¿Cómo hago para terminar mis proyectos?

motivación éxito

Si tienes un emprendimiento propio y muchas presiones, puede resultar muy sencillo desviarse del camino. La rutina se interpone y pierdes de vista tus objetivos.  Analicemos que puedes hacer tú para poder perseguir esos logros que tanto anhelas.

Cuando comienzas con un proyecto, sin importar qué tan grande o pequeño sea, estás repleto de entusiasmo,  creas miles de ideas en tu mente, escribes tus planes. Pero el entusiasmo poco a poco puede comenzar a decaer si no consigues lo que quieres. Los logros son uno de los pilares del bienestar, a los seres humanos nos gusta ganar y trascender, ¿qué mejor manera de dejar tu legado al mundo que a través de la ejecución de esa maravillosa idea?

El miedo, la ansiedad de tener todo listo ya, te juegan en contra. Puedes darte por vencido mucho antes de conseguir lo que realmente deseas. Una vez escuché que a veces no es cuestión de tiempo, sino de distancia, ¿qué tan lejos estás realmente de convertir ese objetivo en una realidad? Muchas veces es una simple acción la que te separa de la meta y los miedos y la impaciencia se convierten en tus peores enemigos. ¿Te sucede esto a ti?

Los miedos más frecuentes son al fracaso, pero también el miedo a lo desconocido, básicamente, la idea que tengo ¿es lo suficientemente buena? ¿funcionará? ¿no estaré perdiendo tiempo y energía en algo que está condenado al fracaso? La realidad es que nuestros proyectos tienen altos y bajos, cuando el camino aún está siendo transitado no te apresures a tomar una decisión. Lo más probable es que puedas rendirte demasiado pronto, mente clara y calma para elegir cuál es el camino que debes tomar, no permitas que tu impaciencia se aproveche ti.

¿Sabías que el mindfulness podría ayudarte? No solamente calmará tu ansiedad, sino que además podrás estar cien por ciento concentrado en lo que tienes que hacer. Conviértete en un perro con su hueso, nada puede quitártelo, apunta y dispara. Nada le puede ganar a la perseverancia y en todos los casos de éxito ésta se convierte en la principal aliada.

Descansa, aprende cuándo parar. Muchas investigaciones arrojan que es importante dormir al menos ocho horas al día, no creas que eres un genio porque puedes dormir cuatro y seguir adelante, estás poniendo mucha presión sobre tu organismo y el pobre cerebro no podrá funcionar bien. Necesitas un cerebro activo y despejado para desplegar tu creatividad y tener más fortaleza.

¿Por qué estás haciendo esto? ¿Por qué quieres cumplir este objetivo? La motivación la debes tener muy presente, es lo que hizo que comenzaras a trabajar en esto en el primer lugar. Y más allá de recordar cuáles son las razones que te empujan a tener una empresa o pequeño emprendimiento, piensa ¿estás dispuesto a pagar el precio? Lo sencillo no siempre es lo mejor. Con esfuerzo, paciencia y aplicando todas las herramientas que te ayudan a calmarte y enfocarte sin duda llegarás más lejos.

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Cómo manejar el dolor emocional

El dolor en nuestra vida es inevitable, dicen que el sufrimiento es opcional. Si bien no podemos escapar al dolor, si podemos aceptarlo, transitarlo y sobre todo transformarlo en una experiencia de aprendizaje.

como manejar el dolor emocionalEl dolor es algo completamente natural por lo cual tendrás que atravesar en algún momento u otro de tu existencia. Sus causas pueden ser múltiples, ya sea una ruptura, un adiós, un despido o situaciones intensas como la pérdida física de un ser querido. Vas a sentir rabia, enojo, sentimientos de injusticia y está bien, es saludable y esperable. No sentir dolor, escaparle, eso es lo antinatural. Hay momentos donde tienes que conectarte con él.

El dolor es real, no finjas que no está ahí, tienes que enfrentarlo sino jamás serás capaz de aprender de él o transformarlo. Cuando estás atravesando por un mal momento, es recomendable que te obsequies un tiempo para ti y para poder desahogarte, llora, grita, entra en contacto con ese dolor, será necesario drenarlo. Hay situaciones que no están en nuestro control o directamente no tienen solución, date tiempo para que sane, espera y tolera el tiempo que sea necesario para que les des tiempo a tu mente de procesarlo correctamente.

Conéctate con tus emociones, ¿qué es lo que realmente estás sintiendo? ¿Culpa, miedo, enojo? Brindarte tiempo para saber qué es lo que sientes en verdad va ayudarte a poder procesar mejor tus emociones.

La vida continúa, con todas sus exigencias, tú tienes que seguir, si bien tienes que permitir que el dolor poco a poco vaya sanando, no lo conviertas en la parte central de tu vida. Trata de comenzar a verlo como una lección, una experiencia que puede brindar luz a otras personas que están atravesando lo mismo. Nadie está solo en este proceso, todos tenemos nuestras batallas con las cuales lidiar.

Hablar con alguien siempre es una buena opción, sin llegar a obsesionarse contando la mala experiencia una y otra vez.

Comienza a llenar tu existencia de nuevo, encuentra tiempo para ti, para un nuevo interés, para un nuevo propósito. Conéctate más que nunca con las personas que quieres. Date un descanso y un respiro del dolor que te está agobiando mediante la distracción.

Un ejercicio que resulta de ser de mucha utilidad también es escribir, primero puedes escribir sobre lo que te pasó, tus sentimientos, de la manera más detallada posible. Escribir sobre los acontecimientos traumáticos ordena tus pensamientos y emociones, así como también le otorga un poco más de sentido a lo que tuviste que experimentar. En la misma línea de la escritura, también te recomiendo que escribas una carta de agradecimiento a la vida en general, escribe ahí todas las cosas por las cuales debes esta agradecido, desde lo más pequeño hasta lo más magnánimo.

El dolor siempre trae una enseñanza, te ayuda a madurar emocionalmente, a generar nuevos mecanismos de regulación emocional y estrategias de afrontamiento saludables, te fortaloce, te ayuda a poner las cosas en perspectiva. No corras de él.

 

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Para sentirte mejor

Si lo que estás buscando es cambiar tu rutina y comenzar a hacer pequeños ajustes en el día a día para alcanzar mayor bienestar emocional, aquí un par de actitudes que pueden enriquecerte.

El ser agradecido te permite sentir más emociones asociadas a la felicidad, te ayuda a recuperartegratitud más rápido de alguna emoción “negativa”, te brinda más calma, menos ansiedad, más alegría. Incrementar los momentos donde puedes conectarte con la gratitud será muy beneficioso para ti, tanto a nivel físico como psíquico.

Si te concentras en mirar a tu alrededor qué cosas son las que sí funcionan, qué fue lo bueno que ha sucedido en el día, en tu entorno, en tu familia, en tu vida en general, vas a sentirte mejor, más afortunado y estarás potenciando una emoción positiva muy poderosa que desplegará otras.

Saborea tus pequeños momentos de gloria, pasa al menos un minuto pensando y disfrutando aquello que has logrado o ha salido bien. Un regalo que te han hecho, salir de tu casa y encontrarte con un taxi que necesitabas, la ayuda de alguien desconocido, pequeñas situaciones de la cotidianeidad que pueden sentirse extraordinarias si le dedicamos el tiempo necesario para disfrutarlas y valorarlas. Mientras más piensas en algo, mientras más emociones intensas genere, mayores las posibilidades de imprimir en tu cerebro de manera permanente esa satisfacción. Básicamente, estás brindándole la oportunidad a tu cerebro de rearmarse para la felicidad.

Unida a la gratitud, puedes también practicar la amabilidad, una amabilidad sumamente importante que fácilmente olvidamos que existe, la amabilidad contigo mismo. Vas a tener momentos malos, amargos, tristes, sin embargo, en lugar de criticarte sin descanso, mejor trata de aceptar lo que te sucede, valídate y sobre todas las cosas quiérete. Te ayudará a disfrutar de tu gratitud de una manera más honesta.

Pequeños cambios, más sencillos de lo que parecen, pueden abrirte las puertas a nuevas maneras de sentir, ¿estás listo para sentir mayor felicidad?

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Las emociones positivas y sus efectos en tu salud

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Cultivar tu positividad, de acuerdo a la experta Barbara Fredrickson, te conduce a una serie de beneficios excelentes para tu salud

Las emociones positivas te brindan alegría, significado, novedad, nuevas conductas e incluso tienen el poder de transformarte. ¿Sabías que estamos cambiando a nivel celular todos los días? En un mes nuestro organismo tiene un 30% de células nuevas.

Las emociones positivas, si bien son pequeños momentos de bienestar que mueren y renacen, generan efectos a largo plazo en lo que concierne a la resiliencia, las relaciones positivas y también nuestro bienestar. Estas emociones amplían tu perspectiva, te ayudan a sentirte conectado de una manera más profunda con tu entorno, es por eso que es importante que busques maneras de generar cada día más emociones positivas, ya que colaboran a contrarrestrar el sabor amargo que pueden dejarte las demás emociones más “negativas”.

Dentro de los beneficios que las emociones positivas generan se pueden enumerar los siguientes:

  • Las personas con problemas cardiovasculares se recuperan más rápido, en caso de ser algo crónico las emociones positivas han demostrado ser útiles para estas personas, colaborando a generar una mejor calidad de vida.
  • Menor presión arterial
  • Mejor calidad de sueño
  • Menos resfríados y dolores de cabeza
  • Sensación de felicidad
  • Contribuyen a la resiliencia
  • Mejoran la creatividad
  • Mejora tu sentido del humor
  • Nos ayuda a conectarnos mejor con el presente y disfrutarlo

Recuerda aplicarlas, son necesarias aproximadamente tres emociones positivas para derrotar a una “negativa”, aunque si logras tener en tu día a día estas experiencias vas a lograr tener la ventaja y tu bienestar va a incrementar sin lugar a dudas. ¡A trabajar en ellas se ha dicho!

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¿Cómo poner en práctica mis fortalezas personales?

Ya has visto en un artículo anterior cuáles son las fortalezas personales que la Psicología Positiva nos comparte. Ahora verás algunas ideas para poner en práctica las mismas.

fortalezas ejerciciosTus fortalezas personales resuenan con tu parte más auténtica, cuando las llevas a cabo te sientes muy bien y entusiasmado, aprendes más fácilmente gracias a ellas, te surge naturalmente llevarlas a cabo, hay una motivación interna que te mueve a utilizarlas y cuando logras reconocerlas y utilizarlas a tu favor se hacen más sencillas las tareas del día a día o los grandes proyectos que tienes que ejecutar. Aquí les voy a compartir algunos consejos que podemos encontrar en el libro de Christopher Peterson, un clásico, A primer in Positive Psychology.

Curiosidad. Si eres una persona curiosa siéntete libre de ir a una charla sobre alguna temática de la cual no conozcas prácticamente nada, degusta cocina exótica, ve a lugares nuevos, aprende la historia de un nuevo sitio.

Amor por el conocimiento y aprendizaje. Si eres estudiante recuerda leer más sobre la temática que te han comentado por tu cuenta, amplia lo que te enseñan. Puedes ponerte como meta conocer una palabra nueva todos los días y además ponerla en práctica. Lee mucho y busca entrenar tu cerebro mediante el aprendizaje de cosas que desafíen tus habilidades.

Juicio, pensamiento crítico. Busca oportunidades para pensar diferente, en una conversación intenta ponerte en el lugar del otro, piensa en argumentos distintos a los que tienes usualmente. Cuando leas un periódico intenta leer varios, así puedes ver diferentes opiniones. Desafía lo que aprendes, cuestiona como ejercicio.

Creatividad. Busca involucrarte en tareas que desafíen tu creatividad, manualidades, dibujo, talleres de escritura, escultura, fotografía. Piensa en los objetos de tu casa, ¿puedes darle algún uso distinto? Construye obsequios para tus familiares y amigos.

Inteligencia emocional, personal y social. Intenta alegrar a las personas a tu alrededor, halaga a tus conocidos cuando logran hacer algo que es difícil para ellos. Si alguien no te trata demasiado bien piensa qué es lo que le está sucediendo al otro, no te lo tomes todo a modo personal.

Perspectiva. ¿Cuál es la persona más sabia que conoces? Piensa en ella y trata de dirigir tus pensamientos y actitudes en armonía con ese ideal que te inspira. No brindes consejo a menos que te lo pidan, pero si lo hacen, hazlo de una manera conciente y atenta. Intenta ayudar a alguien que tiene un conflicto sin resolver.

Valentía. No tomas defender tus ideas aunque no sean políticamente correctas, sé conciente de las injusticias y no te calles (siempre hazlo con respeto pero plantea el punto que te parece injusto), enfrenta un miedo que tengas, es la única manera de que desaparezca.

Perseverancia y diligencia. Piensa en todas las tareas pendientes que tienes, haz una lista e intenta cumplirla día a día, una cosa a la vez. Intenta finalizar con anticipación una tarea antes de la fecha que te la han pedido. Trabaja por períodos de tiempo sin interrupción, ya sea por tiempos de media hora o 90 minutos (después de esto es recomendable un pequeño descanso).

Integridad, autenticidad y honestidad. Intenta no decir mentiras, conócete a ti mismo y actúa en concordancia con tus valores e ideales. No temas decir lo que piensas, hazlo con respeto del otro pero busca mantener tu autenticidad.

Amabilidad, generosidad. Visita a alguien que lo necesite, alguien que se sienta solo o esté enfermo. Haz algún favor anónimo a alguien de tu entorno. Aprovecha las oportunidades que se te presentan en el día a día para desplegar tu generosidad.

Capacidad de amar y ser amado. Acepta halagos que te obsequien los demás, haz pequeñas notas cariñosas para tu pareja y déjalas por toda la casa. Haz una salida que tus amigos o familiares realmente aprecien aunque no sea demasiado importante para ti.  No dejes pasar decir a alguien cuánto lo quieres o lo importante que es para ti. Bríndate el permiso para que te mimen, tú también importas.

Ciudadanía, lealtad, trabajo en equipo. Cuando la ocasión lo amerite intenta ser un excelente compañero de equipo, cumple con tus responsabilidades y compromete con el trabajo que están realizando. Si en la calle encuentras basura o cigarrillos encendidos presta atención y haz algo al respecto. ¿Alguna vez te has involucrado en actividades de voluntariado? Son una buena forma de brindarle sentido de propósito a tu vida y de practicar esta fortaleza.

Ecuanimidad, equidad y justicia. Cuando cometas un error, admítelo. Aunque alguien de tu entorno no te caiga demasiado simpático, si ha realizado una buena tarea o acción, reconócelo y felicítalo por la misma. Escucha a las personas con mentalidad abierta y respetando sus argumentos.

Liderazgo. Organiza una salida grupal con tus amigos, en tu trabajo puedes ofrecerte a llevar a cabo algo complejo por el bien del grupo. Cuando se acerca una persona nueva a tu trabajo, a tu familia o a tu grupo de amistades, intenta que esa persona se sienta bienvenida.

Auto- control. Comienza con una rutina de ejercicios e intenta mantenerla por un mes, si se te hace muy difícil tanto tiempo, ponte como meta una semana. Si te han confiado un secreto importante, que a la vez puede ser un chisme interesante entre tus conocidos, guarda silencio. Si eres de enojarte fácilmente práctica técnicas de relajación para poder tener más control sobre tus impulsos.

Prudencia y discreción. No seas brutalmente honesto, cuando no hay nada lindo que decir a veces es mejor no decir nada, o si vas a hablar hazlo de una manera cuidadosa de no herir la susceptibilidad de tu interlocutor. Maneja despacio y respetando al tráfico y sus señalizaciones. Sé prudente con la alimentación o con actitudes que puedan resultar autodestructivas.

Humildad, modestia. Evita hablar tanto de ti y escucha más a los otros. Piensa en alguien que se destaca en algo y felicítalo, no temas admitir tus errores, busca ayuda cuando lo necesites. No seas orgulloso con tus afectos ni los alejes por querer tener razón.

Aprecio de la belleza y la excelencia. Visita un museo o galería de arte que no conozcas. Toma un cuaderno y comienza a crear una especie de diario de belleza, donde podrás poner fotos o recortes de cosas que te colmen o agraden mucho. Al menos una vez al día, detente para poder disfrutar la belleza de tu entorno, los árboles perdiéndose entre el cielo azul, las flores, el mar.

Gratitud. ¿Cuántas veces dices “gracias” al día? Intenta hacerlo más seguido. Escribe tres cosas buenas que te hayan sucedido en la semana y piensa por qué sucedieron, qué tuviste tú que ver en ellas para que ocurrieran. Escribe una carta de agradecimiento a alguien a quien aprecies y haya marcado la diferencia en tu vida.

Optimismo, esperanza. ¿Sientes esperanza a menudo? La esperanza nos sostiene, empieza a creer en ti y en tus capacidades. Escribe tus metas para el día, la semana y los próximos meses y presta atención cómo poco a poco puedes llevarlo a cabo. Reconoce y disputa tus pensamientos negativos.

Espiritualidad, fé, sentido de propósito. Piensa cuál es el propósito de tu vida, que actividades, deseos, actitudes le dan sentido a tu vida. Si eres una persona religiosa, reza o medita todos los días. Conectarte con tu parte más espiritual te hace sentir mejor y más seguro, no importa si crees en una deidad, el universo o lo que sea, el punto es creer en algo más grande que uno mismo.

Perdón y misericordia. Evita quedarte estacando en pequeños rencores, eso solo alimenta el mal humor. Escribe una carta de perdón, no es necesario que la envíes. ¿Puedes ponerte en el lugar del otro?

Humor. Haz sonreír a las personas a tu alrededor, contagia alegría. ¿Te animas a aprender un chiste nuevo, un truco de magia, algo para alegrar a tu entorno? No te tomes a ti mismo tan en serio, aprende a reírte de tus errores y tomarte la vida con más alegría.

Pasión y entusiasmo. Intenta hacer cosas nuevas, ve tras esos sueños, pierde el miedo a que te digan que no. En vez de darte excusas para ir tras lo que quieras, piensa, ¿por qué no? Haz cosas que te motiven y te gusten, no todo en la vida es producción, hay que dar lugar a la creación y a la motivación.

 

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Poniendo en práctica la felicidad

Construir la felicidad es una elección activa, sin embargo, la misma no debe ser forzada. Cuando nos esforzamos por ser felices estas acciones generan lo contrario, así que si quieres ser feliz lo debes vivir con conciencia y naturalidad. Aquí algunas actitudes y ejercicios para que emprendas el bello camino hacia el bienestar.

Reconoce lo que sí funciona en tu vida. Haz una lista de todas las cosas que sí van bien, tal vez tu trabajo, o tufelicidad y bienestar pareja, o tu familia, deben ser ser cosas tanto grandes como pequeñas. Cuando nos ponemos a reflexionar realmente, nos sorprendemos de todas aquellas cosas por las cuales tenemos que estar agradecidos. La primer pista, estar vivo por ejemplo ;)

Aprende a priorizar. Es muy sencillo quedarnos atascados en la rutina y en todas nuestras obligaciones, ¿qué pasaría si te dieras el permiso para hacer algo que realmente te gusta? Aunque puedas obsequiarte una hora para ti, es un excelente comienzo. Priorizar lo que te hace sentir bien sobre las obligaciones no es tan malo, siempre y cuando lo hagas de una manera coherente. No todo es trabajo en la vida. Si dejamos un poquito de lado el deber ser,¿con qué te encontrarías?

Disfruta las pequeñas experiencias. Esos pequeños detalles del día a día no deberían pasar desapercibidos, ellos encierran una manera sencilla de acercarte al bienestar. Un delicioso aroma, la sensación de una buena ducha, un exquisito café, caricias, abrazos, risas, todos estos elementos tienen el poder de hacerte sentir bien. Y si puedes compartir experiencias con alguien más, ¡mejor!

Desenchúfate.  ¿Recuerdas la última vez que ignoraste el celular? ¿O te mantuviste alejado de las redes sociales? ¿Cuándo fue la última vez que comiste una cena sin compartirla como un desesperado en Instagram? Cuando nos dejamos envolver tan fácilmente por la tecnología y sus encantos es cuando más fácilmente nos deprimimos, compartir con personas de carne y hueso y no avatares es lo que nos brinda mayor alegría. Además, estar tan pendiente de lo electrónico nos vuelve demasiado ansiosos, siempre esperando ese email que cambiará nuestras vidas o buenas noticias que la mayoría de las veces no llegan. Recuerda, la persona que tienes a tu lado también tiene cosas interesantes que compartir. Proponte olvidarte de la tecnología por el fin de semana, o al menos solo el domingo…si tu nivel de adicción es severo comienza con una hora al día, ¿puedes dejar de jugar al candy crush?

Invierte tu dinero en experiencias. Un curso, un paseo, incluso ese delicioso capuccino, te brindarán mayor satisfacción que caer en el clásico consumismo de las cosas que no necesitas. ¡El dinero puede hacerte feliz! Si sabes cómo gastarlo…

Parejas: jueguen más, discutan menos. No todo en la vida es lavar los platos, sacar la basura o tender la cama. Tu pareja tiene que tener espacio para la risa, el buen humor y la diversión. Salgan más, dedíquense tiempo de calidad, compartan chistes, seducción. Las tareas mundanas del hogar pueden esperar, su felicidad no.

Encuentra un propósito. El bienestar no es solamente acerca del placer, esa es la vía más sencilla y efímera de acceso. Si quieres alcanzar una dicha exuberante, ayudar a los demás, crear algo interesante, sentir que logras algo, es lo que lleva a una vida con significado y a una felicidad profunda y duradera.

Que los domingos sean días de anticipación y no de desesperación. Para combatir un poco la tristeza dominical es bueno planear el mismo domingo algo emocionante para el próximo fin de semana. La anticipación de un plan divertido ya está sumando en nuestra cuenta de felicidad. ¿Algunas ideas? Lo aconsejable es alguna actividad que invite a moverte, que pueda relajarte y donde puedas compartir con alguien que te inspire y disfrutes mucho de su compañía (amigos, familiares, pareja.

No esperes para poner en práctica estos consejos, tu camino hacia la felicidad es muy divertido, si te das el permiso para disfrutarlo y no te presionas por sentirte mejor.

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Rediseñar la vida

objetivos metas

Les comparto esta nota que me realizaron para Revista Nueva, escrita por Daniela Calabró.

Siempre hay deseos postergados y en esta época del año suelen aparecer las ganas de hacer un cambio radical. Nunca es tarde para rearmar la vida: solo hace falta coraje para empezar de nuevo.

Tener más cerca el final del año suele operar como un motor de nuevos deseos y un recordatorio de los pendientes. Están quienes quieren reforzar el rumbo elegido, pero también quienes descubren que desean dar un vuelco y reconstruir el camino. 
 
Para estos últimos casos, la coach ontológica Ana Cecilia Vera utiliza el concepto de “reingeniería de vida”. Es decir, cambiar hasta los cimientos. “La reingeniería de vida apunta a una revisión y análisis profundo de aquellas cuestiones que nos generan malestar. Implica romper con el pasado, habilitar un lienzo en blanco para un nuevo dibujo y predisponerse a reinventar, rediseñar y rearmar todo aquello que se necesite”.
 
Se trata, en pocas palabras, de comenzar de cero, hacer un cambio interior e integral. “Ese es el porqué de las letras IN en mayúsculas dentro de la palabra reingeniería (así la escribe en sus publicaciones), que implica que todas las áreas de tu vida sean observadas desde una perspectiva diferente, ya que cualquier problema en una de ellas afecta tremendamente el funcionamiento de las demás”.
Cualquiera podría pensar que un cambio tan radical es imposible, sobre todo cuando los años ya hicieron lo suyo, forjaron una identidad y marcaron el camino. Sin embargo, en este punto aparece otro concepto interesante, de la mano de la licenciada en Psicología y especialista en Psicología Positiva Mariana Alvez: el de la “moldeabilidad”. 
 
“Somos moldeables en el sentido de que somos mejorables. Todos tenemos en nuestra cabeza un ideal de cómo nos gustaría ser, metas a las cuales aspiramos, sueños postergados, propósitos, así como somos conscientes de que tenemos defectos que nos pueden dificultar algunas áreas de la vida. Por esa razón, es importante conocernos y hacer una autocrítica saludable”, explica Alvez, mientras agrega que la decisión de realizar un cambio debe tomarla uno mismo, con plena determinación y sin presiones externas, ya que el camino conlleva trabajo: “El proceso para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos implica descubrir que somos los responsables de nuestra felicidad. Siempre utilizo la palabra consultante en lugar de paciente, en el sentido de que la persona que decide consultar está siendo activa, está involucrándose en un desafío que necesita de esfuerzo y paciencia, no está de brazos cruzados esperando que las cosas cambien por sí solas”. 
 
En esa tarea, según explica la experta, uno de los mayores aliados es el optimismo, pero no el que se practica de la boca para afuera, sino el que se trabaja a conciencia y como una filosofía de vida. “En la psicología positiva hablamos de un optimista inteligente. No es una persona que se dice frases de aliento vacías, sino que interpreta la realidad de otra manera, que evalúa con más justicia las cosas malas. El verdadero optimista sufre los fracasos igual que todos, pero hace el duelo pertinente y sigue adelante con su vida, porque cree que las causas de los hechos negativos son temporales, y las de los buenos, permanentes. Esto quiere decir que está propenso a que más cosas buenas sucedan”.
 

Adiós comodidad 

Una de las peores enemigas de los cambios de rumbo es la llamada “zona de confort”, allí donde uno está cómodo, seguro y alejado de los imprevistos. Esto puede ser una relación estable de pareja, un trabajo de hace muchos años o un tipo de vínculo familiar, entre tantos otros ejemplos. El problema es cuando allí hay estabilidad, pero no alegría, motivación ni proyectos. “La zona de comodidad es una zona peligrosa, porque allí nos quedamos atascados en determinados patrones negativos porque son lo conocido, lo familiar. Y lo familiar no necesariamente es lo mejor, pero es a lo que estamos acostumbrados, y todo cambio requiere esfuerzo. El cambio encierra complejidad, pero termina siendo más barato a nivel emocional que quedarse en donde uno está”, detalla Álvez. 
 
Robert Kegan y Lisa Laskow Lahey, en su libro Inmunidad al cambio, explican que, ante los cambios, hay dos tipos de desafíos: los técnicos, que son aquellos que se hacen a fuerza de práctica, sin un giro drástico en la forma de pensar, y los adaptativos, que son más emocionales e implican modificar los sistemas más profundos, esos que –en algún punto– nos intentan proteger. La licenciada Alvez lo desarrolla de esta forma: “Hay verdaderos sistemas inmunitarios emocionales que actúan como defensas ante los cambios, que sirven para protegernos del dolor, la ansiedad o el miedo. Para no caer en el clásico autosabotaje, tenemos que intentar conectarnos con nuestras emociones y descubrir qué es lo que se esconde bajo nuestros actos, de qué queremos protegernos, a qué le tenemos miedo en realidad”. 
 
Según Vera, lo más importante para salir de la comodidad es tener una razón contundente: “Si no encontramos el motivo que nos lleve a la acción, la mejor elección será quedarse en el mismo lugar. Lo más importante es descubrir esa gran razón, de manera de crear un fuerte impulso que nos haga movernos de donde estamos. Debemos lograr ver que el beneficio de tomar ese riesgo es mayor que el precio que pagamos por quedarnos en la comodidad”. Pero ¿de dónde saca uno la motivación?
 
“Ese combustible interior lo da el ponerse en verdadero contacto con nuestros deseos más profundos. Mucha gente, cuando le preguntás qué quiere, responde: Quiero ser feliz. Y eso es en realidad lo que queremos todos. Lo que debemos hacer es descubrir qué significa específicamente para nosotros ser felices”, aconseja Vera. Alvez coincide: “Para cambiar, tenemos que hacer un proceso de reconocimiento. ¿Qué es lo que no está funcionando? ¿Qué es lo que no me gusta? ¿Estoy involucrado en algo que me hace daño? Después del cuestionamiento, hay que decidir qué vamos a hacer. En este punto, es positivo asistir a terapia, porque podemos contar con un tercero que está por fuera de nuestra burbuja y puede ayudarnos a romper con los pensamientos negativos que tenemos sobre nosotros mismos”.
 

Vislumbrar el objetivo 

Cuando Ana Cecilia Vera habla de encontrar una motivación puntual y valedera en vez de caminar a tientas, habla desde la propia experiencia. Luego de trabajar muchos años como ingeniera en computación, decidió cambiar de rumbo, pero no sabía bien qué camino tomar: “Cuando comencé con mi proceso de transformación personal, no tenía claras muchas cosas. Entonces, mi primer objetivo fue clarificar qué era lo que de verdad quería. Puse en marcha distintas acciones para obtener esa información de mí misma. Empecé a asistir a cursos de diferentes cosas que podrían interesarme, iba a sesiones de terapia para poder analizarme más, comencé a leer distintos libros y mucho más. En ese camino de búsqueda incansable, el coaching ontológico llegó a mi vida un día y me trajo todas las preguntas que yo necesitaba hacerme para obtener las respuestas de mi interior”.
 
Contar este pequeño fragmento de su vida le permite a esta coach santiagueña (hoy radicada en Puerto Madryn) dar un consejo certero a todos aquellos que saben que quieren cambiar de vida, de profesión, de rumbo, de día a día, pero no encontraron aún la dirección exacta ni las herramientas indicadas: “Lo primordial es proponerse como primer objetivo descubrir su visión de vida. Luego, todo es mucho más fácil y la brecha se acorta. Paso a paso, acción por acción, un día verán cómo, mágicamente, se hace realidad la vida que tiempo atrás se encargaron de rediseñar”.

 ¿Por qué cambiar?

Ante la pregunta sobre las principales causas por las que las personas buscan rediseñar su vida, Ana Cecilia Vera enumera las siguientes:

Se sienten vacías, disconformes y desmotivadas.
Están insatisfechas con la carrera que han elegido y se sienten  robots de la vida laboral que mantienen.
No saben cómo dar un vuelco radical en su situación financiera y, al mismo tiempo, dedicarse a lo que aman.
Se sienten frenadas en alguna o varias áreas de sus vidas y no pueden avanzar, a pesar de que quieren y están comprometidas a hacerlo.
Sienten que se están traicionando a sí mismas, que viven una vida que no es la de ellas y que cumplen mandatos familiares y culturales.
“Escuchan ruidos” del pasado que interfieren en su presente y no les permiten crear una nueva vida.
 

Cómo alcanzar las metas

 Mariana Alvez propone una técnica  eficaz y realista. Es el modelo SMART, conformado por cinco letras que, en inglés, hacen alusión a cómo deberían ser nuestras metas. 
Específicas:Deben ser precisas, para poder concentrar nuestros esfuerzos de manera más eficaz. 
Mensurables: Elegir metas cuyo progreso pueda ser medido. Eso nos motivará a alcanzar el siguiente paso. 
Alcanzables: No deben representar desafíos imposibles; debemos poder acercarnos a ellas con nuestras actitudes, habilidades y capacidades.
Realistas: Para que se mantengan dentro de las posibilidades concretas, debemos ir adaptándonos a su proceso. Las vallas deben ser altas, para superarnos, pero no tan altas como para impedirnos tocarlas. 
Que se cumplan dentro de un tiempo específico: Es útil elegir un tiempo adecuado para lograr nuestras metas, como cambiar de trabajo en un año. El tiempo que elijamos tendrá que ser alcanzable.
 
Ana Cecilia Vera recomienda que cada uno se siente solo, sin interrupciones, y siga el siguiente paso a paso:
Escribir lo que quiera conseguir. Dividir la vida en grupos o áreas y escribir qué le gustaría que sucediera en cada una de esas áreas. Desglosar cada deseo en los pasos que hay que seguir para obtenerlo. Esto amplía el abanico de posibilidades y permite que uno descubra que tiene los recursos para llegar a su objetivo. Detectar cuál es el deseo más importante y orientar todos los esfuerzos y acciones hacia él. De los deseos escritos en el paso 1, seguramente hay uno que, una vez conseguido, ejercerá un fuerte impacto en los demás.