Archivo | octubre 2018

Los monstruos también piden clemencia

save my soul

Hoy quiero retomar un tema que he trabajado en artículos anteriores, las relaciones tóxicas y sus protagonistas. Debes tener mucho cuidado con los lobos disfrazados de cordero, ya que ellos te devoraran ante el primer descuido.

En mis casi diez años como psicóloga, han sido harto frecuentes las consultas relacionadas a las relaciones de pareja complicadas. He investigado mucho sobre la dependencia emocional y las características que suelen tener algunas personas que ya se han ganado el nombre de crueles. Personas que te mienten, te humillan, te manipulan, te culpabilizan, te desprecian, te hieren tanto psicológica como físicamente en los casos más graves.

Una relación sana de pareja dista mucho de lo que mencioné en el párrafo anterior y muchas veces, te diría casi el 99,9%, las personas no suelen darse cuenta de la clase de relación despiadada en la que se encuentran, ya que tienden a justificar lo injustificable, a negar la realidad con tal de no perder ese vínculo con esa persona que creen especial.

Las personas tóxicas tienen ciertos “dones” a los cuales debes estar muy atento, una de las herramientas que más pueden confundirte es su victimización. Son los que lloraran a mares cuando quieres dejarlos, los que rogaran por tu amor cuando descubras el daño han hecho, los que te prometerán la luna, los que estarán siempre rondando para volver a dar su zarpazo cuando estés mejor.

Pensando en esto, recuerdo una canción de Madonna llamada Devil Pray, en un fragmento de la pieza podemos escuchar con voz satánica al Diablo cantando “salva mi alma” y a Madonna respondiendo “el Diablo está aquí para engañarte”. Y eso es exactamente lo que hacen las personas tóxicas, piden misericordia y perdón, pero no porque lo sientan, ellos no suelen arrepentirse del daño causado, lo hacen para seguir atrapándote en su red y te utilizarán hasta que se aburran. Esa frase sarcástica de la canción resume en un segundo los artilugios de las personas sin códigos, que se muestran débiles y víctimas, solo para continuar haciendo contigo lo que les plazca.

Es muy difícil aceptar que una persona pueda ser tan malévola, que esa persona que amaste, que en algún punto te trató como reina o rey, pueda transformarse en un monstruo devastador que pisoteara sin piedad tu corazón. Sin embargo, es exactamente lo que hacen. Las personas tóxicas suelen ser las más narcisistas e incluso hasta sociópatas.

Si te encuentras en un vínculo donde no eres feliz, donde existe violencia de cualquier índole, donde te apartan de tus amigos o familia, donde desprecian tu profesión o tus logros, si te humillan constantemente, si te son infieles repetidas veces, te pido por favor que despiertes. No importa cuántas veces te lloren, cuánto te digan que te quieren o que van a cambiar, todas esas cosas son mentiras. No pienses ni por un momento que esto es tu culpa, que no eres suficiente o que hay algo malo contigo, por favor no idealices que con otras personas serán plenos y felices y que con ellos lograran cosas que contigo jamás pudieron hacer.   Aunque los veas sonriendo recuerda que están vacíos por dentro y que jamás podrán conocer la verdadera felicidad porque la realidad es que no se quieren ni a sí mismos. No caigas en estas trampas mentales que ellos suelen elaborar tan bien solo para torturarte.

Por favor abre los ojos, no te dejes engañar y siempre recuerda, que aunque no les importe, aunque se rían en el fondo, de caprichosos nomás, solo por seguir ejerciendo poder sobre ti, los monstruos también piden clemencia.

 

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No te hagas la cabeza al reverendo pepino

Hoy te quiero contar una anécdota real que me ocurrió hace unos días

Uno de mis defectos (¿o virtudes?) Es que suelo ser demasiado auténtica, ya sea en el plano personal como profesional, y con aquellos consultantes con quienes tengo más confianza suelo ser demasiado Mariana.

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Por fuera de la consulta suelo escribir a mis consultantes por WhatsApp cuando están atravesando alguna crisis, considero que es un buen medio para estar en contacto entre sesiones cuando hay cosas intensas sobre las cuales trabajar.

Ante un comentario negativo de un consultante, le respondí con toda la naturalidad y síntesis del planeta tierra, “no te hagas la cabeza al reverendo pepino”, para mis lectores que no son de Uruguay esta frase quiere decir básicamente que no te tortures en vano.

Y claro…de pronto dicho así no se entiende demasiado todo lo que esa simple frase trae consigo. Así que mientras estaba en la facultad antes de entrar a mi clase de Maestría, envíe un audio con mi voz de psicóloga explicando todo lo que quise decir.

Los pensamientos negativos son irracionales, nos hacen daño, no aportan y además nos crean emociones pesimistas que nos estancan. Si tienes pensamientos que son dañinos y además te hacen sufrir, todo esto es sin sentido.

Los pensamientos negativos son los que siempre te meterán en líos, ya sea porque malinterpretas una situación, porque te castigas sin motivo real, porque desgarras tu autoestima con frases terribles. Si tan solo fueras consciente de todo los problemas que surgen porque asumes cosas que no son ciertas en lo más mínimo.

 

Dicho de esta manera, mi consultante me entendió a la perfección.

 

Así que toma el control de tu mente, comienza a construir un dialogo interno optimista y por favor, no te hagas la cabeza al reverendo pepino.

 

 

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