Infieles…¿destrucción o desesperación?

Una de las peores traiciones en una pareja es la infidelidad, duele, molesta, atenta contra Infieles...¿destrucción o desesperación?nuestra autoestima. Nos preguntamos qué hicimos para merecer eso, ¿por qué no somos suficiente para el otro?  Por supuesto que lo tomamos demasiado personal, pero aunque parezca serlo, hay muchas razones de fondo que pueden explicar este hecho, donde a veces sí somos responsables y otras no. Las consecuencias de la infidelidad usualmente se caracterizan por ser un choque contra nuestra integridad, podemos sentir un enojo incontrolable, mucha humillación y además nos sentiremos menos ante la imagen idealizada y temida del amante. Pasemos a reflexionar sobre este tema.

El amor tiene muchas fases, jamás es estático. Podemos amar a alguien muchísimo, luego ese amor va perdiendo fuerza, perdemos interés, eso le puede pasar a nuestra pareja también, pueden existir etapas donde solamente deseemos estar con nuestra persona amada, es una montaña rusa de sentimientos variados. Usualmente cuando la fase inicial culmina, la etapa de enamoramiento, y la idealización del otro comienza a desvanecerse aquí pueden surgir ciertos problemas. La persona de la que nos habíamos enamorado parece no ser la misma, ¡ha cambiado! Aunque en la realidad por supuesto que siempre fue la misma persona, solamente que antes no lo podíamos ver porque no queríamos o la otra persona hizo uso de su mejor galantería por un tiempo limitado poco sostenible (clásico en toda conquista).

Cuando esta idealización culmina puedes sentirte estafado, tus días se inundan con cosas que te desagradan de tu supuesta media naranja, cada vez estás más decepcionado con lo que encuentras y esa decepción en algunas circunstancias, sino termina en un ruptura definitiva, puede conducirnos a una infidelidad. Por un lado, mantenemos junto a nosotros a nuestra pareja, esa persona que todavía algo nos hace sentir, por otro, complementamos las carencias de nuestro amado con alguien externo, como si esto fuera posible.

Las relaciones simbióticas, esas relaciones donde no existe nada más que la pareja, donde cada uno vive y respira por el otro, suelen ser tan asfixiantes que inconscientemente a veces no queda otra manera de alejarse un poco de ese vínculo que incluyendo a un tercero. El amor para ser saludable no implica el sacrificio de nuestra individualidad.

Cuidado con los celos desmedidos, las acusaciones sin final pueden agotar a nuestro amado, pueden llegar a sentirse tan incomprendidos e impotentes ante esta situación injusta que puede llegar a generar una especie de venganza de parte del inocente para darnos razones certeras, “no  confías en mí pues ahora tendrás razón”.

La vida sexual debe ser activa, es un componente vital para nuestras relaciones amorosas, no caigan en la rutina y siempre intenten continuar seduciéndose, jugando, brindando al otro la seguridad de que sigue siendo un objeto de deseo ante nuestros ojos.

Muchas personas se dejan absorber únicamente por las responsabilidades ya sea con su familia de origen (padres, hermanos), el trabajo, proyectos personales. Si bien todos estos espacios son válidos y por supuesto que se deben mantener, debemos estar atentos a que nuestra vida no gire únicamente alrededor de otras cosas que poco tienen que ver con nuestra pareja. Los problemas siempre existen, no deben ser más importantes que demostrarle tu cariño y respeto a esa persona que dices amar. Todo en su posible equilibrio mantendrá a todas las partes satisfechas, incluyéndote a ti

Ciertos sujetos muy inseguros, podrán sentirse con una autoestima elevada si se demuestran a sí mismos que son capaces de tener varias aventuras. La infidelidad pasa a ser motivo de alarde para sí mismo y sus amistades.

En otras ocasiones la infidelidad es netamente del otro, pasa por un deseo propio de conquista, de sentirse deseado, hasta puede convertirse en patológica por la necesidad de repetir esta conducta infinitas veces. No interesa que tan maravillosa sea nuestra relación ni que tan espectacular sean las relaciones sexuales, es un deseo del otro por experimentar nuevas sensaciones como la de entrar en juegos prohibidos.

Existen circunstancias donde la infidelidad es una manera de castigar al otro, denigrándolo. Ya sea por conflictos sin resolver dentro de la misma pareja o por ser una personalidad un tanto más perversa que busca obtener el control del otro mediante la humillación. La posibilidad de ser atractivo y tener potencial para atraer a varias personas, es una ostentación de poder en la pareja.

¿Se puede prevenir la infidelidad?

Aunque hagas todos los esfuerzos por mantener una relación sana, esa decisión no siempre estará bajo tu control. De todas maneras, hay ciertas decisiones que pueden tomar juntos para crear una pareja donde exista comunicación, fidelidad y sobre todo felicidad.

La vida en común no puede ser descuidada, más allá de que tengamos cosas importantes que hacer siempre tendremos que dedicarle tiempo de calidad a nuestra pareja. Esto es señal de interés y respeto a las necesidades emocionales de quien amamos.

Nunca dejes de hacer sentir al otro importante, hazle notar que es una de tus prioridades y vas a estar ahí para cuando te necesite, ya sea para disfrutar o para compartir determinados temas que los involucren a ambos o a uno sólo de ustedes.

Conoce a la persona que amas, preocúpate por escuchar sus ideas, sus sueños, intenta ser un aliado y no un enemigo en la concreción de sus metas personales.

Ya es ampliamente conocido que la rutina agota y la falta de comunicación solamente lleva a confusiones. Jamás asumas nada, ante la duda tu obligación es preguntar. Las mujeres usualmente cometemos un error frecuentemente y es el de asumir que el otro tiene que leernos la mente, a los hombres hay que hablarles claro, nada de entrar en juegos porque cansa y confunde. Si queremos que haga o no haga determinada cosa por nosotras debemos amablemente hacérselo saber, el resultado: ambos estarán satisfechos.

¿Qué sucede cuando la infidelidad se concreta?

Tienes la opción de continuar o de abandonar a tu pareja. Existen ciertas circunstancias que tendrán una enorme influencia en esta decisión como el hecho de haber invertido mucho tiempo y amor en esa relación, pueden haber hijos de por medio o intereses económicos. Sea cuál sea tu opción, debes ser cuidadoso, no dejes que sean los factores externos quienes te hagan quedar estático en algo que no te agrada.

Si tu sientes que en realidad esta infidelidad fue causada por algo en lo cual sí tienes control y ambos sienten aún vivo el amor y muchos anhelos de apostar por la relación, tendrás que poco a poco dejar ir el resentimiento y los reproches, los cuestionarios interminables y las acusaciones. No será un camino sencillo, pero sí el amor existe de verdad valdrá la pena y a pesar del dolor sufrido, pueden comenzar de nuevo si así lo desean, con mucho tiempo y paciencia irán construyendo una relación más sólida.

También es importante distinguir que perdonar no es la mejor opción cuando nos enfrentamos con personas que seguramente volverán a repetir este patrón, ya que entraremos en un circulo vicioso de destrucción de nuestro amor propio.  El engañado se sentirá agobiado por las continuas sospechas, intentará descubrir la verdad a como de lugar pero esta nunca es suficiente, porque incluso si se confirma una nueva infidelidad se vuelve a dejar pasar para comenzar de nuevo con este tortuoso proceso. Existirán las comparaciones con el supuesto amante, seguramente pensaremos que es más atractivo, más inteligente, ¿qué tiene que no tenga yo? El engañado pasa a ocupar un rol inferior en la pareja.

Medita con cuidado cuál será el camino a elegir, siéntete responsable de las cosas que tú generas en la pareja pero no te hagas cargo de deseos que provienen únicamente del otro.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Cómo ganarle al enojo

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En COMO GANARLE AL ENOJO (ebook en formato pdf) aprenderás técnicas sencillas y eficaces para poder dominar la ira tanto en sus respuestas como en sus causas. El enojo es parte de nuestra amplia gama de emociones el cual tiene sentido sentirlo en varias ocasiones, es de intensidad variable y cuando se manifiesta está acompañado tanto de cambios biológicos como psicológicos. Puede nacer en respuesta a diversas situaciones actuales e incluso recuerdos.

Cuando perdemos el control del mismo comienza a ser un problema que va contaminando todas las áreas de nuestra vida, nos sentimos como juguetes en un enorme océano totalmente caprichoso que pareciera hacer lo que se le antoja sin que nosotros podamos evitarlo. La manera más instintiva que tenemos de responder al enojo es mediante la agresión, ya que la razón de ser de esta emoción es ser una respuesta contra amenazas que busca simplemente defendernos. Pero esta manera primitiva no puede llevarse a cabo en nuestra vida diaria, solamente nos traerá inconvenientes y sobre todo nefastas consecuencias para aquellos a quienes amamos.  

¿Por qué es importante aprender a controlar el enojo? Nos permitirá controlar nuestras reacciones ante los demás y las situaciones por las cuales debamos atravesar, nos permitirá tener vínculos más satisfactorios en todas nuestras áreas, podremos estar más tranquilos y en armonía con nuestra vida.

¿Quiénes son más propensos al enojo? Quienes vienen de familias caóticas que en lugar de comunicarse acertadamente buscan otras maneras de hacer llegar su mensaje, ya sea mediante la manipulación, la violencia o la culpa. También los individuos que se caracterizan por su baja tolerancia a la frustración.

¿Cuál es la mejor manera de comunicarnos? Reprimir el enojo no es saludable, pero expresarlo como usualmente se cree tampoco. Existe una manera de ser firme y respetuoso, donde puedes decir lo que piensas sin llegar al conflicto.

¿Cuáles son las técnicas prácticas y sencillas que puedo aplicar para controlar la ira? Existe el clásico Time out, el surf del impulso, la modificación de tus pensamientos, el modelo de resolución de conflictos y el perdón. Todas explicadas de manera clara para que puedas comenzar hoy mismo a dejar atrás el enojo que tanto afecta tu vida.

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Nuestras maneras de comunicarnos

Nuestras maneras de comunicarnos

La manera en que nos comunicamos quizás hasta sea más importante que lo que tenemos que decir. Cualquier cosa dicha en un mal tono o en el medio de un conflicto perderá fuerza por más certeza que contengan nuestros argumentos. Quedarnos callados cuando hay temas sobre los cuales hablar tampoco es la salida más sana, así que veamos cuáles son los estilos de la comunicación y cuál es el mejor para que nuestro mensaje llegue fuerte y claro al interlocutor del momento.

La comunicación agresiva siempre tiene dentro de sí el componente de la manipulación. Intentaremos salirnos con la nuestra inculcando en el otro diversos sentimientos ya sean de culpa o miedo. No interesa cómo lo logremos, no hay lugar para los escrúpulos en este tipo de comunicación, queremos que nos escuchen y queremos tener beneficios inmediatos. Por supuesto que esta manera de hacer llegar nuestro mensaje fomentará daños importantes especialmente en nuestros vínculos más cercanos.

La comunicación pasiva se basa en complacer a los demás todo el tiempo, sin importar el costo que eso tenga para nosotros, la meta es evitar el conflicto y encontrar la aceptación. Evitaremos hablar y preguntar demasiado, lo que se intenta es mantener todo lo más tranquilo posible. Es como si sintiéramos que es más seguro no reaccionar jamás antes que decir lo que realmente pensamos y obtener rechazo del otro lado.

La comunicación pasivo-agresiva intenta no generar conflicto, pero se suma el componente de la manipulación. Es una manera un tanto más sutil de lograr lo que queremos pero de manera tal que no pareciera que estamos ejerciendo ningún tipo de control sobre la otra persona. Somos los lobos disfrazados de cordero, parecemos inocentes pero solamente queremos satisfacer nuestros propios deseos y no nos interesa que el otro se sienta mal a causa de nuestra manipulación.

La comunicación asertiva es por lejos la manera más efectiva y saludable que tenemos para comunicarnos con el resto de las personas. Este estilo es el más utilizado por aquellos quienes disfrutan de una alta autoestima y poseen un elevado sentido de confianza en sí mismas. ¿Cómo no reaccionar agradablemente hacia alguien que no tiene miedo de decir lo que quiere pero lo dice de una manera respetuosa y sensible? Al ser asertivos no solamente estamos pensando en salir victoriosos o tener la razón siempre, sino que también contemplamos las posibilidades para que la otra persona también este satisfecha, si ambos podemos salir ganando, mucho mejor.

Poner en práctica la asertividad requiere de cuatro pasos fundamentales:

1)      Describir lo que nos molesta, enoja, entristece, de la manera más objetiva posible. Aquí sin entrar en detalles de cómo nos sentimos ni juicios de valor, ni ataque hacia el otro, nos limitamos a describir qué es lo que sucedió.

2)      Le decimos al otro cómo nos sentimos ante el hecho anteriormente descripto, no culparemos al otro por cómo nos sentimos, sino que le diremos cómo esa situación en particular generó determinados sentimientos en nosotros.

3)      Dejaremos en claro cómo nos gustaría que la persona reaccionara en un futuro ante un evento igual o similar. Es importante ser específicos y muy explícitos en este punto.

4)      Le haremos saber al otro cómo nos sentiremos ante la respuesta esperada, si ellos comienzan a comportarse como amablemente le sugerimos nos sentiremos mejor, más seguros, cómodos, etc.

En este tipo de comunicación nos importa la relación con el otro en cualquier ámbito (laboral, familiar, sentimental). Somos concientes de nuestros límites o nuestras molestias y se lo transmitimos a nuestro interlocutor naturalmente.

Si quieres tener más control sobre ti mismo y además ser más fiel a lo que sientes y piensas practica esta manera de comunicarte, te ayudará a sentir menos enojo, menos culpa y tener relaciones más satisfactorias.

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Abuso sexual

El abuso sexual no es únicamente un ultraje al cuerpo, sino también a los límites de nuestra persona y a la confianza que podemosAbuso sexual profesarle a alguien en caso de que el atacante haya sido alguien conocido. Las consecuencias son variadas y terribles, ese tipo de violencia afecta la psiquis, las emociones, incluso puede afectar al cuerpo. Las manifestaciones de las consecuencias pueden darse bajo la forma de depresión, ansiedad, fobias, problemas psicosomáticos. Hay cierta dificultad para regular el afecto, la persona al estar sobrecargada de emociones puede sentirse como transitando por la vida anestesiada, casi sin sentimientos. Quienes han sido abusados también sienten muchísima furia, problemas de relacionamiento con los demás a nivel sexual y social, son demasiado permisivos o rígidos en cuanto al establecimiento de límites, desvalorización personal, tendencia a adicciones o problemas de alimentación, se sienten confundidos, les cuesta muchísimo confiar en los demás, sienten temor a perder el control de las situaciones, amnesia, disociación (sentirnos como si estuviéramos fuera de nuestro cuerpo). Quienes padecen del abuso suelen sentirse culpables y muchas veces responsables de lo ocurrido cuando obviamente esto no es cierto. Nadie tiene derecho a lastimarte.

Los abusadores estadísticamente son hombres, lamentablemente suelen ser conocidos en varias ocasiones que presionan al atacado para que mantenga silencio. Sus ataques tienen más que ver con el control, el poder y la dominación del otro más que la satisfacción de su impulso sexual.

Tienes que buscar de inmediato apoyo de alguien más, ya sea un familiar o un amigo, primero hay que tener el valor de elaborar con palabras lo sucedido. Siempre realiza una denuncia en contra de tu agresor, la situación es tan abrumadora y caótica que a veces se prefiere mantener el silencio y no entrar en los vaivenes legales, sin embargo esto es vital, tu denuncia puede ayudar a alguien más.

Es absolutamente necesario la búsqueda de ayuda profesional para ir poco a poco sanando las heridas. Si bien el proceso puede ser largo las consecuencias positivas valen la pena la inversión de tiempo y esfuerzo. Puedes volver a sentirte conectado contigo mismo, puedes volver a abrirte a los demás, a esas personas que te quieren y sentirte merecedor de ese amor. Es importante que se aprende a amar al cuerpo de nuevo, a cuidarlo y permitirle sentir placer. No existen técnicas mágicas, el tratamiento tiene que ser cuidadoso y trabajar con el dolor y también las fantasías asociadas al mismo, vale la pena intentarlo para salir adelante.

 

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La confianza

La confianza

 

Dicen que la confianza es como un vaso de cristal si se quiebra aunque tratemos de pegarlo no será igual y un poco de cierto hay en este dicho. Una vez que nos traicionan es muy difícil volver a abrir nuestro corazón hacia esa persona, pero lo que es aún peor, quizás cerremos nuestra alma a todos los demás. Todos pueden caer en la misma categoría, si alguien nos traicionó de seguro que todas las personas que encontremos en nuestro camino serán capaces de hacerlo también.

Para tener confianza en los demás, es básico que confiemos en nosotros primero, porque si partimos de una base tambaleante proyectaremos sobre los demás nuestras propias dudas, lo que conducirá a vínculos complicados o malas decisiones en general. En algún punto debemos permitirnos ser vulnerables con aquellos que demuestren que vale la pena que nos entreguemos. Debemos ser responsables de las personas que decidimos tener a nuestro alrededor, ser cuidadosos con los vínculos que escogemos, ¿estamos con personas constructivas o destructivas?

Comencemos con el caso más clásico, la traición de pareja. Existen muchas maneras de traicionar a alguien, no solamente con una infidelidad. Puede ser con falsas promesas, con mentiras, con elecciones. Sin importar cuál sea el motivo lo que realmente cabe preguntarse es, ¿vale la pena darle otra oportunidad a esa persona? Cada caso es particular, siempre debemos tener en cuenta el contexto en que se dan las circunstancias, los atenuantes de cada caso. Las explicaciones sin caer en justificaciones nos permiten tener una visión más amplia del hecho y nos puede dar herramientas para tomar nuestra decisión. Creo que la respuesta más clara es que hay que estar ahí para quien realmente está arrepentido y que con sus acciones nos demuestra su cambio. Quienes dicen que cambiarán para una y otra vez cometer el mismo error solamente van a perder nuestro respeto, y en algún momento, por más dolorosa que sea la situación, tenemos que decidir si vamos a continuar brindándole eternas oportunidades a quien no se lo ha ganado.

En nuestra vida podemos encontrarnos con muchas personas que nos decepcionan, gente que creíamos que eran nuestros grandes amigos para luego descubrir que no estaban ahí cuando más los necesitábamos. Estas acciones desconcertantes también tiene su explicación, las personas cometemos errores, a veces estamos demasiado ensimismados en nuestros propios problemas o nos alejamos para no molestar. En todo caso, nunca asumas nada y ante la duda siempre pregunta. Está en nosotros decidir si una amistad vale la pena mantenerla o es hora de dejarla ir, también debemos ser pacientes con las limitaciones emocionales de los demás, no todo el mundo tiene el mismo poder de empatía o comparten el mismo conjunto de valores que nosotros, por eso debemos entender a la persona en su globalidad antes de dar el veredicto. Si queremos a alguien en nuestra vida debemos aceptarlo como es, si nos hiere, nos decepciona, podemos tener cierta tolerancia, pero como en todos los casos, todo tiene su límite, está en ti decidir qué es lo tolerable y que no.

Una manera práctica de ver qué tan confiables son las personas a nuestro alrededor es ver si sus palabras son congruentes con sus actos, si cumplen con lo que prometen, si nos han demostrado activamente que están ahí para nosotros en alguna que otra oportunidad.

A propósito de este tema, el psicólogo Silvan Tomkins de la Universidad de Princeton, considera que existen dos grupos de personas, las normativas y las humanistas. Las características de cada uno son estables en el tiempo y pueden ser tanto innatas como adquiridas.

Las personas normativas llegan a considerar a los demás como amenazantes, por lo tanto, mantendrán sus sentimientos escondidos, estarán alertas y usualmente a la defensiva. Buscarán codearse con sujetos que sean lo más parecidos a ellos posibles y buscarán generar relaciones sin compromiso.

Las personas humanistas optan por creer en la honestidad de los otros, suelen ser más positivas en sus vidas, buscan expresar libremente sus emociones y tienen un alto grado de  empatía. Intentarán rodearse de personas fieles a estos principios. ¿Te reconoces en alguno de estos grupos?

Nuestra confianza es un regalo, a veces se la brindamos a las personas equivocadas, a veces desconfiamos cuando no hay razón para hacerlo. Es complejo saber qué camino seguir, pero una buena guía es ser fiel a uno mismo, cuando hay un vínculo o situación con alguien que nos genera dolor por alguna razón, lo mejor es hablarlo, tener la mayor cantidad de elementos objetivos para poder tomar un accionar coherente. A veces la mejor opción es perdonar y brindar una segunda oportunidad, a veces perdonar y dejar ir a esa persona que no supo valorarnos lo suficiente. Intenta ser un juez justo tanto contigo como con los demás, la decisión siempre estará en tus manos.

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Familiares depresivos: Cómo ayudarlos

Familiares depresivos: Cómo ayudarlosAnte la eventualidad de vernos envueltos en el descubrimiento de que nuestro ser querido está padeciendo de depresión, debemos armarnos de valor y no entrar en pánico. Nuestras buenas intenciones pueden traernos más problemas que otra cosa si no nos informamos lo suficiente.

Primero tenemos que tener en claro de que se trata la depresión y qué significa para la persona que lo padece. No es algo opcional y quienes lo deben vivir sufren y mucho, tenemos que tener cuidado de no caer en consejos fáciles movidos por nuestra desesperación. Será sencillo caer en la frustración si pensamos que todo lo que intentamos brindarle no sirve, porque en realidad no es así.

Algo que puede darnos mucha calma es hablar con el profesional que está atendiendo a nuestro familiar. Es importante alentar el tratamiento psicológico y psiquiátrico, es probable que las personas se resistan a recibir ayuda pero es vital hacer hincapié en este aspecto y que el compromiso de  asistir a las sesiones se mantenga. Todo el tiempo debemos alentar su camino a su bienestar, haciéndoles ver que cada pequeño paso que dan para sentirse mejor será enormemente recompensado. Podemos acercarnos a los profesionales que están tratando a nuestro familiar y aportarle toda la información necesaria acerca de su entorno, debemos estar atentos a que asista a todas las sesiones y sobre todo tener cuidado con las ideas de suicidio.

Mucho cariño, comprensión y simpatía se requerirá de nuestra parte. A pesar de que a veces nos contesten mal o no sientan ganas de hacer nada, intentemos mantenernos calmados y entender que en realidad muchas de sus conductas no las pueden evitar y sobre todo no lo tomemos como algo personal, su ira o mal humor es una manera de expresar el dolor. A veces simplemente con el hecho de estar junto a ellos podemos hacerlos sentir acompañados y nuestra presencia puede ser mejor que nuestras palabras.

Evitemos minimizar lo que la persona siente, más allá de que no comportamos su visión oscura del mundo, démosle tiempo para que puedan aprender a pensar de otra manera, presionándolos no será la opción.

A pesar de que no quieran salir o dedicarse a tareas que les agradaban en algún punto de su vida, hay que insistir suavemente para que las retomen o que al menos salga a disfrutar de un paseo junto a nosotros.

Una contención por parte nuestra puede darle a nuestro familiar el empujón necesario para salir adelante y podemos ayudarlo a que se sienta menos agobiado por los menesteres de la rutina.

Acompañar no significa hacer todo por el otro, es simplemente estar ahí para ser un sostén, pero no está en nuestras manos “curar” a la persona. Tenemos que ser concientes de nuestras limitaciones en cuanto a lo que podemos hacer y lo que no, brindar amor y comprensión sí, intentar por todos los medios que el otro se sienta mejor será una tarea casi titánica.

Podemos sentirnos muy abrumados ante esta patología, por eso es necesario que también busquemos nuestro espacio de desahogo para poder ir afrontando esto día a día. Seamos concientes de que nosotros también tenemos que vivir nuestra propia vida y no está mal tener nuestros momentos de esparcimiento o de alejamiento de esta situación, es necesario para recuperar fuerzas. No te sientas el responsable de lo que le pasa al otro porque eso te añadirá un peso innecesario sobre los hombros, puedes ayudar hasta donde puedes, no te exijas más de lo que puedas brindar. Sobre todo hay que tener cuidado con el comportamiento del depresivo, porque en algunas situaciones tanta atención puede ser contraproducente, y sin quererlo, pueden terminar abusando de la paciencia y comprensión del otro en su necesidad de sentirse mejor.

Así que recuerda, tu puedes ser de mucha ayuda para tu familiar, pero nunca jamás descuides tu propia salud en este proceso.

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Cómo lidiar con tu hijo adolescente

Amamos a nuestros hijos adolescentes pero a veces no podemos entenderlos, es una etapa Cómo lidiar con tu hijo adolescentecompleja porque ellos atraviesan por un torbellino de sensaciones, tentaciones, mal humor, incomprensión y demás.

¿Cómo podemos ayudarlos en esta etapa? Primero tenemos que siempre tener en cuenta que nosotros debemos predicar con el ejemplo, perdemos mucha credibilidad cuando les exigimos cosas que ni nosotros somos capaces de cumplir. Es hora de que superemos nuestras propias carencias emocionales y ser mejores para ellos, tratemos de controlar nuestros propios impulsos, nuestros enojos, seamos maduros y estemos abiertos al diálogo, no asumamos nada y no los consideremos culpables hasta que nos demuestren lo contrario.

Seamos coherentes, si decidimos castigarlos porque rompieron una regla no podemos cambiar de opinión de inmediato. Si les has dicho que porque perdió ese examen no puede salir a bailar mantén tu palabra, no sucumbas bajo sus encantos, no es NO y es muy pero extremadamente importante que seas conciente de esto.

Démosle la oportunidad de que nos cuenten que les sucede, no juzguemos lo que piensan o sienten, no lo minimicemos tampoco. Recuerda ponerte en el lugar del otro, nos habilita a comprender desde la empatía lo que le sucede. Para poder tener una comunicación más fluida con los adolescentes evitemos los interrogatorios interminables, ellos no nos tienen por qué contar cada minúsculo detalle de su vida, démosle un voto de confianza, tienen derecho a su privacidad. Busquemos momentos para hablar, que sea una costumbre el compartir cosas sin invadir. Se pueden llegar a acuerdos con sentido, siempre y cuando las reglas sean claras. Hay ciertas negociaciones que podemos realizar con ellos de acuerdo a su nivel de responsabilidad y madurez.

Cuando tengamos que llamarle la atención por algo, evitemos dejarlo en ridículo con sus amigos, es una actitud que seguramente no nos perdonará con facilidad.

Podemos darle la oportunidad de crecer y ser responsables cuando les damos tareas que puedan hacer, que entiendan que sus actos tienen consecuencias y si ellos se comprometen a hacer algo deben aprender a cumplir con su palabra. En la vida tendrán que aprender a cumplir con los demás, aprender a respetar los espacios ajenos y es algo que tienen que comenzar a practicar desde ahora.

Seamos tolerantes con sus gustos en su amplio sentido, la música, los tatuajes, los lugares que les llaman la atención, su manera de vestirse.

Ellos necesitan límites más allá de que pataleen cuando se les imponen algunos, pero inconscientemente eso brinda seguridad, parámetros firmes en donde moverse, sin ser exageradamente autoritarios, tampoco podemos ser totalmente permisivos porque en lugar de hacer un bien estaremos generando inseguridad, confusión y hasta ira en algunos casos.

Así como exigimos, recuerda siempre valorar las cosas buenas que hacen, festejar sus logros, hacerles ver que estamos orgullosos de ellos.

Evita los vínculos simbióticos, ellos son tus hijos no tu posesión, tienen derecho a sus propias ideologías, elecciones, gustos, intereses. No intentes vivir tu vida a través de ellos, deja que elijan su carrera, sus pasiones, tienes que ser una guía no un amo.

Los padres son padres y no amigos, evita confundir los roles, los límites son importantes y si te comienzan a ver como un igual se pierde el respeto, la admiración, la autoridad, elementos absolutamente necesarios para ellos a pesar de que se rebelen contra los mismos a veces.

Que esta etapa no sea más complicada de lo que debe ser, juntos pueden aprovechar este tiempo para unir sus lazos y aprender a respetarse mutuamente desde sus diferencias.

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Miedos irracionales: Fobia Social

Miedos Irracionales: Fobia Social

Quienes padecen de fobia social se caracterizan por sentir un miedo intenso a ser observados todo el tiempo y ser calificados de una manera negativa por los demás en situaciones sociales. Esto hace nacer en el sujeto un deseo irrefrenable de evitar cualquier tipo de situación donde se sientan expuestos a este malestar.

Tenemos dos tipos de esta fobia. La denominada fobia social no generalizada donde el miedo se relaciona a determinadas situaciones específicas como hablar en público, acercarse a personas del sexo opuesto, comer delante de otras personas, ir a reuniones sociales. En la fobia generalizada o difusa el miedo se aplica a prácticamente todas las interacciones sociales.

Cuando la persona se ve enfrentada a la situación temida experimenta una ansiedad intensa acompañada de palpitaciones, temblores, tensión muscular, a veces incluso náuseas. No pueden evitar pensar que harán el ridículo, que los demás pensarán mal de él, que no son aceptados.

Quienes son más propensos a sufrirla son aquellos que tienen una baja autoestima, quienes se preocupan en demasía por lo que los demás puedan llegar a pensar de él, sujetos extremadamente sensibles ante las críticas y quienes tienen pocas habilidades sociales.

Una característica muy notoria del fóbico social es su estilo de pensamiento autoreferencial negativo, esto quiere decir que la persona estará predispuesta a relacionar todo lo que suceda a su alrededor consigo mismo. Por ejemplo, si en una fiesta hay un par de invitados riéndose a pocos metros, lo primero que asumirá el fóbico es que se están riendo de él, obviamente se trata de una manera distorsionada de interpretar la realidad, creen que llamarán exageradamente la atención en circunstancias que es muy raro que en verdad suceda.

Las consecuencias de la fobia social incluye un sentimiento de fracaso y soledad por no poder relacionarse naturalmente con los demás, es complicado para ellos tener nuevas amistades o incluso formar pareja ya que todo el tiempo se sienten a merced del juicio crítico de los otros, cuando en realidad no es así.

En cuanto al tratamiento, es importante que la persona esté dispuesta a aprender nuevas estrategias que le permitan enfrentarse de forma gradual a las situaciones interpersonales anteriormente desdeñadas.

La ansiedad por estas situaciones es algo que se aprende y por lo tanto pueden aprenderse otras técnicas que permitan mantenerla a raya y además poder disfrutar de situaciones que antes provocaban rechazo.

Es importante aprender a relajarse mediante la respiración, manejar técnicas que permitan dirigir nuestro pensamiento de una manera productiva. Se pueden recrear situaciones en la imaginación junto al psicólogo y de a poco ir quitándole el monto de fantasía que las situaciones sociales encierran para ellos.

Los miedos pueden manejarse, son solamente fantasías que atentan a nuestra calidad de vida. Anímate a probar algo diferente, las fobias tienen solución.

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¿Quién podría algún día amar a una bestia?

¿Quién podría algún día amar a una bestia?¿Qué sucede cuando damos lo peor de nosotros? ¿Qué esperamos a cambio? ¿Somos tan horribles como pensamos? ¿Queremos hacerle creer a los demás que somos más monstruosos de lo que en realidad somos?

Como les había mencionado en un post anterior, el ser humano es bastante autodestructivo y algunos más que otros. En algún punto todos creemos que somos peores de lo que en realidad somos, ¿y cuál es el propósito de esta creencia?

En cada persona varían las razones aunque puedo enumerar algunas que se repiten en varias de ellas. El creerse un ser espantoso puede nacer de una mala interpretación de la realidad, quizás sus padres no festejaron demasiado los logros de ese sujeto, es un arduo juez consigo mismo y por lo tanto no tiene derecho a equivocarse nunca, un número de situaciones donde no se tomaron las mejores decisiones y lastimaron a otras personas. Cada equivocación, cada soledad, se consideran como pruebas irrefutables de que no hay nada que amar en ellos, que si alguien se queda a su lado no tiene sentido porque seguramente volverán a hacer algo que no quieren, algo más fuerte que ellos, algo que no comprenden.

Cuando nos consideramos seres crueles y poco dignos de ser amados, buscaremos tener razón. Nos vamos a equivocar para sabotear las cosas hermosas que sí tenemos, en esa búsqueda enfermiza de autocastigo. Si somos malos entonces merecemos lo peor. No tener pareja, esquivar buenas oportunidades de desarrollo, no tener demasiados amigos, descuidarnos tanto física como mentalmente, no nutrirnos de las cosas que nos brindan felicidad, sino más bien alejarnos de ellas como si fueran la peste.

Por otro lado, sin saberlo siquiera, el comportarnos como si fuéramos criaturas realmente desagradables trae aparejado un llamado de atención. Quizás la única manera de realmente salvarnos es encontrar a alguien que nos acepte cien por ciento como somos, a pesar de que nos comportemos de la peor manera que se nos pueda ocurrir. Porque si somos despiadados, si hacemos uso de nuestro peor arsenal contra quienes más queremos y aún así ellos permanecen estoicos a nuestro lado entonces la máscara se cae. ¡Nos aceptan! ¡Estábamos equivocados! No somos tan horribles. Y ya no tendría sentido continuar demostrándole al mundo nuestra peor cara porque alguien tuvo la paciencia suficiente para quedarse a nuestro lado y descubrir lo que estaba más allá, lo realmente hermoso que como fuera estábamos intentando ocultar, guardado tan sólo para aquellos que permanecieran hasta el final, dispuestos a descubrir la verdad.

El problema con este comportamiento, con este ideal romántico si se quiere, es que en la realidad pocas personas cuentan con la paciencia o visión suficiente para encontrar que hay debajo de esas capas y capas de mentiras o maldad. Y es por eso que nuestra comportamiento autodestructivo aleja a los demás, cansados, hastiados de soportar la misma teatralidad, manipulación, secretos y todo lo que se les pueda ocurrir.

 Así que primero intenta dilucidar si tú has caído en este peligroso juego de ser quien no eres, de solamente resaltar lo espantoso que hay en ti. Si lo has hecho, no interesa, siempre se está a tiempo de cambiar. Pocas personas podrían amar a una bestia, pero seguramente podrían amar al príncipe o la princesa que tanto trabajo te está dando ocultar.

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Miedos irracionales: Fobia Específica

Contempladas dentro de los Trastornos por Ansiedad encontramos a la Fobia Específica y Miedos irracionales: Fobia Específicaa la Fobia Social. En este post hablaré de la primera.

La Fobia Específica se caracteriza porque la persona siente un miedo intenso y persistente excesivo o irracional, que nace gracias a la presencia o mera anticipación de la misma de objetos o situaciones determinadas, ya sea lugares cerrados, alturas, oscuridad, arañas, animales, sangre, agua, etc. Se genera una respuesta de ansiedad ante la exposición de cualquiera de los elementos temidos, lo que hace que estas situaciones de confrontación sean evitadas o de ser toleradas generan una ansiedad poderosa o un malestar intenso.

Existen varias teorías que explican por qué surgen las fobias. Una de las razones es haber tenido una experiencia intensa o varias experiencias relacionadas con estímulos susceptibles de ser fóbicos, aquellos estímulos que atentan contra nuestra supervivencia por ejemplo enfermedades, éstas a su vez pueden ser  asociadas con insectos como cucarachas, arañas, o animales como ratones.

Existe un proceso de asociación errónea a partir de la experiencia de alarmas falsas, se puede vivenciar pánico y ansiedad en ciertas situaciones que en realidad no son peligrosas, esto ocurre porque la alarma inicial sí fue producida en un momento estresante que el sujeto no pudo manejar en ese momento. Son personas que usualmente tienen cierta vulnerabilidad psicológica y biológica que responden con expectativa ansiosa al encontrarse con la situación fóbica.

Otras variables a tener en cuenta son la susceptibilidad a la ansiedad, al asco.  Lo que mantiene las expectativas del peligro son las conductas de evitación y defensivas, ya que ambas impiden la  no confirmación de las interpretaciones de amenaza.

El tratamiento psicológico incluye la exposición en vivo que muestra ser eficaz para la fobia hacia animales, alturas, agua, atragantamiento, lugares cerrados y demás. Este tratamiento reduce la conducta de evitación y minimiza el miedo. Funciona porque al presentarse repetidamente una serie de estímulos temidos sin que existan consecuencias negativas se extinguen las respuestas de ansiedad, se aprenden nuevas asociaciones y hay una habituación de la activación fisiológica tras el contacto repetido con el estímulo temido. Aumenta la confianza en nuestra propia habilidad para enfrentarnos a determinada situación y disminuyen las interpretaciones amenazantes que podemos llegar a realizar

Otra técnica es el modelado simbólico o filmado que puede llegar a ser beneficioso en la preparación para las intervenciones quirúrgicas, junto con información del procedimiento y técnicas de  relajación y distracción. Debe tenerse en cuenta que esta estrategia suele resultar ineficaz con pacientes veteranos o puede generar un efecto de sensibilización como se ha observado en niños

En cuanto a la exposición imaginal (imaginarse las situaciones, sensaciones) debería ser complementada con práctica en la vida real, es útil cuando se quiere trabajar con eventos internos como pensar que uno va a perder el control, desmayarse o enfermarse, cuando el nivel de ansiedad es muy grande y la persona no se anima a probar con la exposición en vivo.

Las fobias tienen consecuencias negativas para las personas y suelen afectar varios niveles de nuestra vida, como lo social, lo laboral. Por eso es importante aprender a mantenerlas a raya y entender que cualquier miedo puede ser superado con la ayuda adecuada. Así que si estás atravesando este tipo de situaciones no dudes en buscar las herramientas que te hagan salir adelante. La solución está al alcance de tus manos.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com