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Los monstruos también piden clemencia

save my soul

Hoy quiero retomar un tema que he trabajado en artículos anteriores, las relaciones tóxicas y sus protagonistas. Debes tener mucho cuidado con los lobos disfrazados de cordero, ya que ellos te devoraran ante el primer descuido.

En mis casi diez años como psicóloga, han sido harto frecuentes las consultas relacionadas a las relaciones de pareja complicadas. He investigado mucho sobre la dependencia emocional y las características que suelen tener algunas personas que ya se han ganado el nombre de crueles. Personas que te mienten, te humillan, te manipulan, te culpabilizan, te desprecian, te hieren tanto psicológica como físicamente en los casos más graves.

Una relación sana de pareja dista mucho de lo que mencioné en el párrafo anterior y muchas veces, te diría casi el 99,9%, las personas no suelen darse cuenta de la clase de relación despiadada en la que se encuentran, ya que tienden a justificar lo injustificable, a negar la realidad con tal de no perder ese vínculo con esa persona que creen especial.

Las personas tóxicas tienen ciertos “dones” a los cuales debes estar muy atento, una de las herramientas que más pueden confundirte es su victimización. Son los que lloraran a mares cuando quieres dejarlos, los que rogaran por tu amor cuando descubras el daño han hecho, los que te prometerán la luna, los que estarán siempre rondando para volver a dar su zarpazo cuando estés mejor.

Pensando en esto, recuerdo una canción de Madonna llamada Devil Pray, en un fragmento de la pieza podemos escuchar con voz satánica al Diablo cantando “salva mi alma” y a Madonna respondiendo “el Diablo está aquí para engañarte”. Y eso es exactamente lo que hacen las personas tóxicas, piden misericordia y perdón, pero no porque lo sientan, ellos no suelen arrepentirse del daño causado, lo hacen para seguir atrapándote en su red y te utilizarán hasta que se aburran. Esa frase sarcástica de la canción resume en un segundo los artilugios de las personas sin códigos, que se muestran débiles y víctimas, solo para continuar haciendo contigo lo que les plazca.

Es muy difícil aceptar que una persona pueda ser tan malévola, que esa persona que amaste, que en algún punto te trató como reina o rey, pueda transformarse en un monstruo devastador que pisoteara sin piedad tu corazón. Sin embargo, es exactamente lo que hacen. Las personas tóxicas suelen ser las más narcisistas e incluso hasta sociópatas.

Si te encuentras en un vínculo donde no eres feliz, donde existe violencia de cualquier índole, donde te apartan de tus amigos o familia, donde desprecian tu profesión o tus logros, si te humillan constantemente, si te son infieles repetidas veces, te pido por favor que despiertes. No importa cuántas veces te lloren, cuánto te digan que te quieren o que van a cambiar, todas esas cosas son mentiras. No pienses ni por un momento que esto es tu culpa, que no eres suficiente o que hay algo malo contigo, por favor no idealices que con otras personas serán plenos y felices y que con ellos lograran cosas que contigo jamás pudieron hacer.   Aunque los veas sonriendo recuerda que están vacíos por dentro y que jamás podrán conocer la verdadera felicidad porque la realidad es que no se quieren ni a sí mismos. No caigas en estas trampas mentales que ellos suelen elaborar tan bien solo para torturarte.

Por favor abre los ojos, no te dejes engañar y siempre recuerda, que aunque no les importe, aunque se rían en el fondo, de caprichosos nomás, solo por seguir ejerciendo poder sobre ti, los monstruos también piden clemencia.

 

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Trastorno de personalidad por dependencia

Trastorno de personalidad por dependencia

El trastorno de personalidad por dependencia nos habla de personas que tienen una conducta sumisa y dependiente en diversos contextos. Ellos se sienten incapaces de tomar las decisiones del día a día, necesitan del consejo y aprobación ajena de una manera desmedida. Es muy difícil para ellos hacer proyectos por sí mismos, siempre ceden ante el otro con tal de no estar solos.  Al sufrir una ruptura amorosa se sienten desolados y siempre les ronda un sentimiento de temor al abandono. La crítica y la desaprobación los destroza, temen al rechazo y buscan aceptación de manera continua. No confían en sí mismos y minimizan sus capacidades y fortalezas.

Van por la vida esperando que los demás tomen decisiones por ellos, son capaces de soportar cosas que les desagradan o con las cuales no están de acuerdo simplemente para agradar a los demás.

Este trastorno puede presentarse en relación a otros, como la depresión, donde se potenciaría la falta de iniciativa y la dificultad para tomar decisiones. También puede relacionarse con  la ansiedad, ya que  para su supervivencia cuentan con las otras personas, son propensos a la angustia de separación y se preocupan por sentirse potencialmente abandonados.  Al enfrentarse a nuevas responsabilidades, las cuales no se creen capaces de asumir, pueden producirse crisis de angustia. Otros problemas que pueden presentarse son las quejas somáticas,  el alcoholismo y otros abusos de sustancias.

Ellos se ven a sí mismos desvalidos e incapaces de enfrentarse al  mundo, les parece un lugar hostil y peligroso, por eso creen que la solución es que alguien los cuide y proteja. No les importa dejar de lado sus propios deseos con tal de tener a alguien a su lado feliz y contento. Al apoyarse siempre en otro, la persona limita severamente sus posibilidades de aprender a ser asertivos, resolver problemas por sí mismos y tomar decisiones. También temen ser más independientes, porque creen que si lo logran serán abandonados.

El dependiente evita el conflicto, sus opiniones no las consideran válidas, y se apega demasiado al otro, hasta el punto muchas veces de “asfixiarlo”. Las creencias subyacentes del trastorno son: “no puedo”, “nunca seré capaz de hacer eso” y “soy demasiado débil”.

El tratamiento adecuado para estos casos es la terapia cognitivo conductual, para que la persona pueda aprender a ser más independiente sin que vea esto como amenazante, que deje de lado las creencias limitantes de que no puede valerse por sí misma. Es un tratamiento psicológico intenso, pero con paciencia y esfuerzo por parte de la persona se puede salir adelante.

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Dependencia emocional: Cómo superarla

Hoy vamos a concentrarnos en cómo superar la dependencia emocional. Para que se adentren más en el tema les recomiendo que lean Dependencia emocional: Cómo superarlaestos artículos si no lo han hecho todavía:

Sin ti no soy nada

Los hombres que aman demasiado

Un libro muy bueno y conocido sobre este tema es el escrito por Robin Norwood titulado Las mujeres que aman demasiado. En esta obra la autora nos recomienda una serie de pasos para poder comenzar a dejar atrás este patrón negativo de relacionamiento.

El primer paso es buscar ayuda, cuando somos concientes de que hay algo que nos está afectando debemos ser lo suficientemente sabios para entender que hay cosas que no podemos solucionarlas solos, no porque no seamos capaces, sino porque hay cosas que no hemos aprendido. Usualmente, quienes tienen un relacionamiento dependiente, son personas cuyos padres también los han sido, y han ido adquiriendo este patrón poco saludable para relacionarse. Así que a quitarse el miedo y la timidez y a acercarse a un profesional para descifrar el laberinto.

La recuperación tiene que ser lo más importante en este momento, no te distraigas con otras trivialidades, tu salud mental, emocional, importa y mucho. Deja de lado las excusas y enfoca tus fuerzas en tu bienestar.

Trabaja en tu lado espiritual,  y por espiritualidad no necesariamente se habla de religión, sino de ese sentimiento de conectarse con uno mismo y con algo más grande que nosotros (llámese como quiera), esa sensación de tener un propósito en la vida, de tener esperanza, quizás hasta de hacer yoga y meditación. Despierta tu deseo de reflexionar y cuestionarte algunas cosas.

Evita los juegos emocionales, no intentes controlar al otro ya sea mediante la manipulación, la queja, el victimismo o ser absolutamente altruista al punto de que tú no existes. Hay que relacionarse desde la igualdad, nadie es superior a nadie en una pareja. Desde el respeto, el respeto que implica dejar al otro hacer y deshacer su vida como le plazca, respetar sus decisiones, sus gustos, y sobre todo sus espacios individuales. Los juegos emocionales lo único que brindan es una falsa seguridad que termina agotándote a ti y a tu pareja.

Seamos concientes de nuestros defectos, no desde el desprecio, sino simplemente seamos concientes de que no somos perfectos y esto está bien, si puedes hacer algo para pulirlos muy bien, pero como siempre digo, cambia desde al amor hacia ti mismo, no desde el castigo. Cultiva en ti lo que crees que necesitas, lo que pueda fortalecerte.

Seamos sanamente egoístas, pensar en uno primero está bien, porque sino nosotros no nos queremos, nos descuidamos y nos insultamos, va a ser muy difícil que podamos dar amor a los demás si ni quiera somos capaces de brindarnos esto a nosotros. Además los demás por supuesto que son importantes, pero no pueden ser más importantes que tu, porque si caes en este juego, vas a tener una autoestima demasiado baja e inevitablemente te chocaras con la cruel realidad que es imposible que dejes a todo el mundo feliz, incluso aunque te sacrifiques por completo. Es un juego cruel perdido de antemano, ni siquiera lo intentes.

A la persona dependiente le cuesta mucho liberarse de la relación que tuvo o tiene, por eso muchas veces se hace complicada la recuperación. Evita obsesionarte con el otro, algo que se manifiesta mediante sueños con la otra persona, pensar en qué está haciendo ahora, hundirse en recuerdos.

A veces se cae en los deseos de venganza, si has sido abandonado vas a poner tus energías en desearle lo peor al otro y perder tu tiempo pensando cómo harás que pague por lo que te ha hecho sufrir, pero en realidad, si te quedas prendado al odio, mas difícil es dejar a esa persona atrás y le seguís dando demasiada importancia, quizás más de la que merezca.

Caemos a veces en pensamientos absurdos, imaginando que la otra persona es sumamente feliz y tiene la mejor vida del planeta tierra mientras tú estás llorando por los rincones…Es hora de un chequeo de realidad. Si una relación terminó es porque evidentemente no estaba funcionando y más vale dejar ir algo que no te hace feliz a estar atado a ilusiones sin sentido que solamente te harán perder el tiempo. Además, ¿se te ha ocurrido que quizás, después de todo, seas tu quien se lleva la mejor parte?

El sufrimiento es constructivo, necesitas aprender a estar solo y amarte a ti mismo. Debes permitirte procesar el dolor, que cuando este proceso se termine (siempre termina a pesar de que no lo creas) vas a ser una persona más sabia, más fuerte y con más herramientas emocionales para poder acercarte al otro desde un lugar diferente, más libre y pleno. Sé conciente de lo que necesitas, de lo que realmente quieres y no temas ir en  búsqueda de eso, al final del cuento, las migajas siguen siendo migajas, y tu mereces una relación con todas las letras.

Comienza hoy tu camino hacia la recuperación, puedes aprender a amar desde una vertiente más saludable, eres capaz que amarte a ti mismo si te lo permites. Sólo es cuestión de aceptar el desafío y estar expectante y alegre de esos increíbles cambios que pueden oficiarse en ti.

 

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