La separación: cómo manejar la situación con los hijos

Ante una separación, ambos padres deben ser muy cuidadosos con cómo se desenvuelven, ya que deben intentar hacer las cosas lo mejor posible por el bienestar de todos.

 

Uno se divorcia de su pareja, pero no de sus hijos. El vínculo que tenemos con ellos esseparados para toda la vida pero no necesariamente incondicional, el amor de nuestra prole no es un derecho adquirido, debemos ganarnos su respeto y su cariño de manera saludable. El primer paso es no dejarlos de lado a pesar de que ya no quieras saber nada con tu pareja. Aclaro que no siempre se da esta situación, pero algunas personas han caído en esta actitud y por eso lo menciono.

En los momentos previos a la separación, que pueden durar desde años a meses, los conflictos de pareja están a la orden del día. Debes intentar evitar a tus hijos presenciar estas discusiones. Nunca hables mal de tu pareja, ya que ellos deben estar por fuera de las problemáticas conyugales.  No es necesario demostrar quién es el mejor o el peor de la historia. A los niños les duele escuchar hablar mal de su papá o de su mamá, no aporta en nada y debes aprender a separar las cosas.

Al comunicar la noticia de la separación lo recomendable es que lo hagan los padres juntos. En el caso de los niños pequeños, es bueno hacer énfasis en que no es por culpa de ellos que esto ha ocurrido, ya que su imaginación fácilmente echa a volar.

Deja que tu hijo asimile la información, a su ritmo te harán preguntas, entiende sus reacciones pacientemente. Recuérdale todo el tiempo cuanto lo amas y lo importante que es para ti.

En algunas ocasiones el niño quiere que los padres regresen a toda costa, harán comentarios repetitivos en torno a esta temática y algunos pueden llegar a ser demasiado insistentes. Ten paciencia y explica las veces que sea necesario cuál es la realidad de la situación.

 

Cuando la separación se concreta es necesario que ambos padres respeten ciertos lineamientos para la educación positiva de sus hijos, reglas como los límites, rutinas, horarios, etc, deben estar conversadas de antemano y aplicadas de la manera más pareja posible.

 

Debes explicarle a tu hijo que tendrá momentos de felicidad con cada uno, habrán momentos especiales con mamá, otros con papá, y él podrá estar bien a pesar de que sus padres ya no estén juntos.

Las separaciones nunca son sencillas, aunque puede ser un proceso menos doloroso si se hacen las cosas con calma, con mucho dialogo y madurez. Recuerden que una vez se eligieron y el producto de su amor es ese hijo, hija o hijos. Que ya no exista amor romántico entre ustedes no quiere decir que no puedan hacer lo mejor y lo necesario para ellos.

 

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Cómo superar un divorcio

Cómo superar un divorcioEl divorcio es un proceso doloroso, requiere de tiempo para poder procesarlo y de adaptación para poder reacomodarnos a todos los cambios, no solamente emocionales, sino también económicos y sociales. Vamos a sentirnos abandonados, con la autoestima por el suelo, vamos a devaluarnos pensando qué fue lo que hicimos mal o por qué no somos suficiente para el otro.

No reprimas tus emociones, es lógico que vas a sentirte mal, date tu tiempo con calma para poder resurgir. Intenta expresar estas emociones a medida de que surjan, con las personas adecuadas.

El tiempo de recuperación varía de persona a persona, en algunas situaciones el duelo puede durar incluso tres o cuatro años. Debemos tener en consideración que en todo proceso de recuperación vamos a tener tropiezos, vamos a estar bien algunos días, luego sentir que el mundo se nos derrumba para luego volver a tener el dominio de nuestra vida hasta que finalmente llegue el día donde la aceptación y el cierre es completo.

Intenta que los cambios que debas establecer sean paulatinos, ve lo más despacio posible. Busca ayuda de familiares, amigos o un profesional de ser necesario para que no tengas que atravesar por esta fase tú solo. Retoma contacto con viejos amigos, evita aislarte porque eso solamente hace que te regodees en tu propio sufrimiento.

Al no tener la mente demasiado clara por el dolor y la angustia, que suelen ser muy abrumadoras, sería conveniente establecer prioridades y hacer listas de las cosas que tienes que hacer, ya sean éstas grandes o pequeñas.

El divorcio puede herir nuestro orgullo, aunque debemos tener muy en claro que si una relación se terminó es porque no estaba funcionando, y quedarse esclavizado a un vínculo que nos hace daño a la larga es peor que seguir viviendo en ese status quo que creemos seguro y reconfortante.

Nuestra prioridad será cuidarnos, aclarar nuestra mente y despejar nuestras emociones. Intentemos generar cambios positivos en nuestra rutina, hacer cosas que no intentamos antes, generar espacios propios para que disfrutes. A pesar de no sentirte completamente enérgico, retoma actividades que te generan disfrute, es importante pelear un poco esa sensación de anhedonia para que no se retroalimente y nos consuma.

Sana tus heridas antes de embarcarte en una nueva relación, la mente tiene que tener elaborado todo el tumulto emocional por el cual has atravesado, de lo contrario simplemente evitas u ocultas el dolor, quizás trayendo consecuencias aún peores a futuro.

Aprende de la experiencia, más allá de que ahora es demasiado doloroso para comprenderlo, todo sirve para algo, aprendemos de todo lo que sucede e incluso de las peores adversidades podemos renacer victoriosos.

Cuando decidimos divorciarnos, en caso de que tengamos hijos, aquí en este artículo encontrarán consejos para discutirlo con ellos: El divorcio y los niños.

El proceso de duelo

El divorcio nos conducirá a sentir que perdimos al otro, al producirse una ruptura además de tener que aceptar que perdimos a quien amamos, también debemos sepultar nuestras antiguas esperanzas y proyectos que habíamos asociado a esa relación. Es muy frecuente sentir que perdimos el tiempo estando enamorados de la otra persona, nos sentimos presas de la frustración y creemos que todo lo que invertimos emocionalmente fue en vano.

Dentro de las distintas fases de duelo que vamos a atravesar encontramos:

  • Negación: Negar que la relación finalizó. Puedes incluso sentir que la ruptura no es cierta o experimentar obsesiones a que las cosas sean como antes, a como de lugar. Es probable que experimentes ansiedad, insomnio, mareos.
  • Culpa: Emoción compartida por ambos integrantes de la pareja. Debemos ser concientes de lo que no funcionó en esa relación, hacernos cargo pero no desde una culpa negativa, sino desde el perdón hacia nosotros mismos y el aprendizaje para poder vivir una relación más plena y saludable en el futuro.
  • Desesperanza: Llega la realidad, la pérdida se hace palpable. Podemos sentirnos vacíos y sin esperanza de volver a amar.
  • Rabia: Quedarse atado al rencor no es sano, debemos cambiarlo por aceptación y aprender a dejar a ir al otro. Si aún nos genera algo la persona, es porque nuestras emociones no están tan elaboradas como creemos.
  • Aceptación: Aceptar que la relación terminó y que somos capaces de  vivir sin el otro. Somos fuertes y podemos continuar con nuestra vida, incluso dar comienzo a una nueva etapa o redescubrirnos en este proceso.

La situación de divorcio también es una oportunidad para entender cómo nos vinculamos a nivel afectivo con los demás, ¿somos demasiado fríos, demasiado dependientes, demasiado egoístas, demasiado entregados? Al conocernos tenemos la oportunidad de pulir esos aspectos nuestros que nos pueden perjudicar a la hora de estar en pareja.

El divorcio es una oportunidad de comenzar de nuevo, de recuperar nuestra autoestima en caso de haber vivido una mala relación. De poder experimentar qué nos trae el futuro, qué nuevas experiencias podemos vivenciar.

Sin importar qué tan intensas sean las emociones de dolor y pérdida, somos capaces de salir adelante. Todo lo malo termina, el tiempo transcurre, las heridas sanan, la sabiduría queda.

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com