El amor está en ti

El gran error que cometemos todos en algún momento de nuestra vida es buscar el amor en los demás y no en nosotros, donde realmente tendríamos que encontrarlo. Cuando no somos capaces de ver lo grandiosos, simpáticos, dulces, inteligentes, talentosos, enigmáticos y demás que podemos ser, tendemos a buscar en la mirada del otro eso que nos confirme que sí valemos la pena. ¿Por qué lo que pensamos nosotros no es suficiente? ¿La respuesta yace en la mirada de los otros?

No podemos olvidar que es una enorme falacia creer que lo que otros piensan es lo que en verdad somos. ¿Por qué? Existen numerosas razones que debemos tomar en consideración para erradicar este pensamiento erróneo que a la larga solamente nos genera dolor y decepción y nos engaña de tal manera que hasta nos convencemos de que en realidad no valemos nada. Si tenemos alguna cualidad destacable, que creanme TODOS tenemos una, eso puede generar envidia, resentimiento en los demás, porque ellos también son incapaces de valorarse positivamente, también han caídos presos de la falsa concepción de que sólo lo que dicen los otros es verdad. Así que en cada oportunidad que se les presente, no dudaran en tirar por tierra nuestros logros o habilidades, tachandolos de insuficientes por ejemplo. La gente es cruel a veces, sólo porque tampoco pueden ver de lo que ellos son capaces de hacer y si ellos creen que no son buenos en nada, entonces tú tampoco lo serás aunque tu éxito sea evidente.

Intentar complacer a los otros es una enorme pérdida de tiempo. A veces nos crian en moldes estructurados donde sólo importa la opinión de nuestros padres, sus amigos, los familiares, y la nuestra no interesa porque no sabemos nada de la vida, todo lo que pensamos está mal y no está bien que tengamos pensamientos propios, originales, que querramos ser distintos de lo que nos están forzando a ser. Su “sadiduria” es mucho más amplia que la nuestra, así que debemos estar quietos y aprender. Nuestro espíritu se va desdibujando a expensas de lo que supuestamente deberíamos ser para complacer a los demás y así vamos relegando nuestros deseos, nuestros tiempos, nuestros proyectos en pos del beneficio de personas que quizás no nos amen lo suficiente o lo están haciendo de la manera incorrecta. Nadie tiene el derecho de decidir por ti, de decidir qué es lo que tú quieres de la vida, nadie puede quitarte las experiencias que necesitas vivir ni obligarte a pensar de determinada manera. Te conviertes en esclavo de los deseos ajenos mientras tu verdadero ser se va hundiendo lentamente bajo el peso de la tristeza, lo cual inevitablemente conducirá a una serie de conductas autodestructivas, depresión, desgano, y lo peor, cambias el bien más preciado de todos, tu felicidad, por unas migajas de fría aprobación.

Sé que suena trillado, que lo han leído, escuchado hasta el cansancio, pero amarse a uno mismo es la clave y siempre lo ha sido. Y parece sencillo hacerlo, pero en la realidad esto es una de las cosas más complejas a las cuales el ser humano se enfrenta. Amarse, cuidarse, comprenderse, escucharse, parecen tareas casi imposibles cuando estamos todo el tiempo pendiente de lo que nos devuelven los otros. Piensen en la tontería de este pensamiento, ¿cómo podemos encontrar valía en personas que tampoco se aman a sí mismas? ¿Cómo la respuesta va a estar en gente que quizás esté aún más perdida que nosotros? El reflejo verdadero, la única aprobación con la que debemos contar, es con la de nuestra propia conciencia. Somos los responsables de lo que hacemos, pero también de lo que sentimos. Es nuestro error obsequiar nuestro poder a personas a quienes no le corresponde. Basta de creer que somos patéticos, mira todo lo que has logrado y no repitas como papagayo ese discurso horrible de “que no es suficiente”, ¡porque sí lo es! Todo lo que te ha enriquecido emocionalmente es un logro, que estés vivo ahora es un logro, que hayas decidido ir contra la corriente es un logro, que tengas ideales es un logro, que hayas hecho algo bueno por alguien sin esperar nada a cambio es un logro, que sepas amar y dejarte amar es un logro, que sonrías es un logro… la lista es infinita.

Así que comienza paso a paso, no cambiaras tu esquema mental en dos días, pero si lo puedes hacer en un período de tiempo prudencial. Cuando te sientas orgulloso de ti expresalo, no sólo a los demás, habla contigo, encuentra satisfacción en tu propia compañía. No esperes que los demás aplaudan que tan lejos has llegado, aplaudete a ti mismo, festejalo con toda la alegría. Yo celebro por ti hoy, ¿y tú cuando lo harás?


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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

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