3 cosas que sabotean tu optimismo

El optimismo es una tendencia a interpretar las cosas que nos ocurren de una forma más justa y saludable, comprendiendo que todo lo malo termina. Veamos qué cosas están jugando en tu contra para acercarte a él.

Tu cerebro está programado para sobrevivir

Lamentablemente es perezoso, prefiere lo conocido, lo familiar, todo aquello que simplifique su trabajo de sistematizar información.

Además, está muy preocupado por mantenerte con vida, por eso recuerda a la perfección lo negativo y lo que te hace daño, torturándote con esa información en cada oportunidad que tiene.

Lo positivo, por su parte, resbala fácilmente porque para el cerebro no es importante que tú seas feliz, básicamente quiere que respires y no se preocupa demasiado por eso del bienestar emocional.

Los cambios no son de su agrado, ya para él suponen riesgo, sin embargo él posee una gran capacidad de cambiar, solo hay que esforzarse para lograrlo.

Es necesario entrenar a la mente para dominarlo, si entras en contacto con el conocimiento profundo de ti mismo, comienzas a mejorar la calidad de tus creencias y comportamientos, comenzarás a ganar la batalla y pasarás de simplemente sobrevivir a tener una vida de calidad.

No confiar en ti mismo

Una baja autoestima, falta de sensación de autoeficacia, creer que no eres suficiente, inseguridades, son terribles enemigos a la hora de enfocarte en las cosas que sí están en tu control.

Esta virtud es necesaria para sentirte más tranquilo y capaz, poder llevar a cabo las metas que te propongas y generar los cambios que necesitas para transformarte.

Minimizar tus logros

Constantemente desvalorizarte, creer que lo que has hecho no vale y que todos son mejores que tú, atentará contra esa confianza necesaria para despertar tu optimismo.

Todos tenemos logros y es altamente recomendable recordarnos nuestros éxitos a menudo. Recuerda cuando te recibiste, cuando fuiste capaz de mantener una amistad por años, cuando conquistaste un desafío de salud, cuando sobreviviste a la maternidad/paternidad, cuando eres capaz de hacer las cosas incluso aunque no quieras, cuando te respetas y pones límites sanos a los demás.

Son un sinfín de mini éxitos que posees, es tan sólo cuestión de aprender a mirarte y recordarte lo increíble que has sido capaz de crear.

Así que ten en cuenta estos enemigos, no caigas presa del pesimismo porque nada bueno encontrarás ahí.

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Lo que tú puedes hacer por tu cerebro

Nuestro cerebro está entrenado para focalizarse más en lo negativo que en lo positivo, pero con estos consejos podemos revertir esta situación.

 

El cerebro es adaptable, aprende de nuestras experiencias y gracias a ese aprendizaje puedes moldearlo para tu beneficio. Él está constantemente buscando malas noticias y se focaliza en ellas casi obsesivamente, esto cumple una función evolutiva para protegerte. Claro está que a veces esto se va de las manos y lo que en principio parece algo bueno termina siendo una fuente de inagotable pesimismo que te hace daño.

cerebroPara comenzar a contrarrestar esto, debes a propósito enfocarte en lo bueno, existen muchas cosas en tu vida grandiosas, el asunto es que no estás acostumbrado a quedarte pensando en ellas.

Si dedicaras tanto empeño en recordar y saborear lo bueno como haces con lo negativo, sin duda te sentirías más feliz.

Permitirte disfrutar los buenos momentos y focalizarte en los mismos por varios segundos prepara el cerebro para que seas más feliz. Si no te detienes en las cosas buenas, no les brindas el tiempo para que se afiancen y van perdiendo poder, no pasan a formar parte de tu memoria a largo plazo.

Preparar tu cerebro para absorber lo bueno es un proceso que requiere de práctica y constancia, debes pasar tiempo y obsesionarte con lo positivo para poder realmente adquirirlo.

Practicar el agradecimiento y el asombro por las cosas bonitas que te suceden, ayuda a incrementar tu estado de gratitud y por lo tanto te ayuda a ser más optimista.

Cuando tu mente te fuerce a obsesionarte en algo negativo debes aceptarlo, pero trata de inmediato prestar atención a encontrar una solución, intenta discernir qué puedes controlar y qué no de esa situación.

La felicidad es algo que por lo que vale la pena luchar, debemos aprender a sentirla plenamente para brindarle una riqueza emocional positiva a nuestra vida

¿Estás preparado para convertir a tu cerebro en uno más feliz?

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Entrenando nuestro cerebro para ser feliz

Rick Hanson es el autor del libor Hardwiring Happiness: The New Brain Science Of Contentment, Calm andEntrenando nuestro cerebro para ser feliz Confidence (“Cableando” felicidad: la nueva ciencia del cerebro de la alegría, la calma y la confianza). En esta obra nos comparte que cuánto más tiempo nuestras neuronas logren disparar emociones como la felicidad, la gratitud, la esperanza, más estas emociones quedan registradas y de una manera más intensa.

El problema radica en que nosotros tenemos una tendencia a quedarnos más enganchados  a las experiencias negativas que a las positivas; es así que no le brindamos el tiempo suficiente a lo bueno para que se pueda quedar fijado en nuestra memoria a largo plazo.

El cerebro tiende a reaccionar de una manera muy intensa ante las malas noticias, mientras que a las buenas las deja pasar más rápido. Nuestro cerebro está acostumbrado a detectar amenazas y debemos entrenarlo para poder sacar provecho de las buenas experiencias, ya que las situaciones positivas por las cuales atravesamos también contribuyen a nuestro crecimiento interno.

Para poder preparar nuestro cerebro a que esté receptivo a la felicidad es importante que podamos disfrutar del presente y atesoremos los momentos alegres de nuestra vida. Hay que transformar las experiencias positivas en recuerdos emocionales duraderos.

Todos los días atravesamos por momentos positivos, algunos sutiles, otros grandes, lo importante es tomarlos en consideración, apreciarlos, permitirnos sentir alegría, quedarnos extasiados y permitir que su intensidad quede prendada en nuestro cerebro. Las experiencias cotidianas son nuestras aliadas si sabemos apreciarlas. Cuando somos capaces de tomar en consideración las experiencias positivas nos sentimos más realizados, seguros, amados, respetados. La inseguridad cede su paso a la fortaleza que hay dentro de nosotros.

Si nos sentimos mal intentemos no quedarnos repitiendo el mismo monologo interno en nuestra cabeza que no nos conduce a nada, en lugar de quedarnos prendados del dolor vamos a insistir un poco en buscar experiencias de alegría o intentemos pensar el problema de una manera creativa. Ocuparse en vez de preocuparse, actuar antes que estar de brazos cruzados sumidos en el dolor.

Las experiencias positivas deben ser bienvenidas y vividas desde el asombro, como si fuéramos niños, viviendo algo con entusiasmo y alegría.

Gracias al mindfulness también podemos estar conectados con el presente y nos brinda la oportunidad de alejarnos de los pensamientos o sentimientos negativos que nos atormentan. Recuerden que el dolor es para transitarlo un tiempo, no quedarnos pegados a él y estancados.

Hanson también comenta que cuando necesitamos sobrellevar una situación por ejemplo médica, tendríamos que buscar experiencias positivas en torno a esta temática para poder quitarnos de encima la angustia o la ansiedad. Y así con todas las experiencias, busquemos una acorde a lo que debamos superar.

Nuestro cerebro a veces puede ser nuestro enemigo, años de evolución nos han preparado para lo peor y para sobrevivir, pero sobrevivir no es vivir y es hora de darle paso al bienestar, abrazando las experiencias positivas, sencillas o gigantes, para que nuestra mente juegue con nuevas cartas y vivamos desde la felicidad.

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com