Mejorando nuestra concentración
La falta de concentración es un gran problema a la hora de trabajar, estudiar o realizar tareas que necesariamente requieren de nuestro foco. Usualmente la falta de concentración se asocia a estados depresivos, momentos emociones vulnerables, déficit atencional, aunque tengamos en cuenta que no necesariamente debemos caer en estos grupos para vivenciar la desconcentración. En este artículo les comparto unos muy buenos consejos para poder potenciar y sacarle provecho a su concentración.
- Algo importante con lo cual comenzar es saber qué es lo que queremos hacer este día. Tener objetivos diarios claros, específicos y realistas será el puntapié inicial.
- Si debemos hacer una tarea demasiado elaborada, siempre nos vendrá bien poder dividir esta tarea en pequeñas actividades más manejables. Poder ser capaces de ir cumpliendo con los puntos establecidos nos brindará más motivación.
- Piensa cuál es tu momento de mayor productividad, ¿es acaso por las mañanas, las tardes, la noche? Monitoréate y préstate atención para descubrirlo.
- Elimina todo aquello potencialmente distractor, como el celular, internet, los snacks, la televisión. Mantén tu lugar de trabajo ordenado. Ten a tu alcance todo lo que puedas necesitar. Si estás trabajando en un ambiente ruidoso, ponte unos auriculares o unos tapones para los oídos.
- Descansa. Hay distintas técnicas que nos dicen que deberíamos intentar trabajar 25 minutos de corrido y luego descansar, tú encuentra tu propio ritmo. Lo que sí debes tener en cuenta es que la atención disminuye luego de los 90 minutos, así que quizás sea conveniente descansar luego de este período de tiempo para recargar energías. Y también agrego que hay que dormir bien, si nuestra mente está extenuada no va a poder funcionar con toda la energía que necesitamos.
- Recompénsate una vez que hayas logrado uno de tus objetivos, puede ser tomarse un café, leer, jugar, mirar la televisión un rato, tú eliges.
- Intenta no prestar atención a los estímulos exteriores, como portazos, gritos, ruidos, etc. Siempre vuelve a lo que estás haciendo, una y otra vez.
- No dejes que las preocupaciones te inunden. Si estás atravesando por un momento difícil, puedes elegir pensar en tus problemas en un momento acotado del día, no cuando estás estudiando o trabajando. Esta técnica de posponer pensar en lo problemático ayuda porque circunscribe los pensamientos negativos a un momento específico del día, requiere mucha práctica pero es útil. También ten cuidado con las fantasías si tienes una imaginación muy activa haz lo mismo, dedícale un tiempo a ellas pero más tarde.
- Ciertas personas encuentran la música inspiradora, si es tu caso, no dudes intentar hacer tu tarea mientras escuchas tus canciones favoritas.
- En el caso del estudio, ayuda hacer esquemas, subrayar, tomar notas, utilizar colores. Tenemos que pensar en la opción de acudir a la biblioteca si estamos demasiado distraídos en casa. Si te aburres fácilmente, alterna el material de estudio, no estudies demasiado tiempo la misma materia. Ten cuidado con los juegos de computadora o PlayStation, guárdalos como premio una vez que hayas concluido lo que estabas haciendo.
Espero que pongan en práctica estos consejos y puedan explotar su concentración a pleno. Poder hacer una tarea y perderse en ella resulta ser muy satisfactorio y también productivo.
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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com
¡Los esperamos hoy!
Programa: Los beneficios del amor
Les comparto el programa emitido el 17/07/13 a través de http://www.montevideonight.com.uy donde estuve charlando sobre los beneficios del amor, temática que presenté en el Simposio Internacional de Psicología Positiva de Perú.
http://www.youtube.com/watch?v=FQBii3EtO4U&feature=youtu.be
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Adictos a las compras
El trastorno de compras compulsivas también es conocido como oniomanía (proveniente del griego locura por comprar). Este
trastorno consiste en un afán desmedido, recurrente y sobre todo sin control por adquirir cosas, aunque estas no sean realmente necesarias para nosotros. A pesar de que la persona sabe que no son necesarias, de todas maneras no puede evitar querer tener posesión de ellas.
En la clínica lo tratamos como una adicción ya que la persona muestra los clásicos rasgos como:
Tolerancia: Necesidad de consumir cada vez más para lograr la misma emoción
Síndrome de abstinencia: Angustia y desesperación al no poder satisfacer su deseo
Pérdida del control: Existe una incapacidad de frenar en el consumo
La voluntad del adicto a las compras es casi inexistente, la satisfacción por la compra es cada vez más efímera.
Quienes son más propensos a caer en esta conducta son las mujeres y jóvenes, algunos autores también lo asocian a un nivel socio económico elevado. Esta compulsión por comprar suele dar inicio a los 18 años, usualmente unos pocos años después este problema comienza a ser notorio para el entorno ya que lleva a la persona a tener muchas deudas, estragos financieros, problemas con sus seres queridos. La persona va sintiendo cada vez más culpa y miedo a ser rechazado.
Dentro de las causas más comunes que encontramos podemos ver: insatisfacción personal, sensación de aburrimiento, depresión, impulsividad, ansiedad, baja autoestima, inseguridad. Este trastorno suele asociarse a trastornos depresivos, también al trastorno bipolar o el trastorno límite de la personalidad.
La compra compulsiva si no es satisfecha genera irritabilidad y puede incluso afectar físicamente al sujeto, provocándole dificultad para respirar, mareos, sudoración y ataques de ansiedad.
Para muchos adictos a las compras, el comprar les brinda el poder de decisión que de pronto no pueden encontrar en su entorno familiar o laboral. También los conduce a una anestesia de felicidad momentánea, están eufóricos en ese momento pero el placer rápidamente se difuma dejando paso a la culpa y reproche.
En cuanto al tratamiento psicológico el objetivo será lograr una conducta controlada. Dentro de lo más conductual encontramos por ejemplo incentivar a la persona para que no use tarjetas de crédito ni que lleve demasiado efectivo encima. También recurriremos al auto-monitoreo para reconocer la compulsión en una etapa temprana e identificar situaciones de alto riesgo que la desencadena. Se crearán estrategias para afrontar y evitar las situaciones de tentación.
Otras actividades pueden incluir hacer una lista de cosas necesarias a comprar, estar atentos a la economía del hogar y en qué se está gastando el dinero, evitar compras inmediatas sin reflexión.
La ayuda a tiempo es vital para que estas actitudes adictivas no se salgan de control y también para identificar si existe alguna otra patología en juego.
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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com
Lo que debemos saber del proceso de adopción

La adopción es un acto de amor y también es un proceso psicológico complejo. En este artículo vamos a reflexionar sobre ciertos puntos que debemos conocer para que todos los involucrados puedan disfrutar del vínculo a pleno.
Los niños adoptados tienen su manera de adaptarse y actuar frente a la familia y lo social, maneras que son influenciadas directamente por factores genéticos, cuestiones de salud, experiencias de vida y el apego que seamos capaces de generar con este niño.
En cuanto a los factores genéticos vamos a encontrarnos con cierta predisposición en cuanto a temas de salud mental y física, cierta tendencia a ser más optimista o pesimista, factores que influyen en la inteligencia y demás características. Estos elementos deberían ser conocidos por aquellos quienes van a adoptar para prepararse en caso de eventuales patologías. Quienes adoptan deben intentar tener a su alcance toda la información posible acerca de la familia de origen del pequeño y las posibles dificultades simplemente para estar preparados para los desafíos que pueden llegar a surgir. Algo que también es vital que los padres adoptivos conozcan es la historia afectiva del niño. Nuestra salud mental en gran medida es condicionada por la calidad de nuestros vínculos tempranos, vínculos que importan ya desde antes de nacer.
Si por ejemplo se va a adoptar a un niño que ha sido institucionalizado desde muy temprano quizás no haya tenido la posibilidad de establecer un vínculo de apego (lazo afectivo entre el niño y un número reducido de personas a su alrededor), lo que va a traer consecuencias emocionales con el tiempo.
Sería recomendable poder adoptar a un niño lo más pequeño posible para menguar o eliminar directamente los factores de riesgo. Mientras mayor es el niño, más difícil es que el niño pueda adaptarse emocionalmente a los padres, ya que pueden haber muchas cargas emocionales por parte del pequeño en juego. Lo cual no quiere decir que no debamos adoptar niños más grandes, sino simplemente que es más complejo y en este proceso sería recomendable poder contar con la ayuda de un profesional para que facilite el proceso de adaptación y vinculación de la nueva familia.
Los niños adoptados son susceptibles de problemas de vinculación afectiva temprana, lo que los hace más sensibles a cambios como mudanzas, cambios de escuela, nuevos hermanos, etc. Es por eso que debemos ser cuidadosos con los cambios bruscos y acompañar los nuevos procesos con mucha paciencia y amor, además de límites claros por supuesto.
Ellos van a sentirse tentados de poner a prueba constantemente el amor de sus padres adoptivos, motivo por el cual pueden incursionar en determinas conductas complejas a las cuales debemos estar atentos, como problemas en su manera de comportarse, en la higiene, la alimentación, el sueño y demás.
La familia y el niño necesitan tiempo para adaptarse el uno al otro. La puesta de límites claros y saludables, el apoyo emocional que le podemos brindar al niño, aprender a escucharlo, ser honestos, son elementos que van a ayudarnos a tener un vinculo saludable con él.
Adoptar es una hermosa opción porque nos brinda una oportunidad a nosotros de ser padres y también la experiencia de poder ser alguien significativo y saludable para esa persona que tanto nos puede llegar a necesitar. Amemos con respeto y paciencia e intentemos tener la información y el apoyo profesional suficiente para hacer de esta experiencia una placentera para todos.
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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com
La felicidad de los uruguayos
Opción Consultores realizó una interesante investigación dónde se abocó a estudiar la felicidad de los uruguayos en relación a su familia. Inspirados en este estudio, se realizó una nota en el diario El País donde participé. Aquí se las comparto.
Nunca mejor dicho: «Hogar, dulce hogar». Es que los uruguayos son más felices con su familia que en el trabajo. De hecho, ocho de cada diez (79%) califica sus relaciones familiares como muy satisfactorias, mientras que uno de cada dos (55%) es feliz con la labor remunerada que desempeña, según el último estudio sobre la percepción de felicidad en Uruguay, realizado por Opción Consultores.
Los uruguayos «encontramos más sencillo tener una mejor calidad emocional que material», explica la psicóloga Mariana Alvez. ¿Por qué? «No tenemos acceso a trabajos tan bien remunerados» y que le permitan a uno sentirse «valorado». En el exterior, sin embargo, varias «empresas tienen una cultura de cuidado de sus empleados que en nuestro país no está tan desarrollada».
Pero, ¿no es que el dinero no hace a la felicidad? La investigación desmitifica el concepto. Aún más: quienes manifiestan mayores niveles de percepción de felicidad global (en una escala del uno al diez) son las personas con mayor nivel educativo y, por tanto, quienes gozan de mayores posibilidades de ingresos. El 65% de los encuestados que alcanzaron estudios de alto nivel calificaron su felicidad general con un valor entre ocho y diez puntos. Pero, dentro de los de menor nivel educativo el 56% consideró su felicidad en menos de ocho puntos.
«Eso de que el dinero no compra la felicidad es un mito», dice la psicóloga. Precisamos cubrir necesidades básicas que solamente pueden ser satisfechas con dinero (alquileres, comida, ocio) y, «más allá de que es cierto que no compra a la felicidad en sí misma, sí tiene la capacidad de generarnos bienestar y situaciones de placer: el problema, en todo caso, está en cómo lo gastamos».
Por fuera del dinero, este segundo estudio sobre percepción de la felicidad, realizado en junio y que publica Domingo, se centra en las relaciones familiares. Y, en este sentido, apenas el 9% de los consultados manifiesta insatisfacción en este ámbito.
La investigación indica que el ámbito privado de las relaciones familiares representa un espacio en el cual la población, en término medio, experimenta mayor nivel de satisfacción respecto a otras áreas de su experiencia. Y en buena medida la explicación parece estar vinculada al estado civil.
Los casados y los que están en unión libre se consideran muy felices en un 58%, mientras que los solteros, separados, divorciados o viudos lo están en un 43%. Es que en la pareja formal se asocia, según expertos, a la obtención de compañía y amor, así como mayor capacidad para afrontar shocks sociales, económicos o de salud.
«Los casados son quienes padecen menos depresión, sienten que tienen a quien recurrir para buscar consuelo en los momentos difíciles, tienen a alguien que los acepta y ayuda», señala Alvez. Esas condiciones se obtienen en un vínculo sano de pareja. «Cuando las relaciones son tóxicas (maltrato físico o psicológico, infidelidades y falta de respeto) ya no podríamos sentirnos seguros ni protegidos y por ende perderíamos los beneficios y el bienestar de estar en pareja».
Tal es así que el propio estudio de Opción Consultores indica: «Investigaciones demuestran que aquellas personas que rompen un vínculo matrimonial o de unión libre de mala calidad mejoran su felicidad en relación a la obtenida en los últimos tres años de matrimonio».
Las que más se ven afectadas por estas relaciones afectivas, tanto de pareja como de familia, son las mujeres. «El género femenino encuentra más satisfacción en lo que concierne a lo emocional y los vínculos, mientras que el hombre se siente más realizado y competente a través de su trabajo».
En números: ellas, en un 82%, están muy felices con sus relaciones familiares, en una puntuación superior a ocho. Ellos lo están en un 75%. A la inversa, en las puntuaciones de insatisfacción, los hombres registran 11% y las mujeres apenas 8%.
Si se es mujer y adulta mayor mucho mejor. El 84% de los encuestados mayores de 60 años manifestó niveles de percepción de felicidad en relación a su familia superior a ocho.
«Estudios en Psicología Positiva dicen que la etapa de la madurez es el momento donde podemos alcanzar un gran nivel de felicidad. Esto se debe básicamente a que las personas mayores se muestran más felices y satisfechas con respecto a su vida. Pueden experimentar un número mayor de emociones positivas y su experiencia emocional tiende a ser más estable ante las contrariedades de la rutina. Con los años nos vamos quedando con lo bueno, los lindos recuerdos, las anécdotas, hemos tenido tiempo de cultivar relaciones más significativas», explica la psicóloga.
La particularidad a nivel de la edad es que los más jóvenes (entre 17 y 34 años) tienen una leve percepción de felicidad mayor que el grupo de entre 35 y 59 años. Las posibles explicaciones se relacionan con el aumento de responsabilidades, la crianza de los hijos y los problemas de salud.
En la otra cara del mostrador están quienes no gozan de vínculos en el hogar que lo hagan feliz. Los conflictos interpersonales se posicionan como el principal motivo de insatisfacción con el 41% de las respuestas. Refiere a diferencias de valores, problemas intergeneracionales y conflictos en general.
Le siguen las dificultades económicas (21%), la soledad (10%), los problemas de salud (6%), divorcios y separaciones (5%), los problemas en la educación con hijos (3%) y la falta de tiempo para la familia (1%). Un 12% de los 600 encuestados de todo el país prefirió no expresar los motivos de infelicidad respecto a las relaciones familiares.
Como era de esperar, según los expertos, el estar en una relación de pareja estable, con una familia que lo contenga, el tener un alto nivel educativo que le permita acceder a un trabajo y, por tanto, a una mejor remuneración en la etapa activa o el ser adulto mayor sin preocupaciones sobre crianza e ingresos del hogar, y ser mujer, son el mejor combo para percibir la vida de un modo feliz. Pero hay más motivos que hacen a la satisfacción personal, que se profundizarán en próximas entregas del estudio.
FICHA TÉCNICA
Esta es la segunda entrega del Monitor sobre la Felicidad Uruguaya que presenta Revista Domingo. Se trata de una herramienta para comprender la percepción de felicidad subjetiva de los uruguayos y su vínculo con las dimensiones sociales y personales; en este caso, la familia. Los datos tienen un alcance nacional y se obtuvieron mediante una encuesta telefónica realizada durante junio a 600 personas mayores de 17 años. Se desarrolló con un muestreo aleatorio estratificado y proporcional, con mantenimiento de cuotas de sexo y edad. El margen de error: +-4% y 95% de confianza.
CLIMA
El ánimo no no cambia por época
A diferencia de lo que suele creerse, la felicidad no cambia según la estación. De hecho, según la psicóloga Mariana Alvez, no existe una influencia que asocie a las relaciones afectivas y las distintas épocas del año. «El ser humano es sociable por naturaleza y siempre está buscando generar vínculos» que le den una sensación de bienestar. Claro está que es una «sensación» y, por tanto, tiene un alto componente subjetivo y cambiante. «Una persona puede ser evaluada por un test de satisfacción en un momento vulnerable de su vida y puntuar muy bajo, y otra persona en el mismo momento puede puntuar muy alto». En todo caso, la percepción de felicidad está en estrecha relación a lo que nos está sucediendo en el momento, en lo inmediato. A la inversa, algunos estudios internacionales relacionan la felicidad a épocas del año, o más bien a estados del tiempo. De ahí la percepción de Bahía, en Brasil, como una ciudad «alegre» y Londres, en Gran Bretaña, como un poblado «gris». De hecho, hay quienes sostienen que dependiendo de la época del año se incrementan las relaciones sexuales y las gestaciones. Sin embargo, según datos del Ministerio de Salud Pública, las tasas de nacimiento en Uruguay son «estables» todo el año.
LAS CIFRAS
82%
De las mujeres uruguayas está muy feliz con sus relaciones familiares, mientras que en los hombres lo está un 75%, según el Monitor de Felicidad Uruguaya de junio.
41%
De los motivos de insatisfacción con las relaciones familiares se relaciona a conflictos interpersonales (problemas generacionales, de valores y peleas en general).
Fuente: http://www.elpais.com.uy/domingo/uruguayos-felices-familia.html
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Potenciando nuestra gratitud
¿Sabían que practicar el agradecimiento por lo que ya poseemos, quienes nos rodean y las circunstancias positivas por las cuales
atravesamos nos hace sentir más felices? Vivir en un estado de aprecio y valorizar aquellos que hemos logrado, ya sea espiritual o material, sin lugar a dudas nos acerca a una sensación de bienestar pleno.
Lograr ser capaces de valorar todo nos acerca a un estado mental más saludable y conectarnos con los demás de una manera profunda. Y además somos capaces de escapar a la trampa de la adaptación hedonista (acostumbrarnos a la bueno y por ende dejar de apreciarlo con intensidad)
¿Cómo podemos potenciar nuestra gratitud?
Algo que siempre debemos tener en cuenta es que siempre va a faltarnos algo, es así que si nos posicionamos únicamente desde la falta nuestra vida se convierte en una verdadera tortura. Para lograr contrarrestar esta situación deberíamos intentar poner nuestro foco de atención donde realmente importa, lo que ya poseemos.
Lo que ya poseemos debe ser atesorado y cuidado, pero sobre todo también disfrutado. ¿Qué es lo positivo de lo que poseemos? ¿Por qué aprecio mi salud, o a mi pareja, o a mi hermana, o a mi trabajo?
Celebremos con ahínco nuestras victorias y las de los demás. Estar orgullosos de nosotros y compartir la alegría de los triunfos ajenos repleta nuestros días de entusiasmo.
Una vez por semana escribe una lista de tres cosas que funcionaron esa semana, puede ser tanto algo grande como pequeño, desde un ascenso hasta la conversación que has compartido con un ser querido y también piensa en el por qué sucedió, qué hiciste para que eso sucediera. Algunos autores plantean hacer esto una vez al día, pero estudios han demostrado que al hacerlo una vez a la semana reflexionamos más y tampoco nos aburrimos del ejercicio.
También puedes escribir una carta de agradecimiento.
Estas técnicas llevadas a la práctica de manera constante logran que nos acerquemos a un estado de gratitud más profundo, nos ayuda a brindarle más sentido a nuestra vida y a nuestros vínculos, nos brinda una nueva perspectiva de que no todo es tan terrible como podemos llegar a pensar y lo más importante nos aleja de esa maldita costumbre de dar por descontado a lo más importante que nos sucede o tenemos.
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Ejercicio: La mejor versión de ti mismo

En Psicología Positiva existen una serie de ejercicios pensados para poder incrementar nuestro nivel de bienestar y optimismo. Uno de ellos, podría decir uno de mis favoritos, se llama LA MEJOR VERSIÓN DE TI MISMO.
La idea es pensar de aquí a 1 año, cinco años, diez (lo que cada uno desee) e imaginar cómo vamos a estar emocionalmente, qué vamos a estar haciendo. Debemos visualizar una versión de nosotros mismos que nos resulte atractiva, ya sea porque obtuvimos nuestras metas o nuestra rutina se ajusta a lo esperado o logramos superar algún problema.
Tenemos que pensar de la manera más detallada posible esta situación, o describir perfectamente cómo sería un día estupendo para nosotros desde nuestra nueva perspectiva. Lo más saludable es pensar en cosas que pueden ser realizables y coherentes con el marco temporal que hemos escogido. Recuerden que tendemos a exagerar lo que somos capaces de hacer en un año y subestimamos lo que podemos lograr en cinco o diez años.
Lograr tener en claro quiénes queremos ser, qué queremos hacer, cómo deseamos desarrollarnos emocionalmente, nos brinda una estructura y al tener en mente nuestro objetivo nos vamos acercando más a lo concreto y las posibilidades futuras.
Podemos también tener en cuenta nuestras fortalezas y pensar cómo ellas podrían ayudarnos a acercarnos a este ideal de nosotros mismos.
Este ejercicio tiene como consecuencia lo siguiente:
- Aumentar las emociones positivas
- Incrementar nuestro nivel de felicidad, optimismo, esperanza
- Mejorar nuestras estrategias de afrontamiento o al menos tener algunas en consideración
En mi terapia de grupo actual, mis doce sesiones que apuntan a convertirnos en personas más optimistas y con mayor bienestar, Fernando Sorrenti hizo este ejercicio y lo hizo de una manera muy original. Con su permiso comparto esta historia que nos enamoró a todos.
UN FUTURO POSIBLE
El día comienza con el desayuno familiar. Hoy Alejandro está triste, juega con la cuchara en su taza de leche achocolatada. Lucía, habla entusiasmada de su paseo a una granja, le pregunta a su mamá si hay pingüinos allí. Mariela, le dice que no, porque ellos prefieren un ambiente más tranquilo.
Al tiempo que mi esposa me da un beso, aprovecha a decirme que le hable a nuestro hijo, porque ella ya lo había intentado pero sin mucha suerte.
Lucía me da un beso, apurada, ya que la bocina odiosa del bus escolar reclama su presencia inmediata. Entonces, me acerque al que tenía la trompa de elefante.
-Pobre cuchara, la estas mareando con tantas vueltas…- Le dije para entablar una conversación.
-Perdí la titularidad en el equipo, el técnico puso en mi lugar al hijo de un amigo. Me dijo que un tiempo lo jugaría yo, y el otro, él.- Se lamentó sin dejar girar la cuchara en la taza.
-¿Y la cuchara qué culpa tiene- Respondí.
Él me miró serio, ganas de insultarme no le faltaban, es la herencia familiar sin dudas y proseguí :-La cuchara es cuchara y para eso fue creada, no puede hacer otra cosa. En cambio tú no, tienes mil posibilidades de crecer y ser lo que quieras. Lo más importante es que seas titular en tu vida. En estos momentos sos como la cuchara, dando vueltas y vueltas, lamentando tu suerte.
-Ay Papá, no soy uno de tus pacientes- Se quejó Alejandro.
-Si fueras paciente mío, tendrías una deuda que ni vendiéndote al Barcelona podrías pagarme. Mira, tu viejo era tan espantoso jugando al fútbol que le pegaba hasta al árbitro menos a la pelota. Pero tus abuelos sí que eran buenos, saliste a ellos por suerte. Vos no necesitas favores para jugar, siempre en la vida hay gente que se maneja así y enoja mucho, te entiendo que estés así, pero tarde o temprano los que tienen luz propia, brillan, como vos (no quería decirle aún, que me habían venido hablar de River Plate. No hasta que todo fuera formal). Seguí dando lo mejor de vos, que los resultados se van a dar solitos. Yo sé porque te lo digo. Como Uruguay, metiendo siempre para adelante aunque la cosa esté difícil. Mira que sos bueno jugando, en serio-le dije mirándolo a los ojos. – No viste a tus abuelos como se babean al costado de la cancha viéndote driblear.-
-En serio Papá, ¿no me lo decís para dejarme contento? – Preguntó Alejandro, ya la cuchara descansaba recostada en la taza.
-Tan seguro que me voy a tener que pelear con tus abuelos por ser tu representante. Ahora ve a estudiar que un jugador también tiene que ser tan hábil como ilustrado.- Le guiñe un ojo cómplice.
Suena el celular, atiendo. Es de la editorial me avisan que el libro está trancado porque hay que hacerle una serie de correcciones, porque al editor no le gusta mucho algunas cosas y tiene que ser rápido, hay otros trabajos que reúnen más expectativas.
-Pero que le pasa a Beltrán, yo escribo humor, no «Corin Tellado» como su nuera. Mis trabajos bastante ganancias le dieron, ahora no me digan que las novelas culebronas están de moda. Bueh, está bien, prometo revisarlo y entregarlo el viernes sin falta, tal como al Señor editor le gusta»- Exploté mientras apagaba el celular con rabia.
-Papá- dijo Ale desde el umbral de la puerta:-No seas como la cuchara-.
Mariela con una sonrisa amplia, me dijo:- Y de tal palo…
Sonreí y le levante el pulgar en agradecimiento.
¿Y ustedes se animan a imaginar la mejor versión de ustedes mismos?
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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com
Afrontar en vez de evitar
La felicidad es un proceso, una elección, un esfuerzo, una decisión. La nueva teoría del bienestar nos habla de que sentir placer no es suficiente, perdernos en las mareas de lo hedonista mientras pasa el tiempo no alcanza para disfrutar la felicidad es su plena manifestación.
Evitar el dolor, no es una opción tampoco, ya que es parte de nuestra vida. Entonces, si no hablamos de evitar, hablamos de potenciar lo que sí funciona en nosotros y en nuestra cotidianeidad en general. Hablamos de estrategias eficaces de afrontamiento en lugar de evitación. Los problemas no desaparecen simplemente porque no les prestemos atención, los problemas desaparecen, se solucionan en parte o no nos destruyen porque activamente escogemos hacer algo al respecto.
Cuando las cosas no están saliendo tan bien como esperamos, una de las primeras herramientas a las cuales podemos apelar es a nuestra auto compasión. El ser exageradamente exigentes con nosotros mismos nos entristece y anula, nos estanca. Admitir que somos seres humanos imperfectos es más saludable que creer que jamás nos equivocaremos en nada. Cuando nos equivocamos evitemos castigarnos, sino comprendernos y ver si hay algo que podemos hacer para remediar el daño.
Estar enfrentados a tomar un número importante de decisiones por día resulta ser agotador, por eso podemos utilizar la rutina a nuestro favor. Quizás ya podamos tener organizado qué vamos a comer, o qué ropa utilizar en la semana. Si tenemos un trabajo extenuante estos pequeños detalles del día a día pueden agilizar las cosas.
Las rutinas aunque suenen aburridas, dan contexto y reglas a nuestra vida que terminan muchas veces siendo beneficiosas al propiciar orden. Una herramienta que también podemos utilizar a nuestro favor son las clásicas listas de qué cosas tenemos que hacer durante el día. Pensar en el horario y el lugar, listas más detalladas, parecerían ser más eficaces que una lista común y corriente.
A veces pequeños cambios se convierten en grandes. ¿Qué decides hoy para manejar mejor tus problemas cotidianos?



