Miedo al abandono

La experiencia temprana de abandono genera ansiedad y miedo en los niños por sentirse Miedo al abandonoindefensos, ya comienzan a preocuparse por la amenaza de pérdida. Se sienten vulnerables psicológicamente y surge la ansiedad por la separación. Un bebé abandonado sería incapaz de sobrevivir sin cuidados. Es por eso que el miedo al abandono es casi parte de nuestra instinto de supervivencia.

Lo que realmente importa en la infancia es la capacidad de la madre de comprender y colmar los deseos narcisistas de su hijo. La capacidad de amarse a sí mismo se logra en el niño gracias a la constancia del amor maternal, su aprobación, su admiración por lo quién es y las cosas que hace.

Sin querer podemos hacer mucho daño cuando no se validan las emociones de miedos, necesidad de atención, ira, catalogándolos de meros caprichos en vez de emociones valederas. También se debe ser cuidadoso cuando no se festejan los logros del niño por temor a fomentar soberbia en él o cuando somos demasiado exigentes con los pequeños.

El temor al abandono puede verse reforzado por diversos sucesos como el divorcio, intervenciones quirúrgicas, pérdidas, abusos sexuales. De todas maneras, la inseguridad afectiva está más relacionada a un abandono percibido como tal, simbólico, que a un abandono real.

Este temor se enfatiza mucho en las relaciones de pareja, quienes sufren de situaciones de abandono en la vida adulta creen que la responsabilidad de este abandano cae sobre sus espaldas, como si siempre dependiera de ellos que los demás se marchen o no. Pensamiento que es una falacia ya que las decisiones de los demás son de los demás y no nuestras más allá de que podamos influir o no en una ruptura amorosa, no es cien por ciento nuestra responsabilidad, siempre hay otro ahí. El abandono hace mella en nuestra autoestima porque comenzamos a cuestionarnos cuánto valemos, qué es lo que hay de malo en nosotros, creemos que no somos suficientes.

Para superar el miedo al abandono tenemos que ser más realistas a la hora de evaluarnos. No tenemos que ganar el amor de todo el mundo, debemos aprender a ser quienes somos y no fingir o caer en situaciones que no nos agradan para complacer las expectativas de los demás. Si alguien no pide nuestra ayuda, no nos entrometamos en su vida a salvarlos. Si sentimos algo, seamos sinceros con la otra persona y no intentemos adivinar lo que pasa por la cabeza del otro.

No tenemos que pensar todo el tiempo en las necesidades del otro ni anticiparnos a sus deseos. Podemos ser felices más allá de estar en pareja o no, o más allá de si le caemos bien a todos o no. Concéntrate en disfrutar el tiempo a solas, que este espacio no sea algo amenazante, sino ameno y acogedor. Toma decisiones sin siempre tener miedo de cómo reaccionaran los otros, si una persona te ama de verdad te amará respetando tu esencia no deseando cambiarte. Aprende a decir que no y que te digan que no.

Los vínculos con los otros son herramientas sumamente enriquecedoras de nuestra vida, pero si no aprendemos a relacionarnos desde un sano egoísmo, entendido como el respeto hacia nosotros mismos y nuestras necesidades y tiempos, nos diluimos en la personalidad del otro y poco a poco vamos a desapareciendo. Que el miedo al abandono no sea tu cárcel, que el miedo a perder a alguien no te empuje a perderte a ti mismo.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Felicidad y bienestar

Felicidad y bienestar

Martin Seligman en su libro Flourish: A visionary new understanding of Happiness and Well Being habla de un nuevo enfoque de la Psicología Positiva. Nos dice que esta corriente va mucho más allá de la felicidad y el mejorar nuestra calidad de vida,  desea que nuestro bienestar florezca y para medir éste nos basamos en la prosperidad de la persona en todo sentido.

La prosperidad tiene cinco pilares entre los que encontramos:

  • Las emociones positivas
  • El compromiso (el flow)
  • Relaciones positivas
  • El significado de nuestra vida (nuestro propósito)
  • Logros (nuestra necesidad de lograr lo que nos proponemos)

Muchas cosas son más disfrutables y positivas en la presencia de los demás. Tener vínculos fuertes y positivos en nuestras vidas nos hace sentir más seguros y felices, lo que no quiere decir que desdeñemos nuestro tiempo a solas, sino que trabajemos activamente para cuidar a las personas que queremos y no nos engañemos creyendo que estamos solos cuando en realidad no lo estamos. Los vínculos con los demás conforman un componente vital de nuestro bienestar.

Estos elementos que he mencionado son los puntos fundamentales que contribuyen al bienestar, a una vida plena, donde podamos sentir conformes con quiénes somos, donde desde nuestra aceptación podemos ir más allá. ¿Qué es la buena vida? Nos pregunta Martín Seligman, pues la buena vida es placentera, comprometida, con significado, con logros y donde podemos sentirnos conectados con los demás, con nosotros mismos y con la vida en general. Vale la pena vivir desde el bienestar, así que manos a la obra y sigamos trabajando en nosotros para cada día fortalecernos y acercarnos más a eso que nos hace muy, pero muy bien.

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Baja tolerancia a la frustración

Baja tolerancia a la frustraciónLa frustración surge cuando no logramos nuestros deseos y se manifiesta mediante el enojo, la depresión, la tristeza o la ansiedad. Se relaciona con una percepción exagerada y abrumadora de la situación que vivimos y el auto convencimiento de que ese malestar es insostenible y no lo podemos tolerar. Creemos equivocadamente que nuestra vida siempre debe ser fácil y lo más placentera posible, creencia que choca inevitablemente contra la realidad. Esto hace que muchas veces abandonemos proyectos personales o ciertas situaciones porque no sabemos cómo manejarlas sin angustiarnos.

Lamentablemente el mundo no gira de acuerdo a nuestros caprichos (probablemente sería demasiado aburrido si así fuera) y cuando no podemos salirnos con la nuestra no es el fin del mundo, siempre hay otra actitud a escoger, otro camino a elegir en lugar de enojarnos o entristecernos. La satisfacción instantánea es un gran engaño, ya que suele ser demasiado efímera y muchas veces caemos en actitudes dañinas para nosotros mismos con tal de lograr una solución rápida a aquellas cosas que por sí mismas necesitan de tiempo para evolucionar. Por ejemplo, por más que fumemos lo que nos molesta sigue ahí, por más que hagamos dietas express los kilos regresan y las secuelas en nuestra salud quedan.

La baja tolerancia a la frustración tiene sus comienzos en nuestra infancia, todos de niños somos muy narcisistas y creemos merecer todo lo que deseamos, el niño quiere las cosas y las quiere ahora, no manejan bien el concepto del tiempo y tampoco tienen la habilidad todavía para pensar un poco más en los demás. Cuando no pueden tener lo que quieren lo consideran algo injusto y no saben cómo lidiar con ese sentimiento de impotencia. Si los padres ilusamente le brindan al niño todo lo que quiere le están arrebatando la posibilidad de comenzar a aprender a lidiar con esa molestia de que las cosas no siempre son a gusto de uno. Así es como vamos creciendo con esa sensación de que merecemos todo ahora, incapaces de soportar cuando las cosas no se dan exactamente como las planeamos, incapaces de esperar. Comenzamos a confundir lo que deseamos con lo que necesitamos.

Usualmente podemos asociar la baja tolerancia a la frustración con la impulsividad, ya que como la espera es una mala palabra se cae en conductas que permiten saciar la ansiedad de la situación lo antes posible.

¿Cómo podemos aprender a lidiar con la frustración?

Para tolerar mejor la frustración tendremos que cultivar nuestra paciencia y tolerancia ante aquella dificultad que no puede ser cambiada de inmediato. Aceptar la realidad nos permite a aceptar la vida tal cual como se nos presenta en el momento actual y nos ayuda a manejar aquellas situaciones que por ahora no pueden ser cambiadas.

Debemos aprender a ver las cosas desde otra perspectiva, desafiando esas creencias erróneas que nos llevan a no soportar nada poco placentero de nuestra realidad. ¿Cómo podrías ver la situación de otra manera? ¿Cómo la vería esa persona que tu admiras? Comienza a pensar en las soluciones y no en los problemas en sí, los problemas están ahí y no van a desaparecer, pregúntate ¿cómo puedo hacer para solucionar esto?

Cuando te sientas frustrado no corras a buscar la solución más rápida y dañina, piensa en cómo te sientes, respira hondo y no actúes. Por más incómodo que sea el malestar tienes la fuerza para soportarlo. Lo malo siempre pasa tarde o temprano, debemos ser pacientes con nuestra vida que está llena de tormentas y de paz, las cosas no siempre pueden salir a pedir de boca pero ninguna situación es para siempre.

Nuestra respiración está diseñada para centrarnos en nosotros mismos o algún otro objeto para poder calmarnos. Concentrarnos en la respiración es muy útil cuando nos sentimos sobrepasados por determinada situación, distraídos, preocupados.

Intenta sonreír a medias, utilizamos nuestra expresión facial para sonreír, esto hace que nuestros músculos se rejalen y tenemos más chances de aceptar algo internamente. Somos concientes de la situación que ocurre pero decidimos convocar a una experiencia diferente para poder tranquilizarnos y por ende sentirnos mejor y más en control de nosotros mismos.

Puedes probar con la aceptación radical. Aceptar las cosas como son de una manera íntegra, escaparnos del dolor solamente traerá peores consecuencias, debemos aprender a estar en paz con nuestra propia realidad. La aceptación es necesaria para el cambio, para poder reaccionar y por ende actuar. Existen ciertas cosas que no tienen solución, pero otras sí, el primer paso es saber diferenciar estas situaciones y aprender a estar en armonía con lo que sucede a nuestro alrededor. Solamente cuando somos concientes de nuestra realidad es cuando tenemos el poder de hacer algo al respecto.

El sufrimiento ocurre cuando somos incapaces de aceptar las situaciones dolorosas, cuando luchamos con todas nuestras fuerzas para erradicar el dolor de nuestro plano conciente. El sufrimiento es el dolor ADEMÁS de la no aceptación del mismo. En la lucha para huir del dolor nos quedamos atascados en negar la realidad y esto en realidad es lo que nos genera más sufrimiento y lo mantiene. Tú tienes la opción de aceptar en lugar de escapar.

Tu voluntad y tu deseo te permitirán continuar con la elección de elegir aceptar lo que ocurre en lugar de evitar a toda costa aquellas cosas que nos hacen daño, porque esa misma evitación es lo que termina haciendo que todo sea mucho peor de lo que tendría que ser.

La frustración es parte de la vida, es hora de comenzar a aceptar nuestra realidad para poder a partir de ahí tomar las decisiones sabias que nos conducirán a nuestro verdadero bienestar.

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Principios básicos para una vida más feliz

Un enfoque sencillo para acercarte cada día más a tu felicidad involucra que tengas enPrincipios básicos para una vida más feliz claro cuáles son las metas que has pensando para ti mismo. No hay que perder el tiempo pensando en todas esas cosas sobre las cuales carecemos de control, sino en todas aquellas situaciones donde sí puedes elegir y controlar. De esta manera, en vez de castigar tu autoestima la estás elevando y te sentirás una persona mucho más eficiente.

No desestimemos la importancia de una vida saludable en todos sus aspectos, ya han oído hasta el cansancio los beneficios de realizar ejercicio físico y comer lo más sano posible, sin embargo, como estas cosas cuestan esfuerzo de nuestra parte (y para algunas personas más que para otras) decidimos quedarnos como estamos. Pero esta elección pasiva de mantenernos en la misma situación nos conduce a un deterioro inevitable, la mala alimentación tiene el poder hasta de influenciar nuestro estado de ánimo, así que es hora de que prestemos más atención a los alimentos que ingerimos si queremos pasar los sesenta años y además sentirnos vitales y orgullosos de nosotros mismos. Aquí también podemos englobar el famoso asunto del stress, la vida es complicada por sí misma muchas veces, no decidas complicarla aún más gastando energía en asuntos que no tienen tanta relevancia como decidimos que la tengan.

Trabaja activamente en mejorar tu optimismo, peléate con esos pensamientos que ya no sirven o decide tratarte con el respeto y el cariño que te mereces. Deja de ser tu peor enemigo de una vez y para siempre, y no interesa si tardas mucho en lograrlo, todo el esfuerzo para convertirte en una mejor persona día a día tiene efectos en ti mucho más poderosos de los que crees.

No dejes jamás de lado tus vínculos, esas personas muy especiales que te rodean y están contigo contra viento y marea, aquellos que se preocupan por ti y te quieren de verdad. Jamás pienses que estás solo, siempre habrá alguien que daría todo por ti, solamente que a veces te empecinas en creer que no es así.

Descubre tus fortalezas y trabaja desde ellas, deja de concentrarte en lo que te falta, en tus debilidades, centra toda tu atención en aquellas cosas en las que sí sabes desenvolverte y te sientes cómodo.

Disfruta el momento, el día a día, el minuto a minuto, la vida es una sucesión de pequeños momentos y debemos aprovecharlos al máximo. Si decidimos ver a través de la perspectiva correcta, seremos capaces de disfrutar caminatas, el reflejo del sol jugando entre las hojas de los árboles, la compañía de nuestras mascotas, una taza de café. El estar concentrado en el aquí y ahora y prestar atención a todos los detalles de la situación hace que ésta sea más intensa.

Todos estos consejos deberías aplicarlos en tu rutina a partir de hoy, decidir que ya es hora de que comiences a vivir una vida mejor, con más disfrute y alegría. No tenemos por qué elegir una vida de tristeza, sin importar qué tan difícil haya sido todo, el pasado ya no va a volver, así que comienza a escribir tu presente y tu futuro desde una perspectiva más completa y liberadora.

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En el juego del amor…los adictos a la evitación

En el juego del amor...los adictos a la evitación

Pia Mellody en su libro La adicción al amor nos habla de una categoría de personas conocidas como los adictos a la evitación. Estos sujetos se caracterizan por evadirse a toda costa de la relación de pareja, especialmente de la intimidad tan necesaria. Lo que interesa es que ellos mantengan el control y lo hacen mediante una supremacía intelectual, económica o de fuerza física.

Evitan sufrir y creen que si se involucran demasiado con otra persona corren este riesgo. Adoran cumplir el rol de rescatar al otro, si son débiles, indefensos son perfectos para ser salvados y manipulados. Aunque tengamos en cuenta que si la otra persona se muestra demasiado enamorada y entregada, el adicto a la evitación perderá interés de inmediato y se irá alejando aún más hasta en muchos casos llegar a la ruptura de la pareja.

No le interesa compartir con el otro, no quiere ser molestado, prefiere encerrarse en sí mismo y dar muy pocos detalles de quién es en verdad. Para alejarse del otro hace uso de una amplia gama de técnicas, como escenas de ira o silencios eternos. Hay un alejamiento incluso de índole sexual. Suele suceder que estas personas buscan tener más relaciones por fuera de la pareja.

Lo que en realidad temen es la intimidad y la entrega sana hacia otra persona, porque creen tener la certeza de que los demás siempre terminarán aprovechándose de ellos. Creen que mientras más fuerte sea el vínculo con la otra persona, más sufrimiento padecerán. Lo que se esconde detrás de todo esto es un profundo miedo al abandono, prefieren abandonar antes de ser ellos los abandonados, prefieren controlar antes de que ellos sean los controlados, prefieren lastimar antes de que los lastimen a ellos.

Los adictos a la evitación surgen porque uno de los padres lo ha utilizado para compensar su propia falta de amor. Usualmente es la madre quien no se siente amada por el padre y busca en su hijo toda esa contención y cuidados que no pudo hallar en su propia pareja, de esta manera absorben la vida del pequeño, lo controlan y utilizan para sentirse mejores a nivel emocional. Los niños terminan exhaustos y se sienten abandonados, ya que los mantienen tan ocupados cuidando a quienes en realidad deberían cuidarlo a él, que para ellos no queda más nada. Al ser mayores huyen de la intimidad temiendo de nuevo repetir este modelo, también atrapados en el dilema de que no desean estar solos ni ser abandonados nuevamente. Se evitará la intensidad emocional dentro de la relación y huirán hacia otras actividades o incluso adicciones.

De todas maneras, el adicto a la evitación no huye del todo, su contrapartida, el adicto al amor, lo hace sentirse protegido y deseado. De alguna manera necesita sentirse conectado al otro, siempre bajo la más alta restricción y cuidado.

El ciclo emocional del adicto a la evitación podría resumirse de la siguiente manera: Primero se siente atraído tanto por la necesidad como por la aparente vulnerabilidad del adicto al amor, se conecta con este mediante la seducción, la admiración que el otro le profesa lo embriaga. Luego de esta fase, rápidamente comenzará a sentirse controlado por la necesidad del otro, por lo tanto se irá alejando de la relación llenándose de actividades, preocupaciones o incluso otras adicciones. Finalmente, cuando la amenaza de ser abandonado comienza a cernirse sobre esta persona, se llena de culpa y regresa a la relación, si está se ha deteriorado demasiado no dudará en buscar una nueva pareja.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento es psicológico, para ayudar a la persona primero debe conocer la modalidad en la que actúa y cuáles son las causas de lo que le sucede. Es altamente probable que desconozcan por entero qué significa estar en una relación amorosa saludable, por eso es importante hacerles ver lo autodestructivo de sus patrones de comportamiento e informarles de que existen otras maneras de relacionarse.

Por un tiempo será necesario distanciarse un poco de la relación que se tiene. Se deben dejar ir esas situaciones de enfrentamiento, de intensidad, las críticas. Mediante la amabilidad y el respeto cada uno puede seguir tranquilamente su propio proceso interno. Se debe evitar discutir por temas ásperos.

Se tiene que observar a la pareja e intentar entender su propia adicción, ver cómo se puede conectar con la otra persona, cómo recuperar la pasión, cómo evitar la ironía y los ataques de enojo intensos.

Hay que trabajar especialmente en entender en qué consiste una relación amorosa saludable. En esta, los miembros de la pareja ven al otro de una manera realista, no amenazadora o idolatrada, hay honestidad. Se sabe que nadie es perfecto y no se espera que el otro lo sea, habrán discusiones pero que se pueden manejar de una manera carente de humillación. Cada uno es responsable de su propio crecimiento y maduración emocional, el otro no puede rescatarnos. Al enfrentarse ante un problema, hay que centrarse en las soluciones y en los acuerdos que se hagan los integrantes de la pareja, no en las quejas ni críticas. Se puede ser íntimo con el otro sin perder la individualidad, sin perder su propia esencia en el compañero.

Este trastorno también puede ser asociado con aquellas personas que le temen al compromiso, así que si reconoces en ti estos rasgos recuerda que existe otra manera de amar que te hará más libre, feliz y completo.

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Mejorando desde la aceptación

Mejorando desde la aceptaciónNuestra vida puede mejorar, de eso no hay duda. Pero el primer paso es aceptar dónde estamos, el aquí y ahora. Desde la absoluta aceptación de quiénes somos, desde el aprecio por los logros obtenidos y las bendiciones que ya nos rodean, es desde ahí donde puede comenzar el cambio. Es ver lo que somos ahora, apreciar lo que somos y tener la esperanza de que aún podemos ser mejores, sin despreciar lo que ya hemos crecido como seres humanos.

Primero es el deseo, el deseo de cambio, la esperanza de que podemos lograrlo sin lugar a dudas. Segundo, debemos actuar para dar forma a esos cambios que tanto anhelamos.

Aunque parezca trivial, el verdadero secreto de nuestro éxito en cualquier meta que nos propongamos, es el día a día, la rutina que vamos creando para nosotros mismos. Con cada pequeña acción que ejercemos con constancia vamos acercándonos hacia aquello que buscamos. Cada decisión, sin importar cuán pequeña sea, va sumando puntos tanto para crearnos como para destruirnos.

Si deseamos algo, tenemos que ser congruentes con nuestro deseo, no podemos adelgazar sin dieta ni ejercicio, no podemos mejorar económicamente si siempre queremos gastar más de lo que ganamos. En la vida debemos lidiar con dos tipos de dolor, el de la auto disciplina o el dolor del remordimiento por aquello que no pudimos lograr.

La auto disciplina implica sacrificio y también luchar contra nuestra necesidad de gratificación instantánea. Es un camino complicado, pero piensen en todo lo que pueden ganar mañana con un poco de esfuerzo diario. Nuestra autoestima se ve fortalecida cuando  cumplimos nuestras promesas, cuando nos cuidamos y ponemos nuestras energías en determinadas metas.

Por supuesto que en el camino hacia nuestro éxito personal tendremos obstáculos y caídas, pero en lugar de ver estas situaciones como fracasos, considéralas como simplemente parte del proceso de aprendizaje y crecimiento.

Es importante que vayamos midiendo nuestro progreso, sea cuál sea la meta que nos propongamos. Por ejemplo, si has decidido ahorrar más, puedes ver que tan bien lo has hecho este mes. Si has decidido estudiar más, puedes registrar cuántas horas le has dedicado al estudio o cuántos libros has leído. Siendo concientes de nuestros pasos podemos ir calibrando nuestro camino, ver en qué sí estamos pudiendo implementar cambios, qué es lo que ya estamos logrando.

El cambio va a ser una constante en tu vida, todo lo nuevo que aparece, las personas, las situaciones, van cambiando las piezas de tu tablero y debes ir ajustándote a las nuevas herramientas o las nuevas necesidades para llegar a lo que quieres.

A partir de hoy, te invito a pensar en cuáles son las cosas que deseas lograr, las áreas en las cuales deseas mejorar. La buena noticia de todo esto, es que la decisión está en tus manos. Si el mundo no te da oportunidades, tú crea tus propias oportunidades.

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Tratamiento para los ataques de pánico

Un ataque de pánico se caracteriza por ciertos síntomas entre los que encontramos: Tratamiento para los ataques de pánicopalpitaciones o taquicardia, transpiración intensa, sensación de respiración entrecortada, sofocos intensos, malestar en el pecho, náuseas, sentimiento de debilidad, vértigos, sensación de irrealidad, despersonalización, terror a volverse loco, miedo a morir, calambres, zumbidos en los oídos. Cuatro o más de estos síntomas se desarrollan abruptamente y alcanzan su punto más alto luego de diez minutos aproximadamente.

Luego de la primera crisis la persona vive con temor a que el ataque de pánico vuelva a repetirse y están atentos a todos los posibles desencadenantes. Esto hace que la persona llegue a limitarse tanto que comienza a perder control sobre su propia vida.

¿Cuál es el tratamiento?

En la terapia de exposición la persona está expuesta a las sensaciones físicas de pánico en un ambiente controlado y seguro, de esta manera se pueden aprender nuevas técnicas para lidiar con el temor. Puedes por ejemplo mover tu cabeza de un lado a otro, hiperventilar o retener tu respiración, así estarás sometiendo a tu cuerpo a síntomas similares a los del pánico. Con esta exposición a estas sensaciones corporales en particular comenzaras a experimentar menos temor ante ellas y por lo tanto podrás ejercer más control sobre el pánico.

La reestructuración cognitiva es un proceso que te invita a cambiar los pensamientos negativos que influyen en tu ansiedad por aquellos pensamientos más positivos y realistas. Primero debes identificar cuáles son tus pensamientos negativos, en los trastornos de ansiedad las situaciones siempre se perciben como mucho más amenazadoras de lo que en realidad son, debes preguntarte a ti mismo qué era lo que estabas pensando cuando comenzaste a sentirte ansioso. Hay que desafiar a los pensamientos negativos, debemos cuestionar la evidencia que nos brindan los pensamientos de temor, analizar aquellas creencias que no son útiles para ti, debes pensar cuáles son las posibilidades reales de que aquello a lo que le temes con tanto fervor pueda llegar a ocurrir de verdad. Reemplazar los pensamientos negativos con pensamientos más realistas involucra identificar las predicciones irracionales y distorsionadas que tus pensamientos ejercen sobre la realidad y luego reemplazarlas por aquellos pensamientos que son más ajustados a la realidad. Pueden crear tus propias frases para calmarte cuando sientes que estás cerca de una situación amenazante para ti.

También es muy importante que aprendas a reconocer cuándo estás ansioso y cuáles son las sensaciones corporales que eso implica. Debes procurar aprender técnicas de relajación como respirar muy despacio, decirte cosas tranquilizadoras, o incluso meditar. Y sobre todo, debes enfrentar a tus temores para vencerlos, ya sea en tu imaginación o en la vida real. Los miedos no son más que fantasías que nos vamos creando y terminan atentando en nuestra contra.

También puedes optar por la medicación. La medicación que se sugiere altera la forma en que los procesos químicos interactúan en el cerebro, pudiendo reducir o evitar los ataques de pánico y ansiedad.

Por tu cuenta puedes ir aprendiendo más sobre el tema de la ansiedad, es más fácil controlar aquello que conocemos. No te sientas solo y sobre todo no busques aislarte, siempre habrá alguien dispuesto a ayudarte, busca refugio en tus vínculos. No te olvides de que el ejercicio físico es un ansiolítico natural e intenta mantenerte alejado del exceso de cafeína o del uso indiscriminado del cigarrillo para calmarte. Puedes decidir reducir el stress de tu vida, a veces el asunto no pasa por tener real stress en nuestra rutina, sino por cómo interpretamos las cosas o por cómo dejamos que la realidad nos sobrepase.

Busca ayuda, los ataques de pánico tienen solución y puedes recuperar tu vida si estás dispuesto a intentarlo.

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Cuestionario: ¿Padeces del trastorno por atracón?

Cuestionario: ¿Padeces del trastorno por atracón?

 

Si quieres conocer qué es el trastorno en sí puedes leerlo pinchando aquí: trastorno por atracón, te comparto este cuestionario para que puedas descubrir o descartar este incómodo y difícil trastorno.

Escoge la opción correcta para ti, ten en cuenta el número de respuestas SI para interpretar los resultados.

1) ¿Continúas comiendo a pesar de estar lleno? *SI  *NO

2) ¿Sientes como si no pudieras parar de comer? *SI  *NO

3) ¿Comes cuando te sientes muy estresado, preocupado, deprimido? *SI  *NO

4) ¿La comida ocupa tus pensamientos, planeas demasiado tu comida o sientes caprichos intensos en cuanto a ciertos alimentos? *SI  *NO

5) ¿Comes una cantidad importante de comida en sólo una de tus comidas, ya sea en el almuerzo, la cena, la merienda?  *SI  *NO 

6) ¿A veces te sientes fuera de control con respecto a la comida, especialmente cuando esta te resulta demasiado deliciosa? *SI  *NO

7) ¿Te sientes culpable después de comer? *SI  *NO

8 ) Has intentado hacer dieta y siempre terminas saboteándote porque las ansías de comer te vencen? *SI  *NO

9) ¿Comes a escondidas, sientes vergüenza de comer en público? *SI  *NO

10) ¿Tienes comida guardada en tu casa por si tienes “una emergencia emocional” y necesitas de la misma para calmarte? *SI  *NO

11) ¿Te avergüenza la cantidad de comida que consumes? *SI  *NO

12) ¿Sufres de depresión? *SI  *NO

13) ¿Crees que la comida te calma, es como un sedante para tus emociones? *SI  *NO

14) ¿Comes más comida en tu casa después de una salida con amigos? *SI  *NO

15) ¿Tiendes a “picotear” comida a lo largo del día? *SI  *NO

16) ¿Comes demasiado sin luego vomitar? *SI  *NO 

 

 

RESULTADOS:

 

1-5 Respuestas SÍ

 

Tiendes a comer cuando te estás sintiendo mal por alguna situación, pero es probable que sea algo esporádico y no este trastorno en sí.

6-10 Respuestas SÍ

Tienes ciertos signos de alimentación emocional, utilizas la comida para lidiar con tus emociones en cierta medida. Debes monitorear con cuidado tus hábitos alimenticios. Puedes comenzar a escribir para canalizar tus emociones en lugar de comer o alejarte de ellas.

11-16 Respuestas SÍ

 

No puedes continuar de esta manera, tienes muchos signos de estar padeciendo el trastorno por atracón. Todo tiene solución y si buscas ayuda profesional puedes combatir esto de una vez y para siempre.

Te invitamos a una charla gratuita el jueves 23 de mayo a las 19:00 horas en Centro Psicología Positiva Uruguay para que conozcas La dieta de la Felicidad, un programa que te enseñará a tener una relación sana con la comida mediante el incremento de tu felicidad y herramientas para controlar la ansiedad.

 

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?

Cómo controlar los impulsos

Cómo controlar los impulsosA veces sentimos cómo una oleada de emociones se apoderá de nosotros antes de que podamos reaccionar o meditar, simplemente esas emociones son tan fuertes, embriagantes, detonantes, poderosas, intensas, que ejercen una fuerza sin mirecordia en nosotros. Y es así como actuamos mediante el enojo, los insultos, las venganzas, el daño hacia nosotros mismos, conductas dañinas y todo lo terrible que pueda imaginarse.

No es necesario padecer ninguna patología para no saber regular nuestras emociones, a veces son simplemente ciertas carencias o malos aprendizajes que se van sumando hasta convertirse en algo aparentemente más poderoso que nuestra propia voluntad.

El problema con reaccionar impulsivamente ante determinadas situaciones es que siempre terminamos metiéndonos en un problema peor, sin importar que tan perturbadora fue la situación que desencadenó esa reacción en nosotros, nuestro reaccionar es la gota que colma el vaso y terminamos arrepentidos, con vergüenza y sumamente culpables por lo descontrolado de nuestros actos.

Para evitar ser víctimas de nuestros impulsos tenemos que trabajar activamente en mantenerlos a raya, y es un trabajo que debemos perpetuar a lo largo de nuestra vida para poder volver a ser los dueños de nuestro propio destino.

Los impulsos que nos conducen a actuar de maneras negativas deben ser cuidadosamente observados y descritos. Al simplemente observar lo que aprendemos es a no juzgar, a no reaccionar y sobre todo a NO ACTUAR ante estos deseos. Estamos separando el impulso del objeto del impulso, entrenando nuestro cerebro para no ceder ante ellos. Reconocerlos y nada más es lo que se busca. Es posible tener un impulso y no sucumbir ante él. La clave radica sólo en observar, en ser concientes de lo que sentimos, pero no actuar en consecuencia.

Como si fuéramos espectadores de una película, alejarnos de nosotros mismos y vernos como si fuéramos el protagonista de una tragedia, ver qué sentimos, qué pensamos, cómo nos vemos movidos a actuar, y sin embargo, como si no se tratara de nuestra propia vida, mantenernos alejados de esa reacción de la cual seguramente nos arrepentiremos después.

La técnica conocida como el surf del impulso nos propone que tomemos una hoja en blanco y escribamos ese observar concientemente los impulsos. Debes alejarte de la situación actual y sin juzgar observa y describe los impulsos, tus pensamientos, sentimientos, sensaciones y las preocupaciones con respecto a la situación que te molesta. SOLO OBSERVA NO ACTUES.

Podemos tener miles de pensamientos pero eso no quiere decir que debamos actuar en consecuencia a todos ellos, podemos ser más fuerte que nuestras emociones, podemos aprender a ir más allá de lo que ellas nos dictan. Sé que es un trabajo árduo, pero vale la pena y mucho estar en control de ti mismo.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

¿De qué están hechos los sueños?

Hoy exploraremos el maravilloso mundo de los sueños y las diversas teorías que giran en ¿De qué están hechos los sueños?torno a ellos. Comencemos con nuestro querido Freud, quien consideraba que las emociones escondidas en lo recóndito de nuestro inconsciente encontraban la manera de escabullirse en nuestra conciencia mediante los sueños. En La interpretación de los sueños hace una distinción entre el contenido del sueño manifiesto, que hace referencia a lo más evidente del sueño como las personas o cosas que recordamos; y el contenido latente que incluye lo inconsciente, la simbología del sueño.

Freud consideraba que los sueños en realidad escondían nuestros deseos reprimidos, los cuales buscan ser satisfechos mientras dormimos y que incluso las pesadillas son también consideradas herramientas para cumplir con estos deseos ocultos que a veces son de índole masoquista. Los sueños se nos muestran distorsionados, nada es lo que parece gracias a nuestro mecanismo inconsciente de censura. Este mecanismo se pone en marcha ya que la persona busca mantener a raya su expresión de deseos, ya que en algún punto estos anhelos pueden ser desagradables, inmorales, terribles para el individuo.

Otros autores hablan de que el sueño en realidad actúa sobre nuestra memoria emocional activando los circuitos cerebrales asociados a la emoción. Las actividades cognitivas durante el sueño son caóticas y nuestro cerebro no está preparado para este desorden, por lo tanto intenta dar significado a todo lo que percibe. De esta manera, los sueños ocupan el lugar de una elaboración cognitiva cuyo fin es dar coherencia a los estímulos caóticos que generan las funciones fisiológicas.

Desde la teoría cognitivo conductual se considera que las funciones psicológicas del sueño cumplen el rol de ser un entrenamiento ante situaciones que nos causan miedo y por lo tanto evitamos. La interpretación onírica apuntaría en este caso a ayudarnos a enfrentarnos a la ansiedad y automatizar este proceso. En la interpretación del sueño o durante el transcurso del mismo, el sujeto debe enfrentarse a las situaciones peligrosas que se muestran en el contenido manifiesto.

Existen técnicas para recordar los sueños o al menos una parte significativa. Cuando uno recién se despierta debe permanecer en la cama con los ojos cerrados, sumamente concentrado, intentado pescar algún recuerdo que pueda haberse colado hasta nuestro estado de vigilia. Otra posibilidad es tener un cuaderno cerca y apuntar todo aquello que se recuerde de inmediato. Por último, ciertos afortunados con tan sólo empeñarse en recordar lo que sucedió pueden lograrlo.

Dentro del mundo de los sueños, también existe una clase particular que corresponde al sueño lúcido, quien sueña es conciente de que está soñando en ese momento, habilitando la capacidad de controlar deliberadamente tanto sus acciones como el contenido y desarrollo de sus sueños.

Quien sueña puede llegar a despertar dentro del mismo sueño y a pesar de esto continuar con el mismo siendo conciente de lo que está pasando. Esto puede suceder cuando se percibe una situación de pesadilla, al descubrir un contenido onírico  irracional, o por el reconocimiento espontáneo de que la experiencia es distinta del estado de vigilia.

En otras ocasiones sucede que el sueño lúcido pasa a convertirse en una continuación del estado de vigilia. La persona siente que ya está formando parte de un sueño y es conciente de que ha perdido o modificado sus sensaciones corporales. La pérdida temporal de conciencia se produce antes de la actividad onírica.

Yo agregaría que los sueños en realidad están conformados por varios elementos, recuerdos de nuestra vida, recuerdos que se gestaron durante el mismo día, a veces también deseos, interpretaciones propias sobre elementos y circunstancias que no siempre concuerdan con lo que plantea el Psicoanálisis. No podemos ser rígidos en algo tan peculiar como los sueños, donde el inconsciente da rienda suelta a su naturaleza enmarañada conduciéndonos hacia estas experiencias que despiertan en nosotros tanto fascinación como indignación, miedo y asombro.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com