Psicología Positiva en el Deporte

Psicologia Positiva en el DeporteSin lugar a dudas el deporte es una herramienta excelente para obtener emociones positivas. La adrenalina, la competencia, el establecimiento y posterior cumplimiento de metas hacen que nuestro destino se complete armónicamente en un precioso equilibrio de energía y deseo.

La Psicología Positiva aplicada al deporte está cobrando fuerza dentro de los profesionales quienes comienzan a trabajar desde una perspectiva enriquecida con nuevas estrategias, ansiosa por experimentar con el optimismo y la reestructura de esos pensamientos que entorpecen a la hora de alcanzar el anhelado éxito.

El bienestar que brinda el deporte, desde la perspectiva de la Psicología Positiva, incluye la vida placentera relacionada a las emociones positivas producto de la participación atlética. Podemos disfrutar del estado de flow, ya que la actividad deportiva requiere de toda nuestra atención, nos dejamos llevar por completo por ese momento y requiere de un esfuerzo tanto psíquico como mental de nuestra parte. Al estar involucrados en una actividad deportiva reforzamos la búsqueda de placer y compromiso con la vida, le da un propósito a nuestros días.

Hay que entrenar el cuerpo, pero sobre todo nuestra mente para ir más allá de nuestras propias limitaciones. Es vital mantenerse motivado, estar en control de uno mismo y no dejarse arrastrar por las adversidades. Evita castigarte cuando las cosas no salen exactamente como deseas, porque el trabajo arduo tarde o temprano brinda frutos.

Los profesionales del deporte no solamente deben protegerse de un auto sabotaje inconsciente, sino también de la crueldad de su público, ya que las personas pueden enaltecerlos en la gloria o desterrarlos hacia la categoría de perdedores de acuerdo a sus caprichos. La presión de las competencias es algo que siempre se debe manejar. Suceda lo que suceda a tu alrededor, si pierdes o ganas, más allá de los resultados o las contrariedades, uno debe permanecer centrado y animado. Si tu mente juega a tu favor, ya estás en camino hacia la victoria.

Se debe tener cuidado ante los efectos del stress, ya que una mente cansada resultará en un cuerpo al cual le costará recuperarse de una lesión, por ejemplo. La concentración es vital, debes mantener el objetivo, volver tu foco de atención al momento, concentrarte en cada detalle. Si caes en pensamientos temerosos de perder o equivocarte, estarás aumentando tus posibilidades de que tengas razón y termines haciendo eso que tanto intentabas evitar. Muchas decisiones de juego deben ser tomadas casi de inmediato, por eso es tan importante estar atento y en sintonía con lo que sucede a tu alrededor.

El deporte nos ayuda a disfrutar, a desafiarnos, a tomar riesgos. Podemos aprender acerca de nuestras fortalezas y ser más concientes de nuestras limitaciones, podemos aprender a trabajar en equipo y disfrutarlo, a mejorar nuestras habilidades comunicativas. Nos permite mejorar nuestra autoestima de una forma grandiosa, con cada victoria, con cada límite superado. Si confías en ti mismo los demás depositarán su confianza en ti también.  Atrévete a vivir el deporte de la manera más linda, sé positivo, trabaja en tus pensamientos, en tus metas. La mejor herramienta eres tú mismo.


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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

La salud puede ser un chiste

Me gustaría compartir con ustedes esta excelente nota escrita por Gabriela Vaz, publicada La salud puede ser un chisteen el Diario El País el 8 de mayo del 2011.

Primer acto: Juan Díaz cae del noveno piso. Segundo acto: Pedro Díaz cae del noveno piso. Tercer acto: Roberto Díaz cae del noveno piso. ¿Cómo se llama la obra? «Los Díaz pasan volando»/ ¿Cuál es el colmo de un sordo? Que al morir le dediquen un minuto de silencio/ Había una vez un hombre tan pero tan gordo, que cuando se caía de la cama, se caía de los dos lados/ ¿Qué es un circuito? Un lugar donde hay elefantuitos, caballuitos, payasuitos…

Si al menos uno de estos chistes le sacó una risa, atienda a lo que acaba de suceder: áreas de su corteza cerebral responsables de la memoria, zonas del hemisferio posterior izquierdo que ayudan a reconocer intenciones y regiones cercanas al área de Broca que dan sentido al lenguaje, todas, se han activado. En palabras de una investigadora alemana llamada Barbara Wild, psiquiatra y directora del Grupo de Investigación sobre el Humor de la Universidad de Tübingen, al entender un chiste «se produce una especie de fuego de artificio cerebral, como cuando tenemos buen sexo o nos enteramos de que ganamos la lotería». Es decir que el efecto biológico es inmediato. Y positivo.

Ahora bien, ¿qué pensaría usted si su médico le recomendara que incluya, en el tratamiento de una patología incurable, películas de los hermanos Marx? No es otro chiste. A Norman Cousins le funcionó. En el libro Anatomía de una enfermedad (1979), este periodista y escritor estadounidense asegura que logró hacer retroceder un mal de los tejidos conjuntivos que suele ser irreversible mediante terapias que mantuvieron a las risas y sonrisas como columna vertebral.

Aquel fue uno de los primeros tratados en exponer una verdad que cada vez es más irrebatible: el vínculo entre el humor y la salud, tanto física como mental, es indisoluble. En las últimas décadas, investigaciones científicas aportaron más datos. Por ejemplo: una buena carcajada fortalece el sistema inmunológico y reduce las hormonas que pueden causar tensiones. E, incluso, la gente alegre tiende a ser más longeva que la «gruñona».

El problema es que el buen humor no es siempre una cualidad natural. Si bien el hombre es el único animal que posee la capacidad de reírse, son pocos los especímenes que hacen usufructo diario de esta exclusiva idoneidad. Todos conocemos a esa persona con la sonrisa como tatuada, que mantiene la calma y el buen trato aún en las peores circunstancias, y que parece que se tomara la vida en chiste. Pero seguro que conocemos a muchos más del otro lado: pesimistas vitalicios, de los que hay que cuidarse de hablarles por las mañanas o que «se cruzan» más seguido de lo soportable. ¿De qué depende estar de uno u otro lado? ¿Existen tácticas para mantener el buen humor o reírse más seguido? Existen. Y ponerlas en práctica puede ser la diferencia entre un pasar corriente o una vida feliz.

positivos. Claro que tener buen humor no equivale a pasarse contando chistes. Más bien se trata de una actitud para con la vida. La psicología ha desarrollado una rama que va por ese camino y se hace llamar, justamente, «psicología positiva». La disciplina, que nació hace poco más de diez años, se centra en las fortalezas y virtudes de las personas y comunidades, explica la psicóloga Mariana Alvez, especialista en esta área y responsable del blog psicologiapositivauruguay. wordpress.com.

Si bien usualmente la psicología trabaja desde la enfermedad y se queda ligada a los aspectos negativos del sujeto, «en este caso se busca cambiar el foco: en lugar de reparar lo que está roto hay que construir cualidades positivas», aclara Alvez, quien relaciona el humor con «una manera de ver la vida más despreocupada, donde se puede apreciar el lado bueno de las adversidades, donde nosotros hacemos felices a los demás y nos divertimos mediante la risa».

Rasia Friedler, también psicóloga, dirige la fundación SaludArte, dedicada a la promoción de la salud a través del arte y el humor. Para ella, este último es un elemento fundamental para el desarrollo sano de un individuo. «Su importancia reside en la posibilidad de percibir situaciones estresantes de una forma benigna, no catastrófica. Permite un mayor bienestar y disfrute de la vida, aún en circunstancias adversas. El sentido del humor implica cierta capacidad para entender las emociones y manejarlas, es un aspecto de la inteligencia emocional. Además, nos reconcilia con nuestros defectos y los de los demás, nos permite ver el encanto de la combinación entre virtudes e imperfecciones que hacen única a cada persona y nos impulsa a aceptarla, o incluso a quererla. El afán de adaptación social a menudo nos lleva a palabras banales o lugares comunes, desprovistos de imaginación y creatividad. El humor contrarresta esta tendencia: implica una libertad de unir de múltiples maneras características y hechos contradictorios o circunstancias ambiguas de tal modo que revela el lado absurdo de la existencia. De esa forma, nos libera de tensiones creadas por las limitaciones personales y sociales».

remedio. Un estudio de la Universidad de Noruega, realizado sobre 53.500 voluntarios durante siete años, analizó la relación entre el humor y la longevidad y brindó conclusiones contundentes: entre menores de 75 años, los alegres tienen una mortalidad un 20% menor en comparación con los gruñones. Aunque «no es suficiente con reír mucho -aclara Sven Svebak, autor del estudio. El humor abarca formas de pensar y frecuentemente se da en el diálogo con otras personas, pero no necesita ser externalizado».

Por aquí, ni Alvez ni Friedler dudan un momento al confirmar la estrecha relación entre salud y buen humor. «Una carcajada puede ejercitar nuestro diafragma y relajar luego nuestros músculos. El buen humor nos aleja de la ira, la culpa y demás emociones negativas, nos ayuda a ver las cosas desde una mirada más relajada y a afrontar las dificultades de la vida más como un juego de aprendizaje que como una amenaza paralizante. La risa es tan poderosa que incluso si la fingimos podemos obtener los beneficios mencionados», dice la experta en psicología positiva. En tanto Friedler aporta: «Las personas con buen sentido del humor tienden a lograr un mejor sostén afectivo del medio social. La risa provoca efectos catárticos y procesos de relajación general de los músculos del cuerpo. También regula el ritmo cardíaco, baja la presión arterial y mejora la inmunidad. Es un factor protector de la salud. La capacidad de reírse de uno mismo es de por sí un buen indicador de salud mental. La capacidad de ver el lado positivo de situaciones adversas o conflictivas también se asocia con un mayor grado de apertura hacia los demás».

Táctica y estrategia. La gran pregunta que muchos ceños fruncidos se estarán haciendo ahora es: ¿se puede aprender a ser más risueño? ¿Existen tácticas para controlar el humor? Las especialistas en el tema afirman que sí. Según la experta en psicología positiva Mariana Alvez, «usualmente lo que sucede es que ante los problemas reaccionamos de manera exagerada, dramatizando demasiado y creyendo que es el fin del mundo que nos hayamos derramado café en la camisa. En otras oportunidades sí debemos enfrentarnos a contratiempos importantes, que más que adversidades deberíamos considerar posibilidades, oportunidades de crecer y madurar como seres humanos. No tenemos el control sobre todas las circunstancias, pero sí tenemos el de decidir cómo queremos reaccionar y afrontar esos momentos».

Para mejorar nuestro mal humor tenemos que colocar las cosas en perspectiva, continúa. «¿Es tan importante que hayamos llegado tarde al trabajo? ¿Las personas son desagradables con nosotros o somos nosotros quienes decidimos ver esa realidad? Hay que tratar de ser más objetivos y luchar contra ese impulso que muchos tienen de buscar las evidencias que comprueban de que todo es un desastre. Cuando las cosas no salen bien podemos sonreír a pesar de todo y podemos tener la certeza de que si no estamos en un buen día, ese día va a terminar pronto, nada dura eternamente, ni siquiera las malas rachas. Cuando estamos enojados tenemos que recordar cosas que nos hagan sentir mejor, como una buena conversación con un amigo o alguna situación divertida que nos haya pasado; recordando estamos evocando la emoción de ese momento que puede desplazar la sensación desagradable que se está sintiendo en ese instante. Hacer una lista mental de todas las cosas por las cuales deberíamos estar agradecidos y que de repente damos por sentado, como el simple hecho de poder caminar o escuchar, o ser agradecidos por nuestra familia y nuestros logros», recomienda.

Otros ejercicios posibles son teatro espontáneo, técnicas de clown y tácticas de improvisación; todas estrategias que se llevan adelante en SaludArte, cuenta Rasia Friedler. «Entrenarse en ellas permite cultivar destrezas sociales y estados de ánimo que provocan actitudes positivas en uno mismo y en los demás. Existen distintos tipos de humor, por ejemplo, el verbal y el no verbal, y hay técnicas específicas para cada uno de ellos. Es muy divertido jugar con las palabras, las paradojas, la parodia, la silepsis, etcétera».

Estilos. ¿Por qué algunas personas tienen buen humor naturalmente, una mayor predisposición a levantarse con una sonrisa o ver el vaso medio lleno, mientras que otras compraron el abono completo del pesimismo? Algo llamado «estilo explicatorio», que cada ser humano posee, es la clave de esta respuesta. «Es el cómo explicamos las circunstancias en las que nos vemos envueltos», describe Alvez. «Las personas optimistas y pesimistas tienen una manera distinta de describir los hechos buenos y malos de su vida. Los pesimistas, ante una situación negativa, consideran que la circunstancia tiene carácter permanente y que todas las demás situaciones serán iguales. Por ejemplo, si alguien a quien le gusta tocar el piano se equivoca, considerará ese error como algo terrible, concluirá que nunca podrá ser bueno en lo que quiere hacer y seguramente se equivocará en las demás obras que toque. Ahora, cuando las cosas buenas suceden, los pesimistas consideran que son hechos de mera casualidad, temporales y que seguramente no se volverán a repetir», indica.

Por el contrario, «cuando los optimistas se enfrentan a cualquier adversidad la consideran algo temporal, circunscrita a una situación en particular, no a algo que afecta toda su personalidad: un estudiante pierde su examen pero sabe que es algo puntual, que podrá repetirlo y que seguramente el próximo será mejor. No se castiga; decide seguir adelante».

En estos escenarios juegan varios factores. Alvez reconoce que hay personas que se crían en ambientes poco propicios para desarrollar un buen humor u optimismo y que, si bien también hay un componente genético, es algo que se puede aprender. Friedler, en tanto, señala que hay investigaciones que concluyen que el sentido del humor se correlaciona con el bienestar psicológico y la autoestima.

A veces, el estado de ánimo se generaliza. Alvez considera que los uruguayos son muy pesimistas en su mayoría, algo que es fácil de retroalimentar. «Si bien la realidad es complicada, muchas veces nosotros la complicamos más todavía. Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad: cuando todo el mundo te desalienta con que no estudies o que acá no hay trabajo, con que no persigas tus sueños, a veces se torna complicado apagar esas voces insistentes. Sin embargo, uno tiene que aprender a ser más fuerte y a seguir sus metas porque se puede y mucho. Hay muchísima gente talentosa que he tenido el honor de conocer y vale la pena ignorar los malos consejos de aquellos que se rindieron demasiado pronto».

¿Cómo se mantiene la sonrisa frente al público en un mal día?

Maximiliano de la Cruz

actor, humorista

«Hay veces que es difícil pero también es una forma de desenchufarte y olvidarte por momentos de las cosas malas o tristes que te estén pasando. Una vez que me subí al escenario, o se prende la luz de una cámara, como que me transformo y me olvido de todo y disfruto al máximo lo que hago».

Sara Perrone

conductora de televisión

«Cuando salís en vivo tu concentración está focalizada en el programa, eso ayuda a dejar los problemas de lado. (…) Algunas veces se nota que algo nos entristece o nos preocupa y es natural. `El show debe continuar` es una frase que no me gusta; creo que a veces el show tiene que parar».

Graciela Rodríguez

actriz, humorista

«No tengo técnicas. Adoro lo que hago, me fascina. Siento una satisfacción enorme cuando escucho la risa o directamente cuando tengo el público cerca y siento su energía. Me hace muy feliz. Entonces puedo tener problemas, sentirme mal, tener fiebre, pero se me pasa. No sé, es como mágico».

Fuente: http://www.elpais.com.uy/suplemento/ds/la-salud-puede-ser-un-chiste/sds_564702_110508.html

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Problemas=Oportunidades

Problemas=Oportunidades

En nuestra búsqueda de felicidad sin duda nos encontraremos con grandes obstáculos, la vida no es perfecta ni tampoco las relaciones. Los problemas, el dolor, las pérdidas son reales, están ahí para atacarnos, pero eso no quiere decir que no podemos salir airosos de estas batallas.

Cuando surge un problema, nuestra primera reacción evidentemente será de frustración y hasta de miedo en algunas situaciones. Si nos obsesionamos con lo que está mal, el problema comienza a tomar unas proporciones magnificas que nos hará sentir aún más paralizados, por eso será necesario implementar otra estrategia. ¿Qué pasaría si decidiéramos crear algo distinto? En lugar de preocuparnos por lo que está mal, por eso que no podemos cambiar, comenzar a dirigir nuestra energía hacia esas cosas sobre las cuales sí tenemos control y decidir elegir un nuevo camino, tener una nueva meta, curarnos por otros medios. Pensar en el futuro, alejarnos del dolor del presente, nos brinda paz, porque las heridas con el tiempo sanan y si ahora estamos sufriendo, no significa que por siempre estaremos en este mismo estado.

Así que concéntrate en imaginar lo que harás en un tiempo, qué quieres hacer contigo o con las situaciones que te rodean, cuáles son las opciones que tienes o que puedes generar. La promesa de un mañana mejor te ayudará a seguir adelante y el problema de hoy no será tan terrible si sabes que puede tener un final o al menos un cierre en tu mente.

Piensa en tus problemas no como problemas, sino como proyectos, como oportunidades de crecimiento. Todo tiene su enseñanza, incluso lo malo. Piensa qué es lo que quieres para ti de ahora en más, ¿estás cansado de sufrir en el amor? Toma el asunto en tus manos, no persigas más a ese mismo tipo de personalidades que no funcionan. ¿Estás aburrido de tu trabajo? Piensa cuáles son tus talentos, tus verdaderos sueños y persíguelos sin importar lo que digan los demás, hay demasiadas personas con sueños rotos que solamente tratarán de arrastrarte hacia el lado oscuro.

Comienza a actuar, toma control sobre tus decisiones, esperanzas, anhelos. No te rindas, persigue activamente ese proyecto que tienes en mente, comienza con pasos pequeños, siempre cuentan.

 ¿Y cómo saber si estás en el camino correcto? Sencillo. Si te sientes más enérgico, si sientes que la inspiración te rodea, la esperanza del futuro te hace sentir feliz y pleno, entonces sin duda estás comenzando a tomarte las circunstancias adversas de una manera distinta.

No podemos huir de los problemas, pero sí podemos transformarlos y además crear algo nuevo de esa situación. Es tu decisión, ¿te animas a intentarlo?

 

 

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La profecía autocumplida

La profecía autocumplida–         Yo creo que nadie me quiere.

–         ¿Por qué piensas eso?

–         Porque sí, nadie me quiere. Cuando conozco a alguien y soy yo misma me rechazan, entonces me aburro enseguida y me alejo de esa persona. Siempre piensan mal de mí, yo lo sé.

–         ¿Y qué es ser tu misma?

–         Digo lo que pienso y no me importa cómo lo tomen los demás, hay gente que no soporta la verdad. Además no me gusta soportar el mal humor de nadie ni que me vengan con sus problemas, soy de enojarme bastante. Capaz que me enojo demasiado sí…

–         ¿Puede ser que a veces estés a la defensiva?

–         ¿Y cómo no voy a estarlo? ¡Si nadie me quiere!

La profecía autocumplida es un concepto sumamente interesante que demuestra cómo solemos hacernos trampa a nosotros mismos. En este extracto de una entrevista con una consultante podemos ver cómo funcionan sus pensamientos. Como ella cree que nadie la quiere actúa a la defensiva, al actuar a la defensiva la gente se siente atacada y se aleja, entonces ella finalmente tiene razón, nadie la quiere. Pero todo esto no dejó de ser una batalla que jugó en su cabeza, antes de que existiera el rechazo real ella ya lo estaba esperando. Las personas no solamente responden a cómo son las situaciones en la realidad, sino también a la forma en que esas situaciones son percibidas y al significado que le otorgan a las mismas.

Este concepto surge en el año 1960 gracias a Robert Rosenthal, psicólogo de la Universidad de Harvard. Primero se lo conoció como el efecto pigmalión. El estudio que realizó se llevó a cabo en un colegio. Fue ahí donde decidió que se realizara una evaluación para medir el coeficiente intelectual del alumnado, los estudiantes serían agrupados en un nivel superior, medio e inferior de acuerdo a su inteligencia.

Cuando la evaluación fue concluida, Rosenthal decide seleccionar al azar a un 20% de los alumnos que realizaron la prueba sin tener en cuenta los resultados reales del test. Una vez que los eligió, les comentó a los profesores que ese 20% correspondía a quiénes habían logrado entrar en la categoría de nivel superior y que por lo tanto, de ellos se debía esperar un rendimiento escolar muy alto.

Al tiempo, estos alumnos mostraron mejorar su rendimiento escolar en relación al resto de los alumnos que supuestamente no pertenecían al nivel superior. Esto le indicó al psicólogo que las expectativas que los propios profesores se hicieron con respecto a sus alumnos “más capacitados” generó el interés y esfuerzo suficiente en ellos para que efectivamente sus alumnos progresaran en su rendimiento. Así queda comprobado la relevancia de las expectativas propias y ajenas en nuestro comportamiento.

Si nosotros creemos que no podemos, pues tendremos razón. Si los demás deciden que no somos capaces y nosotros elegimos creerles, entonces tendrán razón también. Por eso es muy importante que esperemos siempre lo mejor incluso en las peores de las circunstancias, porque nuestra mente se prepara de otra manera para lidiar con las contrariedades de la vida. Así como también debemos tener en cuenta que es irrelevante lo que los demás piensen de nosotros siempre y cuando no les brindemos el poder sobre nuestros propios destinos y no actuemos en consecuencia a sus propias expectativas. Elige tus creencias, elige tu camino y aprenderás a ser más libre.

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Psicología Positiva: Flow

Mihaly Csikszentmihalyi introduce el concepto de flow, que podría ser traducido como Psicología Positiva:Flowfluir, fluidez. Se convirtió en un concepto muy relevante para nuestro movimiento de Psicología Positiva ya que está relacionado con una mejor calidad de vida.

Este concepto hace referencia al proceso de total involucramiento con la vida y con las actividades que realizamos. Incluye la motivación, la concentración, el aprendizaje, la acción, estar en estado de flow es estar totalmente inmerso en una tarea o desafío. Cuando estamos completamente comprometidos con una determinada actividad, por ejemplo en el proceso creativo, sentimos que las horas pasan rápidamente, que a pesar de que estamos haciendo un trabajo mental que requiere esfuerzo lo estamos disfrutando al máximo. Muchas veces incluso las actividades que realizamos pueden no causarnos un disfrute en ese momento, pero una vez que terminamos estamos complacidos con el trabajo bien hecho.

Sin duda alguna el estado de flow es una experiencia positiva en el amplio sentido de su palabra. Quienes dedican su tiempo a las tareas que producen este estado viven una vida más significativa y experimentan más felicidad. También esto nos conduce a ser más productivos, eficientes e inevitablemente exitosos en lo que nos proponemos.

Los estudios han demostrado que gracias al estado de flow podemos mejorar nuestro rendimiento, aprender mejor, ser más creativos e innovadores. Ante las adversidades podemos manejarnos mejor, ya que en lugar de paralizarnos buscaríamos cuáles pueden ser las posibles soluciones de las problemáticas a enfrentar.

¿Cómo podemos saber si estamos en este maravilloso estado? Tienes que preguntarte cuando realmente estás conectado con lo que estás haciendo y dedicando tu atención en un cien por ciento. Piensa cuáles son las actividades que te hacen sentir más lleno de energía, cuáles son las cosas en las que te destacas o tienes facilidad. Una vez que puedas reconocer esto, intenta realizar esas actividades diariamente para incrementar tu felicidad y sentimiento de satisfacción y piensa si puedes trasladar este estado a otras áreas de tu vida. Al dejarnos llevar por lo que más amamos y nos satisface, estamos permitiéndonos tener una mejor calidad de vida y por lo tanto estarás muy conforme con tus acciones y habilidades, podrás sentirte más seguro contigo mismo y más productivo.

 

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Defiéndete con altura

Defiéndete con altura

A veces las personas nos hieren, no importa cuál sea el motivo, debemos ser lo suficientemente fuertes para poder defendernos de ciertas injusticias que ocurren en nuestro entorno. Nos pueden lastimar de maneras tan diversas que eso puede llegar a dejar una fea huella en nuestra autoestima, algo que debemos evitar a toda costa. Nadie tiene el derecho de hacerte sentir mal, pero no estamos exentos de situaciones de violencia o discusiones por eso es importante que aprendamos ciertas estrategias para sobrevivir a esos momentos tan poco agradables.

Pensemos en una situación donde te sientes atacado. En lugar de atacar como una fiera de inmediato, lo mejor es tomarnos unos segundos y pensar cómo podríamos “redireccionar” la fuerza del atacante y cómo podrías protegerte a ti mismo a la vez que no hieres al otro.

Si estás ante un enfrentamiento físico, lo primero que debes tener en cuenta es tu salud y bienestar, ante una situación extrema no habrá demasiado tiempo para pensar. Ante ofensas verbales, tienes más oportunidad de reflexionar y puedes brindarte la oportunidad de considerar si vale la pena responder esa ofensa, o si puedes calmar al otro simplemente calmándote a ti mismo. Para discutir se necesita de dos personas al menos, si tú no quieres entrar en el juego, el juego se termina.

El humor es una excelente herramienta para disipar la tensión del momento, alguna broma, un gesto gracioso puede hacer que la discusión pierda fuerza. A veces podemos cambiar el tema sutilmente o distraer a la persona de su foco de enojo, si alguien está demasiado alterado el hurgar sobre lo mismo lo pondrá más nervioso aún.

No nos olvidemos de la empatía, simplemente ponernos momentáneamente en los zapatos del otro puede ayudarnos a comprender mejor su comportamiento. Si bien puede estar actuando de una manera poco simpática hacia nuestra persona, puede ser que no tenga nada que ver con nosotros. A veces la gente dicen cosas producto de su propio mal humor, tristeza o desesperación. Otras veces creen que nos evitarán un daño mayor si intentan tomar las riendas de nuestra vida. Las buenas intenciones pueden rápidamente perder la calidad de tal si están perturbadas por una perspectiva oscura de la realidad.

Escucha a tu interlocutor sin perder de vista lo que tú crees, en alguna ocasión puede ser que simplemente estén intentando ayudarte con las palabras o acciones equivocadas, otras veces se tratara de un mero ataque, aprende a diferenciarlos y responde con propiedad. Intenta no perder el control de la situación por el enojo y por sentirte herido, siendo asertivo tú mantienes el poder.

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Seducción y llamado de atención: Rasgos histéricos

Seducción y llamado de atención: Rasgos histéricosLa histeria, las histéricas, encierran un grupo de personas o actitudes comúnmente mal denominadas. Si bien el histeriqueo del que tanto se habla hoy en día tiene que ver con la seducción, aquellos individuos (usualmente mujeres pero los hombres no están tampoco a salvo de esto) que poseen rasgos histéricos tienen en su rica personalidad algo que va más allá de la seducción y la vanidad.

Tras sus clásicas características encierran una gran necesidad de cuidado, de apoyo, de aprobación, de cariño, de que alguien satisfaga sus necesidades emocionales. Y para lograr sus objetivos hacen uso a la perfección de sus armas más poderosas.

Para llamar la atención de los demás cuidan su aspecto físico, utilizan ropa llamativa, a veces un tinte en el cabello un tanto exagerado, su conducta es a veces teatral y dramática. Como muchas veces no se animan a pedir abiertamente el cariño y el cuidado que necesitan buscan obtenerlos mediante métodos más sutiles como lo son la   seducción y la manipulación, harán lo que puedan para salirse con la suya, ya sea mediante el dulce convencimiento o la ira caprichosa. También podemos destacar que son un tanto narcisistas y tienden a tener tantas amistades que muchas veces se convierten en algo superficial, suelen darle más intensidad a las relaciones de las que tienen en realidad.

Emocionalmente inestables, se emocionan tan rápido como se aburren, buscan incesantemente la gratificación instantánea, la espera ¿qué es eso? Suelen ser muy exigentes con sus afectos y pueden caer en la dependencia emocional, algunos histéricos son más vulnerables a la angustia de separación cuando se enfrentan a rupturas amorosas.

Usualmente son personas que presentan dificultad para concentrarse, no suelen prestar atención a los detalles, sus recuerdos son globales y difusos. Son sugestionables, muchas veces cambian rápidamente de opinión si los demás los conducen a eso.

Hay una creencia inconsciente de que los demás son esenciales para su supervivencia, por eso necesita que TODOS lo amen, lo cual hace que el rechazo sea una mala palabra. Es por esto que buscará el amor y la aprobación de su entorno.

En su infancia, los pequeños histéricos pudieron haberse visto recompensados más por su encanto y carisma que por sus pensamientos o esfuerzos, es por esto que en la vida adulta continúan interpretando teatralmente sus roles, buscando la gratificación y aceptación que obtuvieron en antaño.

Para los histéricos la lógica es algo temible, aburrido, gris. Existe otra creencia que los empuja a actuar impulsivamente, si son demasiado razonables entonces pueden caer en el grupo de los insípidos, algo que estos pintorescos seres odiarán hasta el extremo.

Ellos se ven como sociales, simpáticos y agradables y usualmente son muy encantadores, pero a medida en que se llegan a conocer más a fondo podemos percibir esa exagerada exigencia de atención que en algunos casos puede llegar a aburrir.

Si bien ciertos rasgos pueden mantener su carácter positivo, no podemos olvidarnos de que cuando ciertas actitudes intentan salirse de control es hora de que intentemos dominarlas o al menos reconocerlas para que no estorben demasiado.  Es importante que juguemos a algo más divertido, en vez de seducir a los demás, te invito a seducirte a ti mismo.

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Perfección y autocastigo: Rasgos obsesivos

Los rasgos obsesivos pueden estar presentes sin necesidad de que esa persona padezca una Perfección y autocastigo: Rasgos obsesivosneurosis obsesiva propiamente dicha o un Trastorno Obsesivo Compulsivo. Poseer estos rasgos tiene sus ventajas, ya que entre las características positivas se pueden encontrar la disciplina, la competencia, la prolijidad que son cualidades deseadas en muchos trabajos por ejemplo. El problema radica cuando ciertas características de personalidad comienzan a jugar en detrimento de nuestra paz mental.

Una de las ideas que más atormentan a las personalidades obsesivas es su incansable búsqueda de perfección, lo que lleva a un gran nivel de exigencia tanto propia como ajena, a muchas veces asumir que nadie podrá hacer las cosas tan bien como ellos o con el mismo nivel de compromiso que asumen. Esto se convierte muchas veces en un problema en los vínculos con los demás, ya que la exigencia puede llegar a cansar a los otros. Otra consecuencia es que el hambre voraz de perfección casi nunca puede ser saciada, lo que conducirá a dejar planes, tareas y sueños, por la mitad o ni siquiera comenzarlos siquiera. Si ellos no hacen nada entonces no pueden fracasar y no corren el riesgo de censurarse a sí mismos o ser censurados por los demás. También esta perfección se ve reflejada en la dificultad a la hora de tomar decisiones, porque ¿qué pasa si toman la decisión equivocada?

No pueden evitar pensar en términos de blanco o negro, todo o nada, demasiado absolutistas se olvidan de la amplia gama que queda en el medio de los absolutos, nada es cien por ciento bueno o malo nunca. En esta tendencia se basan la rigidez, la posposición de decisiones y el perfeccionismo. Sin este estilo de pensamiento podrían percibir que las cosas pueden ser perfectas, excelentes, muy buenas, regulares, malas, extremadamente malas. Podrían entonces tolerar el hecho de haber tomado una decisión imperfecta porque de todos modos sería buena. Para el pensamiento dicotómico una decisión imperfecta es por definición una decisión errónea y como tal intolerable. Este estilo de pensamiento absolutista y muchas veces moralista los conduce a lo que deberían hacer según sus normas internalizadas y no lo que desean hacer.

Sienten terror de equivocarse, porque sino hacen las cosas a la perfección a nivel inconsciente esto ataca directamente a su valor como persona, afecta su autoestima y en muchos casos puede conducir a la depresión. La perspectiva de ser imperfecto en el futuro le genera ansiedad, angustia y evitación. El fracaso es intolerable por lo que muchas situaciones de la vida que escapen de su control se verán como intensas y dolorosas.  En algunas personas incluso vibra la idea de que quien se equivoca tiene que ser castigado, la imperfección tiene que ser severamente castigada de ahí esa exagerada autocrítica.  La culpa se convierte así en una excelente herramienta para castigarse a sí mismos y de esa manera asegurarse de que no volverán a equivocarse. Si no hacen lo que «deberían» tienen que experimentar culpa y ser autocríticos.

Estar en control de las situaciones y de sí mismos es su gran deseo, necesitan moverse en ambientes predecibles, lógicos, calculados que le brinden la seguridad de que siempre podrán manejar la situación, lo que evidentemente es un imposible porque la vida está llena de elementos incontrolables, de relaciones incontrolables.

La buena noticia es que cuando la persona comienza a ser conciente de que actitudes molestan para el pleno desarrollo de su vida, surge el deseo y la necesidad del cambio. Más allá de que es difícil mantener a raya rasgos de personalidad que en cierta manera nos definen como persona y como mencioné pueden incluso ser útiles en determinadas circunstancias, si podemos trabajar en ellos para que no estorben, para que no nos limiten en nuestra experiencia vital.

¿Les gustaría conocer otros rasgos de personalidad?

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Incrementa tu felicidad: Autorregulación

Incrementa tu felicidad:Autorregulación

Que la diversión y el juego son ingredientes vitales para darle a nuestra rutina un sabor especial es por demás conocido, sin embargo, en la construcción de la felicidad no todo es diversión, muchas veces necesitamos trabajar duramente para llevar una vida a pleno bienestar. Para trabajar en nuestras relaciones con los demás, en el significado de nuestra existencia, en nuestras metas, necesitamos practicar la autorregulación.

Seligman y Peterson definen la autorregulación como la manera de regular lo que sentimos y lo que hacemos, el ser disciplinados, el controlar nuestras necesidades, emociones, impulsos y conductas; mantener el control y trabajar en el camino hacia nuestras metas y mantener nuestros estándares. Tener el poder de esperar por la gratificación en vez de siempre buscar la gratificación inmediata, nos hace tener una personalidad más fuerte, competente, exitosa y saludable.

Si bien hay personas que nacen con determinadas características o se crían en ambientes facilitadores donde la autorregulación puede desplegarse, es algo que podemos aprender a manejar.

Algunos ejemplos que nos proponen los autores para ejercitar nuestra autorregulación incluye el comenzar un plan de ejercicios y mantenerlo a raja tabla por una semana completa. Si eres de esas personas que adoran los chismes, debes evitar caer en esa conducta al menos por una semana. Si eres alguien que padece de ataques de ira o el enojo se escapa de tus manos en varias ocasiones debes practicar diariamente técnicas para mantener en control la situación. Todo comienza con el pensamiento, así que si estás comenzando una dieta también puedes proponerte tan sólo en el plano mental que la próxima vez que vayas a comer fuera pedirás una ensalada en lugar de una hamburguesa.

Más allá de estos consejos existe una variedad infinita de posibilidades para comenzar a practicar la autorregulación, lo principal es que exista el deseo de implementarla, la manera en qué decidas hacerlo queda a tu entero criterio.

Cuando estamos en control de nuestro propio ser es cuando en realidad somos más libres, quizás no haya nada más difícil que pelear con nosotros mismos y nuestros propios impulsos, pero como las fieras se doman, nuestro carácter también puede moldearse si decidimos trabajar con él.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Tres actitudes positivas

Tres actitudes positivasExisten tres monitos muy sabios que probablemente los conozcan. Lo que nos dicen estas tiernas criaturas es que no veamos la maldad, no escuchemos la maldad y sobre todo no hablemos sobre ella. Estas tres actitudes encierran un mensaje muy positivo que podemos comenzar a implementar de inmediato.

Bajo el nombre de Mizaru tenemos al sabio primate que no ve la maldad. Mientras tu mirada más se concentre en las cosas buenas que te rodean, en esas hermosas bendiciones que ya tienes y que muchas veces ignoras o le restas importancia, mejor te sentirás con lo que ya tienes ahora. Concentrarse en la falta solamente te hace sentir miserable y le quita importancia a lo que ya has logrado. No veas el error, no veas el desastre, ¿qué es lo bueno que tienes en tu vida aquí y ahora?

Kikazaru no escucha la maldad. ¿Se han percatado de que en loss noticieros priman las malas noticias? ¿Qué la gente siempre se queja? ¿Que las críticas fluyen más que los halagos o que nosotros decidimos darle más importancia a las críticas que a las cosas bellas que dicen de nosotros? Es hora de decir basta, hay un momento en que tenemos que tomar las riendas de nuestro destino y decidir qué escuchar y que no. La respuesta es muy sencilla, las cosas que te hacen bien debes mantenerlas en tu camino y alimentarlas, aquellas personas que te hacen daño o la situaciones que no te satisfacen por completo o te disminuyen, tienen que evaporarse. Escoge con cuidado las palabras que deseas escuchar.

Iwazaru no habla maldad. No solamente podemos caer en la tentación de hablar mal de los demás, de quejarnos, de ser incomprensivos, intolerantes, sino que usualmente solemos hablarnos a nosotros de una manera despiadada, como si tuvieramos que juzgarnos como los peores personajes de la historia. También podemos caer en quejarnos constantemente de nuestra situación mientras contemplamos cómo no hacemos nada. Seamos gentiles con los demás, pero también deberíamos serlo con nosotros.

Cuando pensamos en tener una actitud positiva esta metáfora es muy oportuna. Que seamos concientes a qué le prestamos atención va a generar una diferencia muy importante en nuestra vida, cuando decidimos escuchar las frases de cariño, ver lo hermoso que tenemos, ser agradecidos por lo que hemos logrado, toda nuestra actitud comienza a cambiar, y no hay nada más hermoso que vivir desde una actitud positiva que nos brindará fuerza cuando más lo necesitemos.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com