Hiperactividad infantil: tiene solución

Cuando se escuchan las palabras niño hiperactivo, es usual que se piense en un pequeño movedizo, que hace difícil la vida de sus padres por ser incapaz de quedarse un segundo quieto. ¿De qué hablamos cuando hablamos de hiperactividad infantil? La definición misma del término es bastante controvertida, debido a las diferencias en conceptos y enfoques del tema por parte de especialistas. Los neurólogos por su parte, suelen centrarse en posibles deficiencias cerebrales. Desde la psiquiatría, se considera que se trata de un trastorno caracterizado por una actividad motriz excesiva, impulsividad e inatención. Mientras que desde una perspectiva pedagógica, la hiperactividad en el niño está relacionada con dificultades de aprendizaje y deficiencias perceptivas. Actualmente, muchos expertos están de acuerdo en que se trata de un síndrome con una probable causa biológica relacionada con alteraciones en el cerebro, ligadas a factores hereditarios o a una lesión.

El déficit de atención con hiperactividad no se diagnostica previamente a los seis o siete años, cuando el niño ya ha comenzado el período escolar, donde puede observarse que su conducta es notoriamente distinta a la de sus compañeros, con los que suele pelearse siéndole difícil hacerse de amigos. Le resulta dificultoso también, escribir, leer, hacer cuentas, así como memorizar y aplicar lo aprendido. En el horario de clase le es literalmente imposible, permanecer durante mucho tiempo sentado, constantemente tiene que estar haciendo por lo menos algún movimiento, intenta interactuar con los demás cuando todos debieran estar trabajando, no termina sus tareas ni se concentra, viéndose la maestra en la obligación de prestarle gran atención. Todo ello aún teniendo una inteligencia normal, normal – alta o incluso alta.

La tolerancia de estos niños a la frustración es muy baja, por lo que es usual verlos de mal humor o irritables, pudiendo de igual forma cambiar rápidamente su estado de ánimo. Suelen tener gran dificultad en obedecer y tampoco es extraño que culpen a otros de sus errores. Estos aspectos, no sólo tienen sus repercusiones a nivel familiar, social y académico, sino también a nivel de las emociones y la autoestima del niño, ya que un infante que muestra un comportamiento tan poco adaptado suele ser rezongado por sus padres, otros familiares, educadores y compañeros.

¿Cómo se trata la hiperactividad infantil?

Considerando que las intervenciones terapéuticas en la infancia, tienen el común denominador de apuntar a favorecer el desarrollo de los niños, en el caso específico de la hiperactividad el tratamiento se basa en el empleo de fármacos acompañados de terapia cognitivo – conductual. Dicha combinación, tiene como efecto mejorar sustancialmente y de forma sostenida, el comportamiento en distintas áreas.

El tratamiento medicamentoso consiste básicamente en estimulantes, los cuales suelen a corto plazo, mejorar la atención y el rendimiento en tareas escolares. En cada caso, un médico evaluará cuál es el fármaco y la dosis adecuada a causa de diferencias en la absorción entre un niño y otro o en el mismo niño en distintos días. Usualmente las dosis suelen ser pequeñas e irse aumentando progresivamente. Los resultados del tratamiento medicamentoso son evaluados teniendo en cuenta, información sobre el comportamiento del niño proporcionada por sus padres y maestros, así como la observación de su desempeño en tareas que implican resolver problemas. Uno de los primeros aspectos observables en todas las áreas, es la reducción de los movimientos. Igualmente, se percibe una notoria disminución del nerviosismo cuando se le proponen actividades. Dependiendo del carácter de cada niño, también se reduce en gran medida la agresividad tanto en la casa como en la escuela. Todo lo cual, redunda en una mejor adaptación y convivencia con los demás.

Por su parte, en la terapia cognitivo – conductual los métodos mayormente empleados consisten en técnicas operantes y cognitivas. Las primeras, apuntan a un control de las conductas alteradas, pensadas éstas como efectos cuyo origen se remonta a estímulos percibidos en el ambiente, siendo por éstos que esas conductas se mantienen. En el empleo de técnicas operantes, se hace un especial énfasis en las consecuencias que causa un determinado comportamiento. Por ejemplo, si a un comportamiento desagradable del niño como una rabieta con gritos, le siguen consecuencias negativas como ser la retirada de ciertas recompensas (como salir a jugar u otras), la probabilidad de que el niño vuelva a poner en práctica ese comportamiento va siendo cada vez menor, tendiendo a desaparecer. Nótese que ello no implica rezongos ni mucho menos castigos físicos para el niño, sino una actitud segura y firme por parte de padres e incluso de educadores.

El empleo en la práctica, de conceptos relacionados con el reforzamiento, la extinción y el castigo de las conductas alteradas, lleva a la adopción de conductas más adaptadas. De esta forma, el tratamiento conductual de la hiperactividad se basa en la adquisición de modos de manejar las consecuencias ambientales. Para un mejor desempeño académico, no es el objetivo final que el niño permanezca más tiempo quieto, aunque ello sí suceda, ya que podría por ejemplo, estar quieto y no prestar atención, sino el propiciar el mantenimiento de conductas que hagan posible el llevar a cabo tareas escolares siendo una de ellas la atención, además de hábitos de trabajo y estudio. Y es en gran parte a raíz de reforzar estas conductas, que la actividad motriz excesiva va disminuyendo. Por tanto, primero se tiende al aprendizaje de comportamientos adaptados, para luego modificar aquellas conductas alteradas.

Por su parte, entre las técnicas cognitivas se destaca el Entrenamiento en Autoinstrucciones. Este método propuesto por Goodman y Meichembaun, consiste en enseñar a los niños hiperactivos, estrategias que les permitan llevar en práctica exitosamente todas las actividades que les implique controlar su comportamiento, incluyendo por supuesto, a las tareas escolares. Según los mencionados autores, en estos niños las habilidades cognitivas necesarias para realizar las tareas escolares son deficitarias, lo que a su vez tiene como consecuencia, la aparición de esos comportamientos que se perciben alterados. El entrenamiento en autoinstrucciones se focaliza, en cambiar aquellas cosas que el niño se dice a sí mismo cuando realiza una actividad, se trata en definitiva de un cambio de instrucciones. Más allá de que en un principio dichas consignas se concentren en el ámbito escolar, luego que el niño ya las ha internalizado, se hacen extensivas a otras situaciones de su vida cotidiana. Pudiendo de esta forma, controlar su conducta en diferentes contextos. La meta no es enseñarle al niño lo que tiene que pensar, sino la forma en que tiene que hacerlo.

En este entrenamiento pueden diferenciarse cinco momentos; en el primero, un adulto que se ofrece como modelo a imitar pudiendo ser de acuerdo a la situación el terapeuta, los padres o la maestra, lleva a cabo la tarea mientras se habla a sí mismo en voz alta. En el segundo momento, el niño realiza la actividad con las instrucciones de ese adulto. En la tercera instancia, el niño pasa a realizar esa misma tarea diciéndose a sí mismo las instrucciones en voz alta. En la cuarta, al hacer la tarea se susurra a sí mismo lo que debe hacer. Y en la quinta etapa, el niño ya hace la tarea indicándose las instrucciones internamente.

Dentro de las técnicas cognitivas, otros método para resolver problemas usualmente empleado son la Técnica de la tortuga, y el Entrenamiento en la solución de problemas interpersonales. Con la Técnica de la tortuga se enseña a los niños formas de controlar sus conductas hiperactivas e impulsivas. Además de un aprendizaje en cuanto a métodos de relajación, esta técnica abarca cuatro fases. En la primera, el terapeuta le transmite al niño la estrategia que tiene que aprender mediante un cuento en el que una experta tortuga, le aconseja a otra lo que debe hacer ante una situación que a la segunda le resulta difícil. Esta etapa inicial se focaliza en evitar actuar por impulso, enseñando al niño a esperar, relajarse, pensar en distintas posibilidades y después llevar a cabo la que resulte más conveniente. El personaje de la tortuga ayuda a visualizar el esperar antes de actuar, como meterse adentro de un caparazón, respirar profundamente, calmarse, pensar y finalmente escoger una opción. La segunda etapa se centra en entrenar la relajación, empleando ejercicios donde se aplica la tensión y distensión. La tercera fase pone énfasis en definir y delimitar un problema, pensar en posibles alternativas para solucionarlo, elegir una teniendo en cuenta sus consecuencias y por último luego de llevar a la práctica la solución elegida, se verifican los resultados que se habían supuesto observando las mejoras o los cambios que se alcanzan. En la cuarta y última etapa de la Técnica de la tortuga, la meta es que el niño adopte de forma general y permanente la estrategia que aprendió, en este punto es importante el papel reforzador que pueden tener los padres, otros familiares y educadores al felicitar al infante cuando adopta este comportamiento más reflexivo.

El Entrenamiento en la solución de problemas interpersonales, al ser aplicado con niños impulsivos, implica también el aprendizaje de estrategias cognitivas en las que se analizan los problemas y se opta dentro de las posibles soluciones por la que resulte más efectiva, sólo que en este caso en particular se apunta a reducir las dificultades específicamente en la adaptación social.

En la hiperactividad infantil, es necesario que los padres comprendan que el comportamiento incontrolable de su hijo no se debe a mala voluntad por parte de éste, sino a que tiene un problema que debe atenderse cuanto antes. Asimismo, resulta de gran utilidad que se contacten con otros padres que hayan pasado o estén pasando por la misma situación, ya que pueden ayudarles desde un lugar distinto al del terapeuta, a manejar mejor sus propias dificultades y ansiedades.

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7 pensamientos en “Hiperactividad infantil: tiene solución

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  2. DEBERIAN DE EXISTIR GRUPOS DE PADRES CON HIJOS HIPERACTIVOS, PORQ ES DIFICIL ENTENDER COMO PODER AYUDARLOS SIN DESESPERARNOS.
    OJALA Y ALGUIEN ME PUEDA ORIENTAR MAS PORQ CADA Q ASISTO A LAS CONSULTAS CON EL PSIQUIATRA DE MI HIJO, PARECIERA Q SOLAMENTE LE INTEREZA DARME LA RECETA Y VERNOS EL SIGUIENTE MES, PERO YO COMO MAMA ME SIENTO FRUSTRADA PORQ NO C SI ESTOY HACIENDO LO MEJOR PARA MI HIJO.

    • Buenas noches Zaira

      Como mencionaba al final del artículo, contactarse con otros padres que hayan pasado la misma situación, que hayan experimentado esas emociones tales como la ansiedad y la frustración que mencionas, es sumamente útil ya que desde el vamos se establece un vínculo distinto al que puede existir con un terapéuta, el cual también es necesario.
      No sé desde qué país estás escribiendo, pero seguro que en todos debe haber algún grupo de padres.

      En cuanto al niño el tratamiento medicamentoso que tiene con el psiquiatra es muy importante. Pero también lo es que paralelamente esté bajo tratamiento cognitivo – conductual.
      Seguimos charlando via e-mail. Saludos

      • tengo un hijo adoptivo de 5 años al cual trajimos cuando tenia 2 años. Como fue muy dificil su adaptación por la edad que tenía todos me decían que dejara pasar el tiempo, pero a pesar de que el mejoraba un poco el seguía siendo dificil. Fuimos recorriendo psicpedagoga, psicólogos, psiquiatra y neurólogo y los 2 ultimos diagnosticaron hiperactividad con desatención y predominio de la impulsividad además de un trastorno de oposición desafiante. Desde hace dos meses fue medicado con risperdal, el primer mes reaccionó muy bien pero el segundo ya no tanto , se asemejaba a cuando no estaba medicado, pero también coincidió con un período de vacacione en que se quedó sin actividades y creo que eso lo afectó. También el neurólogo me había informado que si era un problema emocional la medicación no iva a hacer efecto y a veces me temo que puede ser esto de su adopción a los 2 años a la que le fue muy difícil adaptarse y que creo que está siempre alterándolo. En pocos dias lo va a ver el neurólogo y nos dirá pero de todos modos me interesa mucho tener contacto con gente que está viviendo una situación similar y que de pronto te puede dar algún dato que ayude y viceversa. saludos

  3. es muy importante lo que se menciona de la importancia que tenemos los padres y maestros con los niños hiperactivos,pero desafortunadamente en el caso de mi hijo aun llevàndoles el parte medico ellos no han entendido y lo ùnico que han echo es señalar a mi hijo no solo eso, sino me han dicho que es por una mala educaciòn que mi esposo y yo le hemos dado y comparandolo siempre con su hermanos.SALUDOS

  4. hola,yo soy madre soltera de una niña de 10 años una de 9,un niño de 4 años y otro de 2.las niñas muy bien,la mayor quizas es mas movida pero la otra no….el problema esta con los niños,el de 4 años es increiblemente movido,me desafia,me reta hasta ver donde puedo llegar con mi enfado y claro me desespera porque no quiero ni voy a recurrir al castigo fisico,pero castigarlo en su habitacion,sin tele,ni jugetes,ni nada con lo que pueda jugar no funciona en absoluto,en cuanto se calma un poco la ravieta sale y vuelve a hacer lo mismo por lo que le castigé….no quiero medicarlo,no me parece correcto,creo que quizas es mejor tener una pauta de como actuar con el,pero en trato directo de madre a hijo,sin medicamentos.
    duerme muy bien tanto por la noche como despues de comer que se hecha la siesta.
    el que tiene 2 años no es tanto como el de 4 años,pero claro,ve al hermano y lo imita aunque al pequeño lo puedo controlar un poco mas.el por el contrario de noche duerme fatal…duerme pero se despierta mucho y luego le cuesta bastante volverse a dormir.
    ademas tengo el problema añadido que cuando le toca ir con el padre,se desfasa,el padre ni lo controla ni le presta atencion,aunque save del problema que tiene el crio,pero pasa bastante de ayudarlo por lo que me queda a mi sola toda la tarea de encaminar al niño y aguantar las pataletas y ravietas con las que biene de casa de su padre.los 3 o 4 dias posteriores a cuando viene de estar con el padre son los peores,ya que en casa del padre nadie se preocupa por correjirlo,ni escucharlo ni atenderlo y claro luego yo lo paso fatal para hacerle entender que en mi casa si hay reglas y normas en las que el niño tiene que participar.
    al fin y al cavo me toca a mi pasar todo lo que paso con el niño porque el padre en este tema es nulo..pero aun asi quiero ayudar a mi hijo a que crezca feliz y que se desarrolle bien afectivamente.
    a mi me gustaria que si hay alguien que piense como yo que mejor ayudarlos sin medicamentos que me pueda indicar si conoce algunas pautas o tecnicas que ayuden a los padres a poder ayudar a los hijos.
    os agradezco de entrada,un saludo

  5. disculpen las molestias tengo un hijo de 6 años y necesito que me ayuden por es un niño imperactivo el no esta quieto por nada del mundo es muy inteligente pero el no se halla esta en todos lados y quisiera saber como ayudarlo porque yo le sabia pegar por lo que hacia pero me di cuenta que no es asi que puedo hacer porque escuche que hay terapias pero pienso que no ayudaria mucho sino algo que yo como madre tuviera que hacer para con mi hijo

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