La palabra coraje proviene de cor (corazón en latín), significa «echar el corazón por delante», tener valor. El coraje se convierte en una de las fortalezas que el doctor Seligman propone y dentro de él podemos encontrar virtudes como la perseverancia, la pasión por las cosas, la honestidad. Se convierte en una de las herramientas indispensables para tomar las riendas de nuestra vida, ya que el coraje nos brinda la posibilidad de expresar lo que realmente queremos, nos permite ser fieles a nosotros mismos, vivir de acuerdo a nuestras reglas y deseos y no a lo que los demás esperan de nosotros. Vivir con coraje es animarse a experimentar,a jugar, a sentir, darnos el permiso de sumergirnos en la vida y poder extraer de ella todo lo que tiene para ofrecernos. Es con lo que contamos cuando debemos tomar una decisión difícil, es lo que nos rescata de no actuar y nos brinda la chance de poder ir más allá de nuestros miedos.
Existen puntos de vista distintos en cuanto al significado de este término. Ciertas personas creen que el coraje significa no tener miedo a nada mientras que otras consideran que ser valiente no significa no tener miedo, sino actuar a pesar de sentirlo. Podemos considerar que para ser realmente valiente debemos enfrentarnos a algo que, ya sea subjetiva o físicamente, nos provoque la sensación de miedo, si no se sintiera miedo a nada entonces el coraje no sería necesario.
El coraje puede pensarse como la raíz de todas las demás virtudes, es algo tan importante que puede contribuir o afectar a nuestro crecimiento personal. El miedo es un sentimiento natural que también puede ser algo limitante y gracias al coraje una persona puede hacerse cargo de sí misma, permitiendose sentir el miedo a la vez que hace algo al respecto para no ser dominado tiranamente por el terror.
Hay personas que tienen esta virtud más desarrollada que otras, lo cual no quiere decir que sea esto sea algo estático, podemos trabajar para «incrementar» nuestro coraje y una de las mejores maneras que tenemos para lograr esto es simplemente realizando actos, ya sean grandes o pequeños, que requieran de nuestra valentía. La confianza en nosotros mismos, nuestro poder interior, el genuino deseo de superarnos y crecer es lo que jugara a nuestro favor.
No es necesario practicar paracaidismo para ser valiente, el coraje reside en nuestro espíritu, en nuestra mente y siempre seremos todo lo valiente que nos permitamos sentirnos. Poseemos una imagen de nosotros que puede ser tanto negativa como positiva, dependiendo de nuestra autoestima. Podemos elegir vernos a nosotros mismos como personas más fuertes. Todo comienza en el interior, si te convences a ti mismo de que puedes lograr algo, al poco tiempo verás como tu actitud hacia el mundo comienza a cambiar. Si intentas a verte, a sentirte más valiente, tendrás el coraje para enfrentar esas cosas que se ha convertido en obstáculos. No te des por vencido, cuando alguien con todo su ser desea cambiar puede lograrlo. La decisión, la última palabra, siempre será tuya. Sé valiente, sabes que puedes hacerlo.


La pasión es una fuerza que nos motiva, que nos ayuda a levantarnos todas las mañanas, que nos imprime una sonrisa, es una energía que nos invade y nos da motivos para ir tras nuestros sueños. Sin ella no existirían artistas, empresarios, comerciantes, jefes, profesionales, ya que la pasión es eso que nos incita a dedicarnos a algo, a perdernos en la tarea que hacemos, a entregarnos por completo a lo que nos despierta ese sentimiento, es lo que nos convierte en lo mejor que podemos ser y nos brinda genuina alegría.

Dentro de la virtud sabiduría y conocimiento, nos encontramos con la fortaleza curiosidad, una fortaleza muy peculiar.