¿Frustración o posibilidad?

A lo largo de nuestra vida nos vamos llenando de sueños, objetivos, planes, deseos que ¿Frustración o posibilidad?esperamos con todo nuestro corazón que lleguen a concretarse algún día. Los años comienzan a transcurrir mas rápido de lo que creemos y cuando nos percatamos de esto y comenzamos a evaluar nuestros resultados, solemos darnos cuenta de que en realidad no hemos logrado ni la mitad de lo que nos hemos propuesto, muchas veces porque la vida ha dado una serie de giros inesperados, otras porque no hemos logrado encontrar la motivación o el momento adecuado para dedicarnos con toda  nuestra energía a lo que queríamos. La frustración comienza a instalarse en nuestra mente de manera insidiosa, hay una tensión psicológica innegable ante la imposibilidad de satisfacer nuestro deseo, que nos va provocando una honda tristeza y en muchos casos hasta puede contribuir a hundirnos en un estado depresivo.

Difícilmente la vida se de exactamente como la planeamos, es casi imposible no sentirnos frustrados alguna vez a lo largo de nuestros pocos o muchos años. Pero esto no quiere decir que todo está perdido, siempre hay algo por hacer, algo por intentar, resulta que somos muchísimo más fuertes de lo que creemos, el asunto es que a veces no nos percatamos de esto.

Voy a compartir con ustedes una historia real que se relata en el libro Flow: The Psychology of Optimal Experience (Flujo: La psicología de la experiencia óptima).  E. era hijo de padres inmigrantes, habían llegado hacía poco tiempo a Estados Unidos y apenas sabían hablar inglés. Ellos mantenían la ilusión del sueño americano y esperaban que sus vidas pronto mejoraran a pesar de estar inmersos en la pobreza. Con sus pocos ahorros, decidieron regalarle a E. su primer bicicleta. El tierno obsequio resultó ser causante de problemas, ya que su hijo fue atropellado por un automóvil que no respetó una señal de PARE. Quien conducía el coche era un adinerado doctor quien condujo a E. al hospital, le rogó a la familia que no hicieran la denuncia y a cambio el se haría cargo de los costos del hospital e incluso le obsequiaría al niño una nueva bicicleta. Los padres aceptaron esta oferta, aunque pronto se arrepintieron ya que el doctor desapareció sin dejar más que una importante deuda que la familia del pequeño tuvo que costear con muchísimo esfuerzo.

Quiero que antes de continuar leyendo el resto de la historia se tomen un momento para reflexionar. ¿Como reaccionarían ustedes si algo así les ocurriera? ¿Sería una prueba de que las personas son malas? ¿Nunca más se subirían a una bicicleta? ¿Volverían a confiar en la palabra de los demás?

Un evento como este puede dejar secuelas en extremo negativas para los mortales, puede ser un desencadenante para que nos quejemos de nuestra mala suerte hasta el cansancio. La vida está en nuestra contra y no hay nada que podamos hacer al respecto. Muchos se verán tentandos a pensar así, pero…¿qué pasaría si crearamos una oportunidad del desastre?

Los padres de E. no reaccionaron muy bien ante este evento, el padre comenzó a beber, por años fueron reacios a creer en la gente, se aislaron y estaban muy amargados. Sin embargo, E. cuando tenia catorce años gracias a sus estudios comenzó a aprender acerca de los derechos consitucionales de las personas, pronto se convenció que la pobreza de sus padres no era su culpa sino que se debía al desconocimiento de sus propios derechos, de no haber tenido nadie que los defendiera correctamente ante aquellos que tenían el poder. Gracias a su alto valor hacia la justicia, decidió convertirse en abogado para ayudar a aquellos quienes estaban tan desválidos como él lo había estado en su momento. Llegó a ser juez  e incluso trabajó con el presidente y aportó ideas para favorecer a quienes se encontraban en desventaja.

Esto nos enseña que no importa que tan terrible nuestra suerte haya sido, que no interesa cuanto de nuestra vida escapa a nuestro control, de una cosa sí podemos ser los dueños absolutos y es de cómo interpretamos los eventos que nos ocurren. Cada frustración, cada tristeza, cada evento devastador, puede ser el inicio de una transformación en nosotros, es una oportunidad para decidir hacer algo al respecto, para evaluar cuáles han sido los pasos que hemos dado, que deberíamos hacer para no volver a pasar por lo mismo, usar nuestra creatividad para convertirnos en aquello que realmente queremos. Aquellas experiencias negativas y devastadoras las debemos ver como posibles desafíos, debemos animarnos a encontrar órden en el caos.

Si tu vida no está resultando como esperabas, piensa en las decisiones que has tomado, cuáles fueron tu responsabilidad y cuáles se escaparon de tus manos, piensa en las cosas que sí dependen de ti, concentrate en eso y en las posibilidades que aún tienes para elegir. Si algo no funciona, cambia de estrategia, de nada sirve forzar las cosas.  Respeta tus tiempos, no te sobre exijas, haz las cosas con constancia y amor. Hoy puede ser el día en que descubras algo nuevo sobre ti mismo, te invito a que revises tu historia personal, lo que te ha sucedido,  ¿es en realidad una frustración o la posibilidad de convertirte en mejor persona y hacer algo útil para ti y quizás hasta los demás? El primer paso es cuestionar lo que nos sucede, puede ser que las respuestas te sorprendan.

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Te amo tanto que quiero cambiarte

Te amo tanto que quiero cambiarte

Cuando alguien nos enamora, nos encanta la atención que nos dedica, sus ojos, su cabello, su personalidad, su simpatía, su hombría, su sensualidad, su femineidad, todo es simplemente espectacular y estamos convencidos de que encontramos a la persona perfecta con quien queremos compartir el resto de nuestras vidas, o al menos unos cuantos años. Pero (siempre hay un pero) esos detalles que tanto adorabas en un principio comienzan a ser motivo de conflicto en la pareja. “Deberías ser menos simpática porque vas a confundir a la gente con ese comportamiento” “Creo que te maquillas demasiado y usas ropa muy ceñida” “¿Por qué siempre te tienes que hacer el macho delante de tus amigos?” “¿Otra vez vas a salir de noche?” Y esa persona que en antaño parecía haber sido un regalo divino ya no lo es tanto.

Casi todas las parejas caen en el error, de sin quererlo, empezar a desear que su pareja sea una persona distinta, que se comporte como nunca lo ha hecho, que abandone parte de su personalidad para encajar mejor en la nuestra. ¿Alguien más ve el problema en esto?

Inevitablemente las parejas caerán en la frustración, uno por desear cambiar al otro y fracasar una y otra vez, el otro por no ser capaz de encajar en los cánones que su amado insistentemente quiere imponerle. Básicamente, los dos sufren y nadie puede salir ganando de una situación así.

¿Por qué gastamos tanta energía en cambiar a alguien? Nuestra pareja no es arcilla, no podemos modelarla a nuestro antojo. Pensemos por un momento en la crueldad de este comportamiento, dices amar a alguien por quien es y luego intentas hacer todo lo que puedas para cambiarlo cada día un poco más.

Si hay un comportamiento en particular de nuestro compañero que nos hiere la solución está en hablarlo, pero no en exigirle nada.  Aunque suene irónico, una persona se mostrara dispuesta a cambiar cuando encuentre en el otro una completa aceptación por quién es en realidad. Todos tenemos aspectos que mejorar y nadie mejor que nuestra alma gemela para hacernos notar pequeñas fallas, sin embargo, si decidimos cambiar debe ser por propia voluntad y no para evitar eternos conflictos.

No caigamos en la falacia de que una persona va a convertirse en exactamente lo que deseamos porque eso no ocurrirá incluso aunque alguien sacrifique su esencia para complacernos, la mentira no puede ser sostenida por demasiado tiempo sin un compromiso importante de salud psíquica por parte de quien amamos y deberíamos aceptar.

Así que ya lo saben, ustedes eligieron a su compañero por quién es, no por lo que esa persona podría llegar a ser algún día con  nuestra ayuda. El respeto ante el otro es imprescindible, la aceptación hará que una pareja se una más. Nunca es tarde para reflexionar sobre este tópico y evitar estas conductas que solamente herirán a quien amas.

098165994

mariana.alvez@psicologiapositiva.com.uy

¿Nuestra pareja está en problemas?

Nuestra pareja está en problemas?¿Cómo sabemos si nuestra pareja está en problemas? Los primeros indicios suelen ser la falta de respeto, de admiración,  al discutir las disputas comienzan de una manera negativa y acusadora, continuamente uno quiere moldear al  otro de acuerdo a sus caprichos olvidando que la otra persona es un sujeto con deseos propios, permitimos que los aspectos negativos o las equivocaciones puntuales se expandan hasta tal punto que ya no podemos ver lo que sí hay de bueno en nuestro amado.

Las críticas son en extremo peligrosas, no existe nada más desalentador que alguien esté encima de ti criticándote constantemente. Las críticas echan por tierra todas las buenas cualidades que tenemos y el discurso de nuestra pareja pasa a ser en extremo molesto y doloroso.

Al discutir se puede sentir el desprecio de nuestro compañero hacia nuestra persona, el cual puede tomar formas diversas como el sarcasmo, la burla y la hostilidad. No es una manera saludable de lidiar con nuestro dolor, si estamos heridos por alguna acción específica atacar despiadadamente a quien nos ama no es la solución.

Luego de constantes críticas y peleas comenzamos a estar a la defensiva. Sin embargo, es algo contraproducente ya que al buscar justificar nuestros actos, de manera solapada lo que estamos haciendo es desligarnos de la responsabilidad de la situación, es explicar que actuamos de determinada forma porque fuimos influenciados por el comportamiento del otro y aunque esto es real en muchas situaciones, debemos tener cuidado de mencionarlo en el medio de la discusión porque solamente haremos que la otra persona se enfade más.

Con el tiempo uno de los miembros de la pareja puede actuar de manera evasiva. Llegamos cansados de trabajar y tenemos a nuestro compañero atacándonos porque llegamos tarde. En lugar de seguir la discusión, simplemente nos retiramos de la habitación y dejamos a la otra persona hablando sola. Suena tentador escaparse de estas charlas desquiciantes, pero al ser evasivos en realidad lo que estamos haciendo es ignorar al otro, minimizar sus sentimientos y por ende nuestra pareja se siente más furiosa e impotente aún.

Se puede caer en la desconexión emocional, ciertas parejas pueden convertirse en individuos que viven vidas paralelas que el otro ignora, viven juntos o están juntos, pero ya no comparten casi nada. Son una pareja por fuera, pero por dentro sólo existe soledad y ese espacio tan hermoso que una vez supieron construir juntos se desmorona.

Cuando estos factores comiencen a estar presentes en su rutina es hora de abrir los ojos y hacer algo para cambiarlo. Perder una pareja es una situación en extremo dolorosa y muchas veces puede evitarse si se consulta a tiempo. ¿Vale la pena luchar por lo que tienen?

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

¿Qué tan caprichosos somos?

¿Qué tan caprichosos somos?
¿Qué tan caprichosos somos?

Hemos planeado la velada ideal para compartir con nuestra pareja, en nuestra mente todo era perfecto, las cosas tenían que suceder de determinada manera y en determinado momento. Sin embargo, cuando nos enfrentamos a la situación real las cosas se alejaron muchísimo del perfecto plan que habíamos delineado. Ese restaurant que querías está lleno, el hotel que pensabas era precioso no lo era tanto, te encontraste con conocidos e interrumpieron ese momento a solas. Un millón de cosas pueden suceder para arruinar la perfección y lo peor es que en lugar de disfrutar la compañía de nuestro amado, nos concentramos en todas aquellas cosas que no salieron exactamente como quisimos.

Este ejemplo puede ser aplicado a cualquier área de nuestra vida, cuando esas cosas tan especiales que pensaste se rehusaron a darse de la manera en que te habías empecinado que se dieran…Cabe preguntarse ¿qué tan caprichosos somos a veces? ¿Qué tanto nos complica la existencia las decisiones que tomamos? ¿Somos racionales o impulsivos? ¿Somos infantiles o maduros? ¿Cómo nuestro comportamiento afecta a los demás?

No importa que tanto planeemos o que tanto deseemos algo, usualmente las cosas jamás se dan EXACTAMENTE como queremos y esto no necesariamente implica algo negativo, ya que a pesar de que ciertas cosas no se adaptan a nuestra manera de pensar o comportarnos no quieren decir que no sean provechosas.

Quizás esa velada especial terminó siendo diferente pero más divertida de lo que creías, quizás ese compañero de trabajo insoportable que asignaron en tu sección haga que te luzcas más en tu trabajo, tal vez haber perdido ese examen ahora implica que al estudiar más también aprenderás más y hasta llegues a alcanzar una nota más alta.

La vida y los otros se interponen entre nuestros caprichos y nosotros, para enseñarnos que si bien debemos pensar en nosotros de una manera positiva, tampoco podemos imponer nuestros deseos al de los demás. Si salirnos con la nuestra implica hacerle la vida imposible a quienes están alrededor, entonces ese deseo no está alineado de la manera correcta, no es justo para los otros y a la larga puede provocar un abismo entre nosotros y aquellos que intentan amarnos a pesar de nuestra impertinencia.

Así que los invito a pensar por qué creen que solamente hay una manera de hacer las cosas, quiero que aprendan a valorar las opiniones de los demás y les den una oportunidad de ofrecerles una manera distinta de hacer las cosas. Quiero que entiendan que si las cosas no salen perfectas no quiere decir que no valen la pena. Nuestra manera no necesariamente es la única y la mejor, podemos aprender muchísimo si tan sólo nos dejamos llevar un poco más y aprendemos a ignorar esas irracionalidades que suelen dominarnos. Démonos una oportunidad de pensar más allá de nuestros caprichos y sin duda los resultados serán más satisfactorios de los que crees.

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Lidiando con nuestras emociones negativas

Existen ciertas ideas que conspiran en nuestra contra, esas emociones negativas que Lidiando con nuestras emociones negativaslentamente abren camino en nuestra cabeza y en nuestro corazón, esas malditas voces que nos perforan el alma con comentarios tan crueles como “no valgo lo suficiente, nadie jamás me quiere realmente, las personas sólo quieren utilizarme, soy malo, soy cruel, nunca nada es como yo deseo que sea, soy horrible, soy tonto”

Todos esos pensamientos que comienzan a adueñarse de nuestros comportamientos de manera automática jamás son cuestionados porque forman parte de nuestro ser. Son nacidos de la ira, la depresión, de la ansiedad. ¿Qué sucede cuando estamos tristes, enojados o absolutamente convencidos de algo? ¿Qué pasa cuando esas malvadas voces comienzan a tomar la forma de una dolorosa y poderosa verdad? ¿Qué sucede cuando nos convencemos a nosotros mismos de todas esas cosas espantosas que nos decimos todo el tiempo? Y aquí en realidad yace el problema. El verdadero problema no es que esas cosas que creemos sean ciertas, el problema es que creemos que es así. Y cuando creemos algo con toda certeza es cuando dejamos de pensar claramente y todo lo que hacemos o decimos comienza a estar tamizado por esas emociones negativas que no te hacen feliz a ti y por ende tampoco a las personas que te rodean.

¿Cuál es la solución? Primero hay que identificar cuáles son tus pensamientos negativos. Cuando te repites algo demasiado, eso debe llamarte la atención. Concéntrate en los mensajes que te estás enviando constantemente, ¿realmente te sirven? ¿Cuál es el propósito de las cosas que te repites? ¿Te hace sentir bien o mal? ¿Cómo reaccionas ante tus pensamientos?

Si estás sintiéndote triste probablemente no sientas la tentación ni de salir de la cama y sientas que nada tiene sentido. Cuando te sientas de esta manera debes hablar contigo mismo y entender que toda situación es pasajera, que el dolor que ahora te invade puede irse, quizás con ayuda, quizás por ti mismo, pero si te empeñas en que se vaya tarde o temprano se alejará. Cuestiónate por qué te estás sintiendo triste. Es importante que hagas las cosas que debes hacer a pesar de cómo te sientas, hay responsabilidades que cumplir, temas que estudiar, quizás gente que depende de ti. El concentrarte en los demás, en situaciones ajenas a ti y el saber que no estás solo puede darte más seguridad y distraerte de tu propia situación. Si existía algo que antes solías disfrutar recuérdalo, recuerda cómo se sentía, lo feliz que eras en ese momento, intenta aferrarte a esa emoción.

Cuando sientes demasiada ansiedad es porque de antemano crees que no estarás a la altura de las circunstancias o que inevitablemente saldrán mal sin importar lo que hagas. Es cuando debes cuestionarte si lo que sientes realmente está basado en algo real o simplemente es un miedo que te has creado ¿Estás acaso exagerando las cosas? Puedes sentir algo como muy amenazante pero eso no quiere decir que objetivamente lo sea, ¿cuál es la mejor manera de ver las cosas? No evites situaciones porque has creado una película de terror sobre las mismas, haz las cosas a tu ritmo, pero hazlas. No te concentres en lo que sientes como amenazador, sino en lo que está sucediendo a tu alrededor, concéntrate en cada detalle, en cada movimiento de tu interlocutor, vive el momento, el ahora, no hables con alguien mientras te distraes pensando en lo que le responderás en cinco minutos. Vive el aquí y ahora plenamente.

Cuando estas enojado por algo o alguien, piensa cuidadosamente por qué te estás sintiendo de esa manera, ¿es válido el motivo del enojo? ¿Te estás enojando por esa situación en particular o estás estallando ahora por algo que te enojó previamente? Si sientes que los demás están atacándote o tratándote de una manera injusta primero háblalo antes de gritarlo, quizás lo que tú lees como un ataque de los demás no es tal en realidad. Lo importante es que respires calmadamente y te des unos segundos para pensar en tu respuesta, ¿es necesario reaccionar? ¿Se puede dejar pasar o es algo en lo que sí debes dar tu opinión? Habla las cosas de manera de dejar en claro tu punto de vista a la vez que respetas el de los demás, no intentes imponer tu modo de pensar violentamente porque solamente obtendrás el rechazo de tu interlocutor. Piensa cómo podrías manejar la situación de una manera más calmada, trázalo en tu mente, date tiempo antes de responder, la impulsividad no conduce a buen puerto.

Conocerse a uno mismo es el primer paso para concientizarnos de aquellas actitudes o pensamientos que solamente nos hacen daño. Si piensas que estás sufriendo demasiado por tu modo de comportarte o pensar no tardes en cuestionarte, todo comienza con una pregunta, ¿eres feliz del modo en que estás viviendo y conduciendo tu vida?

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Quítale el drama a tu vida

A mis consultantes siempre les aconsejo que desdramaticen las situaciones de su vida. Hay gente que vive demasiado intensamente cada pequeño detalle de su rutina, convirtiéndose en algo intolerable desde todo punto de vista. Cuando todo el tiempo estamos considerando que nuestra pareja no nos ama lo suficiente o nos es infiel, cuando creemos que nuestros amigos sólo nos quieren utilizar, cuando se vuelca café en nuestra camisa inmaculada, cuando nos enfrentamos a situaciones pequeñas o grandes y lo único que somos capaces de hacer es creer que es el fin del mundo, evidentemente esto se convierte en una alerta que nos incita a reconsiderar nuestros pensamientos predominantes.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que no podemos leer la mente de las personas que nos rodean. Con esto me refiero a que jamás deberíamos pretender entender cada pequeña acción que el otro lleva a cabo ni tampoco deberíamos sacar conclusiones precipitadas y erróneas. Por ejemplo, si alguien no nos respondió un mensaje de texto no necesariamente implica que no seamos personas importantes, si alguien está de mal humor, no significa que ya no nos quiera o que seamos los causantes de ese estado. Un error de interpretación de la realidad en extremo común, es que usualmente tendemos a creer que somos los responsables de las reacciones emocionales de los demás y si bien es cierto que esto sí puede ocurrir, la mayor parte de las veces los demás están concentrados en sus propios problemas de los cuales nada tenemos que ver. Así que cuando algún individuo, sea alguien muy querido para nosotros o un mero conocido, actúa de una manera que no nos satisface, no asumamos de inmediato que fuimos los que provocamos esa situación, porque generalmente estaremos equivocados.

Muchas personas poseen una mentalidad fatalista y consideran que todo se está desmoronando cuando en realidad no es así. Los más mínimos detalles se convierten en pruebas fehacientes de que todo es un completo desastre y así se convencen de que nunca encontraran una persona que las ame, que jamás aparecerá ese trabajo que desean o que pronto perderán el trabajo que consiguieron porque se sienten incompetentes, que es espantoso envejecer porque seguramente estarán enfermos, etc, etc. ¿Por qué siempre esperar lo peor de todo? Esta actitud pesimista conduce a dos cosas, primero a una angustia poderosa y segundo, podemos sin quererlo concretar ese temor tan terrible mediante la profecía autocumplida. Cuando nuestra mente se encapricha con un resultado, inconcientemente hará todo lo posible para que se haga realidad y es así que si tememos a que alguien nos abandone nos pondremos tan insoportables que esto ocurrirá en verdad o tememos tanto equivocarnos que en vez de concentrarnos en el trabajo nuestra mente se dispersa y evidentemente si nos equivocaremos. Nuestros actos reflejan nuestros pensamientos y si éstos son netamente dramáticos estamos invocando aquello que decimos repudiar. Nos damos por vencidos en nuestro corazón antes de poner nuestras energías en lo que realmente deseamos.

Darle demasiada importancia a los hechos triviales de la vida es una gigantesca pérdida de tiempo. Si nos ensuciamos la ropa limpia por accidente es mucho más util cambiarnos lo antes posible en vez de perder diez minutos insultando al cielo, si nos caemos es mejor levantarse lo antes posible en vez de considerarnos unos torpes, si llegamos tarde lo mejor es llegar con una sonrisa dulce que con rostro de culpable. Tantos detalles increíblemente irrelevantes pueden arruinarnos todo un día si nos cambiamos de actitud de inmediato. Es conocida esa frase que dice “desearía no haberme levantado de la cama hoy” Pues bien, sólo porque un par de eventos no coincidieron con nuestro deseo no quiere decir que es un día perdido, el asunto es que cuando ocurre el primer accidente ya nos ponemos a la defensiva y todos los sucesos venideros entraran en los cánones del dramatismo. Toma las cosas como son, algo es tan molesto como tú lo permites que sea, pasa por alto la primer cosa mala que te ocurra en la mañana y verás como el resto del día se desenvuelve con naturalidad. Basta conque vayas caminando con una actitud malhumorada para que tu rutina se convierta en un infierno.

Tantas situaciones, discusiones, problemáticas, pueden ser solucionadas si tan sólo intentamos verlas desde una perspectiva objetiva, racional y empática. Si quieres  ser más feliz este es uno de los secretos más importantes: ¡el drama no sirve absolutamente para nada! Toma el control de tu vida cuestionando aquellas cosas que te hacen sentir triste, de seguro comprenderás que muchísimas situaciones son mucho más inocentes de lo que crees. Date una oportunidad y brindales a los demás una oportunidad también. Dile adiós al drama y aprende a sonreír más. La felicidad yace en los detalles, un cambio de perspectiva puede ser el comienzo de un cambio de vida.

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Consejos que matan sueños

Un mal día alguien con buenas intenciones te dijo lo que tenías que hacer. Consejos que matan sueñosComo te quieren tanto y se preocupan por tu bienestar, te aconsejaron qué carrera tenías que seguir, qué personas te convienen o no, para qué trabajos tienes que postularte. Esas personas que te adoran con una sonrisa te empujaron a un abismo del cual no puedes salir porque no entiendes que tienes que salir.

Continuar en un matrimonio porque socialemente es un fracaso divorciarse, lo único que debes hacer es mirar para otro lado cada vez que tu marido te maltrata psicológicamente o te es infiel, porque de todas maneras es mejor quedarse con alguien que estar sola y además piensa en los beneficios de la seguridad. Una y otra vez buscar trabajo en lugares que no te inspiran en lo más mínimo pero seducen con la promesa de un buen pasar económico, simplemente para que tengas más dinero para comprar cosas que no necesitas a expensas de ir dejando ir tus ilusiones  lentamente. Estudiar algo que tenga sentido, no vayas a equivocarte en ser un artista que te morirás de hambre y sabes perfectamente que unos pocos afortunados son los que logran el éxito y por supuesto, las personas que te aman no pueden entender que quizás tú seas el próximo ganador pero no interesa, porque te están aconsejando por tu bien.

Y de buenas intenciones está hecho el camino al infierno. Las personas que te quieren siempre te aconsejaran por tu bien, tus padres, tu pareja, tus amigos, el único detalle es que lo que ellos creen que es correcto o beneficioso para ti puede en realidad ser muy poco conveniente en tu vida. Lo más sabio no es seguir los pasos ni consejos de nadie, sino simplemente aprender a escucharte a ti mismo y descubrir por tus propios medios qué es lo que quieres hacer de tu vida.

Si haz de equivocarte es porque tú has tomado una mala decisión, no porque decidiste seguir el camino de otro, es más sencillo perdonar nuestras equivocaciones que perdonarnos el habernos ignorado por completo en pos de los deseos de los otros.

Te invito a reevaluar tu camino, a pensar detenidamente por qué estás donde estás, si ha sido por elección propia o movido por los caprichos de los demás. No dejes que tus sueños mueran en manos de personas que quizás no los entiendan, sigue tu instinto y dedicate a lo que amas, escoge con quien en realidad quieres pasar el resto de tu vida, no pierdas más el tiempo con elecciones equivocadas cuando en el fondo sabes perfectamente lo que tienes que hacer.

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

La culpa, nuestra enemiga

Yo hago lo mío y tu haces lo tuyo

No estoy en este mundo para llenar tus expectativas

Ni tú estas en el mundo para llenar las mías

Tú eres tú y yo soy yo

Si casualmente nos encontramos será hermoso

Si no, no importa.

Fritz Peris

Solemos sentir culpa, quedamos atrapados bajo el peso de este molesto sentimiento que puede convertirse en un verdadero obstaculizador de nuestra felicidad. Si bien no somos perfectos y al equivocarnos podemos llegar a lastimar a alguien, solemos abusar del sentimiento de culpa más para castigarnos a nosotros mismos que para resarcir a quienes hemos infringido.

Existen situaciones donde es lícito experimentarla, ¿pero que sucede cuando comenzamos a sentirla cuando no deberiamos? La culpa mal utilizada nos hace sentir que no servimos para nada, que no somos lo suficientemente buenos, que no somos merecedores de amor, que somos crueles.

Una de las raíces de la culpa es el miedo al abandono. Buscamos ser amados y con tal de lograr ese objetivo, moldearemos nuestra personalidad de acuerdo a las personas que nos rodean y las circunstancias, realizaremos actos que no queremos, entregamos nuestra esencia en pos del ideal de que otra persona nos acepte por entero. Lo irónico de todo esto, es que al perseguir los deseos de los demás, vamos generando rencor hacia nosotros, ya que es imposible agradarle a todos a pesar de que sigamos fielmente sus caprichos. Es desgastante pensar todo el tiempo en cómo agradarles a los otros, cómo actuar para que nos aprecien, medir nuestros comportamientos, nuestras actitudes, sólo para que nos amen incluso hasta los extraños. Esa hambre de amor no puede ser apagada con el amor incondicional de los demás, sino que tiene que ser satisfecha por nuestros propios medios. Hasta que no aprendamos a amarnos, respetarnos y sernos fieles a lo que realmente queremos, siempre caeremos en la tentación de convertirnos en seres volubles a merced de las órdenes de los ajenos.

La culpa puede manifestarse tanto a nivel emocional, físico o mental, mediante dolores de cabeza, presión en el pecho, nervios, agresividad intensa, autorreproches.

Existen tipos de personalidad más propensas a sentir culpa excesiva, como aquellos quienes presentan rasgos obsesivos. Todo comienza gracias a que establecemos un ideal demasiado exagerado como para poder alcanzarlo en la realidad y eso va generando dolor, ya que entramos en conflicto con lo que deseamos ser y con lo que somos en la realidad.

Debemos dejar entrar el equilibrio en nuestras vidas y aceptar la complejidad de las experiencias, nada es absolutamente bueno o malo. Hay que desechar el pensamiento negativo que no deja ver más allá de nuestras propias narices y nos limita en cada área de nuestra vida. Ser extremadamente estrictos con nuestros actos y siempre buscar acatar las normas de los demás a pesar de que no queramos, simplemente hacerlo porque es lo correcto contribuye también a paralizarnos emocionalmente. No podemos perder el tiempo y la energía en intentar arreglar la vida de todo el mundo, esas fuerzas las necesitamos volcar en nosotros para fortalecernos y una vez que lo logremos, ahí si poder ayudar. La búsqueda de la perfección se convierte en una trampa muy difícil de escapar, caemos en una utopia que jamás será alcanzada ya que la perfección no existe y eso está bien.

Teniendo en cuenta estas cosas, debemos observar la culpa bajo la lupa del análisis, desentrañar por qué sentimos lo que sentimos y si estamos en lo cierto de sentirnos tan mal. Este sentimiento se convierte en un peso que nos arrastra a la tristeza y no es necesario que siempre estemos pendientes de qué hacemos, qué decimos, para agradar a los demás. Si vives tu vida bajo la sombra del deseo ajeno, jamás tendrás la oportunidad de comprender cuán maravilloso puedes llegar a ser si tan sólo comenzaras a pensar de acuerdo a la armonía de tus propias ideas.

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com


3…2…1 Autodestrucción

Las personas tienen una tendencia natural a la autodestrucción, nuestro propio inconciente conspira en nuestra contra para influenciarnos de manera negativa. Existen muchas maneras de manifestar los comportamientos destructivos hacia nosotros, conductas tan simples como caminar descuidadamente por la calle, fumar, comer en exceso, sobre exigirse, dormir poco, realizar deportes extremos sin las precauciones necesarias, conducir demasiado rápido, tener sexo sin protección, consumir drogas, y una amplia gama de actividades potencialmente mortíferas más.

La autodestrucción se convierte en un hábito cuyas consecuencias usualmente no pueden visualizarse a corto plazo. Las metas de estas conductas es intentar hacer desaparecer el dolor, la angustia, la ansiedad, es una manera fallida de mantener el control sobre una situación. Hay personalidades más predispuestas a este tipo de comportamiento, son aquellas con rasgos antisociales, histriónicos, narcicistas, aquellos quienes gustan de llamar la atención y seducir, quienes buscan desesperadamente aceptación y amor. Son personas que tienden a tener amistades superficiales, con baja tolerancia a la frustración, por lo que deben obtener el placer de la manera más rápida posible, son impulsivos, tienden a negar la peligrosidad de sus actos y a veces actúan de manera egoísta.

Aún cuando se sabe que lo que estamos haciendo no está bien se prefiere ignorarlo, ya que no interesa que se destruyan tan sólo un poco ahora, la gratificación instantánea nubla el juicio y se dejan llevar por el momento, por esa necesidad imperiosa de aniquilar la angustia y no son capaces de medir que el goce luego se convertirá en suplicio.

Una historia de vida compleja donde el sostén emocional es pobre, un entorno poco habilitante, tipos familiares disfuncionales, son los culpables de que se creen personalidades “débiles”, donde el dolor tiene que expresarse de una manera casi suicida, como si la muerte seduciera con su promesa de acabar con toda la angustia de una vez y para siempre.

Por supuesto que quien se está dañando no es conciente de todo lo subayecente que se encuentra en una conducta que hasta a veces se tilda de inofensiva, ya que es algo común, algo que muchas personas hacen, no deberíamos preocuparnos por las consecuencias. La negación se convierte en una aliada para mantener este lento suicidio a flote. La pulsión de muerte vibra en nosotros arrastrándonos por el fango de nuestra propia desgracia, y nosotros sin saberlo seguimos fielmente los dictámenes de nuestros impulsos.

¿Qué podemos hacer al respecto? Ya que es complicado que nos demos cuenta nosotros solos de lo que estamos haciendo, tendremos que aprender a escuchar a quienes están a nuestro alrededor, sus palabras pueden ser la primer señal de alerta para reaccionar. No hay que menospreciar el peligro de nuestras conductas porque lo que hoy brinda placer y alivio, mañana puede ser lo que se convierta en nuestro final. Tenemos que entender por qué lo hacemos, por qué buscamos dañarnos y una vez que descubramos la raíz debemos trabajar en eso mediante terapia o grupos de ayuda, es vital buscar apoyo, las conductas autodestructivas pueden ser un laberinto muy solitario. Tenemos que aprender a amarnos a nosotros, a valernos por nosotros mismos, tenemos que aprender a no vivir a través de los ojos de los demás, no buscar la aprobación ni el cariño de otros solo como sustituto a nuestra propia falta de amor y respeto. En los demás no se encuentra la solución ya que no importa cuanto nos amen y nos cuiden, jamás será suficiente para llenar ese vacío que sentimos, ese vacío que solamente nuestra propia valía puede hacerlo desaparecer.

Sí, la respuesta siempre ha estado y estará en escondida en los recovecos de nuestro ser, solamente necesitamos un día de claridad para decir basta y actuar. No dejemos pasar la oportunidad, no siempre vamos a estar fuertes para enfrentarnos a lo que nosotros mismos nos hacemos. Reconocer que hay un problema es el primer paso, sin importar cuan terrible sea decirlo con voz clara y alta, pero es el comienzo necesario de nuestro camino de sanación. Y siempre podemos cambiar…Siempre, no lo olvides.


27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

Cómo lidiar con el trabajo que odias

Lamentablemente no todos tenemos la suerte de trabajar en lo que realmente queremos y muchas veces nos vemos obligados de hacer las tareas que más nos desagradan para pagar las cuentas y poder comer.

Cuando estas encerrado en esta cadena que no te libera, el consejo más obvio es busca otro trabajo, pero lo más obvio no necesariamente es lo más sencillo y mientras buscas y buscas y buscas, debes encontrar la manera para lidiar con la frustración y el stress que pueden provocarte hacer un trabajo que ya has llegado a odiar.

A lo primero a lo que debes recurrir es a tu creatividad y a tus posibilidades reales de poder realizar pequeñas tareas que despejen tu mente y bajen tus niveles de ansiedad.

Primero debes tratar de hacer las cosas que te gustan en tu horario de trabajo si es posible. SI te gusta escribir, robate unos minutos cada tanto para imprimir algunas linas en el papel, quizás tardes horas en finalizar un parrafo pero te sentiras satisfecho si puedes hacerlo. Otras personas se dedican a las manualidades, de cuando en cuando tejen, o crean pequeñas estatuillas con arcilla. Trata de ser ingenioso para regalarte unos momentos de placer en esa jornada laboral que se te presenta tan tortuosa.

Si es posible, trata de tomarte pausas para relajarte un poco, ve a la cocina, ve al baño y moja tu rostro. Respira pausado y repitete a ti mismo que esta es una situación temporal, que pronto harás lo que te agrada, que de todas las experiencias se aprende y que quizas no lo veas ahora, pero seguro podras extraer algun conocimiento o habilidad del presente trabajo que te ayudara a desenvolverte  en el futuro.  A veces tomarse un café también ayuda, pero también puede jugarte en contra si estás demasiado ansioso.

Trata de hablar con tus compañeros, busca un confidente e intenten hacer el ambiente más ameno, si eso no es posible, habla con tus viejos amigos a través del msn, distraerte y pensar que estas en otro lugar te reconfortara al menos un poco.

Intenta evitar quejarte y enojarte por la situacion presente, si le das tanta importancia a tu incomodidad esta no desaparecerá, solo crecerá más. Vuelca tu energía hacia cosas productivas, en tu tiempo libre piensa que es lo que podrías hacer para obtener un trabajo mejor, o quizás podrías estudiar algo que desees y por un motivo u otro has dejado pendiente.

Disfruta del tiempo en tu casa, de tu familia y mimate como si fueras un rey o una reina, descansa cuanto puedas y no te sobre exijas. Date tu tiempo para comenzar nuevos proyectos, reúnete con personas emprendedoras, no decaigas como el resto. No solo te quejes y te deprimas, dedica toda tu energía a salir de ese lugar. Estar en un empleo donde no sientes que puedes explotar tu potencial o encontrarse en un ambiente hostil a nivel emocional harán que te hundas demasiado rápido en un estado de tristeza del cual tienes que cuidarte, ya que al menor descuido puede robarnos lo mejor de nosotros.

Estar desconforme con el empleo actual puede provocar diversos sintomas como stress, depresión, falta de valoración propia, ataques de ansiedad, mal humor, desanimo, apatía, falta de esperanza, irritabilidad, entre otros. Es por eso que es importante estar alerta a estos incómodos visitantes y hacer lo mejor que podamos para tener lo que merecemos.

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com