Archivo | septiembre 2017

Eres experto en hacerte trampas

Los seres humanos creamos fantásticas películas negativas en nuestra cabeza que no son nada ciertas. Pasa y conoce cómo puedes utilizar la mente a tu favor.

 

Era media noche cuando un hombre se queda varado en la carretera por un pinchazo en cayendo.jpguna de las ruedas de su coche. No tenía gato hidráulico y comenzó a pensar:

-¿Quién me va a prestar un gato hidráulico a esta hora?

En  medio de sus tribulaciones divisa a lo lejos una casita cuya luz está encendida.

-Tal vez ahí me puedan ayudar-pensó.- Pero…mira qué tarde que es…seguramente el dueño de la casa esté durmiendo a esta hora. No va a estar de humor para atenderme la puerta siquiera. No, no me va a prestar el gato, si ni siquiera me conoce.

A medida de que se iba acercando a la casita, el señor estaba cada vez más furioso, recreando en su mente todas las maneras en que el dueño de la casa rechazaría con firmeza su pedido.

-Y claro, ¿por qué me lo va a prestar? No me lo prestará nada…

Cuando finalmente llega a la casa, el dueño abre la puerta y antes de que pudiera decir algo, nuestro ya enajenado conductor vocifera:

-¿Sabes qué? ¿Sabes qué? ¡Que te metas el gato por donde te quepa!

Este chiste refleja una de las trampas de la mente más frecuentes y la que tanto daño puede causarte, la denominada profecía autocumplida. Cuando te convences de algo tu mente hará todo lo posible para demostrarte que tienes razón, a pesar de que eso signifique algo malo para ti.

 

¿Te ha pasado de estar convencido de que te iría mal en una entrevista de trabajo y así fue? ¿Te ha ocurrido que no has invitado a alguien a salir porque estás seguro que te dirá que no? ¿Cuántas oportunidades has dejado pasar creyendo que no eres lo suficientemente bueno para hacer algo?

 

Esta profecía autocumplida tiene múltiples rostros, y aunque puede ser nefasta en algunas ocasiones, también podemos utilizarla a nuestro favor. Puedes leer más sobre la historia de este concepto aquí.

 

La profecía autocumplida demuestra cómo puedes sugestionarte tanto positiva como negativamente en todo lo que te propongas, actúes o sientas. Las personas no solamente responden a cómo son las situaciones en la realidad, sino también a la forma en que esas situaciones son percibidas y al significado que le otorgan a las mismas.

 

Si crees que eres un perdedor, entonces tendrás razón. Si los demás deciden que no eres capaz y tú elijes creerles, entonces tendrán razón también. Por eso es muy importante que esperes siempre lo mejor incluso en las peores de las circunstancias, porque tu mente se prepara de otra manera para lidiar con las contrariedades de la vida.

 

Cuando te convences de algo, tu mente quiere que tengas razón y conspirará inconcientemente para que te sabotees o prosperes en las situaciones que debas atravesar. Las casualidades no existirán, serás tú mismo quien cree ciertas circunstancias tanto para tu éxito como tu fracaso, para tu bienestar o infelicidad.

 

Por su parte, el Dr. Neil Farber habla del principio de atracción. En un excelente artículo publicado en Psychology Today, Farber habla de cómo la ley de atracción te incita a pensar en todo lo que deseas y que esos pensamientos positivos atraerán cosas buenas a tu vida.

 

Farber es contundente al plantear que para él la ley de atracción no existe, que los criterios detrás de esto están basando en pseudociencia y meras suposiciones, es así que utilizando la psicología plantea su concepto de principio de atracción.

 

Este principio está relacionado con la psicología positiva, las neurociencias y la persecución de metas. Sí es comprobable que cuando pensamos de una manera positiva vamos a vivir experiencias más placenteras, involucrarnos con personas que nos aporten positivamente y tener la fortaleza y perseverancia para concretar nuestras metas.

 

Las personas optimistas son más exitosas, son más saludables y altruistas, se enfocan en las cosas que sí pueden controlar. Son quienes se focalizan más en sus metas y por lo tanto filtran información de manera selectiva para acercarse a lo que realmente quieren. Se enfocan tanto en el proceso como en el resultado, lo cual las prepara de una manera más eficiente a la hora de tomar decisiones y ejecutar planes.

 

Este principio no tiene nada de mágico, es un fenómeno que te invita a tener un rol activo en tu vida y que elijas pensamientos y actitudes positivas a la hora de lidiar con los desafíos.

Sugestionarte, convencerte de algo de antemano, mirar las cosas desde una óptica determinada, el poder del inconciente, todo esto se une para que tu actitud y creencias posean una injerencia poderosa a la hora de obtener resultados, tanto positivos como negativos.

 

Una mirada pesimista de tus desafíos seguramente te hará perder ya que no confiaras en ti mismo, estarás desanimado y es probable que sabotees aquello que podría llegar a salir bien con tal de tener razón en tu perspectiva pesimista.

 

Lo inverso ocurre cuando eres optimista, si te convences de que eres capaz harás todo lo posible por tener razón. Al actuar y tomar decisiones empoderadoras tendrás chances más altas de lograr lo que te propones.

 

Todo se reduce a la manera en cómo interpretas tu realidad y capacidades. Como decía Henry Ford, tanto si crees que puedes, como sino, tienes razón.

 

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El amor desde la mirada de la Psicología Positiva

pareja enamorada

Hoy hablemos de amor…el de verdad.

 

En otras ocasiones ya he mencionado a la Dra. Barbara Fredrickson, quien es una distinguida profesora de Psicología de la Universidad de Carolina del Norte. Ella se ha dedicado sin descanso por más de 20 años al estudio científico de las emociones específicamente positivas (uno de los pilares del bienestar).

Para esta investigadora el amor es una emoción positiva, una relación interpersonal además de una experiencia de intercambio social de una o más emociones positivas.

Al igual que el resto de las emociones positivas, el amor puede ser fugaz, es una emoción breve, un micro momento de bienestar, el secreto del mismo es que es renovable y es por eso que la sabiduría popular siempre nos dice que el amor es como una planta que debemos regar siempre.

El amor no es un sentimiento incondicional, tampoco es eterno ni necesariamente exclusivo, podemos amar a más de una persona, ese momento de conexión incluso podemos sentirlo con un extraño, lo que diferencia un vínculo casual de uno más profundo es el peso de la historia compartida y las oportunidades que tenemos de renovar esa emoción una y otra vez.

El amor nos nutre en todos los sentidos, mientras más lo sentimos, más queremos experimentarlo. Si dejamos que esta emoción esté presente seremos personas más sabias, más saludables, más felices y más espirituales.  El amor es tan poderoso que incluso puede afectarnos positiva o negativamente a nivel celular. Si estamos embebidos en esta emoción podemos sentirnos conectados con todos y con todo, seremos capaces de ser parte de algo más grande que nosotros mismos.

El amor es pura conexión, ocurre gracias a la resonancia positiva que implica tres eventos:

  • El compartir una o varias emociones positivas con otra persona
  • Una sincronización entre nuestras conductas y bioquímica con las de la otra persona
  • Invertir en el bienestar del otro para que ambos sean beneficiados.

Gracias a la resonancia positiva nos convertimos en algún punto el reflejo y la extensión de otro ser humano. El amor no pertenece a una persona en particular, sino que éste fluye entre todas las personas involucradas.

Cuando estamos realmente conectados con el otro es como si estuviéramos en sincronía con el cerebro de la otra persona. El amor se manifiesta a través de la sonrisa, gestos corporales amistosos, el asentimiento y el acercamiento físico

El amor nos transforma y está en nuestras manos decidir construirlo. Amar es un arte, una habilidad que podemos ir desarrollando mediante la práctica de diversas técnicas. Ser honesto con nosotros es un primer paso, ser conciente de nuestras limitaciones y valorar nuestras cualidades positivas nos acerca más a realmente respetarnos y cuidarnos.

El amor es COMPASIÓN, es tener empatía hacia el otro y comprender su dolor. Las experiencias dolorosas por las cuales debemos atravesar pueden ser oportunidades para despertar nuestra esperanza y fortalecer nuestra resiliencia.

La compasión nos empuja a realizar acciones, ya sean estas pequeñas o grandes. Podemos demostrar compasión simplemente estando junto a alguien, escuchándolo, sosteniendo su mano. O podemos hacer actos más complejos como quizás recaudar dinero para alguien. De esta manera, una situación dolorosa se convierte en oportunidad para los involucrados de transformar la experiencia en amor.

En nuestra rutina diaria podemos encontrarnos con incontables oportunidades de demostrar compasión hacia los demás. Incluso estando inmersos en nuestras tareas cotidianas, podemos ser capaces de ayudar, quizás sea simplemente dejando pasar a alguien primero en la cola del supermercado, o darnos el tiempo para charlar con alguien que está sentando solo y taciturno en una plaza. Realizando estas sencillas prácticas de simplemente estar más atentos a lo que las personas a nuestro alrededor están vivenciando, ya nos podemos llegar a sentir más abiertos a nivel emocional y conectados. Podemos comenzar a vivir momentos que cambien positivamente a los demás y a nosotros mismos en el proceso.

 

¿Cuáles son los beneficios del amor?

 

El amor crea recursos que beneficia directamente a nuestra salud, nuestros lazos sociales, nuestra personalidad y mejora nuestra resiliencia. Es un ida y vuelta recíproco, los micro momentos de resonancia positiva ayudan particularmente en estas áreas y estas áreas nos permiten que podamos experimentar más micro momentos.

El amor nos conduce a ser la mejor versión de nosotros mismos,Nuestras acciones y atención están en mejor sintonía con las personas que están a nuestro alrededor. Experimentamos más calma, estamos más abiertos y somos más amistosos.

El amor tiene el poder de reestructurar nuestro sistema neuronal, conduciéndonos a que podamos experimentar lazos sociales fuertes y además vernos motivados a implementar hábitos saludables.

El amor nos protege, nos ayuda a decirle adiós a esos sentimientos de soledad. Los beneficios son compartidos, no solamente yo me veo beneficiado con la resonancia positiva, sino que también la persona con quien la estoy vivenciando. Nos hace estar más atentos a las necesidades de los demás y los protegemos.

Nos brinda reacciones positivas automáticas hacia aquellas personas con quienes hemos compartido estos hermosos micro momentos. Las interacciones con amigos y compañeros de trabajo se convierten en algo más disfrutable. Las conversaciones que compartimos son más significativas y profundas.

El amor, como dice Fredrickson, es nuestra emoción más suprema, tiene el don de inspirar todo aquello que hacemos, sentimos, pensamos y también en lo que nos podemos llegar a convertir.

En Psicologia Positiva no se habla solo del querer, sino se trabaja desde la mirada del amor como emoción positiva que está en nosotros invitar a nuestras vidas, podemos amar con pasión, profundamente, a un hermano, a un vecino, a una mascota. Esta emoción no se esconde solo tras los besos de los enamorados, sino que es una emoción tan magnífica que podemos sentirla todo el tiempo, con todos los hermanos de nuestra tierra.

El amor nos hace seres más compasivos y alegres, más completos y respetuosos, nos beneficia de numerosas maneras y depende de nosotros continuar alimentando experiencias que nos acerquen a vivirlo todos los días como el amor se merece.

 

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¿Quieres ser más feliz? Sé optimista

Quiero recordarte uno de los mejores trucos para ser más feliz, vivir más tiempo y con menos preocupaciones. Sí, estoy hablando de una de las mejores habilidades que podemos desarrollar en pos de nuestro
bienestar, el importante y tan necesario optimismo.

optimista inteligenteEn artículos anteriores ya hemos hablado de lo qué significa ser un optimista inteligente y he compartido contigo tips para incrementar el mismo, hoy veremos las razones por las cuales es tan relevante aprender a ser un verdadero optimista.

Quiero comentarte acerca de cómo es que piensa un optimista inteligente, analicemos sus pensamientos nutritivos:

  • Lo bueno que me sucede es permanente, se volverá a repetir: tienen confianza en sí mismos y sus capacidades, por eso tienen la certeza de que sí hicieron que ocurriera algo bueno, son perfectamente capaces de obtener ese mismo resultado una y otra vez.
  • Lo malo que me sucede es temporal: afortunadamente lo malo siempre se termina y ellos lo saben.
  • Las cosas buenas contagian las cosas que no funcionan: sin importar las crueles
    vicisitudes que deban atravesar, ellos saben que siempre hay algo que funciona, ya sea su familia o su salud, el trabajo o una pareja, aquello que funcione será el sostén para inspirarse a aceptar y crecer en la adversidad. Concentrarse en lo que sí tenemos en el amplio sentido de la palabra, nos brinda la fuerza que necesitamos para sobrellevar aquello que nos falta (PD: siempre te faltará algo).
  • Las cosas malas se quedan en una sola área, no contagian el resto: siguiendo con la línea anterior, cuando existe una cosa que arruina nuestra felicidad, va a quedarse circunscripta en una sola área. Pudieron haberme despedido, pero tengo a mi pareja, pude haber tenido un quebranto de salud pero tengo mis vínculos, lo malo se queda en una sola área, quietito, sin molestar al resto y el optimista a pesar de eso malo que le sucede, puede continuar siendo feliz.
  • Cuando algo sale mal o me peleo con alguien puede ser mi responsabilidad, la de los demás o de la situación: el optimista es flexible, tomará responsabilidad cuando le corresponda, sabrá cuando no sentirse culpable si en verdad no tuvo nada que ver. No cae en la manipulación de los demás, sabe decir que no y entiende que los límites son absolutamente necesarios y saludables en todos los vínculos y en todos los ámbitos.

Por supuesto que la persona pesimista piensa y se comporta exactamente de la manera
opuesta a lo aquí descripto, cuidado si te ves identificado con lo opuesto, ya que el pesimismo es el camino rápido hacia la tristeza, el fracaso, las enfermedades y la ausencia de disfrute de tu vida en general.

No es tu culpa ser pesimista, el cerebro, los medios de comunicación, la educación y hastanuestra familia pueden contribuir a desarrollar el pesimismo. Pero una vez que sabes que has caído en una trampa, que te has comprado un discurso poco atractivo y desalentador, es ahí cuando puedes decir basta y abrir tus ojos hacia una nueva realidad.

Uno de los grandes secretos del optimismo es el énfasis que pone en las cosas que ya posees, las experiencias que vive y los vínculos positivos que mantiene. No es necesario ser el más rico, ni el más exitoso, ni el más hermoso. Las metas extrínsecas como el dinero y la fama suelen hacer a las personas más miserables.

Solemos buscar la felicidad en el afuera, en tener cosas, nos vemos fácilmente seducidos por la superficialidad y el consumo. Y el problema con este pensamiento es que jamás tendremos todo, siempre nos faltará algo. También creemos que nuestra felicidad depende de cómo actúen los demás con nosotros, y la realidad es que no podemos controlar ni debemos controlar a nadie. El control que poseemos sobre lo externo es débil, tenemos más incidencia en controlarnos a nosotros mismos, nuestra actitud y nuestros pensamientos (con entrenamiento, pero se puede) que controlar las circunstancias de la vida que pueden sorprendernos en cualquier momento.

Cuando logramos enfocamos en el ser, en nuestro crecimiento personal, en el poder las
relaciones positivas y nuestro sentimiento de pertenencia a la comunidad o una buena causa, estamos pavimentando con seguridad el camino hacia el bienestar más profundo y auténtico. Nuestro cerebro puede ser un “músculo” que perfectamente podría ser nuestro mejor amigo, más allá de su predisposición evolutiva a protegernos, potenciar nuestra ansiedad y tener una tendencia natural a enfocarse más en lo negativo que en lo positivo, también es cierto que las neuronas que más desarrollamos somos las que más utilizamos.

Esto quiere decir que si nos entrenamos en ver el lado hermoso de la vida, nos permitimos sentir la conexión con el resto de las personas y abandonamos la postura de ser víctimas para convertirnos en escritores de nuestra propia historia, vamos a tener menor depresión, ansiedad y envidia.

Somos los creadores y responsables de nuestra felicidad, y esto no es algo que debe ser
tomado como algo negativo, sino como liberador. Somos escultores de nuestra vida, tenemos potencial para ser mejores, y ser mejores no quiere decir que debamos ser perfectos, simplemente haz lo mejor que puedas con las herramientas que posees y poco a poco irás adquiriendo más, irás avanzando más. A tu ritmo, sin auto exigirte, sin culparte. Tal vez no te enseñaron a ser feliz, pero jamás es tarde para aprender.

El optimismo te ayuda a ser perseverante, y la perseverancia es un don exquisito. Quizás no te hayas puesto a pensar en la importancia de esta fortaleza, pero realmente quien más persevera es el que triunfa, tarde o temprano logra su objetivo y eso enriquece su autoestima.

La perseverancia es hermana de la paciencia, a mí entender. Una potencia la otra, los grandes hitos de nuestra historia personal llevan tiempo y cuidadosamente debemos construirlos para poder disfrutar de las recompensas.

Así que recuerda, si quieres ser más feliz practica con tenacidad el optimismo. He compartido contigo los pensamientos y actitudes de las personas optimistas, léelos, imprímelos, tenlos presentes cuando las cosas no salgan exactamente como querías, conviértelos en tuyos y verás cómo el mundo, cómo tus relaciones, cómo tu experiencia en general, se aleja de las pesadillas para entrar en el éxtasis y paz del bienestar.

 

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El imperio de la Soledad

Este artículo fue escrito exclusivamente para los suscriptores de http://psicologiapositiva.com.uy/newsletter/ Sin embargo, es una temática tan compleja que me interesa conocer más miradas sobre el asunto. Pasa, lee y reflexiona conmigo

Hoy quiero que reflexionemos juntos sobre un tema que es bastante preocupante hoy en día y crece rápidamente, como una epidemia que destruye sin misericordia todo a su paso. Estoy hablando de la soledad. Y no de la soledad que se elige para pensar, para disfrutar con nosotros mismos, esa soledad que enriquece el alma. Estoy hablando de la otra, la que te hace sentir mal, la que te quita el sueño por las noches o es capaz de borrar tu linda sonrisa.

¿Cómo puede ser que un mundo tan hiperconectado las personas cada vez están más alejadas? ¿Por qué hay tantos divorcios? ¿Por qué no se invierte el tiempo en amigos y relaciones de calidad? ¿Por qué nadie se hace el tiempo para lo que verdad importa en vez de perderlo en las tonterías que el mundo te trata de vender?

Creo que existen demasiadas respuestas, solo me ocurrieron algunas, pero tal vez puedas ayudarme a pensar más allá y me encantaría que lo hicieras.

Algunas de las razones con las cuales me he encontrado en mi experiencia clínica son las siguientes:

A veces estás solo por falta de habilidades sociales, ya sea porque eres demasiado tímido o padeces de ansiedad social. Al no saber comunicarte correctamente con los demás o no ser muy hábil con tu inteligencia emocional, evitarás situaciones sociales, conocer nuevas personas, actividades donde en algún punto te sientas expuesto. Esto suele desembocar en pocos amigos y en no tener oportunidades suficientes para enamorarte.

A veces estás solo porque eres poco tolerante. Tal vez eres demasiado caprichoso y siempre quieres salirte con la tuya o te has acostumbrado a vivir solo y a no compartir. Cuando eres demasiado rígido y exigente eso puede cansar a la gente de tu entorno.

A veces eres demasiado pasivo. No sabes tomar la iniciativa, permaneces en las sombras y no quieres molestar. Por ejemplo, no llamas a nadie, no te acercas a la persona que te gusta, no eres capaz de decir lo que sientes, todo por temor a ser pesado. Pero esta actitud en extremo es leída por los demás como que eres una persona que no tiene interés por nada, alguien incapaz de tomar decisiones.

Puede ser que seas demasiado sacrificado, casi mártir. Todos son más importantes que tú, entonces sacrificas tu vida por tus padres, en muchas ocasiones. Te quedas con ellos, no sales con nadie, los cuidas hasta el último aliento, eso hace que tu vida sea hipotecada por la de ellos y cuando ya no están, miras a tu alrededor y no has podido construir nada para ti. No sabes ni por dónde empezar, entonces sueles no hacer nada y quedarte así. Pero tú ya no tienes a nadie que cuide de ti.

Puedes quedarte solo por ser perezoso, las relaciones positivas requieren de tiempo y energía, de que salgas al mundo y conozcas nuevas personas que puedan contribuir a tu vida. Nada vas a lograr encerrado en tu casa mirando series.

Tal vez estás solo porque te escudas detrás de una pantalla. Creo que la tecnología es genial y me encanta, pero si se usa de la manera incorrecta, es tu mejor arma para autodestruirte socialmente. Si tu círculo de amigos se reduce a tus grupos de whatsapp o a los “amigos” de Facebook, o los followers de Insatagram o Twitter, etc, etc, etc, no estaría siendo suficiente. Los vínculos se potencian con miradas, con contacto real, el amor se construye con abrazos y caricias. La pantalla alienante, hiptoniza, anestesia, te evita el contacto con la realidad, donde la vida realmente sucede.

Como podrás ver esto es solo una pequeña porción de la verdad, creo que es un tema muy complejo que requiere de un análisis profundo y por eso tu opinión me importa. Me gustaría que me escribieras y me dieras tu versión de las cosas, ¿por qué hay tanta soledad en el mundo? ¿Por qué crees que estás solo? Cuéntame tu historia, escríbeme si quieres a mariana.alvez@psicologiapositiva.com.uy

¡Que tengas una excelente semana! Y recuerda que nosotros construimos lo virtual en real mediante nuestro Club de Optimistas, actividades optimistas y variados talleres que realizamos.

 

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