Cultivando fortalezas en los niños

En el 2006 se realizó un estudio de la mano de Park y Peterson donde se trabajó con las fortalezas personales en niños de tres a nueveCultivando fortalezas en los niños años. Llegaron a la conclusión de que en los niños más pequeños el amor, el entusiasmo y la esperanza son las fortalezas que más utilizan, mientras que los más grandes demuestran sentir mucha gratitud. En todos los niños parece ser común encontrar bondad, creatividad y humor. En algunas ocasiones los niños demuestran las mismas fortalezas que sus padres poseen.

Es importante tomarse el tiempo para ayudar a los más pequeños a descubrir sus fortalezas personales, lo que les va a permitir jugar con ellas y poder aprovecharlas al máximo. Conocerlas, identificarlas y sobre todo cultivarlas es lo que importa, ya que esto posibilitará un efecto positivo en su bienestar tanto físico como emocional, bajará sus niveles de ansiedad en un futuro y podrá protegerlos de la depresión.

Para los padres es una experiencia muy emocionante poder comprender en qué se destaca su hijo, cuáles son las características que lo hacen único y especial como ser humano. Podemos educar niños optimistas y con saludable autoestima si los motivamos a comprender y explotar sus fortalezas.

Todos tenemos un potencial maravilloso, y solemos destacarnos más en algunas áreas que en otras. Por eso es importante conocernos. Si no somos buenos en matemáticas pero sí en literatura, tendríamos que ser aún mejores en literatura. Enfocarnos en lo que sí nos agrada y dónde sí tenemos potencial nos entusiasma, nos empuja a ir más allá, a dedicarnos a crecer en esa área. Todos tenemos distintos tipos de inteligencia y distintas habilidades, por eso no sería justo juzgar a alguien por su capacidad manual cuando de repente es muy bueno a nivel reflexivo, o viceversa. Comprendernos nos hace valorarnos en lo que sí somos buenos y nos acerca a ser aún mejores en nuestra área de interés.

Para identificar las fortalezas en los niños podemos utilizar diversas estrategias como por ejemplo observarlos jugar, ¿qué actitudes tienen con sus compañeritos, que fortalezas crees que está utilizando, creatividad, curiosidad? También puedes preguntarle a la maestra en qué crees que se destaca, en qué cosas se entretiene más. Es necesario exponer al niño a una amplia gama de actividades, como la danza, la música, los deportes, para ir descubriendo juntos en qué se sienten más a gusto.

Escuchemos a nuestros hijos cuando nos cuentan qué más les ha llamado la atención durante el día, o las historias que a veces crean, en estos diálogos podemos acercarnos a descubrir sus fortalezas.

Para cultivar las fortalezas en los pequeños podemos alentarlos a que utilicen las fortalezas que reconocen en sí mismos de distintas y nuevas maneras. Pueden darle a los niños cajas de madera para que vayan recolectando recuerdos asociados al uso de sus fortalezas. Podemos contarles historias donde el niño pueda verse identificado.

Descubrir y cultivar las fortalezas en los niños los inspira y los hace verse más seguros, confiados y llenos de potencialidad. Niños felices se convierten en adultos felices y productivos para la sociedad en general. Creemos felicidad en los corazones de quienes más amamos.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Cuidado con los padres tóxicos

Existen padres realmente crueles, como las madrastras de los cuentos de hadas, pero ellos son muy reales, tienen el poder de socavarCuidado con los padres tóxicos tu autoestima, de destruir tu confianza, de generar vínculos de dependencia, de ahogarte con su amor, de insultarte y en casos extremos hasta de golpearte sin piedad. Hoy vamos a hablar de los padres tóxicos, que lamentablemente son una especie más común de lo que creemos.

El mito de que los padres aman a sus hijos de manera incondicional debe ser dejado de lado, hay personas que no saben amar, no se aman a sí mismas y no pueden brindar un vínculo saludable a sus hijos tampoco. Es aquí donde comienzan los problemas, una relación que se supone debe ser de protección y amor fácilmente puede convertirse en una pesadilla.

Estos padres tóxicos resultan dañinos para el niño y también para el adulto, ya que este adulto irá creciendo con un maremoto de emociones, entre amor y odio, incomprensión e impotencia, y muchas veces llegan a terapia con graves consecuencias emocionales a causa de este vínculo nocivo.

¿Cuáles son las características de estos padres tóxicos? Son esos padres que te dicen que no vales nada, que sin ellos no eres nadie, critican cada paso que das, nunca demuestran su apoyo a menos que hagas lo que ellos te dictan. Como había mencionado, en casos extremos son los padres que golpean por cualquier tontería al niño, justificándose con excusas tan inverosímiles como que el niño es insoportable o indisciplinado y por supuesto, se merecía el castigo. Son padres que no están disponibles emocionalmente, ya sea mediante una marcada ausencia o porque padecen enfermedades (reales o inventadas) que los consumen; en el polo opuesto tenemos a los padres que se desviven por sus hijos y no los dejan respirar, cualquier atisbo de independencia se convierte en mala palabra y los terceros (parejas, amigos, trabajo) se convierten en enemigos de ese vínculo simbiótico que el padre intentará mantener a como dé lugar. Estos padres tratan al adulto como si fuera un niño pequeño eternamente.

Por supuesto que estas actitudes van dejando ciertas huellas en nosotros, como por ejemplo involucrarnos en relaciones abusivas o de dependencia emocional, puede incluso existir el miedo al compromiso. Algunas personas creen que valen tan poco que si las conocen de verdad entonces todo el mundo se va a alejar. A veces se le da demasiada importancia a la aprobación de los padres, temiendo ofenderlos con las decisiones de vida que toma el adulto. Son adultos inseguros, sumisos, con un sentimiento de culpa desmedida. Hagan lo que hagan estos en otrora niños indefensos, jamás podrán tener la aprobación de los padres, porque no se trata de amor, sino de manipulación o de llenar vacíos ajenos, algo imposible de lograr como hijo.

Tenemos que dejar en claro que los adultos también son vulnerables, más allá de que el dolor quizás sea más intenso y menos manejable al ser un niño, las secuelas que dejan tras de sí estos vínculos tan dañinos, deben ser identificadas y tratadas para que finalmente uno pueda liberarse de esta trampa emocional. 

Susan Forward, escritora norteamericana y autora de Toxic Parents nos dice que los padres tóxicos siempre generan sufrimiento en sus hijos mediante diversas técnicas, ya sea por maltrato psicológico y físico, manipulación, demandas desmedidas, control en diversas áreas (elección de parejas, amigos, carrera profesional) o una competencia solapada. Y la realidad es que hay padres que no toleran ni la felicidad ni el éxito que sus hijos puedan alcanzar.

Los padres tóxicos usualmente provienen de historias tóxicas también e inconcientemente van repitiendo el mismo patrón con sus hijos, otros al darse cuenta del costo emocional que estas conductas negativas traen consigo, intentan hacer lo contrario que hicieron con ellos.

Este tipo de relaciones fácilmente se salen de control, es por eso que los terapeutas recomiendan hablar sobre estos sentimientos con los padres, se debería intentar llegar a acuerdos con ellos. Lamentablemente, hay casos que son muy extremos y se torna casi imposible razonar con padres que siempre justifican sus actos (por más alocada que sea la justificación para ellos tiene sentido) y es ahí donde uno puede barajar la posibilidad de alejarse concientemente de ellos, decisión muy difícil sin duda, pero a veces absolutamente necesaria.

Todos tenemos internalizado el concepto de que los padres son figuras positivas de protección y contención, pero la realidad muchas veces dista mucho de este ideal que nos ha sido inculcado.

Si has vivido o vives una relación tóxica con tus padres, el hablar será lo primordial, recuerda que si el vínculo se hace insostenible siempre puedes alejarte emocionalmente de este dolor. Comienza a liberarte de las relaciones que no te hacen bien, porque lo que importa es que aprendas a cuidarte, nunca es demasiado tarde para ponerse en primer lugar y amarse a uno mismo.

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Trastorno de ansiedad por separación

Trastorno de ansiedad por separación

El trastorno por ansiedad de separación se caracteriza por una ansiedad excesiva y poco  apropiada para el desarrollo del niño. Esta ansiedad gira en torno a la separación respecto de las personas con quienes se vincula. Hay una incapacidad por parte del pequeño de tolerar estar solo y se desespera cuando la persona emocionalmente significativa (padre, madre, tutor) debe marcharse.

Debemos diferenciarlo de la ansiedad por separación esperada en bebes de seis  meses a niños de seis años, aproximadamente. Si bien el niño va a experimentar angustia ante la separación de su figura parental, no será una angustia desaptativa, ni acompañada de ideas catastróficas de que algo malo (enfermedades, muerte) pueda ocurrirle a sus seres queridos, como sí sucede en el trastorno específicamente.

Cuando están lejos de las personas con quienes se vinculan, la ansiedad excesiva se manifestará mediante la preocupación, nervios, tensión, enojo. A nivel físico se expresará mediante dolores de cabeza y dolores abdominales. Estas manifestaciones ya comienzan cuando se anticipa el alejamiento de su persona querida.

Estos niños rehúsan estar solos, quieren dormir acompañados, detestan la idea de dormir fuera de su hogar, tienen pesadillas recurrentes de ser abandonados, a veces se niegan a ir al colegio. Cuando están en el colegio, algunas veces intentarán llamar su casa para asegurarse de que sus padres estén ahí y que están bien.

Son niños inseguros, irritables y demandan muchísima atención. Los más pequeños demuestran su temor más a nivel corporal, los más grandes verbalizan sus miedos.

El comienzo del trastorno puede ser insidioso o agudo (repentino). Cuando es agudo es porque usualmente está precedido por una situación stressante importante  como las situaciones de pérdidas, una mudanza o incluso un cambio de colegio.

El curso del trastorno puede tener etapas de intensidad y otras etapas donde los niños están más tranquilos. La ansiedad que padecen afecta negativamente la integración social, el rendimiento académico y también la autoestima.

El tratamiento consistirá en terapia cognitivo conductual y en algunos casos será necesario también la medicación psiquiátrica. Es recomendable asistir a un profesional lo antes posible para evaluar al pequeño y así poder generar el tratamiento acorde. 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Cómo lidiar con tu hijo adolescente

Amamos a nuestros hijos adolescentes pero a veces no podemos entenderlos, es una etapa Cómo lidiar con tu hijo adolescentecompleja porque ellos atraviesan por un torbellino de sensaciones, tentaciones, mal humor, incomprensión y demás.

¿Cómo podemos ayudarlos en esta etapa? Primero tenemos que siempre tener en cuenta que nosotros debemos predicar con el ejemplo, perdemos mucha credibilidad cuando les exigimos cosas que ni nosotros somos capaces de cumplir. Es hora de que superemos nuestras propias carencias emocionales y ser mejores para ellos, tratemos de controlar nuestros propios impulsos, nuestros enojos, seamos maduros y estemos abiertos al diálogo, no asumamos nada y no los consideremos culpables hasta que nos demuestren lo contrario.

Seamos coherentes, si decidimos castigarlos porque rompieron una regla no podemos cambiar de opinión de inmediato. Si les has dicho que porque perdió ese examen no puede salir a bailar mantén tu palabra, no sucumbas bajo sus encantos, no es NO y es muy pero extremadamente importante que seas conciente de esto.

Démosle la oportunidad de que nos cuenten que les sucede, no juzguemos lo que piensan o sienten, no lo minimicemos tampoco. Recuerda ponerte en el lugar del otro, nos habilita a comprender desde la empatía lo que le sucede. Para poder tener una comunicación más fluida con los adolescentes evitemos los interrogatorios interminables, ellos no nos tienen por qué contar cada minúsculo detalle de su vida, démosle un voto de confianza, tienen derecho a su privacidad. Busquemos momentos para hablar, que sea una costumbre el compartir cosas sin invadir. Se pueden llegar a acuerdos con sentido, siempre y cuando las reglas sean claras. Hay ciertas negociaciones que podemos realizar con ellos de acuerdo a su nivel de responsabilidad y madurez.

Cuando tengamos que llamarle la atención por algo, evitemos dejarlo en ridículo con sus amigos, es una actitud que seguramente no nos perdonará con facilidad.

Podemos darle la oportunidad de crecer y ser responsables cuando les damos tareas que puedan hacer, que entiendan que sus actos tienen consecuencias y si ellos se comprometen a hacer algo deben aprender a cumplir con su palabra. En la vida tendrán que aprender a cumplir con los demás, aprender a respetar los espacios ajenos y es algo que tienen que comenzar a practicar desde ahora.

Seamos tolerantes con sus gustos en su amplio sentido, la música, los tatuajes, los lugares que les llaman la atención, su manera de vestirse.

Ellos necesitan límites más allá de que pataleen cuando se les imponen algunos, pero inconscientemente eso brinda seguridad, parámetros firmes en donde moverse, sin ser exageradamente autoritarios, tampoco podemos ser totalmente permisivos porque en lugar de hacer un bien estaremos generando inseguridad, confusión y hasta ira en algunos casos.

Así como exigimos, recuerda siempre valorar las cosas buenas que hacen, festejar sus logros, hacerles ver que estamos orgullosos de ellos.

Evita los vínculos simbióticos, ellos son tus hijos no tu posesión, tienen derecho a sus propias ideologías, elecciones, gustos, intereses. No intentes vivir tu vida a través de ellos, deja que elijan su carrera, sus pasiones, tienes que ser una guía no un amo.

Los padres son padres y no amigos, evita confundir los roles, los límites son importantes y si te comienzan a ver como un igual se pierde el respeto, la admiración, la autoridad, elementos absolutamente necesarios para ellos a pesar de que se rebelen contra los mismos a veces.

Que esta etapa no sea más complicada de lo que debe ser, juntos pueden aprovechar este tiempo para unir sus lazos y aprender a respetarse mutuamente desde sus diferencias.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

La verdadera autoestima en los niños

La verdadera autoestima en los niños

Martin Seligman en su libro The Optimistic Child (El niño optimista) nos habla del error más común de todos en el terreno de la autoestima, el celebrar todas las cosas que hace el niño aunque no le hayan salido bien y el intentar evitar el fracaso por todos los medios posibles.

No hay que enfocarse tanto en lo que el niño siente, sino en lo que el niño hace. Se le debe ayudar para que pueda tener relativo control de algunas situaciones, que se convierta en una persona persistente, debe ir más allá de la frustración y el aburrimiento y debe tener oportunidades para realizar desafíos.

Los sentimientos son el resultado de nuestros actos, la felicidad es el efecto secundario de lograr trabajar exitosamente, superar la frustración, el aburrimiento y el involucrarnos en esos desafíos de la vida que nos hacen crecer como personas o nos permiten explotar nuestro potencial.

Más importante que el contribuir en que nuestros niños se sientan bien todo el tiempo, es enseñarles habilidades para poder lidiar con los vaivenes de la vida.

Trabajar en la autoestima de los niños implica cambiar el pesimismo por una manera más optimista de ver la vida y por dejar de lado el sentimiento de indefensión (sentir que no tienes el control sobre nada y que no puedes cambiar nada) por uno de control.

No es necesario evitar las emociones negativas, estas existen y son parte de la vida además de que muchas veces tienen el propósito de defendernos del peligro, la pérdida y la agresión ajena. Por supuesto que éstas dejan de ser adaptativas cuando se salen de control, pero en su medida necesaria no tienen por qué ser un problema.

Dar cabida a aquellas situaciones  donde las habilidades del pequeño son utilizadas al máximo en aquellos desafíos que casi se les escapan de las manos. Tienen que ser actividades en la medida justa, lo suficientemente desafiantes para no caer en el aburrimiento pero que no sean imposibles para ellos.

Para derrotar el sentimiento de indefensión nada mejor que la perseverancia. Cualquier situación a la cual se deba enfrentar tendrá varios pasos, cada paso será más o menos difícil de vencer. El niño tiene que aprender a no darse por vencido, a intentar una y otra vez ir un paso más allá para lograr su meta. Los fracasos generan tristeza pero la manera de combatir este sentimiento es sencillamente actuando e intentando cambiar la situación en la que ahora se encuentra. Si se da por vencido y abandona la situación está actuando desde la indefensión y es algo peligroso porque este sentimiento conduce a una personalidad depresiva. Para que el niño aprenda a tener control en su vida es necesario que fracase, que se sienta mal, pero que no se de por vencido hasta lograr lo que quiere. Si evitamos que esto suceda les estamos dando la oportunidad de que aprendan las habilidades para ser personas optimistas y fuertes en el futuro.

Así que debemos armarnos de valor y permitir que nuestros niños se caigan, que comprendan que el mundo no es perfecto y que las cosas no siempre saldrán como quieren, lo cual no quita que ellos siempre tienen el poder de desarrollar las aptitudes que le permitirán ser adultos plenos y felices.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Autoestima desde la infancia

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En numerosas ocasiones, tanto Mariana como yo hemos empleado la palabra autoestima en el marco de diferentes temáticas. ¿Pero de qué hablamos cuando hablamos de autoestima? Amor a uno mismo, es en lo primero que piensan muchas personas al escuchar este término. Esta vez nos detendremos en el mismo para ahondar sobre su significado y construcción desde las primeras etapas de nuestra vida.

No podemos hablar de autoestima sin definir antes qué es el autoconcepto; cómo la persona se representa mentalmente a sí misma. Siendo la autoestima, la evaluación que hace de esa representación.

El autoconcepto como descripción mental comprende las áreas cognitiva, comportamental y afectiva. Por consiguiente abarca otras áreas como son la laboral, académica, familiar, apariencia física, relacionamiento social, así como la ética y la moral.

Por tanto, un sujeto puede aprobarse ampliamente como profesional al mismo tiempo que desaprobarse en sus habilidades sociales.

Esa valoración que realizamos de nosotros mismos parte de una comparación que hacemos con respecto a un patrón de conducta ideal aprendido así como auto impuesto. Si es un patrón excesivamente elevado, las propias evaluaciones rara vez podrán alcanzarlo, lo que conlleva una predisposición a la baja autoestima.

Primeros años de vida

En los primeros años de la infancia, los juicios de valor que el niño realiza acerca de lo que percibe sobre sí mismo y los demás, son esenciales tanto para su conducta como para la configuración de su autoconcepto. Aquí juega un papel fundamental la evaluación tanto explícita como implícita que los padres hagan sobre el comportamiento del infante.

A través de premios o castigos, los padres van enseñando a sus hijos cuáles conductas son las aceptables y cuáles no. Si los castigos son moderados y firmes, pero sin agresividad y generalizaciones, no habría lugar para que se generara un autoconcepto pobre que diera lugar a su vez a un déficit de autoestima.

Los factores determinantes para la influencia de los castigos sobre la autoestima son; la frecuencia y consistencia de los mismos, qué tan usual sea su asociación con la agresividad, la no diferenciación por parte de los padres de una conducta específica ante un estímulo por parte del niño y de la identidad global del mismo, y finalmente, el hecho de que los padres establezcan normas de comportamiento que se basen en criterios personales tales como gustos o cuestiones de necesidad.

En la escuela

El ambiente escolar, en especial el relacionamiento con los docentes, tiene un peso importante en la construcción del autoconcepto. Investigaciones como la de Entwisle y Hayduck han demostrado que el nivel de autoestima del maestro repercute en el rendimiento de los estudiantes. Ello se debe a que tiende a desempeñar su rol de forma distante, fomentar actividades competitivas o individualistas, sirviendo asimismo de modelo a imitar por parte de los alumnos.

Autocontrol

Es un factor que influye positivamente en la autoestima infantil, ya que al ver que pueden controlar sus emociones y conducta se sienten más seguros y capaces. Ello se debe a que el autocontrol da lugar a la vez que fortalece la independencia y la capacidad de elección. Cuando los niños pueden planificar su conducta así como las estrategias para lograr sus objetivos, se ven a si mismos y son vistos por los demás, como personas más responsables y maduras, obteniendo también la posibilidad de ir participando cada vez más en actividades sociales donde se los valore positivamente. Todo lo cual, redunda en un autoconcepto y autoestima más positivos.

Las estrategias de autocontrol los ayudan a manejar mejor la influencia de factores externos reemplazándolos por la planificación interna. Esta percepción propia de control aumenta la probabilidad de poner en práctica respuestas adecuadas.

Si ello no ocurre, la idea de que no se es capaz puede asociarse a depresión, ansiedad o sentirse indefenso.

Fortaleciendo el autocontrol

La habilidad de resolver problemas de forma independiente, tiene una repercusión directa en la autoestima infantil. Fomentar el aprendizaje de este tipo de estrategias no implica indicar respuestas exactas frente a determinadas situaciones, sino enseñar al pequeño a considerar distintas posibles soluciones ante una situación problema, evaluar los elementos que están a su alcance para optar por la medida más conveniente y finalmente analizar cuáles serán las consecuencias de sus acciones.  Dicha enseñanza puede estructurarse entonces, básicamente en 5 pasos;

1)     ¿Qué se debería hacer ante el problema?

2)     Considerar todas las posibilidades reales de actuar

3)     Evaluar las diferentes alternativas

4)     Elegir la más conveniente

5)     Poner en práctica la solución escogida y luego verificar los resultados y consecuencias.

Como integrantes de la sociedad, desde la infancia somos objeto de exigencias que en mayor o menor medida significan potenciales amenazas a la autoestima. Prevenir carencias en la misma en esa temprana época de la vida, ayuda a una adaptación mayor y mejor frente a las demandas del entorno que nos rodea.

Los tuyos + los míos: el divorcio y las familias hoy

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En mi último artículo, comenzamos a abordar el tema del divorcio y algunas medidas prácticas para ayudar a los hijos a asimilarlo y a adaptarse a su actual rutina de la mejor forma posible. Continuando esa línea, hoy veremos qué sucede cuando una vez separados sus padres, éstos vuelven a casarse pasando los niños a convivir entonces, con la nueva pareja de uno de sus progenitores, ya sea que se encuentren casados o no. Pudiendo sumarse los hijos del nuevo compañero y/o los que vayan a tener en común.

 En nuestros días los segundos matrimonios no son una rareza en lo absoluto. Esta situación por supuesto, da cuenta de importantes cambios a nivel socio – cultural. ¿Y qué pasa entonces en este ensamble donde los integrantes traen consigo pautas de comportamiento correspondientes al estilo de vida que llevaban hasta hace poco? Sin mencionar la carga emocional que siempre implican las separaciones. Estos factores dificultan la adaptación, especialmente para los pequeños.

 Al encontrar una nueva persona con la que quisiéramos compartir nuestra vida y crear una familia, sería muy oportuno presentarla primero como una amistad para que los niños la fueran conociendo de a poco, ya que si se les dice desde un primer momento que es un/a novio/a es posible que lo primero que les aflore sea el rechazo.

No es aconsejable que vivan con la nueva pareja de uno de sus padres, ya sea que traiga a sus hijos o no, en el mismo sitio donde residían antes del divorcio. Permanecer en esa misma casa les ayudará a recordar todavía más todas aquellas experiencias vividas anteriormente. A su vez, puede dar pie a la idea de que el padre que ya no vive allí fue desplazado, lo que podría generar sentimientos de rencor.

Que ambos progenitores cambien de lugar físico hará más fáciles las cosas, si ello no es posible, no hay que olvidar que no es adecuado iniciar una convivencia con otra persona a poco tiempo que la ex pareja dejó la casa. Si se les transmite la sensación de que el nuevo compañero ha venido a robar su lugar, se negarán a establecer una buena relación con esta persona. Es muy importante llegar a un acuerdo de colaboración con el ex cónyuge, no es bueno para los hijos ver que el trato de sus padres es tempestuoso, ya que aunque se hayan separado de esa forma se continúa el daño.  

Si un niño que hasta el momento había sido hijo único pasa a compartir su vida cotidiana con los hijos de su madrastra o padrastro, es esperable que demuestre celos al encontrarse de repente con que ahora tiene hermanos. Aquí juega un papel muy importante el comportamiento de los adultos. Para que los infantes de ambas partes se sientan miembros igualitarios del nuevo hogar, los adultos no deben hacer distinciones en su trato. Si los niños del nuevo conyugue vienen de visita de vez en cuando, es necesario dejarles bien en claro a los que habitan la casa, que las atenciones especiales que se les brinda se deben específicamente a su carácter de visita.

Como todos sabemos, también existen aquellas situaciones en las que la nueva pareja no trae consigo hijos de un matrimonio anterior, si luego se tienen hijos en común y no puede evitar quererlos más, es necesario que controle su expresividad en presencia de los no biológicos para que éstos no lo noten.

Siempre es preciso prepararlos para la llegada de un hermano. En caso de haber un bebé en camino, para manejar mejor los celos el procedimiento sería igual que si se tuviera con la pareja anterior. No olvidar las necesidades del niño, charlar con él todo lo que fuese necesario, solicitar su opinión y colaboración en la preparación del espacio físico que ocupará el bebé y en su cuidado luego de nacer.  

 Es importante que los ex conyugues tengan la suficiente madurez como para actuar de manera adulta refiriéndose respetuosamente a la nueva pareja del otro. Lo único que se consigue al intentar poner a los hijos en contra de esa persona, es dañarlos y causarles conflictos serios. No olvidemos que no son armas para atacar a nadie, sino personas con derechos y necesidades propias, que requieren de un ambiente seguro y lo más armonioso posible para crecer psico – físicamente sanos.

Si tú mismo no te resignas a la separación y por más que has intentado volver con tu ex pareja las cosas ya no funcionan, no tienes por qué volverte amigo de su novio/a, pero definitivamente sembrando discordia quedarás peor ante los ojos de tu ex. Difícilmente ese proceder te ayude a sentirte mejor. A lo que se suma el hecho de que si ha decidido vivir su vida sentimental junto a alguien más va a hacerlo lo quieras tú o no. Por tanto, lo mejor será que te procures un espacio terapéutico donde poder analizar y trabajar sobre tu experiencia y tus sentimientos.

 No olvidemos que lo más importante es ver qué es lo más adecuado para los niños, cuáles son aquellas acciones que podemos y debemos tomar para que crezcan sanos y felices.

 

Los niños y la muerte, una enseñanza

Quedé pensando mucho en una de las charlas que compartí con una amiga doctora, quien me comentaba que había estado trabajando con niños que padecen cáncer terminal. Su historia me conmovió a la vez que me hizo reflexionar.

Estos pequeños asumen con completa serenidad que morirán, dibujan, sonríen, hablan contentos de que irán al cielo, dicen que en sus cortos años de vida han experimentado muchas cosas como el nacimiento de un hermano. Sin remordimientos, sin quejas, sin protestas, asumen la mala suerte que les ha tocado y hacen lo mejor que pueden con lo poco que tienen. Su única preocupación es qué sucederá con sus padres cuando ellos no estén, incluso en sus momentos más terribles, estos niños amorosamente se preocupan por el bienestar de sus progenitores, se preocupan por el vacío que dejaran en sus vidas cuando ya no sean parte de este mundo.

A veces nos quejamos de nuestros problemas creyendo que somos las personas menos afortunadas del planeta, que vivimos cada día plagados de tragedias, que no hemos logrado absolutamente nada. Incluso cuando estamos inmersos en problemas grandes, todo esto se reduce prácticamente a cenizas cuando pensamos en estas situaciones extremas pero reales. Los niños asumen inteligentemente y con amor lo que les sucede, son una lección de vida para nosotros  y ante estos sucesos casi inconcebibles, podemos inspirarnos  y aprender de ellos.

Nosotros tenemos una oportunidad cada día que despertamos, una oportunidad para ser mejores, para amar y dejarnos amar, para tomar control sobre lo que podemos tomar control, para ser felices, para sonreír, para volverlo a intentar. Cada día nos obsequia horas preciosas para poder hacernos cargo de nuestra vida y muchas veces desperdiciamos este regalo quedándonos con brazos cruzados y agrediéndonos a nosotros mismos en lugar de hacer algo para cambiar.

Estoy segura que la mayoría de nuestros problemas son solucionables, habrán situaciones más delicadas que otras no lo dudo, pero muchas veces lo que nos sucede es a causa de nuestro descuido y nuestra falta de aprecio.

Tenemos que aprender a amarnos y a mirar el mundo, cuando sientan que no hay nada por lo cual estar agradecido, piensen que estar vivos aquí y ahora es motivo suficiente para sonreír, saber que pueden compartir el día con quienes quieren es algo que no deben desaprovechar, tener la oportunidad de cambiar tu estilo de vida, de conocer nuevas personas, de simplemente sentir. Dejemos de dar cosas por sentado como si fueran un derecho, hay personas que no tienen este obsequio o lo tienen por demasiado poco tiempo. Pongamos nuestra vida y nuestros problemas en perspectiva, no nos ahoguemos en un vaso de agua, aprendamos a discernir cuáles son las verdaderas catástrofes de las que simplemente son malestares momentáneos y solucionables. Conozco personas que se quejan hasta el cansancio, insultan y maldicen a su vida  sólo por padecer un simple resfríado.

Estos niños me enseñaron una lección de amor y sabiduría, una serenidad admirable, una comprensión de la vida quizás mejor de las que muchas personas podrán llegar a obtener algún día.

Nuestras emociones son nuestro motor, entremos en contacto con ellas y aprendamos a aprovechar cada momento, recuerden que usualmente las cosas se aprecian cuando se pierden, no permitas que sea demasiado tarde para ti. Los niños son sabios y sus corazones están abiertos a lo que les sucede, debemos permitir que su enseñanza y su entereza sean un ejemplo. Yo los admiro profundamente por su valentía y ese coraje será su huella imborrable.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

El divorcio y los niños: consejos para llevarlo mejor

La decisión está tomada, luego de los numerosos intentos de ambos, o quizás sólo tuyos, por mejorar la situación, han llegado a la conclusión de que separarse será lo más sano para todos. Ahora lo que más te preocupa es cómo vaya a afectarles a tus niños.

La solución no pasa por ir posponiendo una situación que a esta altura sabes que es inevitable. Encarándola de forma madura y teniendo en cuenta que la prioridad es el bienestar de los hijos, la ruptura puede ser armoniosa. Por supuesto que los primeros tiempos de adaptación probablemente sean difíciles, e incluso pueden haber momentos en los que te cuestiones si has tomado el camino correcto. Pero si tienes claro que ya no hay otra opción, mantente firme y ten confianza en que tu futura realidad será mejor que la actual. Hoy veremos algunos puntos a tener en cuenta para procurar que los niños lleven de la mejor forma posible, este cambio tan importante en sus vidas.

Previo a la separación:

* Ponte de acuerdo con tu pareja para explicarles ambos, del modo más objetivo posible, los motivos de la ruptura.

* Evita utilizar a tus hijos como un arma contra tu pareja.

* No discutan delante de ellos. Como personas adultas que son, contrólense. Cambien de sitio para hablar si el tema a atender es urgente, o esperen a un momento adecuado. El ver a sus padres fuera de sí, desbordados, evidenciando falta de control, genera gran angustia en los infantes y sólo dificulta las cosas. A lo que se le suma el hecho de que es un muy mal ejemplo sobre cómo enfrentar y manejar los problemas.

* Decide tu mismo y llega a acuerdos con tu pareja. Muchas veces, la familia y los amigos en su intención de ayudar, no se percatan de que los comentarios que realizan y los consejos que brindan, pueden no ser pertinentes para tu caso específico e incluso pueden resultar hirientes. Por tanto, no dudes en pasar momentos a solas cuando sientas necesidad de ello. Si necesitas la intervención de un profesional, puedes consultar a la Lic. Mariana Alvez Guerra.

Durante…

* Si tu mudanza o la de tu ex pareja se va llevando a cabo durante más de un día será mejor que si se realiza en uno solo, ya que de esta forma el niño podrá ir consolidando en un espacio psíquico la nueva situación.

* Cuando culmine la mudanza, es importante despedirse de los niños con cariño para que no se sientan abandonados.

El después:

* No emplees un lenguaje despectivo sino neutro, al referirte a tu ex pareja

* Procura que la rutina de tus hijos mantenga dentro de lo posible el ritmo habitual, sin cambios radicales.

* Puede que tus pequeños, o si tienes adolescentes también, atraviesen por una etapa de rebeldía, ante lo cual será necesario mantener una actitud comprensiva, firme y sobre todo serena.

Durante estas tres etapas, es esencial asegurar a los niños tanto verbal como físicamente, que no dejan de contar con el amor y dedicación de sus padres.

Emociones positivas en los niños

Los niños pequeños suelen experimentar diversas emociones positivas y estas son ampliables, acumulativas y permanentes. Además de lo agradable que es experimentar estas emociones, también contribuyen al crecimiento y a la optimización de los recursos físicos, sociales y cognitivos. Despierta la necesidad de explorar y así el niño comienza a dominar las situaciones y su entorno. Este dominio va induciendo nuevas sensaciones positivas que a su vez lo impulsan a continuar explorando y a tener más dominio, se convierte así en un espiral ascendente de emociones placenteras.

Los padres deben centrarse en aumentar los rasgos positivos y no solamente preocuparse por los rasgos negativos. Martin E.P Seligman nos propone en su libro La auténtica felicidad técnicas para incrementar las emociones positivas en los niños. Él nos aconseja que los padres deben dormir con su bebé durante los primeros meses de vida. Esto tiene como finalidad la creación de vínculos de amor fuertes. Cuando el bebé despierta lo primero que ve es el rostro de sus padres, lo que generará más seguridad y además, en el caso de los progenitores que deben trabajar, es una oportunidad para compartir más momentos con el pequeño. Usualmente son las madres quienes tienen un vínculo más fuerte con el bebé, pero de esta manera el padre puede también participar de una manera más activa,  no sintiendose excluido e incluso puede contribuir positivamente a la unión sentimental de la pareja.

Los juegos sincrónicos son juegos interactivos entre padres e hijos que pueden ser puestos en práctica en cualquier situación. Las capacidades que tiene un bebé van ampliándose casi semanalmente y los juguetes se convierten en herramientas para nuevos desafíos que inspirarán la fluidez y el sentimiento de logro. Las cajas de cartón, los bloques de construcción y hasta los diarios y revistas, son útiles para experimentar y divertirse al mismo tiempo. Cuando vean a su hijo absorto en un juego, traten de no cortar su inspiración con brusquedad, es recomendable que diez minutos antes de que deban terminar de jugar se los ponga sobre aviso, asi le darán tiempo de finalizar con alegría y no sobresalto.

Deben ser cuidadosos con la utilización exagerada de la palabra NO, es necesario utilizarlo para implementar límites o alertar sobre un peligro, pero usualmente los padres utilizan este término indiscriminadamente para aquellas cosas que les resultan molestas del pequeño, en vez de solamente darles el uso que corresponde. Por ejemplo, puede resultarnos molesto que el niño nos pida un montón de juguetes cada vez que hacemos las compras. Para evitar un no rotundo, podríamos simplemente decirle que anotaremos ese juguete para la lista de navidad o para su cumpleaños. Si está peleando con su hermano, golpeandolo, podríamos decirle que eso le duele al hermano y que jueguen despacio para que ambos se diviertan. Los “no” sólo deben ser utilizados cuando realmente los pequeños se encuentren ante un peligro, cuando una actitud simplemente sea molesta, pensemos en maneras alternativas de llamarle la atención sin recurrir necesariamente a la negativa. Si los niños se acostumbran a escuchar el no a cada instante, se convertirán en personas pasivas, con falta de iniciativa.

En cuanto al elogio y al castigo hay que tener en cuenta el postulado de la estima positiva. No se puede elogiar al niño porque sí, debió haber hecho algo para ganarselo. Si se entregan elogios desmedidos que nada tengan que ver con el dominio que el niño ejerce en alguna tarea, estamos debilitandolo de cierta manera. Se lo festejará de acuerdo al logro obtenido, a mayores logros, como decir su primer palabra por ejemplo, mayores elogios. El amor y el cariño sí deben ser incondicional, pero no así los halagos. Cuando es necesario imponerle un castigo a un pequeño, hay que centrarse en la conducta negativa, si rompió el jarrón centremonos en el jarrón, no acompañe el reto con “no sirves para nada, eres un inútil, siempre estas rompiendo todo”. El niño debe tener sumamente claro el motivo por el cual está siendo castigado y cuando él se comporte de manera caprichosa, se puede pensar en maneras alternativas de calmarlo sin recurrir al castigo. Una buena comunicación con el pequeño y la claridad de los límites ayudarán a controlar los caprichos infantiles.

La rivalidad entre hermanos es algo en extremo frecuente. Una manera efectiva de lidiar con la misma, se basa en hacer sentir a los hermanos mayores importantes, haciendole participar en el cuidado del bebé, haciendole entender que los padres tienen suficiente amor para todos. La rivalidad surge cuando los niños se sienten amenazados ante la idea de que ahora se los amará menos, pero una vez que les aseguremos que esto no es así mediante nuestros actos y una cuota de confianza en ellos, la rivalidad ya no será un inconveniente.

Antes de que el niño vaya a dormir es el momento ideal para compartir un lindo momento con los padres. Es la oportunidad que tienen los pequeños para recordar todas las cosas que hicieron durante el día y concentrarse en las experiencias positivas que vivieron. El estado de ánimo negativo no puede sobrevivir en alguien que está repleto de buenos recuerdos y creencias positivas. Los últimos pensamientos antes de entrar al mundo de los sueños deben ser imágenes bonitas, de alegría, para que nos aseguremos que duerman tranquilos y disfruten a pleno el descanso.

Un niño positivo es un niño feliz y será un adulto fuerte emocionalmente, seguro de sí mismo y que verá la vida de una manera alegre, alguien que podrá defender sus ideales y salir airoso ante los inconvenientes de la vida adulta.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com