Archivo de etiquetas| técnicas

¿Cómo poner en práctica mis fortalezas personales?

Ya has visto en un artículo anterior cuáles son las fortalezas personales que la Psicología Positiva nos comparte. Ahora verás algunas ideas para poner en práctica las mismas.

fortalezas ejerciciosTus fortalezas personales resuenan con tu parte más auténtica, cuando las llevas a cabo te sientes muy bien y entusiasmado, aprendes más fácilmente gracias a ellas, te surge naturalmente llevarlas a cabo, hay una motivación interna que te mueve a utilizarlas y cuando logras reconocerlas y utilizarlas a tu favor se hacen más sencillas las tareas del día a día o los grandes proyectos que tienes que ejecutar. Aquí les voy a compartir algunos consejos que podemos encontrar en el libro de Christopher Peterson, un clásico, A primer in Positive Psychology.

Curiosidad. Si eres una persona curiosa siéntete libre de ir a una charla sobre alguna temática de la cual no conozcas prácticamente nada, degusta cocina exótica, ve a lugares nuevos, aprende la historia de un nuevo sitio.

Amor por el conocimiento y aprendizaje. Si eres estudiante recuerda leer más sobre la temática que te han comentado por tu cuenta, amplia lo que te enseñan. Puedes ponerte como meta conocer una palabra nueva todos los días y además ponerla en práctica. Lee mucho y busca entrenar tu cerebro mediante el aprendizaje de cosas que desafíen tus habilidades.

Juicio, pensamiento crítico. Busca oportunidades para pensar diferente, en una conversación intenta ponerte en el lugar del otro, piensa en argumentos distintos a los que tienes usualmente. Cuando leas un periódico intenta leer varios, así puedes ver diferentes opiniones. Desafía lo que aprendes, cuestiona como ejercicio.

Creatividad. Busca involucrarte en tareas que desafíen tu creatividad, manualidades, dibujo, talleres de escritura, escultura, fotografía. Piensa en los objetos de tu casa, ¿puedes darle algún uso distinto? Construye obsequios para tus familiares y amigos.

Inteligencia emocional, personal y social. Intenta alegrar a las personas a tu alrededor, halaga a tus conocidos cuando logran hacer algo que es difícil para ellos. Si alguien no te trata demasiado bien piensa qué es lo que le está sucediendo al otro, no te lo tomes todo a modo personal.

Perspectiva. ¿Cuál es la persona más sabia que conoces? Piensa en ella y trata de dirigir tus pensamientos y actitudes en armonía con ese ideal que te inspira. No brindes consejo a menos que te lo pidan, pero si lo hacen, hazlo de una manera conciente y atenta. Intenta ayudar a alguien que tiene un conflicto sin resolver.

Valentía. No tomas defender tus ideas aunque no sean políticamente correctas, sé conciente de las injusticias y no te calles (siempre hazlo con respeto pero plantea el punto que te parece injusto), enfrenta un miedo que tengas, es la única manera de que desaparezca.

Perseverancia y diligencia. Piensa en todas las tareas pendientes que tienes, haz una lista e intenta cumplirla día a día, una cosa a la vez. Intenta finalizar con anticipación una tarea antes de la fecha que te la han pedido. Trabaja por períodos de tiempo sin interrupción, ya sea por tiempos de media hora o 90 minutos (después de esto es recomendable un pequeño descanso).

Integridad, autenticidad y honestidad. Intenta no decir mentiras, conócete a ti mismo y actúa en concordancia con tus valores e ideales. No temas decir lo que piensas, hazlo con respeto del otro pero busca mantener tu autenticidad.

Amabilidad, generosidad. Visita a alguien que lo necesite, alguien que se sienta solo o esté enfermo. Haz algún favor anónimo a alguien de tu entorno. Aprovecha las oportunidades que se te presentan en el día a día para desplegar tu generosidad.

Capacidad de amar y ser amado. Acepta halagos que te obsequien los demás, haz pequeñas notas cariñosas para tu pareja y déjalas por toda la casa. Haz una salida que tus amigos o familiares realmente aprecien aunque no sea demasiado importante para ti.  No dejes pasar decir a alguien cuánto lo quieres o lo importante que es para ti. Bríndate el permiso para que te mimen, tú también importas.

Ciudadanía, lealtad, trabajo en equipo. Cuando la ocasión lo amerite intenta ser un excelente compañero de equipo, cumple con tus responsabilidades y compromete con el trabajo que están realizando. Si en la calle encuentras basura o cigarrillos encendidos presta atención y haz algo al respecto. ¿Alguna vez te has involucrado en actividades de voluntariado? Son una buena forma de brindarle sentido de propósito a tu vida y de practicar esta fortaleza.

Ecuanimidad, equidad y justicia. Cuando cometas un error, admítelo. Aunque alguien de tu entorno no te caiga demasiado simpático, si ha realizado una buena tarea o acción, reconócelo y felicítalo por la misma. Escucha a las personas con mentalidad abierta y respetando sus argumentos.

Liderazgo. Organiza una salida grupal con tus amigos, en tu trabajo puedes ofrecerte a llevar a cabo algo complejo por el bien del grupo. Cuando se acerca una persona nueva a tu trabajo, a tu familia o a tu grupo de amistades, intenta que esa persona se sienta bienvenida.

Auto- control. Comienza con una rutina de ejercicios e intenta mantenerla por un mes, si se te hace muy difícil tanto tiempo, ponte como meta una semana. Si te han confiado un secreto importante, que a la vez puede ser un chisme interesante entre tus conocidos, guarda silencio. Si eres de enojarte fácilmente práctica técnicas de relajación para poder tener más control sobre tus impulsos.

Prudencia y discreción. No seas brutalmente honesto, cuando no hay nada lindo que decir a veces es mejor no decir nada, o si vas a hablar hazlo de una manera cuidadosa de no herir la susceptibilidad de tu interlocutor. Maneja despacio y respetando al tráfico y sus señalizaciones. Sé prudente con la alimentación o con actitudes que puedan resultar autodestructivas.

Humildad, modestia. Evita hablar tanto de ti y escucha más a los otros. Piensa en alguien que se destaca en algo y felicítalo, no temas admitir tus errores, busca ayuda cuando lo necesites. No seas orgulloso con tus afectos ni los alejes por querer tener razón.

Aprecio de la belleza y la excelencia. Visita un museo o galería de arte que no conozcas. Toma un cuaderno y comienza a crear una especie de diario de belleza, donde podrás poner fotos o recortes de cosas que te colmen o agraden mucho. Al menos una vez al día, detente para poder disfrutar la belleza de tu entorno, los árboles perdiéndose entre el cielo azul, las flores, el mar.

Gratitud. ¿Cuántas veces dices “gracias” al día? Intenta hacerlo más seguido. Escribe tres cosas buenas que te hayan sucedido en la semana y piensa por qué sucedieron, qué tuviste tú que ver en ellas para que ocurrieran. Escribe una carta de agradecimiento a alguien a quien aprecies y haya marcado la diferencia en tu vida.

Optimismo, esperanza. ¿Sientes esperanza a menudo? La esperanza nos sostiene, empieza a creer en ti y en tus capacidades. Escribe tus metas para el día, la semana y los próximos meses y presta atención cómo poco a poco puedes llevarlo a cabo. Reconoce y disputa tus pensamientos negativos.

Espiritualidad, fé, sentido de propósito. Piensa cuál es el propósito de tu vida, que actividades, deseos, actitudes le dan sentido a tu vida. Si eres una persona religiosa, reza o medita todos los días. Conectarte con tu parte más espiritual te hace sentir mejor y más seguro, no importa si crees en una deidad, el universo o lo que sea, el punto es creer en algo más grande que uno mismo.

Perdón y misericordia. Evita quedarte estacando en pequeños rencores, eso solo alimenta el mal humor. Escribe una carta de perdón, no es necesario que la envíes. ¿Puedes ponerte en el lugar del otro?

Humor. Haz sonreír a las personas a tu alrededor, contagia alegría. ¿Te animas a aprender un chiste nuevo, un truco de magia, algo para alegrar a tu entorno? No te tomes a ti mismo tan en serio, aprende a reírte de tus errores y tomarte la vida con más alegría.

Pasión y entusiasmo. Intenta hacer cosas nuevas, ve tras esos sueños, pierde el miedo a que te digan que no. En vez de darte excusas para ir tras lo que quieras, piensa, ¿por qué no? Haz cosas que te motiven y te gusten, no todo en la vida es producción, hay que dar lugar a la creación y a la motivación.

 

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

Anuncios

Poniendo en práctica la felicidad

Construir la felicidad es una elección activa, sin embargo, la misma no debe ser forzada. Cuando nos esforzamos por ser felices estas acciones generan lo contrario, así que si quieres ser feliz lo debes vivir con conciencia y naturalidad. Aquí algunas actitudes y ejercicios para que emprendas el bello camino hacia el bienestar.

Reconoce lo que sí funciona en tu vida. Haz una lista de todas las cosas que sí van bien, tal vez tu trabajo, o tufelicidad y bienestar pareja, o tu familia, deben ser ser cosas tanto grandes como pequeñas. Cuando nos ponemos a reflexionar realmente, nos sorprendemos de todas aquellas cosas por las cuales tenemos que estar agradecidos. La primer pista, estar vivo por ejemplo 😉

Aprende a priorizar. Es muy sencillo quedarnos atascados en la rutina y en todas nuestras obligaciones, ¿qué pasaría si te dieras el permiso para hacer algo que realmente te gusta? Aunque puedas obsequiarte una hora para ti, es un excelente comienzo. Priorizar lo que te hace sentir bien sobre las obligaciones no es tan malo, siempre y cuando lo hagas de una manera coherente. No todo es trabajo en la vida. Si dejamos un poquito de lado el deber ser,¿con qué te encontrarías?

Disfruta las pequeñas experiencias. Esos pequeños detalles del día a día no deberían pasar desapercibidos, ellos encierran una manera sencilla de acercarte al bienestar. Un delicioso aroma, la sensación de una buena ducha, un exquisito café, caricias, abrazos, risas, todos estos elementos tienen el poder de hacerte sentir bien. Y si puedes compartir experiencias con alguien más, ¡mejor!

Desenchúfate.  ¿Recuerdas la última vez que ignoraste el celular? ¿O te mantuviste alejado de las redes sociales? ¿Cuándo fue la última vez que comiste una cena sin compartirla como un desesperado en Instagram? Cuando nos dejamos envolver tan fácilmente por la tecnología y sus encantos es cuando más fácilmente nos deprimimos, compartir con personas de carne y hueso y no avatares es lo que nos brinda mayor alegría. Además, estar tan pendiente de lo electrónico nos vuelve demasiado ansiosos, siempre esperando ese email que cambiará nuestras vidas o buenas noticias que la mayoría de las veces no llegan. Recuerda, la persona que tienes a tu lado también tiene cosas interesantes que compartir. Proponte olvidarte de la tecnología por el fin de semana, o al menos solo el domingo…si tu nivel de adicción es severo comienza con una hora al día, ¿puedes dejar de jugar al candy crush?

Invierte tu dinero en experiencias. Un curso, un paseo, incluso ese delicioso capuccino, te brindarán mayor satisfacción que caer en el clásico consumismo de las cosas que no necesitas. ¡El dinero puede hacerte feliz! Si sabes cómo gastarlo…

Parejas: jueguen más, discutan menos. No todo en la vida es lavar los platos, sacar la basura o tender la cama. Tu pareja tiene que tener espacio para la risa, el buen humor y la diversión. Salgan más, dedíquense tiempo de calidad, compartan chistes, seducción. Las tareas mundanas del hogar pueden esperar, su felicidad no.

Encuentra un propósito. El bienestar no es solamente acerca del placer, esa es la vía más sencilla y efímera de acceso. Si quieres alcanzar una dicha exuberante, ayudar a los demás, crear algo interesante, sentir que logras algo, es lo que lleva a una vida con significado y a una felicidad profunda y duradera.

Que los domingos sean días de anticipación y no de desesperación. Para combatir un poco la tristeza dominical es bueno planear el mismo domingo algo emocionante para el próximo fin de semana. La anticipación de un plan divertido ya está sumando en nuestra cuenta de felicidad. ¿Algunas ideas? Lo aconsejable es alguna actividad que invite a moverte, que pueda relajarte y donde puedas compartir con alguien que te inspire y disfrutes mucho de su compañía (amigos, familiares, pareja.

No esperes para poner en práctica estos consejos, tu camino hacia la felicidad es muy divertido, si te das el permiso para disfrutarlo y no te presionas por sentirte mejor.

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

Mejorando nuestra concentración

Mejorando nuestra concentraciónLa falta de concentración es un gran problema a la hora de trabajar, estudiar o realizar tareas que necesariamente requieren de nuestro foco. Usualmente la falta de concentración se asocia a estados depresivos, momentos emociones vulnerables, déficit atencional, aunque tengamos en cuenta que no necesariamente debemos caer en estos grupos para vivenciar la desconcentración. En este artículo les comparto unos muy buenos consejos para poder potenciar y sacarle provecho a su concentración.

  • Algo importante con lo cual comenzar es saber qué es lo que queremos hacer este día. Tener objetivos diarios claros, específicos y realistas será el puntapié inicial.
  •  Si debemos hacer una tarea demasiado elaborada, siempre nos vendrá bien poder dividir esta tarea en pequeñas actividades más manejables. Poder ser capaces de ir cumpliendo con los puntos establecidos nos brindará más motivación.
  •  Piensa cuál es tu momento de mayor productividad, ¿es acaso por las mañanas, las tardes, la noche? Monitoréate y préstate atención para descubrirlo.
  • Elimina todo aquello potencialmente distractor, como el celular, internet, los snacks, la televisión. Mantén tu lugar de trabajo ordenado. Ten a tu alcance todo lo que puedas necesitar. Si estás trabajando en un ambiente ruidoso, ponte unos auriculares o unos tapones para los oídos.
  • Descansa. Hay distintas técnicas que nos dicen que deberíamos intentar trabajar 25 minutos de corrido y luego descansar, tú encuentra tu propio ritmo. Lo que sí debes tener en cuenta es que la atención disminuye luego de los 90 minutos, así que quizás sea conveniente descansar luego de este período de tiempo para recargar energías. Y también agrego que hay que dormir bien, si nuestra mente está extenuada no va a poder funcionar con toda la energía que necesitamos.
  • Recompénsate una vez que hayas logrado uno de tus objetivos, puede ser tomarse un café, leer, jugar, mirar la televisión un rato, tú eliges.
  • Intenta no prestar atención a los estímulos exteriores, como portazos, gritos, ruidos, etc. Siempre vuelve a lo que estás haciendo, una y otra vez.
  • No dejes que las preocupaciones te inunden. Si estás atravesando por un momento difícil, puedes elegir pensar en tus problemas en un momento acotado del día, no cuando estás estudiando o trabajando. Esta técnica de posponer pensar en lo problemático ayuda porque circunscribe los pensamientos negativos a un momento específico del día, requiere mucha práctica pero es útil. También ten cuidado con las fantasías si tienes una imaginación muy activa haz lo mismo, dedícale un tiempo a ellas pero más tarde.
  • Ciertas personas encuentran la música inspiradora, si es tu caso, no dudes intentar hacer tu tarea mientras escuchas tus canciones favoritas.
  • En el caso del estudio, ayuda hacer esquemas, subrayar, tomar notas, utilizar colores. Tenemos que pensar en la opción de acudir a la biblioteca si estamos demasiado distraídos en casa. Si te aburres fácilmente, alterna el material de estudio, no estudies demasiado tiempo la misma materia. Ten cuidado con los juegos de computadora o PlayStation, guárdalos como premio una vez que hayas concluido lo que estabas haciendo.

Espero que pongan en práctica estos consejos y puedan explotar su concentración a pleno. Poder hacer una tarea y perderse en ella resulta ser muy satisfactorio y también productivo.

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Cómo perder el miedo a hablar en público

Cómo perder el miedo a hablar en públicoMuchas personas padecen este miedo a hablar en público. Sentir ansiedad el día anterior a una charla y quizás un poquito de miedo antes de salir a enfrentarse a la audiencia es algo natural, por lo tanto no tendríamos que preocuparnos.  Un miedo moderado incluso nos hace estar más alertas y hasta puede ser positivo, nos brinda adrenalina y podemos llegar a vivir la situación como una aventura. Sin embargo, a veces el miedo es demasiado intenso y termina entorpeciéndonos; es aquí cuando debemos actuar.

Al tener una conversación cara a cara con otra persona emitimos y recibimos señales del otro. Cuando nos enfrentamos a una audiencia, y sobre todo si ésta es numerosa, estamos enfrentados a un universo de rostros y un vacío en la comunicación, no hay respuesta usualmente del otro lado (a menos que hagamos chistes en el medio) hasta que termina la charla.

El silencio que se genera del otro lado puede enfrentarnos con nuestros pensamientos negativos, nuestras dudas acerca de nuestro conocimiento o la ansiedad que puede provocarnos creer que vamos a perder el hilo de la charla. Todo esto puede conducirnos a olvidarnos de lo que queríamos comunicar.

¿Qué podemos hacer cuando tenemos que hablar en público?

Seamos auténticos. Conectemos con los demás desde las emociones. Seamos vivaces y no tengamos miedo de expresar nuestro punto de vista. Las historias, anécdotas y por supuesto el humor mantienen el discurso vívido y a la audiencia capturada.

Estemos preparados. Conocer muy bien el material que queremos transmitir y cómo queremos hacerlo nos va a hacer sentir más seguros. La práctica hace al maestro. No nos atiborremos de información, intentemos ser claros y concisos acerca de las temáticas principales.

Practiquemos los tiempos. Hablar frente a un espejo, ver nuestros gestos, practicar nuestras pausas y saber cuánto tiempo nos lleva transmitir lo que queremos es importante.

El público no es nuestro enemigo. La audiencia es simplemente un grupo de personas, seres humanos como todos y si están ahí es porque quieren escucharnos. En caso de que tengamos que hablar “obligados” en una clase, simplemente piensa que tus compañeros están en la misma situación que tú y nadie te juzgará tan despiadadamente como crees.

Utilizar técnicas de rejalación. Ya sea relajación respiratoria, musculatoria, realizar clases de yoga o ejercicio físico para descargar la energía extra, todo será útil.

Así que es hora de salir al ruedo y poner en práctica lo aprendido.

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Incrementemos nuestro nivel de felicidad

Nuestra felicidad depende de ciertos factores, nuestra genética, el ambiente en el cual crecemos, pero sobre todo depende de Incrementemos nuestro nivel de felicidadnuestra mentalidad. Nuestros pensamientos, la perspectiva con la cual interpretamos lo que nos sucede y lo que nos rodea, tienen un impacto sumamente fuerte en nosotros. Hoy hablemos de cómo podemos hacer para estimular nuestra felicidad, alcanzar un nivel más elevado de la misma para nuestro bienestar.

Tener una perspectiva del tiempo equilibrada. Ser capaces de poder mirar hacia atrás y encontrar algo positivo en el pasado, más allá de que quizás nuestro pasado no fue todo lo espectacular que hubiésemos deseado, seguramente lo que nos sucedió puede servirnos mucho para crecer o incluso aprovechar con más ahínco las cosas que sí hemos logrado hoy en día. Disfrutar el presente y perdernos el momento es vital para poder aprovechar las experiencias al máximo y no debemos olvidarnos del futuro, armar hermosas metas que nos mantengan motivados y le den un marco de esperanza a nuestros actos. Si nos estancamos únicamente en un área temporal esto puede perjudicar al resto, así que intentemos respetar y aceptar nuestro pasado, disfrutar nuestro presente y planear nuestro futuro.

El dinero no es malo a menos que nos torturemos por obtenerlo. A veces colocamos en las cosas expectativas elevadas, creemos que si tenemos una casa más grande o un auto mejor automáticamente seremos más felices, y no necesariamente es cierto. Nada de malo tiene tener una sana ambición o disfrutar de las cosas materiales, pero si esto se convierte en un instrumento de tortura, un recordatorio constante de que somos fracasados sino llegamos a nuestros estándares, no va a aportar a nuestra felicidad.

El tiempo nos hace más sabios. Con los años nuestros niveles de felicidad se elevan y pueden seguir creciendo incluso hasta muy avanzada edad. Con los años realmente nos hacemos más sabios y comenzamos a hacer lo que queremos, tenemos nuestras prioridades más claras y no nos castigamos tanto por nuestras limitaciones.

Anota cuáles son las cosas sencillas que te brindan felicidad.  La felicidad usualmente se esconde en los detalles, en lo cotidiano, simplemente debemos aprender a apreciarlo. Ten en cuenta cuáles son las activades y experiencias que más satisfacción te brindan y comprométete a realizar estas actividades al menos tres veces por semana. 

Despierta tus sentidos. Baila, haz ejercicio si quieres, mueve tu cuerpo, escucha la música que te agrada, que en tu hogar encuentres aromas que te fascinen, disfruta una ducha bien fría (tiene beneficios como mejorar la circulación, mejorar el estado de nuestra piel y nos brinda más energía). 

Aprende a escuchar. En las conversaciones con tus amigos no seas el centro de atención, escucha lo que tienen para decirte y concéntrate en ello en lugar de estar pensando qué les tienes que responder y respeta los silencios.

No mires tanta televisión.  Existen mejores maneras de estimular la imaginación, como leer un libro, dar una caminata mientras se presta atención al paisaje, aprovecha a tomar sol ya que estimula la vitamina D (excelente para evitar huesos frágiles, cáncer de próstata y esclerosis múltiple).  Toma cursos, aprende algo nuevo, haz juegos de ingenio. Aventurate a descubrir otras maneras de explotar tu tiempo libre.

Despierta tus fortalezas. En lugar de quemarte los sesos intentando aprender o desarrollar algo que no te agrada, concéntrate en lo que amas y en lo que sí demuestras facilidad. Hay que potenciar lo bueno en nosotros y utilizarlo tan a menudo como podamos.

Manos a la obra, a continuar trabajando en nuestra felicidad, potenciemos nuestra mentalidad optimista y busquemos las técnicas y consejos que más se aplican a nuestro caso.

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Felicidad a gusto del consumidor

Para alcanzar un estado más duradero de felicidad, para que ésta pueda ser más sólida que un mero momento de alegría, es necesarioFelicidad a gusto del consumidor que pongamos en práctica una serie de herramientas que van a ayudarnos a cumplir nuestro objetivo.

Si nosotros nos embarcamos en una práctica con la confianza de que ésta nos brindará felicidad, habrán más oportunidades de que funcione nuestro experimento. Si nos esforzamos por adoptar nuevas maneras de pensar o intentamos percibirnos de una manera más positiva nos ayudará a acercarnos a un estado de bienestar. 

Cuando contamos con el apoyo de nuestro  núcleo social en aquello que queremos emprender, lo hacemos con más gusto y nos brinda mayor felicidad, lo cual no quiere decir que debas desanimarte si estás rodeado de personas pesimistas.

Conocernos a nosotros mismos es vital para emprender actividades distintas. Si, por ejemplo, somos personas más extrovertidas nos  gustarán realizar actividades positivas con los demás, más sociales. Si somos personas espirituales tenderemos a buscar actividades que nos conecten mejor con nuestro ser y nuestra creencia. También tenemos que tener en cuenta realizar ejercicios de optimismo de acuerdo a nuestra vida, nuestra rutina, trabajo, posibilidades. 

Busca una práctica acorde a tu caso. Aquí comparto algunas ideas para que puedan comenzar a implementar el verdadero optimismo en su vida.

https://psicologiapositivauruguay.com/2012/07/01/cuales-son-las-emociones-positivas/

https://psicologiapositivauruguay.com/2010/03/03/ejercicio-carta-de-agradecimiento/

https://psicologiapositivauruguay.com/2010/03/22/el-perdon-parte-1/

https://psicologiapositivauruguay.com/2010/03/24/el-perdon-parte-2/

https://psicologiapositivauruguay.com/2012/11/04/como-actuan-y-piensan-las-personas-felices/

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com