Cultivando el buen humor

Cultivando el buen humorEl humor es una de las 24 fortalezas de la Psicología Positiva. Quienes poseen esta fortaleza son capaces de hacer reír a los demás, de ver el lado menos dramático de las situaciones, de encontrar nuevas soluciones a problemas, de ver la vida de una manera más despreocupada.

El buen humor tiene el don de alejarnos de las emociones negativas, nos ayuda a enfrentarnos ante las adversidades como si fueran desafíos interesantes. Nos ayuda a mantener las cosas en perspectiva, sin hundirnos.

En las empresas también es importante que se tenga en cuenta esta virtud, ya que tiene múltiples beneficios. En una organización feliz, donde se incite al buen humor, vamos a encontrar empleados valiosos, motivados, innovadores, con ganas de aprender, que conquistan a sus clientes.

A medida de que vamos convirtiéndonos en adultos nos olvidamos de lo necesario que es mantener viva la risa y la diversión en nuestras vidas. Ser divertidos no va a implicar ser inmaduros, sino darnos el permiso para disfrutar un poco más y relajarnos.

¿Cómo podemos cultivar el buen humor?

Cuando nos veamos enfrentados a lidiar con alguna problemática compleja, seguramente podremos apelar a nuestro buen humor para tomar una sana distancia de la situación y considerarla desde la óptica de la acción y no la desesperación. Al sentir buen humor estamos quitándole presión a la situación, volvemos a acercarnos a una posición de equilibrio y de observar la situación con una distancia óptima, sin dejarnos abrumar.

Una manera sencilla de tener mejor humor es mirar comedias, series divertidas, hacer chistes, compartir momentos amenos con nuestros amigos o personas a quienes admiremos por su simpatía.

Bailar, escuchar música, también son actividades que pueden contribuir. Compartir lindas charlas con las personas que queremos estimula nuestros sentidos, conocemos otras perspectivas de la vida, aprendemos y nos divertimos al mismo tiempo.

Estar en contacto con la naturaleza, el aire libre, nos ayuda a relajarnos también.

El buen humor es señal de inteligencia, de salud mental. No temamos abrazar estas nuevas experiencias e invitar a esta linda fortaleza a formar parte de nuestro repertorio emocional. ¿Y tú que haces para reír más?

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Entrenando nuestro cerebro para ser feliz

Rick Hanson es el autor del libor Hardwiring Happiness: The New Brain Science Of Contentment, Calm andEntrenando nuestro cerebro para ser feliz Confidence (“Cableando” felicidad: la nueva ciencia del cerebro de la alegría, la calma y la confianza). En esta obra nos comparte que cuánto más tiempo nuestras neuronas logren disparar emociones como la felicidad, la gratitud, la esperanza, más estas emociones quedan registradas y de una manera más intensa.

El problema radica en que nosotros tenemos una tendencia a quedarnos más enganchados  a las experiencias negativas que a las positivas; es así que no le brindamos el tiempo suficiente a lo bueno para que se pueda quedar fijado en nuestra memoria a largo plazo.

El cerebro tiende a reaccionar de una manera muy intensa ante las malas noticias, mientras que a las buenas las deja pasar más rápido. Nuestro cerebro está acostumbrado a detectar amenazas y debemos entrenarlo para poder sacar provecho de las buenas experiencias, ya que las situaciones positivas por las cuales atravesamos también contribuyen a nuestro crecimiento interno.

Para poder preparar nuestro cerebro a que esté receptivo a la felicidad es importante que podamos disfrutar del presente y atesoremos los momentos alegres de nuestra vida. Hay que transformar las experiencias positivas en recuerdos emocionales duraderos.

Todos los días atravesamos por momentos positivos, algunos sutiles, otros grandes, lo importante es tomarlos en consideración, apreciarlos, permitirnos sentir alegría, quedarnos extasiados y permitir que su intensidad quede prendada en nuestro cerebro. Las experiencias cotidianas son nuestras aliadas si sabemos apreciarlas. Cuando somos capaces de tomar en consideración las experiencias positivas nos sentimos más realizados, seguros, amados, respetados. La inseguridad cede su paso a la fortaleza que hay dentro de nosotros.

Si nos sentimos mal intentemos no quedarnos repitiendo el mismo monologo interno en nuestra cabeza que no nos conduce a nada, en lugar de quedarnos prendados del dolor vamos a insistir un poco en buscar experiencias de alegría o intentemos pensar el problema de una manera creativa. Ocuparse en vez de preocuparse, actuar antes que estar de brazos cruzados sumidos en el dolor.

Las experiencias positivas deben ser bienvenidas y vividas desde el asombro, como si fuéramos niños, viviendo algo con entusiasmo y alegría.

Gracias al mindfulness también podemos estar conectados con el presente y nos brinda la oportunidad de alejarnos de los pensamientos o sentimientos negativos que nos atormentan. Recuerden que el dolor es para transitarlo un tiempo, no quedarnos pegados a él y estancados.

Hanson también comenta que cuando necesitamos sobrellevar una situación por ejemplo médica, tendríamos que buscar experiencias positivas en torno a esta temática para poder quitarnos de encima la angustia o la ansiedad. Y así con todas las experiencias, busquemos una acorde a lo que debamos superar.

Nuestro cerebro a veces puede ser nuestro enemigo, años de evolución nos han preparado para lo peor y para sobrevivir, pero sobrevivir no es vivir y es hora de darle paso al bienestar, abrazando las experiencias positivas, sencillas o gigantes, para que nuestra mente juegue con nuevas cartas y vivamos desde la felicidad.

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com