Archivo | mayo 8, 2019

Cuando la motivación falla entra la…

Llega un momento en donde quieres cambiar, ya estás harto de cometer los mismos errores, caer en los mismos patrones y sentirte estancado. Es cuando esa bocanada de inspiración divina te alcanza y te repleta el alma con la bella energía de la motivación.

Comienzas a cambiar los hábitos, te sientes una super estrella en tu nuevo camino, te preguntas por qué no lo hiciste antes si ahora todo es maravilloso, te sientes capaz, lleno de energía para reconstruirte.

Sin embargo, la energía de la motivación es efímera, es el empujón que necesitas para salir de ese lugar de estancamiento, pero no termina de ser suficiente para realizar cambios verdaderos. Se necesitan más de 21 o 30 días para transformarse, poder sostener nuevos patrones implica de mucha constancia y paciencia hasta que finalmente se automatizan en nosotros.

Para poder cambiar de verdad, no bastan las buenas intenciones, si bien todo comienza en la mente, para poder materializar en la realidad aquello que quieres debes actuar. Y para poder actuar, hay ciertos trucos para mantener la motivación, pero como es tan alocada y a veces no muy controlable, cuando la motivación falla entra la disciplina.

Podemos decir que la motivación es el por qué y la disciplina la forma en que llevamos a cabo lo que deseamos cambiar.

La disciplina es tu aliada para poder tomar decisiones más pensadas, para lograr sostener metas a largo plazo, la que te ayuda cuando no quieres hacer las cosas pero sabes que las debes hacer para tu propio beneficio.

Recuerda tener muy en claro las acciones que van ayudarte a tu transformación, las razones más internas y profundas por las cuales decidiste hacer un cambio.

¿Cómo potenciar la disciplina?

Es importante que seas conciente de tus fortalezas y también tus debilidades. Porque al conocerte en profundidad, sabrás las cosas que potencian tus comportamientos de una forma positiva y también comprenderás tus partes que te empujarán a la tentación de no hacer lo correcto.

Crea metas y sus consecutivos planes de acción. Debes tener muy en claro hacia donde quieres llegar para poder alcanzarlo. Ten un plan de acción dividido en mini pasos y todos los días intenta hacer algo, aunque sea lo más pequeño.

Construye hábitos sencillos. Los grandes cambios comienzan con mini pasos, hay que acostumbrar a la mente a los nuevos patrones y comenzando con cosas pequeñas es lo mejor. Si quieres despertarte más temprano, comienza a levantarte diez minutos antes todos los días, si quieres comenzar a moverte hazlo con 20 minutos diarios de caminata por ejemplo. A medida de que vayas dominando las pequeñas cosas, podrás ir hacia objetivos cada vez más ambiciosos.

Busca recompensas saludables. Cuando alcances un mini objetivo, puedes mimarte por haberlo logrado, este premio debe ser algo que no atente contra tus metas. Por ejemplo, si deseas bajar de peso no te recompenses con comida, puede ser comprándote algo nuevo o haciendo alguna actividad agradable.

Fallaras mil veces, pero así es el camino hacia el éxito. No te enojes cuando te equivoques, cuando tengas deslices, es todo parte del proceso de sanación, lo importante es que continúes una y otra vez.

Recuerda que la disciplina es tu mejor amiga para transformar tu vida, ¿en qué sientes que debes ser más disciplinado?

¿Te Gustaría Que Trabajáramos Contigo Para Potenciar Tu Bienestar Emocional y Tu Optimismo?