Cuando los celos conspiran contra el amor

Cuando los celos conspiran contra el amor

Es bonito tener a alguien que nos cele un poco, nos sentimos importantes cuando vemos que todavía causamos ese efecto en nuestra pareja, aunque cuando los celos se convierten en una obsesión que consume es cuando nuestra relación cae en un peligroso juego del cual es complicado escapar.

¿Qué es lo que motiva los celos? Los celos surgen de diversas fuentes, una de las más relevantes es la baja autoestima, la persona celosa piensa que no es lo suficientemente buena para merecer el amor de su pareja, por lo tanto el resultado más obvio es que será abandonado por alguien mejor. El entorno familiar también contribuye a este miedo, si el sujeto proviene de una familia donde la moneda corriente eran las actitudes celosas de sus padres entre sí, es posible que el patrón se repita en la vida adulta de este individuo. Si se han experimentado historia de traiciones, el pasado tendrá un peso fuerte alimentando al miedo en el presente.  Personas quienes padecen trastornos de personalidad como los histriónicos, paranoides y narcicistas son más propensas a padecer de celotipia (celos irracionales, intensos, obsesivos e infundados)

Es natural que deseemos ser  únicos, los celos incluso pueden ser  naturales en determinadas ocasiones, como en el matrimonio al motivar a mantener viva la pasión de la pareja. O cuando sentimos tristeza ante la inclusión de un tercero, demostrando que no somos tan únicos ni irremplazables como creíamos.

Aunque también los celos pueden ser vistos como un símbolo de violencia, de posesión desmedida hacia el otro donde esa persona que amamos pasa a ser un mero objeto que debe seguir nuestros caprichos al pie de la letra. Las exigencias, las demandas, desbordan ahogando el afecto de quien padece este castigo.

Los celos son la manifestación de la ansiedad ante la posible pérdida de nuestro objeto de  amor, causando diversas reacciones que algunos casos incluso pueden llegar a ser violentas y desmedidas. Surgen ideas constantemente de que nuestro amado está con otra persona, hasta pueden interpretarse como incriminatorios pequeños detalles inocentes de nuestra pareja, generándose aún más vigilancia y control.

Entre las características de un celoso veremos que esa persona tiene una necesidad abrumadora de controlar al otro en su modo de vestirse, hasta en el más mínimo movimiento. Cada salida a solas de su pareja será una guerra, ya que la imaginación del celoso echara a volar. Es soberbio creyendo que él es el único que posee la verdad y que conoce más a su pareja que ella misma.

Los celos son tan variados como los individuos que los padecen. Así veremos que hombres o mujeres depresivas tendrán reacciones depresivas ante las discusiones por celos. En las personas responsables y dinámicas estas reacciones serán más intensas y fuertes. Los tímidos callaran sus celos, llevando el dolor escondido en su interior. Las personas irritables y coléricas demostraran sus celos mediante actos despiadados que someterán a la persona que aman.

A nivel biológico, la glándula que más influencia posee en los celos es la Tiroides, trayendo consigo tanto manifestaciones somáticas diversas como alteraciones psíquicas y de comportamiento.

Quienes deben tolerar una pareja celosa deben esforzarse muchísimo en la comunicación, demostrándole todo el tiempo al otro de que no  hay nada que temer, haciendo hincapié en el amor que se tienen. No cedas y no caigas en el juego del celoso, si continuamente estás brindando explicaciones, estás alimentando su obsesión. Sé honesto y claro con lo que sientes, en especial cuando te sientes atacado por el excesivo control o las acusaciones carentes de fundamento. Exige su confianza, así como tú le brindas la tuya.

Si tú eres el celoso piensa y confía en el amor de tu pareja, trabajando en tu autoestima, con el pleno conocimiento de que tú vales lo suficiente como para que alguien no te traicione. Ten una vida rica en proyectos y actividades que te causen placer, no hagas que tu vida entera gire en torno al otro, eso solamente generará más inseguridad en ti. Ante situaciones que puedan despertar tus celos, debes reflexionar si tu reacción es válida o está siendo por completo desmedida e irracional. Ten cuidado con los celos, ya que por tu temor de no perder al otro, en realidad estarás actuando de una manera tal que puedes peligrar de verdad el amor que tu pareja te profesa, no conquistaras a nadie bajo presión ni amenazas, si alguien ha escogido estar contigo no será gracias a tu vigilancia extrema.

Me gustaría compartir una historia con ustedes, para que puedan continuar reflexionando sobre este tema.  El amor sin libertad no existe y el  intento de dominar al otro lo único que provoca es que ese bello sentimiento que sentíamos en un principio se vaya desvaneciendo hasta convertirse en menos que una sombra, un recuerdo.

Inseguridad

Siempre fui sumamente insegura. Cuando salía de mi casa revisaba mi bolso al menos tres veces para cerciorarme de que no había perdido las llaves. Luego de pagar algo, revisaba si mi billetera estaba conmigo o la había dejado olvidada. Si cerraba la puerta de mi casa, intentaba abrirla solamente para saber si realmente la había cerrado.

Probablemente algunos psicólogos tildarían éstas conductas características de personas obsesivo-compulsivas, o algo por el estilo, pero en realidad todo esto se debe a mi inquietante, molesta y abrumadora inseguridad. Pero mis locuras no finalizan aquí, aún no he confesado mi más tortuosa espina: la desconfianza. No solamente me cuesta muchísimo confiar en las personas, sino que creo que cada hombre de esta tierra es una serpiente dispuesta a traicionar ante la menor oportunidad.

Quizás algunos de ustedes pueden llegar a pensar que me estoy refiriendo a ese cierto temor que una mujer enamorada experimenta, después de todo es bastante lógico que se tema, un poco solamente, perder a la persona que se ama. Bueno… no exactamente. Porque mi miedo es gigantesco, sobrepasa los límites del más puro terror. Es un pavor absoluto a ser traicionada, utilizada, vilmente lastimada.

Como podrán imaginarse jamás me fue sencillo mantener una relación, no duraban nunca más de tres o cuatro meses. Todos, y me refiero a absolutamente todos, los pobres desdichados que tuvieron la desgracia de involucrarse conmigo fueron alejados por mi indescriptible temor.

Y fue así que me quedé sola y triste. Sentía que no tenía otra salida que renunciar al amor, ya que cada vez que un hombre se me acercaba, yo escapaba. Temía que ese pudiera ser el comienzo de otro desafortunado capítulo de mi patética novela de relaciones.

Sin embargo, el destino me tenía preparada una más que grata sorpresa. Gracias a una de mis mejores amigas, conocí un hombre perfecto para mí. Era la criatura más insegura, celosa y obsesiva de este planeta, en otras palabras, nada más ni nada menos que mi alma gemela.

Comenzamos a salir y de inmediato nos dimos cuenta de que éramos el uno para el otro. Nos necesitábamos mucho, el tiempo que estábamos juntos no nos parecía suficiente, deseábamos amarnos con locura todo el tiempo y en la cama…¿Qué les puedo decir? En la cama éramos imparables.

Que ironía que tiene la vida, aunque ustedes no lo crean, mi novio comenzó a comportarse de un modo aún más que extraño que el mío. Porque si yo tenía una personalidad que rayaba en la locura, el sin duda alguna me superaba. Jamás se me hubiera ocurrido siquiera…esta vez era yo quien comenzaba a sentirse agobiada en la relación.

Todo comenzó muy sutilmente, tanto que ni siquiera me di cuenta. Al principio su pedido fue que no saliéramos separados, a todo sitio que yo iba él me seguía como mi fiel sombra. Ésto me complacía, porque él hacía lo mismo, lo cual me permitía tenerlo vigilado y así calmar un poco mi paranoia.

Después comenzó a percatarse de que yo llamaba demasiado la atención de los hombres. A veces era cierto que mi cuerpo era víctima de lascivas miradas, pero cuando no lo era, mi novio se encargaba de inventarlas. Su “dulce petición” fue que dejara de utilizar ropas ceñidas que resaltasen generosamente mis atributos. Obedecerlo esta vez me resultó un poco más difícil, ya que debo admitir que me fascinaba utilizar ese tipo de ropa.

Al poco tiempo, el desdichado maquillaje cayó presa de sus prohibiciones. Mi novio ya no me pedía generosamente las cosas, ahora me las imponía, y si yo osaba hacer lo contrario, su enojo podía durar días haciendo intolerable su compañía. Así que también debí ceder. Era otra persona, nadie me reconocía…Y comenzó la guerra.

Mi inseguridad y temor de ser traicionada me hizo pensar que él solamente me quería dominar para que fuera su trofeo (clásica actitud masculina, nos exigen todo pero nunca dejan de hacer lo que les place). Sentía que era yo quien hacía todos los sacrificios, mientras él no había cambiado ni un ápice su acostumbrado modo de vida. Fue cuando decidí que ya era tiempo de que las cosas cambiaran. También comencé a hacerle miles de peticiones: que dejara de ver a su mejor amiga, que evitara todo contacto tanto físico como verbal con las mujeres, que cambiara su modo de vestir e incluso le prohibí que se cortara el cabello. Por supuesto que ante mis reclamos más prohibiciones surgieron por su parte.

Nuestra psicótica  relación estaba atada a una innumerable lista de reglas. Si no las obedecíamos sabíamos que pagaríamos muy caro las consecuencias. Si él no me hacía caso, yo simplemente buscaba alguna manera de vengarme y hacerlo sufrir. Si yo ignoraba el reglamento, él se encargaba de hacerme la vida miserable.

Así fue que nuestra relación se volvió insoportable. Cuando él decía que lo agobiaban mis pedidos, yo decía que él me tenía harta y que él había sido el verdadero culpable del origen de todas aquellos sagrados mandamientos. Conclusión: volvíamos dócilmente a atenernos a las cadenas que nosotros mismos nos habíamos impuesto.

Pero un día ya no pude más. Lo cité en un restaurante y le dije que debíamos terminar. Entre miles de reproches y lágrimas me fui de aquel lugar, comenzando a arrepentirme casi de inmediato de lo que había hecho.

Apenas habían transcurrido tres días desde nuestro triste encuentro cuando él se comunicó conmigo y me citó en una dirección que no conocía. Al llegar a aquel inhóspito lugar, un terreno vacío, desierto y escalofriante, lo encontré.

– Mi amor, te estaba esperando, temía que no vinieras- me dijo en un tono más dulce que la mismísima miel.

Yo corrí a sus brazos y comencé a llorar.

– Soy una tonta, nunca debí haber terminado contigo, te amo tanto.

– Ven conmigo.

Él me tomó de la mano y me condujo a un pequeño galpón abandonado. Entramos y el cerró aquel inmenso portón con llave. Comencé a asustarme un poco, pero su apasionado besó me calmó. Poco después, ante mis ojos interrogantes, él arrojó la llave por una pequeñísima hendidura en una de las paredes de aquel recinto. Si hubiéramos querido recuperarla nos hubiera resultado imposible.

– ¿Qué estás haciendo?

– Aquí nadie nos encontrará jamás. Aquí nunca habrán hombres que quieran arrebatarte de mí, no más ropas provocadoras, ni maquillajes innecesarios. No más amigos, nadie que nos moleste. Seremos sólo tú y  yo por siempre.

Casi me desmayó del terror. En aquel lugar tan remoto las chances de que nos encontraran era mínimas, para no decir imposibles. Moriríamos de hambre y sed en cuestión de días. Sin embargo, la razón ya no importó. Todos mis lógicos pensamientos fueron desechados por la maravillosa oportunidad que mi amado me estaba ofreciendo. Él también estaba renunciando a todo, ya no tendría que preocuparme por nada, porque por más que quisiera traicionarme jamás podría. Una inmensa sonrisa iluminó mi rostro haciendo desaparecer mi mueca de preocupación. Caminé lentamente hacia él y lo abracé. Cerré los ojos y suspiré.

– Es el mejor obsequio que podías hacerme. Gracias, te amo.

Permanecimos abrazados por horas y horas, y cuando el hambre comenzó a aguijonearnos insistentemente, no nos importó. Él y yo estábamos juntos, él me pertenecía por entero y no podría escapar nunca, ¿qué más podría pedir para ser feliz?

Mentiras: Grito de ayuda

mentiras grito de ayuda

Todos sabemos que mentir no es correcto, que puede traernos problemas y la mejor política siempre es la sinceridad…  ¿Pero qué sucede cuando nos sentimos obligados a mentir?

Existen varios tipos de mentiras, pero en este artículo hablaremos de las mentiras “por necesidad”. Los padres muchas veces se sienten traicionados al descubrir que sus hijos adolescentes les han mentido descaradamente, o las parejas se enfurecen cuando descubren alguna mentira por parte de la persona amada. En estos casos habría que preguntarse, ¿por qué nos miente el otro?

No es nada nuevo el tema de la búsqueda de independencia de los adolescentes, la necesidad de separarse de sus padres en el intento de construir su propia personalidad. Y no nos debemos de extrañar cuando nuestros hijos quieran experimentar nuevas salidas porque simplemente están en la edad de hacerlo.

Los padres muchas veces por miedo, prohíben a sus hijos a salir con ciertos amigos o no les permiten ir a determinados sitios, lo cual a veces es razonable y otras veces no. Primero deberíamos preguntarnos si lo que nuestro hijo nos pide es tan terrible como lo imaginamos en nuestra mente. Porque por supuesto que quedarse a dormir en lo de un amigo puede no significar ninguna amenaza, o ir a ese baile no es el fin del mundo.

Antes de decirle que no a raja tabla, escuchemos los que nuestros hijos quieren decirnos y si hay algo que no nos convence demasiado, siempre podemos buscar soluciones alternativas a ese no, quizás nuestro hijo pueda ir acompañado de un hermano mayor o un amigo de confianza.

Si nuestra primera respuesta a sus atisbos de independencia siempre será una negativa, los adolescentes se sentirán forzados a mentir para salirse con la suya, ellos son obstinados y cuando hay una idea que los seduce la mayoría lo harán con o sin el consentimiento de los padres, por eso la comunicación es fundamental, saber qué es lo que nuestros hijos quieren, sienten, necesitan.

Si descubrimos una mentira por parte de ellos, en vez  de poner el grito en el cielo, es hora de que nos sentemos tranquilamente a charlar y averigüemos qué es lo que los condujo a hacer eso en un primer lugar.
Otro caso clásico de mentiras “por necesidad” es cuando estamos involucrados en una relación amorosa donde los celos están a la órden del día.

Muchas veces querremos hacer algo por completo inocente, pero en la cabeza alocada de nuestra pareja esa inocente actividad puede ser el comienzo de un verdadero desastre, el otro confundido entre lo que desea hacer y lo que debería hacer para no herir la susceptibilidad de su pareja, se ve “obligado” a mentir.
Solemos mentir para no herir al otro o para salirnos con la nuestra a como de lugar, pero tras las crueles mentiras siempre se esconde un pedido de ayuda, un reclamo de atención de que las cosas no están bien.

Debemos aprender a respetar al otro en su diferencia y en sus deseos, no podemos pretender gobernar el corazón ni la mente de los demás, la libertad y la honestidad son la clave. Así que cuando se vean enfrentados a alguna de estas situaciones, donde se sientan tentados a mentir o sean víctimas de una mentira, hablen, comuniquen qué es lo que está sucediendo, lo que están pensando, sintiendo, el diálogo es nuestra mejor herramienta para dejar en claro lo que queremos y como deseamos que nos traten. Tenemos derecho a ser sinceros sin temor a las consecuencias así como también tenemos derecho a conocer la verdad.

Consejos prácticos para prevenir el estrés

El estrés es una reacción fisiológica del organismo frente a una situación amenazante, o al menos percibida como tal. Por tanto, el estrés es una parte normal y esperable de la vida, de hecho, cierto monto de estrés es saludable, ya que nos permite estar motivados y atentos ante nuevas oportunidades o incluso ante el peligro, es la demasía la que se torna perjudicial para la salud. 42-15928058

A continuación hay una serie de medidas que usted puede tomar, para manejar considerablemente mejor el estrés e incluso prevenirlo.

* Manejo del tiempo.
El problema no es en realidad la falta de tiempo, sino la forma en la que decidimos emplearlo. Al diagramar cómo vamos a administrar nuestro tiempo, no sólo es importante establecer prioridades, sino también no agendar una actividad tras otra con los horarios muy justos. Es necesario tener en cuenta que siempre ocurre algo que no esperábamos y a lo que tenemos que atender. Por tanto, planificar las tareas con intervalos de tiempo más holgados, no sólo nos posibilita descansar en caso de que no surja nada inesperado, sino también trabajar de forma más distendida, lo que casi siempre repercute positivamente en la calidad de lo que hacemos.

* Aprovechar los momentos que más nos favorecen.
Haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para realizar nuestras tareas, al menos las más importantes, en aquellos momentos de la jornada en que sabemos que nos desempeñamos mejor. Algunas personas tienen más facilidad y se sienten más a gusto trabajando durante la mañana, otras por ejemplo, durante la noche.

* Realizar una tarea a la vez. Al hacer varias cosas a la vez parecería que podríamos ganar tiempo, pero en realidad muchas veces lo estamos perdiendo. Realizar una tarea a la vez, concentrándonos sólo en ella, posibilita hacerla mejor e incluso más rápido.

* Aceptar la ayuda de los demás o incluso pedirla cuando se la necesite
. Es un modo para evitar o reducir el estrés más efectivo de lo que podría parecer. Igualmente, el hacerle sentir a quienes nos rodean que nos son útiles, es siempre reconocerles aspectos positivos, lo que a su vez apunta a mejorar la relación.

* Mantener expectativas realistas en cuanto al desempeño propio y ajeno
. Si bien como se menciona en el punto anterior, es positivo mantener una actitud abierta hacia la colaboración de los demás, también lo es ser realistas en cuanto a lo que ellos puedan hacer. Esperar demasiado de los otros y luego ver que no colmaron nuestras expectativas causa mayor estrés. Para darnos cuenta de si las propias expectativas son realistas o no, es útil formularse la siguiente pregunta: ¿le estoy pidiendo a esta persona más de lo que yo podría dar en sus circunstancias?

Las expectativas desmedidas sobre las propias capacidades pueden ser todavía más perjudiciales. Todos somos humanos y es normal que las cosas no nos salgan perfectas e incluso que nos equivoquemos, valorar nuestros errores como una situación de aprendizaje y sacar el mejor partido de los mismos, no sólo tiene efectos positivos en la reducción del estrés, sino también beneficia la autoestima y el crecimiento personal.

* No acostumbrarse a dejar de escuchar a los demás. Aunque teniendo varias cosas que hacer pueda parecerte una pérdida de tiempo el prestarle atención a algo que alguien quiera contarte, en realidad no lo es, ya que de hecho te evita estrés. Esto se debe a que intentar apurar a los otros cuando te hablen, o ser demasiado breve o directo al hablarles para “ganar tiempo” no contemplando así las circunstancias o los sentimientos de ellos, va creando relaciones tensas. Igualmente, los demás también pueden colaborar contigo o aportarte datos que te faciliten o incluso solucionen las cosas.

* Realizar ejercicio y llevar una dieta balanceada.
Atender estas necesidades, posibilita estar en condiciones físicas y por tanto también psíquicas, para llevar adelante la rutina.

* Reservar un lugar en la agenda para pasatiempos. Lo que llamamos ocio cumple un papel no menor para nuestra salud física y mental. Además de implicar un necesario descanso, ese momento en que nos hallamos relajados puede ser un tiempo muy creativo en el que incluso, sin esperarlo, podría ocurrírsenos la solución a ese problema que nos preocupaba o actitudes que podríamos tomar para llevar las cosas mejor.

* Preguntarse si uno está intentando controlar una situación que no puede o no debería intentar controlar. Cuando una situación específica nos resulta estresante, es necesario observar qué tanta responsabilidad realmente tenemos en ella y qué tan pertinente es nuestra intervención, ¿hasta qué punto le estamos poniendo dedicación a una tarea para que salga bien o nos estamos entrometiendo en cosas que no nos incumben? Por ejemplo, supongamos que tienes un amigo que está pasando por una situación que te preocupa, es necesario observar hasta qué punto tus consejos resultan oportunos o puedas estar entrando en terrenos que no te correspondan y cargando con responsabilidades que no sean las tuyas.

El estrés es un tema muy amplio, en el que intervienen aspectos personales que pueden marcar diferencias esenciales entre un caso y otro.  El objetivo del presente artículo ha sido ofrecer una serie de sugerencias para manejar mejor las presiones diarias y prevenir muchas de ellas.  No obstante, si sientes que tu caso necesitaría una atención personalizada, por supuesto están disponibles los espacios de consultoría psicológica online, terapia online o presencial si vives en Uruguay, que pone a tu disposición la Lic. Mariana Alvez Guerra.

Por: Pilar Naveira

Cuando el amor muere…Tú renaces

Todo mortal se ha enfrentado alguna vez a una ruptura amorosa, hemos podido sentir el suelo resquebrajarse bajo nuestros pies cuando el otro decide marcharse y nos quedamos solos y confundidos sin saber qué hacer. Pero siempre olvidamos que cuando algo termina es sólo para darle paso a un nuevo comenzar.

El fin del amor no es el fin de nuestras vidas, sino el comienzo de algo mucho más intenso. ¿Qué pasaría si este terrible dolor en realidad sólo se tratase de una oportunidad para explotar nuestro potencial? ¿Qué pasaría si esta fuera nuestra chance de convertirnos en nuestra mejor versión? ¿Qué pasaría si esto sólo fuera una excusa del destino para descubrirnos a nosotros mismos?

En este pequeño aunque intenso e-book encontrarán consejos prácticos para poder seguir adelante luego de que nos han destruido el corazón y además veremos cómo el amor está teñido de fantasías que deben ser desterradas.

Aquí lo tienen…

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Corriendo sin descanso

Hoy en día vivimos acelerados por la presión de nuestra sociedad consumista. Debemos ser los mejores en todo sin importar el costo, destacarnos en nuestro trabajo, ser populares entre nuestros amigos, o enorgullecernos de nuestras calificaciones en el colegio a como de lugar.
Corriendo sin descanso
Esta hambrienta competencia por ser más que los demás, se ha convertido casi en una sentencia de muerte, si no demuestras que eres el mejor, el más eficiente, el más rápido, el más inteligente, estás fuera del mundo del éxito. Quizás esa sea la razón por la cual las personas parecieran incapaces de descansar, de darse un respiro, de tomarse un tiempo para sí mismos en la reflexión y la paz de su mundo interior.

He visto como la gente no puede abandonar sus actividades, su trabajo, entregados por entero al ritmo alocado de la sociedad. Incluso cuando están enfermos, no pueden darse el permiso de respirar profundo y descansar para retomar energías, su mente no puede apagarse, no pueden olvidarse ni por un segundo de los reportes que hay que entregar, de los exámenes que hay que rendir. Sencillamente es como si se sintieran inútiles al estar confinados al descanso.

Me pregunto si esta necesidad de trabajar o estudiar constantemente no se deba quizás a un intento de tapar una falta, una acción desesperada para elevar su autoestima demostrándose a sí mismos y a los demás que ellos son capaces de hacerlo todo, que descansar es de cobardes , que ellos pueden dominar cualquier situación contra viento y marea. Una baja autoestima puede conducir a estos sujetos a demostrar lo infalibles que son a como de lugar, y si bien esto puedo traer consecuencias placenteras, no debemos olvidarnos del precio que pagamos por no tener ni un momento para nosotros mismos.

Ser activos y dedicarnos por entero a lo que deseamos o a lo que debemos hacer está muy bien, pero no debemos olvidarnos que nuestra vida es mucho más que las actividades que realizamos, están nuestra familia, nuestros afectos, esos “obstáculos” que reclaman cariñosamente nuestro tiempo, esas relaciones que debemos cultivar y no dejar de lado por estar demasiado ocupados y ciegos en esta carrera sin misericordia.

Así que relájate, no corras tras la vida, disfrútala, la mejor manera de trabajar en nuestra autoestima es a través del auto conocimiento, y si corres todo el tiempo, perderás la oportunidad de escucharte a ti mismo y a descubrirte, una de las actividades más excitantes en la cual te puedes enfrascar. Tómate un tiempo para ti, para gozar de esos pequeños placeres que te agradan, siempre habrá tiempo para terminar ese trabajo, la vida es un suspiro, aprende a respirarla con calma y con amor.

Envidia: No caigas en la trampa

Siempre habrá alguien que no se sienta cómodo cuando nosotros brillamos, alguien que querrá a toda costa quitarnos el trono que con tanto trabajo hemos conseguido, la envidia señores es la enfermedad de los mediocres. Sin embargo, nadie esta libre de sentirla en algún momento de sus vidas.Envidia no caigas en la trampa

Cuando no nos salen las cosas tal como queremos y vemos que los demás a veces consiguen sin esfuerzo lo que a nosotros nos cuesta tanto o peor, ni siquiera hemos conseguido, podemos sentirnos tentados de caer en esa trampa sin sentido. La envidia es un sentimiento normal, pero si nos dejamos llevar por ella, nos convertiremos en seres amargados incapaces de ver ni de apreciar nuestros propios logros.

En primer lugar, no envidies lo que no conoces, porque tú no sabes lo que esa persona ha luchado por ocupar el lugar donde está o que ha tenido que sacrificar para conseguir lo deseado, quizás tú sin saberlo vivas una vida más plena de lo que esa persona a quien envidias tiene.

Suele suceder que las personas se sienten poco comparada con el resto, pero vivir la vida en comparación con los demás es una tarea extenuante. Lo primero que debes hacer es agradecer lo que ya tienes, mirar con sumo cuidado y detalle a tu alrededor y darte cuenta de que ya has sido bendecido con un sin fín de cosas. Aprende a ser agradecido de lo que tienes.

Si en cambio, el envidiado eres tú, ten mucho cuidado con esos sujetos que se acercan a ti siempre con algo negativo para decirte, siendo sutiles o muy abiertos, pueden tirarte encima los comentarios más disparatados tan sólo para herirte y hacerte dudar de lo maravilloso que tienes.

En una autoestima fuerte no hay lugar para la envidia, no le prestes atención a quien no quiere que demuestres tu potencial y tampoco te engañes admirando lo que los demás poseen, recuerda que no todo lo que brilla es oro.

Derrotando la tristeza

Derrotando la tristeza

La felicidad es algo escurridiza, algo que se supone que no debemos sentir todo el tiempo, también tenemos derecho a tener nuestros malos días y experimentar sentimientos negativos como el odio, después de todo, no somos máquinas. La fluctuación entre alegría y tristeza es algo necesario, si no existiera el dolor, ¿cómo podríamos saber que somos felices? Por supuesto, que lo contrario también debe ser llevado a cabo, no podemos sumergirnos en el abismo sin salida de la tristeza eternamente, por eso la psicología positiva mediante sus técnicas se aboca a despertar  la felicidad en nosotros.

El doctor Seligman, actual profesor de la Universidad de Pennsylvania, utiliza la psicoterapia positiva para conquistar a la depresión. Lo hace mediante la construcción de emociones positivas, dedicándole atención a cuál es el propósito de nuestras vidas, a nuestras fortalezas de carácter. Algunos de los ejercicios que se proponen, los cuales pueden ser utilizados tanto a nivel grupal como individual son los siguientes: Utilizar las fortalezas personales, se debe identificar las cinco más relevantes en ti y tratar de utilizarlas diariamente. Cada noche, escribe tres cosas buenas que te hayan sucedido y piensa por qué sucedieron. Escribe una carta a alguien agradeciendo, explícale qué fue lo que hicieron para que te sientas agradecido a hacia ellos, ten el valor y lee o entrega la carta a esa persona.
En el ámbito de la psicología positiva también nos encontramos con la terapia del bienestar, desarrollada por la doctora Giovanni Fava, quien trabaja en la Universidad de Bologna en Italia. Esta terapia se enfoca en personas que padecen trastornos afectivos, entre ellos la depresión. Esta terapia busca promover el optimismo mediante el alivio de lo negativos de su vida, la concentración  en el propósito de vida de la persona (esa pasión que nos desborda, nos obsesiona y nos causa placer hacer), el desarrollo personal, la autonomía, el dominio del ambiente, la auto aceptacion y la promoción de las relaciones positivas. Se anima al sujeto a tener consigo un diario donde anotara cuidadosamente los eventos positivos que le han sucedido. Luego se deben reconocer los pensamientos negativos y las creencias que irrumpen quebrando la armonía de los acontecimientos positivos. El punto de la terapia del bienestar es enfrentar al pensamiento negativo y modificarlo, hasta que sean los eventos positivos quienes tengan más peso en la vida de la persona.

La terapia convencional puede verse nutrida por la psicología positiva, con sus consejos prácticos para derrotar la tristeza. Debemos concentrarnos en lo positivo, no pensemos en todo lo terrible que nos sucedió durante el día, sino atengamonos a esa cosa maravillosa que nos despertó una sonrisa, al menos por un instante. Hablemos sobre nuestras fortalezas, olvídate de lo terrrible que eres para matemáticas, o si eres incapaz de lograr un vínculo afectivo exitoso, piensa en esa fuerza interior que siempre te será útil, quizás tu curiosidad por el conocimiento, o tu capacidad para entender el padecer ajeno, siempre habrá algo en ti que se destaque, habla sobre ello y explota ese potencial en tus actividades. Nutre tu esperanza, por ejemplo, piensa en un problema y dividilo en pequeñas partes, no te agobies con las situaciones, casi todo tiene solución, solamente es cuestión de encontrarla.

No abandones jamás la búsqueda de la felicidad, es tu derecho, guarda la tristeza únicamente para cuando realmente sea necesaria y no la conviertas en tu sombra.

Límites que liberan

Los padres no deben perder de vista la importancia de los límites para el óptimo desarrollo de la identidad de su hijo, los límites educan y apuntan a obtener madurez psicológica, dan fin a la fantasía de omnipotencia e ilimitación infantil.  El rol del adulto consiste en crear condiciones emocionales y marcos de referencia para que el niño se desarrolle  con autonomía y seguridad. limites que liberan1 Los límites ayudan a que los niños puedan distinguir quiénes son ante los otros y contribuyen a diferenciar la realidad de la fantasia.  Desde pequeños deben comprender que la realidad limita y que no siempre será todo tal cual lo dicte su capricho. Esto se conoce como tolerancia a la frustración


Los padres a veces creen que imponer límites es sinónimo de autoritarismo o falta de cariño hacia los hijos. Sin embargo,  a veces es más dañino no hacerlo, ya que los pequeños comienzan a actuar de manera confusa e intolerable, donde usualmente se exterioriza como falta de respeto a los mayores, pataletas, insultos, gritos e incluso hasta violencia hacia sus amigos.

limites que liberan2Los límites deben ser reglas claras, cuidadosamente explicadas, precisas, los padres no deben sucumbir ante los intentos de trangresión de las normas que sus hijos llevaran a cabo. El NO debe ser firme siempre y cuando estemos ante un peligro real para el niño, de lo contrario tratemos de utilizar maneras más suaves para implementar el límite. Si se permite que el niño gane y quiebre el límite, se pierde autoridad, no podemos colocarnos en un rol de amigo del niño, no somos su igual, debemos saber desempeñar correctamente nuestro papel para no confundir y para modelar una persona que deberá saber afrontar los altibajos de la vida, un adulto maduro, responsable y seguro de sí mismo.



Depresión posparto: 9 pasos para prevenirla

Postparto

El siguiente artículo fue escrito por Pilar Naveira, estudiante avanzada de Psicología, quien tiene un gran interés en la temática planteada y una interesante experiencia práctica. Cabe destacar en el presente trabajo la importancia de la autoestima de la madre y la necesidad de proporcionar al bebe experiencias de insatisfaccion tolerables para que pueda desarrollarse como un ser humano pleno.

Usualmente las personas suponen que una madre luego de tener a su bebé debe sentirse sumamente feliz, y esto incluye por supuesto, a los días posteriores al parto. Sin embargo, los cambios en el humor luego de dar a luz son prácticamente inevitables, pasando la gran mayoría de las madres, por una etapa de tristeza durante los 3 a 5 días siguientes al alumbramiento. Se ha observado que en algunos casos, dicho estado de tristeza puede surgir incluso alrededor del primer mes o mes y medio.

Esta etapa puede presentarse con sentimientos de vulnerabilidad, insatisfacción, miedo de no ser lo suficientemente capaz de cuidar al niño, sentimientos todos que asustan. Por lo general, dicho estado de ánimo es pasajero, aunque en algunas ocasiones podría prolongarse terminando en una depresión. El riesgo es mayor cuando la madre no cuenta con un entorno que la apoye y la contenga, cuando es primeriza, cuando se le ha practicado cesárea, o cuando el bebé nace con problemas serios.

Para prevenirla, es necesario tener expectativas realistas acerca de la nueva etapa a vivir y cuidarse tanto como durante el embarazo.

¿Por qué sucede?

Los momentos de tristeza que surgen sin motivo aparente, se deben a diferentes factores psico – físicos que se conjugan.

* Por un lado, existen causas hormonales que se producen luego del parto y que están relacionadas con una preparación del cuerpo para la lactancia. Asimismo, es normal que exista cansancio tras el nacimiento del niño, a lo que se suma la alteración en el sueño y la vigilia.

* Por otra parte y en lo referente a los factores psicológicos, es usual que exista estrés después de un hecho tan significativo. A lo que se añaden inquietudes acerca de la lactancia y el cuidado del bebé, siendo muy común que la mamá no se sienta lo suficientemente capacitada como para llevar a cabo dicha tarea. A su vez, suelen tener lugar conflictos relacionados con su rol, como por ejemplo el acostumbrarse a la nueva rutina que implica permanecer en casa mientras que hasta hace no mucho tiempo cumplía una jornada laboral. También puede inquietarle pensar en la vuelta a su empleo, mientras que lo que desearía sería quedarse con su bebé y puede que no le guste la idea de dejarlo al cuidado de otra persona.

Segunda
¿Cómo prevenir la depresión?

* La mejor prevención es el conocimiento. Saber que además de alegría, habrán momentos de malestar y reflexionar acerca de ciertos pensamientos que se presenten, tales como la tendencia a subvalorarse. Es igualmente beneficioso, hacer participar a la pareja (o persona más cercana a la nueva mamá) para ir consolidando en un espacio psíquico que ahora hay una nueva vida con el bebé. La información permite a la madre y a su entorno próximo, reaccionar mejor ante sus cambios de humor.

* Mantener una alimentación sana. No olvidando lo importante que es la nutrición también luego de dar a luz, incluso aunque no esté dando de mamar. Una dieta rica en frutas, verduras y cereales brinda vitaminas y nutrientes necesarios que también ayudan a recuperar un buen estado físico, lo que a su vez repercute en la salud psíquica.

* Descansar cuando el niño lo hace. Es muy recomendable que la mamá aproveche para descansar y dormir  cuando el recién nacido duerma. Es necesario que tome conciencia de que merece descansar.

* Aceptar ayuda. Hacerse a la idea de que es humano que necesite delegar funciones, y que no es ni aconsejable ni viable el pretender ser una mamá hiperactiva que abarque todo y aún así esté sonriente todo el tiempo. Lo conveniente es que  la ayuda externa se ocupe de los quehaceres domésticos para que la madre, y el padre si está presente también, se dediquen al cuidado del bebé y se familiaricen. En el caso específico de los primeros días, la ayuda es necesaria hasta que la mujer se recupere completamente.

* Marcar prioridades. Es preciso procurar ser razonables, teniendo en cuenta que es inviable pretender mantener la casa igual y además adaptarse al ritmo y horarios del bebé. A las tareas domésticas definitivamente es necesario contemplarlas como algo secundario.

*Dedicar el tiempo que se necesite para el cuidado personal. Es saludable reservar tiempo para una misma, y si es posible salir ya sea con o sin el bebé según se desee. Este punto incluye por supuesto, lo positivo que es mimarse y comprarse ropa. La buena apariencia alegra, es buena para la autoestima, y en este momento es de gran importancia sentirse bien consigo misma.

* Ejercitarse. Existen estudios que demuestran que practicar ejercicio durante y después del embarazo, ayuda a sentirse mejor emocionalmente y a mostrarse más sociable. Varias actividades con el asesoramiento adecuado, pueden ser muy beneficiosas. Como por ejemplo el yoga o la danza oriental, que tienden a una mayor conexión con el cuerpo y dominio del mismo.

* Compartir opiniones y experiencias con otras madres. Incluyendo estados de ánimo por los que puede pasar luego del alumbramiento, lo que ayuda a prevenir sustos y sentirse más comprendida.

* No intentar ser la madre perfecta. Aceptar que se cometen errores permite aprender de ellos. Gran número de las mujeres que sufren depresión luego del parto tienden a ser perfeccionistas, reprochándose el no poder hacer absolutamente todo bien y dando por seguro que otras madres se desempeñan mejor. No obstante, en la práctica son necesarios esos errores que comete naturalmente no satisfaciendo los deseos del niño de inmediato, ya que le permite al bebé tener vivencias tolerables de insatisfacción. Es una madre humana y no excesivamente buena, la que permite el espacio para el crecimiento del bebé como persona.

Por: Pilar Naveira

Participa en el libro ¿POR QUÉ ODIO A MIS PADRES?

Hola queridos lectores, en esta oportunidad los invito a participar a través de su historia en un nuevo proyecto llamado ¿Por qué odio a mis padres? El libro se trata de cómo nuestros padres mediante conductas diversas, tales como sobreprotección, abusos, indiferencias, ausencias, vínculos librossimbióticos, etc, afectan nuestra autoestima y en consecuencia influyen en las decisiones que tomamos como adultos. Muchas veces la dificultad para comprometerse, la dependencia afectiva, la inseguridad, la culpa, el miedo, la tendencia a estar solo, tienen sus raíces en nuestra temprana infancia gracias a la manera en que nuestros padres modelaron el mundo para nosotros.

El libro pretende dar un enfoque de cómo se sienten los hijos de todas las edades ante las relaciones compartidas con sus padres y explicar a los padres qué conductas pueden afectar al óptimo desarrrollo de una persona y la manera más adecuada para revertir la situación.  Sin ánimo de ser un manual para padres ni un ataque hacia elllos, es una oportunidad para sincerarse y poder reconectarse con la familia desde otro lugar, un lugar más feliz, más positivo, más honesto, más cuidadoso, desde el respeto y el amor que todos nos merecemos.

La propuesta es que ustedes envíen sus historias de vida a marianaalvezg@gmail.com explicando su relación con sus padres y qué es lo que hace que su relación no sea plena. Las historias se incluirán en libro a modo ilustrativo, pero los datos serán cambiados para mantener el anonimato de los participantes y las historias UNICAMENTE  serán leídas por mí con el único propósito de escribir un libro útil para todos.

Estaré esperando sus historias y que la sanación comience.

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