Cómo desarrollar nuestra empatía

Cómo desarrollar la empatíaLa empatía es la habilidad de  sentir las emociones de los otros como si fuesen propias. Es distinta de la simpatía, en el sentido de que esta última nos permite sentir los mismos estados emocionales que los demás sin importar si los comprendemos o no, es un proceso netamente emocional.  La empatía, por su parte, además de involucrar nuestras propias emociones también nos permite una comprensión desde el plano mental,  sentimiento y raciocinio juegan de la mano. La empatía incluye la comprensión de las perspectivas, pensamientos, deseos y creencias ajenos. Al sentirla somos mejores leyendo a los demás, logramos captar las sutiles señales que indican lo que ellos están necesitando o deseando.

Desde que somos pequeños nuestros vínculos primarios nos acercan a la empatía, aunque ésta continua desarrollándose por el resto de nuestra vida. Es una herramienta excelente que puede acercarnos a la transformación social.

¿Qué podemos hacer para desarrollar nuestras habilidades empáticas?

Una actividad interesante es hablar con extraños. Cuando estamos esperando el autobús, cuando vemos a alguien cabizbajo, si podemos ayudar a alguien en el supermercado, todas estas pequeñas actitudes pueden contribuir a que desarrollemos más interés  por el otro, curiosidad, así como oportunidades de practicar nuestro altruismo.

Seamos cuidadosos con los prejuicios. Abracemos la diferencia e investiguemos acerca de nuestras ideas, a veces repetimos las cosas como loros sin realmente tener la información de fondo. Te invito a pensar en todas aquellas cosas que nos unen a los demás, no en las cosas que nos separan. Siempre tenemos que ser cuidadosos con los críticas, jamás tenemos toda la información de una situación como para juzgar a alguien, el contexto lo es todo y si bien existen cosas poco justificables, al menos pueden llegar a ser más comprensibles si estamos receptivos.

Vamos a “ponernos en los zapatos del otro”. Intentemos sentir, pensar, observar, como si fuéramos otra persona. Hagamos cosas distintas, escuchemos opiniones diversas, aceptemos la diferencia.

Aprendamos a escuchar. A escuchar propiamente dicho, no quedarnos perdidos en nuestro propio discurso pensando qué es lo que le tenemos que responder a la persona. Una escucha activa implica concentrarnos realmente en lo que el otro nos está compartiendo, tratando de discernir en qué estado emocional se encuentra en este momento. Tenemos que permitirnos un poquito de vulnerabilidad, mostrarnos cómo somos para poder generar un vínculo con el otro.

Juguemos con nuestra imaginación. Imaginemos cómo piensan los demás, podemos descubrir muchas cosas interesantes si jugamos a pensar como otra persona, con distintas perspectivas, con distintas fortalezas.

La empatía es fundamental en todos los ámbitos, en todas las relaciones. Es vital para que seamos más humanos, más comprensivos, más sensibles y podamos disfrutar de nuestras relaciones a un nivel más íntimo. Toma estos consejos, aplícalos en tu vida diaria y sigue viviendo una vida con sentido.

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

La vital diferencia entre orgullo y soberbia

La vital diferencia entre orgullo y soberbia

En nuestro programa de radio (todos los miércoles a las 4 pm por www.montevideonight.com.uy) hablamos de la diferencia entre soberbia y orgullo, las cuales parecen ser sinónimos pero para los autores de Psicología Positiva existe una diferencia importante y vamos a reflexionar sobre eso en este artículo.

La soberbia es el concederse más méritos de los que uno tiene, excesiva idolatría, estimarse a sí mismo demasiado por encima de nuestro valor real. Suele ser origen de muchos males de la conducta y entre sus características encontramos la prepotencia, la presunción,  y quizás el que resulta más chocante, situarse por encima de todos lo que le rodean.

La persona soberbia es incapaz de asumir sus defectos, por lo tanto estos sujetos son en extremo reacios a las críticas constructivas. Muestran altanería y se creen suficientes, no necesitan de nada ni nadie. Siempre intentan llamar la atención y quieren hablar sobre sí mismos, si no se encuentran siendo el tema central del dialogo se aburren.

Por supuesto que una persona soberbia presenta varias dificultades en sus vínculos. Al tener un amor exagerado y distorsionado hacia sí mismos les cuesta tener empatía, entregarse y sobre todo siempre van a tratar de que el otro les muestre adoración y sumisión. Ser soberbio es ser exagerado, intenso e incapaz de poder ver más allá de sus propias narices, lo que inevitablemente va a traer demasiados problemas con las personas de su entorno.

Es indudable que el exceso de amor propio es tan dañino como la ausencia del mismo, no podemos vivir una vida enteramente dedicada a nuestros caprichos, así como tampoco es saludable siempre poner a los demás por encima de nuestras necesidades. El sano equilibrio es a lo que siempre deberíamos intentar acercarnos.

Por su parte, el orgullo, a diferencia de la creencia popular, es algo muy positivo cuando nos posicionamos desde su perspectiva más optimista. Barbara Fredickson, lo considera una de las emociones positivas, ya que el orgullo nos permite valorarnos a nosotros, a lo que somos capaces de construir, a nuestras acciones y experiencias, a nuestros propios logros así como también los logros y acciones de los demás.

Nada de negativo recae en compartir nuestros éxitos y esfuerzos con las personas que queremos. Merecemos “darnos la palmadita en la espalda” cuando hicimos las cosas bien o pusimos todo nuestro empeño en lograrlo. El no darnos permiso para ser orgullosos es arrebatarnos la oportunidad de valorarnos.

Pensar en uno mismo es necesario, cuidarse a uno mismo y a veces también decidir anteponer nuestros deseos al de los otros es importante en ciertos contextos, como cuando estamos enfermos o estamos pasando por un momento muy delicado de nuestra vida.

Definitivamente el orgullo no es sinónimo de soberbia cuando analizamos los términos, intentemos no volver a confundir los conceptos, ya que cuando los equivocamos, nos estamos quitando la oportunidad para celebrarnos. Recibir halagos por nuestra labor o por cualquier otra característica positiva que poseemos es algo hermoso, debemos recibir con brazos abiertos a las personas que nos valoran y también aprender a valorarnos a nosotros. Siéntete orgulloso de ti y de los demás y no temas aventurarte en la hermosa experiencia de amarte saludablemente a ti mismo.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

¿Cuáles son las emociones positivas?

¿Cuáles son las emociones positivas?En la Séptima Reunión del CLUB DE LOS OPTIMISTAS estuve charlando sobre las emociones positivas y aquí les dejo un pequeño resumen de la charla.

Barbara Fredrickson, quien trabaja en la Universidad de Carolina del Norte, consideró que en el ámbito de la Psicología Positiva era necesario hacer un lugar a las emociones positivas. Es así que creó su teoría de ampliar y crear (broaden and build) estas emociones.

Fredrickson nos dice que las emociones positivas se sienten y funcionan de manera distinta al resto de las emociones, ya que nos hacen sentir seguros y expanden nuestras opciones, ideas y nuestra manera de reaccionar. Nos brindan el beneficio de disfrutarlas en el ahora más el disfrutar de sus consecuencias a futuro. Aumentan nuestro repertorio cognitivo y comportamental. Entre los cambios a nivel cognitivo podemos apreciar que incrementan nuestra atención, mejoran nuestra memoria, nuestra fluidez verbal y nuestra apertura mental hacia nueva información.

Las emociones positivas tienen el poder de deshacer los efectos fisiológicos de las emociones negativas, por ejemplo disminuyen la ansiedad. Son creadoras de recursos personales y sociales, destacan aquellas cosas que están funcionando en nuestra vida y son congruentes con nuestros diversos objetivos.

La Psicología Positiva destaca las siguientes emociones positivas:

Admiración:

Se despierta ante aquellas personas que poseen una capacidad y un talento que nos puede servir de inspiración, de modelo a seguir.  Intentemos aprender de esa persona y no pensemos por qué él o ella tienen esa capacidad que yo no, todos podemos desarrollar lo que necesitamos para llegar a lo que queremos.

Alegría:

Si sentimos alegría es porque logramos lo que queríamos, es sinónimo de satisfacción personal. En los momentos de alegría es cuando nos sentimos más seguros y abiertos a nuevas experiencias y oportunidades. Situaciones para estar alegres pueden ser muchas, como el compartir una cena con amigos, enterarse de una buena noticia, que reconozcan nuestra labor.

Orgullo:

A diferencia de la creencia popular el orgullo no es algo malo, no lo confundamos con la soberbia. Los logros implican sacrificio de nuestra parte, como por ejemplo sacrificio de tiempo, inversión de paciencia, superar obstáculos diversos.

Entonces, si nos esforzamos por llegar a algo o hemos tenido la suerte de que algo se diera como esperábamos, ¿es en realidad algo tan malo que queramos compartir eso con el resto del mundo? Si pensamos que tenemos que esconder nuestros logros como si fueran algo malo, nos estamos privando de la hermosa experiencia de sentirnos satisfechos y de reconocer todo lo que hemos hecho gracias a nuestras propias manos, es quitarnos valor ante nuestros propios ojos, es atentar despiadadamente contra nuestra propia estima. Además, cuando nos sabemos capaces de lograr cosas, vamos a incrementar nuestra confianza para futuras aventuras y desafíos.

Gratitud:

Estar agradecidos por los grandes, pequeños y medianos detalles de nuestra rutina nos coloca en un estado de ánimo alegre y pleno. Solemos ser tan poco concientes de todas las cosas buenas que ya tenemos. Siempre tenemos algo que agradecer, o nuestra salud, o nuestras relaciones, o nuestro trabajo, o nuestras habilidades, o nuestra capacidad de salir adelante. Siempre encontramos algo si estamos abiertos a hacerlo. La gratitud también tiene que ver con ser agradecidos con los demás, con aquellas personas que nos han demostrado su amor o su interés en diversos momentos y esta gratitud tiene el poder de profundizar relaciones.

El perdón:

Tan importante como tener la capacidad de perdonar a los demás, es la capacidad para perdonarse a uno mismo. Muchas veces me encuentro con personas que les cuesta muchísimo perdonarse a sí mismos. Cuando nos equivocamos lo mejor que podemos hacer es pedirle perdón a la persona que dañamos e intentar reparar esa situación, si no podemos, no tiene sentido que nos sigamos castigando eternamente por lo que hicimos. Hay que dejar ir el resentimiento que podemos tener hacia nosotros y no quedarnos estancados en la culpa.

A veces nos cuesta perdonar a otros directamente. Lo que tenemos que tener en cuenta es que el perdón es necesario porque nos libera de una carga negativa, si siempre estamos acarreando un odio profundo no vamos a poder salir adelante, se nos convierte en una carga pesada.

Creo que hay que dejar en claro también qué significa perdonar, porque a veces creemos que el perdonar a otro es injusto o que tenemos que seguir manteniendo a esa persona en nuestra vida a pesar de la injuria y en realidad esto no es tan así. El perdón es un proceso interno, yo decido liberarme de esta rabia para seguir tranquilamente con mi vida. El perdón no es tanto para la otra persona, sino para nosotros. Es dejar ir el odio, es dejar ir el recuerdo de algo injusto. Es volver a tomar control sobre nuestras emociones y decidir enfocarnos en nuestro presente y en nuestro futuro.

Humor:

Generar buen humor o estar involucrado en actividades que nos generan risa es algo muy positivo. El buen humor nos ayuda a ver la vida más despreocupada, donde se puede apreciar el lado bueno de las adversidades, donde nosotros hacemos felices a los demás y nos divertimos. Es como que tenemos que aprender a seguir jugando, a veces nos tomamos las cosas demasiado en serio y la vida también tiene que ser vivida desde el lado más divertido.

Una carcajada puede ejercitar nuestro diafragma y relajar luego nuestros músculos. El buen humor nos aleja de la ira, la culpa y demás emociones negativas, nos ayuda a ver las cosas desde una mirada más relajada y a afrontar las dificultades de la vida más como un juego de aprendizaje que como una amenaza paralizante. Cuando nos reímos liberamos endorfinas, nos sentimos más distendidos, una buena carcajada fortalece el sistema inmunológico y reduce las hormonas que pueden causar tensiones. La risa provoca efectos catárticos y procesos de relajación general de los músculos del cuerpo. También regula el ritmo cardíaco, baja la presión arterial y mejora la inmunidad. Es un factor protector de la salud. La risa es tan poderosa que incluso si la fingimos podemos obtener estos beneficios. 

El saboreo:

Tiene que ver con disfrutar a pleno cada experiencia y cada recuerdo. ¿Cómo podemos incrementar el disfrute por nuestras experiencias?

Hay pequeños ejercicios que nos pueden ayudar así que tomen nota:

  • Compartir con otras personas: Busca personas con las cuales compartir tu experiencia, exprésales el valor que tuvo para ti ese momento.
  • Guardarlo en la memoria: Tomar fotografías, recuerditos físicos.
  • Autoelogio. Recuerda con entusiasmo y orgullo lo sucedido, recuerda lo importante que fue, si estuviste tiempo esperando ese momento, si tomó planificación. Es un verdadero logro, no lo olvides.
  • Agudizar la percepción: Resaltar lo bueno, los detalles de la situación.
  • Ensimismamiento: Perderse en el recuerdo o en la experiencia que estás viviendo, no pensar en nada más que en eso, no importa que ocurrirá después, solamente existe ese momento

El amor:

Tenemos que aprender a amarnos a nosotros mismos. Sé que muchas personas confunden esto también con egoísmo, pero nada está más alejado de la verdad. El amarse a uno mismo es fundamental porque todo comienza en nosotros. Hay un dicho que dice que no podemos dar lo que no tenemos, y si no nos preocupamos por cuidarnos, por nutrirnos, por aprender, por querernos, ¿cómo vamos a esperar eso de los demás entonces? Todo comienza en nuestro interior.

En el amor hacia los demás hay que tener en cuenta con qué tipo de personas nos relacionamos, si nos benefician o emocionalmente o nos quitan toda la energía. Tenemos que ser concientes de si somos personas dependientes o dejamos libres a los demás. Tenemos muchas veces que aprender a cómo llevar una relación sana de pareja, así como nadie sabe de inmediato cómo ser padre, tampoco sabemos a veces cómo amar sanamente. Creo que es algo que vamos aprendiendo con la madurez, con el otro y con mucha paciencia. Estemos abiertos a tener vínculos que nos nutran y que nos permitan aprender.

El amor por las cosas que hacemos también es fundamental, ya sea por nuestra carrera, el trabajo o incluso pueden ser las tareas del hogar. Las cosas que elegimos hacer las tenemos que hacer con cariño, entregarnos a una tarea y hacerla con dedicación nos brinda mucha satisfacción también.

Esperanza

Optimismo

Así que quiero que tengan en consideración estas emociones y que busquen activamente generarlas en el día a día. Porque si todos los días  ponemos un granito de arena en nuestra cuenta de felicidad vamos a sentirnos distintos, mejor sin duda alguna, más fuertes y sobre todo más plenos.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com