Creando familias positivas

La familia es una parte muy importante de nuestras vidas, es por eso que debemos cuidarla y ¿por qué no? Convertirla en un espacioCreando familias positivas de felicidad y significado. Sé que a veces las relaciones son difíciles y no siempre podemos encontrar el apoyo que necesitamos, pero a pesar de todas las dificultades, siempre habrá alguien especial que hemos escogido amar. Puede ser un primo, un hermano, nuestros padres, nuestra pareja, nuestros amigos (que son la familia del alma).

Y partiendo de este concepto amplio de familia, pensemos cómo podemos tener una relación más profunda con quienes amamos. Una de las cosas más importantes es la aceptación al otro tal cual es, como saben ya nadie es perfecto, y todos tenemos nuestros propios caprichos, así que si los demás nos dejan pasar nuestros defectos lo menos que podemos hacer es retribuir esa comprensión. No siempre estaremos de acuerdo con las decisiones que los demás toman, pero a fin de cuentas es su propia vida y en la medida de lo posible tenemos que brindar nuestro apoyo, que sepan que pueden contar con nosotros y que si se equivocan, vamos a recibirlos con amor y no con reproches.

Divertirse es sumamente importante, así que siempre planea salidas entretenidas para compartir juntos, ya sean viajes, ir al cine, hacer un picnic, lo que se les ocurra está bien, siempre y cuando mantengan en mente que tiene que ser algo que todos deseen hacer.

Brindemos a la persona que amamos libertad para convertirse en quienes desean, podemos dar nuestras perspectivas, nuestros consejos, pero siempre respetando la individualidad y los tiempos de la otra persona, sin juzgar.

Cuando reconozcamos en nosotros patrones negativos de comportamiento, especialmente en lo que atañe a las relaciones, trabajemos en ello para que nada sea un impedimento a la hora de disfrutar plenamente la compañía de los demás.

La familia tiene que tener sus valores y expectativas claras, juntos deben organizar una meta en común, dialogar fluidamente y ver hacia dónde quieren ir, servir de ayuda cuando se atraviesan crisis. Todos tienen que sentirse importantes y contenidos.

En nuestro camino de felicidad los demás aportan mucho, por eso tenemos que ser cuidadosos con la clase de relación que formamos con los otros, busquemos ese espacio donde poder compartir sueños, metas.

Ya sea nuestra familia de origen o la familia que hemos escogido, cultivemos ese espacio para que sea significativo, profundo, que nos haga sentir mejor y apreciémoslo con todo nuestro corazón. La felicidad compartida con amor y respeto es la más disfrutable.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Los hábitos ¿pueden cambiarse?

Los hábutos ¿pueden cambiarse?

Los hábitos pueden ser nuestros mejores aliados o nuestros peores enemigos, son los que poco a poco van dejando una impronta en nuestros días sin que siquiera lo notemos, una suma de sucesivos actos que pueden llevarnos a la gloria o a un rotundo fracaso. 

En el libro escrito por Charles Duhigg llamado  The power of habit: Why we do what we do in life and bussiness (El poder del hábito: Por qué hacemos lo que hacemos en nuestra vida  y negocios) conocemos que el hábito siempre deja su marca (literalmente) en nuestro cerebro, incluso cuando cambiamos los viejos patrones. 

Basando su investigación en numerosas áreas como los deportes, la adicción, la religión, la publicidad, el autor fue creando un modelo para saber cómo se conforman los hábitos. Usualmente, hay un disparador que pone en movimiento nuestros sentidos y despierta el hábito. En respuesta a este disparador, comienza una rutina que ejecutamos automáticamente, sin pensarla siquiera. Este hábito nos brinda cierta recompensa, lo que a su vez va reafirmando ese hábito. Cada vez que nos encontramos con este determinado disparador, vamos a repetir la rutina como si estuviéramos en piloto automático cada vez. El cerebro está fascinado con los hábitos porque consumen poca energía una vez que ya se han instalado en nosotros, es por eso que cuando es necesario promover en nosotros un cambio cuesta, ya que requiere de más energía psíquica y mental de la que ya veníamos utilizando. 

Duhigg nos dice que el anhelo por otra cosa puede impulsarnos a alejarnos de nuestros hábitos nocivos, si realmente queremos cambiar, si nuestro deseo es importante y vamos cumpliendo ciertos pasos, podemos hacerlo. Experimentó consigo mismo y sus deseos de comer una galleta todos los días. Cada vez que en su trabajo sentía la ansiedad por comer respondía a una serie de preguntas lo que hacía identificar la rutina, comenzó entonces a experimentar con recompensas diferentes, pudo darse cuenta que le sucedía en un momento particular del día, entonces utilizó un nuevo plan utilizando el mismo disparador pero con una diferente rutina.

 Tenemos que ser concientes de cómo exactamente funcionan nuestros hábitos, al ser concientes del disparador del hábito, tendremos que utilizarlo pero generando una rutina diferente a la utilizada. Si cada vez que vemos una película tenemos que comer chocolate, cada vez que vemos el film podríamos sustituirlo por una manzana, por ejemplo. Una nueva rutina más constructiva debe sustituir a la anterior. 

En el libro también nos habla de los hábitos de las organizaciones exitosas y los hábitos de la sociedad. Reconozcamos nuestros disparadores y cambiemos nuestras rutinas, después de todo el cerebro está dispuesto a cambiar, sólo falta nuestra decisión y compromiso. ¿Qué les parece esta teoría?

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¡A descansar se ha dicho!

¡A descansar se ha dicho!Si bien la productividad es importante, no existe nada mejor como la magia del buen descanso. Esos pequeños momentos de ocio que podemos robarle al día para callar nuestro monologo interno, para aquietar a ese cerebro que no para de pensar. Un pequeño momento para reconectarnos con nosotros mismos y permitirnos disfrutar de nuestra propia compañía.

Creemos que tenemos que estar todo el tiempo produciendo, o que no podemos dejar ni un segundo nuestras responsabilidades ni tareas, aunque es necesario que hagamos lo que podemos con lo que tenemos, si solamente puedes dedicarte cinco minutos entonces haz que valgan la pena.

Creo que no solemos ser concientes de lo importante que es relajarnos. Es vital para nuestra salud y bienestar en general. Desde la meditación, ejercicio físico, alimentarnos bien, dormir bien, mirar la televisión, leer hasta charlar, todas estas técnicas encierran en sí misma un potencial de relajación importante.

¿Cuáles son los beneficios de un buen descanso?

El descanso, el momento de relax, bajará tu tensión arterial, incrementara tu sentido del humor y estabilizará tu estado emocional. El buen dormir por ejemplo, nos ayuda a tonificar músculos, nos repara. Los momentos de ocio nos alejan del stress, del desgaste psíquico, nos ayuda a mejorar nuestro rendimiento físico y mental.

Jamás olvides tomarte un tiempo especialmente para ti, tener a tu alcance las herramientas apropiadas para descansar ( un buen colchón, un espacio silencioso, unos minutos que te obsequies)

Pon en primer lugar el cuidarte, el trabajo es vital y las tareas y obligaciones las tenemos todos, pero jamás olvides que todo empieza por casa, si estás sereno y feliz, podrás brindarle eso a los demás. Así que…¡a descansar se ha dicho!

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¿Quién motiva al motivador?

Este artículo va dedicado para mi buena amiga Kenia Javier, surgió la inspiración en una de nuestras charlas.¿Quién motiva al motivador? Hablar es productivo 😉

Cuando trabajamos al servicio de los demás tenemos que poner mucha energía, empatía, compromiso, dedicación, estudio y creatividad de nuestra parte. Así que terapeutas, coaches motivacionales, profesores (y cualquier profesión que requiera de motivar a los demás) nos podemos ver de vez en cuando un poco faltos de energía para realizar estas tareas, además del simple hecho de que también somos humanos.

Así que primer paso, enfocarnos en nuestros logros más que en nuestras debilidades, existirán días en los cuales no estaremos demasiado productivos, días donde nuestra creatividad se encontrará en el fondo del océano, sin embargo,  lo importante será  darnos el tiempo suficiente para inspirarnos sin forzar el proceso.

Así que si nos estamos sintiendo un poco desmotivados, o las cosas no están saliendo exactamente como queremos, o no encontramos la manera de implementar las cosas que deseamos será cuestión de continuar adelante con persistencia, de no permitirnos abatir por un mal día, por un error o por circunstancias que están fuera de nuestro control. Tenemos que identificar las cosas que sí estamos haciendo bien, tenerlas en mente, y recordar todo nuestro progreso.

En el camino de ayudar a los demás tenemos que despegarnos del proceso, simplemente somos una guía y no es nuestra responsabilidad si nos desean escuchar o no, la decisión está en el otro y no podemos forzar a nadie a motivarse o disputar sus creencias, será decisión de la persona si nos permite despejar su camino o ignorarnos. Lo verdaderamente importante radica en intentarlo desde el amor, no desde el ego, evitando pensar que somos los dueños de la verdad.

Es importante que día a día nos hagamos preguntas como las siguientes: ¿cómo te sientes hoy? ¿Estás más cerca de las metas que te has propuesto en tu línea de trabajo? ¿Tienes ideas nuevas que pueden aportar a los demás? ¿Cómo puedes utilizar tus fortalezas para tu propio beneficio y el de las personas con quienes trabajas? Permite enorgullecerte de quién eres y de lo que haces, no desde la soberbia, sino simplemente desde la paz mental que proporciona saber que hacemos lo mejor que podemos cada día.

Mantén en mente tu objetivo más preciado, esfuérzate para no distraerte en el camino, evita alejarte de esa imagen mental que te has creado, regocíjate con los beneficios que te proporciona hacer tu trabajo con disfrute.

Para mantenernos motivados es importante implementar una rutina (si bien flexible) que nos permita mantenernos en “movimiento”, que haga trabajar a nuestro cerebro, a nuestras ideas, a nuestras emociones.

Pasos fundamentales para reconectarnos con la motivación:

  • Poner las cosas en orden
  • Anotar nuestras actividades
  • Anotar ideas que nos vayan surgiendo
  • Leer cosas que contribuyan a nuestra tarea
  • Elegir el número adecuado de tareas evitando así frustrarnos por ideales inalcanzables
  • Intentemos simplificar las cosas, a veces las cosas más sencillas son las más exitosas

Deja de lado tu desmotivación, enamórate de lo que haces, acércate desde la pasión y siempre bríndate el permiso para crear, para hacer cosas diferentes, salirte del molde y aventurarte en esta hermosa tarea. Motívate, ¡motívanos!


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La magia de la buena escucha

La magia de la buena escucha

En una conversación solemos estar más distraídos en responder a nuestro interlocutor que en prestar atención a lo que la otra persona está diciendo. Cuando estamos entablando una charla, es vital que realmente sepamos escuchar y prestar atención al otro, importa lo que dice, no necesariamente lo que nosotros le decimos. Cuando realmente escuchamos a los demás, callando las voces de nuestro ego, estamos brindándonos la oportunidad de mejorar tanto nuestra salud como la de los demás.

El escuchar apropiadamente al otro involucra una serie de características. Entre ellas encontramos el ser receptivo a lo que nos están diciendo, no juzgar al otro, permitir relajarnos mientras escuchamos pacientemente a la persona, generarnos una perspectiva de lo que nos están comentando. Podemos comenzar a debatir saludablemente con el otro, en especial si existen ciertas creencias limitantes o esté demasiado estancado en una situación, demostrar interés y curiosidad, ser respetuoso, no menospreciemos las opiniones ajenas, hagamos preguntas,  intentemos llevar la conversación a un nivel profundo.

Tener estas actitudes y comportamientos va a conducirnos a tener más emociones positivas tanto para nosotros como para la otra persona. Esta escucha intensa nos permite mejorar la calidad de nuestra conversación a la vez que nos permite construir recursos sociales y personales cuyo impacto será positivo para nuestro bienestar.

Es a partir de la escucha activa y comprometida donde todo comienza, donde se genera un buen vínculo, donde nacen debates interesantes y productivos, donde podemos ayudar y ser ayudados, donde podemos vincularnos cómodamente con el otro y lograr comprenderlo mejor. El escuchar atentamente es respetuoso y le demuestra a la ora persona que es importante para ti lo que está compartiendo.

Contribuir a un propósito y significados que vayan más allá de algo personal contribuye también a nuestro bienestar, por eso esta comunicación significativa va a tener un componente muy especial.

Comuniquémonos con respeto, hablemos desde el corazón y escuchemos con el alma.

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Tres pasos sencillos para sentirte mejor

Tres pasos sencillos para sentirte mejorCuando estamos atravesando un mal momento, esos que duelen muchísimo y se llevan nuestra fuerza, existen tres pequeños pasos que podemos hacer para sentirnos mejor y poco a poco ascender hacia la superficie.

1)      Realizar actos de bondad. Cuando ayudamos a los demás no podemos evitar sentirnos mejor con nosotros mismos. En un estudio realizado se demostró que si en un solo día intentamos 5 actos de bondad, vamos a sentirnos mejor casi de inmediato y con mucha intensidad.

2)      Gratitud.  Mantener fresca en nuestra memoria todas esas cosas maravillosas por las cuales deberíamos sentirnos agradecidos tiene un efecto muy poderoso en nuestro estado de ánimo, nos brinda más energía para continuar con nuestras metas y nos hace darnos cuenta de que las cosas siempre pueden ser peores. Así que a no dar por descontado esas hermosas bendiciones que tenemos en nuestra vida y a las cuales muchas veces pasamos por alto. Un ejercicio recomendado, es anotar una vez por semana todas esas cosas por las cuales estás agradecido, desde cosas importantes hasta las más triviales.

  

3)      Bríndate tiempo para procesar las experiencias felices e infelices. Se ha descubierto que hablar o escribir acerca de un evento que te ha hecho sufrir ayuda a crear una estructura al evento, a darle un significado y poder ajustarte a la experiencia de una manera más sencilla, compartir lo malo que te ha sucedido genera más alivio. En cuanto a las experiencias positivas es bueno recordarlas en privado también, para poder saborear el recuerdo sin necesidad de análisis.

Así que manos a la obra y comienza ahora mismo a sentirte mejor.

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Hipocondría: La creencia de estar enfermo

Se conoce como hipocondría al trastorno que lleva a la persona a interpretar ciertos síntomas físicos como enfermedad cuando enHipocondría: La creencia de estar enfermo realidad no lo son. Cuando el individuo cree tener determinada enfermedad, basada en malas interpretaciones de su cuerpo (una palpitación puede ser un ataque cardíaco, un pinchazo puede desencadenar la creencia de que tiene una enfermedad mortal) hay un intento casi angustioso de su parte para intentar que sus síntomas desaparezcan, ya que hasta se pueden despertar el temor de  morir a causa de lo que cree padecer. Las enfermedades que más suelen temer son el cáncer, sida o enfermedades coronarias.

Una de las razones por las cuales esta patología puede despertarse es porque hay un velo de negación en cuanto a lo que es enfermedad y muerte en la sociedad en general. Las enfermedades, además del dolor físico y psíquico que generan, muchas veces también son fuentes de aislamiento y rechazo por parte de los demás. El dolor se muestra como algo sumamente difícil de superar y esa creencia siempre es alimentada por frases que parecen inocentes como “esto es demasiado difícil para mí, yo no voy a superarlo nunca”. Un factor de prevención bien podría ser información adecuada acerca de nuestro cuerpo, enfrentarse a estas realidades de muerte, enfermedad y dolor no desde la catástrofe, sino desde un enfoque más maduro y desde la aceptación de que estos elementos son parte de la vida en general pero que podemos ser lo suficientemente fuertes para utilizar las adversidades a nuestro favor.

En las personas hipocondríacas se genera mucho miedo y ansiedad injustificadas. En esa búsqueda por tener síntomas la persona se va a sugestionar, cualquier sensación del cuerpo será malinterpretada o se sugestionará al punto de que si no tiene comezón, por ejemplo, el cuerpo le comenzará a picar, o le dolerá la cabeza, o se sentirá mareado. Sin quererlo, el sujeto va cayendo en la propia trampa de su mente.

Usualmente los hipocondríacos cuyos casos son más severos no recurren a un doctor, por el simple miedo del diagnostico que este le puede ofrecer, van creyendo que tienen algo peligroso para su salud y prefieren no saberlo. La persona no es conciente de que su problema es psicológico, esto puede llegar a desencadenar que vayan de médico en médico buscando la solución a su problema físico inexistente.

El tratamiento psicológico consiste en ayudar a la persona a perder esas creencias de miedo y ansiedad ante la enfermedad. Se le va a exigir que no acuda más al doctor, que evite charlar sobre enfermedades. Se le va a hacer entender a la persona que le quite fuerza a las sensaciones de su cuerpo, que se aleje de esas malas interpretaciones. Es la propia ansiedad, ligada a la creencia de estar enfermo, la culpable de que se despierten los temores hacia la enfermedad. Se trabaja en mejorar la autoestima, en fortalecerse en todas las áreas para evitar en un futuro situaciones donde se dispare nuevamente este miedo.

Si reconoces estos síntomas en ti, busca ayuda profesional de inmediato, es algo que puedes superar con el tratamiento adecuado.

 

 

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Triunfemos

Y así, después de esperar tanto, un día como cualquier otro, decidí triunfar; 
decidí no esperar a las oportunidades, sino yo mismo buscarlas;
decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución;
decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis; 
decidí ver cada noche como un misterio a resolver; 
decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, 
y que en éstas está la única y mejor forma de superarnos; 
aquel día dejé de temer a perder. 
Y costaba romper la costumbre, pero se pudo.

Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui; 
me dejó de importar quién ganara o perdiera: 
ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.
Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento: 
el amor es una filosofía de vida.

Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados 
y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; 
aprendí que de nada sirve ser luz
si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas… 
Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad; 
desde aquel día ya no duermo para descansar: 
ahora simplemente duermo para soñar.

(Desconozco al autor)

Es cuando realmente despertamos del rol pasivo de la victimización cuando finalmente logramos alcanzar lo que nos proponemos. Por supuesto que la vida es difícil y muchas veces hasta injusta y es lógico que consideremos que lo que nos pasa es algo que no nos merecíamos. Sin embargo, quedarnos estancados en esta postura de juguete a la deriva, cuando nos sentimos que estamos a merced del tirano destino y no hay nada que podamos hacer para cambiar y tomar control de nuestra vida, no es algo que va aportar demasiado a tu cambio.

Es hora de retomar el poder de tu vida, de comenzar a ser protagonista de tu propia historia, sin importar cuán doloroso fue el pasado,  las cosas terribles por las que has atravesado, es hora de dejarse llevar por un nuevo tú, una nueva mirada donde las cosas no pasen porque sí, sino porque tú estás decidiendo que sucedan.

Intenta dejar de lado ese sentimiento de indefensión, de angustia, hasta de venganza, y piensa cómo sería más provechoso vivir tu existencia. Busca nuevas metas, permítete sentir nuevas relaciones, encuentra tu norte y camina hacia él. 

Basta de mirar cómo la vida transcurre a tu lado siendo un mero espectador pasivo, toma las riendas y camina hacia otros horizontes. Tu verdadero camino te está esperando.

 

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

 

Inteligencia emocional: Conozcamos nuestras emociones

Inteligencia Emocional: Conozcamos nuestras emociones

 

La inteligencia emocional es un concepto amplío, donde se destaca la importancia del cociente emocional, esas características a las cuales quizás no le damos la importancia que merecen. Entre las habilidades emocionales encontramos la capacidad de motivarse y persistir frente a las decepciones, controlar los impulsos, decir no a la gratificación inmediata en pos de una gratificación duradera a largo plazo, mantener estable el humor, mostrar empatía, tener esperanza.

¿Qué es la emoción? Daniel Goleman autor del libro La inteligencia emocional: Por qué es más importante que el cociente intelectual utiliza este término para hablar de los sentimientos y pensamientos característicos a estados psicológicos y biológicos y a una variedad de tendencias de actuar.

La mente emocional es más veloz que la racional y se pone en acción casi de inmediato, sin detenerse en la reflexión. Las acciones nacidas de la mente emocional traen consigo una sensación de certeza muy poderosa, es una manera simplificada de ver las cosas que puede resultar desconcertante para la mente racional. La mente emocional es nuestro radar para percibir el peligro, sin embargo, estos juicios intuitivos  al efectuarse tan rápidamente pueden llegar a ser erróneos.

Existe una segunda clase de respuesta emocional, más lenta, donde primero se reflexiona antes de conducir al sentimiento. Aquí somos más concientes de nuestros pensamientos, los que van a jugar un rol vital en la determinación de qué emociones surgirán. Las emociones más complejas como la vergüenza siguen esta ruta más lenta, y tardan segundos o minutos en desarrollarse.

La lógica de la mente emocional es asociativa, toma elementos que simbolizan una realidad o puede disparar un recuerdo para ser igual a esa realidad. Las metáforas e imágenes hablan directamente a nuestra mente emocional, así como las distintas formas de arte. La mente racional realiza conexiones lógicas entre causas y efectos, mientras que la mente emocional es indiscriminada y une elementos que sólo comparten características parecidas

La mente emocional es infantil y cuánto más lo es, más fuertes son las emociones que experimentamos. Un ejemplo de esto es el pensamiento categórico en el que todo parece blanco o negro, el pensamiento personalizado donde los acontecimientos tienden a centrarse en nosotros mismos, autoconfirmador donde suprime o pasa por alto hechos o recuerdos para tener razón. La mente emocional considera sus pruebas como certeras, los sentimientos son autojustificadores y cuentan con un conjunto de percepciones y pruebas propios.

 

La inteligencia emocional tiene cinco habilidades prácticas:

Tres se engloban en la inteligencia intrapersonal, la cual hace referencia al autoconocimiento

  • La autoconciencia: ser concientes de lo que pasa en nuestro cuerpo y de lo que sentimos
  • El control emocional: regula la manifestación de una emoción y puede modificar un estado anímico y su exteriorización. 
  • La capacidad de motivarse y motivar a los demás.

Las otras dos las encontramos dentro de la inteligencia interpersonal, la cual hace referencia a la relación que tenemos con los demás.

  • La empatía: Se edifica sobre la conciencia de uno mismo, mientras más abiertos estemos a nuestras emociones, más podremos interpretar nuestros sentimientos y por ende mejor podremos comprender a los demás. Cuando estamos con otras personas enviamos señales emocionales todo el tiempo, cuánto más hábiles somos a nivel social, más fácilmente controlamos las señales que emitimos. Las emociones rara vez se manifiestan únicamente con las palabras, también incluyen otras señales no verbales y la clave para intuir los sentimientos de otra persona está en la habilidad para interpretar este tipo de señales. La sintonía con otros demanda un monto de serenidad con uno mismo. El tener empatía con el otro nos permite estar mejor adaptados emocionalmente, nos hace más sociables y hasta más sensibles.
  • Las habilidades sociales: relacionadas con la popularidad, el liderazgo y la eficacia interpersonal. Son útiles cuando intentamos dirigir, negociar y  resolver conflictos, también podemos utilizarlas para la cooperación y el trabajo en equipo .

Estas habilidades prácticas, a su vez, influyen en cuatro áreas vitales de nuestra vida:

1) Contribuyen a nuestro bienestar psicológico y por ende nos ayuda a equilibrar nuestra personalidad.

2) Contribuyen a nuestra salud física, moderando o eliminando patrones poco positivos, ayudan a prevenir enfermedades causadas por desequilibrios emocionales

3) Favorecen nuestro entusiasmo y motivación.

4) Permiten un mejor desarrollo de nuestras relaciones con las personas, en las áreas familiar, social y laboral.

¿Por qué es importante manejar la inteligencia emocional?

Las personas que se denominan emocionalmente expertas, las que conocen, manejan, interpretan y se enfrentan con eficacia a los sentimientos tanto propios como ajenos, tienen ventajas en las relaciones amorosas, tienen más dominio sobre su vida, se sienten satisfechas, eficaces y productivas.

Conocerse a uno mismo, poder tener conciencia de los propios sentimientos en el momento en que se experimentan, es el comienzo. Poder ser concientes de nuestras emociones es la competencia emocional fundamental sobre la que se construyen las demás, como el importantísimo autocontrol emocional. Lograr reconocer un estado de humor desagradable es sentir el deseo de superarlo, de no actuar en consecuencia y además de liberarse de él.

Las personas solemos tener estilos característicos para responder y enfrentarnos a nuestras emociones:

Conciente de sí mismo:  Son concientes de sus humores en el momento que los tienen, tienen claridad con respecto a sus emociones, son independientes y seguros de sus propios límites, son positivos y cuando están de mal humor lo superan casi de inmediato.

Sumergido: Personas que se estancan en sus emociones y no se sienten capaces de liberarse de ellas. Al no ser demasiado conciente de sus sentimientos se quedan perdidos en ellos, suelen sentirse abrumados y descontrolados.

Aceptador: Son concientes de lo que sienten pero no tratan de cambiar sus humores, suele darse en personas que se resignan ante su desesperación o aquellos que suelen estar de buen humor y no tienen por qué cambiarlo.

 

La importancia del autodominio:

En el mundo de las emociones, desde los tiempos de Platón el autodominio ha sido elogiado. El objetivo es el equilibrio, cada sentimiento tiene su valor y significado, por eso no debemos suprimirlos. El tener bajo control nuestras emociones perturbadoras es la clave para el bienestar emocional, los extremos perjudican nuestra estabilidad. Todas las emociones son válidas, no se trata de estar feliz todo el tiempo, el dolor es parte de nuestra vida y muchas veces necesario. El secreto de una vida emocional plena radica en sentir de manera adecuada a las circunstancias, aceptar el dolor, aceptar la felicidad, pero no dejarnos arrastrar por las adversidades ni vivir de manera desproporcionada los problemas.

Aprender a controlar nuestros impulsos es una herramienta vital, es la raíz de todo autocontrol emocional, es lo que permite que le digamos no a la gratificación instantánea en pos de objetivos más elevados.

Nuestras emociones son tan fuertes que pueden entorpecer o favorecer la capacidad para pensar y planificar. Cuando entorpecen la concentración lo que ocurre es que queda paralizada la capacidad mental cognitiva que los científicos denominan memoria activa (capacidad de retener en la mente toda la información que atañe a la tarea que estamos realizando).

Las emociones definen el límite de muestra capacidad, determinan la calidad del desempeño en nuestra vida. La inteligencia emocional es una aptitud superior a la inteligencia académica, ya que tiene el poder de facilitar o interferir en las demás habilidades.

Dentro de las emociones positivas podemos destacar la virtud del optimismo y la esperanza.

El optimismo, desde el punto de vista de la inteligencia emocional, es lo que permite evitar que la gente caiga en la desesperanza, la apatía o la depresión. Es importante sentir que tenemos cierto dominio sobre los acontecimientos de nuestra vida y aceptemos los desafíos como se nos presentan, y nos preparemos para desafíos aún mayores, con la convicción de que podremos lidiar con ellos. Esta actitud hará que tengamos más probabilidades de utilizar el máximo de nuestras habilidades o hagamos todo lo necesario para poder desarrollarlas.

Sin duda el mundo emocional tiene una fuerte impronta en nuestra salud. Cuando estamos enfermos nuestro estado emocional puede jugar un rol predominante a la hora de mostrarnos más o menos vulnerables a la enfermedad.

Se realizó un estudio en la Universidad de Stanford con pacientes cardíacos, que demostró que cuando los pacientes recordaban un hecho que los llenaba de furia, la eficacia en el bombeo de su corazón disminuía. La ira parece ser la emoción que más daña al corazón.

Por su parte, la ansiedad desproporcionada disminuye la respuesta inmunológica de nuestro cuerpo, pudiéndonos dejar a merced de varias enfermedades como resfríos, herpes, problemas gastro intestinales, entre otros. Por eso es interesante que podamos aprender a manejar la ansiedad con lo que sea más apropiado a nuestros gustos y personalidad, ejercicios de relajación, ejercicio físico, salir a caminar y disfrutar de nuestro alrededor, meditación, yoga.

Así como lo negativo tiene su impacto en la salud, lo positivo también. La esperanza en cierto punto, tiene un poder curativo, ya que nos brinda fuerza para soportar circunstancias dolorosas. Poder contar con vínculos significativos,  contar con personas con quien compartir los problemas, estas situaciones desde el polo positivo van a enriquecer nuestra vida y también va a contribuir a que seamos más saludables en todo sentido.

En resumen, la inteligencia emocional nos habilita a triunfar en nuestra vida en el amplio sentido de la palabra, nos ayuda a mantener relaciones significativas con los otros, nos ayuda a mejorar nuestra salud tanto física como psíquica. Cuando estamos de buen humor y en armonía interna, nuestra actitud mejora ante las adversidades o los detalles de la rutina. Todo pasa por nuestras emociones y por cómo interpretamos nuestra realidad, podemos tenerlo todo y no quererlo o podemos tener poco y sacarle todo el jugo posible. Siempre, en última instancia, somos nosotros quienes tenemos el poder, es nuestra decisión si estamos dispuestos a aprender y explotar nuestro potencial o quedarnos estancados en donde estamos.  

 

 

 

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Felíz: La película

HappyGracias al nominado a la Academia Roko Belic llega a la pantalla grande el documental Happy (Felíz). Para aquellos que no están demasiado familiarizados con la Psicología Positiva, esta es una introducción perfecta, ya que cuenta con el trabajo de aclamados investigadores como Ed Diener, Mihaly Csikszentmihalyi, Sonja Lyubomirsky y Richard Davidson.

Aplican los resultados obtenidos en las investigaciones a las historias que se cuentan sobre las personas que viven en Kolkata, Tokyo, Brasil, y muchos otros lugares.

El documental inspira a todos los espectadores, nos conduce hacia los brazos de la felicidad, la importancia de las relaciones, el acercamiento a esas metas de valor intrínseco, el ser capaces de encontrar significado en una meta más grande que nosotros. Ver todos estos elementos aplicados en detalle, siendo vivenciados por las personas reales, nos hace comprender mejor el beneficio que los postulados de la Psicología Positiva tiene en nuestras vidas.

Para más información pueden visitar el sitio oficial http://www.thehappymovie.com/

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com