Construyamos relaciones positivas

En nuestro camino de felicidad los demás importan, la gente que nos rodea, lasConstruyamos relaciones positivas personas que amamos, por eso es importante que aprendamos a relacionarnos de una manera positiva con los otros, mediante el respeto, el cariño, la aceptación de cada uno tal cual es sin la utópica expectativa de que esa persona cambie para amoldarse a nuestros caprichos.

A los demás podemos demostrarle que son importantes para nuestra vida siendo buenos y cariñosos, siendo consistentes con nuestros actos y palabras, estando presentes cuando nos necesiten, aprendiendo a perdonar sus imperfecciones. Sé conciente de las fortalezas de los demás, habla cuando debas aportar algo interesante no para criticar sin sentido, que tu relación tenga un propósito beneficioso para ambos, obsequia optimismo y halagos, sé comunicativo, respeta y sobre todo confía en el otro.

Tener en cuenta estas herramientas te ayudará a tener relaciones beneficiosas en cualquier ámbito, ya sea a nivel personal con tu pareja o algún familiar, ya sea con tus amistades o tus compañeros de trabajo. Pon estos elementos en marcha para obtener mejores resultados en tu vida en general.

Disfrutar de relaciones positivas y saludables depende de ti, si das amor, recibirás amor, en caso de no ser así, aléjate de las personas que no saben valorarte. Debemos trabajar primero en nosotros mismos para poder ser capaces de generar bellas relaciones interpersonales, no comprometas quién eres en pos de los deseos ajenos.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com


Psicología Positiva: Resiliencia

Psicología Positiva: ResilienciaEl concepto de resiliencia nos habla de la capacidad de poder seguir adelante sin importar las adversidades por las cuales hemos atravesado. Quienes la ejercen son personas capaces de continuar con sus vidas sin importar cuál tragedia, grande o pequeña, les haya tocado experimentar.

Es vital enseñar esta herramienta a aquellos individuos que les cuesta ver los problemas como oportunidades, las desgracias como enseñanzas, lo malo como aprendizaje. Esta capacidad nos ayuda a protegernos contra la depresión y otras patologías mentales, además de mejorar nuestra autoestima y contribuir a nuestra productividad.

La Doctora Karen Reivich contribuyó a escribir El niño Optimista junto a Martin Seligman y llegó a interesantes conclusiones en cuanto al tema de la resiliencia. Las personas resilientes tienen la capacidad de ser de esta manera a lo largo de su vida mediante el buen humor, el optimismo, cualidad que mantiene la esperanza y la fe en los individuos. Además de estas características, existen más habilidades que pueden ser aprendidas y contribuyen a aumentar nuestra capacidad de resiliencia.

Entre estas habilidades encontramos:

  • La regulación de las emociones. Es la capacidad que tenemos de identificar cuáles son nuestros sentimientos y la habilidad de controlarlos.
  • Control de impulsos. Primero debes pensar cuidadosamente antes de actuar, piensa, ¿cuáles serán las consecuencias de tus actos, vale la pena responder a esa agresión, vale la pena enojarse por eso, realmente alguien te está lastimando o eres tú quien está a la defensiva?
  • Optimismo. El verdadero optimismo no radica en decirse frases vacías, sino en buscar pruebas en la realidad de que sí valemos la pena, de que los problemas pueden ser solucionables, de que no todo es tan catastrófico como podemos creer.
  • Análisis causal. Analizar con conciencia los problemas con los cuales debemos lidiar, pensar en todos los factores y perspectivas posibles, intentar buscar las variadas opciones de solución a las cuales podemos acceder.
  • Empatía. Quienes están en contacto con sus emociones y pueden comprenderlas tienen un importante grado de empatía, habilidad de comprender las emociones de los demás. Esto es importante porque nos habilita a tener vínculos significativos con los otros.
  • Auto-eficacia. La confianza en tu capacidad para resolver contrariedades. Es conocerte a ti mismo, saber cuáles son tus fortalezas, cuáles son tus debilidades y cómo lidiar con ellas.
  • Estar preparado para tomar el riesgo apropiado. Es estar listo para probar distintas cosas sin importar el fracaso, el cual es considerado parte de la vida y no debería generar mayor conflicto en ti.

La resiliencia también puede ser utilizada en el ámbito laboral. Para sobrevivir a ambientes hostiles o el stress debes hacer uso de lo siguiente:

  •  Compromiso.  Mantenerse involucrado con la gente y los eventos a tu alrededor, permite entregarte al trabajo de una manera más eficiente.
  • Control.  Intenta ejercer tu influencia sobre los resultados de las tareas en las que estás involucrado. Este sentimiento de control te dará la sensación de más poder y verás cómo puedes influenciar los eventos que te pueden afectar.
  • Desafío. Descubrir cómo puedes crecer en esa etapa de stress, qué es lo beneficioso que puede traer esta situación a tu trabajo y crecimiento profesional. Si ves los cambios como desafíos, puedes ver las oportunidades potenciales escondidas tras estas situaciones.

Estas habilidades te permitirán acercarte al cambio desde un enfoque más significativo, crear estrategias, resolver conflictos y además incrementar tus actitudes positivas.

La resiliencia es una capacidad que sin duda debe ser trabajada, ya que nos aporta muchos beneficios. ¿Estás listo para comenzar?

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Nace El CLUB DE LOS OPTIMISTAS

El club de los optimistasHola queridos lectores. En esta oportunidad les escribo para comentarles acerca de una nueva propuesta que surgió recientemente. En estos tiempos cuando todo es negativo, cuando es difícil encontrar espacios donde se comparta alegría, optimismo, esperanza, donde suele ser complicado conocer nuevas personas que aporten entusiasmo a nuestras vidas, es ahora cuando nace EL CLUB DE LOS OPTIMISTAS.
 
Esta comunidad en facebook propone lo siguiente:
 
Reuniones de carácter mensual en un lugar propuesto por nosotros (restaurant, cafetería, salón, etc) a charlar sobre temas de desarrollo personal, psicología, un lugar donde podamos contar nuestras historias de vida, nuestros éxitos, aprendizajes, sueños. Es un espacio netamente construido entre nosotros para retroalimentarnos positivamente y seguir creciendo como seres humanos.
 
El primer encuentro se realizará el sábado 27 de agosto de 11:00 a 13:00 horas en CAFE TRIBUNALES (Dirección Plaza Cagancha s/n – San José 1133 – Centro, Tel.: 2903 3542 Mail: cafetribunales@gmail.com)
 
Para quienes quieran formar parte de esta idea los invito a entrar aquí http://www.facebook.com/pages/El-club-de-los-optimistas/252294888123032?sk=info#!/pages/El-club-de-los-optimistas/252294888123032?sk=wall
 

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Nuestras maneras de comunicarnos

Nuestras maneras de comunicarnos

La manera en que nos comunicamos quizás hasta sea más importante que lo que tenemos que decir. Cualquier cosa dicha en un mal tono o en el medio de un conflicto perderá fuerza por más certeza que contengan nuestros argumentos. Quedarnos callados cuando hay temas sobre los cuales hablar tampoco es la salida más sana, así que veamos cuáles son los estilos de la comunicación y cuál es el mejor para que nuestro mensaje llegue fuerte y claro al interlocutor del momento.

La comunicación agresiva siempre tiene dentro de sí el componente de la manipulación. Intentaremos salirnos con la nuestra inculcando en el otro diversos sentimientos ya sean de culpa o miedo. No interesa cómo lo logremos, no hay lugar para los escrúpulos en este tipo de comunicación, queremos que nos escuchen y queremos tener beneficios inmediatos. Por supuesto que esta manera de hacer llegar nuestro mensaje fomentará daños importantes especialmente en nuestros vínculos más cercanos.

La comunicación pasiva se basa en complacer a los demás todo el tiempo, sin importar el costo que eso tenga para nosotros, la meta es evitar el conflicto y encontrar la aceptación. Evitaremos hablar y preguntar demasiado, lo que se intenta es mantener todo lo más tranquilo posible. Es como si sintiéramos que es más seguro no reaccionar jamás antes que decir lo que realmente pensamos y obtener rechazo del otro lado.

La comunicación pasivo-agresiva intenta no generar conflicto, pero se suma el componente de la manipulación. Es una manera un tanto más sutil de lograr lo que queremos pero de manera tal que no pareciera que estamos ejerciendo ningún tipo de control sobre la otra persona. Somos los lobos disfrazados de cordero, parecemos inocentes pero solamente queremos satisfacer nuestros propios deseos y no nos interesa que el otro se sienta mal a causa de nuestra manipulación.

La comunicación asertiva es por lejos la manera más efectiva y saludable que tenemos para comunicarnos con el resto de las personas. Este estilo es el más utilizado por aquellos quienes disfrutan de una alta autoestima y poseen un elevado sentido de confianza en sí mismas. ¿Cómo no reaccionar agradablemente hacia alguien que no tiene miedo de decir lo que quiere pero lo dice de una manera respetuosa y sensible? Al ser asertivos no solamente estamos pensando en salir victoriosos o tener la razón siempre, sino que también contemplamos las posibilidades para que la otra persona también este satisfecha, si ambos podemos salir ganando, mucho mejor.

Poner en práctica la asertividad requiere de cuatro pasos fundamentales:

1)      Describir lo que nos molesta, enoja, entristece, de la manera más objetiva posible. Aquí sin entrar en detalles de cómo nos sentimos ni juicios de valor, ni ataque hacia el otro, nos limitamos a describir qué es lo que sucedió.

2)      Le decimos al otro cómo nos sentimos ante el hecho anteriormente descripto, no culparemos al otro por cómo nos sentimos, sino que le diremos cómo esa situación en particular generó determinados sentimientos en nosotros.

3)      Dejaremos en claro cómo nos gustaría que la persona reaccionara en un futuro ante un evento igual o similar. Es importante ser específicos y muy explícitos en este punto.

4)      Le haremos saber al otro cómo nos sentiremos ante la respuesta esperada, si ellos comienzan a comportarse como amablemente le sugerimos nos sentiremos mejor, más seguros, cómodos, etc.

En este tipo de comunicación nos importa la relación con el otro en cualquier ámbito (laboral, familiar, sentimental). Somos concientes de nuestros límites o nuestras molestias y se lo transmitimos a nuestro interlocutor naturalmente.

Si quieres tener más control sobre ti mismo y además ser más fiel a lo que sientes y piensas practica esta manera de comunicarte, te ayudará a sentir menos enojo, menos culpa y tener relaciones más satisfactorias.

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Cómo solucionar problemas

Cómo solucionar problemas

¿Qué es un problema? Es aquello que se desvía del funcionamiento que deseamos, manifestándose en algo que puede ser observado. La causa a veces puede ser invisible y es nuestro trabajo llegar a ella por eso es importante tener una descripción clara del problema. Esto implica tomar en consideración los aspectos negativos y positivos del mismo, saber a quién le pertenece (puede ser tuyo, de algún familiar, colega de trabajo, etc), tener en cuenta desde cuando está presente esta situación y quiénes son los afectados, cuáles son sus consecuencias.

Una vez que has reflexionado sobre estos puntos puedes comenzar con una lluvia de ideas, anota todas las soluciones que se te ocurran en el momento, sopesando sus ventajas y desventajas y qué tan factibles son de llevarse a cabo. Anota todas y cada una de las ideas que se te presenten y al principio no te preocupes si parecen demasiado absurdas.

Ten en cuenta que un rol activo en la situación te asegurará más posibilidades de éxito, si decides ignorar el asunto, hacer como si no existiera y mantenerte quieto el problema seguirá estando allí y lo que es peor, probablemente con el tiempo pueda irse complicando aún más todavía. Sé persistente y evita dejar de lado tu determinación de sobrellevar esto.

Los problemas son más manejables cuando, al igual que las grandes metas, vamos despedazándolos en detalles más pequeños. Si podemos identificar cuáles son los componentes de un problema de manera individual seguramente será menos agobiante que verlo como un monstruo gigante y también más fácil de atacar.

 ¿Y si piensas tu problema desde un rol distinto? Piensa ¿cómo tal persona solucionaría esto? ¿Qué le aconsejaría yo a alguien?

 Podemos también llegar a una respuesta utilizando el camino inverso, ¿cómo haría yo para causar este problema? Si estás demasiado cansado, ¿es porque no duermes lo suficiente? Si tienes tantos problemas con tu pareja ¿eres tú la persona que los está causando? ¿Qué puedes hacer para ser menos irritable por ejemplo?  Entonces en estos casos las conclusiones serían que debes dormir más para evitar estar cansado y aprender a controlar tu carácter para evitar conflictos con la persona amada.  Esta estrategia puede ser aplicada a cualquier tipo de problemática.

 Por último, si solo no puedes con esto no temas pedir consejo, los demás nos pueden brindar una visión más objetiva del asunto y además hasta pueden ver cosas que nosotros pudimos haber pasado por alto. Así que acércate a una persona de confianza, planteále lo que te sucede y mantente atento a su opinión, puede resultar muy útil.

 En la vida no siempre todo resulta exactamente como queremos porque más allá de nuestra voluntad y deseos hay muchísimos otros factores jugando que no deben ser ignorados. Así que cuando debas tener que afrontar un problema no te asustes, no lo dramatices, intenta considerarlo desde una perspectiva más abierta y seguramente tendrás éxito si eres lo suficientemente persistente. Cuando te encuentres con aquellas cosas que no son solucionables porque no existe manera posible de que tú puedas ejercer algún tipo de control sobre esta circunstancia en particular, aprende a aceptarlo. La aceptación libera mucho más que la negación y tenemos que aprender a vivir en paz con aquellas cosas que se escapan a nuestro control. Así que utiliza estas estrategias y disfruta del proceso, seguramente te encontrarás con más problemas solucionables que aquellos que no lo son.

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Cómo lograr tus objetivos

Cómo lograr tus objetivosPrimer paso, ten en claro tu propósito. Cuando debes comenzar a tomar acción y no encuentras la motivación suficiente, simplemente porque la cama está demasiado tentadora, es demasiado temprano, estás cansado o hastiado, debes preguntarte ¿por qué quiero hacer esto? Ya sea tu objetivo escribir, ir al gimnasio, adelantar un proyecto, etc, tienes que tener en claro por qué has decidido llevarlo a cabo, cuáles son los beneficios obtenidos. Recuerda qué es lo que te apasiona, qué es lo que te empuja, cuál es tu verdadero objetivo y qué es necesario para alcanzarlo. Hasta el más mínimo paso cuenta en este proceso.

Deberías tener en claro hacia dónde quieres llegar, una acción dirigida a un propósito en particular tiene más sentido para nosotros que una acción sin dirección. Orienta tus acciones en función de determinados resultados. ¿Qué es exactamente lo que quieres lograr? ¿Cuál es la acción más pequeña que puedes llevar a cabo hoy para lograrlo?

Siempre puedes hacer algo, no te engañes diciéndote que no tienes tiempo, aprende a organizarte, si puedes aprovechar diez minutos te serán de utilidad para adelantar algo. Lo que hagas hoy ya es una avance para mañana. Es irrelevante que hagas todo ahora, basta con un simple detalle para acercarte a lo que quieres y además sentirte orgulloso de ti mismo. Concéntrate en lo que sí puedes hacer, lo demás lo irás logrando con el correr de los días.

Ten fé en ti mismo, olvida lo que los demás puedan llegar a decir para desalentarte, considera los tropiezos como aprendizajes, tu pasión viene de dentro de ti, búscala y la encontrarás. Ten esperanza, vislumbra tu futuro y ama tu presente porque ahora estás colocando los cimientos para construir lo que un día será tuyo.

Paradójicamente, cuando nos quedamos demasiados quietos menos energía tenemos, la energía está directamente relacionada con la forma en que nos movemos. Si quieres estar más activo, simplemente decide estar más activo. Sucede que si esperas a que te llegue la energía pasivamente no llegará nunca.

Cuando te sientas un poco desanimado acércate a un espejo y sonríete a ti mismo. El simple hecho de sonreír aunque no estemos contentos en ese momento envía sensaciones positivas a nuestro cerebro y libera endorfinas.

Una buena manera de potenciar tu energía es respirando de la manera correcta. Toma nota de la forma en que usualmente respiras cuando te sientes bien contigo mismo, cuando has obtenido un logro. Cuando estés un poco desmotivado imita esa respiración. El meditar es otra hermosa herramienta para conocernos a nosotros mismos, calmar nuestra ansiedad y nos ayuda a relajarnos más.

Hazte preguntas que te enfoquen, ¿hacia dónde quieres ir? ¿Qué es lo que puedes disfrutar ahora de tu vida? ¿Quiénes son las personas que te quieren? ¿Qué es lo que sí funciona?

Para que tu cuerpo y tu mente te respondan adecuadamente debes procurarles un buen descanso, una buena alimentación y sí, ya lo sabes, un poco de ejercicio, nunca está demás hacer algo para moverse al menos dar caminatas. Mientras más quieto estás más se estancan tus ganas, muévete para moverte aún más.

¿Estimulas tus sentidos? Lee cosas que te inspiren, enciende inciensos o velas aromáticas, disfruta del calor del sol o una hermosa ducha, escucha música que te llene de energía. Busca conectarte con la naturaleza, respirar aire fresco, sentir la arena en tus pies, el césped, lo que tú prefieras. Despierta tus sentidos, todo ayuda a la hora de buscar la inspiración.

Rodéate de personas que entiendan tus objetivos, que te inspiren. Gente que busca lo que quiere y no se detiene hasta obtenerlo.

Deja de lado cosas que ya no funcionan, despréndete de viejas metas si ya no deseas alcanzarlas, no debes sentirte obligado a hacer algo que no quieres o ya no representa una parte de ti. Deja de lado el rencor, el pasado, todas esas cosas que atan y no te permiten continuar avanzando. Enfoca tu energía en las cosas que sí quieres, no en lo que ya no tiene solución o sobre lo que no tienes control.

Existe una técnica muy interesante y sencilla para asegurarnos la productividad. Primero debes pensar cuáles son las cosas que sí o sí debes hacer para acercarte a tus metas, piensa en tan sólo cinco cosas que debes hacer diariamente que no puedes dejar de lado. Ahora piensa, ¿cuál de todas esas cinco acciones es la más importante? ¿Qué es lo que no puedo dejar de hacer? De esta manera irás priorizando esos cinco elementos.

Una vez que tienes las cinco acciones enumeradas de acuerdo a su importancia, comienza el día haciendo lo más importante de tu lista y no puedes continuar con el resto de ítems hasta que hayas completado ese primero, lo mismo será aplicado con el resto de las acciones. Si durante el día no puedes completar esos cinco mini objetivos, debes tomar el último que te quedó sin hacer y considerarlo el primer objetivo a cumplir al día siguiente. De todas maneras, intenta cumplir diariamente con las acciones que te has propuesto, la productividad y el sentirte bien contigo mismo, realizado, están asegurados.

Con estos pasos en mente tienes un buen material para cada día estar más cerca de tus objetivos. Así que manos a la obra y que tus metas se cumplan.

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La Resistencia Positiva

El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones

La resistencia PositivaEs muy difícil cambiar, lo intentas, haces todo lo posible, tienes la teoría a la perfección pero algo dentro de ti te impide dar ese último y gran paso, ese paso que te permitirá dejar atrás lo que estorba y construir lo que realmente deseas. La resistencia al cambio se considera como el conjunto de fuerzas y factores desencadenados a partir de cualquier variación que suceda en un sistema. Su meta es mantener la estabilidad del mismo y esto puede ser aplicado a una persona, organización o sociedad. El cambio siempre está acompañado de respuestas de oposición, la resistencia es su manifestación más habitual.

La resistencia intentará alejarnos del cambio mediante las más variadas excusas, nos generará temor, se verá el cambio como amenazante. Nos intentará hacer creer que quedarnos como estamos es la verdadera solución, ya que no implicará ningún esfuerzo y además podremos seguir obteniendo los mismos beneficios, el asunto es que aquí una parte de nosotros se apaga, las posibilidades desaparecen y nuestro potencial se estanca. El cambio debe lograr ser más atractivo que la resistencia, poseer argumentos más seductores y hacernos ver que en realidad, a pesar del esfuerzo que implique de nuestra parte, tendremos aún mayores beneficios de los obtenidos haciendo lo mismo que hacemos siempre.

En PNL (Programación Neurolingüística) nos hablan de concepto de la intención positiva. Todo comportamiento y hábito tiene en algún punto una intención positiva, todo tiene un propósito, ya sea el de protegernos, la de brindarnos seguridad, motivación, etc. Nuestras acciones se van deformando hasta tal punto que se convierten en actitudes nocivas para nosotros, pero no nos damos cuenta o nos vemos imposibilitados de cambiar, porque albergan a pesar de todo una buena intención. Si bien las personas se sienten motivadas por “intenciones positivas”, eso no necesariamente implica que serán acciones positivas hacia los demás. Podemos hacer lo que creemos mejor para nosotros y para el otro, pero no necesariamente acertar objetivamente.

Tendríamos que aprender a diferenciar el acto en sí mismo de la intención que se esconde detrás de él, para si poder dejar de lado lo malo y crear un nuevo comportamiento que sea más beneficioso en todos los aspectos, manteniendo la intención positiva original.

Se pueden comenzar a cambiar las estrategias gracias a una reestructuración de pensamientos y técnicas de cambio, debemos hacer uso de nuestra creatividad y buscar el apoyo necesario para ver más allá de lo que se esconde tras nuestros comportamientos dañinos. Tendríamos que pensar en las elecciones para cambiar esa actitud, ese comportamiento, ampliar nuestro abanico de opciones y enriquecer nuestro mundo psíquico. La nueva elección debe satisfacer y mantenerse fiel al propósito inicial, dejando de lado las consecuencias poco deseadas que nos genera el comportamiento actual. En vez de buscar el por qué, tendríamos que preguntarnos para qué hacemos esto, distinguir la conducta de la intención. Nos estamos resistiendo al cambio para mantener el beneficio que tenemos de esa conducta cuyo origen es positivo para nosotros pero termina haciendo daño al deformarse.

Una parte de nosotros es la que genera ese problema, debemos identificar cuál es la parte nuestra que está generando el comportamiento y entender el por qué. El éxito sucede cuando esa parte acepta e internaliza otras elecciones para poder satisfacer su intención positiva.

Este concepto nos invita a pensar de una manera distinta, en vez de luchar despiadadamente contra nuestra parte más oscura, debemos escucharla, dilucidar qué es exactamente lo que pretende de nosotros. Hacer una alianza donde podamos salir realmente beneficiados y convencerla amistosamente de trabajar a nuestro favor. Me parece una excelente propuesta, ¿se animan a intentarlo?

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La salud puede ser un chiste

Me gustaría compartir con ustedes esta excelente nota escrita por Gabriela Vaz, publicada La salud puede ser un chisteen el Diario El País el 8 de mayo del 2011.

Primer acto: Juan Díaz cae del noveno piso. Segundo acto: Pedro Díaz cae del noveno piso. Tercer acto: Roberto Díaz cae del noveno piso. ¿Cómo se llama la obra? «Los Díaz pasan volando»/ ¿Cuál es el colmo de un sordo? Que al morir le dediquen un minuto de silencio/ Había una vez un hombre tan pero tan gordo, que cuando se caía de la cama, se caía de los dos lados/ ¿Qué es un circuito? Un lugar donde hay elefantuitos, caballuitos, payasuitos…

Si al menos uno de estos chistes le sacó una risa, atienda a lo que acaba de suceder: áreas de su corteza cerebral responsables de la memoria, zonas del hemisferio posterior izquierdo que ayudan a reconocer intenciones y regiones cercanas al área de Broca que dan sentido al lenguaje, todas, se han activado. En palabras de una investigadora alemana llamada Barbara Wild, psiquiatra y directora del Grupo de Investigación sobre el Humor de la Universidad de Tübingen, al entender un chiste «se produce una especie de fuego de artificio cerebral, como cuando tenemos buen sexo o nos enteramos de que ganamos la lotería». Es decir que el efecto biológico es inmediato. Y positivo.

Ahora bien, ¿qué pensaría usted si su médico le recomendara que incluya, en el tratamiento de una patología incurable, películas de los hermanos Marx? No es otro chiste. A Norman Cousins le funcionó. En el libro Anatomía de una enfermedad (1979), este periodista y escritor estadounidense asegura que logró hacer retroceder un mal de los tejidos conjuntivos que suele ser irreversible mediante terapias que mantuvieron a las risas y sonrisas como columna vertebral.

Aquel fue uno de los primeros tratados en exponer una verdad que cada vez es más irrebatible: el vínculo entre el humor y la salud, tanto física como mental, es indisoluble. En las últimas décadas, investigaciones científicas aportaron más datos. Por ejemplo: una buena carcajada fortalece el sistema inmunológico y reduce las hormonas que pueden causar tensiones. E, incluso, la gente alegre tiende a ser más longeva que la «gruñona».

El problema es que el buen humor no es siempre una cualidad natural. Si bien el hombre es el único animal que posee la capacidad de reírse, son pocos los especímenes que hacen usufructo diario de esta exclusiva idoneidad. Todos conocemos a esa persona con la sonrisa como tatuada, que mantiene la calma y el buen trato aún en las peores circunstancias, y que parece que se tomara la vida en chiste. Pero seguro que conocemos a muchos más del otro lado: pesimistas vitalicios, de los que hay que cuidarse de hablarles por las mañanas o que «se cruzan» más seguido de lo soportable. ¿De qué depende estar de uno u otro lado? ¿Existen tácticas para mantener el buen humor o reírse más seguido? Existen. Y ponerlas en práctica puede ser la diferencia entre un pasar corriente o una vida feliz.

positivos. Claro que tener buen humor no equivale a pasarse contando chistes. Más bien se trata de una actitud para con la vida. La psicología ha desarrollado una rama que va por ese camino y se hace llamar, justamente, «psicología positiva». La disciplina, que nació hace poco más de diez años, se centra en las fortalezas y virtudes de las personas y comunidades, explica la psicóloga Mariana Alvez, especialista en esta área y responsable del blog psicologiapositivauruguay. wordpress.com.

Si bien usualmente la psicología trabaja desde la enfermedad y se queda ligada a los aspectos negativos del sujeto, «en este caso se busca cambiar el foco: en lugar de reparar lo que está roto hay que construir cualidades positivas», aclara Alvez, quien relaciona el humor con «una manera de ver la vida más despreocupada, donde se puede apreciar el lado bueno de las adversidades, donde nosotros hacemos felices a los demás y nos divertimos mediante la risa».

Rasia Friedler, también psicóloga, dirige la fundación SaludArte, dedicada a la promoción de la salud a través del arte y el humor. Para ella, este último es un elemento fundamental para el desarrollo sano de un individuo. «Su importancia reside en la posibilidad de percibir situaciones estresantes de una forma benigna, no catastrófica. Permite un mayor bienestar y disfrute de la vida, aún en circunstancias adversas. El sentido del humor implica cierta capacidad para entender las emociones y manejarlas, es un aspecto de la inteligencia emocional. Además, nos reconcilia con nuestros defectos y los de los demás, nos permite ver el encanto de la combinación entre virtudes e imperfecciones que hacen única a cada persona y nos impulsa a aceptarla, o incluso a quererla. El afán de adaptación social a menudo nos lleva a palabras banales o lugares comunes, desprovistos de imaginación y creatividad. El humor contrarresta esta tendencia: implica una libertad de unir de múltiples maneras características y hechos contradictorios o circunstancias ambiguas de tal modo que revela el lado absurdo de la existencia. De esa forma, nos libera de tensiones creadas por las limitaciones personales y sociales».

remedio. Un estudio de la Universidad de Noruega, realizado sobre 53.500 voluntarios durante siete años, analizó la relación entre el humor y la longevidad y brindó conclusiones contundentes: entre menores de 75 años, los alegres tienen una mortalidad un 20% menor en comparación con los gruñones. Aunque «no es suficiente con reír mucho -aclara Sven Svebak, autor del estudio. El humor abarca formas de pensar y frecuentemente se da en el diálogo con otras personas, pero no necesita ser externalizado».

Por aquí, ni Alvez ni Friedler dudan un momento al confirmar la estrecha relación entre salud y buen humor. «Una carcajada puede ejercitar nuestro diafragma y relajar luego nuestros músculos. El buen humor nos aleja de la ira, la culpa y demás emociones negativas, nos ayuda a ver las cosas desde una mirada más relajada y a afrontar las dificultades de la vida más como un juego de aprendizaje que como una amenaza paralizante. La risa es tan poderosa que incluso si la fingimos podemos obtener los beneficios mencionados», dice la experta en psicología positiva. En tanto Friedler aporta: «Las personas con buen sentido del humor tienden a lograr un mejor sostén afectivo del medio social. La risa provoca efectos catárticos y procesos de relajación general de los músculos del cuerpo. También regula el ritmo cardíaco, baja la presión arterial y mejora la inmunidad. Es un factor protector de la salud. La capacidad de reírse de uno mismo es de por sí un buen indicador de salud mental. La capacidad de ver el lado positivo de situaciones adversas o conflictivas también se asocia con un mayor grado de apertura hacia los demás».

Táctica y estrategia. La gran pregunta que muchos ceños fruncidos se estarán haciendo ahora es: ¿se puede aprender a ser más risueño? ¿Existen tácticas para controlar el humor? Las especialistas en el tema afirman que sí. Según la experta en psicología positiva Mariana Alvez, «usualmente lo que sucede es que ante los problemas reaccionamos de manera exagerada, dramatizando demasiado y creyendo que es el fin del mundo que nos hayamos derramado café en la camisa. En otras oportunidades sí debemos enfrentarnos a contratiempos importantes, que más que adversidades deberíamos considerar posibilidades, oportunidades de crecer y madurar como seres humanos. No tenemos el control sobre todas las circunstancias, pero sí tenemos el de decidir cómo queremos reaccionar y afrontar esos momentos».

Para mejorar nuestro mal humor tenemos que colocar las cosas en perspectiva, continúa. «¿Es tan importante que hayamos llegado tarde al trabajo? ¿Las personas son desagradables con nosotros o somos nosotros quienes decidimos ver esa realidad? Hay que tratar de ser más objetivos y luchar contra ese impulso que muchos tienen de buscar las evidencias que comprueban de que todo es un desastre. Cuando las cosas no salen bien podemos sonreír a pesar de todo y podemos tener la certeza de que si no estamos en un buen día, ese día va a terminar pronto, nada dura eternamente, ni siquiera las malas rachas. Cuando estamos enojados tenemos que recordar cosas que nos hagan sentir mejor, como una buena conversación con un amigo o alguna situación divertida que nos haya pasado; recordando estamos evocando la emoción de ese momento que puede desplazar la sensación desagradable que se está sintiendo en ese instante. Hacer una lista mental de todas las cosas por las cuales deberíamos estar agradecidos y que de repente damos por sentado, como el simple hecho de poder caminar o escuchar, o ser agradecidos por nuestra familia y nuestros logros», recomienda.

Otros ejercicios posibles son teatro espontáneo, técnicas de clown y tácticas de improvisación; todas estrategias que se llevan adelante en SaludArte, cuenta Rasia Friedler. «Entrenarse en ellas permite cultivar destrezas sociales y estados de ánimo que provocan actitudes positivas en uno mismo y en los demás. Existen distintos tipos de humor, por ejemplo, el verbal y el no verbal, y hay técnicas específicas para cada uno de ellos. Es muy divertido jugar con las palabras, las paradojas, la parodia, la silepsis, etcétera».

Estilos. ¿Por qué algunas personas tienen buen humor naturalmente, una mayor predisposición a levantarse con una sonrisa o ver el vaso medio lleno, mientras que otras compraron el abono completo del pesimismo? Algo llamado «estilo explicatorio», que cada ser humano posee, es la clave de esta respuesta. «Es el cómo explicamos las circunstancias en las que nos vemos envueltos», describe Alvez. «Las personas optimistas y pesimistas tienen una manera distinta de describir los hechos buenos y malos de su vida. Los pesimistas, ante una situación negativa, consideran que la circunstancia tiene carácter permanente y que todas las demás situaciones serán iguales. Por ejemplo, si alguien a quien le gusta tocar el piano se equivoca, considerará ese error como algo terrible, concluirá que nunca podrá ser bueno en lo que quiere hacer y seguramente se equivocará en las demás obras que toque. Ahora, cuando las cosas buenas suceden, los pesimistas consideran que son hechos de mera casualidad, temporales y que seguramente no se volverán a repetir», indica.

Por el contrario, «cuando los optimistas se enfrentan a cualquier adversidad la consideran algo temporal, circunscrita a una situación en particular, no a algo que afecta toda su personalidad: un estudiante pierde su examen pero sabe que es algo puntual, que podrá repetirlo y que seguramente el próximo será mejor. No se castiga; decide seguir adelante».

En estos escenarios juegan varios factores. Alvez reconoce que hay personas que se crían en ambientes poco propicios para desarrollar un buen humor u optimismo y que, si bien también hay un componente genético, es algo que se puede aprender. Friedler, en tanto, señala que hay investigaciones que concluyen que el sentido del humor se correlaciona con el bienestar psicológico y la autoestima.

A veces, el estado de ánimo se generaliza. Alvez considera que los uruguayos son muy pesimistas en su mayoría, algo que es fácil de retroalimentar. «Si bien la realidad es complicada, muchas veces nosotros la complicamos más todavía. Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad: cuando todo el mundo te desalienta con que no estudies o que acá no hay trabajo, con que no persigas tus sueños, a veces se torna complicado apagar esas voces insistentes. Sin embargo, uno tiene que aprender a ser más fuerte y a seguir sus metas porque se puede y mucho. Hay muchísima gente talentosa que he tenido el honor de conocer y vale la pena ignorar los malos consejos de aquellos que se rindieron demasiado pronto».

¿Cómo se mantiene la sonrisa frente al público en un mal día?

Maximiliano de la Cruz

actor, humorista

«Hay veces que es difícil pero también es una forma de desenchufarte y olvidarte por momentos de las cosas malas o tristes que te estén pasando. Una vez que me subí al escenario, o se prende la luz de una cámara, como que me transformo y me olvido de todo y disfruto al máximo lo que hago».

Sara Perrone

conductora de televisión

«Cuando salís en vivo tu concentración está focalizada en el programa, eso ayuda a dejar los problemas de lado. (…) Algunas veces se nota que algo nos entristece o nos preocupa y es natural. `El show debe continuar` es una frase que no me gusta; creo que a veces el show tiene que parar».

Graciela Rodríguez

actriz, humorista

«No tengo técnicas. Adoro lo que hago, me fascina. Siento una satisfacción enorme cuando escucho la risa o directamente cuando tengo el público cerca y siento su energía. Me hace muy feliz. Entonces puedo tener problemas, sentirme mal, tener fiebre, pero se me pasa. No sé, es como mágico».

Fuente: http://www.elpais.com.uy/suplemento/ds/la-salud-puede-ser-un-chiste/sds_564702_110508.html

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Problemas=Oportunidades

Problemas=Oportunidades

En nuestra búsqueda de felicidad sin duda nos encontraremos con grandes obstáculos, la vida no es perfecta ni tampoco las relaciones. Los problemas, el dolor, las pérdidas son reales, están ahí para atacarnos, pero eso no quiere decir que no podemos salir airosos de estas batallas.

Cuando surge un problema, nuestra primera reacción evidentemente será de frustración y hasta de miedo en algunas situaciones. Si nos obsesionamos con lo que está mal, el problema comienza a tomar unas proporciones magnificas que nos hará sentir aún más paralizados, por eso será necesario implementar otra estrategia. ¿Qué pasaría si decidiéramos crear algo distinto? En lugar de preocuparnos por lo que está mal, por eso que no podemos cambiar, comenzar a dirigir nuestra energía hacia esas cosas sobre las cuales sí tenemos control y decidir elegir un nuevo camino, tener una nueva meta, curarnos por otros medios. Pensar en el futuro, alejarnos del dolor del presente, nos brinda paz, porque las heridas con el tiempo sanan y si ahora estamos sufriendo, no significa que por siempre estaremos en este mismo estado.

Así que concéntrate en imaginar lo que harás en un tiempo, qué quieres hacer contigo o con las situaciones que te rodean, cuáles son las opciones que tienes o que puedes generar. La promesa de un mañana mejor te ayudará a seguir adelante y el problema de hoy no será tan terrible si sabes que puede tener un final o al menos un cierre en tu mente.

Piensa en tus problemas no como problemas, sino como proyectos, como oportunidades de crecimiento. Todo tiene su enseñanza, incluso lo malo. Piensa qué es lo que quieres para ti de ahora en más, ¿estás cansado de sufrir en el amor? Toma el asunto en tus manos, no persigas más a ese mismo tipo de personalidades que no funcionan. ¿Estás aburrido de tu trabajo? Piensa cuáles son tus talentos, tus verdaderos sueños y persíguelos sin importar lo que digan los demás, hay demasiadas personas con sueños rotos que solamente tratarán de arrastrarte hacia el lado oscuro.

Comienza a actuar, toma control sobre tus decisiones, esperanzas, anhelos. No te rindas, persigue activamente ese proyecto que tienes en mente, comienza con pasos pequeños, siempre cuentan.

 ¿Y cómo saber si estás en el camino correcto? Sencillo. Si te sientes más enérgico, si sientes que la inspiración te rodea, la esperanza del futuro te hace sentir feliz y pleno, entonces sin duda estás comenzando a tomarte las circunstancias adversas de una manera distinta.

No podemos huir de los problemas, pero sí podemos transformarlos y además crear algo nuevo de esa situación. Es tu decisión, ¿te animas a intentarlo?

 

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com



Defiéndete con altura

Defiéndete con altura

A veces las personas nos hieren, no importa cuál sea el motivo, debemos ser lo suficientemente fuertes para poder defendernos de ciertas injusticias que ocurren en nuestro entorno. Nos pueden lastimar de maneras tan diversas que eso puede llegar a dejar una fea huella en nuestra autoestima, algo que debemos evitar a toda costa. Nadie tiene el derecho de hacerte sentir mal, pero no estamos exentos de situaciones de violencia o discusiones por eso es importante que aprendamos ciertas estrategias para sobrevivir a esos momentos tan poco agradables.

Pensemos en una situación donde te sientes atacado. En lugar de atacar como una fiera de inmediato, lo mejor es tomarnos unos segundos y pensar cómo podríamos “redireccionar” la fuerza del atacante y cómo podrías protegerte a ti mismo a la vez que no hieres al otro.

Si estás ante un enfrentamiento físico, lo primero que debes tener en cuenta es tu salud y bienestar, ante una situación extrema no habrá demasiado tiempo para pensar. Ante ofensas verbales, tienes más oportunidad de reflexionar y puedes brindarte la oportunidad de considerar si vale la pena responder esa ofensa, o si puedes calmar al otro simplemente calmándote a ti mismo. Para discutir se necesita de dos personas al menos, si tú no quieres entrar en el juego, el juego se termina.

El humor es una excelente herramienta para disipar la tensión del momento, alguna broma, un gesto gracioso puede hacer que la discusión pierda fuerza. A veces podemos cambiar el tema sutilmente o distraer a la persona de su foco de enojo, si alguien está demasiado alterado el hurgar sobre lo mismo lo pondrá más nervioso aún.

No nos olvidemos de la empatía, simplemente ponernos momentáneamente en los zapatos del otro puede ayudarnos a comprender mejor su comportamiento. Si bien puede estar actuando de una manera poco simpática hacia nuestra persona, puede ser que no tenga nada que ver con nosotros. A veces la gente dicen cosas producto de su propio mal humor, tristeza o desesperación. Otras veces creen que nos evitarán un daño mayor si intentan tomar las riendas de nuestra vida. Las buenas intenciones pueden rápidamente perder la calidad de tal si están perturbadas por una perspectiva oscura de la realidad.

Escucha a tu interlocutor sin perder de vista lo que tú crees, en alguna ocasión puede ser que simplemente estén intentando ayudarte con las palabras o acciones equivocadas, otras veces se tratara de un mero ataque, aprende a diferenciarlos y responde con propiedad. Intenta no perder el control de la situación por el enojo y por sentirte herido, siendo asertivo tú mantienes el poder.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com