Pautas para manejar conflictos

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Cuando mantenemos una relación cercana con otra persona así como nos es posible conocer aspectos suyos que nos agraden, también tenemos mayor oportunidad de encontrar otros que nos desagraden. Teniendo lugar desencuentros y hasta conflictos de intereses. ¿Pero qué tan cautelosos somos a la hora de emitir juicios e intentar establecer acuerdos? ¿Y cómo reaccionamos cuando nos realizan planteos que no nos simpatizan?

Si en verdad queremos dar lugar a un proceso de cambio con los demás, nuestras críticas deberán ser constructivas comprendiendo en primer lugar, respeto. El cual por supuesto, va más allá de expresarse con un lenguaje educado y evitar insinuaciones hirientes y sin contenido.

La crítica respetuosa significa asimismo, explicar claramente nuestro punto de vista, argumentar por qué pensamos lo que pensamos y sentimos lo que sentimos, invitando al otro a ponerse en nuestro lugar. De esta forma, es muy probable que la otra parte tenga la misma actitud para con nosotros, pudiendo así tener lugar una interacción constructiva que apunte al entendimiento y al pensar juntos. Siendo mucho más factible entonces, lograr mejores resultados y un relacionamiento más cooperativo.

Al enfrentar una situación en la que te sientes muy molesto por la actitud de otra persona, lo mejor que puedes hacer es calmarte antes de actuar. Controlar el enojo te permitirá disminuir significativamente las posibilidades de cometer errores y terminar diciendo o haciendo cosas con las que en realidad no te sientas identificado o no desees cultivar. Luego, antes de entablar diálogo, piensa bien qué es lo que quieres comunicar y qué objetivo deseas alcanzar con ello. Una vez tengas estos dos puntos en claro, estarás en condiciones de preguntarte acerca de la estrategia más conveniente para iniciar el diálogo y favorecer la receptividad del otro.

Si resulta que eres tú el blanco de críticas agresivas, fíjate si simplemente se trata de una agresión o si en realidad tu interlocutor está queriendo realizar sugerencias sólo que las plantea erróneamente. Si sucede este último, reformulen juntos su planteo de manera que quede claro lo que pretende y lo innecesario de transmitirlo agresivamente. En caso de que critique aspectos de ti que en realidad no le incumben, como tu personalidad, para disminuir la tensión y no hacer viable una discusión puedes por ejemplo, preguntarle en qué le afectan.

Resolviendo diferencias

Algunas tácticas que ayudan a resolver conflictos y son plausibles de adaptarse a distintos tipos de relaciones tales como laborales, amistosas, de pareja u otras son;

* Expresarse de forma no intimidatoria: permite alejarse del terreno de las amenazas.

* Comparar: según sus puntos de vista, ¿qué ha cambiado y desde cuándo?, ¿quiénes son los más afectados y cómo se procede entonces?

* Analizar la energía: en caso de tratarse de una discusión acalorada, donde ambas partes ponen mucha energía en hacer prevalecer lo que piensan, es conveniente preguntarse a qué se debe esa demostración emotiva tan notoria. A pesar de que quizás en un primer momento la respuesta a esta pregunta pueda parecerte obvia, si realmente indagan en este punto pueden encontrar cosas que no esperaban que surgieran.

* Recordar aspectos positivos: ante la dificultad de entendimiento es importante no olvidar las cosas que se tienen en común y que hacen elegir pasar tiempo juntos. En el caso de relaciones amistosas o amorosas, es necesario recordar lo que los unió, lo que se valora del otro. Si se trata de tu trabajo, piensa en las cosas que te agradan del mismo y qué podrías hacer para extender esa sensación de satisfacción a otras tareas. Esto ayudará a salir de los aspectos negativos y a encaminarse  hacia soluciones constructivas.

* Contemplar diferentes soluciones: planteando ambas partes posibles alternativas para salir del conflicto y considerando lo más detalladamente posible qué consecuencias habrían y cómo creen que sería su relacionamiento si efectivamente se produjeran esas modificaciones. Luego amplíen el contexto, e imaginen qué repercusiones tendrían esos cambios en quienes forman parte de su entorno y cómo se sentirían con eso, ya que todas nuestras interacciones están interconectadas. Si se realizó el paso anterior, es considerablemente más probable que las propuestas de solución sean más positivas y reemplacen argumentos trillados.

A fin de que se produzca un acuerdo, es necesario que ambas partes estén dispuestas a avanzar. Los objetivos del acuerdo en muchos casos, promueven una transformación de la relación.

Consejos para estudiar mejor

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Existen numerosas técnicas de estudio cuyo fin es optimizar el rendimiento y el aprendizaje. Quizás hayas tenido oportunidad de conocer algunas de ellas, ¿pero qué pasa con lo que sentimos y pensamos a la hora de estudiar? Tal como lo hemos mencionado en más de una ocasión, nuestra manera de proceder en una situación está estrechamente vinculada a las ideas que tenemos acerca de la misma.

Los pensamientos guardan una relación directa con las emociones y acciones, y el caso del estudio no es la excepción. Hoy nos detendremos en algunos puntos específicos que hacen a las condiciones psico – físicas básicas para estudiar, y que sin embargo en la práctica no es extraño que se descuiden.

* Motivación: es esencial para un buen desempeño, recordemos en primer lugar en qué consiste. Las personas se movilizan procurando lograr lo que desean o bien intentando evitar lo que les desagrada o atemoriza. Entonces, todos podemos ser motivados considerando estos dos polos, mediante incentivos positivos tales como reconocimientos, premios u otros, o empleando incentivos negativos como por ejemplo castigos ya sean reales o temidos.

La motivación como proceso, también puede ser contemplada como la búsqueda de niveles de equilibrio cada vez más complejos. Eso se debe, a que cuando se logra alcanzar un objetivo suelen plantearse a partir de ahí nuevas metas que acostumbran a aumentar en complejidad, lo que por supuesto conlleva nuevas responsabilidades. Simplemente, no soportamos llevar una vida sin propósitos por lo que procuramos realizar tareas significativas tanto para nosotros como para los demás.

El tipo de motivación más conveniente a cultivar aquí, no es aquella por la que estudiar tiene el incentivo de eludir malas notas y complicaciones, sino la motivación positiva donde además de aprobar cursos se busca especialmente un mayor y mejor conocimiento habiendo un disfrute en esa búsqueda. En este caso, la receptividad y comprensión de lo que se está aprendiendo aumentan notoriamente. Tal disposición, tiene un efecto digamos contagioso, ya que tiende a hacer que las respuestas e interacción en general con docentes y compañeros sean más cooperativas.

* La habitación: es una parte elemental de las condiciones ambientales que nos afectan y que por tanto no debería dejar de atenderse bien. Es necesario que esté bien aseada, ventilada, con temperatura moderada y sin ruidos. El escritorio debe tener espacio suficiente como para apoyar los brazos y útiles con comodidad, evitando objetos que puedan distraer como revistas o el teléfono móvil. Si la luz es natural mejor, de lo contrario debe ser blanca y proceder del lado contrario de la mano con la que se escribe. La silla debe ser dura y tener respaldo, si resulta incómoda o demasiado confortable será un factor que disminuirá el rendimiento, reduciendo también el tiempo de aprendizaje.

* Estudio en bloques: es una táctica muy útil a la hora de minimizar distracciones y optimizar nuestra administración del tiempo. Consiste simplemente en dividir el tiempo en que sólo estudiamos en bloques de por ejemplo, 30 minutos con una pausa de 10 minutos entre cada uno. Es importante efectivamente realizar esa pausa, ya que de lo contrario nuestra mente se la tomará de todas formas pero sin que podamos controlarlo, lo que dificultará volver a concentrase luego.

Al emplear esta estrategia, nos predisponemos a dejar cualquier posible distracción que pueda surgir para los minutos de descanso, siendo así como se produce el reforzamiento para estudiar. Es más, los conductas reforzadoras serán justamente aquellas con las que más disfrutamos distraernos, quizás escuchar música u otras, ¿cómo?, programándolas para el descanso. No obstante, ten en cuenta que no deberán exceder los 10 minutos de pausa.

* Sobre el tema: es importante, en especial cuando recién comienzas a conocer un tema, que observes cómo te sientes respecto al mismo cuando lo estudias a solas, de modo que un genuino interés de tu parte no quede por ejemplo, opacado por una mala relación con un profesor o por alguna otra circunstancia relativa al contexto académico.

Procurar un balance entre la seguridad e inseguridad o hasta quizás ansiedad, que pueda despertarnos un tema o materia, permite estar en condiciones de evaluarlo y abordarlo de forma más eficaz.

Importante vs. Urgente: estableciendo prioridades

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A fin de sentir que estamos encaminados hacia esos objetivos que queremos lograr, es importante que lo que nos resulta urgente no termine desplazando aquellas cosas que consideramos verdaderamente importantes. 

¿Pero cómo lograrlo cuando parece que las urgencias no nos dejan otra alternativa más que atenderlas? Esas situaciones que tanto nos atrapan, además de provocaros muchas veces estrés, por lo general forman parte de nuestra vida cotidiana. Al resultarnos como una especie de pulpo que no nos deja escapar, terminamos por no focalizar nuestra energía en áreas trascendentes para nosotros como la familia, el crecimiento personal y profesional, la salud, entre otras.  

¿En qué se diferencian?

Las cosas urgentes suelen hacerse notar de inmediato e incluso puede resultarnos molesto no atenderlas en el momento. No obstante, es interesante notar que muchas veces lo que satisfacen no son nuestros propios deseos, sino los de los otros y en varias ocasiones, en el fondo no son trascendentes. Son una suerte de estímulo ante el cual, simplemente emitimos una respuesta.

Mientras que lo importante, implica por lo general progreso a nivel personal. Se relaciona con nuestros valores, con nuestras metas y con la construcción que queremos hacer de nosotros mismos. Por tanto, amerita una reflexión profunda acerca de lo que queremos alcanzar, los motivos y los medios para hacerlo.

Sugerencias para que las urgencias no se conviertan en obstáculos

* Teniendo en cuenta que deberemos actuar para que nuestras metas se concreten, marcar plazos para dichas acciones resulta muy útil a la hora de establecer un orden. Ya sea que te propongas pequeños plazos diarios, semanales, quincenales y/o mensuales.

* Pregúntate, de todas las cosas que te importan, ¿cuál es aquella que más te importa o que te gustaría concretar primero? Y de ésto que acabas de identificar, ¿hay alguna parte que te interese más? ¿Qué acciones estás tomando entonces al respecto?

Por ejemplo, supongamos que deseas realizar más ejercicio y para ello luego de tu horario laboral, te has propuesto realizar por lo menos una caminata diaria de una hora. Si al cabo de digamos, un mes, te parece que no ha servido de nada, sería pertinente que te respondieras con honestidad, ¿la has estado cumpliendo regularmente luego de los primeros días?, ¿o resulta que varias veces la suspendiste para atender demandas de los otros? Si es así, fíjate atentamente cuántas de esas exigencias en verdad no podían esperar una hora o realmente requerían de tu participación.

* Redactar una lista de actividades significativas que desees realizar y estén vinculadas a tus objetivos, tal como lo hemos mencionado en otros artículos, es de mucha ayuda. En especial si la mantienes cerca y la revisas a menudo, incluso si tus prioridades cambian, tendrás entonces la oportunidad de reflexionar acerca de esos procesos de cambio. Procura que tu lista no sea demasiado extensa, de manera de asegurarte de que realmente contenga tus objetivos más relevantes de acuerdo al tiempo con que dispones para alcanzarlos.

No olvides que realmente puedes decidir acerca de la forma en que quieres administrar tus jornadas. Para ello, te recomiendo leer mi artículo Venciendo la postergación.

 

Consejos para la entrevista laboral 2ª Parte

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Segunda parte de la entrevista que le realicé al Lic. Pablo Brandi, especializado en Psicología Laboral.

* Poniéndonos del lado del entrevistado, en primer lugar, además del interés que demuestre por teléfono, tiene su importancia la puntualidad y la vestimenta, ¿verdad? Me figuro que también te fijarás en la postura corporal, por ejemplo si se sienta encorvado.

Si, puntualidad y presencia son muy importantes. Se comienza a evaluar desde el saludo de bienvenida hasta la despedida. Hay quienes se sientan encorvados, o que apoya el torso sobre la mesa o se pone a mirar para afuera, o no te mira en toda la entrevista. Esas son todas cosas que no deberían pasar en una entrevista de trabajo.

* ¿Qué te parecería alguien que sólo se limitara a contestar tus preguntas?

Depende mucho del cargo, pero me parece bien. Por ejemplo, si tenemos un empleo de vendedor corporativo, que sólo se limite a contestar lo que se le pregunta a secas dudaría si es el indicado para el cargo.

* ¿Pero si se tratara de un puesto donde básicamente sólo se precisara que acate órdenes?

Si, ahí está bien. Es más, para ese tipo de cargos es lo que se busca.

* ¿Consideras necesaria la planificación de la entrevista?

Bueno, en realidad no me parece conveniente planificar mucho las respuestas. Si bien, el hecho de tener muchas entrevistas te hace adquirir práctica y quizá sepas lo que te van a preguntar, no siempre es lo mejor porque todos los entrevistadores y no me refiero sólo a los psicólogos,  son personas distintas a quienes les interesan cosas diferentes y el tener planificado de antemano las respuestas puede ser complicado cuando te cambian las preguntas.

Aunque se gane en seguridad previamente y al momento de entrar a la entrevista, el mostrarse inseguro no favorece en nada, porque siempre se busca eficacia, autonomía, organización, alguien ordenado, metódico y responsable. Si el candidato se presenta como inseguro puede hacer dudar al entrevistador, y si posteriormente se entrevista a otra persona que demuestra más seguridad, esa corre con ventaja.

* ¿Qué pensarías de alguien que intente mostrarse como la solución a los problemas del puesto al que aspira?

Depende de cómo lo haga y hay que ver si su formación y experiencia dan cuenta de ello. Es decir, se suelen pedir ejemplos concretos, se pueden plantear situaciones problemáticas que puede tener el cargo en cuestión y ahí ver si la persona realmente tiene las competencias para llegar a buenas soluciones o no.

* Otro punto necesario de abordar es el tema de los tests proyectivos. Muchas veces a las personas les preocupa que se los vayan a aplicar e intentan de alguna manera prepararlos buscando información. En aquellos donde se les pide que dibujen, es común que crean que se va a evaluar sus habilidades para el dibujo.

Si claro, no es lo que se evalúa, salvo que sea algún empleo de ilustrador o similar. Las técnicas proyectivas son exclusividad de los psicólogos y es una técnica más. A mi gusto la mejor sigue siendo la entrevista. Cuando algo no te cierra en la entrevista los gráficos ayudan mucho en ese sentido.

Hay todo un tema en cuanto a definir en qué momento se deben aplicar las técnicas, si antes o después de la entrevista y nuevamente todo depende de la persona, muchas veces sirve antes y otra después y también se evalúan cosas distintas dependiendo del perfil que se busque.

* No tiene sentido que la persona se ponga nerviosa a causa de los posibles tests que puedan aplicarle. Tampoco es necesario que se ponga a buscar información sobre los mismos, ni que intente llevarlo hecho mentalmente.

Exacto, además el uso de estas técnicas para el ámbito laboral, no es igual que para la clínica. Un test como el Rorschach por ejemplo, da muchísimos elementos que para lo laboral es demasiado, claro que ésto es una opinión muy personal.

Muchas veces como psicólogo te das cuenta cuándo una persona viene con un test predefinido. Es muy usual en el caso de los gráficos, notar cuándo vienen con ciertas ideas acerca de partes del dibujo y de cómo concretarlo y presentarlo. Lo mejor es ser uno mismo y responder a las consignas lo mas sincero posible.

Me parece que los postulantes que pasan por un proceso de selección y no quedan, si todo el proceso es realizado con profesionalismo, por más que cueste, tienen que pensar que en ese caso, o no eran los indicados para desempeñarse en el cargo, o fue otra persona quien reunió mejor los requisitos necesarios. Lo que no significa que no vayan a encontrar un lugar conveniente en el mercado laboral. Además de tener la oportunidad de tomar ese proceso de evaluación como un aprendizaje, donde pueden observar su propio desempeño, dado que siempre hay cosas para mejorar. Incluso el postulante puede pedir una devolución al psicólogo de lo que fue su evaluación.

Imagínate forzar las técnicas y ser otra persona diferente a la que eres en una entrevista, y error del psicólogo que no se da cuenta de ello por los motivos que sea, entonces vas a tener que seguir siendo otra persona 8 horas al día en el lugar de trabajo. Eso en la práctica es completamente inviable.

* También imagino que evaluarás qué tanto podría afectarle un determinado trabajo al postulante.

Si claro, por ello lo ideal es que el psicólogo vaya a la Organización, la conozca, conozca asimismo a quienes van a ser supervisores directos, ver el clima laboral también y obviamente entrar a fondo en lo que serán tareas y responsabilidades.

* Al momento de la despedida, supongo que suele generarte una mejor impresión quien se despide agradeciéndote tu tiempo, ¿no? ¿Te parecería demasiado ansioso alguien que te preguntara en cuánto tiempo aproximadamente tiene que esperar respuesta de tu parte?

Para nada, el postulante ha dedicado tiempo de su vida para asistir a las diferentes etapas del proceso de selección, ha sido evaluado, se le hizo una propuesta de trabajo que le interesa, tiene todo el derecho de preguntar por los tiempos y por aquellas dudas que le puedan surgir con total honestidad. Por otra parte, la amabilidad en todo el proceso debería de existir de ambas partes dado que, el proceso de evaluación, es un trabajo que se realiza en conjunto entre psicólogo y postulante.

Muchas gracias Pablo por tu colaboración, ha sido muy interesante tu pasaje por nuestro blog. Como siempre, invitamos a nuestros lectores a dejar sus opiniones, sugerencias o preguntas si así lo desean. Y a quienes estén especialmente interesados en lecturas acerca del área laboral, no sólo quiero contarles que pronto subiremos más artículos sobre la misma, sino también recordarles uno ya escrito por Mariana y disponible en nuestro archivo, Cómo lidiar con un trabajo que odias.

Consejos para la entrevista laboral 1ª Parte

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Llega puntual, siéntate derecho, habla con tu interlocutor, quizás éstos sean algunos de los tantos consejos que recibes cada vez que vas a una entrevista laboral. Aunque muchos de ellos puedan ser útiles, si realmente quieres sacarle el mejor partido a tus experiencias anteriores donde no has sido seleccionado y estar mucho mejor preparado para la próxima vez, es preciso no sólo tener en mente ciertos puntos acerca de cómo proceder en dirección a conseguir ese empleo que deseas, sino también, conocer mejor en qué consiste el trabajo de nuestro entrevistador, quien muchas veces es un psicólogo.

Por eso, decidí ir en busca de la opinión especializada del Lic. Pablo Brandi.

* ¿Cuál es tu formación en Psicología Laboral?

Bueno, en primer lugar al cursar el último ciclo de la Licenciatura en Psicología en la Universidad de la República, decidí orientarme hacia el área laboral habiendo realizado la materia de Psicología del Trabajo y sus Organizaciones, la misma cuenta con una parte teórica y una intervención en una Organización.

Posteriormente en un instituto terciario me gradué como Técnico en RRHH. He asistido a  jornadas, congresos, seminarios de Psicología Laboral y en la actualidad estoy cursando la carrera de Técnico Asesor en Relaciones Laborales. A lo que se suma la formación particular por los diferentes trabajos que he tenido, con el fin de profundizar, aplicar, diseñar y plantear propuestas a supervisores y dirección de las distintas Organizaciones de las que formo y formé parte.

* Podemos agregar también, que en la actualidad tus servicios han sido requeridos en un organismo público uruguayo y anteriormente en una empresa multinacional, entre otros. Vamos a contarles brevemente a los lectores qué hace un psicólogo en RRHH

Bien, un psicólogo en Recursos Humanos trabaja con las personas directa o indirectamente. Se desempeña en lo que tiene que ver con el reclutamiento y selección del nuevo empleado, participa en la inducción del mismo a la Organización, realiza en conjunto con supervisores evaluaciones de desempeño, de clima laboral, planes de capacitación, establece políticas a corto, mediano y largo plazo.

También participa en temas de desarrollo y cambio organizacional (siempre pensando en las personas) y luego temáticas que puedan surgir en lo cotidiano o muchas veces en lo estructural de la Organización, como ser motivación, negociación, resolución de conflictos, trabajo en conjunto con sindicatos, etc. Cada tema que mencioné se subdivide en otros tantos y todo depende del tipo de Organización, su historia, cultura, valores, misión, visión, estrategias, etc.

* Cuéntanos un poco sobre los pasos previos a solicitar personal

Tiene que existir en primer lugar una vacante o la necesidad de crear algún cargo nuevo en la Organización. Luego se crea la descripción del cargo y el perfil del postulante, que está relacionado tanto con características personales como con la formación y experiencia laboral específica, para desempeñarse de forma acorde en el cargo en cuestión.

* ¿Algo así como el postulante ideal?

Claro, ahí también depende mucho de la Organización, del tipo que sea, de su cultura, estrategias en el mercado, también con la clase de supervisión que va a tener esta persona y el ambiente laboral.

Pero en concreto tiene que ver con eso, con características personales, competencias que se le llaman actualmente, aptitudes sumado a su formación y experiencia. Es como un combo que tiene que tener la persona para pensar en que sea El postulante a desempeñarse en el cargo.

* Más allá de las particularidades específicas de cada Organización y del caso, ¿te manejas con ciertas pautas relativamente generales?

Pautas hay pero también hay mucho de artesanal en ese trabajo. No obstante, es de destacar que si ya existe el cargo y se tiene experiencia en ello, sería solo buscar un perfil similar al que ya existía.

* ¿Cómo sería eso de lo artesanal?

Lo artesanal tiene que ver con que si bien existen pautas, como tú le llamaste, estamos hablando de que, en caso de ser un nuevo cargo, hay mucho para crear y mucho para conocer de la Organización, líneas jerárquicas, compañeros de trabajo, tareas y responsabilidades. Hay que poner mucho en palabras de lo que se vive diariamente en un trabajo como para hacer un buen reclutamiento y a posteriori una buena selección. Muchas veces no solo hay que crear el cargo sino también a la persona que lo vaya a ocupar y ahí está lo artesanal del asunto.

* Ahora poniéndonos del lado de quien busca empleo, en especial en la actualidad con esta situación de crisis mundial y tratando de pensarlo desde ciertos ejemplos concretos. Al momento de redactar el currículo, supongamos que se trata de una persona joven con poca experiencia, ¿te parecería por ejemplo, necesario que especifique en detalle absolutamente todas las instituciones en las que estudió (incluyendo primaria, secundaria, etc.) y fechas en las que lo hizo o preferirías un CV de más o menos una página o página y media con los datos más relevantes?

Te lo pregunto porque imagino que tendrás que ver muchos CVs juntos, ¿preferirías aquellos que sin suprimir nada importante estuviesen más esquemáticos?

No, yo creo que en un CV tiene que aparecer todo lo que ha hecho la persona y en dónde. El CV es la carta de presentación de la persona, es lo que llega y debe ser un reflejo de lo que la persona es y ha hecho. Se abren muchos currículos por día y por cargo.  El CV y enganchando con lo anterior, debe ser pertinente para el cargo.

En un aviso donde se pide formación X y experiencia X y yo no tengo nada de eso pero sí estoy buscando trabajo y mando por las dudas, bueno hay millones de esos casos y la verdad es que no es buena estrategia.

Lo que si es bueno es tener más de un CV, sobre todo para personas que han hecho de todo un poco en cuanto a formación y experiencia laboral.

Si hay una publicación que pide una persona para atención al cliente y yo tengo mucha experiencia en ello pero también hice un curso de jardinería, bueno, no sé si pondría esto último, o si lo pongo que no sea lo que mas se destaque del CV.

Otro ejemplo podría ser, si hay un llamado para… digamos, Diseño Gráfico, y la persona manda un CV recargado de datos sobre sus estudios de Psicología, donde menciona seminarios, congresos, jornadas, cursos, etc. y casi al final aparece lo que hizo en Diseño Gráfico. Entonces, yo como reclutador pienso; “bueno listo, esta persona está orientada a la Psicología, debe poner ahí todos sus esfuerzos y expectativas”.

El CV tiene que ser específico para el cargo. Sé que quizá puede ser un poco molesto adecuarlo para un puesto y luego para otro, pero es lo mejor, estratégicamente es lo que da mejores resultados.

* ¿Y qué pasa si se trata de alguien que mencionando todos los datos correspondientes al empleo al que se postula, desea hacer alguna breve mención al final, de otro estudio que aunque sea diferente siente que enriquece lo anterior?

Mira, para mi lo ideal, si alguien quiere mencionar todo lo que hizo en su vida es poner: sus datos personales, formación específica para el cargo, experiencia laboral específica para el cargo junto con las referencias laborales y luego incluir formación y experiencia generales.

* Ahora imaginemos que ya tienes algunos currículos apartados de algunas personas que te gustaría entrevistar. ¿Qué datos suele ofrecerte el primer contacto telefónico?

En la llamada por teléfono ofreciendo el cargo se obtienen datos en cuanto al interés en la propuesta, por ejemplo se ve si realiza muchos cuestionamientos, si plantea dudas, si menciona algo en relación a la Organización. Te das cuenta al instante si a la persona le interesa el cargo.

Hay ocasiones, en las que los postulantes mandan el CV porque tuvieron un mal día en su presente empleo y cuando los llamas te hacen mil preguntas y plantean un montón de inconvenientes para asistir a la entrevista. Son los casos menos frecuentes, pero existen.

También hay gente que te dice que sí y luego no asiste a la entrevista, o que llegan tarde a la cita y vestidos descuidadamente. Entonces esos son todos datos que hablan del interés y de cómo es la persona, o de cuánta importancia le está dando al trabajo o a cambiar de empleo.

No te pierdas en breve la segunda parte de la entrevista al Lic. Pablo Brandi. Mientras tanto, te invitamos a formular preguntas.

Adicción al trabajo: cómo detectarla y qué hacer

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En el mundo globalizado actual, no es nada extraño ver de cerca personas que trabajan muchas horas con quizás más de un empleo, teniendo que “correr” para cumplir con plazos. Puede que tú mismo te consideres una de ellas. Tampoco es inusual encontrar quienes le otorguen a su vida profesional una gran dedicación que va creciendo cada vez más hasta ser evidente que es excesiva. Posiblemente hayas escuchado el tan sonado término workaholic o adicto al trabajo en relación a esa temática. ¿Pero de qué se trata?

El trabajo es una actividad que requiere cierta dedicación para lograr resultados favorables, a cambio de lo que se perciben ingresos económicos o al menos otro tipo de ganancia, acompañada de prestigio y reconocimiento social tanto en el ambiente laboral como fuera de él. Si bien las tareas que se realizan al trabajar quizás no sean placenteras por sí mismas, sí pueden serlo sus consecuencias. El poder y los logros que se alcanzan son los aspectos más adictivos.

Una característica distintiva de la adicción al trabajo, es no tener un objeto específico que gratifique inmediatamente. Es el placer indirecto el que puede volverse adictivo.

El sujeto puede percatarse de que su dedicación es desmedida, sin por eso reconocer que se trata de una enfermedad. Suele experimentar sentimientos de profunda soledad, irritabilidad y angustia al alejarse por alguna circunstancia de sus deberes laborales. Esto ocurre por ejemplo, durante los fines de semana donde el tiempo libre le resulta interminable.

Piensa prácticamente todo el tiempo en su trabajo. Su gran miedo a  fallar como profesional suele generarle pesadillas. Pone todo de sí para optimizar su desempeño y encontrar soluciones a los problemas de la empresa, ya sean éstos reales o imaginarios. Son muy comunes las fantasías acerca de cómo interactuar con sus colegas pero especialmente con sus jefes. Al preguntarle su opinión en el trabajo, acostumbra a darla con un entusiasmo exagerado.

Parece un experto en encontrar excusas para no disminuir ni mucho menos detener, su actividad laboral explicando por ejemplo, lo imprescindible que es su presencia en su puesto o que teme ser despedido, entre otras.

La persona que tiene esta adicción, siente una necesidad incontenible de dedicar todo su tiempo al trabajo convirtiéndolo en el centro de su vida, reduciendo considerablemente o incluso suprimiendo otras áreas como la personal o familiar.

La familia es el la primera en notar y sentir las consecuencias de la adicción. Es muy común que la salud mental de los hijos y/o de la pareja se vea afectada, a causa de tener que lidiar con las crisis de cólera y el tan frecuente mal humor del adicto. Su relación con el núcleo familiar se va tornando cada vez más autoritaria, tratándolos de modo similar a sus subordinados en la empresa. En ella el relacionamiento cordial con los jefes tarda más en verse afectado.

Empero, no puede escapar del estrés por lo que el rendimiento profesional desciende, lo que también provoca que la actitud hacia él por parte de colegas y jefes cambie.

En el ambiente social se destaca su falta de control siendo probablemente uno de los factores, el muy elevado consumo de sustancias como el café, tranquilizantes, alcohol pudiendo llegar a la cocaína. Todas consumidas con la intención de dominar el desgaste físico y emocional. Lo que por su parte, puede desembocar en trastorno psicosomático, depresión, alcoholismo o toxicomanía.

El psiquiatra estadounidense Dr. Rohrlich en su descripción de perfiles característicos de las personas adictas al trabajo, destaca cinco como los más habituales:

*el sumamente ambicioso acostumbrado a luchar con muy pocos límites para promoverse e imponer sus ideas.

*el competitivo que necesita sentirse por encima de los compañeros.

* el inseguro, busca la aprobación de los jefes para incrementar su autoestima.

*el que se culpa, quien con una actitud masoquista necesita de la sobrecarga de trabajo como un refuerzo negativo para revivir viejos castigos.

* el aislado, quien no cuenta con lazos amistosos y familiares sólidos, encuentra en el ambiente profesional la interacción en una comunidad que tanto desea.

Más allá de que el adicto no suela presentarse en la consulta psicológica por iniciativa propia, y aunque el proceso no sea instantáneo ni sencillo, salir de la adicción al trabajo por supuesto que es posible. Antes de que tengan lugar los cambios en el comportamiento y por supuesto en su vínculo con el trabajo, es necesario analizar las raíces de esa adicción en el individuo. Uno de los aspectos sobre los que es usual que se trabaje en la terapia, es el miedo a las relaciones afectivas. Muchos de los puntos que se abordan son los mismos que en el tratamiento de otras adicciones, tales como reconectarse con sus sentimientos, o reconocer que su conducta tiene consecuencias no sólo para él mismo sino también para sus seres queridos y su entorno.

Probables medidas a tomar como la reducción progresiva de las horas laborales, la nueva diagramación del tiempo o la realización de diferentes actividades, requerirán del apoyo y participación del núcleo familiar.

Asimismo, será necesario atender otro tipo de adicciones relacionadas como el alcoholismo u otras mencionadas anteriormente, en caso de que tengan lugar.

No obstante, el primer paso como siempre, es reconocer que se tiene un problema y que se necesita trabajar con un profesional para resolverlo.