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Curso de Psicología Positiva para profesionales

Curso de Psicología Positiva

Da comienzo el primer curso de Introducción a la Psicología Positiva para psicólogos, psiquiatras, psicomotricistas, psicopedagogos, fonoaudiólogos y acompañantes terapéuticos (excluyente). El mismo consta de 6 meses entre los teóricos y las prácticas. Es presencial, en Montevideo, Uruguay.

Temáticas a trabajar:

*Historia de la Psicología Positiva y su modelo actual
*El optimismo inteligente
*Las 24 fortalezas de la Psicología Positiva
* Emociones Positivas
* Esperanza, gratitud
*Logros
*Resiliencia y crecimiento Postraumático
*Satisfacción con el pasado, perdón
*Optimismo en la infancia

MODALIDAD:

Lecturas, videos, dinámicas, presentaciones, trabajo clínico

COMIENZO: 5/02/14

HORARIOS: Miércoles 19 a 21 hs

Más información por favor comunicarse al 098 165 994 o marianaalvezg@gmail.com

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

La esquizofrenia

Las personas que padecen de esquizofrenia muestran una distorsión de los pensamientos y de sus sentimientos. Afecta a la persona deLa esquizofrenia una manera integral, estando comprometidas su manera de pensar, de sentir y de hablar. La persona se va a mostrar diferente a cómo era, más aislada, con alteraciones en su sueño.

La edad de aparición suele ser entre los 15 y los 45 años, aunque lo más frecuente es que su inicio sea al final de la adolescencia. En cuanto a las causas de la esquizofrenia, al igual que en muchas otras patologías, se debe a una variedad de causas, no pudiendo atribuirse una específica.

Dentro de la esquizofrenia encontramos los llamados síntomas positivos y los negativos. Los síntomas positivos se relacionan con aquellas manifestaciones que la persona experimenta. Encontramos aquí a las alucinaciones, delirios, trastornos del pensamiento, angustia, excitabilidad, insomnio, palpitaciones, mareos, trastornos gastrointestinales y respiratorios, agresividad, movimientos estereotipados.

Dentro de los síntomas negativos, esos síntomas que la persona deja de hacer, nos encontramos con que el individuo ya no puede razonar de manera fluida, le cuesta mucho poder experimentar sentimientos hacia los demás o incluso tener la fuerza de voluntad de levantarse de la cama. Vemos apatía, carencia de energía, ausencia de placer.

Tanto los síntomas positivos como negativos tienen un impacto nada favorable en los diversos ámbitos social, familiar, laboral. Sin embargo, no todas las personas que padecen de esquizofrenia experimentan estos síntomas.

Vemos que existen distintos tipos de esquizofrenia, los cuales a veces se superponen o la persona va cambiando su cuadro con el pasar del tiempo. La clasificación sería la siguiente:

Esquizofrenia paranoide:  Predominio de ideas delirantes y alucinaciones. Es la más frecuente de todas y su inicio se ubicaría entre los 20 y 30 años de edad.

Esquizofrenia catatónica: Aquí encontramos trastornos del movimiento. A pesar de tener la conciencia despierta, la persona es incapaz de reaccionar ante los intentos de los demás de contactarse con él. Su rostro permanece inmóvil y también sin expresión. A veces la persona puede estar días sin hablar, ni comer, ni beber agua.

Esquizofrenia hebefrenica: Su comienzo es en la pubertad. La persona muestra un afecto no apropiado, como por ejemplo reírse ante situaciones que no corresponde, muestra conductas  infantiles, demasiada desinhibición, desinterés por las charlas y falta de participación en las mismas. Pueden también existir alucinaciones y delirios.

Esquizofrenia indiferenciada: No predomina un síntoma concreto y podríamos catalogarla como una mezcla de los otras anteriores.

Esquizofrenia residual: Se manifiesta muy poco y tiene que ver con haber padecido al menos un episodio de esquizofrenia anteriormente, pero en la actualidad no presentar síntomas psicóticos importantes.

En cuanto al tratamiento de la esquizofrenia tenemos que tener en consideración que la medicación psiquiátrica es importante, además de un tratamiento psicosocial donde se trabaja con el consultante y la familia del mismo.  Dentro de las terapias conocidas encontramos la terapia psicológica integrada, programas de rehabilitación de grupo, terapia cognitiva de la esquizofrenia, el modelo interactivo de Perris.

Lo importante es que la persona pueda controlar sus alucinaciones, pueda retomar su vida de la manera más saludable posible y pueda tener acceso a una vida de calidad. Usualmente va a necesitar mucha ayuda de la familia. La esquizofrenia puede estar compensada con el tratamiento adecuado.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

El síndrome de Estocolmo

El síndrome de EstocolmoEste síndrome toma su nombre gracias a un psiquiatra, que por el año 1973, trabajó en un caso donde unas personas en Estocolmo robaron un banco y mantuvieron consigo rehenes por un período de seis días. Los cautivos, una vez rescatados, mostraron una simpatía peculiar hacia sus agresores, incluso decidieron pagar por sus abogados y pedir misericordia por ellos.

En estos casos, las víctimas se identifican con el agresor de manera inconciente, hay un involucramiento a nivel emocional, la víctima puede asumir “su responsabilidad” por la agresión recibida. Se da una especie de agradecimiento por parte de la persona de haber resultado ilesa de la agresión cometida, porque a pesar de la situación dolorosa por la cual se atravesó, aún está con vida.

El síndrome no deja de ser una reacción de supervivencia ante el temor experimentado, un mecanismo de defensa, una especie de sensación de poder estar en control de aquello evidentemente incontrolable que le sucedió.

Para desarrollar el síndrome, la persona se debió haber sentido en algún punto cuidada, sin recibir maltrato o demasiada violencia. Para diagnosticar el síndrome tenemos que ver que la víctima se sienta identificada con su agresor en actitudes, maneras de pensar, comportamientos y que se prolongue por un largo tiempo una sensación de gratitud hacia sus captores.

Algunos autores dicen que el síndrome de Estocolmo no sucede únicamente en aquellos individuos que debieron tolerar situaciones de secuestros, sino también en mujeres víctima de violencia por parte de su esposo, novio o padre. Estas mujeres defienden a quienes las agreden e incluso los llegan a justificar, no se alejan de la situación ni disuelven el vínculo a pesar de contar con recursos para poder llevar esto a cabo.

Estas relaciones enfermizas ocurren por el desequilibrio de poder y una combinación de buenos y malos tratos por parte del otro, en algún punto la mujer niega lo violento y dañino y se queda estancada solamente con lo positivo de esa relación.

El tratamiento para el síndrome es una combinación de medicación con tratamiento terapéutico, psiconoanalítico o cognitivo conductual. La duración del mismo será variable en cada caso pero es algo de lo cual se puede escapar y ser realmente libres. Las peores prisiones son aquellas que nuestra propia mente crea oprimiendo nuestro ser.

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La diferencia entre el TOC y el TOCP

La diferencia entre el TOC y el TOCPEl conocido TOC  (trastorno obsesivo compulsivo) es una patología bastante común, la cual forma parte de los trastornos de ansiedad. Se caracteriza por las obsesiones y las compulsiones. Las obsesiones toman la forma de pensamientos, imágenes o impulsos que se sienten ajenos a la persona, que inundan la mente y son experimentados como desagradables e incoherentes.  Las compulsiones, por su parte, se tratan de conductas repetitivas, estereotipadas. La persona siente que tiene llevar a cabo esa compulsión, a veces intenta resistirse a ella, muchas veces simplemente las lleva a cabo. 

Dentro de las obsesiones más usuales que encontramos en las personas con TOC vemos el temor a contaminarse, miedo a dañar a otros, ideas cargadas de agresividad y sexualidad, religiosidad exagerada, miedo a que algo malo ocurra en su familia.

Entre las compulsiones encontramos lavarse las manos repetidas veces, hacer una acción una y otra vez hasta que se pueda realizar de la manera correcta (de acuerdo a sus parámetros), asegurarse de que la puerta esté bien cerrada, tocar cosas, ordenar, acumular objetos, rezar intensamente.

Dentro del TOC podemos diferenciar distintas manifestaciones.

1)       Verificadores: inspeccionan de manera exagerada intentando evitar catástrofes.

2)    Sexuales: tienen pensamientos sexuales recurrentes, que incluyen mayoritariamente un temor abrumador a ser homosexual.

3)       Lavadores y limpiadores: obsesionados con la contaminación y las maneras de evitarla.

4)       Repetidores: ejecutan acciones repetitivas.

5)       Acumuladores: coleccionan todo tipo de objetos y no pueden desprenderse de ellos.

6)   Obsesivos puros: experimentan pensamientos negativos de forma reiterada, éstos resultan incontrolables y bastante perturbadores.

7)   Ritualizadores mentales: apelan a pensamientos o imágenes repetitivas con el objeto de contrarrestar la ansiedad generada por ideas o imágenes que conforman las obsesiones.

8)    Ordenadores: las cosas tienen que estar ordenadas de una manera particular y de acuerdo a determinadas reglas rígidas.

El TOC puede comenzar en la infancia, de los siete a diez años de edad aproximadamente. El niño se avergüenza de sus compulsiones al percatarse de que carecen de lógica, pero no las puede evitar ya que considera que si no las lleva a cabo algo terrible sucederá.

Por su parte, el trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad (TOCP) es también frecuente, sobre todo en hombres. Sus aptitudes emocionales e interpersonales son pobres, evitan la intimidad por miedo a que los conozcan en realidad.

En algunos casos se comprobó que quienes padecen este trastorno vivieron con padres controladores, muy exigentes, sin demasiada empatía ni afecto, donde existían señales contradictorias de amor (“te golpeo, pero me duele más a mi que a ti”)

Son personas que casi continuamente están atentos y concentrados. Su autocontrol es distorsionado, ya que quieren controlar absolutamente todo, desde sus emociones y actitudes hasta las emociones de los demás. Se rigen por una estricta moral y lógica, reglas firmes que los hace ser inflexibles.

Amantes del perfeccionismo, necesitan tener una absoluta certeza en cada paso que dan y consideran que siempre hay una respuesta correcta para todo. Este tipo de creencias conlleva a que sean muy dubitativos, en busca de esa perfección inalcanzable muchas veces se ven estancados y no pueden hacer nada por temor a equivocarse. La perspectiva de llegar a ser imperfectos en el futuro genera ansiedad y angustia. Ya que el fracaso es considerado como el peor de los castigos, muchas situaciones vitales comunes serán vistas como verdaderas catástrofes.

Son excesivamente autocríticos, creen que si se censuran lo suficiente, si se sienten exageradamente culpables, lograran acercarse más a su ideal de perfección. Si son más indulgentes con ellos mismos, seguramente se están dando permiso para equivocarse y eso es imperdonable.

Tienen un pensamiento dicotómico, la tendencia a ver las cosas en términos de “todo o nada”/ “blanco o negro”.

Se preocupan desmedidamente por los detalles, las normas, la organización. El trabajo los absorbe desmedidamente, consideran que solamente valen la pena las experiencias productivas y no el ocio ni pasar tiempo con amigos, sino hay producción es tiempo perdido.

En algunas ocasiones les cuesta desprenderse de objetos inútiles, pueden llegar a ser acumuladores. Se niegan a delegar tareas, a menos que alguien siga al pie de la letra los procedimientos que ellos prolijamente ejecutan.

En cuanto al dinero son excesivamente cuidadosos, consideran que siempre tienen que tener ahorros ya que no saben qué puede suceder en un futuro y deben estar preparados.

Si biel el TOC y el TOCP  tienen elementos en común, lo más relevante a la hora de diagnosticarlos diferencialmente es que en el TOCP hay ausencia de obsesiones y compulsiones, aunque ambos trastornos pueden existir en una persona al mismo tiempo. 

El tratamiento recomendando para ambos casos es la terapia cognitivo conductual y en ciertas situaciones la medicación psiquiátrica.

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Trastorno de ansiedad por separación

Trastorno de ansiedad por separación

El trastorno por ansiedad de separación se caracteriza por una ansiedad excesiva y poco  apropiada para el desarrollo del niño. Esta ansiedad gira en torno a la separación respecto de las personas con quienes se vincula. Hay una incapacidad por parte del pequeño de tolerar estar solo y se desespera cuando la persona emocionalmente significativa (padre, madre, tutor) debe marcharse.

Debemos diferenciarlo de la ansiedad por separación esperada en bebes de seis  meses a niños de seis años, aproximadamente. Si bien el niño va a experimentar angustia ante la separación de su figura parental, no será una angustia desaptativa, ni acompañada de ideas catastróficas de que algo malo (enfermedades, muerte) pueda ocurrirle a sus seres queridos, como sí sucede en el trastorno específicamente.

Cuando están lejos de las personas con quienes se vinculan, la ansiedad excesiva se manifestará mediante la preocupación, nervios, tensión, enojo. A nivel físico se expresará mediante dolores de cabeza y dolores abdominales. Estas manifestaciones ya comienzan cuando se anticipa el alejamiento de su persona querida.

Estos niños rehúsan estar solos, quieren dormir acompañados, detestan la idea de dormir fuera de su hogar, tienen pesadillas recurrentes de ser abandonados, a veces se niegan a ir al colegio. Cuando están en el colegio, algunas veces intentarán llamar su casa para asegurarse de que sus padres estén ahí y que están bien.

Son niños inseguros, irritables y demandan muchísima atención. Los más pequeños demuestran su temor más a nivel corporal, los más grandes verbalizan sus miedos.

El comienzo del trastorno puede ser insidioso o agudo (repentino). Cuando es agudo es porque usualmente está precedido por una situación stressante importante  como las situaciones de pérdidas, una mudanza o incluso un cambio de colegio.

El curso del trastorno puede tener etapas de intensidad y otras etapas donde los niños están más tranquilos. La ansiedad que padecen afecta negativamente la integración social, el rendimiento académico y también la autoestima.

El tratamiento consistirá en terapia cognitivo conductual y en algunos casos será necesario también la medicación psiquiátrica. Es recomendable asistir a un profesional lo antes posible para evaluar al pequeño y así poder generar el tratamiento acorde. 

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El síndrome de Asperger

Hans Asperger, en el año 1944,  trabajó con la psicopatía autista, lo que más tarde se conoció como el Síndrome de Asperger. Se ubica El síndrome de Aspergerdentro de los trastornos generalizados del desarrollo, su causa exacta es desconocida, aunque se teoriza que es altamente probable que se deba a una anomalía en el cerebro. Este trastorno puede llegar a ser hereditario y su afección es más común en los varones que en las niñas.

El bebé que padece del síndrome tiene una apariencia normal y saludable, pero entre el primer y segundo mes de vida manifiesta escasa empatía y contacto ocular.

Los síntomas característicos comienzan a percibirse luego de los dos años, cuando los niños demuestran dificultad para integrarse y comunicarse con sus pares, y tienden a apegarse a las rutinas. Presentan dificultad a la hora de jugar con sus compañeros, no les agrada demasiado salir de su casa y cuando algo les emociona lo manifiestan intensamente con gritos, aplausos o saltos.

Este síndrome suele considerarse una forma de autismo de alto funcionamiento. Quienes lo padecen manifiestan cierta dificultad para interactuar a nivel social, repiten comportamientos y pueden a llegar a ser un poco bruscos con sus movimientos. Cabe destacar que ciertos sujetos pueden llegar a tener una inteligencia por encima del promedio y pueden llegar a destacarse en el área de su interés. Pueden cuidar de sí mismos.

Suelen tener ciertas obsesiones con temas diversos como música, historia, ciencia, les llama la atención un tema en particular y buscan hechos y datos acerca de eso, conversan sobre eso todo el tiempo hasta el punto de perder el interés de su interlocutor. En algunas ocasiones su discurso es repetitivo y los diálogos se centran en torno a sí mismos. Pueden también estar presentes ciertas dificultades a nivel de la escritura.

Sin querer pueden llegar a decir comentarios ofensivos y les cuesta aceptar las normas, comprender la comunicación no verbal y la ironía. Suelen interpretar literalmente aquellos que se les dice, pueden inventar palabras también.

Estas personas suelen buscar contacto social, pero sus dificultades a nivel del habla y el lenguaje pueden hacerlos víctimas de burlas o aislamiento por parte de los demás.

Su lenguaje corporal es escaso, suelen hablar en un tono monótono, les cuesta establecer un contacto visual y tienen problemas para comprender expresiones faciales, las posturas del cuerpo o los gestos de su interlocutor.

A las personas con el Síndrome de Asperger se les dificulta responder emocionalmente en interacciones sociales normales, no son muy flexibles en cuanto a sus rutinas o rituales, no son demasiado empáticos y les cuesta expresar alegría por la felicidad de otra persona.

Los niños pueden mostrar retrasos en el desarrollo motor y comportamientos físicos poco usuales como un retraso en el aprendizaje de andar en bicicleta, agarrar una pelota, torpeza al caminar.

El tratamiento tiene que ser multidisciplinario y abarcara el trabajo con un psicólogo, psiquiatra, neuropediatra, fonoaudiólogo y maestra especializada en el caso de los niños. Se busca ayudar a la persona a manejar mejor sus emociones, obsesiones y comportamientos repetitivos. Se debe hacer un entrenamiento para las habilidades sociales, terapia del lenguaje, fisioterapia para poder mejorar la destreza motora.

Los padres de estos niños deben tener mucha paciencia para poder ayudar al pequeño a resolver sus actividades del día a día. Se tiene que fomentar el contacto visual y se le debe hablar de una manera muy clara, mantener organización en el ambiente, animarlos a realizar tareas domésticas. Es preferible diagnosticar el síndrome lo antes posible para poder brindarle a la persona las herramientas necesarias.   

Las personas con Asperger puedan presentar dificultades a la hora de terminar una carrera profesional demasiado larga, aunque sí pueden adquirir un buen nivel de autonomía, podrán formar su familia e independizarse en la vida adulta. Si bien es algo crónico, con la ayuda adecuada se puede lograr una buena calidad de vida.

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La paranoia

La paranoia

El término paranoia se utiliza en psiquiatría para describir a los individuos que vivencian delirios referidos a su persona, donde ellos son el centro de sus historias. Entre los delirios más frecuentes encontramos aquellos donde la persona se siente perseguida (pueden estar tramando algo en contra de su persona), a veces se sienten elegidos para una misión importante en la tierra, hay delirios de reinvindicación (querellantes, idealistas, inventores), delirios pasionales (celotípicos, erotomaníacos), temen ser usados.

Los delirios del paranoico tienen coherencia interna (por más que a veces no sean coherentes en la realidad, están muy bien armados), algunos delirios están tan bien delineados que hasta pueden convencer a otra persona de la certeza del mismo. Se basan mucho en el mecanismo interpretativo, están atentos a la señales y datos que pueden provenir del exterior.  El individuo se siente mirado, cuestionado por todos.

Estos delirios son infundados, creen en ellos firmemente y es difícil convencerlos de la falsedad de su creencia, son  preocupantes, persistentes en el tiempo, además de interferir en el relacionamiento social.

Quienes padecen de estos delirios suelen ser personas con características de personalidad soberbia, hostil, narcisista, son rígidos, autoritarios, intolerantes, fríos,  son altamente desconfiados y con baja autoestima.  En sus delirios podemos encontrar aspectos de su personalidad que les desagradan y no quieren aceptar, como ciertos impulsos, fantasías, temores, frustraciones, que terminan proyectando hacia el entorno.

El tratamiento es más bien psiquiátrico, ya que su gran desconfianza en los demás hace difícil poder generar empatía con el psicólogo y por lo tanto permitirse ser ayudado.

Así que si conoces a alguien a quien puedas ayudar, o tú te sientes atacado, no dudes en consultar con un profesional para poder salir adelante.

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