Archivo | agosto 2017

No me dejes…la trampa del abandono

miedo

La trampa vital del abandono, como lo plantea Jeffrey Young, está relacionada con la creencia de que perderás a las personas que amas ya sea porque morirán o porque te querrán dejar. Sientes que estás condenado a un abismo de soledad eterno.

 

Genera mucha desesperación en el terreno vincular, no importa qué tan bien te vaya en tus relaciones, crees que todas van a fracasar. Sientes que no eres importante y que los demás no se percatan de tu ausencia.

Esta trampa suele comenzar en el primer año de vida, antes de que exista el lenguaje. Eres muy sensible y puedes leer que te dejarán en situaciones que no lo ameritan. La sola idea de que te dejen activa esta trampa.

Cuando alguien se va, primero aparece el miedo, el pánico y la ansiedad. Luego aparece la tristeza, que puede escalar hacia una depresión. Por último, si esa persoan regresa, la ira se hace presente.

 

Existen dos tipos de abandono

  • El que proviene de un entorno exageradamente seguro y sobre protector: En este caso suele estar presente también la trampa de la dependencia, son personas que creen que no pueden sobrevivir sin ayuda, por lo que se encuentran en una búsqueda constante de figuras poderosas que dirijan toda su vida
  • El que se genera gracias a un ambiente emocionalmente inestable donde no hay nadie de forma permanente quien atendienda al niño. Hay una inestabilidad en las emociones que se sienten por los distintos miembros de la familia. Son personas que se sienten vacías cuando pierden a quienes aman, los demás les dan calma y tranquilidad. No se teme tanto a la soledad como a la pérdida.

 

Cómo se origina

  • Puedes tener una predisposición biológica a la ansiedad de separación o dificultad para estar en soledad
  • Uno de tus padres murió o te abandonó cuando eras joven
  • Tu madre estuvo enferma cuando eras niño o te separaron de ella durante un tiempo muy prolongado
  • Tuviste varias figuras maternas, por ejemplo sucesión de niñeras, lo cual genera inestabilidad
  • Tu madre era emocionalmente inestable, se deprimía, se enojaba a menudo
  • Tus padres se divorciaron cuando eras pequeño o se peleaban demasiado, temías que tu familia se separara
  • Tus padres o uno de ellos te ignoraba
  • Tu familia te sobreprotegió
  • Nunca supiste manejar las dificultades propias de un niño

Algunas personas que sufren de abandono lo afrontan evitando las relaciones íntimas, prefieren la soledad antes que pasar otra vez por el proceso de pérdida.

Peligro en el amor

Tus parejas pueden tener algunas de estas características:

  • Te involucras con personas que ya están comprometidas
  • Tu pareja no tiene el tiempo suficiente para dedicartelo
  • Tu pareja puede ser muy inestable, tiene problemas de alcohol, enfermedades psiquiátricas o adicciones
  • Tu pareja es inmadura y no quiere comprometerse, puede ser infiel
  • Tu pareja es contradictoria, a veces se muestra cariñosa, a veces desaparece y actúa como si no fueras de importancia

Las relaciones amorosas inestables te resultan cómodas y familiares porque es lo que has vivido, pero la inestabilidad mantiene viva la trampa del abandono y eso te genera aún más atracción. En tu elección de pareja, inconcientemente siempre revives el abandono.

Incluso si tienes una relación amorosa estable, pueden surgir ciertas actitudes como evitar demasiada conexión por miedo a perder a la persona, sentir miedo de que esa persona muera, eres posesivo, tu vida gira en torno a esa persona, algunas veces abandonas al otro para castigarlo por aquellas veces que no ha estado para ti.

El desapego es la manera de contra atacar este abandono, es negar la necesidad de relacionarse o mostrarse como si no necesitaramos al otro. Una parte de ti quiere la intimidad, otra está enojada por abandonos anteriores. Puedes recién comenzar una relación y sentir que el otro ya no está.

Si el abandono es demasiado fuerte, puede afectar incluso otras áreas, no solamente a nivel amoroso, sino a nivel laboral y de amistades.

Si te sientes identificado con lo aquí leído el tratamiento indicado es la terapia de esquemas, una mirada integradora que combina estrategias y teorías de distintos cuerpos teóricos del mundo de la psicología.

El primer paso es conocerte, a partir de ahí, todo cambio o mejora es posible.

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Forjarse en la adversidad

 “Los guerreros de la antigüedad luchaban para conquistar y defender tierras. Los guerreros de la actualidad son los que luchan para cambiar sus circunstancias”

Los héroes de la vida real se llaman Juan, María, Carlos, José…Eres tú, soy yo. Somos construirse.pngverdaderos guerreros que debemos atravesar un maremoto de circunstancias, algunas buenas, otras no tanto, debemos vivir en esta montaña rusa de emociones llamada vida.

La realidad es que nadie puede escapar a la adversidad. Tarde o temprano nuestro mundo se puede tambalear por una pérdida, un despido, una ruptura, un accidente, una enfermedad. Y así es nuestro camino, con todo lo bueno y con todo lo malo que se irá delineando en nuestro transitar.

Tal vez nadie se detiene a pensar en lo afortunados que somos cuando tenemos la oportunidad de enfrentarnos a un temblor emocional. Incluso en inglés hay una frase         que reza “a blessing in disguise” (una bendición disfrazada) haciendo alusión a que eso terrible que estás viviendo en realidad puede ser algo bueno si lo dejamos madurar.

Tú querido lector a esta altura ya sabes que me dedico a la Psicología Positiva, el estudio científico de la  felicidad y el bienestar, e incluso en nuestra corriente damos un espacio importante al crecimiento que conlleva el dolor, llamado resiliencia en algunas oportunidades y crecimiento postraumático en otras.

La resiliencia es la habilidad que tenemos de sobreponernos a las adversidades que nos tocaron en suerte atravesar. Es una capacidad inherente al ser humano, dinámica y universal. La misma no siempre se muestra de la misma manera, es un proceso que se construye en  constante interacción entre las personas  y su entorno.

Las personas resilientes buscan activamente tener desafíos que los lleven al límite, quieren expandir su horizonte. Seres hambrientos de experiencias y aventureros. Logran encontrar significado en sus fracasos, para ellos son aprendizajes.

Ser resiliente te ayudará a mantener la cabeza fría y tomar decisiones acertadas en los momentos de crisis, es una capacidad que resulta esencial para ser exitoso, ya que incide directamente en tu nivel de perseverancia, siempre necesaria para alcanzar nuestras metas más preciadas.

Si eres resiliente verás que sabes manejar tus emociones de una manera saludable, no te enojas con frecuencia y además piensas antes de actuar. Eres una persona empática, capaz de comprender el dolor de los demás y ponerte en su lugar. Eres una persona optimista, que confía en sí misma y en su capacidad de salir adelante. También eres una persona humilde que si está en aprietos no teme pedir ayuda, todos necesitamos aliados y no es de cobardes pedir una mano cuando lo necesitamos.

Tú puedes desarrollar la Resiliencia mediante:

  • Disfrutar de tus vínculos afectivos
  • Potenciar una visión favorable de ti mismo
  • Confiar en tus capacidades y fortalezas
  • Planificar proyectos y metas de manera realista
  • Manejar los impulsos
  • Evaluarte a ti mismo con más justicia, no seas tu juez más severo

Tú puedes aprender a ser más resiliente, a aceptar tus circunstancias y a cambiar aquello que está en su control. Un verdadero guerrero conoce cuando debe luchar y cuando debe aceptar y desapegarse.

“Un buen guerrero no se queja de sus cicatrices, ni de sus fracasos, ni de sus errores; es consciente de que han sido necesarios para crecer y aprender”.

El crecimiento postraumático está asociado al crecimiento que sobreviene luego de haber transitado un hecho donde tu vida estuvo en riesgo o sufriste un ataque físico. La palabra crecimiento implica que la persona creció más allá de su nivel de funcionamiento previo, dicho de otra manera, la persona evolucionó emocionalmente.

Superar una adversidad, querido guerrero, es también permitirte sentir la fuerte convicción de que eres mejor de lo que eras antes de ella. “Lo que no te mata, te fortalece”. Podrás perder batallas, pero no la guerra. El dolor puede golpearte, marearte, tragarte, pero no vencerte, no si no se lo permites.

“Todo hombre debería perder una batalla en su juventud, para no perder la guerra cuando sea viejo “George R.R. Martin.

Las investigaciones han demostrado que quienes han sufrido alguna adversidad muestran fortalezas más intensas comparados con aquellos quienes no han experimentado nada.  Así que cada vez que algo no sale como quieres, cuando no logras alcanzar lo que te has propuesto, cuando sabes que por más que ames a alguien no puedes cambiarlo, cuando debes transitar una enfermedad, cuando debes aceptar la muerte y soltar, cuando una etapa culmina, cada vez que te enfrentes a los demonios saldrás más fuerte.

Aquella persona que jamás ha sufrido no es afortunada, será débil. Porque aprender de la adversidad implica que eres un guerrero de la vida, que posees una sabiduría que los demás no tienen, que sabes desdramatizar las tonterías de la cotidianeidad, que te permites asombrarte y divertirte como niño, que eres capaz de salir airoso de complejas batallas. Cada día, simplemente, eres más fuerte.

El dolor te hace crecer como ser humano, te desarrolla emocional y psicológicamente. Las personas más sabias no son las que tienen más años, sino quienes han vivido más experiencias fuertes y han salido victoriosos. Y ser victorioso no necesariamente es vencer, a veces es simplemente aprender.

Quienes han vivido una experiencia traumática y son lo suficientemente humildes para aprender de ella, sienten un mayor aprecio por la vida. Se sienten enérgicas y con ganas de hacer muchas cosas, son más fuertes espiritual y emocionalmente, se vinculan con los demás de una manera más profunda. Son personas compasivas y comprensivas. Saben qué es lo que es realmente importante en el mundo, prima más el desarrollo espiritual y psicológico que el material.

 

“A veces no te das cuenta de tus propias fortalezas hasta que te encaras con tu mayor debilidad”-Susan Gale.

Querido lector, quiero que te des el permiso para convertirte en guerrero a partir de hoy mismo. No insultes a la vida por los dolores con los cuales te golpea, quiero que agradezcas y te permitas potenciarte en la adversidad. Nadie escapa a los caprichos del destino, todos tenemos nuestras batallas con la cuales lidiar.

Las crisis son necesarias para tu crecimiento, no son obstáculos necesariamente, no si reinterpretas estos acontecimientos a tu favor.

La esperanza es lo que te sostiene durante los peores momentos, debes tener esa fe inamovible de que podrás salir adelante o al menos hacer que esa situación tenga un sentido para ti.

Respétate,  cuida tus necesidades. No temas enfrentarte a emociones fuertes, son necesarias para construir tu carácter. Decide dedicar tu fuerza en lo mucho o poco que puedes controlar, recuerda que la actitud es algo que concientemente elegimos.

No temas forjarte en la adversidad, porque aquellos que pasamos por lo peor, somos como el ave fénix. Renace de las cenizas, aprende de tu dolor, hazte poderoso en el proceso, aprecia la vida con todo lo maravilloso y desafiante que implica. Esparce tu sabiduría y tu amor.

 

Si quieres trabajar en tu Resiliencia, tanto a nivel laboral como personal, te recomiendo conozcas nuestro programa http://psicologiapositiva.com.uy/resilienciaorganizacional/

 

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La felicidad es una cuestión de actitud

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La felicidad es interior, una cuestión de elegir pensar de determinada manera, de cultivar nuestro optimismo, de aprender del dolor, de permitirnos crecer, en definitiva, podríamos decir que la felicidad es una cuestión de actitud.

 

Ciertas conductas, emociones y pensamientos nos van a acercar o alejar de nuestra gloriosa meta, reflexionemos acerca de cómo tendríamos que elegir actuar, cómo pensar, qué dejar ir, para brindarnos el permiso de ser más felices.

Aprendamos a desdramatizar la cotidianeidad. Tantas situaciones, discusiones, problemáticas, pueden ser solucionadas si tan sólo intentamos verlas desde una perspectiva más objetiva, racional y empática. Vamos a cuestionar lo que nosotros interpretamos de determinadas situaciones que nos hacen daño, si reflexionamos seguramente podremos ver que muchas situaciones son más inocentes de lo que consideramos en un principio.

Perderle el miedo a establecer límites saludables. Los límites claros son vitales en todo vínculo, nos protege a nosotros y establecemos parámetros para poder comunicarnos con honestidad y comodidad. Debemos evitar sentirnos culpables cuando decimos que  NO, porque a hay veces que es necesario que nos tomemos un tiempo para nosotros o simplemente no podemos ser de ayuda en esa circunstancia. Hay que aprender a priorizar, ciertos favores a veces se van de las manos o se convierten en imposición por parte del resto y eso nos hace sentir culpables cuando no podemos rescatar a todo el mundo. Decir que no sin culpa, cuidando nuestro tiempo, respetando nuestro estado de ánimo nos ayuda a sentirnos más en paz. 

Focalizarnos en el presente. Esto nos habilita a disfrutar el momento en toda su intensidad. Nuestra mente es media tramposa y nos hace creer que preocuparnos en exceso por algo nos va a terminar ayudando, cuando en realidad hace todo lo contrario. Por más que nos obsesionemos pensando en todas las cosas que tenemos que hacer, el pensar no nos llevará a ninguna parte. Si no podemos hacer algo en este momento, entonces concentrémonos en lo que sí podemos hacer y en la medida de lo posible disfrutarlo.

No todo es personal.  Puede sucedernos que tengamos que lidiar con gente malhumorada, negativa, o que simplemente están enojados con el mundo. Por eso debemos aprender a ignorar ciertos comentarios, a quitarle fuerza a ciertas palabras, si siempre dejamos que los demás tengan el poder sobre nuestra autoestima vamos a ser propensos a que nos hagan sentir culpables o tristes. Tenemos que tener bien en claro quiénes somos y cuánto valemos. También aprender a dejar ir ciertas palabras que las personas dicen producto de su frustración interna.

Lo perfecto no existe. Si somos concientes de que es mejor hacer las cosas que no hacer nada esperando la perfección inexistente, nos veremos más satisfechos con lo que hacemos y además haremos más cosas.

Toleremos nuestros defectos y los defectos de los demás.  Nosotros tenemos defectos, nos equivocamos, somos capaces de herir a alguien sin querer. Los demás se comportan del mismo modo, son tan humanos como nosotros. Seamos realistas en cuanto a las expectativas que tenemos de los demás, no podemos moldear a nadie de acuerdo a nuestro capricho, tenemos que aprender a aceptar a las personas que amamos tal cual son.

Cultivemos nuestro optimismo. Si bien tanto el pesimismo como el optimismo tienen componentes genéticos en juego, no debemos olvidar que también son estilos de pensamiento que pueden ser aprendidos. Si seguimos estos consejos, si cuidamos nuestra manera de interpretar lo que nos sucede, si tenemos la humildad suficiente para entender que no siempre tenemos razón y comprendemos que tenemos que concentrarnos en aquellas cosas que sí podemos controlar y soltar aquellas que no, vamos a poder disfrutar de los beneficios de esta hermosa virtud.

Las investigaciones en el campo de la Psicología Positiva han demostrado que quienes son optimistas pueden disfrutar de las siguientes consecuencias:

Las personas optimistas obtienen mayores logros que las pesimistas, gozan de una mejor salud  y se cuidan más, también viven más tiempo. Los optimistas son perseverantes y ven los obstáculos de la vida como oportunidades de lucha y crecimiento, confían en sus habilidades y su capacidad para alcanzar el éxito. No permiten que los hechos negativos cotidianos los derroten fácilmente, se protegen del estrés siendo concientes de que sí algo bueno han logrado podrán obtener cada vez más cosas en su futuro.

 
La felicidad no es algo inalcanzable, no es solamente ese gran momento único de estallido emocional gigantesco, en realidad la felicidad la podemos encontrar todos los días, en cada momento con los pequeños detalles, con las pequeñas victorias que obtenemos a diario. Celebremos los pequeños milagros que nos rodean, como las personas que nos aman, las risas que compartimos, las películas que miramos, los helados que disfrutamos.

Prestemos atención a las cosas que sí funcionan, quizás sea nuestra salud, o nuestro trabajo, o nuestra pareja. Siempre hay un área que funciona, si pensamos cuidadosamente siempre vamos a encontrar algo de lo cual estar agradecidos y el secreto es saber encontrar fortaleza en aquello que sí funciona y ser capaces de esparcirlo positivamente al resto de nuestras áreas.

La felicidad en última instancia es una elección, es elegir mirar las cosas desde otro ángulo, es escoger lo que nos hace bien, es permitirnos amarnos y estar orgullosos de nosotros.

No es una sola cosa la que brinda bienestar, sino la sumatoria de pequeños actos, actitudes y vínculos lo que nos acerca a una nueva manera de pensar. ¿Qué actitud vas a elegir hoy?

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