Lento pero seguro

¿Por qué todo tiene que ser ahora? ¿Por qué queremos cambiar en un día hábitos que hemos tenido por años? Nuestros planes laborales o nuestra idea de dejar atrás una adicción o algún mal hábito que hemos adquirido se convierten en un disparador de ansiedad. Lo queremos ya, hoy hemos decidido cambiar de trabajo, bajar de peso, dejar el cigarro, hoy será el gran día…Una semana mas tarde (a veces un poco antes o un poco después) como nuestra resolución no ha llegado a buen puerto, simplemente tiramos todo por la borda, decimos «esto es inútil» y volvemos mansamente a ser quiénes eramos antes de nuestro fallido intento por cambiar.

Sobreestimamos lo que podemos hacer en un mes o un año, pero subestimamos lo que podríamos llegar a lograr en un período de tiempo más prolongado. Una adicción es algo díficil de superar y no será dejada atrás simplemente porque expresamos el deseo de hacerlo, requerirá trabajo, paciencia, mucho esfuerzo. Y esto es aplicable a todas las decisiones de cambio que tomamos. El esfuerzo, la inversión en el tiempo y la infinita paciencia se convierten en nuestros mejores aliados cuando apuntamos a mejorar.

Si, quizás no lo podamos lograr hoy, quizás en dos años, en cinco, en diez, ¿qué interesa? El punto es que LO LOGREMOS. Piensen que el tiempo transcurre de todas maneras, no podemos detenerlo ni acelerarlo a nuestro antojo, es lo que es y con eso debemos trabajar. Recuerden algún logro de su vida, recuerden todas las ansias que pusieron para ese tan esperado momento y finalmente llegó, en ese momento se olvidan de todos los años, todo el tiempo de espera, ya no importa todo el sacrificio pasado porque el éxito es ahora, todo lo demás ha quedado atrás y AHORA están pudiendo disfrutar. Sucede con todas nuestras metas, una vez que las obtenemos podemos relajarnos y disfrutarlo y en ese momento ya no importa más nada, nos olvidamos por completo de todos los obstáculos que debimos sortear, ya no importa porque finalmente nos salimos con la nuestra.

Las metas son un proceso y debemos disfrutarlo, sientete contento conque hoy no has fumado diez cigarros sino 9, que no te has devorado esa torta sino que sólo has probado un poco, que has obtenido al menos una entrevista laboral. Cada pequeño paso VALE, puede parecernos insignificante, tonto, nos impacienta, pero cuando transcurra el tiempo necesario, veremos que lentamente fuimos armando un puzzle con nuestras acciones, hemos creado una perfecta obra que ha desembocado en nuestro sueño.

Así que aprende a no exigirte, haces lo que puedes con lo que tienes, nada más ni nada menos, pero ese pequeño esfuerzo sumado a muchos más, te convierten en lo que quieres ser. ¿Qué importa si tardas un año en obtener tu peso deseado? En el proceso has aprendido a alimentarte bien, sin torturarte, amandote y permitiendote acomodarte a los nuevos hábitos. ¿Y qué sucede si tardas siete años en dejar atrás una adicción? Felicitaciones, lo has obtenido y ya no eres esclavo de nada.

Las grandes cosas llevan tiempo, debemos entenderlo y aceptarlo. Cuando tenemos esto bien en claro, no existe nada imposible para nosotros, porque sabremos que lo vamos a obtener sí o sí, siempre y cuando tengamos la paciencia de llegar hasta el final. Trabaja en todo lo que deseas, no te apures, lento quizás, pero sin dudas obtendrás una recompensa por tu inversión emocional y en ese hermoso momento, todo lo que has esperado ya no va a interesar.

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

3…2…1 Autodestrucción

Las personas tienen una tendencia natural a la autodestrucción, nuestro propio inconciente conspira en nuestra contra para influenciarnos de manera negativa. Existen muchas maneras de manifestar los comportamientos destructivos hacia nosotros, conductas tan simples como caminar descuidadamente por la calle, fumar, comer en exceso, sobre exigirse, dormir poco, realizar deportes extremos sin las precauciones necesarias, conducir demasiado rápido, tener sexo sin protección, consumir drogas, y una amplia gama de actividades potencialmente mortíferas más.

La autodestrucción se convierte en un hábito cuyas consecuencias usualmente no pueden visualizarse a corto plazo. Las metas de estas conductas es intentar hacer desaparecer el dolor, la angustia, la ansiedad, es una manera fallida de mantener el control sobre una situación. Hay personalidades más predispuestas a este tipo de comportamiento, son aquellas con rasgos antisociales, histriónicos, narcicistas, aquellos quienes gustan de llamar la atención y seducir, quienes buscan desesperadamente aceptación y amor. Son personas que tienden a tener amistades superficiales, con baja tolerancia a la frustración, por lo que deben obtener el placer de la manera más rápida posible, son impulsivos, tienden a negar la peligrosidad de sus actos y a veces actúan de manera egoísta.

Aún cuando se sabe que lo que estamos haciendo no está bien se prefiere ignorarlo, ya que no interesa que se destruyan tan sólo un poco ahora, la gratificación instantánea nubla el juicio y se dejan llevar por el momento, por esa necesidad imperiosa de aniquilar la angustia y no son capaces de medir que el goce luego se convertirá en suplicio.

Una historia de vida compleja donde el sostén emocional es pobre, un entorno poco habilitante, tipos familiares disfuncionales, son los culpables de que se creen personalidades «débiles», donde el dolor tiene que expresarse de una manera casi suicida, como si la muerte seduciera con su promesa de acabar con toda la angustia de una vez y para siempre.

Por supuesto que quien se está dañando no es conciente de todo lo subayecente que se encuentra en una conducta que hasta a veces se tilda de inofensiva, ya que es algo común, algo que muchas personas hacen, no deberíamos preocuparnos por las consecuencias. La negación se convierte en una aliada para mantener este lento suicidio a flote. La pulsión de muerte vibra en nosotros arrastrándonos por el fango de nuestra propia desgracia, y nosotros sin saberlo seguimos fielmente los dictámenes de nuestros impulsos.

¿Qué podemos hacer al respecto? Ya que es complicado que nos demos cuenta nosotros solos de lo que estamos haciendo, tendremos que aprender a escuchar a quienes están a nuestro alrededor, sus palabras pueden ser la primer señal de alerta para reaccionar. No hay que menospreciar el peligro de nuestras conductas porque lo que hoy brinda placer y alivio, mañana puede ser lo que se convierta en nuestro final. Tenemos que entender por qué lo hacemos, por qué buscamos dañarnos y una vez que descubramos la raíz debemos trabajar en eso mediante terapia o grupos de ayuda, es vital buscar apoyo, las conductas autodestructivas pueden ser un laberinto muy solitario. Tenemos que aprender a amarnos a nosotros, a valernos por nosotros mismos, tenemos que aprender a no vivir a través de los ojos de los demás, no buscar la aprobación ni el cariño de otros solo como sustituto a nuestra propia falta de amor y respeto. En los demás no se encuentra la solución ya que no importa cuanto nos amen y nos cuiden, jamás será suficiente para llenar ese vacío que sentimos, ese vacío que solamente nuestra propia valía puede hacerlo desaparecer.

Sí, la respuesta siempre ha estado y estará en escondida en los recovecos de nuestro ser, solamente necesitamos un día de claridad para decir basta y actuar. No dejemos pasar la oportunidad, no siempre vamos a estar fuertes para enfrentarnos a lo que nosotros mismos nos hacemos. Reconocer que hay un problema es el primer paso, sin importar cuan terrible sea decirlo con voz clara y alta, pero es el comienzo necesario de nuestro camino de sanación. Y siempre podemos cambiar…Siempre, no lo olvides.


27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

Adicción a internet: ¿Realidad o negocio?

La adicción se caracteriza por una dependencia hacia una actividad u objeto que provoca placer, la cual puede tomar una forma tanto psíquica como física. Es una enfermedad progresiva y crónica, donde el sujeto usualmente no es conciente que padece una adicción gracias al mecanimos de la negación y está inmerso en su objeto de placer, sin importar las consecuencias negativas para su salud, su trabajo, su vida familiar y social.

A medida de que la tecnología avanza, podemos contar con más herramientas para comunicarnos y disfrutar y según algunos autores, esto también podría convertirse en una inesperada trampa que nos conduciría a  volvernos adictos a internet. Así ésta creación se convierte en un lugar virtual donde podemos potenciar nuestras adicciones en la vida real (por ejemplo la adicción al sexo) o simplemente padecer otra, un uso excesivo de las computadoras, de los juegos en línea, de las redes sociales, etc.

El psiquiatra Ivan Goldberg fue el primero en establecer criterios diagnósticos para la adicción a internet. Entre estos criterios encontramos una necesidad de estar cada vez más tiempo frente al monitor, síndrome de abstinencia (ansiedad, fantasías y pensamientos obsesivos acerca de internet, agitación psicomotora), imposibilidad de reducir el tiempo con la computadora, entre otros.

De acuerdo a los estudios realizados por Greenfield, quienes utilizan internet de manera nociva se muestran distraídos en la vida real y generan rápidamente vínculos emocionales con personas que apenas conocen a través de la red. En su trabajo pudo observar que los sitios más relevantes para estos adictos eran los sitios de chat y de pornografía, donde perdían horas y horas al día compenetrados en visitar las websites. Estos sitios brindan una oportunidad para los sujetos de comportarse de maneras en las que no pueden expresarse en su vida diaria. Las horas dedicadas a internet provocó en la mayoría de los participantes del estudio problemas maritales,  debido a la pornografía compulsiva y los romances casuales iniciados gracias a la comunicación con extraños.

En cuanto al tratamiento existe en España un programa de rehabilitación que contempla el control de la adicción a cargo de Echeburúa . Este programa se divide en distintas fases que apuntan a interrumpir la conexión por un tiempo determinado, permitiendo luego volver a utilizar la computadora de manera controlada. Se trabaja sobre problemas específicos como el control de la ansiedad y la depresión, se promueve un nuevo estilo de vida equilibrado, donde se debe aprender a lidiar con los estímulos adictivos y también se intenta prevenir las recaídas.

En Estados Unidos existe el refugio ReStart, centro que se dedica a a tratar a adictos a internet, a los juegos en línea y al abuso de los mensajes de texto. Quienes se comprometen con el programa, se dedican a realizar tareas al aire libre y a seguir las indicaciones de los profesionales a cargo. En el caso de los adictos a los juegos en línea, ellos necesitan que se los reprograme de manera tal que puedan recuperar hábitos tan cotidianos como bañarse o realizar tareas del hogar. Los juegos son el señuelo perfecto para personalidades vulnerables, tímidas, poco sociales, quienes prefieren un mundo imaginario antes que un mundo real donde se sienten rechazados por ser cómo son. Este programa de rehabilitación busca promover las relaciones sociales, mediante la enseñanza de cómo iniciar conversaciones interesantes y aprender a interpretar el lenguaje corporal de los otros.

Lo interesante de la adicción a internet es que aún no hay nada definido, hay profesionales que creen que no existe evidencia suficiente como para catalogar el abuso de internet como una verdadera adicción. Sara Kiesler (investigadora en la Universidad de Carnegie Mellon) dice que no es apropiado tildar las conductas como adicciones sobre la única base de que una persona dice que realiza demasiado una actividad. Aún no existen estudios concluyentes que puedan probar que la adicción a internet es más que una consecuencia de otros desórdenes emocionales, o incluso que el amor por internet sea algo que se sostenga a lo largo del tiempo.

Algunos profesionales también sostienen que se ha hecho un jugoso negocio alrededor de esta supuesta adicción, ya que se han ido propagando varios centros y servicios de atención on line con la finalidad de tratar algo que aún no ha sido comprobado como verdara patología. A modo personal, creo que todos los excesos son malos y si realizamos una actividad que comienza a consumir nuestra vida, haciendonos dejar de lado las cosas importantes como nuestros vínculos afectivos o nuestro trabajo, es algo sobre lo que debemos reflexionar y actuar. Quizás lo más apropiado sea decir que internet se ha convertido en una nueva manera de expresar los disturbios emocionales que han existido desde siempre, una forma de escape de una realidad que se nos presenta como intolerable, una manera de conocer personas que nos ignorarían si nos conocieran cara a cara, un instrumento de explotar adicciones ya existentes. De todas maneras, un tratamiento sería aplicable en estos casos, no a la adicción a internet en si misma, sino lo que encierra este uso exagerado, lo que en verdad yace tras la obsesión por la comunicación, la velocidad y la intimidad superficial.  ¿Y ustedes qué piensan?