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¿Qué puedo hacer para dejar de sabotearme?

 

El autosabotaje es el enemigo número uno de todos tus sueños, te mantiene encerrado en una zona de confort engañosa que no te permitirá crecer nunca. Hoy aprende a derrotarlo.

 

autosabotajePodemos definirlo como aquellas acciones, pensamientos y conductas negativas que te impiden alcanzar tus sueños. Ya sea un cambio de trabajo, tener una relación amorosa sana o cambiar tu estilo de vida. Te mantiene en un terreno previsible y además es un mecanismo de defensa inconsciente, el cual lastimosamente intenta protegerte de grandes cambios, de la posibilidad de fracasar, del estrés o incluso te puede intentar rescatar del éxito. Finalmente ser quien deseas ser puede ser muy aterrador si no te sientes preparado.

Quienes se sabotean despliegan una variada serie de conductas, como por ejemplo negar sus emociones, compararse siempre con los demás, rodearse de personas tóxicas, estancarse en una duda eterna.

¿Cuál es su origen?

Como la mayoría de las cosas usualmente encontramos el autosabotaje en patrones aprendidos de la niñez, de nuestra familia. Puede provenir de miedos que nos heredaron, críticas constantes, falta de confianza en ti mismo, miedo de brillar porque sientes que no lo mereces o que no puedes ser mejor que tu familia.

 

Distintas clases de de autosabotaje

1. No lograr terminar nada

Comienzas con entusiasmo un proyecto para abandonarlo fácilmente, te sientes frustrado, te aburres y no puedes concretar tus cosas. De esta manera te cuidas de no fracasar, de evitar conocer tu potencial y te encierras en la mediocridad que detestas.

2. Procrastinación

Posponer actividades que te harán bien, ya sea reemplazándolas por tonterías o cosas que no te ayudarán a lograr tus objetivos. Siempre dejas para mañana lo que deberías hacer hoy, y a veces un mañana que jamás llega.

3. Perfeccionismo

Él paraliza, si no es perfecto entonces no vale la pena. Te envuelves en expectativas tan elevadas que mejor no hacer nada, total seguramente no lo vas a conseguir. Puedes perder el tiempo buscando tantos detalles o esperando actuar en el momento exacto, que te pierdes la vida esperando algo que no llega. Como reza el dicho, toma el momento y hazlo perfecto.

4. Excusas

Y aquí encontramos de las más variadas, como la clásica “no tengo tiempo”. Evitar enfrentarte al desafío solamente hace que tus anhelos se disuelvan en pedazos.

Los síntomas del autosabotaje

  • Miedo
  • Inseguridad, dudas
  • Sentir que no estás en control de nada
  • Falta de confianza en ti mismo
  • Comparaciones

 

¿Cómo evitarlo?

Descubre aquellas situaciones en las que te saboteas, puede ser que solamente estés aplicando esta trampa a un área específica de tu vida.

Entiende que mereces ser feliz y lograr tus objetivos. Descubre qué es lo que realmente deseas. El fracaso es parte del éxito, equivocarse solamente te hace crecer.

Piensa menos y actúa más, el sobre pensar todos los escenarios posibles o si estás tomando la decisión correcta, solamente hace que te estanques. Un poco de impulsividad positiva hará que dejes de lado el tardar tanto al tomar una decisión.

Sé honesto contigo y hazte cargo de tus decisiones. No te castigues si te has equivocado, asume la responsabilidad de tu vida y centra tus esfuerzos en aquellas cosas que puedes controlar, sin importar qué tan pequeñas sean. Hará la diferencia.

Si te dejas arrastrar por el miedo y el desastre, solamente vas a estancarte. Haz las cosas a pesar del miedo, incluso un poco de miedo puede ser tu adrenalina para alcanzar lo que quieras. Tus metas tienen que desafiarte, entusiasmarte y hasta pueden asustarte un poco.

Reconoce tus trampas mentales, esas cosas negativas que te dices todo el tiempo, esas actitudes que te llevan lejos de quien quieres ser.

Comienza poco a poco, estableciendo metas sencillas, tomándote el tiempo de alcanzar pequeños pasos. Debes entrenar tu mente y emociones para que jueguen a tu favor, debes convencerlas de que sean tus aliadas y no tus enemigas.

Puedes lograrlo con práctica y paciencia. Espero que pronto logres todo lo que quieras.

 

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La pena prolongada…cuando el duelo se estanca

El desorden de pena prolongada (prolonged grief disorder) ocurre cuando un duelo en curso queda estancado, y los síntomas comienzan a extenderse más de lo esperado, dejando a la persona paralizada en el dolor por la pérdida por muchos años, además de un deseo poco realista de volver a reunirse con la persona fallecida.

Si perdemos un vínculo muy añorado o si la pérdida fue demasiado trágica o repentina el proceso deprolonged grief disorder duelo se va a prolongar más de lo debido. Los profesionales difieren en cuánto es lo esperado por un duelo, algunos nos dicen seis meses, otros dos años, pero más allá de las diferencias, un duelo que siga provocando en nosotros un dolor desgarrador pasados los dos años evidencia que no estamos pudiendo lidiar con el dolor y la angustia de la manera más saludable.

La pena prolongada se caracteriza por sentimientos de rabia, tristeza, desesperación, culpa, vacío, traición y negación. Los pensamientos que están presentes son del tipo de que no es justo, de que es nuestra responsabilidad o incluso podemos no sentir la muerte como algo real. Pueden aparecer pensamientos intrusivos acerca de la relación con la persona que ya no está, sentimientos de desasosiego y un deseo muy fuerte de volver a encontrarse con la persona fallecida.

También se pueden observar otros síntomas como confusión acerca de cuál es nuestro rol en la vida, pérdida de propósito, sentir que una parte de nosotros ha muerto. Hay una dificultad persistente en aceptar la pérdida. La persona siente que no puede confiar en los demás, se muestra amargada, estancada en su vida, puede parecer como si no sintiera nada, apartada de las demás experiencias, ensimismada.

Quien está sufriendo comienza a apartarse de los grupos sociales o deja de realizar actividades que antes disfrutaba, puede verse involucrada en reacciones adictivas o autodestructivas.

A nivel somático la persona se sentirá en extremo fatigada, sin motivación, perderá el apetito y presentará problemas en el sueño, también podrá manifestar síntomas de ansiedad.

Estos síntomas comienzan a mostrar un malestar clínicamente significativo en el sujeto, afectando áreas como lo social, lo familiar y lo laboral.

¿Cuál es el tratamiento recomendado?

Lo que ha demostrado ser más efectivo es la terapia, no todas las personas responden adecuadamente a la medicación. La terapia cognitivo conductual y las terapias de grupo parecen ser las más efectivas.

Estos tratamientos pueden ser integrados con otros como la psicología positiva, además de otras técnicas como el mindfulness, aprender a manejar el stress, trabajar en nuestras estrategias de afrontamiento, aprender a regular nuestras emociones y psicoeducación.

Es importante saber que no estamos solos en estos procesos, que existe la salida del dolor. Quedarnos congelados en el sufrimiento solamente empeora las cosas, busca ayuda y encuentra la paz.

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Entre realidad y fantasía: Mentirosos compulsivos

Entre realidad y fantasía: Mentirosos compulsivosLa mitomanía ocurre cuando un sujeto siente un impulso por mentir que no puede controlar, esta palabra proviene del griego mythos (mentira) y manía (compulsión). ¿Qué es lo que impulsa a las personas a mentir sin control? Todo surge por un profundo deseo de construir una mejor imagen de ellos para los demás satisfaciendo así su necesidad de aceptación ajena y también por la necesidad de crear una imagen soportable para sí mismos. Esta conducta patológica hace que el sujeto en algún punto termine creyendo sus propias mentiras, viviendo en un mundo de fantasías.

Todos hemos mentido en alguna otra ocasión, ya sea para salir de apuros o para llamar la atención, sin embargo, en el caso de la mitomanía, la mentira comienza a ser una conducta repetitiva.

Quienes más propensos son a convertirse en mentirosos compulsivos son aquellos sujetos que tienen tendencia a la manía (personas con un ánimo exageradamente elevado, superficiales, frívolas). Las personas que necesitan desesperadamente la aprobación, admiración y el afecto de los demás, quienes tienen baja autoestima, inmadurez emocional, quienes se ven influenciados por un componente genético. También son propensos a padecer la mitomanía aquellas personas que provienen de  familias cuyo objetivo es fingir poseer aquello que no tienen, ya sea una buena posición económica, una buena relación, o familias que buscan ocultar determinadas situaciones como infidelidades, hijos fuera del matrimonio, etc.

La mentira es para el mitómano su motor, falsean la verdad con respecto a hechos, cosas y personas. Estos individuos son convincentes, manipuladores y mienten tan bien que es todo lo que dicen parece real, saben fingir, son de cambiar de tema habitualmente durante las charlas y brindarán distintas versiones del mismo tema en ocasiones diferentes y a  personas diferentes. Su mentira parece real porque muchas veces en su discurso utilizan cosas que sí son ciertas o al menos creíbles. La temática de sus mitos gira en torno a todo, desde su edad hasta su historia de vida completa, hay una tendencia morbosa, incontrolable, de desfigurar su realidad. Esta patología es más frecuente en los hombres.

Podemos encontrar el inicio de la mitomanía en la infancia. La conducta del mentiroso compulsivo tiene su raíz en los vínculos más cercanos, la educación del niño y su contexto siempre ejercen una importante influencia. Es habitual que en la infancia los pequeños vivan en un mundo de fantasía y mientan a modo de juego, esta conducta por supuesto que no debe de ser estimulada y desde pequeños se les debe enseñar a que decir la verdad es lo deseable en la mayoría de las ocasiones, aunque también se debe tener en cuenta que la mentira tampoco debe ser severamente castigada, el tema debe ser tratado con delicadeza pero sin tirantez ya que es normal que los pequeños mientan  como es el caso de los amigos imaginarios o sus intentos de imitar a los mayores.

Las consecuencias a nivel social y familiar son severas, ya que el mentiroso compulsivo pierde credibilidad, confiabilidad, respeto, y muchas personas queridas terminan alejándose de él por sentirse traicionadas en algún punto.

Es muy difícil que el mentiroso compulsivo decida asistir a terapia por voluntad propia, ya que niega su problema restándole importancia o siente que es parte de su vida y no hay nada que pueda hacerse al respecto. Es vital que como profesionales podamos descubrir qué es lo que se esconde detrás de esa mentira y hacérselo entender a la persona que consulta, conociendo lo que nos sucede es más sencillo controlarlo.

Más vale una vida verdadera que una vida llena de fantasías que solamente hiere la confianza de los demás, sé fiel a ti mismo y anímate a dejar esta trampa atrás.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

La soledad ¿es mala compañía?

La soledad ¿es mala compañía?

La soledad puede ser una carga muy pesada si la sentimos como tal, somos seres sociales y los demás importan y mucho en nuestras vidas, ¿pero hasta que punto es sano necesitar tanto de los otros, cómo estamos abordando nuestra situación actual para que ésta se convierta en una tortura?

La soledad no deseada es cuando no tenemos demasiada opción de elegir, tenemos pocos amigos, no tenemos pareja, nuestra familia es pequeña o no tenemos una buena relación con ella. Se presenta en determinadas ocasiones en amas de casa, personas mayores, sujetos que sufren de determinadas incapacidades físicas. Esto conduce a ciertos miedos, a creencias equívocas de que la vida carece de importancia.

La soledad se presenta cuando no mantenemos contacto con otras personas, cuando consideramos nuestros vínculos con los demás no satisfactorios. Puede ser el resultado de relaciones sociales poco relevantes, podemos sentirnos solos a pesar de estar rodeado de personas.

La soledad se asocia al aislamiento, ese sentimiento molesto de no formar parte de nada, es estar excluido de los proyectos, creer que a nadie le importamos lo suficiente como para formar parte de nuestro círculo. Genera angustia, desesperación, tristeza.

Podemos hablar de dos tipos de soledad. Una se refiere a la soledad emocional, donde hay ausencia de relaciones profundas con otra persona, donde no podemos satisfacer nuestras necesidades de seguridad y afecto. Esto puede darse porque no hemos conocido a alguien que colme nuestras expectativas o hemos sufrido pérdidas (rupturas amorosas, muertes). La ausencia de esa persona en particular no debe convertirse en ausencia de otras relaciones, si hemos atravesado una mala situación o varias, no necesariamente éstas se han de repetir en un futuro, debemos darnos la oportunidad de comenzar de nuevo y hacernos cargo del dolor, el cual en realidad nos fortalecerá y puede enseñarnos mucho.

La soledad social nos habla de sujetos que poco y nada comparten con su familia o compañeros de trabajo. Hay una dificultad de entablar amistad y confianza con quienes nos rodean debido a un gran miedo de sufrimiento o rechazo. Creamos nuestra propia soledad con esta actitud y después nos quejamos, solamente buscamos excusas para mantener alejados a todos, pero no nos agradan los resultados. Si nuestra habilidad para relacionarnos es poco eficaz, aumentarán las probabilidades de que nos quedemos solos gracias a nuestra poca empatía y entusiasmo. En algún punto no nos consideramos dignos para los demás, una fantasía cruel que nos creamos para encerrarnos en una burbuja que después nos estalla en el rostro.

Si no deseas estar solo, es algo que puedes cambiar, aunque no lo creas la opción está en tus manos. Primero piensa, ¿por qué estás solo? ¿Quieres cambiar la situación, cuál crees que es el primer paso a dar? Conócete a ti mismo y a tus necesidades, deja de lado la timidez que no aportara nada. Enfrenta tus fantasías, eres especial y no hay razón por la cual los demás te rechacen, siempre existirá alguien que comparta nuestro modo de pensar, nuestros intereses, nuestros valores. Apártate del rol de víctima, quejarte y mantenerte de brazos cruzados no hará que mágicamente cambie tu situación actual.

La soledad no es eterna, simplemente puede ser una fase transitoria, con fecha de caducidad, fase que puedes utilizar en tu beneficio para aprender y vivenciar otras cosas. Primero es bueno aprender que los demás aportan a nuestra vida pero NO SON NUESTRA VIDA, los vínculos de dependencia y necesidad no te harán un ser humano más completo, muy por el contrario, te limitarán como persona.

Puede ser un momento de reflexión, de descubrirte a ti mismo, de establecer nuevas reglas para ti, de crear un plan de acción. Es un momento para relajarse y apagar todas las voces demandantes de los otros, es un instante para escucharte, para obsequiarte, para crecer.

Es hora de cuestionar tus miedos, de cambiar esas actitudes que te quitan felicidad, es hora de reconstruirte en pos de tu propio ideal. Puedes comenzar a tomar contacto con la naturaleza, el silencio, la lectura, el descanso, la meditación, el enriquecimiento personal en todo sentido.

La soledad no tiene por qué ser desesperación, tampoco hay necesidad de que sea eterna, pero como todo momento vital es importante hacer uso del mismo para sacar algo en limpio de la experiencia, aprendizaje, madurez, fortaleza emocional. Todo puede ser transformado para tu beneficio si lo miras desde la perspectiva correcta.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Abuso sexual

El abuso sexual no es únicamente un ultraje al cuerpo, sino también a los límites de nuestra persona y a la confianza que podemosAbuso sexual profesarle a alguien en caso de que el atacante haya sido alguien conocido. Las consecuencias son variadas y terribles, ese tipo de violencia afecta la psiquis, las emociones, incluso puede afectar al cuerpo. Las manifestaciones de las consecuencias pueden darse bajo la forma de depresión, ansiedad, fobias, problemas psicosomáticos. Hay cierta dificultad para regular el afecto, la persona al estar sobrecargada de emociones puede sentirse como transitando por la vida anestesiada, casi sin sentimientos. Quienes han sido abusados también sienten muchísima furia, problemas de relacionamiento con los demás a nivel sexual y social, son demasiado permisivos o rígidos en cuanto al establecimiento de límites, desvalorización personal, tendencia a adicciones o problemas de alimentación, se sienten confundidos, les cuesta muchísimo confiar en los demás, sienten temor a perder el control de las situaciones, amnesia, disociación (sentirnos como si estuviéramos fuera de nuestro cuerpo). Quienes padecen del abuso suelen sentirse culpables y muchas veces responsables de lo ocurrido cuando obviamente esto no es cierto. Nadie tiene derecho a lastimarte.

Los abusadores estadísticamente son hombres, lamentablemente suelen ser conocidos en varias ocasiones que presionan al atacado para que mantenga silencio. Sus ataques tienen más que ver con el control, el poder y la dominación del otro más que la satisfacción de su impulso sexual.

Tienes que buscar de inmediato apoyo de alguien más, ya sea un familiar o un amigo, primero hay que tener el valor de elaborar con palabras lo sucedido. Siempre realiza una denuncia en contra de tu agresor, la situación es tan abrumadora y caótica que a veces se prefiere mantener el silencio y no entrar en los vaivenes legales, sin embargo esto es vital, tu denuncia puede ayudar a alguien más.

Es absolutamente necesario la búsqueda de ayuda profesional para ir poco a poco sanando las heridas. Si bien el proceso puede ser largo las consecuencias positivas valen la pena la inversión de tiempo y esfuerzo. Puedes volver a sentirte conectado contigo mismo, puedes volver a abrirte a los demás, a esas personas que te quieren y sentirte merecedor de ese amor. Es importante que se aprende a amar al cuerpo de nuevo, a cuidarlo y permitirle sentir placer. No existen técnicas mágicas, el tratamiento tiene que ser cuidadoso y trabajar con el dolor y también las fantasías asociadas al mismo, vale la pena intentarlo para salir adelante.

 

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La aceptación ajena

Somos seres que vivimos en comunidad y en cierta medida es inevitable buscar queLa aceptación ajena los demás nos acepten, sin embargo, llega un punto en que este deseo se nos escapa de las manos e incluso lo que opinan los otros pasa a ser tan relevante que comienza a ejercer su influencia sobre las cosas que hacemos, sobre lo qué decidimos, sobre cómo actuamos.

Imagínate todo el tiempo medir tus acciones, medir tus palabras, bajo el velo de los ideales de los demás, es una tarea titánica pretender que la gente te acepte todo el tiempo ya que al ser todos tan distintos, con nuestras propias características e ideologías, es inevitable que tarde o temprano hagamos algo que no será aprobado por alguien. Es ahí cuando entra la frustración, pensamos que no somos lo suficientemente buenos para los otros, que seguramente hicimos algo terrible para que nos desprecien y en algunos casos extremos hasta podemos creer que no nos merecemos que nos amen. Ten en cuenta que en la mayoría de las ocasiones este no es el caso, simplemente alguien no concuerda contigo o es incapaz de ver lo maravilloso que eres.

En esta búsqueda sucederá que muchas veces aceptarás hacer cosas que realmente no deseas hacer, tratarás de moldear tu personalidad de acuerdo a la ocasión para ser agradado por los otros, cualquier comentario un poco negativo puede significar para ti un rechazo. Todas estas acciones te conducirán a un despreciable desenlace: hará que te pierdas a ti mismo en el proceso.

¿Por qué buscamos con tantas ansias la aceptación ajena? Porque necesitamos que nos demuestren que somos valiosos e importantes, cuando decidimos que sean los demás quienes juzguen nuestros actos, cuando decidimos que primero vale la opinión externa antes que la nuestra.  Quienes más proclives están a caer en este camino son aquellos quienes no han logrado aún fortalecer su autoestima.

Así que uno de nuestros pilares para escapar de este círculo vicioso radica en trabajar para potenciar nuestra autoestima. Entre las maneras que tenemos de lograr este propósito encontramos que es muy útil comenzar a reconocer nuestras fortalezas en el amplio sentido de la palabra, es vital que sepamos aplaudir nuestros logros y no minimizarlos jamás.

No pierdas el tiempo intentando agradar a los demás, para variar, comienza haciendo aquello que te agrada a ti. Atrevete a derrotar esos pensamientos negativos que te paralizan y comienza a conocerte a ti mismo, a quitar esos prejuicios que has ido formulando contra tu propia persona y comprender que existe mucho más en ti de lo que crees. Si vas a medir quién eres, intenta ser lo más objetivo posible, no lo hagas desde una visión pesimista limitante ni lo hagas basándote en lo que los demás pretenden que tú creas sobre ti mismo.

Invierte tu tiempo en descubrirte a ti mismo, a prepararte para lo que deseas hacer, a sentirte cada día un poco más seguro simplemente haciendo las cosas que te conducen a este camino. Por ejemplo, si sientes que no estás preparado para determinada tarea busca las herramientas para preparte de a poco, la inseguridad rápidamente puede ser olvidada si realizamos actos que denoten seguridad de nuestra parte.

Una de las maneras más prácticas de fortalecer nuestra autoestima es demostrarnos a nosotros mismos de que somos capaces de superar desafíos. La clave radica en primero pensar en metas alcanzables pero lo suficientemente difíciles como para que tengamos que poner esfuerzo de nuestra parte. Cada logro obtenido cuenta y nos hace sentir mucho mejor a la hora de evaluarnos.

Debemos tener confianza en nosotros y tener mucho cuidado a la hora de asumir lo que los demás piensan o sienten por nosotros. Si vemos el mundo desde la perspectiva del pesimismo, podemos sin quererlo convencernos de que los demás no nos quieren, o nos ignoran o no somos importantes para nadie cuando muchas veces estas valoraciones nuestras se alejan demasiado de la realidad.

Recuerda primero estar de acuerdo contigo mismo y vivir tu vida en concordancia a tus propios ideales, quienes te quieren te aceptaran por quién eres, con todos tus defectos o virtudes, quienes no te aceptan no lo harán por más que busques convertirte en otra persona, es una batalla perdida de antemano que no vale la pena. Todos los días trabaja en ti mismo, piensa en aquello que te enriquece como persona, nútrete, cuídate, amate, respétate. Sabes que tú puedes hacerlo.

 

 

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El duelo. El dolor. La salida…

El duelo. El dolor. La salida...

 

El duelo es una reacción adaptativa esperable ante la muerte de aquellas personas importantes para nosotros, es un acontecimiento vital que encierra una gama de sentimientos y pensamientos que requieren de tiempo para ser superados.

Se podría hablar de distintas fases del duelo. En la primera etapa la persona puede quedarse aturdida emocionalmente, reaccionando de manera violenta o con extraña calma, la muerte no parece real aún, una parte de la persona tiende a negar lo ocurrido.

Luego podrá tomar lugar un profundo desasosiego, impotencia, ansiedad. Pueden surgir deseos de encontrarse con la persona fallecida, tener la oportunidad de hablar lo no dicho, incluso el sujeto puede creer ver o escuchar a quien ya no está vivo. Pueden surgir sentimientos intensos de culpa, ya sea relacionada con el hecho de la muerte en sí o con actitudes que se mantuvieron en vida con la persona que han perdido. También surge mucha ira que se enfoca en las personas que no hicieron lo suficiente, ya sea no estando presentes o no mostrando demasiada compasión en ese momento. Suele suceder que este profundo enojo también puede ser dirigido hacia quien falleció por el hecho de haberlos abandonado.

La depresión por la pérdida tiene su pico más alto alrededor de las cuatro o seis semanas luego de la muerte. Poco a poco el dolor comienza a apaciguarse hasta que la persona se siente preparada para retomar su vida.

¿Cómo lidiar con el proceso de duelo?

El apoyo de familiares y amigos puede resultar de gran ayuda, hay que tener paciencia y no se trata de decir las palabras correctas, sino simplemente de compartir momentos juntos o intentado alivianar las cargas de la rutina de la persona que está atravesando por este proceso.

La persona por su parte, puede realizar una serie de actividades que podrán permitirle expresar su dolor y asimilar la situación trágica que le ha tocado vivir. Una de estas estrategias es utilizar recursos artísticos como la escritura, quizás pueda concentrarse en poner por escrito todas esas cosas que quiso decir a su ser querido y no tuvo la oportunidad o el valor. También el dibujo puede convertirse en una excelente vía de  expresión de nuestras emociones.

Nuestras mascotas pueden oficiar el rol de una muy buena compañía. También pensemos en todos los grupos de auto ayuda que pueden encontrarse en internet, donde se podrá tener la oportunidad de compartir pensamientos y sentimientos con aquellos que están viviendo un proceso similar.

También se puede contar con la ayuda de un profesional que nos escuche y contenga mientras naturalmente se va elaborando la  pérdida. Una vez asimilado lo ocurrido debemos vivir nuestra vida de la manera más plena posible para lo cual es recomendable realizar actividades agradables, distraernos, aprender a disfrutar lo que todavía nos queda por experimentar.

El proceso de duelo es variable en cuanto a su duración en cada sujeto, lo esperado  apróximadamente es de seis meses a dos años, cuando el tiempo del duelo excede lo esperado debemos prestar mucha atención porque podríamos estar experimentando un duelo patológico. El mismo se caracteriza porque el individuo puede sentirse completamente desamparado ante la falta de la persona querida, pueden inundarlo los pensamientos obsesivos en cuanto a la muerte, existe una presencia frecuente de alucinaciones con respecto a la persona fallecida, y la persona se verá tentada a continuar con la negación de la realidad hasta el punto de casi creer que quien se ha ido aún está aquí.

Tarde o temprano todos nos enfrentamos con la muerte, es inevitable. Pero incluso esta experiencia tan devastadora puede servirnos de guía para entender que nuestro paso por la tierra es efímero y por lo tanto cada día que tenemos es una oportunidad. Una oportunidad para cumplir nuestros sueños, para aprender, para divertirnos, para ayudar, para curiosear, para sentir y sobre todo para vivir. A veces damos por sentado el regalo más hermoso de todos, nuestra propia vida como si nada importara y sin embargo, lo es todo. No permitas que la desgracia toque a tu puerta para darte cuenta de lo afortunado que eres, comienza a disfrutar del ahora aunque no sea perfecto, nada es perfecto, pero eso no quiere decir que no tenga el potencial para convertirse en algo hermoso. La decisión, al final de cuentas, está en tus manos.

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