¿Cómo vencer el miedo?

como vencer el miedo

¿Quién no ha sentido miedo alguna vez? Él hace su aparición cuando menos necesitas que lo haga, con tan sólo unos pocos minutos en tu mente ya puede apoderarse de ti y cuando te percatas de su presencia, ya es demasiado tarde y él ya tiene el control absoluto.

El miedo puede ser experimentado en diversas ocasiones, pero sin duda la más molesta es cuando se hace ver en aquellas circustancias donde más necesitas de tu valor.

“Roberto” en una de sus sesiones, me comentó que era el mejor de su clase, tenía una de las escolaridades más altas de la universidad. Era un estudiante ejemplar, un verdadero ganador. Sus calificaciones le ofrecieron varias oportunidades laborales, oportunidades que una a una fue perdiendo, siempre por la misma razón. En sus entrevistas laborales siempre se ponía en blanco, toda su simpatía, inteligencia, ingenio, se evaporaban como por arte de magia. Y así como joven profesional, a pesar de poseer todas las cartas para ganar, se veía a sí mismo como un fracaso.

“Lucas” era un conquistador nato, todo un casanova, siempre obtenía a la chica que quería, nadie podía decirle que no. Se vio involucrado en varios romances pasajeros, amores de una noche. Conocía a una mujer atractiva, la seducía y luego de un fugaz encuentro ya no quería saber más nada acerca de ella. Podríamos pensar que esta actitud frívola era lo que estaba buscando, sin embargo, este comportamiento le generaba un gran pesar. El amor verdadero le aterraba, no quería sufrir como lo había hecho su padre, quien había sido abandonado por su madre cuando Lucas tenía tan sólo seis años.

El miedo es una reacción natural, instintiva al peligro y es necesario que puedas sentirlo para sobrevivir como especie. Pero, ¿qué sucede con ese miedo paralizante que solamente estorba en tu calidad de vida?

Este miedo molesto proviene de varias fuentes, una de ellas es tu infancia. Tomemos por ejemplo el caso del amor, si has crecido en una familia donde tus padres eran infieles o tenían una relación violenta, es muy probable que cuando seas adulto tengas miedo de que te suceda lo mismo, que quieras protegerte a toda costa del dolor que vivenciaste. Las personas suelen apropiarse de la angustia de sus padres, incluso pueden creer que correrán inevitablemente con la misma suerte.

El miedo al éxito está también asociado a una baja autoestima y en algunos casos, incluso es un temor a superar a los padres. Cuando se ha tenido padres que no han accedido a estudios, a oportunidades, el hecho de que en cierta forma ellos se sientan “mejores” que sus congeneres, es suficiente para estancarse y negarse las oportunidades que ellos si han tenido.

¿Cómo puedes superar el miedo?

La mejor manera de superar algo, es enfrentarse a ello. No debes perder la oportunidad de encarar a tus peores temores y hacer algo al respecto. Si bien lidiar con lo que temes puede ser un poco violento al principio, puedes comenzar a trabajar con temores menores, asociados al primero.

En el caso de miedo al fracaso, podrías intentar asistir a entrevistas laborales para puestos que no te interesan, practicando como sería tu respuesta, tu comportamiento, sin importar el resultado porque es algo que no quieres de todas maneras.

En cuanto al amor, siempre puedes invitar a salir a alguien, ¿qué puede ser lo peor que puede pasar? La clave es actuar, hacer algo para comenzar a construir tu confianza. Tampoco debes sentirte culpable o castigarte por ser tu propio saboteador, tienes que identificar la raíz de tu miedo y estar determinado a luchar contra él, teniendo paciencia y buscando ayuda de ser necesario.

Uno siempre debe preguntarse, ¿vale la pena vivir con miedo, cuál es el beneficio que obtengo de esto? ¿Hay algo que pueda hacer para cambiarlo? ¿Por qué prefiero vivir desde la impotencia y no desde la plenitud?

El miedo puede ser superado, de hecho “Lucas” y “Roberto” lo han logrado. Uno debe estar dispuesto a trabajar en los obstáculos que quiebran la armonía de una vida que puede llegar a ser muy satisfactoria, si simplemente nos permitimos ser felices.

 

 

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

 

Abuso sexual infantil: estrategias para prevenirlo

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El abuso sexual, nos resulta siempre una temática terrible, que no sólo afecta a una persona y a un núcleo familiar, sino que también hiere a la sociedad entera. Hoy abordaremos específicamente el abuso sexual infantil, el cual es asimismo, un tema sumamente pesado a nivel emocional, que siempre produce un gran malestar cuando nos enteramos de algún caso. No obstante, por muy difícil que sea es necesario encararlo de frente, para ser capaces de prestar amparo y asistencia a las víctimas y mejor aún, de prevenirlo. Si bien puede suceder en el propio hogar, el objetivo de este artículo, es brindar pautas para la prevención del abuso que pueda ser cometido por personas fuera del núcleo familiar más cercano, ya sean completos desconocidos, amigos o parientes.  A pesar de estar principalmente dirigidas a padres, estas líneas podrían ser igualmente útiles para familiares o educadores interesados en la temática.

El abuso sexual infantil, consiste en una conducta llevada a cabo por un adulto o un adolescente hacia un infante, utilizándolo como objeto sexual, sin su consentimiento o manipulándolo mediante engaños.

* Empezar por hablar sobre el tema. La prevención empieza por hablar con los hijos, si bien el concepto de abuso sexual los niños no lo entienden, sí se puede señalarles que hay ciertos comportamientos que son inadecuados en adultos o adolescentes. Como por ejemplo, que los demás tienen que respetar su espacio corporal, no estando bien que adultos o chicos más grandes vengan a abrazarlos, acariciarlos o a sentarlos sobre sus piernas. Además, decirles con todas las letras, que hay partes del cuerpo que son privadas, donde nadie puede venir a tocarlos o mirarlos.

Es pertinente indicarles, que lamentablemente en el mundo hay también gente mala, y que cuando presencien situaciones así o esos adultos les demuestren algún comportamiento que les parezca extraño y no les guste, que no tengan ningún reparo en decir “¡no!”, en mostrarse serios, gritar si es necesario, alejarse de ahí y acudir a los padres o cualquier otro adulto que en ese momento esté cerca.

Dejemos de lado por el momento, el hecho de que los conceptos “bueno” o “malo” nunca se pueden aplicar por entero a las personas, debido a la complejidad del psiquismo humano, a lo que se suma, una constante interacción con el ambiente e influencia de las circunstancias. Los niños necesitan que se les precise con claridad, qué cosas son aceptables en la sociedad en la que viven y qué cosas no.

Ante este tipo de circunstancias, los niños suelen no poder definir exactamente de qué se trató lo que vieron, ya que su desarrollo sexual difiere en gran medida de la sexualidad adulta, pero sí se dan cuenta de que no fue normal y que les hizo sentir sumamente mal.

* Dejarles bien en claro que en nosotros siempre pueden confiar. Teniendo en cuenta que los abusadores buscan crear en los niños una situación de chantaje, donde es este adulto quien tiene el total control, pretenden hacerles creer a los pequeños que ellos son los únicos culpables de lo que pasa, o que provocaron la situación. Es muy usual que estos adultos les digan entonces, que no le cuenten nada a nadie sobre lo que han pasado o visto porque de lo contrario no les van a creer o los van a rezongar. Incluso, si lograron manipularlos, pueden llegar a amenazarlos con hacerles algún perjuicio grave si llegasen a decir algo, un ejemplo ello muy sonado en los medios, es el caso de quienes logran tomarles a los niños fotos desnudos y luego los amenazan con mostrárselas a sus padres.

Antes de poner de manifiesto estas conductas, no es nada extraño que estos mayores, demuestren un comportamiento sumamente amistoso con los chicos dándoles regalos, para ir paulatinamente manipulando sus mentes y logrando hasta cierto punto su colaboración (por ej., no contando nada a sus padres o convencerlos de que hagan ciertas cosas).

Por tanto, es de vital importancia decirles explícitamente a los hijos, que además de que queremos saber sobre cómo les va en el colegio o en actividades extracurriculares, siempre nos va a interesar y vamos a tener tiempo para escucharlos (sea lo que sea que estemos haciendo en ese momento) si vieron o pasaron por alguna situación que les resultara muy extraña, que los asustara o los incomodara mucho. Que no les quepan dudas, de que si tienen algo serio que decirnos pueden comunicárnoslo en el momento que sea con toda confianza, ya que en nosotros van a hallar siempre comprensión y amparo.

* Creer en los niños cuando acudan a nosotros. Si el niño viene a contarnos sobre una circunstancia que presenció o que le sucedió, la cual le causó un gran malestar y que involucra a un adulto o chico mayor, siempre creamos en el pequeño y actuemos en consecuencia dirigiéndonos a las autoridades correspondientes. Si bien es cierto, que pueden existir algunos casos en los que el infante mienta diciendo que un adulto tuvo ese tipo de conductas con él, esos casos son sumamente infrecuentes, y de todas formas hay que buscar ayuda urgente, ya que denotan algún tipo de alteración grave, puesto que no es lo mismo que invente algo como “mi papá escaló una montaña altísima” a que alguien mayor se ha propasado.

Siempre hay que responsabilizar al adulto o adolescente que abuse o pretenda abusar, diciéndole al pequeño que no es culpable, sino que lo son aquéllos, quienes son mayores y saben que lo que intentan hacer o hicieron, está mal.

* Hacerles saber cómo suelen acercarse estos individuos. Estos sujetos, acostumbran por ejemplo, a inventar que van a buscarlos al colegio o al club porque los han mandado sus padres, ya que algo les ha sucedido a éstos o en la casa. Nadie, ya sea un médico, enfermera, policía u otro, le puede pedir a un niño que lo acompañe sin el consentimiento de un adulto responsable del mismo. Pueden haber averiguado el nombre del niño y al dirigirse hacia él con el mismo, enseguida captan su atención para luego decirle alguna mentira como la anterior u otra. Otra táctica que pueden intentar emplear, es llamar a la posible víctima desde un auto, simulando querer preguntar por alguna calle o lugar, por tanto, es preciso que el niño sepa que ninguna persona con buenas intenciones va a pedirle que se acerque a su auto. Han habido casos, en los que el abusador incluso se presenta en la casa del chico cuando está solo, fingiendo ser alguien que tiene que realizar alguna tarea en el hogar, la cual había acordado previamente con los padres. Nunca sobra remarcarles que no le abran la puerta a nadie cuando estén solos, diga lo que diga quien golpea, que luego de un caso así marquen en seguida celular de su madre o padre, y si esa persona sigue ahí insistiendo que llamen a la policía.

* Decirles que no siempre se trata de un desconocido. La mayoría de los casos de abuso son cometidos por gente del entorno familiar, por lo general parientes o al menos conocidos a los que se les tenía cierto nivel de confianza. Aquí deben ser los padres los primeros en prestar atención a aquellas personas que forman parte del ambiente familiar y amistoso, teniendo la valentía de interpelar incluso a parientes, alejando al pequeño de los mismos si se les observa conductas “cariñosas” en demasía. Desafortunadamente no son inusuales, los casos en los que cuando hay un abusador en una familia, ésta tiende a protegerlo, negando sus acciones o sus intentos y culpabilizando y tratando de silenciar al abusado, acosado o a quien intente denunciar ante el grupo la conducta del abusador. Es preciso, que los padres en estas situaciones no cedan ante las presiones del grupo, tomando medidas para proteger a su hijo si notan conductas inadecuadas por parte de un familiar o amigo. Si se convive con esa persona y no es posible hacerla salir del hogar, no hay que dejar de buscar apoyo inmediato de profesionales e instituciones que con su intervención ayuden entre otras cosas, a la reubicación del menor y sus padres, así como al posible inicio de acciones legales.

* Que griten. Es también oportuno, preparar al niño para defenderse por si en un caso extremo, llega a enfrentarse a una situación de ataque directo. Por ejemplo, si intentan secuestrarlo que no dude en gritar algo como “¡auxilio, éste no es mi padre!” o “¡ésta no es mi madre!” Más que pegarle al adulto, es mejor que emplee sus energías en gritar. Conversar y preguntarse sobre cuál sería la mejor estrategia a adoptar en situaciones de esa índole, no sólo refuerza el aprendizaje del niño, sino también la idea de que sus padres y por qué no también, los educadores y familiares que les hablen del tema, son personas a las que pueden dirigirse con toda seguridad ante cualquier situación extraña que pueda suceder.

* No los dejarlos navegar solos en Internet. Si bien Internet puede ser una gran herramienta de estudio, que posibilita el acceso a información de calidad en sitios serios, sitios de museos, sitios para practicar idiomas, entre otros, o una vía de comunicación con seres queridos que se encuentren muy lejos, también puede ser nociva para el niño si lo dejamos sólo en esta gran autopista de circulación de personas e información. El inconveniente no sólo radica en que ingrese a un sitio desconocido donde pueda por ejemplo, abrírsele de repente una ventana de otro sitio con pornografía, sino también, en chatear con desconocidos, ya sea que se hagan pasar por otro niño o no. Es usual que los pedófilos cuando chatean con menores, les digan que quieren verlos por cámara e incluso les pidan que se saquen alguna ropa como la remera, para “ver cómo son”. Siendo éste, uno de los principales motivos para estar bien atentos a lo que hacen y con quienes se contactan los hijos en la red, siendo aquí pertinente enseñarles que chatear con desconocidos es igual a estar en la calle y ponerse a conversar con extraños, que si bien hay gente con buenas intenciones también hay otra con malas que pueden intentar engañarlos para hacerles daño.

Debido a que como se mencionara anteriormente, los niños no pueden comprender del todo la idea de abuso sexual, es necesario que en la educación para su prevención, los padres, parientes o educadores, les hablen varias veces del mismo, valiéndose de distintos ejemplos para explicar los consejos e ideas que se quieren transmitir de diversas maneras.

Por: Pilar Naveira

Sin ti no soy nada

Cuando conocí a “Gerardo” sentí que todo tenía sentido. No podía sacarmelo de la cabeza, todo el tiempo pensaba en él, lo extrañaba mucho, lo llamaba mucho, le mandaba mensajes de texto, lo buscaba en el msn. Cuando él no estaba yo me queria morir, sentía como un ahogo, un dolor en el pecho espantoso, pero cuando estabamos juntos todo se me pasaba. Yo entendí que no podía estar lejos de él, yo sabía que sin él no soy nada, no era nada. Y él al principio lo soportaba, me parece que hasta le parecía simpático, pero después las cosas cambiaron. A los cuatro meses de estar juntos él ya no quería saber nada de mí, me dejó y mi mundo se vino abajo. Yo no podía vivir sin él, lo busqué, traté de todas las maneras posibles e imposibles de que regresara, pero yo le causaba asco. Fue espantoso, pero gracias a la terapia ahora me siento mejor, sé que todavía me queda mucho por trabajar, pero las cosas van mejorando y me gustó hacer esta confesión. Gracias.

Sin ti no soy nada
Sin ti no soy nada

Historias como la de “Julieta” existen varias y quizás tú en este momento te estés sintiendo identificado. La dependencia emocional es algo que requiere mucho trabajo y paciencia para salir adelante, ya que está arraigada en la necesidad de amor y aceptación de los demás. Es distintinta del trastorno de personalidad por dependencia como lo establece el DSM-IV (Manual diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales).

¿Cuáles son las características de la dependencia emocional? Lo más relevante es la necesidad de sentirse intensamente amados y acompañados,para lograr este objetivo serán capaces de cualquier sacrificio. Las mujeres son quienes más padecen este trastorno y buscaran satisfacer a su pareja por todos los medios posibles, incluso a nivel sexual, sometiéndose al otro cual esclavo de sus pasiones y deseos.

No pueden concebir la idea de que su objeto de amor se aleje, lo que provocara ansiedad y comportamientos que intenten atraer a su pareja a como de lugar. El amor es lo más relevante en sus vidas y no soportan el estar solas, lo que hará que se involucren en un sin fin de relaciones amorosas infructuosas. Viven y respiran por su amado, lo que puede culminar en problemas a nivel laboral, social y familiar. Se entregan sin reservas, desatendiendo sus propias necesidades y quedando expuestas a la manipulación y los caprichos del otro, su opinión no vale y tratara de modificarla ante los demás de ser necesario, ellas no pueden tolerar la desaprobación de los otros debido a su baja autoestima y su extrema necesidad de cariño. Su valor radica en lo que los demás crean de ella.

Si bien la dependencia emocional es más frecuente en relación a la pareja, también esta dependencia puede ser aplicada a familiares, compañeros, amigos. El miedo al rechazo, a no ser suficiente, a que nadie los quiera, a que los abandonen a su suerte, está latente en los sujetos que literalmente viven para satisfacer a los otros. Lo irónico es en que su búsqueda incesante de amor van perdiendo sus propias cualidades, casi convirtiéndose en un ser vacío sin ideología, sin opinión, alguien en quien depositamos lo que queremos, pero no podemos extraer algo verdadero de su comportamiento, de sus palabras, lo que en definitiva terminara aburriendo al otro.

Estas personas de pequeñas no recibieron cariño suficiente ni seguridad emocional, lo que las empujara en su vida adulta a buscar esa aprobación y cariño que no experimentaron cuando más lo necesitaban. Cuando escogen a su amor, lo hacen en base a todas esas cualidades que son ideales para ellos y que creen no poseer. Usualmente se enamoran de sujetos egocéntricos, hedonistas, dominantes, fríos. El narcicismo acentuado de estos individuos es lo que generara aún más devoción en alguien con baja autoestima, se anhela lo que se carece.

¿Cuáles son las fases por las que atraviesa un dependiente emocional en el amor?

Al comienzo de toda relación existe una etapa de euforia y exaltación, conocida como la etapa de enamoramiento. En los dependientes la siguiente fase será de sumisión abnegada hacia el otro, donde se pondrá en juego también la idealización. Más adelante, la relación comenzará a deteriorarse y en la mayoría de los casos el desenlace será la ruptura, generando una especie de síndrome de abstinencia en el dependiente, quien no tardara en ir en busca de un potencial nuevo compañero.

Los dependientes emocionales no pueden experimentar verdadera felicidad, el otro actúa como un calmante, una droga si se quiere, pero el efecto de calma se va rápido, ahogado por los celos, la desesperación y el miedo de perder a quien se ama además de la extenuante búsqueda de aprobación.

Frecuentemente ellos consultan cuando una relación ha culminado, pueden mostrar síntomas depresivos y ansiedad por lo perdido, incluso hasta pueden llegar a negar que la ruptura ocurrió, incapaces de tomar contacto con esa dolorosa realidad que ahora los desborda. Por supuesto que la ansiedad disminuye cuando encuentran a alguien que funcione de reemplazo del objeto amado con anterioridad, después de todo lo importante es no estar solos y tener que afrontarse a su desprecio hacia sí mismos.

¿Cuál es el tratamiento?

Es un tratamiento a largo plazo, donde se trabajara principalmente en elevar la autoestima de la persona, trabajar en su historia personal, hacer que el sujeto comience a apreciarse a sí mismo, el psicológo servirá  de sostén hacia el otro que se siente vulnerable. Se trabajaran con el consultante los diversos aspectos que generan este trastorno, prestando también atención a otros posibles trastornos asociados como lo podrían ser la depresión, la ansiedad y trastornos alimenticios.

La dependencia emocional es una prisión creada por nosotros mismos, es importante ser sinceros con lo que nos sucede y no temer pedir ayuda cuando esta es necesaria.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Venciendo la postergación

Venciendo la postergacion

¿Cuántas veces nos hemos reprochado el no haber hecho o comenzado antes, tareas que sabíamos eran importantes y teníamos que hacer? ¿Cuántas veces hemos estado molestos con nosotros mismos, porque a causa de nuestra pereza ahora tenemos que hacer las cosas apurados a último momento y con un estrés que nos hace doler el estómago o nos hace sentir que quisiéramos llorar? Pues esa dejadez, por la que casi inadvertidamente vamos dejando las cosas cada vez más atrás en nuestra agenda, tiene un nombre, se llama procrastinación. La procrastinación es la evasión de hacer tareas o actividades que necesitan ser atendidas.

La procrastinación es en definitiva un gran límite para alcanzar aquellos objetivos que deseamos en la vida, desde darnos un momento para aquel pasatiempo que tanto nos gusta, hasta objetivos más importantes relacionados con el área laboral o la familia. El postergar es en sí un engaño a nosotros mismos que en definitiva termina siendo una agresión. Ello se debe a que nos fallamos no tomando en la práctica medidas para alcanzar aquellas cosas que tanto deseamos y con las que habíamos estado soñando. Todo lo cual, redunda en una pérdida de la propia confianza y en dudas acerca de las propias capacidades.

Más allá del falso alivio que pueda generarnos en un primer momento, el posponer interminablemente, implica un gran desgaste que puede según vaya progresando la situación, llevar a sentir culpa, una gran angustia o incluso a la depresión.

Por lo general, tendemos más a postergar aquellas cosas que nosotros mismos decimos que queremos hacer, que aquellas que otras personas nos ordenan que hagamos.

¿Qué causa la procrastinación?

Uno de las actitudes que más barreras nos pone para actuar es la autocrítica desmedida, ya sea por errores cometidos o por miedo a cometerlos. Esta humillación hacia uno mismo al pensar que no somos lo suficientemente buenos, que no tenemos la suficiente capacidad como para realizar la tarea (aún teniendo en la realidad los conocimientos para hacerla), según la gravedad del caso, puede conducir a la depresión, pero lo que siempre conlleva es sin dudas, sentirnos inferiores a los demás.

Al tener pensamientos de este tipo, no estamos centrando la atención en lo que realmente hacemos, sino en lo que tememos piensen los otros. Por lo cual, al momento de ser protagonistas del cambio es necesario que focalicemos esa energía en nuestra participación activa en la situación. Será así cómo lograremos aprender de los resultados, ya sean éstos positivos o negativos, siempre van a implicar un proceso de aprendizaje.

Un elemento que suele ir de la mano con la autocrítica exagerada, es el fijar objetivos irracionalmente perfectos. Cuando nos imaginamos que esa meta que queremos alcanzar es completamente espléndida, generalmente a corto o mediano plazo, nos encontramos ante una frustración difícil de tolerar cuando la realidad nos demuestra que las cosas no son perfectas.

El pensar que tenemos el deber de hacer todo sin el más mínimo error, o de lo contrario no valemos, produce una presión junto con una gran inversión de energía psico – física en comenzar actividades nuevas mientras se desatienden otras importantes ya iniciadas.

El postergar por temor a fallar, sólo contribuye a seguir aumentando el temor. Entrando así, en un círculo vicioso donde, con ideas irracionales, pensamos que luego vamos a estar en mejores condiciones para hacer las cosas bien intentando así llegar a la excelencia. En realidad, cada vez nos vamos dejando menos tiempo para hacer lo mejor posible la tarea. Incluso, el temor puede ser tal, que hasta se posponga realizar cosas básicas y sencillas para empezar la actividad, como reunir la bibliografía para preparar ese examen que tenemos que dar, o hacer un esquema de ideas antes de redactar ese trabajo que tenemos que hacer, o tomarnos quince minutos para caminar en esa jornada menos sedentaria que nos prometimos que íbamos a tener.

Otra posible causa, son las dificultades en la concentración, exceptuando los puntos anteriores que también pueden afectar la concentración, esta dificultad muchas veces se debe al menos en gran parte, a condiciones propias del ambiente donde se va a realizar la actividad.

¿Cómo puedo mejorar la situación?

Para avanzar hacia las metas importantes que queremos alcanzar en nuestras vidas, es preciso comprender que en el camino nos encontraremos con algunas frustraciones, de las cuales podremos aprender para seguir adelante. Ya que si no admitimos esta realidad, el no haber hecho nada para lograr aquello que tanto queríamos nos implicará una frustración mucho mayor. Por tanto, la aceptación de la posibilidad de encontrarnos con dificultades es una actitud acertada que nos pone en un camino real hacia lo que queremos.

Una actitud muy usual cuando estamos procrastinando, y que solemos tomar con naturalidad, es priorizar las cosas urgentes en vez de las importantes. Lo primero que hay que hacer para intervenir en este aspecto, es distinguir bien cuáles son las cosas importantes para nosotros, ya sean por ejemplo, dedicarle más tiempo a la familia, empezar una dieta o estudiar un tema sobre el que queremos saber. Escribir todo eso en un papel para ponerlo en claro puede ser de más ayuda de lo que parece.

Los asuntos urgentes a veces efectivamente requieren atención en el momento mismo, pero otras tantas, somos nosotros quienes les damos a ciertas cosas el carácter de urgente para evadirnos de aquellas importantes ya sea por falta de confianza o incluso porque no nos atraiga mucho realizarlas más allá de su importancia. Algo muy útil aquí, es establecernos una cantidad de días específica para hacer la actividad, pautando desde el principio cuántos días por semana y horas por día vamos a dedicarle.

Una vez que tienes un panorama más claro de lo que es importante para ti, uno de los primeros pasos para ayudarte es modificar el ambiente en el que estás, de modo tal de convertirlo en un factor favorable para el trabajo. Por ejemplo, intentar estudiar en una habitación ruidosa a muchas personas les afecta notoriamente su capacidad de concentración, o bien, redactar un trabajo importante en un escritorio caótico, desbordante de papeles y otros objetos tiende a aumentar nuestra ansiedad, mientras que si el escritorio está ordenado ese ambiente de trabajo nos ayuda a mantener una sensación de mayor tranquilidad y control.

Proponerse dividir la tarea y realizarla por partes, en especial si se trata de algo que lleve mucho tiempo, es una buena opción para adoptar una actitud activa sin sobrecargarnos y sentirnos demasiado cansados. Esto último sería muy contraproducente, ya que en próximas ocasiones podría aumentar nuestra resistencia a llevar a cabo la actividad, o bien hacerla a último momento cuando las circunstancias nos obliguen a ello, lo cual suele generar un monto de estrés que hubiese podido evitarse. Al decidir tomar esta estrategia e ir avanzando paso a paso, verás cómo si escribiste una lista, ésta se irá acortando y si vas tachando cada cosa que vayas realizando, ese será un efecto visual que te dará mayor tranquilidad, ya que es como una suerte de demostración de que estás haciendo algo.

Muchas veces las acciones a realizar no están relacionadas con los objetivos importantes que nos trazamos, pero sí son cosas que debemos atender cuanto antes y que además no nos resultan muy agradables. En esos casos, usualmente la mejor opción es llevar a cabo la actividad en cuanto nos acordamos o sabemos que tenemos que hacerla.

Si se trata de algo que nos interesa mucho ya sea a corto, mediano o largo plazo, la mejor manera de combatir la postergación es empezando ahora mismo a hacer algo sobre el tema, aunque sea dedicándole un rato en el día. No demorarás en notar que te sentirás mucho mejor contigo mismo, al probarte con hechos que efectivamente puedes dirigirte hacia lo que quieres. Para reforzar esta conducta y consolidarla como hábito, aumentando las probabilidades de que se repita, inmediatamente que termines al menos por el momento, con lo relacionado con tu tarea, haz alguna cosa que te guste como escuchar música, descansar un momento, navegar por Internet o lo que sea que te resulte placentero.

La idea es asociar la realización de lo que debes hacer (incluso si se trata de algo que no te gusta como en el punto anterior), con algo que te distienda y te guste.

Enfoca tu mente en los pasos que estás dando para lograrlo, no te dejes llevar por dudas en cuanto a tus habilidades para conseguirlo, sólo focalízate en lo que estás haciendo hoy, aquí y ahora en dirección a ello.

Asimismo, otra actitud efectiva en este sentido, es concentrarnos en todas las cosas positivas que nos va a traer el hacer aquello que estamos dejando para después. De esta forma, quitamos la energía psíquica de los aspectos que nos resultan negativos, poniendo el énfasis en predisponernos para la acción.

Los consejos aquí mencionados te ayudarán a llevar mejor tus actividades y a hacer que lo único que dejes para después sea la procrastinación. No obstante, eres tú la única persona que puede decidir hacer que las cosas cambien.

Por: Pilar Naveira

 

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Amor con violencia no es amor

al amor con violencia no es amor

Había una vez una princesa que estaba enamorada de un ogro, pero este ogro no era simpático ni dulce como el de la película, era un verdadero monstruo que golpeaba a su amada. Y la princesa inocente lloraraba en su palacio, esperando en vano que su amor cambiara y que aquella golpiza fuera en verdad la última, como los susurros que escapaban de los labios grotescos prometían sin descanso.

No es desconocido que muchas mujeres viven situaciones de violencia extremas, en algunos casos tan intensas que incluso pueden provocar la muerte. ¿Por qué las mujeres caen en esta situación? ¿Por qué algunas mujeres se empecinan en creer mentiras?

Existen distintas razones por las cuales las mujeres se ven involucradas en una situación abusiva. A veces los problemas económicos hacen que alguien esté junto a su pareja sin importar las consecuencias, porque el marcharse significaría no tener un lugar a dónde ir, perder el techo sobre su cabeza, perder la comodidad financiera el agunos casos. Estas mujeres tendrían que preguntarse qué tan factible es permanecer víctima del dinero, sabiendo que sus vidas hasta corren peligro así como la de sus hijos, es imperante que se busque ayuda ya sea con familiares o con instituciones. No crean que están seguras junto a un hombre violento, lo impredecible está a la orden del día y lo mejor es actuar rápido. Bajo ningún concepto dejen que el dinero sea una atadura a alguien así, por todos los medios intenten encontrar la ayuda necesaria, siempre habrá alguien dispuesto a dar una mano, no hay lugar para el orgullo cuando la integridad física y psíquica están comprometidas.

Las mujeres que permanecen junto a un hombre golpeador pueden estar actuando así por razones inconcientes. Una baja autoestima será quien engañara a la mujer haciendole creer que nunca nadie más que ese hombre la amara, por lo cual vale la pena soportar cualquier tortura para poder disfrutar de al menos unas migajas de amor y paz cuando él lo decida. Ellas creeran las falsas promesas de que jamás se repetirá la agresión, un juego engañoso donde en el fondo ambos saben la verdad, pero trae una calma momentánea hasta el próximo incidente. Una incapacidad para poner límites y problemas provenientes de la infancia también contribuirán a esta cárcel emocional.

La violencia va más allá de lo físico, el menosprecio mediante palabras también genera sentimientos desagradables y consecuencias psicológicas importantes. Los insultos con el tiempo incluso pueden convertirse en golpes y en algunos casos extremos pueden desembocar en la muerte.

Las mujeres siente humillación e impotencia y muchas veces intentando apartarse de la lástima o el desprecio de su entorno, son capaces de callar lo que está sucediendo en la intimidad de su hogar. El miedo a que su pareja haga algo al respecto si la mujer decide hablar, es otro disparador para permanecer en este estado de mutismo cómplice y doloroso.

En la violencia familiar  los ciclos de tranquilidad se reducen en duración con el paso del tiempo, los episodios violentos iran aumentando en intensidad y frecuencia. Debemos estar atentas a los niveles de stress del agresor, quien podrá actuar de una manera más peligrosa si es alcohólico, consume drogas, se ha quedado sin trabajo, está enfermo, etc.

Ahora veremos el perfil del hombre golpeador. Usualmente nos encontramos con un hombre que en su infancia también ha sido víctima de malos tratos o ha sido testigo de los mismos. Sus padres fueron rígidos en la crianza o alentaron que el niño reaccionara con violencia en la resolución de problemas, también pudo haber sido criado de manera tal que se acostumbró a que todos sus caprichos fuesen cumplidos de una manera egocéntrica, comportamiento que permanece en la vida adulta.

¿Que elementos están participando en la personalidad de este hombre? Puede haber una necesidad extrema de ejercer poder sobre su pareja, esta necesidad de control absoluto está ligada a una baja autoestima y sentimientos de inseguridad, vulnerabilidad e incluso ineptitud. Intentará dominar a la mujer por un deseo enfermizo de ser lo único en su vida, hay una dependencia emocional profunda hacia el otro, que lo empujara a un estado de ansiedad cada vez que la más ínfima posibilidad de separación se perciba. Estos hombres no toleran que su pareja exprese afecto hacia otras personas, incluyendo a sus propios hijos. El agresor es callado, no habla sobre sus problemas, tiene muy en claro cuáles son las flaquezas de su pareja, ignora las consecuencias de sus actos y racionaliza los mismos, convenciendose a sí mismo que no ha hecho nada malo o que la situación de violencia no volverá a repetirse.

Algunas señales de alarma para detectar a estos hombres se dan ya desde el noviazgo, las cuales pueden ser pasadas por alto gracias a la etapa de enamoramiento que nos conduce a idealizar al otro, señales como el exagerado control sobre sus parejas y exigencias en cuanto a puntualidad o vestimenta. Estos hombres pueden ejercer un poder económico sobre su esposa, llevando el control desmedido de los gastos del hogar o incluso haciendo sentir inferior al otro por no estar aportando el mismo sueldo o más al hogar.

Lamentablemente, los niños son los testigos silenciosos de este maltrato, incluso aunque no padezcan físicamente de los abusos, en su mente se irá grabando lo que viven cada día. Ellos vivirán el conflicto de percibir a sus padres como fuente de confusión, resentimiento, se ama a su padre, pero él lastima a su madre, algo difícil de procesar en el psiquismo del pequeño. Podría ocurrir también que el niño se identifique con el agresor creyendo que debido a que la madre no tolera los abusos, la pareja terminara en divorcio y el padre se vera forzado a abandonar su casa. En estos niños es común encontrar ciertas reacciones como trastornos de aprendizaje, problemas de integración social o stress post-traumático.

Mujer, no puedes arriesgarte por más tiempo busca ayuda de inmediato y no dudes en consultar a un psicólogo para trabajar sobre las heridas emocionales producidas por este abuso.

Aquí comparto unos links sobre instituciones que podrán ser de ayuda en estos casos.

 

No dejes que la princesa que hay en ti muera cada día un poco más por alguien que no sabe apreciar lo que encontró en su camino.

Redes sociales: ¿una búsqueda de amor?

Redes sociales una busqueda de amorLas redes sociales se han convertido hoy en día en una herramienta infalible para mantenernos comunicados, compartir noticias de todas partes del mundo, debatir acerca de hechos relevantes, divertirnos, conocernos, jugar, difundir nuestro trabajo, etc. Cumplen variados roles, pero, ¿podrían llegar a cumplir un propósito más elevado todavía?

Existe un falso concepto de que las redes sociales son solamente para personas tímidas, que no tienen vida, que no saben que existe un mundo detrás de la computadora, personas que no sueñan con otra cosa más que con programas y demás. He podido comprobar que esto es simplemente un prejuicio que se ha ido incrustando de cierta manera en el inconciente colectivo, o quizás es un prejuicio nacido de la ignorancia o el malestar.  Es preferible para algunos no participar, mantenerse de lado, porque no se entiende a las redes o porque quizás lo que existe debajo es mucho más profundo de lo que se ha llegado a pensar.

Lo que estas personas ignoran, es que en las redes sociales habitan un gran número de personas exitosas con vidas plenas, que disfutan conociendo personas distintas a través de estos métodos rápidos y sencillos de comunicarse. El mundo de las máquinas ha dejado de ser el reino de los tímidos como se cree, ahora las más variadas personalidades inundan las redes en busca de algo más, de una manera distinta de enriquecer sus vidas.

En todo el mundo son conocidas las historias de personas que se han conocido a través de estos medios de comunicación, quienes han culminado entablando una gran amistad o una relación amorosa. ¿Cuál es la magia que se esconde detrás de las redes?

Dejando de lado el clásico concepto de que uno puede ser quien quiere desde la seguridad y el anonimato de un monitor, que alguien cambiara su identidad a propósito con la finalidad de atraer o ser popular, pensemos en esas personas que muy por el contrario, demuestran sin tapujos su verdadera esencia, esas personas que en realidad le resulta más facil actuar “como ellos mismos”. Entonces, si no se busca disfrazar nuestra personalidad, sino se busca luchar contra la timidez, si no se necesita ser un genio de la computación para estar interesado en esto, ¿cuál es la respuesta?

Y quizás la respuesta sea la mas antigua de todas, lo que se busca es nada más ni nada menos que AMOR. No estoy hablando específicamente del amor romántico, estoy hablando del amor desde el aprecio y admiración que los demás puedan llegar  a sentir hacia nosotros. Nos exponemos al mundo intentando demostrar quiénes somos, cómo pensamos, intentando ser transparentes, para que lo demás pueden hacerse una idea de nuestra personalidad y adorarnos por ello.

Las redes sociales son especiales para obtener atención, podemos ser seductores al extremo con tal de tener muchos seguidores o tener tres mil amigos, destacamos nuestra personalidad en busca del cariño y el aprecio de los demás. Existen diversos casos y diversas personalidades, pero básicamente, todo culmina en la misma esperanza, que nos quieran, nos acepten, que se interesen por nosotros.

¿Puede llegar a ser doloroso ser rechazado por una red social? Por supuesto, como cualquier rechazo se convertirá en una herida narcicista difícil de sanar para algunos, por eso se intentará integrarse a como de lugar y ser lo más creativo, cómico, o satírico para atraer las miradas de los otros.

La autoestima se genera desde diversas fuentes y una de ellas es a través de lo que los demás piensan de nosotros, con la tecnología avanzando, también nuestros modos de relacionarnos y de sentir evolucionan. La base de las emociones humanas y primitivas siempre será la misma, pero ahora estas nuevas herramientas hacen que vayamos un paso más allá, y nuestra eterna necesidad de amor no sólo continúa dándose en nuestro entorno “real”, sino también en nuestro entorno virtual que ahora pasa a ser tan significativo como el primero.

El amor ocupa un lugar primordial en nuestra existencia, el ser aceptado, como seres sociales que somos  es en extremo importante, hay personas que incluso estarán dispuestas a ceder sus ideologías o modos de actuar con tal de caer en gracia, otros se aferraran a quienes son pero deseando por dentro que eso sea suficiente para los demás. Es natural, no hay nada embarazoso o terrible, es simplemente un deseo que se arraiga en lo más profundo de nuestro ser y gracias a la tecnología ha encontrado una nueva manera de expresarse.

Cuando los celos conspiran contra el amor

Cuando los celos conspiran contra el amor

Es bonito tener a alguien que nos cele un poco, nos sentimos importantes cuando vemos que todavía causamos ese efecto en nuestra pareja, aunque cuando los celos se convierten en una obsesión que consume es cuando nuestra relación cae en un peligroso juego del cual es complicado escapar.

¿Qué es lo que motiva los celos? Los celos surgen de diversas fuentes, una de las más relevantes es la baja autoestima, la persona celosa piensa que no es lo suficientemente buena para merecer el amor de su pareja, por lo tanto el resultado más obvio es que será abandonado por alguien mejor. El entorno familiar también contribuye a este miedo, si el sujeto proviene de una familia donde la moneda corriente eran las actitudes celosas de sus padres entre sí, es posible que el patrón se repita en la vida adulta de este individuo. Si se han experimentado historia de traiciones, el pasado tendrá un peso fuerte alimentando al miedo en el presente.  Personas quienes padecen trastornos de personalidad como los histriónicos, paranoides y narcicistas son más propensas a padecer de celotipia (celos irracionales, intensos, obsesivos e infundados)

Es natural que deseemos ser  únicos, los celos incluso pueden ser  naturales en determinadas ocasiones, como en el matrimonio al motivar a mantener viva la pasión de la pareja. O cuando sentimos tristeza ante la inclusión de un tercero, demostrando que no somos tan únicos ni irremplazables como creíamos.

Aunque también los celos pueden ser vistos como un símbolo de violencia, de posesión desmedida hacia el otro donde esa persona que amamos pasa a ser un mero objeto que debe seguir nuestros caprichos al pie de la letra. Las exigencias, las demandas, desbordan ahogando el afecto de quien padece este castigo.

Los celos son la manifestación de la ansiedad ante la posible pérdida de nuestro objeto de  amor, causando diversas reacciones que algunos casos incluso pueden llegar a ser violentas y desmedidas. Surgen ideas constantemente de que nuestro amado está con otra persona, hasta pueden interpretarse como incriminatorios pequeños detalles inocentes de nuestra pareja, generándose aún más vigilancia y control.

Entre las características de un celoso veremos que esa persona tiene una necesidad abrumadora de controlar al otro en su modo de vestirse, hasta en el más mínimo movimiento. Cada salida a solas de su pareja será una guerra, ya que la imaginación del celoso echara a volar. Es soberbio creyendo que él es el único que posee la verdad y que conoce más a su pareja que ella misma.

Los celos son tan variados como los individuos que los padecen. Así veremos que hombres o mujeres depresivas tendrán reacciones depresivas ante las discusiones por celos. En las personas responsables y dinámicas estas reacciones serán más intensas y fuertes. Los tímidos callaran sus celos, llevando el dolor escondido en su interior. Las personas irritables y coléricas demostraran sus celos mediante actos despiadados que someterán a la persona que aman.

A nivel biológico, la glándula que más influencia posee en los celos es la Tiroides, trayendo consigo tanto manifestaciones somáticas diversas como alteraciones psíquicas y de comportamiento.

Quienes deben tolerar una pareja celosa deben esforzarse muchísimo en la comunicación, demostrándole todo el tiempo al otro de que no  hay nada que temer, haciendo hincapié en el amor que se tienen. No cedas y no caigas en el juego del celoso, si continuamente estás brindando explicaciones, estás alimentando su obsesión. Sé honesto y claro con lo que sientes, en especial cuando te sientes atacado por el excesivo control o las acusaciones carentes de fundamento. Exige su confianza, así como tú le brindas la tuya.

Si tú eres el celoso piensa y confía en el amor de tu pareja, trabajando en tu autoestima, con el pleno conocimiento de que tú vales lo suficiente como para que alguien no te traicione. Ten una vida rica en proyectos y actividades que te causen placer, no hagas que tu vida entera gire en torno al otro, eso solamente generará más inseguridad en ti. Ante situaciones que puedan despertar tus celos, debes reflexionar si tu reacción es válida o está siendo por completo desmedida e irracional. Ten cuidado con los celos, ya que por tu temor de no perder al otro, en realidad estarás actuando de una manera tal que puedes peligrar de verdad el amor que tu pareja te profesa, no conquistaras a nadie bajo presión ni amenazas, si alguien ha escogido estar contigo no será gracias a tu vigilancia extrema.

Me gustaría compartir una historia con ustedes, para que puedan continuar reflexionando sobre este tema.  El amor sin libertad no existe y el  intento de dominar al otro lo único que provoca es que ese bello sentimiento que sentíamos en un principio se vaya desvaneciendo hasta convertirse en menos que una sombra, un recuerdo.

Inseguridad

Siempre fui sumamente insegura. Cuando salía de mi casa revisaba mi bolso al menos tres veces para cerciorarme de que no había perdido las llaves. Luego de pagar algo, revisaba si mi billetera estaba conmigo o la había dejado olvidada. Si cerraba la puerta de mi casa, intentaba abrirla solamente para saber si realmente la había cerrado.

Probablemente algunos psicólogos tildarían éstas conductas características de personas obsesivo-compulsivas, o algo por el estilo, pero en realidad todo esto se debe a mi inquietante, molesta y abrumadora inseguridad. Pero mis locuras no finalizan aquí, aún no he confesado mi más tortuosa espina: la desconfianza. No solamente me cuesta muchísimo confiar en las personas, sino que creo que cada hombre de esta tierra es una serpiente dispuesta a traicionar ante la menor oportunidad.

Quizás algunos de ustedes pueden llegar a pensar que me estoy refiriendo a ese cierto temor que una mujer enamorada experimenta, después de todo es bastante lógico que se tema, un poco solamente, perder a la persona que se ama. Bueno… no exactamente. Porque mi miedo es gigantesco, sobrepasa los límites del más puro terror. Es un pavor absoluto a ser traicionada, utilizada, vilmente lastimada.

Como podrán imaginarse jamás me fue sencillo mantener una relación, no duraban nunca más de tres o cuatro meses. Todos, y me refiero a absolutamente todos, los pobres desdichados que tuvieron la desgracia de involucrarse conmigo fueron alejados por mi indescriptible temor.

Y fue así que me quedé sola y triste. Sentía que no tenía otra salida que renunciar al amor, ya que cada vez que un hombre se me acercaba, yo escapaba. Temía que ese pudiera ser el comienzo de otro desafortunado capítulo de mi patética novela de relaciones.

Sin embargo, el destino me tenía preparada una más que grata sorpresa. Gracias a una de mis mejores amigas, conocí un hombre perfecto para mí. Era la criatura más insegura, celosa y obsesiva de este planeta, en otras palabras, nada más ni nada menos que mi alma gemela.

Comenzamos a salir y de inmediato nos dimos cuenta de que éramos el uno para el otro. Nos necesitábamos mucho, el tiempo que estábamos juntos no nos parecía suficiente, deseábamos amarnos con locura todo el tiempo y en la cama…¿Qué les puedo decir? En la cama éramos imparables.

Que ironía que tiene la vida, aunque ustedes no lo crean, mi novio comenzó a comportarse de un modo aún más que extraño que el mío. Porque si yo tenía una personalidad que rayaba en la locura, el sin duda alguna me superaba. Jamás se me hubiera ocurrido siquiera…esta vez era yo quien comenzaba a sentirse agobiada en la relación.

Todo comenzó muy sutilmente, tanto que ni siquiera me di cuenta. Al principio su pedido fue que no saliéramos separados, a todo sitio que yo iba él me seguía como mi fiel sombra. Ésto me complacía, porque él hacía lo mismo, lo cual me permitía tenerlo vigilado y así calmar un poco mi paranoia.

Después comenzó a percatarse de que yo llamaba demasiado la atención de los hombres. A veces era cierto que mi cuerpo era víctima de lascivas miradas, pero cuando no lo era, mi novio se encargaba de inventarlas. Su “dulce petición” fue que dejara de utilizar ropas ceñidas que resaltasen generosamente mis atributos. Obedecerlo esta vez me resultó un poco más difícil, ya que debo admitir que me fascinaba utilizar ese tipo de ropa.

Al poco tiempo, el desdichado maquillaje cayó presa de sus prohibiciones. Mi novio ya no me pedía generosamente las cosas, ahora me las imponía, y si yo osaba hacer lo contrario, su enojo podía durar días haciendo intolerable su compañía. Así que también debí ceder. Era otra persona, nadie me reconocía…Y comenzó la guerra.

Mi inseguridad y temor de ser traicionada me hizo pensar que él solamente me quería dominar para que fuera su trofeo (clásica actitud masculina, nos exigen todo pero nunca dejan de hacer lo que les place). Sentía que era yo quien hacía todos los sacrificios, mientras él no había cambiado ni un ápice su acostumbrado modo de vida. Fue cuando decidí que ya era tiempo de que las cosas cambiaran. También comencé a hacerle miles de peticiones: que dejara de ver a su mejor amiga, que evitara todo contacto tanto físico como verbal con las mujeres, que cambiara su modo de vestir e incluso le prohibí que se cortara el cabello. Por supuesto que ante mis reclamos más prohibiciones surgieron por su parte.

Nuestra psicótica  relación estaba atada a una innumerable lista de reglas. Si no las obedecíamos sabíamos que pagaríamos muy caro las consecuencias. Si él no me hacía caso, yo simplemente buscaba alguna manera de vengarme y hacerlo sufrir. Si yo ignoraba el reglamento, él se encargaba de hacerme la vida miserable.

Así fue que nuestra relación se volvió insoportable. Cuando él decía que lo agobiaban mis pedidos, yo decía que él me tenía harta y que él había sido el verdadero culpable del origen de todas aquellos sagrados mandamientos. Conclusión: volvíamos dócilmente a atenernos a las cadenas que nosotros mismos nos habíamos impuesto.

Pero un día ya no pude más. Lo cité en un restaurante y le dije que debíamos terminar. Entre miles de reproches y lágrimas me fui de aquel lugar, comenzando a arrepentirme casi de inmediato de lo que había hecho.

Apenas habían transcurrido tres días desde nuestro triste encuentro cuando él se comunicó conmigo y me citó en una dirección que no conocía. Al llegar a aquel inhóspito lugar, un terreno vacío, desierto y escalofriante, lo encontré.

– Mi amor, te estaba esperando, temía que no vinieras- me dijo en un tono más dulce que la mismísima miel.

Yo corrí a sus brazos y comencé a llorar.

– Soy una tonta, nunca debí haber terminado contigo, te amo tanto.

– Ven conmigo.

Él me tomó de la mano y me condujo a un pequeño galpón abandonado. Entramos y el cerró aquel inmenso portón con llave. Comencé a asustarme un poco, pero su apasionado besó me calmó. Poco después, ante mis ojos interrogantes, él arrojó la llave por una pequeñísima hendidura en una de las paredes de aquel recinto. Si hubiéramos querido recuperarla nos hubiera resultado imposible.

– ¿Qué estás haciendo?

– Aquí nadie nos encontrará jamás. Aquí nunca habrán hombres que quieran arrebatarte de mí, no más ropas provocadoras, ni maquillajes innecesarios. No más amigos, nadie que nos moleste. Seremos sólo tú y  yo por siempre.

Casi me desmayó del terror. En aquel lugar tan remoto las chances de que nos encontraran era mínimas, para no decir imposibles. Moriríamos de hambre y sed en cuestión de días. Sin embargo, la razón ya no importó. Todos mis lógicos pensamientos fueron desechados por la maravillosa oportunidad que mi amado me estaba ofreciendo. Él también estaba renunciando a todo, ya no tendría que preocuparme por nada, porque por más que quisiera traicionarme jamás podría. Una inmensa sonrisa iluminó mi rostro haciendo desaparecer mi mueca de preocupación. Caminé lentamente hacia él y lo abracé. Cerré los ojos y suspiré.

– Es el mejor obsequio que podías hacerme. Gracias, te amo.

Permanecimos abrazados por horas y horas, y cuando el hambre comenzó a aguijonearnos insistentemente, no nos importó. Él y yo estábamos juntos, él me pertenecía por entero y no podría escapar nunca, ¿qué más podría pedir para ser feliz?

Mentiras: Grito de ayuda

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Todos sabemos que mentir no es correcto, que puede traernos problemas y la mejor política siempre es la sinceridad…  ¿Pero qué sucede cuando nos sentimos obligados a mentir?

Existen varios tipos de mentiras, pero en este artículo hablaremos de las mentiras “por necesidad”. Los padres muchas veces se sienten traicionados al descubrir que sus hijos adolescentes les han mentido descaradamente, o las parejas se enfurecen cuando descubren alguna mentira por parte de la persona amada. En estos casos habría que preguntarse, ¿por qué nos miente el otro?

No es nada nuevo el tema de la búsqueda de independencia de los adolescentes, la necesidad de separarse de sus padres en el intento de construir su propia personalidad. Y no nos debemos de extrañar cuando nuestros hijos quieran experimentar nuevas salidas porque simplemente están en la edad de hacerlo.

Los padres muchas veces por miedo, prohíben a sus hijos a salir con ciertos amigos o no les permiten ir a determinados sitios, lo cual a veces es razonable y otras veces no. Primero deberíamos preguntarnos si lo que nuestro hijo nos pide es tan terrible como lo imaginamos en nuestra mente. Porque por supuesto que quedarse a dormir en lo de un amigo puede no significar ninguna amenaza, o ir a ese baile no es el fin del mundo.

Antes de decirle que no a raja tabla, escuchemos los que nuestros hijos quieren decirnos y si hay algo que no nos convence demasiado, siempre podemos buscar soluciones alternativas a ese no, quizás nuestro hijo pueda ir acompañado de un hermano mayor o un amigo de confianza.

Si nuestra primera respuesta a sus atisbos de independencia siempre será una negativa, los adolescentes se sentirán forzados a mentir para salirse con la suya, ellos son obstinados y cuando hay una idea que los seduce la mayoría lo harán con o sin el consentimiento de los padres, por eso la comunicación es fundamental, saber qué es lo que nuestros hijos quieren, sienten, necesitan.

Si descubrimos una mentira por parte de ellos, en vez  de poner el grito en el cielo, es hora de que nos sentemos tranquilamente a charlar y averigüemos qué es lo que los condujo a hacer eso en un primer lugar.
Otro caso clásico de mentiras “por necesidad” es cuando estamos involucrados en una relación amorosa donde los celos están a la órden del día.

Muchas veces querremos hacer algo por completo inocente, pero en la cabeza alocada de nuestra pareja esa inocente actividad puede ser el comienzo de un verdadero desastre, el otro confundido entre lo que desea hacer y lo que debería hacer para no herir la susceptibilidad de su pareja, se ve “obligado” a mentir.
Solemos mentir para no herir al otro o para salirnos con la nuestra a como de lugar, pero tras las crueles mentiras siempre se esconde un pedido de ayuda, un reclamo de atención de que las cosas no están bien.

Debemos aprender a respetar al otro en su diferencia y en sus deseos, no podemos pretender gobernar el corazón ni la mente de los demás, la libertad y la honestidad son la clave. Así que cuando se vean enfrentados a alguna de estas situaciones, donde se sientan tentados a mentir o sean víctimas de una mentira, hablen, comuniquen qué es lo que está sucediendo, lo que están pensando, sintiendo, el diálogo es nuestra mejor herramienta para dejar en claro lo que queremos y como deseamos que nos traten. Tenemos derecho a ser sinceros sin temor a las consecuencias así como también tenemos derecho a conocer la verdad.

Consejos prácticos para prevenir el estrés

El estrés es una reacción fisiológica del organismo frente a una situación amenazante, o al menos percibida como tal. Por tanto, el estrés es una parte normal y esperable de la vida, de hecho, cierto monto de estrés es saludable, ya que nos permite estar motivados y atentos ante nuevas oportunidades o incluso ante el peligro, es la demasía la que se torna perjudicial para la salud. 42-15928058

A continuación hay una serie de medidas que usted puede tomar, para manejar considerablemente mejor el estrés e incluso prevenirlo.

* Manejo del tiempo.
El problema no es en realidad la falta de tiempo, sino la forma en la que decidimos emplearlo. Al diagramar cómo vamos a administrar nuestro tiempo, no sólo es importante establecer prioridades, sino también no agendar una actividad tras otra con los horarios muy justos. Es necesario tener en cuenta que siempre ocurre algo que no esperábamos y a lo que tenemos que atender. Por tanto, planificar las tareas con intervalos de tiempo más holgados, no sólo nos posibilita descansar en caso de que no surja nada inesperado, sino también trabajar de forma más distendida, lo que casi siempre repercute positivamente en la calidad de lo que hacemos.

* Aprovechar los momentos que más nos favorecen.
Haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para realizar nuestras tareas, al menos las más importantes, en aquellos momentos de la jornada en que sabemos que nos desempeñamos mejor. Algunas personas tienen más facilidad y se sienten más a gusto trabajando durante la mañana, otras por ejemplo, durante la noche.

* Realizar una tarea a la vez. Al hacer varias cosas a la vez parecería que podríamos ganar tiempo, pero en realidad muchas veces lo estamos perdiendo. Realizar una tarea a la vez, concentrándonos sólo en ella, posibilita hacerla mejor e incluso más rápido.

* Aceptar la ayuda de los demás o incluso pedirla cuando se la necesite
. Es un modo para evitar o reducir el estrés más efectivo de lo que podría parecer. Igualmente, el hacerle sentir a quienes nos rodean que nos son útiles, es siempre reconocerles aspectos positivos, lo que a su vez apunta a mejorar la relación.

* Mantener expectativas realistas en cuanto al desempeño propio y ajeno
. Si bien como se menciona en el punto anterior, es positivo mantener una actitud abierta hacia la colaboración de los demás, también lo es ser realistas en cuanto a lo que ellos puedan hacer. Esperar demasiado de los otros y luego ver que no colmaron nuestras expectativas causa mayor estrés. Para darnos cuenta de si las propias expectativas son realistas o no, es útil formularse la siguiente pregunta: ¿le estoy pidiendo a esta persona más de lo que yo podría dar en sus circunstancias?

Las expectativas desmedidas sobre las propias capacidades pueden ser todavía más perjudiciales. Todos somos humanos y es normal que las cosas no nos salgan perfectas e incluso que nos equivoquemos, valorar nuestros errores como una situación de aprendizaje y sacar el mejor partido de los mismos, no sólo tiene efectos positivos en la reducción del estrés, sino también beneficia la autoestima y el crecimiento personal.

* No acostumbrarse a dejar de escuchar a los demás. Aunque teniendo varias cosas que hacer pueda parecerte una pérdida de tiempo el prestarle atención a algo que alguien quiera contarte, en realidad no lo es, ya que de hecho te evita estrés. Esto se debe a que intentar apurar a los otros cuando te hablen, o ser demasiado breve o directo al hablarles para “ganar tiempo” no contemplando así las circunstancias o los sentimientos de ellos, va creando relaciones tensas. Igualmente, los demás también pueden colaborar contigo o aportarte datos que te faciliten o incluso solucionen las cosas.

* Realizar ejercicio y llevar una dieta balanceada.
Atender estas necesidades, posibilita estar en condiciones físicas y por tanto también psíquicas, para llevar adelante la rutina.

* Reservar un lugar en la agenda para pasatiempos. Lo que llamamos ocio cumple un papel no menor para nuestra salud física y mental. Además de implicar un necesario descanso, ese momento en que nos hallamos relajados puede ser un tiempo muy creativo en el que incluso, sin esperarlo, podría ocurrírsenos la solución a ese problema que nos preocupaba o actitudes que podríamos tomar para llevar las cosas mejor.

* Preguntarse si uno está intentando controlar una situación que no puede o no debería intentar controlar. Cuando una situación específica nos resulta estresante, es necesario observar qué tanta responsabilidad realmente tenemos en ella y qué tan pertinente es nuestra intervención, ¿hasta qué punto le estamos poniendo dedicación a una tarea para que salga bien o nos estamos entrometiendo en cosas que no nos incumben? Por ejemplo, supongamos que tienes un amigo que está pasando por una situación que te preocupa, es necesario observar hasta qué punto tus consejos resultan oportunos o puedas estar entrando en terrenos que no te correspondan y cargando con responsabilidades que no sean las tuyas.

El estrés es un tema muy amplio, en el que intervienen aspectos personales que pueden marcar diferencias esenciales entre un caso y otro.  El objetivo del presente artículo ha sido ofrecer una serie de sugerencias para manejar mejor las presiones diarias y prevenir muchas de ellas.  No obstante, si sientes que tu caso necesitaría una atención personalizada, por supuesto están disponibles los espacios de consultoría psicológica online, terapia online o presencial si vives en Uruguay, que pone a tu disposición la Lic. Mariana Alvez Guerra.

Por: Pilar Naveira

Cuando el amor muere…Tú renaces

Todo mortal se ha enfrentado alguna vez a una ruptura amorosa, hemos podido sentir el suelo resquebrajarse bajo nuestros pies cuando el otro decide marcharse y nos quedamos solos y confundidos sin saber qué hacer. Pero siempre olvidamos que cuando algo termina es sólo para darle paso a un nuevo comenzar.

El fin del amor no es el fin de nuestras vidas, sino el comienzo de algo mucho más intenso. ¿Qué pasaría si este terrible dolor en realidad sólo se tratase de una oportunidad para explotar nuestro potencial? ¿Qué pasaría si esta fuera nuestra chance de convertirnos en nuestra mejor versión? ¿Qué pasaría si esto sólo fuera una excusa del destino para descubrirnos a nosotros mismos?

En este pequeño aunque intenso e-book encontrarán consejos prácticos para poder seguir adelante luego de que nos han destruido el corazón y además veremos cómo el amor está teñido de fantasías que deben ser desterradas.

Aquí lo tienen…

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com