El club de los optimistas llega al Diario

El club de los optimistas

Esta nota escrita por Gabriela Vaz se publicó hoy 12/2/2012 en el Diario El país y básicamente versa sobre qué se trata la propuesta de  nuestro club.

Es solo una cuestión de actitud reírse del fracaso y del oro/ Es solo una cuestión de actitud no tener nada y tenerlo todo». Así reza una canción de Fito Páez que pone melodía a la premisa del optimista: hasta de los hechos más desgraciados se puede sacar un beneficio. Siempre, aún en las circunstancias más adversas, es posible ver el vaso medio lleno.

Claro que es más fácil decirlo que ponerlo en práctica. Suele ser más cómodo, más «inevitable» o tal vez más humano, dejarse caer y hasta aceptar los males de nuestras vidas como si fueran parte de un destino preestablecido que nada podemos hacer por cambiar.

Pero también están los que acostumbran a ponerle buena cara al mal tiempo, gritan «alegría» si se derraman vino encima de una camisa recién estrenada y andan por la vida honestamente convencidos de que cada crisis supone una nueva oportunidad. Pues bien, desde hace unos meses, estos raros especímenes han formado un club y hasta tienen mitines mensuales.

Todo surgió a iniciativa de la psicóloga Mariana Alvez, quien, tras escuchar la propuesta de uno de sus consultantes, Martín Etcheverri, abrió un grupo en Facebook llamado El Club de los Optimistas. «La consigna era empezar ahí para luego conocernos personalmente», explica la profesional, exponente de una corriente conocida como «psicología positiva», que hace hincapié en el bienestar, la felicidad y el buen humor para trabajar con los consultantes. Así surgió, en septiembre pasado, la primera reunión, donde los integrantes del grupo se vieron las caras por primera vez en un café céntrico y charlaron sobre la pasión, que fue el tema propuesto por la terapeuta en esa oportunidad. En la segunda reunión, con más participantes, la charla-debate giró sobre el optimismo.

El próximo sábado 18, a las 16 horas, tendrá lugar la tercera reunión de El Club de los Optimistas, gratuita y abierta a todo el que desee participar, sin restricciones de edad ni de ningún otro tipo. Dado que el encuentro es en el Café Tribunales -ubicado en Plaza Cagancha-, el interesado puede abonar si lo desea solo el costo de un refresco o café, o no consumir nada. El tópico a tratar en esta ocasión será la inteligencia emocional.

Alvez aclara que, aunque ella es psicóloga y se ocupa de moderar la charla, bajo ningún punto de vista se trata de una terapia de grupo, ni tiene ningún sesgo formal. La idea es que, a partir del tema propuesto, surja un debate espontáneo en un clima distendido.

«Es una presentación. Yo llevo materiales para compartir y propongo un tema que actúa como disparador. Luego cada uno tiene su tiempo para hablar, charlar de sus historias personales. Es un momento ameno para compartir entre todos. Si bien hay algo psicológico detrás, porque yo llevo algo armado y tiene que ver con la psicología positiva, en realidad es una presentación científica-teórica -si se quiere- pero en un lenguaje que pueda entender todo el mundo. Es para conocerse, para desarrollarse como persona, pero en un ámbito informal, relajado, para estar cómodo, no va a analizarse a nadie. Y sirve como vínculo social. Es un híbrido entre el conocimiento formal, el informal y la sociabilidad».

Hasta el momento, se ha presentado gente de entre 27 y 60 años, que llega sin mucha idea de «de qué se trata» todo eso, pero que se va muy satisfecha con el resultado, asegura Alvez. Y agrega: «Por un lado es catártico, porque se comparten cosas en un ambiente relajado, donde nadie te va a juzgar. Y por otro aprenden cosas».

PERSPECTIVA. Uno de los objetivos de esta iniciativa es demostrar que el optimismo se puede aprender, pues tiene que ver con un mecanismo del pensamiento. Y además, asegura la psicóloga, no se trata únicamente de aplicar estos principios a cuestiones pequeñas o domésticas, sino incluso a los problemas más graves. «Cualquier situación, por dolorosa que sea, la tenés que ver de otra manera. Con una pérdida, un duelo, una separación, una enfermedad, obviamente vas a sufrir. Pero si además negás la realidad o te colocás en la posición de víctima, de `¿por qué a mí?`, te aislás. Sos sólo la enfermedad, sos solo la muerte o sos solo la pérdida. Si te quedás estancado, aparece la depresión, la angustia, la ansiedad, y no podés salir de eso. Es como si el dolor se esparciera a todo y quedás inmóvil. El dolor existe, claro, es una parte de nuestra vida, pero tiene que tener un propósito. Ya que está, tenemos que sacarle algo, algo que nos impulse a ser más fuertes, a encarar la vida de otra manera. Por ejemplo, una enfermedad puede ser el disparador para ver la vida de otra manera, para poner todo en perspectiva. Hacé tu duelo correspondiente, sí. Tené tu tiempo para patalear, gritar, estar mal. Pero después, tratá de seguir adelante».

Alvez hace continuo énfasis en el poder que tiene la mente en ese sentido y refiere al concepto de la «profecía autocumplida» (ver recuadro arriba), que postula que si una situación es definida como real, pues entonces tendrá efectos reales. El secreto está en aprender a pensar distinto. «Decimos: `Fulano no me llamó; no me llamó porque no le intereso`. ¿Por qué pensar en una sola opción? ¿Cuáles son las otras? No me llamó porque estaba ocupado, porque fue interrumpido, por un montón de otras cosas. Siempre pensamos en lo malo. Tener alternativas de pensamiento -que es de las cosas más sencillas que se pueden hacer- te puede cambiar el día. Si me tropiezo y eso tiene el poder de arruinarme el día, me perdí de disfrutar una cena con amigos o un buen momento con alguien. Si algo te pone mal, lo mejor es decir `ya pasó, qué más hay en el día que sea bueno`. Es una visión de la vida mucho más amplia. Eso te permite ser más exitoso, más saludable, más feliz, tener relaciones significativas con los demás», expone la terapeuta.

El Club ayuda a cuestionarse el modo de ver las cosas, dice Alvez. Y «eso ya está bueno», dado que «tenemos hábitos negativos que ni nos cuestionamos. A veces la gente quiere cambiar y no sabe cómo. Al ver la vida desde otro ángulo, uno empieza a sentirse mejor. Ver cómo transformar el dolor en algo positivo o cómo dejar ir lo que no podemos controlar».

El Club de los Optimistas es una idea que no sólo está prendiendo en Uruguay. La psicóloga ya ha tenido consultas desde Córdoba (Argentina) y Santo Domingo (República Dominicana) para averiguar sobre el método.

El club de los optimistas se reunirá el sábado 18. la participación es gratuita.

Ser positivo es una cualidad a entrenar

Al contrario de la psicología más clásica, que se centra en los conflictos de las personas para, a partir de ahí, resolver los problemas, la corriente positiva pone el foco en el bienestar y la felicidad como fortalezas a trabajar. Mariana Alvez, psicóloga uruguaya exponente de esta rama y coordinadora de El Club de los Optimistas que se reúne mensualmente en bares de Montevideo, explica que la psicología positiva trabaja con el modelo de conducta ABC. En inglés, la sigla refiere a: 1. un Acontecimiento que genera el pensamiento negativo, 2. las Creencias que se tienen sobre ese acontecimiento, y 3. las Consecuencias, es decir, lo que uno siente sobre lo que pasa. La psicóloga ilustra con este ejemplo. Acontecimiento: hoy me peleé con mi jefe. Creencia: soy un mal empleado. Consecuencia: me siento fracasado a nivel profesional. ¿Cómo cambiar esa creencia? Teniendo alternativas de pensamiento: «Mi jefe tuvo un mal día, siempre me halaga y solo fue hoy, sé que suelo hacer las cosas bien». «Al cambiar la creencia, cambiás la consecuencia, el cómo te sentís», alega Alvez. ¿Qué tan fácil es desarrollar esta estructura de pensamiento? «Es muy variable», dice la psicóloga y explica que mientras una patología de fondo (trastorno de personalidad, depresión, etcétera) puede dificultar el proceso, en el promedio no debería costar tanto. Es cuestión de voluntad y constancia para aplicarlo. Las personas optimistas suelen tener este mecanismo más aceitado, a veces de forma innata pero otras veces luego de haberlo trabajado durante un tiempo. Según la terapeuta, se trata de «entrenar» la cabeza. «Así tenemos más dominio sobre eso, podemos pensar diferente y sentir diferente», concluye.

Fuente: http://www.elpais.com.uy/suplemento/ds/un-cafe-de-optimismo/sds_623863_120212.html

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Esa interesante variedad de metas

Esa interesante variedad de metasEn el maravilloso mundo de nuestras metas, nos encontramos con tipos diferentes de ellas. Por un lado contamos con las metas por acercamiento, esas cuyos resultados son positivos para nosotros y activamente nos acercamos a ellas. Ejemplos de metas como éstas serían el ser más eficiente, más sociable, ampliar la capacidad de liderazgo. Estas son beneficiosas para nuestro bienestar.

Las metas por evitación son aquellas con resultados negativos que intentamos evitar, por ejemplo, cuando nos decimos que ya no vamos a postergar más las cosas, que no vamos a ser tímidos, que no vamos a pasar desapercibidos en nuestro empleo. Estas metas terminan siendo perjudiciales para nuestro bienestar. Las razones para esto es que al estar constantemente alertas y en búsqueda de posibilidades negativas, nuestra energía psíquica se desgasta. Quienes son más propensos a escoger este tipo de metas son aquellos cuyo temor al fracaso es muy grande. En terapia se intenta pensar por qué se han escogido este tipo de metas y esa información es útil luego para decidir qué camino tomar en el trabajo terapéutico. Cuando queremos evitar algo o terminamos haciendo algo nocivo para nosotros, es porque inconcientemente nuestra mente quiere protegernos.

Las metas también pueden ser dividas en intrínsecas e extrínsecas. Dentro de las intrínsecas encontramos el desarrollo personal, el altruismo, el buen estado físico, son las que contribuyen a nuestro bienestar. Las metas extrínsecas como obtener fama, mucho dinero, status, ser atractivos para los demás, a la larga no terminan siendo tan satisfactorias a nivel personal.

Y si hablamos de objetivos que alcanzar, no podemos olvidarnos del importantísimo rol de la motivación. Hay que distinguir si lo que queremos alcanzar está siendo manipulado por motivaciones intrínsecas o extrínsecas, lo que quieres lograr, ¿es realmente lo que quieres o lo que sientes que tienes que hacer?

Cuando estamos motivados por algo más interno, cuando hacemos algo que realmente deseamos nosotros, obviamente tendrá un mejor efecto en tu vida en general, tendrás un compromiso más intenso con la actividad que estás realizando e indudablemente tendrás más chances de ser exitoso en alcanzar lo que quieres. Para aumentar esta sensación intrínseca debes perseguir autonomía (esa sensación de estar en control), el sentirte conectado con otros y debes sentirte competente.

También podemos estar intrínsecamente motivados para llevar a cabo nuestras metas con un corte más extrínseco. Lo cual quiere decir, que por más que poseas ambiciones más terrenales no necesariamente afectarán tu bienestar si las conectas con tu lado más espiritual o emocional.

Aquellas metas que nos inspiran más y nos acercan a la concreción de las mismas tienden a ser más cercanas en el tiempo (por eso es interesante que algo a muy largo plazo lo vayamos cortando en pequeñas mini metas para ir viendo y el progreso y evitar aburrirnos en el proceso). Son las que nos enfocan en aprender y obtener habilidades, las que nos permiten crear o cambiar algo en vez de prevenir (meta por evitación).

Para mejorar tu compromiso con tus objetivos puedes embarcarte en dos puntos de vista diferentes, uno es concentrándote en todo lo que ya has logrado y otro es ver lo que te falta y cómo alcanzarlo. No interesa cuál sea tu favorito, pero debes mantener ese compromiso vivo para que realmente puedas lograr lo que deseas.

El auto control es importante también para lograr lo que queremos, una habilidad que parece ir creciendo con el paso del tiempo, es como si fuera un músculo que con paciencia debemos entrenar todos los días. Si eres disciplinado para un área de tu vida, puedes intentar “contagiar” positivamente en resto de las áreas.

Así que manos a la obra, acércate a lo que quieres, escoge cuidadosamente tu enfoque y abraza el éxito que has estado esperando.

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Adictos a las emociones negativas

¿Será posible que nos volvamos adictos a las emociones negativas? El doctor Ali Binazir en un reciente artículo compartía que el dolor Adictos a las emociones negativasy las emociones negativas activan los centros de recompensa del cerebro, causando de esta manera una especie de adicción inconciente a las emociones negativas.

La adicción en algún punto intenta hacernos sentir mejor, cuando recurrimos a ciertos elementos, comida, drogas, alcohol, buscamos evadirnos del dolor, intentamos desesperadamente encontrar ese bienestar pasajero que nos brinde paz al menos por unos efímeros momentos. Quizás en algunas ocasiones, las emociones negativas también puedan servirnos para evadirnos, para escapar de ciertas cosas que no queremos o no nos sentimos preparados a enfrentar, para no tener que manejar las verdaderas cosas que nos molestan.

Si comenzamos a ser concientes de que a veces utilizamos las emociones negativas porque nos hacen sentir más seguros, porque en algún punto nos pueden alejar de esa cosa extraña y fugaz llamada felicidad a la cual podemos temer, porque de repente el mal humor y la irritabilidad ante hechos triviales nos aleja de ocuparnos de lo que realmente nos importa, es hora de que comencemos a escoger otro camino, con amor y paciencia, simplemente mostremos receptivos a comenzar a vivir de otra manera. No estás sólo en esta pelea.

Podemos elegir tomar acción e intentar eliminar la preocupación, el intentar no dejarnos sobrepasar por la cotidianeidad, podemos escoger meditar para aprender a controlar nuestra mente, podemos escoger otro tipo de pensamientos.

Intenta alejarte de esos comentarios derrotistas que te haces, de la manera cruda con la cual te juzgas, acércate a ti mismo desde el perdón y la comprensión, desde el cuidado y el cariño. Al hacer esto con constancia, con el tiempo comienzas a darte cuenta de que ciertas cosas ya no te molestan, que hasta son neutrales para ti. Podrás experimentar más felicidad, un sentimiento de completud, y estarás más motivado y en calma.

Recuerda ser feliz ahora, con todo lo que tienes, con todo lo que has logrado, por más que no existan demasiadas razones para ser feliz, intenta ser feliz con esto, aquí y ahora, y más razones para estar contento aparecerán. A veces todo depende del lado que decidimos escoger, todo puede ser un desastre, una pérdida, o puede ser una oportunidad de crecimiento y expectativa por todo lo  bueno que puede comenzar a sucederte, experimenta el estado mental correcto para permitir que esto pase. Todos podemos cambiar eso que nos estorba y el momento puede ser ahora. 

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La paranoia

La paranoia

El término paranoia se utiliza en psiquiatría para describir a los individuos que vivencian delirios referidos a su persona, donde ellos son el centro de sus historias. Entre los delirios más frecuentes encontramos aquellos donde la persona se siente perseguida (pueden estar tramando algo en contra de su persona), a veces se sienten elegidos para una misión importante en la tierra, hay delirios de reinvindicación (querellantes, idealistas, inventores), delirios pasionales (celotípicos, erotomaníacos), temen ser usados.

Los delirios del paranoico tienen coherencia interna (por más que a veces no sean coherentes en la realidad, están muy bien armados), algunos delirios están tan bien delineados que hasta pueden convencer a otra persona de la certeza del mismo. Se basan mucho en el mecanismo interpretativo, están atentos a la señales y datos que pueden provenir del exterior.  El individuo se siente mirado, cuestionado por todos.

Estos delirios son infundados, creen en ellos firmemente y es difícil convencerlos de la falsedad de su creencia, son  preocupantes, persistentes en el tiempo, además de interferir en el relacionamiento social.

Quienes padecen de estos delirios suelen ser personas con características de personalidad soberbia, hostil, narcisista, son rígidos, autoritarios, intolerantes, fríos,  son altamente desconfiados y con baja autoestima.  En sus delirios podemos encontrar aspectos de su personalidad que les desagradan y no quieren aceptar, como ciertos impulsos, fantasías, temores, frustraciones, que terminan proyectando hacia el entorno.

El tratamiento es más bien psiquiátrico, ya que su gran desconfianza en los demás hace difícil poder generar empatía con el psicólogo y por lo tanto permitirse ser ayudado.

Así que si conoces a alguien a quien puedas ayudar, o tú te sientes atacado, no dudes en consultar con un profesional para poder salir adelante.

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Una perspectiva positiva del stress postraumático

Una perspectiva positiva del stress postraumáticoEl trastorno por stress postraumático pertenece a los trastornos de ansiedad y se desencadena debido a la experimentación u observación de un hecho traumático, el cual implica una amenaza de muerte, una situación de peligro. Puede presentarse a cualquier edad ante eventos como robos, violencia, abuso sexual, encarcelamiento, guerra, cualquier situación donde estemos expuestos a eventos desagradables y que tenga el potencial de atentar contra nuestra vida.

Las causas de este trastorno no se conocen por completo, sin embargo están presentes diversos factores psicológicos, genéticos, físicos, sociales. Usualmente se presenta en personas con tendencia a catastrofizar las circunstancias, quienes tienen tendencia a ver la vida desde el polo pesimista. 

Los síntomas del trastorno pueden ser clasificados en tres categorías:

Recuerdos repetitivos del hecho. Reviviscencia de recuerdos donde el incidente sucede una y otra vez en nuestra cabeza, recuerdos angustiantes y reiterativos, pesadillas, reacciones físicas muy fuertes ante situaciones que oficien como recuerdo disparador del hecho en sí.

Evasión. Puede experimentarse una insensibilidad ante todo, como si nada le importara a la persona. Pueden demostrar menos expresividad de sus estados de ánimo, evitan personas o lugares, sensación de falta de control en su futuro, falta de interés por actividades que antes le importaban.

Excitación. Esta puede manifestarse mediante la dificultad para concentrarse, sobresaltos, respuestas desmedidas, sentirse exageradamente alerta, irritabilidad o ataques de ira, irregularidades en el sueño.

Usualmente los sentimientos de culpa están asociados si hemos sobrevivido a un accidente o un ataque y otra persona no. Además de los síntomas previamente explicitados, podemos sentir también agitación, mareos, taquicardia, dolores de cabeza.

Las situaciones traumáticas de todas maneras, pueden convertirse en portales hacia otras perspectivas, pueden convertirse en crecimiento, en fortaleza. Martin Seligman y sus colaboradores, descubrieron en su web que muchas personas quienes habían sufrido un evento traumático (pérdida de un hijo, terrorismo, abuso sexual) no necesariamente tenían un puntaje bajo en el test que evalúa el nivel de satisfacción con la vida, e incluso mostraban fortaleza, apreciación por la vida y un cambio de prioridades.

La transformación personal tiene mucho que ver con una renovada apreciación por el hecho de estar vivos, una mejora en la fortaleza personal, decidir comenzar a vivir y estar abierto a nuevas oportunidades, una mejora en las relaciones y decidir profundizar la espiritualidad. Muchas veces esa situación traumática oficia de generador de crecimiento post-traumático.

Entre los elementos que contribuyen al crecimiento post-traumático se encuentran el comprender las respuestas normales ante el trauma (creencias destrozadas sobre los demás, ellos mismos y el futuro). También es importante aplicar técnicas para reducir el nivel de ansiedad, que están relacionadas con el control de imágenes y pensamientos intrusivos. El ser honestos y compartir la historia traumática es de vital importancia. Se puede escribir una narración sobre lo sucedido, intentar considerar al trauma como un obstáculo en el camino que de todas maneras nos hace apreciar el recorrido, cómo esta situación traumática tiene la potencialidad de mejorar la apreciación por la vida. Se puede apuntar a experimentar nuevas formas de ser altruista, aceptar el crecimiento alejándose de la culpa del sobreviviente, crear una nueva identidad como sobreviviente, se puede intentar ser una persona más comprensiva y compasiva.

Cualquier situación devastadora tiene el potencial de convertirnos en mejores personas, en aquellos seres que aprenden a apreciar todas las bendiciones que disfrutamos,nos puede ayudar a poner las cosas en su sitio, a intentar no ahogarnos en un vaso de agua. Si has pasado por una situación dolorosa piensa cómo puedes crecer gracias a esto, no te quedes atrapado en la mentalidad de víctima o enredado en los juegos de la culpa, tú tienes el poder de convertir el desastre en una oportunidad para realmente vivir y ser mejor ser humano.

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Aprendiendo a conducir

La vida es como un automóvil, pesados kilos de metal que tenemos que aprender a dominar porque sino tiene nefastas consecuencias. Aprendiendo a conducirSomos esos conductores que tenemos que aprender a tener dominio de las cosas inesperadas que van surgiendo, estar con los ojos bien abiertos ante las contrariedades, aprender a superar los obstáculos, ir creciendo con la experiencia.

Parece un juego tan complicado, requiere de tanta concentración y esfuerzo, pero una vez que entendemos cómo funciona el proceso, nuestro viaje se torna disfrutable y hasta podría decirse que relajado.

A lo largo de nuestro camino surgirán muchas cosas que no estarán bajo nuestro control, distintas rutas que escoger, personas que nos acompañaran, momentos donde también tendremos que aprender a convivir con nuestra soledad y reflexión.

La vida está llena de paisajes asombrosos, de tormentas temerosas, de personas maravillosas, de otras que más vale que nos alejemos, es una sinfonía de colores diversos, por eso es tan interesante. Hay días donde tendremos toda la energía y sentiremos que podemos conquistar el mundo, otros no podremos siquiera levantarnos de la cama, pero toda esta variedad es lo que hace que el trayecto tenga su magia, que sea entretenido, emocionante, dramático, intenso o simplemente bello.

Por eso es vital que te subas a tu coche decidido, expectante, alegre, y veas que sorpresas te aparecen, qué personas valen la pena retener, que obstáculos pueden convertirse en importantes aprendizajes. Y no te preocupes si atraviesas una tormenta terrible, porque siempre las nubes se quedan perdidas en el tiempo y el sol siempre, siempre reaparece, con todo el esplendor que roba pícaramente a la esperanza.

¿Quieres ser el conductor de tu propio vehículo? ¿Quieres realmente ser el dueño de tu vida? No reniegues al pasado, no culpes a las malas circunstancias, simplemente elige convertirlas en aprendizaje y continuar. Sin importar cuál camino debas atravesar, siempre debes intentar mantener tu calma y felicidad interior, las circunstancias cambian muchas veces abruptamente, pero no deben tener el poder de arrebatarte la alegría que has logrado construir. Choca, tómate tu tiempo, sacúdete el polvo y continúa, porque todavía, recuérdalo bien, todavía tienes un largo camino que recorrer.

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El trastorno antisocial de la personalidad

El trastorno antisocial de la personalidad

 

El trastorno antisocial de la personalidad engloba a aquellos sujetos cuyas características principales son la manipulación, la mentira, la falta de empatía, el enojo, la violencia. Usualmente quienes padecen este trastorno son personas solitarias y autónomas, justifican su agresividad colocándose en el papel de víctima, como ellos han sufrido los demás tendrán que sufrir también. Suelen no respetar las normas sociales y ven a los demás de dos maneras: como explotadores (quienes merecen sin piedad ser explotados) o como vulnerables (por lo cual colocan a los demás en el papel de víctimas).

Las creencias que estos sujetos tienen se basan en la idea de que ellos tienen que cuidar de sí mismos, que deben atacar o sino serán atacados, que deben presionar a los otros para obtener lo que justamente merecen. El problema de estos sujetos reside en que ellos sienten que los otros se niegan a aceptarlos como son y restringen su libertad. Usualmente en la distorsión antisocial no existe perspectiva del futuro alguna. El antisocial sólo piensa en términos de su propio interés, sus actos tienen como meta conseguir recompensas o evitar castigos inmediatos, sin tomar en consideración a los demás.

Llegan a la consulta usualmente por sus conductas criminales o por episodios de agresión importantes, lo habitual es que tienen una presión externa de sus allegados, familiares, empleadores, la justicia, que los está «obligando» a cambiar.

Al ser un trastorno de personalidad, es egosintónico, esto quiere decir que la persona no ve como negativo sus actitudes, están naturalizadas. Puede traer consecuencias muy graves tanto para la persona como para aquellos que se relacionan con ellos. Es por esto que es vital un tratamiento psicológico que apunte a un cambio de perspectiva en cuanto a sus relaciones sociales y una sensibilización en el ámbito de los afectos. Hay que combatir esas creencias subyacentes del tipo: «todas mis acciones son justificadas si quiero algo», «siempre tengo la razón», «jamás me equivoco», «lo que piensan los demás no importa, no tiene por qué influenciar mis decisiones» «no existen consecuencias para mis actos». El tratamiento psicológico será gradual y como meta última tendrá que el consultante respete a los demás y que cuestione su conducta.

Es vital cuidar nuestra salud mental y a pesar de que creas que los vínculos con los demás no interesan, ciertos comportamientos a lo largo del tiempo tienen importantes consecuencias. No esperes a que sea demasiado tarde y busca ayuda.

 

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Un simple paso a la vez

Un simple paso a la vezLa felicidad no necesariamente está circunscripta a las cosas grandiosas de la vida, es más, la felicidad es un constructo a diario, nacido de las cosas más simples aunque constantes.

Día a día podemos ir decorando nuestra rutina con cosas sencillas para hacer que el día realmente valga la pena, y aquí entra la imaginación de cada uno, los anhelos, los pequeños placeres, las grandes ideas. No hay límites a la hora de elegir qué es lo que te hace feliz.

Primero escoge esos pequeños detalles que te roban una sonrisa, dentro de la sutileza de la cotidianeidad se esconden hermosos tesoros que están al alcance de nuestra mano. Una taza de café, un momento con un amigo, una deliciosa ducha, cualquier detalle puede ser mágico si deseamos que así sea.

Luego claro está, se encuentran nuestros grandes ideales, esos que requieren de tiempo y paciencia, esos que se van completando sin que siquiera nos demos cuenta, cada ínfimo esfuerzo suma a la hora de concretar nuestras metas.

Una pregunta importante para hacernos es, ¿cuál es esa cosa, esa acción, que puedo comenzar hoy para mejorar mi vida? Y aquí no necesitamos recurrir a cambios radicales que cambien nuestra vida de la noche a la mañana, pequeños y sencillos pasos serán más que suficiente para acercarnos al cambio, para ejercitarnos mentalmente, para cada día estar más cercano a convertirnos en quién queremos ser.

Lo interesante de esto es que algo sencillo que puedes poner en práctica ahora mismo, todos tenemos el potencial para ser más felices, más sanos, más exitosos. Es simplemente cuestión de permitirnos descubrir el poder de esos pequeños detalles, esos detalles a los cuales ni siquiera le prestamos atención pero tienen la fuerza de cambiar toda nuestra vida, un simple paso a la vez.

 

 

 

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Miedo a la muerte

La muerte es una parte de nuestras vidas, desde el momento que nacemos conocemos nuestro destino. Todos en algún momento Miedo a la muertepodemos sentir miedo por ese terrible instante, el asunto es que a veces ese miedo se convierte en irracional, en una fobia propiamente dicha que comienza a arruinar nuestra vida en general.

Quienes sufren esta fobia usualmente presentan también manifestaciones hipocondríacas. Estos sujetos son usualmente pesimistas, esperando siempre el peor escenario. Dedican demasiado tiempo a observarse su cuerpo, cualquier mísera molestia puede ser síntoma de una grave enfermedad. Asisten al médico con frecuencia pero tampoco quedan tranquilos por más que los doctores les indiquen que todo está bien.

El miedo a la muerte genera ansiedad y obsesiones, la persona pasa demasiado tiempo pensando en la muerte, tanto la propia como la ajena. Es muy común encontrar otros miedos asociados, como al dolor, al sufrimiento, a lo desconocido. 

 La consecuencia más importante de esta fobia es que se nos hace difícil vivir con ella, ¿cómo podremos disfrutar de la vida si todo el tiempo nos concentramos en cuando va a ser nuestro último día?

El temor a morir puede ser tan intenso que puede generar depresión e incluso intentos de autoeliminación, ya que consideran que la espera es intolerable, vivir todo el tiempo pensando que algo malo sucederá es una verdadera tortura.

Para vencer este temor es necesario un tratamiento psicológico, la meta será aprender a convivir con la realidad de que todos somos mortales, pero que esto no necesariamente implica algo negativo. De esta manera cada día tiene más valor, el tiempo nació para que aprendamos a disfrutarlo y hacer lo mejor de él, no desperdiciarlo inútilmente con fantasías que no nos conducirán a ninguna parte.

La espiritualidad puede ser tu aliada, sin importar en qué creas, entiende que hay algo más grande que nosotros, que en realidad no estamos solos y la vida siempre tiene sentido, aunque no podamos verlo siempre claramente.

Intenta huir de esos pensamientos automáticos y recurrentes acerca de la muerte, cada vez que te encuentres con estas ideaciones intenta sustituirlas por otros pensamientos o realiza una acción física para cortar ese hilo conductor cruel.

Las fobias pueden ser superadas y si no puedes hacerlo por ti mismo, siempre puedes contar con la ayuda de profesionales especializados que podrán guiarte en este proceso de liberación.

 

 

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Otra teoría acerca de los cambios

Otra teoría acerca de los cambios

 

Todos sabemos que cambiar es complicado, aunque no imposible. Intentemos no desalentarnos por todas esas veces que nos prometimos a nosotros dejar de hacer algo y de repente encontrándonos haciendo lo mismo de siempre. Primer paso, debemos ser dulces con nosotros mismos y tratarnos con amor y respeto.

Somos honestos cuando decimos que anhelamos el cambio, aunque a veces hay otras cosas jugando que nos complican nuestras mejores intenciones y éstas las he descripto en artículos anteriores. Hoy les traigo un enfoque nuevo para seguir aportando a esta hermosa tarea de cambiar y dejar en el olvido esas conductas, relaciones, maneras de pensar y demás, que ya no son útiles y sólo nos angustian.

Los autores Lisa Laskow Lahey y Robert Kegan nos dicen en su libro Inmunity to change (Inmunidad al cambio) nos hablan del concepto de desafíos técnicos y desafíos adaptativos.

Los desafíos técnicos aluden a aprender a volar, construir, hacer manualidades, cosas que podemos lograr aprendiendo ciertos conceptos, practicando, pero que no requiere de un cambio profundo en nuestra manera de pensar. Por otra parte, los desafíos adaptativos como serían incrementar nuestra confianza, nuestra autoestima, dejar de postergar cosas importantes, requieren de más esfuerzo y cambios en nuestra manera de pensar; se necesita cambiar los sistemas que subyacen a nuestro pensamiento los cuales nos intentan proteger, con los que estamos familiarizados.

Tomemos como ejemplo un clásico de clásicos en el mundo de las promesas, intentar bajar de peso. Las soluciones técnicas en este caso son relativamente sencillas, comer menos, ejercitarse más, comer comidas saludables. Sin embargo, esta situación así como muchas otras, no requiere únicamente de soluciones técnicas, sino que también será necesario implementar soluciones adaptativas. Lo que parece ser un simple desafío técnico en realidad cubre un abismo profundo, requiere de más soluciones y cuando intentamos cambiar de manera técnica algo que en realidad implica lo adaptativo, terminamos errando el camino.

Nosotros contamos con mecanismos defensivos que nos hacen sentir seguros, que nos ayudan a evitar el dolor, la ansiedad, el miedo. Los autores llaman a esto sistemas inmunológicos emocionales, son sistemas alertas e inteligentes que detectan cualquier amenaza e intentan inmovilizarla. Cuando nosotros inocentemente intentamos cambiar, estos sistemas se activan y es necesario que comprendamos cabalmente nuestras emociones para que el cambio suceda.

Para comenzar a percatarnos de qué exactamente es lo que estamos haciendo para sabotearnos es necesario que intentemos conectarnos con nuestras emociones, nuestras intenciones ocultas. ¿Qué es lo que realmente deseamos y qué exactamente estamos haciendo para no obtenerlo? Seamos perspicaces, enfoquémonos en lo que estamos haciendo, no en lo que deseamos hacer. Tenemos compromisos ocultos que compiten con los compromisos concientes, agendas separadas que desean mantener el status quo que nos hace sentir seguros.

Una vez que descubrimos nuestras intenciones escondidas podemos reflexionar acerca de las supuestos que inconcientemente alimentamos. Podemos asumir que, en el caso de desear ser una persona más social, si lo hacemos los demás nos van a rechazar, podremos salir heridos emocionalmente, si somos demasiado vulnerables los demás nos pasarán por encima.

Las soluciones adaptativas toman en cuenta nuestro sistema inmunológico emocional, no es el cambio en realidad el que se presenta como una amenaza, sino el sentimiento de que estamos indefensos ante un peligro aparente. Cuando somos concientes de nuestros supuestos y nuestras intenciones ocultas, podemos recurrir a nuestra creatividad, valentía y resiliencia para cambiar la perspectiva del asunto, sintiéndonos así más seguros.

El cambio puede ser muy emocionante cuando nos sentimos que estamos yendo hacia un nuevo lugar, más complejo, más interesante, pero sin embargo seguro. Esos viejos supuestos que refuerzan nuestros hábitos de siempre deben ser cuidadosamente sustituidos para poder alcanzar un cambio real.

No importa qué camino escojas para seguir avanzando hacia el ser que siempre has deseado ser, lo realmente importante es que veas la oportunidad de crecimiento como algo emocionante, que si bien te alejará de la seguridad de lo conocido, puede abrirte otras puertas, ampliar tu mente y sorprenderte de tus capacidades.

 

 

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com