La confianza

La confianza

 

Dicen que la confianza es como un vaso de cristal si se quiebra aunque tratemos de pegarlo no será igual y un poco de cierto hay en este dicho. Una vez que nos traicionan es muy difícil volver a abrir nuestro corazón hacia esa persona, pero lo que es aún peor, quizás cerremos nuestra alma a todos los demás. Todos pueden caer en la misma categoría, si alguien nos traicionó de seguro que todas las personas que encontremos en nuestro camino serán capaces de hacerlo también.

Para tener confianza en los demás, es básico que confiemos en nosotros primero, porque si partimos de una base tambaleante proyectaremos sobre los demás nuestras propias dudas, lo que conducirá a vínculos complicados o malas decisiones en general. En algún punto debemos permitirnos ser vulnerables con aquellos que demuestren que vale la pena que nos entreguemos. Debemos ser responsables de las personas que decidimos tener a nuestro alrededor, ser cuidadosos con los vínculos que escogemos, ¿estamos con personas constructivas o destructivas?

Comencemos con el caso más clásico, la traición de pareja. Existen muchas maneras de traicionar a alguien, no solamente con una infidelidad. Puede ser con falsas promesas, con mentiras, con elecciones. Sin importar cuál sea el motivo lo que realmente cabe preguntarse es, ¿vale la pena darle otra oportunidad a esa persona? Cada caso es particular, siempre debemos tener en cuenta el contexto en que se dan las circunstancias, los atenuantes de cada caso. Las explicaciones sin caer en justificaciones nos permiten tener una visión más amplia del hecho y nos puede dar herramientas para tomar nuestra decisión. Creo que la respuesta más clara es que hay que estar ahí para quien realmente está arrepentido y que con sus acciones nos demuestra su cambio. Quienes dicen que cambiarán para una y otra vez cometer el mismo error solamente van a perder nuestro respeto, y en algún momento, por más dolorosa que sea la situación, tenemos que decidir si vamos a continuar brindándole eternas oportunidades a quien no se lo ha ganado.

En nuestra vida podemos encontrarnos con muchas personas que nos decepcionan, gente que creíamos que eran nuestros grandes amigos para luego descubrir que no estaban ahí cuando más los necesitábamos. Estas acciones desconcertantes también tiene su explicación, las personas cometemos errores, a veces estamos demasiado ensimismados en nuestros propios problemas o nos alejamos para no molestar. En todo caso, nunca asumas nada y ante la duda siempre pregunta. Está en nosotros decidir si una amistad vale la pena mantenerla o es hora de dejarla ir, también debemos ser pacientes con las limitaciones emocionales de los demás, no todo el mundo tiene el mismo poder de empatía o comparten el mismo conjunto de valores que nosotros, por eso debemos entender a la persona en su globalidad antes de dar el veredicto. Si queremos a alguien en nuestra vida debemos aceptarlo como es, si nos hiere, nos decepciona, podemos tener cierta tolerancia, pero como en todos los casos, todo tiene su límite, está en ti decidir qué es lo tolerable y que no.

Una manera práctica de ver qué tan confiables son las personas a nuestro alrededor es ver si sus palabras son congruentes con sus actos, si cumplen con lo que prometen, si nos han demostrado activamente que están ahí para nosotros en alguna que otra oportunidad.

A propósito de este tema, el psicólogo Silvan Tomkins de la Universidad de Princeton, considera que existen dos grupos de personas, las normativas y las humanistas. Las características de cada uno son estables en el tiempo y pueden ser tanto innatas como adquiridas.

Las personas normativas llegan a considerar a los demás como amenazantes, por lo tanto, mantendrán sus sentimientos escondidos, estarán alertas y usualmente a la defensiva. Buscarán codearse con sujetos que sean lo más parecidos a ellos posibles y buscarán generar relaciones sin compromiso.

Las personas humanistas optan por creer en la honestidad de los otros, suelen ser más positivas en sus vidas, buscan expresar libremente sus emociones y tienen un alto grado de  empatía. Intentarán rodearse de personas fieles a estos principios. ¿Te reconoces en alguno de estos grupos?

Nuestra confianza es un regalo, a veces se la brindamos a las personas equivocadas, a veces desconfiamos cuando no hay razón para hacerlo. Es complejo saber qué camino seguir, pero una buena guía es ser fiel a uno mismo, cuando hay un vínculo o situación con alguien que nos genera dolor por alguna razón, lo mejor es hablarlo, tener la mayor cantidad de elementos objetivos para poder tomar un accionar coherente. A veces la mejor opción es perdonar y brindar una segunda oportunidad, a veces perdonar y dejar ir a esa persona que no supo valorarnos lo suficiente. Intenta ser un juez justo tanto contigo como con los demás, la decisión siempre estará en tus manos.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Familiares depresivos: Cómo ayudarlos

Familiares depresivos: Cómo ayudarlosAnte la eventualidad de vernos envueltos en el descubrimiento de que nuestro ser querido está padeciendo de depresión, debemos armarnos de valor y no entrar en pánico. Nuestras buenas intenciones pueden traernos más problemas que otra cosa si no nos informamos lo suficiente.

Primero tenemos que tener en claro de que se trata la depresión y qué significa para la persona que lo padece. No es algo opcional y quienes lo deben vivir sufren y mucho, tenemos que tener cuidado de no caer en consejos fáciles movidos por nuestra desesperación. Será sencillo caer en la frustración si pensamos que todo lo que intentamos brindarle no sirve, porque en realidad no es así.

Algo que puede darnos mucha calma es hablar con el profesional que está atendiendo a nuestro familiar. Es importante alentar el tratamiento psicológico y psiquiátrico, es probable que las personas se resistan a recibir ayuda pero es vital hacer hincapié en este aspecto y que el compromiso de  asistir a las sesiones se mantenga. Todo el tiempo debemos alentar su camino a su bienestar, haciéndoles ver que cada pequeño paso que dan para sentirse mejor será enormemente recompensado. Podemos acercarnos a los profesionales que están tratando a nuestro familiar y aportarle toda la información necesaria acerca de su entorno, debemos estar atentos a que asista a todas las sesiones y sobre todo tener cuidado con las ideas de suicidio.

Mucho cariño, comprensión y simpatía se requerirá de nuestra parte. A pesar de que a veces nos contesten mal o no sientan ganas de hacer nada, intentemos mantenernos calmados y entender que en realidad muchas de sus conductas no las pueden evitar y sobre todo no lo tomemos como algo personal, su ira o mal humor es una manera de expresar el dolor. A veces simplemente con el hecho de estar junto a ellos podemos hacerlos sentir acompañados y nuestra presencia puede ser mejor que nuestras palabras.

Evitemos minimizar lo que la persona siente, más allá de que no comportamos su visión oscura del mundo, démosle tiempo para que puedan aprender a pensar de otra manera, presionándolos no será la opción.

A pesar de que no quieran salir o dedicarse a tareas que les agradaban en algún punto de su vida, hay que insistir suavemente para que las retomen o que al menos salga a disfrutar de un paseo junto a nosotros.

Una contención por parte nuestra puede darle a nuestro familiar el empujón necesario para salir adelante y podemos ayudarlo a que se sienta menos agobiado por los menesteres de la rutina.

Acompañar no significa hacer todo por el otro, es simplemente estar ahí para ser un sostén, pero no está en nuestras manos “curar” a la persona. Tenemos que ser concientes de nuestras limitaciones en cuanto a lo que podemos hacer y lo que no, brindar amor y comprensión sí, intentar por todos los medios que el otro se sienta mejor será una tarea casi titánica.

Podemos sentirnos muy abrumados ante esta patología, por eso es necesario que también busquemos nuestro espacio de desahogo para poder ir afrontando esto día a día. Seamos concientes de que nosotros también tenemos que vivir nuestra propia vida y no está mal tener nuestros momentos de esparcimiento o de alejamiento de esta situación, es necesario para recuperar fuerzas. No te sientas el responsable de lo que le pasa al otro porque eso te añadirá un peso innecesario sobre los hombros, puedes ayudar hasta donde puedes, no te exijas más de lo que puedas brindar. Sobre todo hay que tener cuidado con el comportamiento del depresivo, porque en algunas situaciones tanta atención puede ser contraproducente, y sin quererlo, pueden terminar abusando de la paciencia y comprensión del otro en su necesidad de sentirse mejor.

Así que recuerda, tu puedes ser de mucha ayuda para tu familiar, pero nunca jamás descuides tu propia salud en este proceso.

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Cómo lidiar con tu hijo adolescente

Amamos a nuestros hijos adolescentes pero a veces no podemos entenderlos, es una etapa Cómo lidiar con tu hijo adolescentecompleja porque ellos atraviesan por un torbellino de sensaciones, tentaciones, mal humor, incomprensión y demás.

¿Cómo podemos ayudarlos en esta etapa? Primero tenemos que siempre tener en cuenta que nosotros debemos predicar con el ejemplo, perdemos mucha credibilidad cuando les exigimos cosas que ni nosotros somos capaces de cumplir. Es hora de que superemos nuestras propias carencias emocionales y ser mejores para ellos, tratemos de controlar nuestros propios impulsos, nuestros enojos, seamos maduros y estemos abiertos al diálogo, no asumamos nada y no los consideremos culpables hasta que nos demuestren lo contrario.

Seamos coherentes, si decidimos castigarlos porque rompieron una regla no podemos cambiar de opinión de inmediato. Si les has dicho que porque perdió ese examen no puede salir a bailar mantén tu palabra, no sucumbas bajo sus encantos, no es NO y es muy pero extremadamente importante que seas conciente de esto.

Démosle la oportunidad de que nos cuenten que les sucede, no juzguemos lo que piensan o sienten, no lo minimicemos tampoco. Recuerda ponerte en el lugar del otro, nos habilita a comprender desde la empatía lo que le sucede. Para poder tener una comunicación más fluida con los adolescentes evitemos los interrogatorios interminables, ellos no nos tienen por qué contar cada minúsculo detalle de su vida, démosle un voto de confianza, tienen derecho a su privacidad. Busquemos momentos para hablar, que sea una costumbre el compartir cosas sin invadir. Se pueden llegar a acuerdos con sentido, siempre y cuando las reglas sean claras. Hay ciertas negociaciones que podemos realizar con ellos de acuerdo a su nivel de responsabilidad y madurez.

Cuando tengamos que llamarle la atención por algo, evitemos dejarlo en ridículo con sus amigos, es una actitud que seguramente no nos perdonará con facilidad.

Podemos darle la oportunidad de crecer y ser responsables cuando les damos tareas que puedan hacer, que entiendan que sus actos tienen consecuencias y si ellos se comprometen a hacer algo deben aprender a cumplir con su palabra. En la vida tendrán que aprender a cumplir con los demás, aprender a respetar los espacios ajenos y es algo que tienen que comenzar a practicar desde ahora.

Seamos tolerantes con sus gustos en su amplio sentido, la música, los tatuajes, los lugares que les llaman la atención, su manera de vestirse.

Ellos necesitan límites más allá de que pataleen cuando se les imponen algunos, pero inconscientemente eso brinda seguridad, parámetros firmes en donde moverse, sin ser exageradamente autoritarios, tampoco podemos ser totalmente permisivos porque en lugar de hacer un bien estaremos generando inseguridad, confusión y hasta ira en algunos casos.

Así como exigimos, recuerda siempre valorar las cosas buenas que hacen, festejar sus logros, hacerles ver que estamos orgullosos de ellos.

Evita los vínculos simbióticos, ellos son tus hijos no tu posesión, tienen derecho a sus propias ideologías, elecciones, gustos, intereses. No intentes vivir tu vida a través de ellos, deja que elijan su carrera, sus pasiones, tienes que ser una guía no un amo.

Los padres son padres y no amigos, evita confundir los roles, los límites son importantes y si te comienzan a ver como un igual se pierde el respeto, la admiración, la autoridad, elementos absolutamente necesarios para ellos a pesar de que se rebelen contra los mismos a veces.

Que esta etapa no sea más complicada de lo que debe ser, juntos pueden aprovechar este tiempo para unir sus lazos y aprender a respetarse mutuamente desde sus diferencias.

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Miedos irracionales: Fobia Social

Miedos Irracionales: Fobia Social

Quienes padecen de fobia social se caracterizan por sentir un miedo intenso a ser observados todo el tiempo y ser calificados de una manera negativa por los demás en situaciones sociales. Esto hace nacer en el sujeto un deseo irrefrenable de evitar cualquier tipo de situación donde se sientan expuestos a este malestar.

Tenemos dos tipos de esta fobia. La denominada fobia social no generalizada donde el miedo se relaciona a determinadas situaciones específicas como hablar en público, acercarse a personas del sexo opuesto, comer delante de otras personas, ir a reuniones sociales. En la fobia generalizada o difusa el miedo se aplica a prácticamente todas las interacciones sociales.

Cuando la persona se ve enfrentada a la situación temida experimenta una ansiedad intensa acompañada de palpitaciones, temblores, tensión muscular, a veces incluso náuseas. No pueden evitar pensar que harán el ridículo, que los demás pensarán mal de él, que no son aceptados.

Quienes son más propensos a sufrirla son aquellos que tienen una baja autoestima, quienes se preocupan en demasía por lo que los demás puedan llegar a pensar de él, sujetos extremadamente sensibles ante las críticas y quienes tienen pocas habilidades sociales.

Una característica muy notoria del fóbico social es su estilo de pensamiento autoreferencial negativo, esto quiere decir que la persona estará predispuesta a relacionar todo lo que suceda a su alrededor consigo mismo. Por ejemplo, si en una fiesta hay un par de invitados riéndose a pocos metros, lo primero que asumirá el fóbico es que se están riendo de él, obviamente se trata de una manera distorsionada de interpretar la realidad, creen que llamarán exageradamente la atención en circunstancias que es muy raro que en verdad suceda.

Las consecuencias de la fobia social incluye un sentimiento de fracaso y soledad por no poder relacionarse naturalmente con los demás, es complicado para ellos tener nuevas amistades o incluso formar pareja ya que todo el tiempo se sienten a merced del juicio crítico de los otros, cuando en realidad no es así.

En cuanto al tratamiento, es importante que la persona esté dispuesta a aprender nuevas estrategias que le permitan enfrentarse de forma gradual a las situaciones interpersonales anteriormente desdeñadas.

La ansiedad por estas situaciones es algo que se aprende y por lo tanto pueden aprenderse otras técnicas que permitan mantenerla a raya y además poder disfrutar de situaciones que antes provocaban rechazo.

Es importante aprender a relajarse mediante la respiración, manejar técnicas que permitan dirigir nuestro pensamiento de una manera productiva. Se pueden recrear situaciones en la imaginación junto al psicólogo y de a poco ir quitándole el monto de fantasía que las situaciones sociales encierran para ellos.

Los miedos pueden manejarse, son solamente fantasías que atentan a nuestra calidad de vida. Anímate a probar algo diferente, las fobias tienen solución.

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¿Quién podría algún día amar a una bestia?

¿Quién podría algún día amar a una bestia?¿Qué sucede cuando damos lo peor de nosotros? ¿Qué esperamos a cambio? ¿Somos tan horribles como pensamos? ¿Queremos hacerle creer a los demás que somos más monstruosos de lo que en realidad somos?

Como les había mencionado en un post anterior, el ser humano es bastante autodestructivo y algunos más que otros. En algún punto todos creemos que somos peores de lo que en realidad somos, ¿y cuál es el propósito de esta creencia?

En cada persona varían las razones aunque puedo enumerar algunas que se repiten en varias de ellas. El creerse un ser espantoso puede nacer de una mala interpretación de la realidad, quizás sus padres no festejaron demasiado los logros de ese sujeto, es un arduo juez consigo mismo y por lo tanto no tiene derecho a equivocarse nunca, un número de situaciones donde no se tomaron las mejores decisiones y lastimaron a otras personas. Cada equivocación, cada soledad, se consideran como pruebas irrefutables de que no hay nada que amar en ellos, que si alguien se queda a su lado no tiene sentido porque seguramente volverán a hacer algo que no quieren, algo más fuerte que ellos, algo que no comprenden.

Cuando nos consideramos seres crueles y poco dignos de ser amados, buscaremos tener razón. Nos vamos a equivocar para sabotear las cosas hermosas que sí tenemos, en esa búsqueda enfermiza de autocastigo. Si somos malos entonces merecemos lo peor. No tener pareja, esquivar buenas oportunidades de desarrollo, no tener demasiados amigos, descuidarnos tanto física como mentalmente, no nutrirnos de las cosas que nos brindan felicidad, sino más bien alejarnos de ellas como si fueran la peste.

Por otro lado, sin saberlo siquiera, el comportarnos como si fuéramos criaturas realmente desagradables trae aparejado un llamado de atención. Quizás la única manera de realmente salvarnos es encontrar a alguien que nos acepte cien por ciento como somos, a pesar de que nos comportemos de la peor manera que se nos pueda ocurrir. Porque si somos despiadados, si hacemos uso de nuestro peor arsenal contra quienes más queremos y aún así ellos permanecen estoicos a nuestro lado entonces la máscara se cae. ¡Nos aceptan! ¡Estábamos equivocados! No somos tan horribles. Y ya no tendría sentido continuar demostrándole al mundo nuestra peor cara porque alguien tuvo la paciencia suficiente para quedarse a nuestro lado y descubrir lo que estaba más allá, lo realmente hermoso que como fuera estábamos intentando ocultar, guardado tan sólo para aquellos que permanecieran hasta el final, dispuestos a descubrir la verdad.

El problema con este comportamiento, con este ideal romántico si se quiere, es que en la realidad pocas personas cuentan con la paciencia o visión suficiente para encontrar que hay debajo de esas capas y capas de mentiras o maldad. Y es por eso que nuestra comportamiento autodestructivo aleja a los demás, cansados, hastiados de soportar la misma teatralidad, manipulación, secretos y todo lo que se les pueda ocurrir.

 Así que primero intenta dilucidar si tú has caído en este peligroso juego de ser quien no eres, de solamente resaltar lo espantoso que hay en ti. Si lo has hecho, no interesa, siempre se está a tiempo de cambiar. Pocas personas podrían amar a una bestia, pero seguramente podrían amar al príncipe o la princesa que tanto trabajo te está dando ocultar.

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Miedos irracionales: Fobia Específica

Contempladas dentro de los Trastornos por Ansiedad encontramos a la Fobia Específica y Miedos irracionales: Fobia Específicaa la Fobia Social. En este post hablaré de la primera.

La Fobia Específica se caracteriza porque la persona siente un miedo intenso y persistente excesivo o irracional, que nace gracias a la presencia o mera anticipación de la misma de objetos o situaciones determinadas, ya sea lugares cerrados, alturas, oscuridad, arañas, animales, sangre, agua, etc. Se genera una respuesta de ansiedad ante la exposición de cualquiera de los elementos temidos, lo que hace que estas situaciones de confrontación sean evitadas o de ser toleradas generan una ansiedad poderosa o un malestar intenso.

Existen varias teorías que explican por qué surgen las fobias. Una de las razones es haber tenido una experiencia intensa o varias experiencias relacionadas con estímulos susceptibles de ser fóbicos, aquellos estímulos que atentan contra nuestra supervivencia por ejemplo enfermedades, éstas a su vez pueden ser  asociadas con insectos como cucarachas, arañas, o animales como ratones.

Existe un proceso de asociación errónea a partir de la experiencia de alarmas falsas, se puede vivenciar pánico y ansiedad en ciertas situaciones que en realidad no son peligrosas, esto ocurre porque la alarma inicial sí fue producida en un momento estresante que el sujeto no pudo manejar en ese momento. Son personas que usualmente tienen cierta vulnerabilidad psicológica y biológica que responden con expectativa ansiosa al encontrarse con la situación fóbica.

Otras variables a tener en cuenta son la susceptibilidad a la ansiedad, al asco.  Lo que mantiene las expectativas del peligro son las conductas de evitación y defensivas, ya que ambas impiden la  no confirmación de las interpretaciones de amenaza.

El tratamiento psicológico incluye la exposición en vivo que muestra ser eficaz para la fobia hacia animales, alturas, agua, atragantamiento, lugares cerrados y demás. Este tratamiento reduce la conducta de evitación y minimiza el miedo. Funciona porque al presentarse repetidamente una serie de estímulos temidos sin que existan consecuencias negativas se extinguen las respuestas de ansiedad, se aprenden nuevas asociaciones y hay una habituación de la activación fisiológica tras el contacto repetido con el estímulo temido. Aumenta la confianza en nuestra propia habilidad para enfrentarnos a determinada situación y disminuyen las interpretaciones amenazantes que podemos llegar a realizar

Otra técnica es el modelado simbólico o filmado que puede llegar a ser beneficioso en la preparación para las intervenciones quirúrgicas, junto con información del procedimiento y técnicas de  relajación y distracción. Debe tenerse en cuenta que esta estrategia suele resultar ineficaz con pacientes veteranos o puede generar un efecto de sensibilización como se ha observado en niños

En cuanto a la exposición imaginal (imaginarse las situaciones, sensaciones) debería ser complementada con práctica en la vida real, es útil cuando se quiere trabajar con eventos internos como pensar que uno va a perder el control, desmayarse o enfermarse, cuando el nivel de ansiedad es muy grande y la persona no se anima a probar con la exposición en vivo.

Las fobias tienen consecuencias negativas para las personas y suelen afectar varios niveles de nuestra vida, como lo social, lo laboral. Por eso es importante aprender a mantenerlas a raya y entender que cualquier miedo puede ser superado con la ayuda adecuada. Así que si estás atravesando este tipo de situaciones no dudes en buscar las herramientas que te hagan salir adelante. La solución está al alcance de tus manos.

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Cómo solucionar problemas

Cómo solucionar problemas

¿Qué es un problema? Es aquello que se desvía del funcionamiento que deseamos, manifestándose en algo que puede ser observado. La causa a veces puede ser invisible y es nuestro trabajo llegar a ella por eso es importante tener una descripción clara del problema. Esto implica tomar en consideración los aspectos negativos y positivos del mismo, saber a quién le pertenece (puede ser tuyo, de algún familiar, colega de trabajo, etc), tener en cuenta desde cuando está presente esta situación y quiénes son los afectados, cuáles son sus consecuencias.

Una vez que has reflexionado sobre estos puntos puedes comenzar con una lluvia de ideas, anota todas las soluciones que se te ocurran en el momento, sopesando sus ventajas y desventajas y qué tan factibles son de llevarse a cabo. Anota todas y cada una de las ideas que se te presenten y al principio no te preocupes si parecen demasiado absurdas.

Ten en cuenta que un rol activo en la situación te asegurará más posibilidades de éxito, si decides ignorar el asunto, hacer como si no existiera y mantenerte quieto el problema seguirá estando allí y lo que es peor, probablemente con el tiempo pueda irse complicando aún más todavía. Sé persistente y evita dejar de lado tu determinación de sobrellevar esto.

Los problemas son más manejables cuando, al igual que las grandes metas, vamos despedazándolos en detalles más pequeños. Si podemos identificar cuáles son los componentes de un problema de manera individual seguramente será menos agobiante que verlo como un monstruo gigante y también más fácil de atacar.

 ¿Y si piensas tu problema desde un rol distinto? Piensa ¿cómo tal persona solucionaría esto? ¿Qué le aconsejaría yo a alguien?

 Podemos también llegar a una respuesta utilizando el camino inverso, ¿cómo haría yo para causar este problema? Si estás demasiado cansado, ¿es porque no duermes lo suficiente? Si tienes tantos problemas con tu pareja ¿eres tú la persona que los está causando? ¿Qué puedes hacer para ser menos irritable por ejemplo?  Entonces en estos casos las conclusiones serían que debes dormir más para evitar estar cansado y aprender a controlar tu carácter para evitar conflictos con la persona amada.  Esta estrategia puede ser aplicada a cualquier tipo de problemática.

 Por último, si solo no puedes con esto no temas pedir consejo, los demás nos pueden brindar una visión más objetiva del asunto y además hasta pueden ver cosas que nosotros pudimos haber pasado por alto. Así que acércate a una persona de confianza, planteále lo que te sucede y mantente atento a su opinión, puede resultar muy útil.

 En la vida no siempre todo resulta exactamente como queremos porque más allá de nuestra voluntad y deseos hay muchísimos otros factores jugando que no deben ser ignorados. Así que cuando debas tener que afrontar un problema no te asustes, no lo dramatices, intenta considerarlo desde una perspectiva más abierta y seguramente tendrás éxito si eres lo suficientemente persistente. Cuando te encuentres con aquellas cosas que no son solucionables porque no existe manera posible de que tú puedas ejercer algún tipo de control sobre esta circunstancia en particular, aprende a aceptarlo. La aceptación libera mucho más que la negación y tenemos que aprender a vivir en paz con aquellas cosas que se escapan a nuestro control. Así que utiliza estas estrategias y disfruta del proceso, seguramente te encontrarás con más problemas solucionables que aquellos que no lo son.

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Cómo lograr tus objetivos

Cómo lograr tus objetivosPrimer paso, ten en claro tu propósito. Cuando debes comenzar a tomar acción y no encuentras la motivación suficiente, simplemente porque la cama está demasiado tentadora, es demasiado temprano, estás cansado o hastiado, debes preguntarte ¿por qué quiero hacer esto? Ya sea tu objetivo escribir, ir al gimnasio, adelantar un proyecto, etc, tienes que tener en claro por qué has decidido llevarlo a cabo, cuáles son los beneficios obtenidos. Recuerda qué es lo que te apasiona, qué es lo que te empuja, cuál es tu verdadero objetivo y qué es necesario para alcanzarlo. Hasta el más mínimo paso cuenta en este proceso.

Deberías tener en claro hacia dónde quieres llegar, una acción dirigida a un propósito en particular tiene más sentido para nosotros que una acción sin dirección. Orienta tus acciones en función de determinados resultados. ¿Qué es exactamente lo que quieres lograr? ¿Cuál es la acción más pequeña que puedes llevar a cabo hoy para lograrlo?

Siempre puedes hacer algo, no te engañes diciéndote que no tienes tiempo, aprende a organizarte, si puedes aprovechar diez minutos te serán de utilidad para adelantar algo. Lo que hagas hoy ya es una avance para mañana. Es irrelevante que hagas todo ahora, basta con un simple detalle para acercarte a lo que quieres y además sentirte orgulloso de ti mismo. Concéntrate en lo que sí puedes hacer, lo demás lo irás logrando con el correr de los días.

Ten fé en ti mismo, olvida lo que los demás puedan llegar a decir para desalentarte, considera los tropiezos como aprendizajes, tu pasión viene de dentro de ti, búscala y la encontrarás. Ten esperanza, vislumbra tu futuro y ama tu presente porque ahora estás colocando los cimientos para construir lo que un día será tuyo.

Paradójicamente, cuando nos quedamos demasiados quietos menos energía tenemos, la energía está directamente relacionada con la forma en que nos movemos. Si quieres estar más activo, simplemente decide estar más activo. Sucede que si esperas a que te llegue la energía pasivamente no llegará nunca.

Cuando te sientas un poco desanimado acércate a un espejo y sonríete a ti mismo. El simple hecho de sonreír aunque no estemos contentos en ese momento envía sensaciones positivas a nuestro cerebro y libera endorfinas.

Una buena manera de potenciar tu energía es respirando de la manera correcta. Toma nota de la forma en que usualmente respiras cuando te sientes bien contigo mismo, cuando has obtenido un logro. Cuando estés un poco desmotivado imita esa respiración. El meditar es otra hermosa herramienta para conocernos a nosotros mismos, calmar nuestra ansiedad y nos ayuda a relajarnos más.

Hazte preguntas que te enfoquen, ¿hacia dónde quieres ir? ¿Qué es lo que puedes disfrutar ahora de tu vida? ¿Quiénes son las personas que te quieren? ¿Qué es lo que sí funciona?

Para que tu cuerpo y tu mente te respondan adecuadamente debes procurarles un buen descanso, una buena alimentación y sí, ya lo sabes, un poco de ejercicio, nunca está demás hacer algo para moverse al menos dar caminatas. Mientras más quieto estás más se estancan tus ganas, muévete para moverte aún más.

¿Estimulas tus sentidos? Lee cosas que te inspiren, enciende inciensos o velas aromáticas, disfruta del calor del sol o una hermosa ducha, escucha música que te llene de energía. Busca conectarte con la naturaleza, respirar aire fresco, sentir la arena en tus pies, el césped, lo que tú prefieras. Despierta tus sentidos, todo ayuda a la hora de buscar la inspiración.

Rodéate de personas que entiendan tus objetivos, que te inspiren. Gente que busca lo que quiere y no se detiene hasta obtenerlo.

Deja de lado cosas que ya no funcionan, despréndete de viejas metas si ya no deseas alcanzarlas, no debes sentirte obligado a hacer algo que no quieres o ya no representa una parte de ti. Deja de lado el rencor, el pasado, todas esas cosas que atan y no te permiten continuar avanzando. Enfoca tu energía en las cosas que sí quieres, no en lo que ya no tiene solución o sobre lo que no tienes control.

Existe una técnica muy interesante y sencilla para asegurarnos la productividad. Primero debes pensar cuáles son las cosas que sí o sí debes hacer para acercarte a tus metas, piensa en tan sólo cinco cosas que debes hacer diariamente que no puedes dejar de lado. Ahora piensa, ¿cuál de todas esas cinco acciones es la más importante? ¿Qué es lo que no puedo dejar de hacer? De esta manera irás priorizando esos cinco elementos.

Una vez que tienes las cinco acciones enumeradas de acuerdo a su importancia, comienza el día haciendo lo más importante de tu lista y no puedes continuar con el resto de ítems hasta que hayas completado ese primero, lo mismo será aplicado con el resto de las acciones. Si durante el día no puedes completar esos cinco mini objetivos, debes tomar el último que te quedó sin hacer y considerarlo el primer objetivo a cumplir al día siguiente. De todas maneras, intenta cumplir diariamente con las acciones que te has propuesto, la productividad y el sentirte bien contigo mismo, realizado, están asegurados.

Con estos pasos en mente tienes un buen material para cada día estar más cerca de tus objetivos. Así que manos a la obra y que tus metas se cumplan.

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Crea tu felicidad

Podemos crear felicidad en nuestra rutina diaria cambiando algunas simples cosas. Tal vez lo Crea tu felicidadmás obvio pasa desapercibido confundido con la vorágine de las obligaciones en las cuales todos nos vemos envueltos. A veces simplemente pareciera que no hay tiempo para nosotros aunque quizás esto no sea tan real como parece, porque así sea que nos podamos dedicar solamente diez minutos al día, estos deben ser aprovechados. Es irrelevante en realidad cuánto tiempo tengamos, lo que interesa es la calidad del mismo, cómo decidimos disfrutar esos minutos o esas pocas horas que tan sólo son nuestras.

La felicidad puede ser creada mediante la práctica diaria de determinadas acciones. Teniendo en cuenta que los logros personales son un poderoso combustible para nuestra autoestima, tendríamos que prestar más atención a la concreción de determinados planes. La vida con propósito es una vida plena, ¿cuáles son tus metas? ¿Cómo puedes comenzar a acercarte a ellas? ¿Cuál es el pequeño primer paso que debes dar?

Cuidarnos es fundamental, ¿cómo alimentamos nuestro cuerpo? Y más importante, ¿cómo alimentamos a nuestra mente? ¿Qué es lo que lees? ¿Qué es lo que escuchas? ¿Qué es lo que miras? Una mente activa es una mente sana y productiva, dedicarnos a dar rienda suelta a nuestra curiosidad, nuestra creatividad, nuestra imaginación, nuestra inteligencia nos hará sentir más satisfechos al final del día. También dedícate tiempo a descansar, a disfrutar, no todo es trabajo en esta vida.

Permite que el optimismo esté presente, busca activamente emociones positivas, disfrútalas, compártelas. Evita quedarte atascado al dolor, al rencor, al pasado. La vida tiene mucho más que ofrecerte y quizás aún todavía no puedas verlo, bríndate la oportunidad de ver las cosas desde una perspectiva distinta.

El amor tiene diversas formas, no solamente existe el amor de pareja. Los vínculos son muy importantes y brindan un monto importante de alegría a la rutina. Ama a los demás, permite que ellos te amen también, tienes muchas cosas valiosas que sin duda los demás podrán apreciar si se lo permites.

Tú sabes cuáles son tus talentos, puedes llegar a tener una idea de cuáles son tus fortalezas. Dedica el tiempo a cultivarlas y a ponerlas en práctica, enfócate en lo que ya posees y no busques tanto arreglar lo que consideras roto, es mejor ver y disfrutar lo que ya tienes que concentrarse en eso que aún no está o en darle más relevancia a nuestros defectos de la que deberían tener.

Recuerda ser agradecido, nadie sabe lo que tiene hasta que un día ya está lejos de su alcance, ten cuidado y evita convertirte en víctima de tu propia ceguera, si decides no ver lo que ya has logrado, quiénes son las personas que te aman, lo bueno que funciona en tu cuerpo, lo único que lograras con esto es perder la oportunidad de ser feliz por lo que ya existe y es hermoso en tu presente.

Crea tu felicidad, decide incrementarla en tu vida, ser feliz a veces es mucho más sencillo de lo que parece.

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¿Cómo te hablas a ti mismo?

¿Cómo te hablas a ti mismo?

Deberíamos ser muy cuidadosos con la manera en que nos hablamos, el tipo de lenguaje que utilizamos, las cosas que nos decimos, van dejando un fuerte impacto en nuestras emociones y autoestima.

Evita decirte tonto, inútil, perezoso, todos esos adjetivos que te hagan sentir mal y que no te van a conducir a nada productivo, mejor háblate bien, sedúcete a ti mismo y valora siempre lo que haces. Enfoca tu energía en ver lo que sí tienes y tus cualidades en lugar de concentrarte en los defectos y las carencias.

Los pensamientos que vamos eligiendo son el alimento de nuestras emociones,y como en una delicada dieta, debemos nutrirnos de aquello que aumente nuestro nivel de energía y felicidad, lo demás fácilmente debe ser desechado.

Trátate con respeto, con tanta dignidad como eliges tratar a los demás. Nada bueno sale de ser cruel contigo y golpearte cuando estás caído, bríndate el tiempo de mejorar, de enmendar tus errores, de curarte. No te presiones, cuídate como si fueras tu mejor amigo. Si los demás merecen tu perdón, tu admiración y tu amor, tú también lo mereces. Aprende a tratarte como el ser humano valioso que eres.

Deja que el buen humor fluya en tu vida, los problemas van y vienen y es mejor pensar soluciones o alternativas con una buena sonrisa en vez de amargarse y frustrarse en vano. Los niños pequeños suelen reírse un promedio de 300 veces al día, un muy buen hábito que deberíamos mantener porque las cosas siguen siendo graciosas y bellas, ¿verdad?

Sé honesto con las cosas que realmente quieres, no busques agradar a los demás o tener prestigio, decide hacer algo porque realmente surge de tu sincero deseo. Si escoges una carrera que sea de tu agrado, evita que sea una decisión ajena como de tus padres por ejemplo. Si quieres un determinado trabajo quizás tan sólo por el salario, piensa qué es lo que estás sacrificando por eso. Intenta poner las cosas en perspectiva, hay determinados sacrificios que no valen la pena y otros que sí, la respuesta reside en tu corazón.

Piensa desde lo que ya posees, si siempre te estás concentrando en la falta, en esos anhelos no alcanzados aún, solamente te sentirás más desgraciado. La mejor manera de crecer a todo nivel es apreciando cada paso que hemos dado, dándonos el tiempo para disfrutar de lo obtenido y desde el agradecimiento y el pleno disfrute de lo que ya está en nuestro presente, continuar nuestro camino de desarrollo con alegría y con calma. La ansiedad es muy traicionera y nos pone una venda en los ojos, nos evita ver lo que sí has ganado y todo lo maravilloso que ya eres.

Así que escoge con sabiduría tus pensamientos, tus palabras, lo que decides sentir. Incrementa tu energía sabiendo que ya eres un ser respetable que cada día se convierte en una mejor versión de sí mismo porque así lo deseas.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com