como una agresión deliberada por parte de los otros. No podremos ponernos en el lugar del otro porque estamos demasiado ocupados intentando defendernos.

El enojo es la emoción que inevitablemente nos empuja a la violencia a todo nivel, en lo social, en lo familiar, en lo individual. Es el culpable de dañar las relaciones, de desgastarlas, es un sentimiento rápido que no es meditado, es destructivo.

¿Cómo controlar el enojo?

Cuando el disparador de nuestro enojo aparece, atacamos prácticamente de inmediato, por lo tanto tenemos que intentar calmarnos antes de hacer algo. Cuando el pensamiento de “estamos siendo atacados” aparece, debemos atenderlo de inmediato e intentar modificarlo. Respira hondo y concentrate en tu respiración, incluso cuenta tus respiros. Mientras haces esto piensa ¿es esto realmente un ataque? Intentate colocar en los zapatos de tu interlocutor, quizás esté teniendo un mal día, esto no tiene nada que ver contigo así que no lo sientas como una onfensa personal. Siéntete como si estuvieras realizando una delicada tarea, un desafío para poner a prueba tus habilidades para lidiar con personas o situaciones difíciles.

Este tiempo de reflexión te ayuda a concientizarte de tus sentimientos, vas a sentir tu cuerpo reaccionando, es hora de relajarte, de respirar pausadamente y no estalles en ira ya que quizás es exactamente lo que tu interlocutor está buscando, pero no le des el gusto.

Una vez que este tiempo de modificar tu pensamiento y hacerte conciente de tus sentimientos ha culminado, es hora de actuar. En vez de atacar sin más, podrías simplemente sonreír y dejar pasar la ofensa.  Describe de manera objetiva, carente de todo matiz emocional, exactamente qué es lo que te está molestando del otro. Es importante que no exageres, que seas preciso, si estas enojado porque es la cuarta  vez que tu novia  llega tarde a una cita no digas “siempre llegas tarde” simplemente di “me molesta que hayas llegado cuatro  veces tarde”. Debes expresar qué es lo que esto te hace sentir, no acuses a tu interlocutor, simplemente identifica qué es lo que estás sintiendo en ese momento. Sé específico en cuanto a lo que esperas que la otra persona haga, por ejemplo “me gustaría que ya no llegaras tarde a nuestras citas”. Y finalmente hazle saber al otro acerca de lo que sucederá si esa conducta molesta continúa, no confundamos esto con una amenaza, sino una manera concisa de hacerle ver al otro que sus actos tienen consecuencias “mi amor, sabes que te adoro, pero tengo poco tiempo para estar contigo y me gustaría que lo pudieramos aprovechar al máximo, si llegas tarde una próxima vez no volveré a invitarte a salir”. Lo importante de esto es que cumplas lo que dices, así podrás demostrarle al otro que trataste de ser comprensivo, pero también tienes sentimientos y derechos que deben ser respetados.

Las peleas siempre tienen que tener una conclusión, ser claras, decir exactamente lo que pensamos de manera inteligente. No podemos reaccionar rápidamente, ya que sin la ayuda del pensamiento nos convertimos en seres injustos, fríos y usualmente cometemos actos que sólo desencaderán en arrepentimiento después. Te invito a probar esta técnica y a enojarte menos.

Si quieres aprender más técnicas sencillas y efectivas para controlar el enojo te invito a adquirir por tan sólo 5 dólares mi ebook COMO GANARLE AL ENOJO. Escríbeme a mi email para más información

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Abuso sexual infantil: estrategias para prevenirlo

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El abuso sexual, nos resulta siempre una temática terrible, que no sólo afecta a una persona y a un núcleo familiar, sino que también hiere a la sociedad entera. Hoy abordaremos específicamente el abuso sexual infantil, el cual es asimismo, un tema sumamente pesado a nivel emocional, que siempre produce un gran malestar cuando nos enteramos de algún caso. No obstante, por muy difícil que sea es necesario encararlo de frente, para ser capaces de prestar amparo y asistencia a las víctimas y mejor aún, de prevenirlo. Si bien puede suceder en el propio hogar, el objetivo de este artículo, es brindar pautas para la prevención del abuso que pueda ser cometido por personas fuera del núcleo familiar más cercano, ya sean completos desconocidos, amigos o parientes.  A pesar de estar principalmente dirigidas a padres, estas líneas podrían ser igualmente útiles para familiares o educadores interesados en la temática.

El abuso sexual infantil, consiste en una conducta llevada a cabo por un adulto o un adolescente hacia un infante, utilizándolo como objeto sexual, sin su consentimiento o manipulándolo mediante engaños.

* Empezar por hablar sobre el tema. La prevención empieza por hablar con los hijos, si bien el concepto de abuso sexual los niños no lo entienden, sí se puede señalarles que hay ciertos comportamientos que son inadecuados en adultos o adolescentes. Como por ejemplo, que los demás tienen que respetar su espacio corporal, no estando bien que adultos o chicos más grandes vengan a abrazarlos, acariciarlos o a sentarlos sobre sus piernas. Además, decirles con todas las letras, que hay partes del cuerpo que son privadas, donde nadie puede venir a tocarlos o mirarlos.

Es pertinente indicarles, que lamentablemente en el mundo hay también gente mala, y que cuando presencien situaciones así o esos adultos les demuestren algún comportamiento que les parezca extraño y no les guste, que no tengan ningún reparo en decir “¡no!”, en mostrarse serios, gritar si es necesario, alejarse de ahí y acudir a los padres o cualquier otro adulto que en ese momento esté cerca.

Dejemos de lado por el momento, el hecho de que los conceptos “bueno” o “malo” nunca se pueden aplicar por entero a las personas, debido a la complejidad del psiquismo humano, a lo que se suma, una constante interacción con el ambiente e influencia de las circunstancias. Los niños necesitan que se les precise con claridad, qué cosas son aceptables en la sociedad en la que viven y qué cosas no.

Ante este tipo de circunstancias, los niños suelen no poder definir exactamente de qué se trató lo que vieron, ya que su desarrollo sexual difiere en gran medida de la sexualidad adulta, pero sí se dan cuenta de que no fue normal y que les hizo sentir sumamente mal.

* Dejarles bien en claro que en nosotros siempre pueden confiar. Teniendo en cuenta que los abusadores buscan crear en los niños una situación de chantaje, donde es este adulto quien tiene el total control, pretenden hacerles creer a los pequeños que ellos son los únicos culpables de lo que pasa, o que provocaron la situación. Es muy usual que estos adultos les digan entonces, que no le cuenten nada a nadie sobre lo que han pasado o visto porque de lo contrario no les van a creer o los van a rezongar. Incluso, si lograron manipularlos, pueden llegar a amenazarlos con hacerles algún perjuicio grave si llegasen a decir algo, un ejemplo ello muy sonado en los medios, es el caso de quienes logran tomarles a los niños fotos desnudos y luego los amenazan con mostrárselas a sus padres.

Antes de poner de manifiesto estas conductas, no es nada extraño que estos mayores, demuestren un comportamiento sumamente amistoso con los chicos dándoles regalos, para ir paulatinamente manipulando sus mentes y logrando hasta cierto punto su colaboración (por ej., no contando nada a sus padres o convencerlos de que hagan ciertas cosas).

Por tanto, es de vital importancia decirles explícitamente a los hijos, que además de que queremos saber sobre cómo les va en el colegio o en actividades extracurriculares, siempre nos va a interesar y vamos a tener tiempo para escucharlos (sea lo que sea que estemos haciendo en ese momento) si vieron o pasaron por alguna situación que les resultara muy extraña, que los asustara o los incomodara mucho. Que no les quepan dudas, de que si tienen algo serio que decirnos pueden comunicárnoslo en el momento que sea con toda confianza, ya que en nosotros van a hallar siempre comprensión y amparo.

* Creer en los niños cuando acudan a nosotros. Si el niño viene a contarnos sobre una circunstancia que presenció o que le sucedió, la cual le causó un gran malestar y que involucra a un adulto o chico mayor, siempre creamos en el pequeño y actuemos en consecuencia dirigiéndonos a las autoridades correspondientes. Si bien es cierto, que pueden existir algunos casos en los que el infante mienta diciendo que un adulto tuvo ese tipo de conductas con él, esos casos son sumamente infrecuentes, y de todas formas hay que buscar ayuda urgente, ya que denotan algún tipo de alteración grave, puesto que no es lo mismo que invente algo como “mi papá escaló una montaña altísima” a que alguien mayor se ha propasado.

Siempre hay que responsabilizar al adulto o adolescente que abuse o pretenda abusar, diciéndole al pequeño que no es culpable, sino que lo son aquéllos, quienes son mayores y saben que lo que intentan hacer o hicieron, está mal.

* Hacerles saber cómo suelen acercarse estos individuos. Estos sujetos, acostumbran por ejemplo, a inventar que van a buscarlos al colegio o al club porque los han mandado sus padres, ya que algo les ha sucedido a éstos o en la casa. Nadie, ya sea un médico, enfermera, policía u otro, le puede pedir a un niño que lo acompañe sin el consentimiento de un adulto responsable del mismo. Pueden haber averiguado el nombre del niño y al dirigirse hacia él con el mismo, enseguida captan su atención para luego decirle alguna mentira como la anterior u otra. Otra táctica que pueden intentar emplear, es llamar a la posible víctima desde un auto, simulando querer preguntar por alguna calle o lugar, por tanto, es preciso que el niño sepa que ninguna persona con buenas intenciones va a pedirle que se acerque a su auto. Han habido casos, en los que el abusador incluso se presenta en la casa del chico cuando está solo, fingiendo ser alguien que tiene que realizar alguna tarea en el hogar, la cual había acordado previamente con los padres. Nunca sobra remarcarles que no le abran la puerta a nadie cuando estén solos, diga lo que diga quien golpea, que luego de un caso así marquen en seguida celular de su madre o padre, y si esa persona sigue ahí insistiendo que llamen a la policía.

* Decirles que no siempre se trata de un desconocido. La mayoría de los casos de abuso son cometidos por gente del entorno familiar, por lo general parientes o al menos conocidos a los que se les tenía cierto nivel de confianza. Aquí deben ser los padres los primeros en prestar atención a aquellas personas que forman parte del ambiente familiar y amistoso, teniendo la valentía de interpelar incluso a parientes, alejando al pequeño de los mismos si se les observa conductas “cariñosas” en demasía. Desafortunadamente no son inusuales, los casos en los que cuando hay un abusador en una familia, ésta tiende a protegerlo, negando sus acciones o sus intentos y culpabilizando y tratando de silenciar al abusado, acosado o a quien intente denunciar ante el grupo la conducta del abusador. Es preciso, que los padres en estas situaciones no cedan ante las presiones del grupo, tomando medidas para proteger a su hijo si notan conductas inadecuadas por parte de un familiar o amigo. Si se convive con esa persona y no es posible hacerla salir del hogar, no hay que dejar de buscar apoyo inmediato de profesionales e instituciones que con su intervención ayuden entre otras cosas, a la reubicación del menor y sus padres, así como al posible inicio de acciones legales.

* Que griten. Es también oportuno, preparar al niño para defenderse por si en un caso extremo, llega a enfrentarse a una situación de ataque directo. Por ejemplo, si intentan secuestrarlo que no dude en gritar algo como “¡auxilio, éste no es mi padre!” o “¡ésta no es mi madre!” Más que pegarle al adulto, es mejor que emplee sus energías en gritar. Conversar y preguntarse sobre cuál sería la mejor estrategia a adoptar en situaciones de esa índole, no sólo refuerza el aprendizaje del niño, sino también la idea de que sus padres y por qué no también, los educadores y familiares que les hablen del tema, son personas a las que pueden dirigirse con toda seguridad ante cualquier situación extraña que pueda suceder.

* No los dejarlos navegar solos en Internet. Si bien Internet puede ser una gran herramienta de estudio, que posibilita el acceso a información de calidad en sitios serios, sitios de museos, sitios para practicar idiomas, entre otros, o una vía de comunicación con seres queridos que se encuentren muy lejos, también puede ser nociva para el niño si lo dejamos sólo en esta gran autopista de circulación de personas e información. El inconveniente no sólo radica en que ingrese a un sitio desconocido donde pueda por ejemplo, abrírsele de repente una ventana de otro sitio con pornografía, sino también, en chatear con desconocidos, ya sea que se hagan pasar por otro niño o no. Es usual que los pedófilos cuando chatean con menores, les digan que quieren verlos por cámara e incluso les pidan que se saquen alguna ropa como la remera, para “ver cómo son”. Siendo éste, uno de los principales motivos para estar bien atentos a lo que hacen y con quienes se contactan los hijos en la red, siendo aquí pertinente enseñarles que chatear con desconocidos es igual a estar en la calle y ponerse a conversar con extraños, que si bien hay gente con buenas intenciones también hay otra con malas que pueden intentar engañarlos para hacerles daño.

Debido a que como se mencionara anteriormente, los niños no pueden comprender del todo la idea de abuso sexual, es necesario que en la educación para su prevención, los padres, parientes o educadores, les hablen varias veces del mismo, valiéndose de distintos ejemplos para explicar los consejos e ideas que se quieren transmitir de diversas maneras.

Por: Pilar Naveira

Amor con violencia no es amor

al amor con violencia no es amor

Había una vez una princesa que estaba enamorada de un ogro, pero este ogro no era simpático ni dulce como el de la película, era un verdadero monstruo que golpeaba a su amada. Y la princesa inocente lloraraba en su palacio, esperando en vano que su amor cambiara y que aquella golpiza fuera en verdad la última, como los susurros que escapaban de los labios grotescos prometían sin descanso.

No es desconocido que muchas mujeres viven situaciones de violencia extremas, en algunos casos tan intensas que incluso pueden provocar la muerte. ¿Por qué las mujeres caen en esta situación? ¿Por qué algunas mujeres se empecinan en creer mentiras?

Existen distintas razones por las cuales las mujeres se ven involucradas en una situación abusiva. A veces los problemas económicos hacen que alguien esté junto a su pareja sin importar las consecuencias, porque el marcharse significaría no tener un lugar a dónde ir, perder el techo sobre su cabeza, perder la comodidad financiera el agunos casos. Estas mujeres tendrían que preguntarse qué tan factible es permanecer víctima del dinero, sabiendo que sus vidas hasta corren peligro así como la de sus hijos, es imperante que se busque ayuda ya sea con familiares o con instituciones. No crean que están seguras junto a un hombre violento, lo impredecible está a la orden del día y lo mejor es actuar rápido. Bajo ningún concepto dejen que el dinero sea una atadura a alguien así, por todos los medios intenten encontrar la ayuda necesaria, siempre habrá alguien dispuesto a dar una mano, no hay lugar para el orgullo cuando la integridad física y psíquica están comprometidas.

Las mujeres que permanecen junto a un hombre golpeador pueden estar actuando así por razones inconcientes. Una baja autoestima será quien engañara a la mujer haciendole creer que nunca nadie más que ese hombre la amara, por lo cual vale la pena soportar cualquier tortura para poder disfrutar de al menos unas migajas de amor y paz cuando él lo decida. Ellas creeran las falsas promesas de que jamás se repetirá la agresión, un juego engañoso donde en el fondo ambos saben la verdad, pero trae una calma momentánea hasta el próximo incidente. Una incapacidad para poner límites y problemas provenientes de la infancia también contribuirán a esta cárcel emocional.

La violencia va más allá de lo físico, el menosprecio mediante palabras también genera sentimientos desagradables y consecuencias psicológicas importantes. Los insultos con el tiempo incluso pueden convertirse en golpes y en algunos casos extremos pueden desembocar en la muerte.

Las mujeres siente humillación e impotencia y muchas veces intentando apartarse de la lástima o el desprecio de su entorno, son capaces de callar lo que está sucediendo en la intimidad de su hogar. El miedo a que su pareja haga algo al respecto si la mujer decide hablar, es otro disparador para permanecer en este estado de mutismo cómplice y doloroso.

En la violencia familiar  los ciclos de tranquilidad se reducen en duración con el paso del tiempo, los episodios violentos iran aumentando en intensidad y frecuencia. Debemos estar atentas a los niveles de stress del agresor, quien podrá actuar de una manera más peligrosa si es alcohólico, consume drogas, se ha quedado sin trabajo, está enfermo, etc.

Ahora veremos el perfil del hombre golpeador. Usualmente nos encontramos con un hombre que en su infancia también ha sido víctima de malos tratos o ha sido testigo de los mismos. Sus padres fueron rígidos en la crianza o alentaron que el niño reaccionara con violencia en la resolución de problemas, también pudo haber sido criado de manera tal que se acostumbró a que todos sus caprichos fuesen cumplidos de una manera egocéntrica, comportamiento que permanece en la vida adulta.

¿Que elementos están participando en la personalidad de este hombre? Puede haber una necesidad extrema de ejercer poder sobre su pareja, esta necesidad de control absoluto está ligada a una baja autoestima y sentimientos de inseguridad, vulnerabilidad e incluso ineptitud. Intentará dominar a la mujer por un deseo enfermizo de ser lo único en su vida, hay una dependencia emocional profunda hacia el otro, que lo empujara a un estado de ansiedad cada vez que la más ínfima posibilidad de separación se perciba. Estos hombres no toleran que su pareja exprese afecto hacia otras personas, incluyendo a sus propios hijos. El agresor es callado, no habla sobre sus problemas, tiene muy en claro cuáles son las flaquezas de su pareja, ignora las consecuencias de sus actos y racionaliza los mismos, convenciendose a sí mismo que no ha hecho nada malo o que la situación de violencia no volverá a repetirse.

Algunas señales de alarma para detectar a estos hombres se dan ya desde el noviazgo, las cuales pueden ser pasadas por alto gracias a la etapa de enamoramiento que nos conduce a idealizar al otro, señales como el exagerado control sobre sus parejas y exigencias en cuanto a puntualidad o vestimenta. Estos hombres pueden ejercer un poder económico sobre su esposa, llevando el control desmedido de los gastos del hogar o incluso haciendo sentir inferior al otro por no estar aportando el mismo sueldo o más al hogar.

Lamentablemente, los niños son los testigos silenciosos de este maltrato, incluso aunque no padezcan físicamente de los abusos, en su mente se irá grabando lo que viven cada día. Ellos vivirán el conflicto de percibir a sus padres como fuente de confusión, resentimiento, se ama a su padre, pero él lastima a su madre, algo difícil de procesar en el psiquismo del pequeño. Podría ocurrir también que el niño se identifique con el agresor creyendo que debido a que la madre no tolera los abusos, la pareja terminara en divorcio y el padre se vera forzado a abandonar su casa. En estos niños es común encontrar ciertas reacciones como trastornos de aprendizaje, problemas de integración social o stress post-traumático.

Mujer, no puedes arriesgarte por más tiempo busca ayuda de inmediato y no dudes en consultar a un psicólogo para trabajar sobre las heridas emocionales producidas por este abuso.

Aquí comparto unos links sobre instituciones que podrán ser de ayuda en estos casos.

 

No dejes que la princesa que hay en ti muera cada día un poco más por alguien que no sabe apreciar lo que encontró en su camino.