Una formación positiva

Una formación positiva

Cuando Mariana me comentó que el programa radial de la fecha 21/01 versaría sobre infancia, se me ocurrió que quizás deberíamos permitirnos replantearnos sobre la siguiente cuestión ¿qué tipo de ciudadano  formamos en nuestra sociedad Uruguaya? Pienso qué acertado y operativo sería adoptar las consigas de la psicología positiva en cuanto a la educación de nuestros pequeños.

Sería interesante el poder plantearse qué tipo de persona formamos. ¿Son nuestros hijos personas optimistas? ¿Lo serán de acuerdo  a las influencias que reciben (influencias sociales, culturales y familiares)?  ¿Promovemos vínculos en donde la confianza, el optimismo y el ser positivo están presentes?

El niño se construye con otro y es vital con qué referente o referentes cuenta. Donde seguramente es clave no sólo lo que vive, y con quien, sino cómo vive y siente estas nuevas experiencias de conocimiento del mundo que lo rodea.

La participación es uno de los derechos del niño pero habitualmente ¿usted escucha a sus hijos? ¿ comprende lo que le transmiten?¿que hace con esa información la toma en cuenta? Y finalmente ¿incide lo que sus hijos piensan y sienten para tomar una decisión en su familia?

La consulta va más allá, sobre aspectos que hacen al cómo se construye ese niño y también esa familia. ¿Estamos preparados como padres para tomar en cuenta la opinión de nuestros hijos en temas importantes no meramente en el consumo artículos tecnológicos?

El primer paso para que esta construcción  se dé de modo feliz y esta sea real y efectiva es nada más y nada menos que el considerar a la niña o al niño como un  ser humano. Un ser completo, que piensa y que su opinión es válida. Ya hemos pasado esa etapa en la cual lo que el niño transmitía era una mera ocurrencia, gracias a los avances científicos sobre todo a las neurociencias, se sabe que efectivamente el niño posee muchas más capacidades y fortalezas de las que se podía imaginar, de ahí la importancia de que el niño reciba estimulación de su entorno para que pueda desarrollar estas potencialidades de forma efectiva. Dentro de esta estimulación contemplo también la alegría, el amor, el optimismo, premisas todas de la psicología positiva. Lo que contribuirá  a sus posibilidades cognitivas y además a la construcción de un ser mas  creativo, mas feliz, y en definitiva mas humano con todo lo que esta palabra implica.

 

Cel: 095371338

Lic. en Psicología Lourdes Sobera lou.sobera@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Tienes miedo a ser feliz?

miedo a ser feliz¿Crees que cuando las cosas están demasiado bien vas a bajar la guardia? ¿No tienes emociones positivas o te cuesta sostenerlas? ¿No te emocionas con tus proyectos? ¿Si eres feliz algo malo puede suceder? ¿Piensas que no mereces ser feliz?

Los investigadores Mohsen Joshanloo y Dan Weijers comparten sus hallazgos sobre esta temática en su trabajo Fear of happiness across cultures: A review of where and why are people afraid of happiness  (Miedo a la felicidad en las distintas culturas: Una revisión de dónde y por qué las personas le temen a la felicidad).

El miedo a la felicidad se puede definir como una creencia relativamente estable donde se considera que el acercarse a la felicidad, el sentirla, debe ser evitado a toda costa por diversos argumentos que estas personas poseen. En algunos sujetos este miedo es más fuerte que  en otros, algunos solamente tratan de evitar la sensación de gran felicidad, otros quieren evitar  todo contacto con el sentirse bien.

En muchas culturas se cree que perseguir la felicidad extrema debería ser algo que no debería intentarse, ya que probablemente conduzca a la infelicidad, incluso algunas personas piensan ser que feliz convierte en malo a un individuo.

Las razones más frecuentes que encontramos para temerle a la felicidad son las siguientes:

  • Ser feliz hace que cosas malas te sucedan. Existe la creencia distorsionada de que si eres feliz pueden sucederte cosas negativas como infelicidad, sufrimiento, muerte.  Estas ideas se sostienen en varias culturas gracias a las religiones, que abierta o sutilmente , nos dan a entender que ser feliz es soberbio, negativo y que seguramente vas a atraer a la desgracia si te sientes bien.
  • Ser feliz te convierte en mala persona. En Islam no ven bien el reírse, consideran que la felicidad se asocia a la superficialidad, la falta de inteligencia y lo vulgar. Además creen que quienes son felices están lejos de Dios. En las culturas occidentales también existe esta noción de que las personas que no se quejan y lamentan no comprenden lo perdido que está el mundo y todas las desgracias que habitan en él. También se sostiene la noción de que no merecemos ser felices cuando observamos que otras personas más merecedoras que nosotras (ante nuestra mirada)  no están siendo felices. Existe cierto romanticismo ante la idea de la melancolía y la tristeza, como si éstas fueran los portales hacia la creatividad y la máxima expresión. Parecería que el sufrimiento es necesario para crear un carácter fuerte.
  • Expresar la felicidad es malo para ti y para los demás. Las personas temen que si expresan su felicidad serán víctimas de la envidia de los otros o que vamos a hacer sentir mal a quien no es tan feliz en su vida.
  • Perseguir la felicidad es malo para ti y los otros. El deseo ser feliz se considera egoísta y eso traería consecuencias negativas para el bienestar de los demás, como convertirnos en personas crueles, violentas, orgullosas, ambiciosas, aburridas.

Esta investigación arroja entre sus conclusiones que tendríamos que tener en consideración que la felicidad podría no ser una necesidad universal o que cada cultura debería tener su propia definición de felicidad. Sin duda esta investigación abre las puertas a continuar trabajando y tomar en consideración las consecuencias que estos miedos generan tanto a nivel individual como social.

Personalmente considero que ser feliz tiene consecuencias mucho más positivas y enriquecedoras que quedarse estancados en el miedo, la queja o la falsa humildad. Sin duda un campo a continuar trabajando.

¿Creen que estos miedos tienen coherencia? ¿Cuál es su opinión acerca de esta investigación? Espero sus comentarios.

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Los riesgos que deberíamos correr

La vida es un constante cambio, vivimos en el caos de la incertidumbre y está bien. Los vaivenes emocionales, los vaivenes Los riesgos que deberíamos corrermateriales, de relaciones, de lugares, son parte del movimiento, del crecimiento. Si estamos vivos sentimos todo lo bueno y todo lo malo. Si estamos vivos las cosas cambian, lo deseemos o no, para bien o para mal, el secreto está en aprender a colocar el cuerpo y el corazón en ese nuevo lugar.

Tomar riesgos, vivir la vida como una aventura, perderle el miedo a perder, son características de las personas felices. ¿Sabían que la gente optimista toma riesgos a menudo? ¿Cuáles son los riesgos que valen la pena correr? Vamos a analizar algunos.

Comenzar una relación. Cuando nos enamoramos nunca sabemos qué es lo que sucederá, si bien el amor es una emoción positiva renovable, si no trabajamos en ella tiende a desaparecer o fracasar fácilmente. Vivamos con intensidad el amor, siempre y cuando sigamos los parámetros de las relaciones positivas, nadie que nos haga daño merece que lo tengamos a nuestro lado, el costo emocional es demasiado elevado.

Ser nosotros mismos. Siempre hablamos de ser la mejor versión de nosotros mismos, pero cuidado, esto no significa que tenemos que cambiar nuestra esencia, por el contrario, es saber identificar qué es lo fuerte en nosotros para potenciarlo. Si existe algo que creemos conveniente cambiar, ya sea por motivos de salud física o mental, lo haremos desde el amor, desde la paciencia, no desde el enojo o la rabia. Aceptemos quienes somos, veamos lo que somos capaces de hacer y trabajemos en nosotros, a favor de nosotros y de quienes nos rodean.

Ayudar a los demás sin esperar nada a cambio. Muchas veces nos quejamos de que no recibimos de los demás lo que nosotros damos, pero el punto es que los otros nos brindan lo que pueden y que no necesariamente va a ser exactamente eso que esperábamos. Caemos en el error de creer que los demás van a pensar igual que nosotros y eso no es verdad, todos somos diferentes y le damos valor a distintas cosas. Si queremos ayudar a alguien que sea de manera desinteresada, no esperando algo a cambio de manera solapada, ya que seguramente nos vamos a ver desilusionados. El hecho de ayudar de una manera profunda nos brinda felicidad por sí mismo.

Somos responsables de nuestra felicidad. Admitir esto es obligarnos salir de una zona cómoda, en última instancia, nuestras actitudes y pensamientos, nuestra manera de interpretar el mundo y lo que nos sucede es lo que determina nuestra felicidad. Si nos ubicamos en una posición negativa nada de todo lo que funciona en nuestra vida nos parecerá suficiente, siempre tendremos a culpabilizarnos y no veremos que somos capaces de ser diferentes. ¿Cómo ser protagonistas y no víctimas? Si alguien nos hace daño de manera irreparable, nos alejamos. Si un trabajo llegó a colmar nuestra paciencia y se ha convertido en una fuente de malestar, nos vamos. Si algo de nosotros nos incomoda, lo pulimos. De la queja no nace nada, la acción es lo que nos empuja a lo que queremos.

Aceptemos el dolor. Como la vida es constante cambio, vendrán momentos malos, difíciles, de pérdidas, donde tendremos que apelar a nuestra fortaleza interna más que nunca y aprender de esas experiencias. El dolor nos hace madurar, nos da fuerza, es necesario.

Arriesguémonos a fracasar. ¿Cómo vamos a aprender a hacer las cosas de la manera correcta si no nos equivocamos? Equivocarse es la oportunidad para aprender, para perfeccionarnos. Si no nos desafiamos a menudo, perdemos la chance de tener más habilidades, de lidiar con las contrariedades de manera más efectiva. Cosas muy buenas aparecen cuando perdemos el miedo a fracasar. Quien no arriesga no gana, reza el dicho. Si nos estancamos nos perdemos mucho más de lo que creemos protegernos al no hacer nada.

Tomemos el riesgo de dejar ir el pasado. Muchas personas se quedan estancadas creyendo que el mejor momento de sus vidas ya sucedió, que jamás volverán a sentirse tan plenas o felices como en aquel entonces, o como con aquella persona que ya no está. Y esto no es cierto.  Cada día es una nueva oportunidad para comenzar de nuevo, para conocer a alguien, para marcar una nueva historia. No necesariamente ya vivimos lo mejor, seguramente queda mucho más por experimentar y mientras antes tomemos riesgos, mientras antes dejemos ir los miedos, más experiencias positivas y enriquecedoras nos encontraremos en nuestro camino.

Y ustedes, ¿cuáles son los riesgos que quieren tomar?

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Cómo potenciar la confianza en uno mismo

Cómo potenciar la confianza en uno mismo

¿Qué significa tener confianza en uno mismo? Significa ser capaces de tener una visión positiva de nosotros con una base realista, poder entender cuáles son nuestras habilidades y explotarlas a nuestro favor. Saber distinguir qué es lo que se puede controlar y qué es lo que no. Las personas con confianza son inquietas a la hora de aprender algo nuevo y no se detienen si es necesario desarrollar una nueva habilidad para cumplir con sus objetivos. Los fracasos los viven como experiencias de aprendizaje y se aventuran con nuevos proyectos, a pesar del miedo al rechazo de los demás o el riesgo en el cual están incurriendo. Son hábiles a la hora de enfrentarse a las responsabilidades y los cambios que la vida trae aparejados.

¿Estas características les parecen familiares? Sí, son las mismas que describen a una persona optimista. Esto quiere decir que uno de los pasos para tener más confianza en nosotros es cultivar nuestro optimismo, y en esta web encontrarán varios artículos para potenciar esta bella cualidad.

Otro pilar fundamental en el tema de tener confianza en nosotros es cuidar nuestra autoestima, entendida ésta como el conjunto de percepciones, creencias, la imagen y la valoración que tenemos de nosotros mismos. La autoestima se genera gracias al aporte de varios factores, entre ellos si sufrimos de experiencias de aceptación o rechazo en nuestra infancia, si pudimos contar con un buen apoyo familiar y social o estos faltaron. Si tenemos una visión de nosotros mismos distorsionada o somos demasiado autoexigentes vamos a condenarnos a sufrir, ya que vamos a limitarnos, no nos vamos a dar el permiso para vivir nuevas experiencias y desafiarnos y seguramente fracasemos por la falta de confianza que esto nos genera. Vean por favor profecía autocumplida.

Algunas pautas para mejorar nuestra autoestima y por ende la confianza en nosotros mismos serían las siguientes:

Ser quien eres. Aprecia las fortalezas y cualidades que tienes y utilízalas a tu favor, no intentes ser alguien más, simplemente potencia lo que sí existe en ti. A veces creemos que tenemos que ser más simpáticos, llamar más la atención, o actuar de maneras que no nos nacen porque traicionan nuestra esencia, eso no es necesario. Lo mejor es conocernos, apreciarnos y ver en qué áreas somos fuertes para contagiar esa sensación a las demás áreas.

No generalizar. Si hemos fracasado en el pasado o las cosas no han salido exactamente como esperábamos, eso no quiere decir que no podamos lograrlo más adelante. Equivocarnos es parte de la vida y caer en el error no necesariamente implica que siempre va a volver a sucedernos.

No minimizar. Tendemos a despreciar lo bueno o los éxitos que hemos tenido, nos encaprichamos en poner la luz en lo terrible que nos sucede. Siempre hay algo que funciona, que nos da alegría y es ahí donde tenemos que concentrarnos. Tenemos cosas, personas o experiencias de las cuales estar agradecidos, jamás las olvidemos ni las despreciemos, porque son las mismas cosas que tendrían toda la importancia del mundo si las perdiéramos.

Aceptarnos. Con lo bueno y con lo malo, ser concientes de que tenemos defectos pero también cualidades. Los cambios nacen del amor a nosotros mismos, primero nos aceptamos, luego nos “pulimos” y mejoramos.

Cumplir nuestras promesas. Elaborar proyectos, grandes o pequeños, e intentar por todos los medios cumplirlos. A medida de que vemos que somos capaces de lograr lo que nos proponemos (siempre comencemos con metas pequeñas) vamos generando más confianza en nosotros y podemos sentirnos sanamente orgullosos de lo que estamos haciendo.

Y por supuesto no se olviden de cultivar siempre el optimismo inteligente, realista, aquel que nos hace cuestionar nuestros pensamientos negativos, nos empuja a creer en nosotros, nos ayuda a aprender del dolor y nos brinda esperanza.

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Cultivando el buen humor

Cultivando el buen humorEl humor es una de las 24 fortalezas de la Psicología Positiva. Quienes poseen esta fortaleza son capaces de hacer reír a los demás, de ver el lado menos dramático de las situaciones, de encontrar nuevas soluciones a problemas, de ver la vida de una manera más despreocupada.

El buen humor tiene el don de alejarnos de las emociones negativas, nos ayuda a enfrentarnos ante las adversidades como si fueran desafíos interesantes. Nos ayuda a mantener las cosas en perspectiva, sin hundirnos.

En las empresas también es importante que se tenga en cuenta esta virtud, ya que tiene múltiples beneficios. En una organización feliz, donde se incite al buen humor, vamos a encontrar empleados valiosos, motivados, innovadores, con ganas de aprender, que conquistan a sus clientes.

A medida de que vamos convirtiéndonos en adultos nos olvidamos de lo necesario que es mantener viva la risa y la diversión en nuestras vidas. Ser divertidos no va a implicar ser inmaduros, sino darnos el permiso para disfrutar un poco más y relajarnos.

¿Cómo podemos cultivar el buen humor?

Cuando nos veamos enfrentados a lidiar con alguna problemática compleja, seguramente podremos apelar a nuestro buen humor para tomar una sana distancia de la situación y considerarla desde la óptica de la acción y no la desesperación. Al sentir buen humor estamos quitándole presión a la situación, volvemos a acercarnos a una posición de equilibrio y de observar la situación con una distancia óptima, sin dejarnos abrumar.

Una manera sencilla de tener mejor humor es mirar comedias, series divertidas, hacer chistes, compartir momentos amenos con nuestros amigos o personas a quienes admiremos por su simpatía.

Bailar, escuchar música, también son actividades que pueden contribuir. Compartir lindas charlas con las personas que queremos estimula nuestros sentidos, conocemos otras perspectivas de la vida, aprendemos y nos divertimos al mismo tiempo.

Estar en contacto con la naturaleza, el aire libre, nos ayuda a relajarnos también.

El buen humor es señal de inteligencia, de salud mental. No temamos abrazar estas nuevas experiencias e invitar a esta linda fortaleza a formar parte de nuestro repertorio emocional. ¿Y tú que haces para reír más?

 

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Entrenando nuestro cerebro para ser feliz

Rick Hanson es el autor del libor Hardwiring Happiness: The New Brain Science Of Contentment, Calm andEntrenando nuestro cerebro para ser feliz Confidence (“Cableando” felicidad: la nueva ciencia del cerebro de la alegría, la calma y la confianza). En esta obra nos comparte que cuánto más tiempo nuestras neuronas logren disparar emociones como la felicidad, la gratitud, la esperanza, más estas emociones quedan registradas y de una manera más intensa.

El problema radica en que nosotros tenemos una tendencia a quedarnos más enganchados  a las experiencias negativas que a las positivas; es así que no le brindamos el tiempo suficiente a lo bueno para que se pueda quedar fijado en nuestra memoria a largo plazo.

El cerebro tiende a reaccionar de una manera muy intensa ante las malas noticias, mientras que a las buenas las deja pasar más rápido. Nuestro cerebro está acostumbrado a detectar amenazas y debemos entrenarlo para poder sacar provecho de las buenas experiencias, ya que las situaciones positivas por las cuales atravesamos también contribuyen a nuestro crecimiento interno.

Para poder preparar nuestro cerebro a que esté receptivo a la felicidad es importante que podamos disfrutar del presente y atesoremos los momentos alegres de nuestra vida. Hay que transformar las experiencias positivas en recuerdos emocionales duraderos.

Todos los días atravesamos por momentos positivos, algunos sutiles, otros grandes, lo importante es tomarlos en consideración, apreciarlos, permitirnos sentir alegría, quedarnos extasiados y permitir que su intensidad quede prendada en nuestro cerebro. Las experiencias cotidianas son nuestras aliadas si sabemos apreciarlas. Cuando somos capaces de tomar en consideración las experiencias positivas nos sentimos más realizados, seguros, amados, respetados. La inseguridad cede su paso a la fortaleza que hay dentro de nosotros.

Si nos sentimos mal intentemos no quedarnos repitiendo el mismo monologo interno en nuestra cabeza que no nos conduce a nada, en lugar de quedarnos prendados del dolor vamos a insistir un poco en buscar experiencias de alegría o intentemos pensar el problema de una manera creativa. Ocuparse en vez de preocuparse, actuar antes que estar de brazos cruzados sumidos en el dolor.

Las experiencias positivas deben ser bienvenidas y vividas desde el asombro, como si fuéramos niños, viviendo algo con entusiasmo y alegría.

Gracias al mindfulness también podemos estar conectados con el presente y nos brinda la oportunidad de alejarnos de los pensamientos o sentimientos negativos que nos atormentan. Recuerden que el dolor es para transitarlo un tiempo, no quedarnos pegados a él y estancados.

Hanson también comenta que cuando necesitamos sobrellevar una situación por ejemplo médica, tendríamos que buscar experiencias positivas en torno a esta temática para poder quitarnos de encima la angustia o la ansiedad. Y así con todas las experiencias, busquemos una acorde a lo que debamos superar.

Nuestro cerebro a veces puede ser nuestro enemigo, años de evolución nos han preparado para lo peor y para sobrevivir, pero sobrevivir no es vivir y es hora de darle paso al bienestar, abrazando las experiencias positivas, sencillas o gigantes, para que nuestra mente juegue con nuevas cartas y vivamos desde la felicidad.

 

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7mo encuentro Iberoamericano de Psicología Positiva

7mo encuentro iberoamericano

Este 1° de noviembre voy a estar participando de este encuentro en la Universidad de Palermo con la charla PSICOLOGÍA POSITIVA PARA TODOS, PREVENCIÓN DESDE LOS MEDIOS.  

La Psicología Positiva es una corriente que no ha sido correctamente difundida en mi país. Desde mi lugar mediático quise comenzar a enmendar estas confusiones. El objetivo de esta disertación es compartirles mi trabajo sobre cómo lograr una Psicología Positiva comprometida para todos, compartir con el público en general de manera distendida conceptos básicos e importantes de lo que trabajamos y de esta manera, viviendo la psicología positiva y acercándoles herramientas las personas puedan alcanzar un estado de bienestar y prevención. Es así que nació EL CLUB DE LOS OPTIMISTAS, un ciclo de charlas en una cafetería céntrica muy conocida en Montevideo, donde nos reuníamos todos los sábados para hablar de Psicología Positiva. La idea luego se tornó en un programa de radio, donde también se trabajan temáticas de psicología en general, hemos contado con la participación de invitados destacados tanto a nivel nacional como internacional. También he visto cómo el poder del grupo puede ser utilizado como un medio de prevención y difusión, es así que a nivel clínico también estoy trabajando con una terapia de grupo donde cada sesión apunta a trabajar algo diferente. Podemos hacer que la tecnología y la difusión estén al servicio del conocimiento y la prevención en salud.

El encuentro Iberoamericano propone: 

Favorecer el intercambio de experiencias de profesionales que trabajen desde el enfoque de la Psicología Positiva en distintos ámbitos del quehacer profesional. Propiciar el intercambio de investigadores y profesionales latinoamericanos. Propiciar la generación de líneas de investigación regionales. Fomentar el desarrollo de la Psicología Positiva en países de habla hispana.

Coordinador General del Encuentro: 
Dr. Alejandro Castro Solano

Comité Organizador:

Elsa Zingman, MEdS, MBA
Dra. Denise Benatuil
Dr. Alejandro Cosentino
Dr. Juan Lombardini
Dra. María Laura Lupano
Dra. Graciela Tonón
Lic. Nestor Alfieri
Lic. Inés Aristegui
Lic. Liliana Nieri
Lic. Viviana Kelmanovicz

Invitado especial: Jordan Litman, Ph. D.

Institute for Human and Machine Cognition, Florida, USA
University of South Florida, USA

Dentro de las demás temáticas también van a poder encontrar trabajos relacionados con:

Emociones positivas /Altruismo / Fortalezas Humanas / Apego / Humor / Bienestar Psicológico / Inteligencia Emocional / Calidad de vida / Instituciones Positivas / Creatividad y flow / Liderazgo / Capacidad de perdonar / Optimismo / Conductas prosociales / Relaciones interculturales / Eficacia de las psicoterapias / Relaciones románticas / Empatía / Redes de apoyo / Espiritualidad / Resiliencia / Estrategias de intervención/ Sabiduría/ Gratitud

¡¡¡Los esperamos!!!

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¿Qué es realmente el stress?

Què es realmente el stressMuchas personas tienen una concepción errónea de lo que es el stress, lo asocian únicamente a una falta de tiempo, o desorganización, a situaciones complejas del trabajo, tener que tolerar cosas que no nos agradan, pero en realidad el stress es más que esto. No a todas las personas le afectan las mismas cosas, aunque si podemos encontrar algunas leyes generales que nos ayudan a comprender mejor este fenómeno.

Sonia Lupien, neurocientífica de la Universidad McGill (Montreal) dice que el stress en realidad está conformado por cuatro puntos fundamentales, no es necesario que los cuatro estén presentes al mismo tiempo, pero si la mayoría de estos requisitos se cumple mayor será nuestro nivel de preocupación:

  • Novedad: lo que nos sucede tiene que ser algo nuevo a lo que jamás nos hayamos enfrentado con anterioridad
  • Impredecibilidad
  • Sensación de pérdida de control
  • Amenaza a nuestra personalidad (puede ser también una amenaza a nuestra autoestima)

Comprender el stress es el primer paso para aprender a manejarlo, segundo tenemos que pensar qué es lo que podemos hacer para mejorar la situación y tercero implementar una estrategia para poder llevarla a cabo y sentirnos más en control.

Es imposible vivir una vida sin stress porque es parte de la cotidianeidad, de los nuevos desafíos necesarios a los cuales debemos enfrentarnos para crecer, aunque debemos aprender a conocer nuestra resistencia al mismo para poder ponernos un freno a tiempo antes de que las cosas se nos salgan de control.

Hay una diferencia entre lo que es el stress esperable y el crónico. El stress esperable (agudo) es necesario ya que mejora nuestra memoria, sin embargo cuando es excesivo disminuye mucho la misma, nos mostramos irritables y no podemos desenvolvernos con soltura.

El cortisol es la hormona que se segrega cuando estamos estressados y la oxitocina es la que nos ayuda a relajarnos y aumentar nuestra confianza, la cual podemos inducir de manera voluntaria generándonos situaciones placenteras como recibir masajes, salir a divertirnos, etc.

Otras conclusiones que las investigaciones arrojan es que los hombres son más reactivos al stress que a las mujeres, el apoyo social es una buena herramienta para poder escaparse del mismo (los hombres encuentran mayor calma en compañía de sus parejas mientras que las mujeres en compañía de sus amigas).

Poder entender realmente qué es el stress, comprender que un poquito es necesario y tener en claro cuáles son nuestras mejores estrategias para sentirnos más en control, buscar ayuda, calmarnos más, serán los pasos fundamentales para mantenerlo a raya y escaparnos de lo crónico y patológico.

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Cultivando nuestra resiliencia

La resiliencia es una habilidad que podemos desarrollar, el disfrutar de relaciones de cariño y amor en la familia nos ayuda a ser fuertes,Cultivando nuestra resiliencia pero aún no teniendo esto hay otras maneras de poder trabajar en ella. 

Tener una visión favorable de nosotros mismos, confiar en nuestras capacidades y fortalezas, tener la capacidad de planificar de una manera realista, aprender a manejar los impulsos son factores que también contribuyen a la resiliencia. 

Las crisis son necesarias para nuestro crecimiento como personas, no son obstáculos necesariamente, no si reinterpretamos estos acontecimientos a nuestro favor. Es sabido que quienes atraviesan por grandes adversidades pueden descubrir algo en ellos y despertar su potencial. La aceptación de lo que no podemos cambiar nos permite poner el foco en aquello que sí podemos controlar. 

No ignoremos los problemas, no es la manera de lidiar con ellos, hay que aceptar que están ahí y hagamos lo que esté en nuestras manos para poder manejarlos. Debemos confiar en nosotros mismos y nuestras capacidades, darnos el permiso para sorprendernos a nosotros mismos. 

Tratemos de evaluarnos con más justicia, no siempre seamos nuestros peores jueces, intentemos apreciar quiénes somos y todo lo que somos capaces de lograr.

Evitemos catastrofizar, no compliquemos las cosas más de lo que están, si entramos en pánico, si somos exagerados, si alejamos a aquellos que nos pueden dar una mano, nos estamos hundiendo solos y generando nuevos problemas. 

La esperanza es lo que nos sostiene durante los peores momentos, debemos tener esa fe inamovible de que vamos a poder salir adelante o al menos hacer que esa situación tenga un sentido para nosotros. La esperanza se compone de tres elementos, lo que quiero alcanzar, pensar el camino de llegar hasta eso y confiar ciegamente en nosotros. 

Tengamos respeto por nosotros mismos, cuidemos de nuestras necesidades, entendamos cuáles son nuestros anhelos. No temamos enfrentarnos a emociones fuertes, son necesarias para construir nuestro carácter. Seamos activos en cuanto a lo que nos sucede, vamos a poner fuerza en lo mucho o poco que podemos controlar, recuerda que la actitud es algo que concientemente elegimos. No seamos caprichosamente orgullosos y tengamos la humildad suficiente para pedir ayuda cuando no podemos por nosotros mismos. 

Estas prácticas van a ayudarnos a ser más fuertes, más flexibles y a salir victoriosos de las adversidades. ¿Qué haces tú para fortalecerte?

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Aceptando nuestra discapacidad

Aceptando nuestra discapacidad

Yo nací enferma, ni siquiera había visto la luz del sol cuando me tuve que enfrentar a dos patologías que fueron las responsables de años de sufrimiento, de limitaciones, de humillación, de dolor. Una especie de bichito raro que hacía que profesionales de distintas partes del mundo vinieran a examinarme como si fuera un extraterrestre. Hasta recuerdo que en un simposio de medicina llevaron mi caso. Fui famosa ahí también, no por lo positivo de mi trabajo, sino por lo peculiar de mi caso.

De todas maneras, desde pequeña tuve la sabiduría de fortalecerme en la adversidad, de renacer en el dolor, de convertirme en una guerrera y agradezco a la vida lo que me sucedió, porque eso me ayudó a convertirme en quién soy hoy en día, una persona que comprende el dolor en su magnitud, alguien que puede entender e intentar aliviar el dolor de los demás, me convertí en una sobreviviente y luego en una persona capaz de maravillarse con todos los detalles de la vida. Jamás asesiné a mi niña interior, la mantengo muy viva y la vida para mi es una oportunidad, un parque de juegos, una aventura y es lo que intento transmitir a los demás, el dolor es parte de la partida, pero no tiene por qué ser el ganador, nuestra rebeldía y amor propio puede liberarnos.

Yo nací enferma, de cierta manera nunca sabré lo que es ser sana físicamente en todo su esplendor, es lo que conozco y es desde donde me construí. Sin embargo, siempre me pongo a pensar qué sucede con las personas que son sanas, que han tenido la dicha de disfrutar físicamente una excelente salud, hasta que ocurre una tragedia y en un segundo les arrebata esa fortuna. Quizás es peor perder algo que nunca haberlo tenido, no se puede extrañar lo que no se conoce.

Imagínense poder ver, poder caminar, poder hablar, poder escuchar, tener todos tus miembros funcionales y de repente por un accidente o alguna enfermedad genética dormida que de pronto hace su aparición ustedes cambian con todo lo que eso implica. La sociedad puede ser muy cruel con quien es diferente, la accesibilidad no siempre es sencilla, los familiares o amigos pueden reaccionar de una manera inesperada y poco facilitadora. Y quizás lo más complejo es cuando nosotros tenemos que hacer el duelo de quiénes éramos, olvidarnos de lo que podíamos hacer, ver nuestro cuerpo diferente o incapacitado. Creo que todos podemos imaginarnos lo negativo del proceso.

Ahora en este dolor y angustia también podemos ver una luz. Creo que una de las primeras cosas que tenemos que aprender es a no segregarnos a nosotros mismos y tratar de no convertirnos en nuestros propios enemigos. El aprender a perdonar a nuestro cuerpo por habernos traicionado, es uno de los primeros pasos. Comprender que por más que ahora seamos diferentes, también podemos aprender a lidiar con esto de otra manera. Siempre digo que si hay algo que no podemos solucionar seguramente lo podremos compensar, y es nuestra labor encontrar maneras alternativas de hacer las cosas, ensayar, equivocarnos, darnos el permiso para experimentar y tratar de explotar nuestro potencial, sin importar qué tan limitado sea este.

La sociedad…cuidado con la sociedad, no siempre lo que digan algunas personas será lo cierto, hay cosas que no valen la pena escuchar, sino aporta, sino ayuda, si nos empuja a sentirnos víctimas, definitivamente no será el camino que debamos emprender. Nuestro trabajo puede ser ayudar a concientizar a la sociedad, crear lugares con mayor accesibilidad, entender que hay actitudes que no sirven como burlarse de los demás, podemos tratar impartir amor y conocimiento acerca de todo lo que sucede a nivel de salud física y mental. Todos podemos aportar nuestro granito de arena desde nuestros diferentes roles.

La patología no limita tanto como nuestro convencimiento de que ya no podemos, si nos compramos este discurso y encima lo alimentamos nos vamos perdiendo y ahí nos convertimos en verdaderos discapacitados, tenemos la excusa perfecta para abandonarnos. Y es algo que no podemos darnos el lujo de hacer, todos tenemos una razón de ser, todos podemos encontrar significado en la adversidad, va a llevar tiempo, muchos procesos internos, tenemos que atravesar la rabia, la impotencia, el sentimiento de injusticia, pero cuando logramos dejar todo esto atrás comenzamos a renacer y podemos llegar a sorprendernos de nosotros mismos.

Vamos a elegir rodearnos de personas que aporten en nuestra vida, no de aquellos que nos empujen a quedarnos estancados, o que nos miren con condescendencia, necesitamos gente que nos apoye emocionalmente, que entienda nuestros tiempos, pero también que nos inspire y aliente a convertirnos en nuestra mejor versión.

Entiendo que a todos nos gustaría estar rebosantes de salud y nunca perder nada, pero uno tiene que aprender que la vida no siempre funciona como uno espera y que tenemos que hacer lo que podemos con lo que tenemos. El destino nos brinda las cartas, pero somos nosotros quienes elegimos cómo jugarlas y esta libertad de elección no nos la puede arrebatar nada ni nadie.

La patología no tiene que ser más limitante de lo que es. Quiero compartirle algunos ejemplos que demuestran que podemos ganar y convertirnos en ejemplos de vida.

Becky es psicóloga y directora del área de discapacidad de la Comunidad Israelita del Uruguay. Es cuadripléjica desde los cinco meses de vida.

Pablo Pineda, español, es la primera persona con síndrome de Down que obtiene un título universitario en Europa, tiene una licenciatura en magisterio y le falta poco para obtener una en pedagogía.

Nick Vujicic es un orador motivacional, predicador cristiano, y director de Life Without Limbs (vida sin miembros) una organización para personas con discapacidades físicas. Viaja alrededor del  mundo para llevar su mensaje de amor y aceptación.

Abraham Lincoln fue presidente de los Estados Unidos, padecía trastorno bipolar.

Y podemos nombrar muchos ejemplos más, estas personas son conocidas, pero cuantos héroes anónimos hay entre nosotros, la discapacidad no siempre se lleva por fuera, no siempre es algo que se pueda ver a simple vista y sin embargo puede estar ahí.

Para aquellas personas sanas que ahora se enfrentan a un cambio de vida, les digo que tengan paciencia, que busquen ayuda profesional, que se den el tiempo a adaptarse, a buscar nuevas posibilidades en ustedes. La aceptación, el amor y sobre todo el tiempo es lo que nos cura. No dejemos que el cuerpo y la mente nos jueguen en contra, todos podemos ser resilientes si decimos trabajar activamente en ello. Date tiempo para atravesar por la rabia, haz todo lo que tengas que hacer, pero sobre todo no te rindas, tú no sabes aún lo que eres capaz de hacer.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com