Actividades, otro tip de felicidad

Vivimos en una sociedad que nos empuja al consumismo, a ser competitivos, a compararse constantemente con los logros de los demás, a tener un hogar y un trabajo perfectos. Estos elementos podrían englobarse en la categoría de valores extrínsecos. La presión por alcanzar estos valores, lejos de brindarnos paz y armonía, comienzan a ser tortuosos elementos que nos conducen a la ansiedad y depresión. Al contrario de lo que popularmente se cree, lograr estas cosas no aseguran la verdadera felicidad, la que radica en los lugares más sencillos. Es válido tener ambición y desear mejorar el status social o las comodidades que nos rodean, simplemente no hay que confundirse y creer que si no logramos estas cosas somos unos fracasados, o que cada vez necesitamos más y más para ser completos. La felicidad no se encuentra en el exterior ni en lo que los objetos puedan brindar, la felicidad yace en nuestros valores intrínsecos, en tener una vida con propósito, en realizar las actividades que realmente nos agradan y en donde perdemos la noción del tiempo, en saber saborear las bendiciones que ya tenemos. Cuando nos concentramos en crecer como personas, inevitablemente nuestro exterior se convierte en un lugar más rico y haciendo lo que realmente nos agrada e identifica, es como podremos alcanzar naturalmente las cosas que necesitamos.

La vida está repleta de situaciones naturales que pueden hacernos ser felices, como encontrar a nuestra alma gemela, mudarnos a donde siempre hemos soñado, recibir un aumento de sueldo. Estas circunstancias si bien son enriquecedoras, muchas veces comienzan a perder fuerza con el paso del tiempo, vamos habituandonos a ellas y no sentimos la misma emoción que sentimos la primera vez que vivimos la experiencia. Incluso el ganar la lotería te hará feliz unos meses, pero luego de que la alegría de ganar ya se extinguió, volverás a experimentar el mismo nivel de felicidad de antaño. Es por estas razones que los invito a realizar actividades que incrementen su felicidad actual.

Las actividades, gracias a su naturaleza intencional, implican esfuerzo y sus efectos son más permanentes a lo largo del tiempo. No son algo que se generan casualmente, son actos que implican conciencia y acción. Lo que debemos tener en cuenta al momento de escoger una actividad es que ésta tiene que ser la adecuada para nosotros, no todos tenemos los mismos intereses y nuestras motivaciones pueden variar también con nuestra edad, así que el primer paso es identificar qué es lo que más se adecúa a nuestros gustos.

Al comenzar una actividad ésta requerirá de esfuerzo de nuestra parte, no solamente el primer esfuerzo para dar comienzo a la misma, sino para que una vez escogida no abandonarla al poco tiempo. Muchas actividades se relizan mejor y tienen más posibilidades de mantenerse si las realizamos en la compañía de alguien más. Debemos tener cuidado a la habituación, esto quiere decir al acostumbramiento que conduce a la falta de interés,  desmotivación y falta de placer, para evitar esto simplemente debemos pensar en maneras distintas de implementar nuestra actividad. Si has escogido dar paseos por el parque no sigas siempre la misma ruta, si quieres ir al gimnasio siempre practica rutinas distintas o prueba clases donde no hayas participado.

El tiempo es otro factor a tomar en cuenta, estas actividades no pueden hacerse demasiado seguido ya que conducen al aburrimiento, debes encontrar el balance para realizarlas en ciertos días y horarios que no excedan la cantidad de tiempo donde ya podría convertirse en un acto tedioso.

Hoy mismo puedes comenzar a planificar las actividades que te gustaría realizar, la felicidad es algo posible de alcanzar y a veces obtenerla es más fácil de lo que creemos.

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

La culpa, nuestra enemiga

Yo hago lo mío y tu haces lo tuyo

No estoy en este mundo para llenar tus expectativas

Ni tú estas en el mundo para llenar las mías

Tú eres tú y yo soy yo

Si casualmente nos encontramos será hermoso

Si no, no importa.

Fritz Peris

Solemos sentir culpa, quedamos atrapados bajo el peso de este molesto sentimiento que puede convertirse en un verdadero obstaculizador de nuestra felicidad. Si bien no somos perfectos y al equivocarnos podemos llegar a lastimar a alguien, solemos abusar del sentimiento de culpa más para castigarnos a nosotros mismos que para resarcir a quienes hemos infringido.

Existen situaciones donde es lícito experimentarla, ¿pero que sucede cuando comenzamos a sentirla cuando no deberiamos? La culpa mal utilizada nos hace sentir que no servimos para nada, que no somos lo suficientemente buenos, que no somos merecedores de amor, que somos crueles.

Una de las raíces de la culpa es el miedo al abandono. Buscamos ser amados y con tal de lograr ese objetivo, moldearemos nuestra personalidad de acuerdo a las personas que nos rodean y las circunstancias, realizaremos actos que no queremos, entregamos nuestra esencia en pos del ideal de que otra persona nos acepte por entero. Lo irónico de todo esto, es que al perseguir los deseos de los demás, vamos generando rencor hacia nosotros, ya que es imposible agradarle a todos a pesar de que sigamos fielmente sus caprichos. Es desgastante pensar todo el tiempo en cómo agradarles a los otros, cómo actuar para que nos aprecien, medir nuestros comportamientos, nuestras actitudes, sólo para que nos amen incluso hasta los extraños. Esa hambre de amor no puede ser apagada con el amor incondicional de los demás, sino que tiene que ser satisfecha por nuestros propios medios. Hasta que no aprendamos a amarnos, respetarnos y sernos fieles a lo que realmente queremos, siempre caeremos en la tentación de convertirnos en seres volubles a merced de las órdenes de los ajenos.

La culpa puede manifestarse tanto a nivel emocional, físico o mental, mediante dolores de cabeza, presión en el pecho, nervios, agresividad intensa, autorreproches.

Existen tipos de personalidad más propensas a sentir culpa excesiva, como aquellos quienes presentan rasgos obsesivos. Todo comienza gracias a que establecemos un ideal demasiado exagerado como para poder alcanzarlo en la realidad y eso va generando dolor, ya que entramos en conflicto con lo que deseamos ser y con lo que somos en la realidad.

Debemos dejar entrar el equilibrio en nuestras vidas y aceptar la complejidad de las experiencias, nada es absolutamente bueno o malo. Hay que desechar el pensamiento negativo que no deja ver más allá de nuestras propias narices y nos limita en cada área de nuestra vida. Ser extremadamente estrictos con nuestros actos y siempre buscar acatar las normas de los demás a pesar de que no queramos, simplemente hacerlo porque es lo correcto contribuye también a paralizarnos emocionalmente. No podemos perder el tiempo y la energía en intentar arreglar la vida de todo el mundo, esas fuerzas las necesitamos volcar en nosotros para fortalecernos y una vez que lo logremos, ahí si poder ayudar. La búsqueda de la perfección se convierte en una trampa muy difícil de escapar, caemos en una utopia que jamás será alcanzada ya que la perfección no existe y eso está bien.

Teniendo en cuenta estas cosas, debemos observar la culpa bajo la lupa del análisis, desentrañar por qué sentimos lo que sentimos y si estamos en lo cierto de sentirnos tan mal. Este sentimiento se convierte en un peso que nos arrastra a la tristeza y no es necesario que siempre estemos pendientes de qué hacemos, qué decimos, para agradar a los demás. Si vives tu vida bajo la sombra del deseo ajeno, jamás tendrás la oportunidad de comprender cuán maravilloso puedes llegar a ser si tan sólo comenzaras a pensar de acuerdo a la armonía de tus propias ideas.

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com


Pautas para manejar conflictos

Hosted by imgur.com

Cuando mantenemos una relación cercana con otra persona así como nos es posible conocer aspectos suyos que nos agraden, también tenemos mayor oportunidad de encontrar otros que nos desagraden. Teniendo lugar desencuentros y hasta conflictos de intereses. ¿Pero qué tan cautelosos somos a la hora de emitir juicios e intentar establecer acuerdos? ¿Y cómo reaccionamos cuando nos realizan planteos que no nos simpatizan?

Si en verdad queremos dar lugar a un proceso de cambio con los demás, nuestras críticas deberán ser constructivas comprendiendo en primer lugar, respeto. El cual por supuesto, va más allá de expresarse con un lenguaje educado y evitar insinuaciones hirientes y sin contenido.

La crítica respetuosa significa asimismo, explicar claramente nuestro punto de vista, argumentar por qué pensamos lo que pensamos y sentimos lo que sentimos, invitando al otro a ponerse en nuestro lugar. De esta forma, es muy probable que la otra parte tenga la misma actitud para con nosotros, pudiendo así tener lugar una interacción constructiva que apunte al entendimiento y al pensar juntos. Siendo mucho más factible entonces, lograr mejores resultados y un relacionamiento más cooperativo.

Al enfrentar una situación en la que te sientes muy molesto por la actitud de otra persona, lo mejor que puedes hacer es calmarte antes de actuar. Controlar el enojo te permitirá disminuir significativamente las posibilidades de cometer errores y terminar diciendo o haciendo cosas con las que en realidad no te sientas identificado o no desees cultivar. Luego, antes de entablar diálogo, piensa bien qué es lo que quieres comunicar y qué objetivo deseas alcanzar con ello. Una vez tengas estos dos puntos en claro, estarás en condiciones de preguntarte acerca de la estrategia más conveniente para iniciar el diálogo y favorecer la receptividad del otro.

Si resulta que eres tú el blanco de críticas agresivas, fíjate si simplemente se trata de una agresión o si en realidad tu interlocutor está queriendo realizar sugerencias sólo que las plantea erróneamente. Si sucede este último, reformulen juntos su planteo de manera que quede claro lo que pretende y lo innecesario de transmitirlo agresivamente. En caso de que critique aspectos de ti que en realidad no le incumben, como tu personalidad, para disminuir la tensión y no hacer viable una discusión puedes por ejemplo, preguntarle en qué le afectan.

Resolviendo diferencias

Algunas tácticas que ayudan a resolver conflictos y son plausibles de adaptarse a distintos tipos de relaciones tales como laborales, amistosas, de pareja u otras son;

* Expresarse de forma no intimidatoria: permite alejarse del terreno de las amenazas.

* Comparar: según sus puntos de vista, ¿qué ha cambiado y desde cuándo?, ¿quiénes son los más afectados y cómo se procede entonces?

* Analizar la energía: en caso de tratarse de una discusión acalorada, donde ambas partes ponen mucha energía en hacer prevalecer lo que piensan, es conveniente preguntarse a qué se debe esa demostración emotiva tan notoria. A pesar de que quizás en un primer momento la respuesta a esta pregunta pueda parecerte obvia, si realmente indagan en este punto pueden encontrar cosas que no esperaban que surgieran.

* Recordar aspectos positivos: ante la dificultad de entendimiento es importante no olvidar las cosas que se tienen en común y que hacen elegir pasar tiempo juntos. En el caso de relaciones amistosas o amorosas, es necesario recordar lo que los unió, lo que se valora del otro. Si se trata de tu trabajo, piensa en las cosas que te agradan del mismo y qué podrías hacer para extender esa sensación de satisfacción a otras tareas. Esto ayudará a salir de los aspectos negativos y a encaminarse  hacia soluciones constructivas.

* Contemplar diferentes soluciones: planteando ambas partes posibles alternativas para salir del conflicto y considerando lo más detalladamente posible qué consecuencias habrían y cómo creen que sería su relacionamiento si efectivamente se produjeran esas modificaciones. Luego amplíen el contexto, e imaginen qué repercusiones tendrían esos cambios en quienes forman parte de su entorno y cómo se sentirían con eso, ya que todas nuestras interacciones están interconectadas. Si se realizó el paso anterior, es considerablemente más probable que las propuestas de solución sean más positivas y reemplacen argumentos trillados.

A fin de que se produzca un acuerdo, es necesario que ambas partes estén dispuestas a avanzar. Los objetivos del acuerdo en muchos casos, promueven una transformación de la relación.

Consejos para estudiar mejor

Hosted by imgur.com

Existen numerosas técnicas de estudio cuyo fin es optimizar el rendimiento y el aprendizaje. Quizás hayas tenido oportunidad de conocer algunas de ellas, ¿pero qué pasa con lo que sentimos y pensamos a la hora de estudiar? Tal como lo hemos mencionado en más de una ocasión, nuestra manera de proceder en una situación está estrechamente vinculada a las ideas que tenemos acerca de la misma.

Los pensamientos guardan una relación directa con las emociones y acciones, y el caso del estudio no es la excepción. Hoy nos detendremos en algunos puntos específicos que hacen a las condiciones psico – físicas básicas para estudiar, y que sin embargo en la práctica no es extraño que se descuiden.

* Motivación: es esencial para un buen desempeño, recordemos en primer lugar en qué consiste. Las personas se movilizan procurando lograr lo que desean o bien intentando evitar lo que les desagrada o atemoriza. Entonces, todos podemos ser motivados considerando estos dos polos, mediante incentivos positivos tales como reconocimientos, premios u otros, o empleando incentivos negativos como por ejemplo castigos ya sean reales o temidos.

La motivación como proceso, también puede ser contemplada como la búsqueda de niveles de equilibrio cada vez más complejos. Eso se debe, a que cuando se logra alcanzar un objetivo suelen plantearse a partir de ahí nuevas metas que acostumbran a aumentar en complejidad, lo que por supuesto conlleva nuevas responsabilidades. Simplemente, no soportamos llevar una vida sin propósitos por lo que procuramos realizar tareas significativas tanto para nosotros como para los demás.

El tipo de motivación más conveniente a cultivar aquí, no es aquella por la que estudiar tiene el incentivo de eludir malas notas y complicaciones, sino la motivación positiva donde además de aprobar cursos se busca especialmente un mayor y mejor conocimiento habiendo un disfrute en esa búsqueda. En este caso, la receptividad y comprensión de lo que se está aprendiendo aumentan notoriamente. Tal disposición, tiene un efecto digamos contagioso, ya que tiende a hacer que las respuestas e interacción en general con docentes y compañeros sean más cooperativas.

* La habitación: es una parte elemental de las condiciones ambientales que nos afectan y que por tanto no debería dejar de atenderse bien. Es necesario que esté bien aseada, ventilada, con temperatura moderada y sin ruidos. El escritorio debe tener espacio suficiente como para apoyar los brazos y útiles con comodidad, evitando objetos que puedan distraer como revistas o el teléfono móvil. Si la luz es natural mejor, de lo contrario debe ser blanca y proceder del lado contrario de la mano con la que se escribe. La silla debe ser dura y tener respaldo, si resulta incómoda o demasiado confortable será un factor que disminuirá el rendimiento, reduciendo también el tiempo de aprendizaje.

* Estudio en bloques: es una táctica muy útil a la hora de minimizar distracciones y optimizar nuestra administración del tiempo. Consiste simplemente en dividir el tiempo en que sólo estudiamos en bloques de por ejemplo, 30 minutos con una pausa de 10 minutos entre cada uno. Es importante efectivamente realizar esa pausa, ya que de lo contrario nuestra mente se la tomará de todas formas pero sin que podamos controlarlo, lo que dificultará volver a concentrase luego.

Al emplear esta estrategia, nos predisponemos a dejar cualquier posible distracción que pueda surgir para los minutos de descanso, siendo así como se produce el reforzamiento para estudiar. Es más, los conductas reforzadoras serán justamente aquellas con las que más disfrutamos distraernos, quizás escuchar música u otras, ¿cómo?, programándolas para el descanso. No obstante, ten en cuenta que no deberán exceder los 10 minutos de pausa.

* Sobre el tema: es importante, en especial cuando recién comienzas a conocer un tema, que observes cómo te sientes respecto al mismo cuando lo estudias a solas, de modo que un genuino interés de tu parte no quede por ejemplo, opacado por una mala relación con un profesor o por alguna otra circunstancia relativa al contexto académico.

Procurar un balance entre la seguridad e inseguridad o hasta quizás ansiedad, que pueda despertarnos un tema o materia, permite estar en condiciones de evaluarlo y abordarlo de forma más eficaz.

Consultas gratuitas

La psicología debe estar al alcance de todos, debemos encontrar una solución a ese problema que está obstaculizando nuestro derecho a ser feliz, por eso he decidido lo siguiente.

Para quienes viven en Uruguay estaré implementando a partir de hoy consultas gratuitas via teléfonica que tendrán el costo tan sólo de la llamada local. Serán realizadas todos los miércoles de 16.30 a 18:00 a través del teléfono 707-76-99.

Las preguntas deben ser puntuales ya que esto no es una terapia sino un consejo psicológico sobre una temática específica.

Espero sus consultas, hoy puede ser el día para comenzar a cambiar tu vida.

Tus emociones positivas al máximo

La felicidad en el aquí y ahora está constituida por dos estados distintos,  los placeres y las gratificaciones. Los primeros tienen un componente emocional y sensorial e implican escaso pensamiento o ausencia del mismo. Las gratificaciones por su parte, hacen que estemos inmersos en ellas y que en cierta manera perdamos la conciencia propia. Aquí están presentes los pensamientos, las interpretaciones, están relacionadas con la puesta en práctica de nuestras virtudes y fortalezas.

No es fácil basar nuestra vida sólo en placeres ya que los mismos son efímeros y además nos acostumbramos a ellos, lo que hace que pierdan su efecto demasiado rápido.

Para poder sacar provecho a estos placeres debemos introducirlos en nuestra vida tanto como nos sea posible, la clave radica en que transcurra más tiempo entre estas experiencias. Si usualmente adoras el helado y lo consumes cada tres o cuatro días, comienza a hacerlo cada seis o siete.  La sorpresa y el espaciamiento logran que no nos acostumbremos a esos placeres y que no pierdan su fuerza.

Debemos aprender a saborear cada momento placentero, hacernos concientes de su presencia y prestarle atención.  Existen cinco técnicas que nos conducen a llevar a cabo esta meta:

  • Compartir experiencias placenteras con otras personas
  • Guardar la experiencia en la memoria, mediante fotografías o escogiendo algún recuerdo fisico del lugar o del evento, ya sea una piedra, una flor.
  • Autoelogio, hablar con los demás de lo vivido y decirles lo importante que era para ti llevar a cabo esto en tu vida.
  • Agudizar la percepción, concentrarse especialmente en ciertos detalles.
  • Ensimismamiento, permanecer absorto sin pensar en nada, solamente nos concentramos en lo que estamos sintiendo.

Presta especial atención a todo lo que te rodea, usualmente vamos perdidos en nuestra rutina como si estuvieramos en una especie de piloto autómatico. No  nos detenemos a ver las formas extrañas de las nubes en el cielo, o el juego de un par de cachorros en el parque, ni siquiera la sonrisa de quienes conversan alegremente. Hay que desacelerar nuestro estado mental, siempre estamos pensando en lo que tenemos que hacer mañana, o dentro de diez minutos. Nos resulta difícil silenciar nuestros pensamientos y sólo disfrutar lo que está pasando ahora, en este preciso minuto, segundo.

En cuanto a las gratificaciones podemos decir que están relacionadas con la buena vida, se caracterizan por hacer nacer en nosotros un estado de ensimismamiento, nuestra conciencia es como si se apagara y hay una total ausencia de emociones.  Las gratificaciones pueden incluso no brindarnos disfrute en ese mismo momento, pero cuando las recordamos nos encantaría volver a repetirlas.

Entre las gratificaciones encontramos actos de caridad, escribir un libro, prepararnos para un examen extremadamente importante, bailar, etc. Las tareas incluirán un reto para nosotros y requerirán de nuestra habilidad, estamos concentrados y apuntamos a ciertos objetivos, nos implicamos de manera profunda, el tiempo se detiene. Estamos en un estado de fluidez. No hay emociones positivas en el momento, ya que más que nada es nuestro pensamiento el que nos está dominando.

Cuando nos dejamos llevar por el mundo de las gratificaciones, estamos invirtiendo en nuestro «capital psicológico», en nuestro crecimiento, en nuestro futuro.

Las gratificaciones en definitiva enriquecen mucho más nuestra vida que los placeres. Tendemos a la felicidad instántanea, pero la verdadera felicidad radica también en nuestro esfuerzo. Las recetas rápidas traen consigo depresión y desilusión. Debemos ejercitar nuestras virtudes, detectar nuestras fortalezas y ulizarlas en pos de nuestro bienestar.

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Emociones positivas y sus ventajas

Aunque no lo crean, las emociones positivas juegan un papel muy importante en nuestra evolución ya que incrementan, a la vez que hacen más perdurables, nuestros recursos sociales, intelectuales y físicos.  Gracias a estas emociones nuestra actividad mental es abierta, creativa y estamos dispuestos a darle una oportunidad a las nuevas ideas y experiencias. Las personas con actitud positiva se muestran más generosas y su manera de pensar se concentra en resaltar lo que está bien, lo bueno que ha sucedido.

La felicidad trae consecuencias agradables en todos los ámbitos de nuestra vida. Estudios han demostrado que las personas que son felices con su trabajo son las más productivas y además quienes suelen percibir ingresos más elevados.

Al tener un estado de ánimo positivo, estamos armándonos de un escudo protector ante las situaciones adversas de la vida. Las personas felices soportan mejor el dolor que los demás y son más precavidas en cuanto a su salud y su seguridad. Cuentan también con una vida social intensa y son más altruistas que las personas infelices, esto sucede porque cuando estamos tristes nos tornamos introvertidos, desconfiados y estamos demasiado ocupados en nuestro propio dolor como para pensar en el bienestar de los demás.

Al sentir emociones positivas no solamente estamos disfrutando nosotros, sino que vamos creando una predispoción a hacer sentir al resto de las personas a nuestro alrededor más  cómoda en nuestra compañía. Estaremos dispuestos a disfrutar del amor, la salud, la amistad, el cariño. Ganamos nosotros e indudablemente ganan los demás. Una madre contenta hará que su hijo crezca seguro y feliz. Un marido conforme con su vida hará sentir a su esposa especial y amada.

Las emociones positivas pueden incrementarse en nuestra vida, ¿cómo lograrlo? Eso lo leeremos en el próximo artículo.

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Un tip de felicidad

Martin Seligman y sus colaboradores llevaron a cabo un experimento, todo comenzó cuando en medio de una de sus clases en la universidad se suscitó un apasionado debate acerca de qué era lo que producía más felicidad, si enfrascarse en actividades netamente placenteras o realizar un acto de caridad, ayudar a alguien de alguna manera.

Los estudiantes se sorprendieron al descubrir que en realidad las actividades que más le causaron alegría fueron aquellas que exigieron un uso de sus fortalezas personales en pos del beneficio de otra persona.

La diferencia entre estos actos radica en que realizar un acto de bondad es una gratificación y no un placer. Es un acto que nos conduce a explotar nuestras fortalezas, es un compromiso total con el otro. Todos poseemos fortalezas características que utilizadas a diario van condimentando nuestra rutina con alegría.

Una joven estudiante comentaba que había ayudado a su sobrino a relizar su tarea de aritmética y luego de haber realizado aquel acto, por el resto del día estuvo sonriendo, se sintió más perceptiva hacia los demás y la gente se sintió cómoda con ella.

Para ayudar no se necesitan actos heróicos, ni donaciones estrafalarias, el secreto radica en las cosas más sencillas. Una sola palabra incluso puede lograr la diferencia. Hacerle sentir a los demás que valoramos sus logros, que no están solos, una sonrisa, un cálido saludo, el respeto, un sinfín de oportunidades se nos presentan a lo largo del día para hacer la diferencia.

Hasta podríamos pensar que el acto de la bondad es un tanto egoísta en el sentido de que nosotros también nos vemos beneficiados, pero hay que tener en cuenta que un poco de egoísmo nunca está de sobra, en especial cuando también hacemos sentir especial a alguien.

La verdadera felicidad radica en vivir una vida con sentido, sirviendo a algo, teniendo un propósito. Podemos comenzar hoy mismo a trazar el camino hacia una vida más alegre y completa, sólo necesitamos una palabra, un gesto, y estaremos dirigiéndonos hacia nuestra meta más preciada.

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Importante vs. Urgente: estableciendo prioridades

Hosted by imgur.com

A fin de sentir que estamos encaminados hacia esos objetivos que queremos lograr, es importante que lo que nos resulta urgente no termine desplazando aquellas cosas que consideramos verdaderamente importantes. 

¿Pero cómo lograrlo cuando parece que las urgencias no nos dejan otra alternativa más que atenderlas? Esas situaciones que tanto nos atrapan, además de provocaros muchas veces estrés, por lo general forman parte de nuestra vida cotidiana. Al resultarnos como una especie de pulpo que no nos deja escapar, terminamos por no focalizar nuestra energía en áreas trascendentes para nosotros como la familia, el crecimiento personal y profesional, la salud, entre otras.  

¿En qué se diferencian?

Las cosas urgentes suelen hacerse notar de inmediato e incluso puede resultarnos molesto no atenderlas en el momento. No obstante, es interesante notar que muchas veces lo que satisfacen no son nuestros propios deseos, sino los de los otros y en varias ocasiones, en el fondo no son trascendentes. Son una suerte de estímulo ante el cual, simplemente emitimos una respuesta.

Mientras que lo importante, implica por lo general progreso a nivel personal. Se relaciona con nuestros valores, con nuestras metas y con la construcción que queremos hacer de nosotros mismos. Por tanto, amerita una reflexión profunda acerca de lo que queremos alcanzar, los motivos y los medios para hacerlo.

Sugerencias para que las urgencias no se conviertan en obstáculos

* Teniendo en cuenta que deberemos actuar para que nuestras metas se concreten, marcar plazos para dichas acciones resulta muy útil a la hora de establecer un orden. Ya sea que te propongas pequeños plazos diarios, semanales, quincenales y/o mensuales.

* Pregúntate, de todas las cosas que te importan, ¿cuál es aquella que más te importa o que te gustaría concretar primero? Y de ésto que acabas de identificar, ¿hay alguna parte que te interese más? ¿Qué acciones estás tomando entonces al respecto?

Por ejemplo, supongamos que deseas realizar más ejercicio y para ello luego de tu horario laboral, te has propuesto realizar por lo menos una caminata diaria de una hora. Si al cabo de digamos, un mes, te parece que no ha servido de nada, sería pertinente que te respondieras con honestidad, ¿la has estado cumpliendo regularmente luego de los primeros días?, ¿o resulta que varias veces la suspendiste para atender demandas de los otros? Si es así, fíjate atentamente cuántas de esas exigencias en verdad no podían esperar una hora o realmente requerían de tu participación.

* Redactar una lista de actividades significativas que desees realizar y estén vinculadas a tus objetivos, tal como lo hemos mencionado en otros artículos, es de mucha ayuda. En especial si la mantienes cerca y la revisas a menudo, incluso si tus prioridades cambian, tendrás entonces la oportunidad de reflexionar acerca de esos procesos de cambio. Procura que tu lista no sea demasiado extensa, de manera de asegurarte de que realmente contenga tus objetivos más relevantes de acuerdo al tiempo con que dispones para alcanzarlos.

No olvides que realmente puedes decidir acerca de la forma en que quieres administrar tus jornadas. Para ello, te recomiendo leer mi artículo Venciendo la postergación.

 

Piensa lo mejor

Hace unos días estaba tomando un capuccino en una coqueta cafetería de mi ciudad. Cuando la mesera me dio la cuenta ni siquiera la miré ya que sabía lo que había consumido y le di mi dinero de inmediato, cuando regresó el cambio se alejaba bastante de lo que yo había calculado, amablemente se lo hice notar, se solucionó el problema rápidamente, le dejé su propina y me retiré.

Este espisodio trivial me hizo reflexionar en cómo nuestra mente funciona y cómo siempre solemos pensar lo peor de las personas. Conozco gente que sé que hubiese reaccionado furiosa o sin la más mínima duda considerarían que ella lo hizo a propósito. Yo no pensé de esa manera ni por un segundo y les  propongo a ustedes pensar pensar más allá.

Los pensamientos que nos pueden venir en este momento son los siguientes: fue un simple error y nada más. También podemos pensar que pudo haberlo hecho intencionalmente pero aquí les propongo pensar en lugar de juzgar, que intenten colocarse en la posición del otro. ¿Ella necesitaba el dinero? ¿Estaba demasiado agobiada por cuentas, demasiadas horas de trabajo con mala paga, esconderá cierta tristeza detrás de esa sonrisa? Como no lo sabemos no podemos juzgarla, como no lo sabemos no podemos asumir lo peor de los otros.

En nuestra vida diaria a veces podemos ser insolentes o impacientes con los demás, sin comprender a veces que los otros también están cansados y tienen sus propios problemas y sus días de mal humor. Si todos comenzamos a ladrarnos en vez de sonreír, vamos entrando en un círculo vicioso que solamente hará que nuestro día vaya de mal en peor. Una sonrisa, una palabra de aliento o reconocimiento, pueden obrar milagros en el estado de ánimo de alguien. Y todos sabemos que cuando hacemos gestos lindos por los otros nos sentimos inevitablemente mejor. Trata  a los demás como te gustaría ser tratado, no juzgues fríamente porque a ti te desagradaría que te hicieran lo mismo.

Vamos siendo despiadados con nosotros y así comenzamos a actuar con el resto del mundo, cuando el proceso debería ser completamente inverso, deberíamos comenzar a amarnos y respetarnos y así luego poder trasladar ese amor hacia el exterior.

Las personas pueden sorprendernos si tan sólo le brindamos la oportunidad de hacerlo, cuando aprendemos a estar mas cómodos con nuestras actitudes eso lo reflejamos hacia los extraños. Piensa lo mejor de los demás  y para lograrlo simplemente comienza pensando en lo mejor que hay en ti.