Nuestra vida puede mejorar, de eso no hay duda. Pero el primer paso es aceptar dónde estamos, el aquí y ahora. Desde la absoluta aceptación de quiénes somos, desde el aprecio por los logros obtenidos y las bendiciones que ya nos rodean, es desde ahí donde puede comenzar el cambio. Es ver lo que somos ahora, apreciar lo que somos y tener la esperanza de que aún podemos ser mejores, sin despreciar lo que ya hemos crecido como seres humanos.
Primero es el deseo, el deseo de cambio, la esperanza de que podemos lograrlo sin lugar a dudas. Segundo, debemos actuar para dar forma a esos cambios que tanto anhelamos.
Aunque parezca trivial, el verdadero secreto de nuestro éxito en cualquier meta que nos propongamos, es el día a día, la rutina que vamos creando para nosotros mismos. Con cada pequeña acción que ejercemos con constancia vamos acercándonos hacia aquello que buscamos. Cada decisión, sin importar cuán pequeña sea, va sumando puntos tanto para crearnos como para destruirnos.
Si deseamos algo, tenemos que ser congruentes con nuestro deseo, no podemos adelgazar sin dieta ni ejercicio, no podemos mejorar económicamente si siempre queremos gastar más de lo que ganamos. En la vida debemos lidiar con dos tipos de dolor, el de la auto disciplina o el dolor del remordimiento por aquello que no pudimos lograr.
La auto disciplina implica sacrificio y también luchar contra nuestra necesidad de gratificación instantánea. Es un camino complicado, pero piensen en todo lo que pueden ganar mañana con un poco de esfuerzo diario. Nuestra autoestima se ve fortalecida cuando cumplimos nuestras promesas, cuando nos cuidamos y ponemos nuestras energías en determinadas metas.
Por supuesto que en el camino hacia nuestro éxito personal tendremos obstáculos y caídas, pero en lugar de ver estas situaciones como fracasos, considéralas como simplemente parte del proceso de aprendizaje y crecimiento.
Es importante que vayamos midiendo nuestro progreso, sea cuál sea la meta que nos propongamos. Por ejemplo, si has decidido ahorrar más, puedes ver que tan bien lo has hecho este mes. Si has decidido estudiar más, puedes registrar cuántas horas le has dedicado al estudio o cuántos libros has leído. Siendo concientes de nuestros pasos podemos ir calibrando nuestro camino, ver en qué sí estamos pudiendo implementar cambios, qué es lo que ya estamos logrando.
El cambio va a ser una constante en tu vida, todo lo nuevo que aparece, las personas, las situaciones, van cambiando las piezas de tu tablero y debes ir ajustándote a las nuevas herramientas o las nuevas necesidades para llegar a lo que quieres.
A partir de hoy, te invito a pensar en cuáles son las cosas que deseas lograr, las áreas en las cuales deseas mejorar. La buena noticia de todo esto, es que la decisión está en tus manos. Si el mundo no te da oportunidades, tú crea tus propias oportunidades.
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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

palpitaciones o taquicardia, transpiración intensa, sensación de respiración entrecortada, sofocos intensos, malestar en el pecho, náuseas, sentimiento de debilidad, vértigos, sensación de irrealidad, despersonalización, terror a volverse loco, miedo a morir, calambres, zumbidos en los oídos. Cuatro o más de estos síntomas se desarrollan abruptamente y alcanzan su punto más alto luego de diez minutos aproximadamente.

torno a ellos. Comencemos con nuestro querido Freud, quien consideraba que las emociones escondidas en lo recóndito de nuestro inconsciente encontraban la manera de escabullirse en nuestra conciencia mediante los sueños. En La interpretación de los sueños hace una distinción entre el contenido del sueño manifiesto, que hace referencia a lo más evidente del sueño como las personas o cosas que recordamos; y el contenido latente que incluye lo inconsciente, la simbología del sueño.

los demás nos acepten, sin embargo, llega un punto en que este deseo se nos escapa de las manos e incluso lo que opinan los otros pasa a ser tan relevante que comienza a ejercer su influencia sobre las cosas que hacemos, sobre lo qué decidimos, sobre cómo actuamos.