La satisfacción que genera ser reconocido en el trabajo

 El mundo laboral evoluciona hacia labores muchas veces inmateriales e intangibles, que no puede reconocerse exclusivamente con números, y que también necesitan del apoyo de nuestros jefes, nuestros compañeros de trabajo o nuestros familiares, pero, ¿cómo reaccionamos ante el reconocimiento laboral?

No todos necesitamos el mismo reconocimiento

Nuestra forma de afrontar el reconocimiento laboral, o más concretamente lareconocimiento laboral ausencia del mismo, se crea prácticamente desde la infancia. Hay formas de ser educado que desembocan en una mayor necesidad de ser reconocido en el trabajo.

Por ejemplo, cuando somos pequeños y sacamos buenas notas somos reconocidos, o cuando obedecemos la realización de una tarea somos premiados. Es algo que cuando se produce de esta forma, se queda grabado en nuestro interior, nos sentimos queridos y con confianza, y no necesitamos recurrir al exterior para rellenar ese vacío con reconocimientos de otras personas.

Pero no nos engañemos, todo el mundo necesita ser reconocido, nos aporta energía, vitalidad y equilibrio. De lo contrario entramos en un estado de baja autoestima, poca motivación laboral y angustia psicológica.

Los jefes muchas veces reniegan de reconocimientos por el miedo a que la motivación del trabajador disminuya, pero la realidad es que un trabajador satisfecho rinde más que uno que no se sienta útil.

¿Por qué necesitamos ser reconocidos?

Todos tenemos una necesidad casi natural de escuchar que estamos haciendo bien nuestro trabajo, lo cual es extraño porque ¿Quién mejor que nosotros mismos para juzgar si estamos trabajando bien o mal?

Los reconocimientos son tratados como pequeñas metas que debemos de alcanzar, forman parte de la motivación del ser humano para llevar a cabo su día a día. En algunas personas, incluso la remuneración económica pasa a un segundo plano, y eso que al fin y al cabo es el objetivo principal del trabajo.

Incluso el mundo de la mujer está cambiando con el reconocimiento de por medio. La mujer moderna ya no solo quiere trabajar para tener la satisfacción de sustentarse por ella misma ya que se encuentra en igualdad de derechos y capacidades, sino que necesita también el reconocimiento del resto de las personas que les rodean.

 ¿Hasta donde somos capaces de llegar para ser reconocidos?

Llegados a este punto hay dos tipos de personas dignas de analizar: las conformistas y las inconformistas.

Podemos ver más claro estos dos subgrupos analizando el extremo de cada caso.

El conformista es una persona que no busca el reconocimiento laboral porque realmente piensa que su situación estable actual será suficiente para ser feliz el resto de su vida, sin tener en cuenta que los momentos cambian, y nuestra psicología también, muchas veces al final acaban echando en falta ese reconocimiento laboral a largo plazo.

La persona inconformista a veces lucha tanto por el mayor número de reconocimientos que muchas veces se “olvida” de vivir la vida y cuando se quieren dar cuenta ya no hay vuelta atrás. Muchas emociones perdidas, personas que se fueron por buscar el reconocimiento, y entonces es cuando el reconocimiento carece de valor.

La persona ideal psicológicamente ante el reconocimiento laboral debe de valorar tanto el reconocimiento como aquello que le rodea, sabiendo medir cuánto debe dedicar a ser reconocido laboralmente y cuánto a ser reconocido como persona. Es el equilibrio, que a la larga causa más satisfacción.

 

Colaboración enviada por Gabinete Psicología Granada, psicólogos en Granada